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Domund 2022. Seréis mis testigos | Carta pastoral del Arzobispo de Sevilla (23-10-2022)

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Domund 2022. Seréis mis testigos | Carta pastoral del Arzobispo de Sevilla (23-10-2022)

Celebramos hoy el Domingo Mundial de las Misiones, la Jornada que nos ayuda a mantener viva la conciencia de que la Iglesia es misionera por naturaleza y a apoyar a los misioneros en su labor evangelizadora. El lema de este año se inspira en el último diálogo de Jesús resucitado con sus discípulos antes de ascender al Cielo, tal como narra el libro de los Hechos de los Apóstoles: «Recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría y hasta el confín de la tierra» (1,8). El papa Francisco, en su mensaje, nos anima a meditar y vivir los tres fundamentos de la vida y de la misión de los discípulos: La llamada de todos los cristianos a dar testimonio de Cristo, la actualidad perenne de una misión de evangelización universal y, por último, dejarse fortalecer y guiar por el Espíritu.

La misión es obra de toda la Iglesia, todo bautizado está llamado a la misión en la Iglesia; se realiza de manera conjunta, no individualmente; en comunión con la comunidad eclesial y no por propia iniciativa. Por otra parte, el discípulo ha de plantear su vida personal en clave de misión, porque la misión no sólo se realiza, sino que también se vive. Anunciar el Evangelio no es pronunciar comunicados o relatar acontecimientos que no afectan a la propia vida ni la comprometen. Anunciar el Evangelio es proclamar la salvación de Dios, que incide y penetra de manera tal que acaba transformando la historia personal y la historia de la humanidad.

Es proclamar la salvación de Dios por Cristo en el Espíritu, anunciar el Reino de Dios, una realidad tan revolucionaria que hace nuevas todas las cosas. Si el que proclama esta Buena Nueva la experimenta en su vida, hablará con fuerza, con alegría, con esperanza; su palabra participará del fuego de toda palabra profética, porque está al servicio de la Palabra y es transparencia de la Palabra. En definitiva, es una palabra convencida y convincente, porque como señaló san Pablo VI: «El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan, o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio» (Evangelii nuntiandi, 41).

La misión tiene un carácter universal.  El libro de los Hechos de los Apóstoles narra este movimiento misionero que presenta una imagen de la Iglesia “en salida” para cumplir su vocación de testimoniar a Cristo Señor, guiada por la Providencia divina en sus circunstancias concretas de vida. Los primeros cristianos fueron perseguidos en Jerusalén y por eso se dispersaron por Judea y Samaría, y anunciaron a Cristo por todas partes (cf. Hch 8,1.4). En la actualidad, los miembros de la Iglesia son impulsados a continuar la misión por la caridad, con la cual aman a Dios y desean participar, con todos los hombres, del bien supremo del Espíritu Santo que nos da Cristo y, por lo tanto, del gozo inmenso de la vida de hijos de Dios. A esta vida nueva de hijos de Dios han sido destinados y llamados todos los hombres y las mujeres en un solo pueblo.

La misión de la Iglesia empieza en la Pascua de Resurrección y  Pentecostés. La venida del Espíritu Santo convierte a los apóstoles en testigos de Cristo resucitado. Reciben la luz en su entendimiento para comprender la palabra de Jesús y la misión que tienen que desarrollar; reciben la fuerza en su voluntad que los capacita para dar testimonio con audacia y fortaleza. Por eso decimos que la misión de la Iglesia es obra del Espíritu. En este día, de una manera especial, rezamos, ayudamos y recordamos con gratitud a todos los misioneros y misioneras, y pedimos por las vocaciones misioneras. María, Reina de las misiones, es la madre y maestra que nos acompaña en el camino de la misión.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

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Los religiosos camilos ofrecen numerosas propuestas formativas para este curso

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Los religiosos camilos ofrecen numerosas propuestas formativas para este curso

El Centro de Humanización de la Salud de los religiosos camilos en Sevilla ha organizado una serie de cursos y jornadas formativas que podrán cursarse de forma presencial en los próximos meses.

La primera convocatoria es este fin de semana cuando comienza el curso de ‘Introducción al conselling y la relación de ayuda’. Concretamente se desarrollará entre hoy y mañana y correrá a cargo del profesor Juan Olmedo. Este curso está orientado a profesionales del ámbito sanitario o social, educadores y voluntarios, para adquirir competencias relacionales y emocionales en el acompañamiento a personas en situación de dificultad.

