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Mons. Gil Tamayo: “La fe hay que vivirla. La fe tiene que dominar nuestra vida”

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Homilía de D. José María Gil Tamayo en la toma de posesión del nuevo párroco de San Matías, D. Francisco Novo, el 9 de octubre de 2022.

Querido D. Francisco;
queridos hermanos sacerdotes concelebrantes;
señor Vicario de la ciudad, D. Francisco, D. Manuel;
queridos hermanos en el Señor:

Estamos en un acto muy solemne, en la sencillez al mismo tiempo de una comunidad cristiana. Don Francisco está tomando posesión de la parroquia. Pero yo quiero rectificar esa palabra: la parroquia toma posesión de ti. Los sacerdotes estamos expropiados, no nos pertenecemos y estamos con disponibilidad donde el Señor nos envía. Has estado antes en la parroquia de San José en el Albaicín, y en la vida irán pasando, como pasó D. Alejandro, a quien el Señor llamó en Su presencia.

El sacerdote es un mediador, es un instrumento. Es alguien -como dice la Carta a los Hebreos- tomado de entre los hombres y puesto al servicio de los hombres en las cosas que a Dios se refiere. La Iglesia, como hemos escuchado en el decreto de nombramiento, os entrega un sacerdote. Un sacerdote para que os acompañe. Un sacerdote, como dice el Papa Francisco, que ha de ir delante de todo el pueblo de Dios, guiando por el camino que Jesús nos está pidiendo en este momento, en esta hora. Aunque es una parroquia antigua, venerable, con mucha historia, que acoge en su seno esta venerable Cofradía, que vive una vida de piedad; que muchos de sus fieles son ya de edad, no es una parroquia en decadencia.

Querido D. Francisco y queridos hermanos y hermanas de la parroquia de San Matías, no sois administradores de decadencia. Esta parroquia no puede estar como menguando siempre con el paso del tiempo; como cayendo en una mentalidad de aguantar hasta que el último apague la luz y cierre la puerta. No podemos estar así, queridos hermanos. Tenemos que tomar de nuevo la fuerza del Espíritu Santo con un renovado ardor apostólico. Tenemos que traer mucha gente a que se encuentre con el Señor. D. Francisco irás delante guiando, animando, e irás en medio acompañando a esta gente que el Señor pone en tus manos, con sus dolores, sus sufrimientos, sus fatigas, pero también sus ilusiones y sus esperanzas. Escuchando mucho, porque Dios actúa en la gente y está en medio de la gente, en medio de su pueblo. Porque el Espíritu se mueve donde quiera y, entonces, tenemos que tener esa capacidad de escucha, porque Dios habla también a través del Pueblo santo de Dios.

Eso es la sinodalidad de la que nos habla el Papa: caminar juntos. No puede ir el cura por su cuenta, la gente por su cuenta y la cofradía por su cuenta. Todos a una, porque estamos en el mismo Pueblo de Dios, dando testimonio de Jesucristo, de quien hacemos memoria. Como nos escribía San Pablo en la Segunda Carta, en la Carta a Timoteo, “haz memoria de Jesucristo “. Él es el centro. Por lo tanto, en medio de tu pueblo, en medio de tu gente. El cura no tiene que estar aislado. El cura tiene que estar entre la gente, pero en las cosas que a Dios se refieren, no es un técnico de otras cosas. Tienes que ser un hombre de la escucha, un hombre de la compasión, un hombre de acompañamiento, un hombre que sea cercanía, que sea consuelo de Dios; que sea bálsamo de Dios para los que sufren; que comparta la alegría de quienes se alegran (que también los hay, hermanos, no todo es negro).

Huid del pesimismo, queridos hermanos. El pesimismo es muy malo, es contagioso. Y renovad la alegría, la ilusión de quien pone empeño por ser mejor en esta sociedad nuestra. Que sea una comunidad viva. Una comunidad en sus circunstancias, en su barrio, del barrio de San Matías. Eso es lo que te pide, D. Francisco: que acompañes a esta comunidad, que te santifiques en tu trabajo ministerial en medio de este pueblo santo que Dios pone en tus manos. Los sacerdotes estamos para ser usados, para servicio. Eso nos lo dice nuestro Maestro, que “no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida por muchos”. Desgastarte en ese Ministerio que tiene esa dimensión de anunciadores de la Palabra y de entregado a la Palabra de Dios, que anuncies a Jesús, que des esperanza a la gente, que consueles a quien sufre, que anuncies el Evangelio con valentía. No te calles. A tiempo y a destiempo. Alimenta tu vida con la Palabra de Dios, para que puedas vivir conforme a lo que crees y a lo que enseñas. Conforma tu vida con esa Palabra.

Después, te daré las llaves de la puerta para que sea una iglesia abierta, una iglesia acogedora, no una iglesia cerrada. Esta iglesia no es un museo, no es un parque temático, no es el recuerdo de una historia gloriosa sin más. Es un presente y es un futuro. Eso tenemos que tenerlo muy en cuenta, porque si no hacemos en la iglesia un parque temático, como si fuéramos administradores no sólo de una decadencia, sino de un anacronismo. Jesucristo, a quien anunciamos y de quien vivimos, no es un personaje ilustre que se nos pierde en la noche de los tiempos; es alguien vivo: “Jesucristo, ayer, hoy siempre”. Y está vivo en el ministerio apostólico. Está vivo en el ministerio sacerdotal, de Su presencia a través de los sacerdotes, del obispo, del colegio episcopal, del Papa, a pesar de los pesares, de nuestras debilidades, somos hombres con defectos. El Señor escogió a sus apóstoles con defectos. No hizo una selección de personal por méritos. Escogió a los apóstoles cuyos defectos no nos los niega el Evangelio, y Jesús los conocía. Él nos dijo que no tienen necesidad de médicos los sanos, sino los enfermos; que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. Y nos dice la Carta a los Hebreos también que no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino que, probado en todo igual a nosotros, tomó nuestros pecados. Él, que no tenía pecado, para salvarnos, para curarnos.

Te llevaré después al confesionario, para que administres el Sacramento del perdón. Hay que confesarse, hermanos. No somos santos. Necesitamos el perdón de Dios. Para nosotros, tener ese perdón y esa paz con la que iluminar nuestro mundo, tan enfrentado, tan polarizado de unos contra otros. Necesitamos la paz del perdón de Dios. Necesitamos los Sacramentos. Te daré las llaves del Sagrario, donde se queda Cristo, que es el principal vecino, que viene para estar con nosotros. “Dios con nosotros”, Emmanuel. En esto serás su servidor en medio de tu pueblo, Francisco. Irás detrás también, porque hay que pensar en la gente que no viene nunca o en la gente que hemos espantado, por nuestra debilidad, por nuestro escándalo, o esa gente que pasa. Hay que atraerla. No son los sacerdotes de lanzallamas, sino hermanos y que abrazan y acogen. Eso no lo puede hacer el cura solo. La comunidad cristiana no es el cura sin más. Y hay que sacar a la Iglesia también fuera, y no sólo en la Semana Santa. No sólo con el paso, sino con la propia vida del testimonio. Hay muchas maneras de estar Cristo en medio de la gente, y sobre todo Él nos ha dicho que “estoy en medio de vosotros, como el que sirve”. Luego, el ejercicio de la caridad es la presencia continuada de Cristo, especialmente en los más necesitados, en los que más sufren, en los enfermos, en esos que no salen de casa y que han de ser tus preferidos.

Esta es la labor del sacerdote y no atraer a los periódicos, no recibir el aplauso humano, y se desgastará como tantos curas de Granada. Esa es la labor de ese sucederse. Pero, queridos hermanos y hermanas de la parroquia de San Matías, los sacerdotes no están en el cielo sin más. Son una llamada de Dios ciertamente, pero nacen en las familias, nacen en la educación de los hijos, nacen en las familias cristianas. Y hay que rezar por las vocaciones. Tenemos 15 seminaristas en el Seminario Diocesano y 10 en el Redemptoris Mater. Como comprenderéis, en una ciudad con 60.000 universitarios, ya veis para lo que damos. ¿Y qué pasa? ¿Que Dios no sigue llamando? Sí, sigue llamando. Y hay que rezar. Hay que ofrecer el sacrificio y la enfermedad, y hay que decirle “Señor -haciendo caso a su oración- envía obreros a tu mies”.

Queridos hermanos, hoy que el Señor nos muestra la curación de estos leprosos, primero de Naamán el sirio, un hombre importante en la corte siria, que le dice a una criadita que hay un hombre santo que le puede curar en su tierra, en Israel; va queriendo ganárselo con poder y con regalos, esperando que le digan cosas difíciles. Lo único que le dice es “vete y báñate en el Jordán”. Y aquel hombre obedece. Y reconoce que quien le ha salvado es el Dios de Israel, y era un extranjero, alguien no bien visto. Vemos también que son diez leprosos. “Jesús, ten compasión de nosotros”, como muchas veces nosotros, con tantas letras que tenemos, no en el cuerpo, gracias a Dios, pero sí muchas veces en nuestros defectos, en nuestro egoísmo. Necesitamos también, como esos leprosos, acudir a Jesús, pero sólo uno vuelve. Era un samaritano, un extranjero también. ¡Qué casualidad! Jesús echa de menos a los otros, como muchas veces a nosotros, que somos muy pedigüeños: “Señor, dame esto, Señor, también lo otro. Señor, concédeme esto. Señor…”, pero luego qué poco damos gracias. Y es de bien nacidos el ser agradecidos, dice el dicho. Pues que volvamos a Jesús a dar gracias, por tantas cosas, y lo hagamos en la Eucaristía cada domingo, que es la acción de gracias por antonomasia. Eucaristía significa “acción de gracias a Dios”. Decía Santa Teresa que es el mejor momento para tratar de negocios con el Señor.

Queridos hermanos, Jesús dice una cosa muy bonita hoy. Le dice a ese leproso que vuelve a dar gracias y echa de menos a los otros, como tantas veces a cada uno de nosotros también: “Tu fe te ha salvado”. La fe nos salva. La fe hay que vivirla, hay que testimoniarla, la fe hay que hay que contagiarla, hay que transmitirla. Pero que nuestra fe sea auténtica. La fe no está en un bote y se conserva, y sólo la guardamos o la sacamos en caso de emergencia. La fe tiene que dominar nuestra vida.

Vamos a pedírselo a la Virgen, que es nuestra Madre; que la primera bienaventuranza del Evangelio se le dirige a ella, precisamente, porque ha creído: “Bienaventurada tú, porque has creído lo que se te ha dicho de parte del Señor”.

Ahora, todos juntos vamos a confesar nuestra fe, pidiéndoLe al Señor que nos ayude a vivirla cada día.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo coadjutor de Granada

9 de octubre de 2022
Parroquia San Matías (Granada)

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El Nazareno, el ‘Señor de la Villa’, es ya Regidor Perpetuo de Puerto Real

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 El Nazareno, el ‘Señor de la Villa’, es ya Regidor Perpetuo de Puerto Real. Aunque su nombramiento fue aprobado en pleno el pasado Miércoles de Ceniza, el acto oficial, el día grande, se ha vivido este 8 de octubre en la Iglesia Prioral de San Sebastián.