La siguiente cita tendrá lugar a finales del mes de enero de 2023 (los días 27 y 28), cuando se celebre el curso sobre ‘Cómo acompañar la soledad no deseada’, una formación que presenta la complejidad del fenómeno y propone claves de fondo para su abordaje integral. En esta ocasión el profesor será Ismael Checa, Máster en Bioética y coordinador del proyecto ‘Final de Vida y Soledad’.

La tercera propuesta formativa de este curso es el taller titulado ‘Cómo acompañar al adolescente con ideación suicida’, una respuesta a los casos cada vez más frecuentes de jóvenes que intentan acabar con su sufrimiento mediante el suicidio. “La prevención pasa porque el entorno de la persona cuente con herramientas que permitan acompañar la ideación suicida y conducirla de manera saludable”, explican desde el Centro de Escucha San Camilo de Sevilla.

El taller se desarrollará el 24 y 25 de marzo y será impartido por el responsable de la Unidad Móvil de atención en crisis y duelo San Camilo Valentín Rodil.

Finalmente, en el mes de mayo está previsto el curso ‘Claves para la esperanza’, que ofrecerá herramientas “para integrar el dinamismo esencial de la vida humana”. Para ello se identificarán modos de infundir y trabajar la esperanza tanto en uno mismo como en el acompañamiento a otras personas. Los contenidos serán expuestos por José Carlos Bermejo, director general del Centro San Camilo: Centro Asistencial y Centro de Humanización de la Salud.

Todos los cursos se desarrollarán en el Centro de Escucha San Camilo de Sevilla y la matrícula tiene un coste entre los 100 y 120 euros.

Además, los religiosos Camilos organizan un año más sus tradicionales jornadas de Humanización de la Salud, que en 2023 cumplen su décima edición. Las jornadas –cuyo tema principal de estudio aún no se ha hecho público- están programadas para el 1 y 2 de marzo y la matrícula será gratuita.

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María se levantó y partió sin demora

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La Peregrinación diocesana a Guadalupe por parte de los jóvenes de Córdoba es un referente en la vida de la Iglesia en nuestra diócesis. Es preparada con ilusión, es celebrada con entusiasmo, deja grandes frutos de conversión y de orientación de la vida cristiana de los jóvenes. Este año se cumplen 27 años de esta acción pastoral, que ha estado mermada por la pandemia, pero no se ha suprimido nunca.

Muchos matrimonios se fraguaron y consolidaron en este camino a Guadalupe, muchas vocaciones sacerdotales han vivido una experiencia de Iglesia como Pueblo de Dios peregrino en esta peregrinación año tras año. Han surgido vocaciones a la vida religiosa, y no nos faltan testigos que caminan con todos estos jóvenes para mostrarles la belleza de una vida entregada a Dios totalmente.

Este año nos encontramos saliendo de la pandemia, que nos ha retenido en nuestra expresión de fe normalizada, y con el impulso dado por el Papa Francisco a partir de su carta Christus vivit -Cristo vive y te quiere vivo- y en el horizonte cercano de la Jornada Mundial de la Juventud en Lisboa 2023.

La Iglesia es joven, la Iglesia está viva, la Iglesia da esperanza y sentido a la vida del hombre. Los jóvenes encuentran en la Iglesia apoyo, escucha, crecimiento en la fe, esperanza, compromiso de vida entregada. Guadalupe no lo es todo, pero es un estímulo importante en la pastoral con jóvenes para la diócesis de Córdoba.

María recibió la misión de ser madre de Dios y tuvo noticia de la situación de su prima Isabel. María se levantó y partió sin demora, para ayudarla y compartir con ella la alegría de la salvación. María no quedó ensimismada acariciando los dones de Dios en ella, sino que se puso en camino para ayudar a otros, compartiendo lo que ella había recibido.

María se convierte así en icono de la vida cristiana, que consiste en recibir la gracia de Dios continuamente para compartir con los demás lo dones recibidos. María realiza esta misión con diligencia, es decir, con amor y con prontitud. El amor no conoce la pereza, el aplazamiento. El amor es estímulo para la entrega sin reservas. Queda así anticipado el tema de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que lleva este mismo lema y quiere suscitar en todos sus participantes las mismas actitudes de María, al recibir el don de Dios y compartirlo con los demás.