En el principal templo de la Villa se celebró la eucaristía presidida por el Obispo de Cádiz y Ceuta, Monseñor Rafael Zornoza, junto a toda la comunidad eclesiástica de la ciudad y representantes de todas las hermandades y cofradías de Puerto Real, así como se asociaciones parroquiales y del Consejo Local.

Con una felicitación por «este día tan importante que con tanto amor habéis preparado» comenzó el prelado su homilía, recordando también las miles de firmas que la Hermandad logró reunir para que el Ayuntamiento otorgase este reconocimiento. «Este momento marca la trayectoria de la ciudad y es un momento de acción de gracias. Esta declaración nos obliga a nosotros más que a él», dijo el Obispo. «Como sabéis, el Señor no necesita un título humano porque es Dios y lo es todo«, añadió.

Alrededor de las ocho de la tarde, el concejal Pedro Olmedo se dirigió al atril situado en el altar para dar lectura a la propuesta del pleno de la corporación en la que se aprobaba el nombramiento. Tras ello, la alcaldesa, Elena Amaya, y el Hermano Mayor del Nazareno, Carlos Canca se dirigieron al altar para que la alcaldesa colocase el bastón de mando de la Villa a los pies del Cristo, sobre un cojín rojo.

Fotografía: Miguel Gómez

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Inauguración de curso de la Pastoral Familiar y cultos a la Virgen del Rosario, en Iglesia Noticia

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Inauguración de curso de la Pastoral Familiar y cultos a la Virgen del Rosario, en Iglesia Noticia

Podcast del informativo diocesano, Iglesia Noticia, escuchado en COPE Granada y Motril este domingo 9 de octubre a las 09:45.

En “Iglesia Noticia” informamos esta semana del inicio de curso de la Pastoral Familiar de Granada. Los responsables de esta delegación se encontraron en la iglesia del Sagrario para asistir a una Misa inaugural presidida por el Arzobispo de Granada.

Repasamos la actualidad de otros acontecimientos diocesanos como la celebración de los cultos de la Archicofradía de la Virgen del Rosario, que durarán hasta el 11 de octubre, o la Eucaristía por la fiesta de los santos ángeles custodios a la que asistió el cuerpo de la Policía Nacional en el monasterio de San Jerónimo.

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Retiro espiritual de la CONFER diocesana de Guadix en el inicio del curso pastoral

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Retiro espiritual de la CONFER diocesana de Guadix en el inicio del curso pastoral

 

En la mañana del sábado 8 de octubre, tuvo lugar, en el Centro Diocesano de Espiritualidad de Guadix, el retiro espiritual con el que la CONFER diocesana de Guadix ha iniciado el nuevo curso pastoral.

El retiro ha estado dirigido por el obispo de Guadix, Don Francisco Jesús Orozco, quien en su charla meditativa ha puesto en valor la vida consagrada en la Iglesia y en nuestro tiempo, haciendo una reflexión sobres las palabras del papa Francisco acerca de la vida religiosa, de sus retos, crisis, sentido y renovación.

Después, ha habido un tiempo de oración personal durante la exposición del Santísimo y se ha terminado con la posterior celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo.

Han participado en esta media jornada de encuentro y oración las religiosas procedentes de varias de las comunidades de consagradas de vida apostólica presentes en nuestra diócesis.

Emilio José Fernández
Delegado diocesano para la Vida Consagrada

 

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Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora del Socorro (Casabermeja)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa durante la Visita Pastoral a la parroquia de Nuestra Señora del Socorro de Casabermeja

VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA DE NUESTRA SEÑORA DEL SOCORRO

(Casabermeja, 9 octubre 2022)

Lecturas: 2 Re 5,14-17; Sal 97,1-4; 2 Tm 2,8-13; Lc 17,11-19.

(Domingo Ordinario XXVIII-C)

1.- En esta celebración vamos a conferir los ministerios de Acólito y Lector a D. Juan Fernández Navarro, candidato al diaconado permanente. Nos acompaña el Rector del Seminario, quien ha acompañado al candidato en su proceso vocacional. Se encuentra también el diácono permanente, D. José Fernández Peña, que acompaña al Obispo en las Visitas pastorales a las parroquias. 

Según el libro de los Reyes, el general sirio Naamán regresó para dar gracias al profeta de Dios, haciendo una profesión de fe y exclamando: «Ahora conozco que no hay en toda la tierra otro Dios que el de Israel» (2 Re 5,15). 

El profeta Eliseo le había dicho que se bañara siete veces en el río Jordán; pero el mandatario sirio rechazó esta acción alegando que los ríos de su tierra eran mejores. Sin embargo, instado por sus servidores, aceptó bañarse en el Jordán. La acogida que el hombre de Dios ofreció al sirio, enfermo de lepra y enemigo de su pueblo, provocó su conversión a la fe en el Dios verdadero. 

Y Naamán desde entonces sirvió al Dios de Israel: «Tu servidor no ofrecerá ya holocausto ni sacrificio a otros dioses más que al Señor» (2 Re 5,17).

Al igual que Naamán, también nosotros hemos sido limpiados de la lepra del pecado, que nos deforma, nos desfigura; Dios nos perdona y reconstruye la imagen de Cristo recibida en el bautismo. Nosotros debemos, pues, adorar al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, abandonando los otros ídolos que adora nuestra sociedad; porque, sin darnos cuenta, adoramos los mismos ídolos, pensando que ellos nos darán la felicidad.

2.- El Salmo nos ha invitado a cantar un cántico nuevo por las maravillas que hace Dios: «Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas» (Sal 97,1).