Que los jóvenes que peregrinan a Guadalupe aprendan de María esta diligencia en el obrar con amor y con prontitud. Un joven, nos recuerda el Papa Francisco, no puede ser un jubilado de sofá. Un joven tiene la preciosa tarea de transformar el mundo, una tarea preciosa por hacer. Y si se junta con otros muchos jóvenes en la misma tarea, la fuerza del amor es imparable para hacer un mundo nuevo, la nueva civilización de amor.

Todos a Guadalupe con el compromiso de seguir a María, que nos enseña a ser diligentes en nuestra vida cristiana. María se levantó y partió sin demora. Todos a la JMJLisboa 2023, preparando ese evento con ilusión y entusiasmo.

Acompañemos espiritualmente a nuestros jóvenes en este camino, ayudemos a disipar toda pereza, pongámonos en situación de cambiar el mundo. La Iglesia lleva en su seno a Jesucristo y su salvación, capaces de transformar toda realidad humana para llevarla a su plenitud

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández
Obispo de Córdoba

DOMUND 2022

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Queridos hermanos y hermanas:

El próximo 23 de octubre celebraremos la jornada mundial de las misiones, el DOMUND. Con este motivo, el Papa Francisco recuerda que el Espíritu inspira a «hombres y mujeres sencillos para misiones extraordinarias” (Mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2022, 3).

Las OMP han estado este año insistiendo en los fundadores de la institución, mujeres y hombres que fueron testigos que pusieron en marcha cada una de las cuatro Obras Misionales Pontificias. Este 2022, verdadero año jubilar, conmemoramos los 400 años de la Congregación de Propaganda Fide (hoy Evangelización de los pueblos); los 200 años de la Obra de la Propagación de la Fe, junto a la Obra de la Santa Infancia; y los 100 años de la Obra de San Pedro Apóstol y el reconocimiento como «pontificias» de estas obras.

En los fundadores de las OMP, como en cualquier discípulo que quiera seguir a Jesús de cerca, identifica el Papa los tres fundamentos de su vida y de su misión, recogidos en el texto de los Hechos de los Apóstoles: “Para que sean mis testigos (…) hasta el confín de la tierra» y «recibiréis la fuerza del Espíritu Santo que va a venir sobre vosotros» (cf. Hch 1, 8).

Ser testigo es a lo que está llamado cada cristiano, porque la Iglesia, como dice el Papa Francisco: «no tiene otra misión sino la de evangelizar el mundo dando testimonio de Cristo. La identidad de la Iglesia es evangelizar» (Ibidem, 1). La expresión «hasta los confines de la tierra» es un cuestionamiento a todo discípulo para «ir siempre más allá de los lugares habituales para dar testimonio de Él» (Ibidem, 2), porque «ninguna realidad humana es extraña a la atención de los discípulos de Cristo en su misión» (Ibidem). Y todo ello sabiendo que «el Espíritu es el verdadero protagonista de la misión, es Él quien da la palabra justa, en el momento preciso y en el modo apropiado» (Ibidem, 3) y es, también, como nos recordaba el Santo Padre, «la única fuerza que podemos tener para predicar el Evangelio, para confesar la fe en el Señor» (Mensaje a las Obras Misionales Pontificias, 21-V- 2020).

También hoy la Iglesia necesita testigos que anuncien el Evangelio ante un mundo cada día más secularizado y que busca referentes ilusionantes. Nuestra diócesis, que empieza a sentir los estragos de una sociedad que organiza la vida desde referentes no cristianos, necesita seguir abriéndose al Espíritu, que le dé fuerzas e ilusión para seguir presentando una «Buena Noticia» que siga siendo fortaleza para una sociedad que tiene que buscar fundamentos firmes. En un mundo que relativiza los valores en función de la inmediatez, y que se esfuerza por hacer de nuestro compromiso religioso algo privado o folclórico, toca ser testigos del Resucitado a tiempo y destiempo, incluso desde el no reconocimiento social.

El mes de octubre, mes misionero por antonomasia, nos invita a continuar trabajando la sensibilidad de una Iglesia que tiene que seguir respondiendo al mandato de ir y anunciar el Evangelio a toda criatura (cf. Mc 16, 15). Pidámoslo así por intercesión de María.