El Señor es fiel a su palabra y cumple sus promesas: «Se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel» (Sal 97,3).

Dios ha hecho maravillas en nosotros, dándonos la vida, la filiación divina en el bautismo, el perdón de los pecados y la semilla de inmortalidad, para compartir con Él su vida; gracias a las tres virtudes teologales, fe, esperanza y caridad, podemos vivir más felices. Las personas que no tienen fe, esperanza y amor no pueden vivir felices.

Hay un dato preocupante sobre los suicidios. Normalmente los medios de comunicación informan todas las semanas de los accidentes mortales, pero no informan sobre los suicidios, que son tres veces más. Sin criticar a quien se quita la vida, estos datos son alarmantes. 

Por eso debemos ser agradecidos, porque Dios ha hecho maravillas en nosotros; nos ha dado la vida, el perdón, la semilla de inmortalidad para compartir su vida en la eternidad. Seamos agradecidos y exclamemos: «Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad» (Sal 97,4).

3.- San Pablo nos anima a vivir siguiendo a Jesucristo, resucitado de entre los muertos (cf. 2 Tm 2,8), por quien él lleva cadenas como un malhechor (cf. 2 Tm 2,9). Por ser testigo de Cristo, Pablo fue encadenado y llevado a Roma, donde fue decapitado.

Nuestra vida está unida a la de Cristo: «Si morimos con él, también viviremos con él; si perseveramos, también reinaremos con él» (2 Tm 2,12). 

Pero «si lo negamos, también él nos negará» (2 Tm 2,12), cuando nos presentemos al final de nuestra vida delante de Dios; porque Cristo permanece siembre fiel a su promesa (cf. 2 Tm 2,13). Somos nosotros los que cobardemente le fallamos y no lo reconocemos o no damos testimonio de Él.

El nuevo reino de Dios no atiende a criterios de raza, nacionalidad, lengua o religión para ofrecer su gratuidad y su paternidad para todo ser humano. Por eso, cuando las religiones dividen y justifican guerras y odios, entonces esas religiones han perdido su razón de ser.

Dios ofrece su reino a todas las personas de toda la historia de la humanidad. Todo ser humano es ante Dios un hijo verdadero. Este es el Dios que Jesús nos revela: Dios creador, misericordioso, de amor. 

No debe haber, pues barreras entre las personas. Hemos de acoger a todos, de modo particular al inmigrante, como decía hoy el papa Francisco en el “Angelus”; no podemos negarnos a compartir nuestros bienes.

4.- Estamos realizando la Visita pastoral a esta parroquia de Casabermeja. Tenía grandes deseos de celebrar con vosotros la Eucaristía y compartir la fe como hermanos.

Con motivo de la Visita hemos de revisar cómo celebramos y vivimos la fe y cómo damos testimonio de ella en nuestro mundo. En la revisión encontraremos cosas que cambiar o reponer. 

Como el sirio Naamán, leproso curado, que narra el evangelio de hoy (cf. Lc 17,15-16), hemos de ser agradecidos a Dios por todo lo que nos regala.

Deseo que esta comunidad parroquial mantenga su fe en Dios, viva con alegría y sea testigo valiente que anuncie el Reino de Dios.

Hoy, como hemos dicho al inicio, vamos a conferir los ministerios de Acólito y Lector a D. Juan Fernández, candidato al diaconado permanente. Agradecemos su disponibilidad a la llamada que el Señor le ha hecho para ejercer este ministerio; y su generosidad en la entrega de su vida y de su tiempo. 

Pedimos a Nuestra Señora del Socorro que siga acompañando a esta comunidad cristiana de Casabermeja y que le ayude a ser más feliz en medio de sus trabajos. Amén.

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La Vida Consagrada arranca el curso pastoral con su asamblea anual

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La vida consagrada se ha reunido hoy, 8 de octubre, en la casa sacerdotal “Maestro Ávila” para celebrar su Asamblea anual coincidiendo con el inicio de curso 2022-23. Han participado representantes de muchas de las comunidades de Almería y provincia.  Nuestro obispo Antonio ha acompañado a los presentes en toda la jornada, valorando su vida, entrega y misión. “Es una gracia el caminar juntos, compartiendo los diferentes carismas”, ha manifestado el prelado en su saludo inicial.

Durante la jornada se ha dado a conocer la Memoria de actividades realizadas y la memoria económica durante el curso 2021-22 y se ha presentado la Memoria de actividades para este curso. Además, se ha presentado la Guía de recursos sociales actualizada, de las congregaciones en Almería y se ha elegido a los miembros religiosos para formar parte del consejo pastoral de la diócesis.

También ha habido momentos de descanso en donde han podido compartir momentos más informales y saludar a todos los que presentes. Como colofón, se ha celebrado la Eucaristía en la Iglesia de las Puras, presidida por nuestro Obispo Antonio.

“Damos gracias por este día, espacio de encuentro fraterno, de reflexión, de escucha activa, de compartir inquietudes y deseos y especialmente sentir que es un tiempo privilegiado el que vivimos como pueblo de Dios que camina en la Iglesia de Almería, en sinodalidad”, expresaba al finalizar el encuentro, Juani López Martínez, religiosa adoratriz y presidenta de CONFER Almería.

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Comunicación Diocesana: Portadores de la Buena Noticia. Testigos Hoy

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Los responsables de las delegaciones diocesanas de Medios de Comunicación andaluzas se reunieron en Granada con monseñor Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix , quién presidía el encuentro como obispo delegado para este área en la Asamblea de Obispos del Sur de España. En este reportaje hacen balance del curso y comparten experiencias y proyectos que se están realizando en las diócesis andaluzas, especialmente en la comunicación audiovisual. Paqui Pallarés presentó a los participantes el canal de la televisión diocesana por internet Virgen de las Angustias, VA Televisión, un proyecto audiovisual del arzobispado granadino que ya cumple tres años de funcionamiento y que va consolidándose con contenidos de calidad y profesionales cualificados. Antonio Morero, periodista de la delegación malagueña, junto a Lola Ocaña y Jesús Bazán, representantes de Jaén y Jerez respectivamente, fueron algunos de los participantes de este encuentro. Programa «Testigos Hoy», 2 de octubre de 2022. Canal Sur Televisión Presenta y edita Susana Herrera. Coeditor Miguel Ángel Soler Blog Testigos Hoy: http://blogs.canalsur.es/testigoshoy/... facebook.com/TestigosHoy @TestigosHoy

El Obispo anuncia que va a proponer como Santuario Nacional al de la Virgen de la Cabeza

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El anuncio ha pillado por sorpresa a todos los cofrades de la Virgen de la Cabeza que participaban en la Eucaristía con motivo de la asamblea de Cofradías filiales, alrededor de 67 en toda España, se celebra durante la jornada de hoy en el Cerro del Cabezo.

Don Sebastián Chico Martínez ha querido hacer público que se van a iniciar los trámites, ante la Conferencia Episcopal Española, para que la Real Basílica Santuario de la Virgen de la Cabeza sea declarado como Santuario Nacional. “Voy a solicitar, como Obispo, que este Santuario sea declarado como Santuario Nacional”, ha expresado el Prelado jiennense, para ser respondido con una gran ovación por parte de los fieles congregados a los pies de la Morenita. “Estoy ya dando los primeros pasos y habrá que hacer una serie de cosas para que mis hermanos los Obispos así lo consideren y se aprueben en plenaria. Espero ser un buen embajador para obtener este gran título que Ella se merece. Considero que tenemos todas las condiciones para que la Iglesia Española nos declare como Santuario Nacional, y éste sea un nuevo regalo que le hacemos a nuestra Madre”, ha concluido el Obispo de Jaén.

Una  concesión que debe otorgar la Conferencia Episcopal siempre que el Santuario que sea propuesto cumpla con algunos requisitos, entre los que se valora que sea lugar  “al que numerosos fieles peregrinan por una razón especial de piedad». Con este nuevo  título, que se sumaría al de Real y el de Basílica, que otorgó la Santa Sede en el año 2010,  se reconocería por la Iglesia en España, el significado histórico, cultural y religioso del Santuario de la Virgen de la Cabeza. 

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Diez años de presencia vivificada

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Diez años de presencia vivificada

La historia reciente de nuestra Diócesis está ligada a una fecha, la del 7 de octubre de 2012, cuando San Juan de Ávila es proclamado en Roma doctor de la Iglesia Universal por el Papa  Benedicto XVI. Aún resuenan sus palabras anunciando al nuevo doctor un 27 de mayo de hace diez años, domingo de pentecostés. Desde ese momento, la Basílica de San Juan de Ávila de Montilla ha sido el centro devocional y formativo que ha extendido su figura inabarcable, siguiendo la estela de su proclamación como patrono del clero secular español. En este tiempo, Cardenales y Obispos han tenido en Montilla un motivo de peregrinación y el clero diocesano una creciente formación para dar a conocer la enseñanza y espiritualidad del santo patrón, apóstol de Andalucía. La Conferencia Episcopal Española peregrinó hasta Montilla el año de la proclamación el 23 de noviembre de 2012 y, desde entonces, en su basílica se han  multiplicado las visitas de fieles llamados por el Doctor de la Iglesia, al tiempo que la casa donde vivió y murió se ha convertido en lugar para el encuentro, donde se reconoce palpable la huella del Doctor de la Iglesia y sus seguidores y discípulos.

El mismo día de la proclamación, diez años después, Montilla ha revivido la fiesta que representó aquella proclamación. El Cardenal emérito de Madrid, Antonio María Rouco Varela, presidió la eucaristía de acción de gracias en la basílica pontificia donde se veneran sus reliquias. Allí se volvió a congregar el clero diocesano que tiene en el apóstol de Andalucía un modelo de santidad y un motivo de formación permanente a través de congresos internacionales y tesis doctorales sobre su vida y su legado espiritual y doctrinal que palpita  en cada una de sus obras traducida a varios idiomas.

Hasta Montilla se han encaminados muchos fieles también para ganar el jubileo en estos diez años. El doce de octubre de 2012 se iniciaba un año jubilar en Montilla con motivo del doctorado. En el año en 2019 y hasta mayo de 2020, tuvo lugar otro gran acontecimiento eclesial con la apertura de la puerta santa para celebrar 450 aniversario de la muerte del Santo Patrono, el 125 aniversario de su Beatificación y el 50 aniversario de su canonización. Un  segundo año de gracia para la diócesis cordobesa que han jalonado los recuerdos de muchos fieles cordobeses. Hoy, igual que ayer, esos recuerdos animan a continuar tras las huellas de San Juan de Ávila. Obispos, laicos y sacerdotes reviven aquel 7 de octubre de 2012 con agradecimiento a la Iglesia Universal, que mira hacia Montilla.

Monseñor Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba

“Fueron acontecimientos únicos en la historia de nuestra Diócesis”

Dos años después de iniciar su episcopado en nuestra diócesis, el Obispo de Córdoba, conoció la alegría de la proclamación de San Juan de Ávila, como doctor de la Iglesia Universal. Hoy recuerda el momento en que el Papa Benedicto XVI manifestó la intención de proclamar a San Juan de Ávila Doctor de la Iglesia Universal durante la JMJ de Madrid, un 20 de agosto en la Catedral de la Almudena ante seis mil seminaristas venidos del mundo entero. Para aquella ocasión viajó hasta Madrid la urna que guarda las reliquias del santo patrón en Montilla.