Con afecto os saludo y bendigo.

+ Santiago Gómez Sierra,
Obispo de Huelva

El Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU inaugura el curso académico 2022/2023

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El Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU -adscrito a la Universidad de Sevilla- ha inaugurado esta tarde el curso académico 2022/23.

La mesa presidencial ha estado conformada por la directora académica del centro universitario, Beatriz Hoster Cabo; el director académico para los centros adscritos -en representación del rector magnífico de la Universidad de Sevilla-, Juan Pablo Sobrino Toro; el vicerrector de Profesorado e Investigación de la Universidad CEU San Pablo, Agustín Probanza Lobo -quien, además, ha pronunciado la lección inaugural titulada ‘Interacción planta-bacterias: una historia de amor’-; el subdirector de Ordenación Académica y Prácticas del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU, Mauricio Carrillo Cabeza; el subdirector de Investigación e Innovación Docente Universitaria del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU, José Eduardo Vílchez López; y el secretario del Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU, Antonio Urzáiz Gutiérrez de Terán.

En el acto ha estado presente el vicepresidente de la Fundación San Pablo Andalucía CEU, Juan Jurado Ballesta, así como el equipo directivo de CEU Andalucía, profesores y personal de administración y servicios del centro universitario CEU y de la Fundación.

Por su parte, la directora académica de Cardenal Spínola CEU, Beatriz Hoster Cabo, ha transmitido un afectuoso saludo a todos los presentes y ha agradecido la gran labor desarrollada por todos los equipos de la institución durante los años de pandemia, celebrando poder llevar a cabo este acto de apertura del nuevo curso “en condiciones normales”. No obstante, ha recalcado que “estamos en un complicado contexto internacional al que la universidad no es ajena. La guerra y sus consecuencias, las dificultades energéticas y alimentarias, la crisis económica y la incertidumbre política nos presentan un panorama complicado. Nuestra obligación es investigar y proponer soluciones, en la medida de nuestras posibilidades, a los problemas de la sociedad, desde nuestra perspectiva antropológica basada en el Humanismo Cristiano”.

En representación del Rector Magnífico de la Universidad de Sevilla, y antes de dar por inaugurado el nuevo curso académico, dirigió unas palabras el director académico para los centros adscritos de la Universidad de Sevilla, Juan Pablo Sobrino Toro. Destacó la “gran relación” que une a ambas instituciones desde hace años, “lo que hace muy fácil trabajar con el equipo directivo de Cardenal Spínola”. Asimismo, puso en valor el perfil investigador y la formación constante de su equipo docente y subrayó que “para un estudiante es un orgullo contar en su título con los dos escudos, de la Universidad de Sevilla y de CEU”.

Como obra educativa y de formación universitaria, el Centro de Estudios Universitarios Cardenal Spínola CEU reafirma un curso más su compromiso con la formación integral del alumno y su responsabilidad de sostener aquellos valores que contribuyen a la mejor preparación de las nuevas generaciones. Con más de sesenta años formando a miles de universitarios en los ámbitos de Educación, Derecho y Deporte, continúa potenciando la innovación, la calidad educativa y la proyección internacional de sus estudiantes, fomentando en ellos su compromiso con la sociedad y con el bien común.

 

60 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II y el 30º aniversario de la publicación del catecismo de la Iglesia Católica

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Hace 60 años arrancaba el Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XIII. Lo ha celebrado en Roma el Papa Francisco con una Misa el pasado día 11, recordando aquella histórica convocatoria que se prolongó durante tres años y que San Pablo VI culminó y comenzó a aplicar, entre otras medidas, con una reforma litúrgica de gran calado que limitaría la misa de espaldas al pueblo y en latín, el desarrollo de la Doctrina Social de la Iglesia y el diálogo interreligioso. El Concilio Vaticano II ha sido la mayor reunión de obispos jamás celebrada. En cada una de sus cuatro sesiones, participaron la práctica totalidad del episcopado mundial, unos 2.500. Convocado por Juan XXIII con la idea de «abrir las ventanas de la Iglesia para que podamos ver hacia afuera y los fieles puedan ver hacia el interior», su sucesor Pablo VI lo estructuró en torno a dos grandes bloques temáticos: cómo la Iglesia se entiende a sí misma, y cómo ve a la sociedad. Como resultado, se concluyó con dos constituciones dogmáticas que siguen siendo fundamentales en el día a día de la Iglesia católica, una sobre la Iglesia, la «Lumen Gentium», de 1964; y otra sobre sus relaciones con el mundo, la «Gaudium et Spes», de 1965.