En la memoria del Obispo está el anuncio de la fecha en que iba a celebrarse esta declaración, el 27 de mayo del año siguiente, en la Fiesta de Pentecostés, “de esta manera recibimos con mucha alegría esta buena noticia como habíamos recibido en la Almudena ese deseo que él manifestó y que fue como una explosión de alegría”, rememora.

La celebración del 7 de octubre del año 2012 fue espléndida, “Roma se presta para eso y ya las vísperas en Santa María la Mayor fue una concentración de obispos españoles, seminaristas, sacerdotes españoles y tuve unas palabras para recordar que San Juan de Ávila es clericus cordubensis”, explica el obispo de Córdoba.

Al día siguiente en la plaza de San Pedro el Papa proclamaba Doctor de la Iglesia a San Juan de Ávila junto con Santa Hildegarda de Bingen, “fue un día de una inmensa alegría” en un día espléndido en Roma donde destacó la presencia “del Seminario de Córdoba entero, seminaristas y formadores, del Seminario “San Pelagio” de Córdoba y del Redemptoris Mater.

Luego vinieron celebraciones que el obispo de Córdoba no olvida. Al  día siguiente la acción de gracias en San Pedro que presidió el Cardenal Rouco y la visita de todos los obispos españoles el 23 de noviembre a Montilla en peregrinación a su sepulcro. Además comenzó el Año Jubilar, en el que se volcó todo Montilla. “Fueron acontecimientos únicos en la historia de nuestra Diócesis y de Montilla”, asegura el Obispo al tiempo que señala que “San Juan de Ávila se merecía esto y mucho más después de varios siglos que hemos tardado en reconocer su gloria y maestría como Doctor de la Iglesia Universal”.

Al celebrar ahora el décimo aniversario del doctorado “queremos traer a la mente y al corazón dar gracias a Dios por todo lo que, durante estos diez años,  se ha hecho, que ha sido muchísimo para dar a conocer a San Juan de Ávila en el mundo entero”. Don Demetrio asegura que “seguiremos trabajando, la diócesis de Córdoba es la Diócesis de San Juan de Ávila y tiene esta preciosa obligación de anunciar al mundo entero que San Juan de Ávila es verdadero Maestro de Santos por su influjo universal y por su doctrina eminente”, termina.

Monseñor Francisco Orozco, Obispo de Guadix.

“San Juan de Ávila es de todos y para todos”

El obispo de Guadix era Vicario General de la Diócesis de Córdoba y párroco de San Miguel Arcángel de Córdoba cuando conoció el anuncio, un 27 de mayo de 2012, por parte del papa emérito Benedicto XVI, de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia universal. Una década después recuerda que “lo viví con mucha alegría y acción de gracias al Señor. Se hacía realidad oficialmente lo que estaba latente para todos los que habíamos tenido la suerte de conocer más de cerca la vida y el magisterio de San Juan de Ávila y habíamos podido rezarle muchas veces en su santuario montillano: que San Juan de Ávila es de todos y para todos”.

Aquel anuncio implicaba un incentivo para la actualidad de la espiritualidad avilista, recuerda monseñor Francisco Jesús Orozco, “para que el mundo entero no sólo tuviese constancia de que era santo, sino poder conocer por qué lo era y cómo era su alma, que había vaciado en sus escritos”. Aquel recordado Ángelus del 27 de mayo de 2012, el papa  anunciaba que el próximo 7 de octubre de ese mismo año, San Juan de Ávila , junto a la alemana Santa Hildegarda de Bingen, sería referencia universal para todos los católicos por su magisterio, y el Obispo de Guadix pensó “en la suerte que tenemos los cordobeses de tener tan gran testigo de la fe y maestro de santos”. En aquel momento, dio gracias a la Iglesia en la persona del papa, porque ahora San Juan de Ávila se unía en este reconocimiento a otros grandes doctores de la Iglesia española, como San Isidoro de Sevilla, Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz.  A la alegría se unía a la responsabilidad, explica monseñor Francisco Jesús Orozco, de lo que tantas veces había oído y visto en el obispo de Córdoba, de seguir difundiendo entre todos la herencia espiritual avilista. Más que nunca, en ese momento entendió la urgencia de dar a conocer “la grandeza del alma de san Juan de Ávila” y “Que todos sepan que Dios es Amor”, como dejó escrito san Juan de Ávila.

El día en que el Papa lo hacía público era domingo y “recuerdo que recibí un mensaje  comunicándome la noticia. Iba a  celebrar en ese momento la Eucaristía en la parroquia de San Miguel. Pude dar  gracias al Señor por tan gran regalo que recibía la Iglesia universal y en la que Córdoba tenía titulares grandes por la santidad de uno de los nuestros. Recuerdo ese día una larga conversación telefónica con nuestro obispo para festejar  la noticia y para preparar diocesanamente tan gran evento.  Y ahora seguimos, después de diez años, dando gracias al Señor y celebrándolo”, manifiesta monseñor Orozco.

“Indudablemente, el recuerdo de aquel momento es muy gratificante porque la Iglesia de Córdoba se vestía sus mejores galas para ser referencia para la Iglesia universal por uno de sus mejores hijos, que sin ser de nacimiento cordobés lo era por elección propia. Desde Montilla fue, en su tiempo, maestro de santos y pedagogo de las almas para unirse a Jesucristo en la Iglesia.  Ahora se reconocía que San Juan de Ávila y su magisterio no son pasado, sino presente y futuro para la Iglesia que camina en cada rincón de la tierra”, comenta el obispo de Guadix.

Monseñor Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva

“Sentí que el Señor nos llamaba a la evangelización de nuestra tierra, Andalucía”

“En la proclamación de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia, en aquel Octubre de 2012, recuerdo que estaba concelebrando en aquella misa que presidió el papa Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro. También se iniciaba el “Sínodo de los Obispos para la Nueva Evangelización” y lo recuerdo como una llamada grande por parte de San Juan de Ávila que tanto insistió en la conversión y en la santidad de los sacerdotes para la evangelización, aquella evangelización que él quería hacer en las Indias y que hizo en Andalucía. Sentí que el Señor nos llamaba a hacerla aquí, en nuestra tierra”

Diego Cañizares

“El doctorado de San Juan de Ávila fue un revulsivo evangelizador”

Diego Cañizares es un padre de familia cordobés, que decidió acerarse a la figura de San Juan de Ávila a través de su tesina “Eucaristía y Resurrección en el Tratado del Santísimo Sacramento y en los sermones de San Juan de Ávila”, meses después de terminar sus estudios, recuerda lo vivido en 2012. Fue precisamente en las aulas del Instituto del Instituto de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Diez” donde recibió la noticia del doctorado de San Juan de Ávila a través de una agencia católica de noticias. Conserva un recuerdo grato de aquel día “a pesar de que aún no era consciente de lo que suponía para iglesia Córdoba, Andalucía y España”.

Para él, es una vivencia que lo remite a la “una gran alegría” y a la certeza de que sería un revulsivo evangelizador que “nos ayudaría a tomar conciencia que la vida de la iglesia nos interpela, se hace presente más que nunca en la sociedad que esta sedienta de Dios”. Entonces, igual que ahora, entendió que el  sacerdocio es “un regalo de amor que Cristo en su infinita misericordia nos dejó cuando se quedó con nosotros hasta el final de los tiempos”. Diego Cañizares, que es responsable de Relaciones Institucionales con las Cofradías en Ayuda a la Iglesia Necesitada, sostiene que “ese regalo debemos cuidarlo y amarlo con todas nuestras fuerzas, porqué Cristo se hace presente en todos y cada uno de los sacerdotes”.

María Jesús Fernández Cordero

“San Juan de Ávila precisa mayor proyección más allá del ámbito sacerdotal”

La proclamación como Doctor de la Iglesia ha sido, sin duda alguna, un acontecimiento fundamental. Yo destacaría dos ámbitos en los que se ha extendido el acercamiento a su figura. Por una parte, en los seminarios, la propuesta de San Juan de Ávila como referente de espiritualidad sacerdotal y del ejercicio del ministerio es ahora más decidida: con mayor frecuencia y con mayor profundidad se invita a los seminaristas a conocer su vida y leer sus escritos; aparece recogido en el propio Plan de formación sacerdotal de la CEE, Formar pastores misioneros (nº. 208), y esto se va traduciendo en oportunidades concretas para ellos: encuentros, jornadas, visitas a los lugares avilistas, contacto de lecturas, etc. En segundo lugar, la realización de congresos, jornadas, conferencias, va ayudando a abordar las distintas perspectivas de estudio.

Quisiera subrayar también dos limitaciones aún presentes, como líneas en las que creo que hay que crecer: es necesaria una mayor proyección más allá del ámbito sacerdotal, pues no es Doctor sólo para los sacerdotes; y es necesaria también una continuidad en la investigación, que va siendo favorecida por la realización de congresos, pero que a veces es demasiado circunstancial; se necesitan la investigación y el estudio pausados, más allá de los eventos, para que se vayan formando verdaderos especialistas y, cosa no menos importante, para su presencia en el mundo de la cultura.

Joaquín Pérez, párroco de Ntra. Sra. de la Consolación de Córdoba

“Para mi sacerdocio, san Juan de Ávila ha sido un antes y un después”

La noticia de la próxima declaración de San Juan de Ávila como doctor de la Iglesia la vivió Joaquín Pérez “con una inmensa alegría”. Aquel año de 2012 afrontaría el estudio de la figura de San Juan de Ávila a través de su tesina al finalizar sus estudios de teología. Su conocimiento profundo se vio rociado del inmenso gozo de la declaración como doctor de la Iglesia Universal.

En aquellos días, la directora de la tesina y el sacerdote dirigían el contenido de aquella investigación y, como resultado, vio la luz “la Santidad del sacerdote por ser ministro de la eucaristía en los escritos de San Juan de Ávila”. Esa profundidad en el estudio hizo que Joaquín Pérez viviera de manera especial el anuncio de su doctorado, “yo estaba conociendo y estudiando todos sus escritos cuando lo anunció el Papa Benedicto XVI”. Por la unión que había alcanzado con San Juan de Ávila a través de sus escritos, “tenía un deseo muy grande de participar en la ceremonia en la que se declaró doctor de la Iglesia”. El día 7 de octubre de 2012 estaba en la Plaza de San Pedro participando de la ceremonia de la declaración del doctorado. Diez años después reconoce que “San Juan de Ávila ha supuesto un antes y un después en su sacerdocio, porque el  fuego de amor que trasluce en sus escritos te llega al corazón y te hace entusiasmarte con el amor a Cristo, con la entrega al ministerio sacerdotal y la ilusión por la santidad”.