Aquel “Nuevo Pentecostés” –como fue descrito— aún no ha llegado a desarrollar plenamente su reforma en la que tan empeñado está nuestro pontífice. El Papa Francisco ha solicitado a la Iglesia que «vuelva a dar la primacía a lo esencial», como concluyó el Concilio Vaticano II. Se trata de ser «una Iglesia que esté loca de amor por Dios y por las personas», que no cae en la «tentación de anteponer nuestras agendas al Evangelio», «una Iglesia enamorada de Jesús», alejada de críticas y polémicas. Insistiendo en la unidad ha pedido «no caer en la tentación de la polarización» y que «nos reconozcamos todos hijos humildes y agradecidos de la santa Madre Iglesia». El Vaticano II nació del deseo de un renovado anuncio del Evangelio en el mundo, un camino que abría para la Iglesia una nueva etapa misionera. El 60 aniversario de la inauguración del Concilio Vaticano II es una ocasión privilegiada para dar gracias a Dios y para retomar, personal y comunitariamente, la lectura de sus enseñanzas.

Tampoco hemos de olvidar uno de sus frutos más importantes: el Catecismo de la Iglesia católica, al que se refirió San Juan Pablo II como una muestra de «la sinfonía de la fe». Hemos celebrado simultáneamente los 30 años de su publicación y los 60 años del inicio del Concilio, lo que subraya la íntima conexión entre el catecismo y el Concilio. El Concilio se propuso escribir «un catecismo o compendio de toda la doctrina católica» sobre fe y moral, que fuera «punto de referencia» para «custodiar y explicar mejor el precioso depósito de la doctrina católica, para hacerlo más accesible a los fieles y a todos los hombres de buena voluntad». El catecismo muestra la fuerza y la belleza de la doctrina de la fe y tiene la osadía de ser el compendio de fe y de las costumbres de toda la Iglesia. Es «un instrumento no tanto —ni solo— de seguridad doctrinal sino también de comunión eclesial, para la única fe de todos, la única esperanza con todos, y la única caridad para todos.» Os invito a leerlo, consultarlo, meditarlo. Os ayudará a conocer al Señor y su doctrina, a crecer en sabiduría cristiana y a evangelizar.

“Silencio, encuentro y alegría”, claves para ejercer una docencia evangelizadora

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En el ámbito del Instituto Teológico San Leandro se ha dado esta sesión que forma parte del programa de formación que el equipo de pastoral del centro educativo diocesano tiene previsto para el profesorado este curso. En esta ocasión, recorriendo el texto de Lc 19,1-10, en el que se relata el encuentro de Jesús con Zaqueo, el rector del Seminario, Isaac Moreno Sanz, ha querido trabajar el silencio, el encuentro y la alegría, dirigir una mirada al resto del tercer evangelio, situar el texto en su contexto y ofrecer algunas claves de interpretación e inspiradoras para el ejercicio de la docencia.

De este modo, recorriendo el contexto literario, geográfico, antropológico y social de este pasaje evangélico, el profesor Moreno Sanz, dr. en Teología Bíblica, ha querido dar a los docentes pistas para profundizar en estas tres claves: “silencio para escuchar más allá de nuestros prejuicios, alejando los ruidos que nos hacen estar distantes de los alumnos; buscar saliendo de la comodidad para que pueda darse el encuentro, permaneciendo cercanos más allá de las frustraciones y convirtiendo las dificultades en posibilidades para superar los obstáculos; y alcanzar la alegría como una disposición interna permanente, una actitud frente a la vida que no nos excluye de las dificultades”.

De modo especial, ha querido detenerse en esta última, la alegría, para ir más allá porque, «siendo importante, no lo es todo en la vida del cristiano. Más importante es aún la esperanza comprometida, que tiene la capacidad de cambiarlo todo… El encuentro con el Señor abre a la novedad de vida: buscan a Jesús y se encuentran con el Señor. ¿Buscan un título y se encuentran con la alegría? ¿Buscan aprobar ‒aunque no sea el único objetivo de todos‒ y se encuentran con el amor de Dios, que es la verdadera motivación de nuestra actuación?», ha interpelado al profesorado.