David Aguilera Malagón, párroco de San Juan Pablo II

“Por la declaración del doctorado decidí que la tesina de licenciatura sería sobre San Juan de Ávila”

En el año 2000 tuve la oportunidad de asistir al Congreso Internacional de Madrid en el que se abordó la figura de San Juan de Ávila y su obra. Era un sacerdote muy joven, llevaba poco tiempo ordenado y ejercía mi ministerio en Fuente Obejuna y sus aldeas. Motivados por don Gaspar Bustos y por el obispo de Córdoba, don Francisco Javier Martínez Fernández, presidente de la “Junta Episcopal Pro Doctorado”,  acudimos al Congreso unos cuantos sacerdotes del quinquenio para seguir formándonos en la espiritualidad diocesana del maestro Ávila.

En ese Congreso conocí mucho mejor la vida del padre Ávila. Reconozco que me habían hablado a menudo de él en el seminario, pero no es lo mismo vivir las cosas como seminarista que como sacerdote. El saber que el padre Ávila y sus discípulos habían estado evangelizando Fuente Obejuna y sus aldeas me producía una gran devoción, pues esos pueblecitos eran mi primer destino.

En aquel Congreso comprendí que San Juan de Ávila no era un santo llamado a ser discreto (como quizá otros) sino que su magisterio era grandioso y respondía a todas las épocas, o sea, no se quedaba encasillado en el siglo XVI.

De lo que yo me di cuenta en ese momento, ya lo sabían otros muchos antes que yo. De hecho, existía una  “Junta Episcopal Pro Doctorado de San Juan de Ávila” que llevaba funcionando varios años que fue, precisamente, la que propuso a la Conferencia Episcopal Española la celebración del Congreso Internacional que se centró en San Juan de Ávila como teólogo y pastor.

¿Dónde estaba yo en el momento en el que San Juan de Ávila fue declarado Doctor de la Iglesia? El obispo don Juan José Asenjo Pelegrina me había trasladado de Pedro Abad a Palma del Río. En 2010 llegó a nuestra Diócesis don Demetrio Fernández González a quien conocí en la Coronación Canónico Pontifica de la Virgen de Belén de Palma del Rio. Al poco tiempo me envió a estudiar teología dogmática a la Universidad de San Dámaso de Madrid. Compaginaba, como podía, mis tareas de párroco y arcipreste del Bajo Guadalquivir con las clases que eran presenciales.

En 2012 estaba haciendo la licenciatura cuando me cogió todo el meollo del Doctorado de San Juan de Ávila. Compartió cartel con Santa Hildegarda de Bingen. Fue un momento clave porque ahí decidí que la tesina de licenciatura la quería hacer sobre San Juan de Ávila (estudiar a Santa Hildegarda en alemán y el misterio de sus piedras curativas iba a ser que no). Un año después defendería la tesina sobre San Juan de Ávila dejándome ya enganchado para siempre.

En 2020 hice los cursos de doctorado en Sevilla y comencé a investigar más profundamente a este Doctor de la Iglesia, pero ya sin prisa, sin agobios, por puro placer, sin pretensiones.

Encarnación González, postuladora de la causa de San Juan de Ávila

“Al terminar la proclamación el Papa Benedicto XVI me dio las gracias”

Encarnación González Rodríguez fue la postuladora de la Causa del Doctorado de San Juan de Ávila por encargo de la Conferencia Episcopal Española. Es especialista en la vida y obra de San Juan de Ávila y ha participado en diversos congresos especializados, entre otros el III Congreso Internacional Avilista  celebrado en Córdoba y Montilla en 2021.

Hoy recuerda aquellos días de la proclamación del doctorado y “me produce una gran satisfacción”. Para ella “San Juan de Ávila se lo merecía, se merecía ser Doctor porque cumplía todos los requisitos y de hecho no hubo absolutamente ninguna objeción”.

“Lo disfruté porque se lo merecía y por la Iglesia”, asegura esta especialista que reconoce en el Patrón del clero “un Doctor a pie de calle”, como describe en algunos de sus artículos. Para Encarnación, su gran talla como Doctor es que vivió entre la gente sencilla, predicando en plazas, calles, iglesias, pero su gran sabiduría la hizo asequible a la gente y eso es lo que atraía tanto.

El tercer motivo de alegría es un recuerdo personal, desvela Encarnación González. Al terminar el acto de la proclamación del doctorado le dijeron que se acercara a la capilla de la Piedad porque el Papa Benedicto quería saludar a los postuladores de Santa Hildegarda de Bingen, que fue proclamada Doctora a la vez, y a ella. Hoy recuerda que “me impresionó mucho que el Papa mirándome fijamente me agarró de las manos y no me soltaba dándome las gracias todo el rato y le transmití al Santo Padre que no me tenía que dar las gracias, que la agraciada era yo por haber aprendido mucho con el doctorado de San Juan de Ávila y él sonriendo, casi en broma, me repetía gracias en italiano y para mí fue un momento de encuentro con el Papa muy impresionante. Inmerecidamente oír esas palabras me impresionó mucho”.

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Diez años del Doctorado de San Juan de Ávila

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La revista “Iglesia en Córdoba” hace un repaso de lo que ha supuesto este Santo en Córdoba y la Iglesia universal

Una semana más, “Iglesia en Córdoba” vuelve con la actualidad de la Diócesis marcada por la celebración del X aniversario de la proclamación de San Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia Universal. Con este motivo, el Cardenal Rouco ha visitado la localidad de Montilla para presidir la misa de acción de gracias ante los restos del Santo Maestro.
Entre la actualidad de la Diócesis se encuentra además la celebración de la Misa Blanca en la Catedral, la entrega de la “missio” a los profesores de religión o la entrevista al médico y oncólogo cordobés Juan de la Haba, entre otras informaciones.

Adjuntamos la revista íntegra.

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