Finalmente, el director del Instituto Teológico, ha querido dejar caminos abiertos para seguir dialogando y profundizando: «el silencio como clave para comprender al otro, el encuentro como espacio para la acogida y la alegría como actitud para la enseñanza, porque en la medida que se reproducen la clave, el espacio y la actitud, se reproducen las actitudes, los sentimientos y la entrega de Jesús y de sus discípulos».

La entrada “Silencio, encuentro y alegría”, claves para ejercer una docencia evangelizadora se publicó primero en Diócesis de Huelva.

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Monseñor Chico Martínez saluda al Papa Francisco durante la peregrinación diocesana a Roma

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Continúa la peregrinación diocesana a Roma. El momento álgido de dicha peregrinación se vivió el pasado miércoles, 19 de octubre. Los peregrinos, acompañados del Obispo diocesano, Don Sebastián Chico Martínez, esperaban ansiosos, y desde un lugar privilegiado, la audiencia general con el Papa Francisco.

Así, pudieron escuchar la catequesis que cada miércoles ofrece el Papa a los que visitan la Plaza de San Pedro del Vaticano. En esta ocasión, el Santo Padre habló sobre el discernimiento.Durantesu catequesis insistió en que «en la vida tenemos que tomar decisiones, siempre, y para tomar decisiones debemos hacer un camino, un camino de discernimiento. Toda actividad importante tiene sus “instrucciones” a seguir, que deben ser conocidas para que puedan producir los efectos necesarios. Hoy nos detenemos en otro ingrediente indispensable para el discernimiento: la propia historia de vida. Conocer la propia historia de vida es un ingrediente indispensable para el discernimiento».

Asimismo, manifestó que el discernimiento es la lectura narrativa «de los momentos hermosos y de los momentos oscuros, de los consuelos y de las desolaciones que experimentamos a lo largo de nuestra vida. En el discernimiento es el corazón quien nos habla de Dios, y nosotros debemos aprender a comprender su lenguaje. Preguntémonos, al final del día, por ejemplo: ¿qué ha sucedido hoy en mi corazón? Algunos piensan que hacer este examen de conciencia es hacer la contabilidad de los pecados que has cometido -cometemos muchos- pero también es preguntarse ¿qué ha sucedido dentro de mí, he tenido alegría? ¿Qué me ha traído la alegría? ¿Me he quedado triste? ¿Qué me ha traído la tristeza? Y así aprender a discernir qué sucede dentro de nosotros».

 Al finalizar la catequesis, el Santo Padre saludó a los Obispos presentes en la audiencia. Entre ellos se detuvo con el Prelado jiennense, Monseñor Chico Martínez, con quien mantuvo un fraternal y cercano encuentro, del que el Obispo salió muy contento y emocionado. “El encuentro con el Papa ha sido uno de los momentos más sublimes de la peregrinación. El encuentro con el sucesor de  Pedro pues fue fantástico porque tuvimos la oportunidad de pues estar cerca de él. Él saludó a nuestro grupo de Jaén y yo tuve la oportunidad, también, de estar un poquito hablando con él y de manifestarle el cariño de nuestra diócesis y le expliqué que éramos 50 peregrinos de  nuestra tierra los que nos encontrábamos allí en ese momento. Para mí  fue una experiencia pues muy entrañable”, explica Don Sebastián.

Ya por la tarde se visitaron la Basílica de San Pedro. Y, posteriormente, celebraron una Eucaristía en la Iglesia del Gesú, de la Compañía de Jesús, presidida por el Obispo en la que pidió especialmente por el Papa Francisco y por la comunión con él y la Iglesia universal.

Este fin de semana culmina la peregrinación diocesana a Roma. Una peregrinación que según el Pastor diocesano está siendo “realmente fantástica y en la que se está viviendo lo que significa verdaderamente una peregrinación, que es el deseo de fortalecer nuestra fe para luego dar un testimonio fehaciente de ella”.

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Inaugurada la exposición temporal “La Santa Teresa de Maragliano y su época”

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Este pasado jueves 20 de octubre, tuvo lugar la inauguración de la exposición temporal La Santa Teresa de Maragliano y su época en el Museo Municipal de Bellas Artes de la capital tinerfeña.

Al acto inaugural asistieron, entre otros, el obispo de la Diócesis Nivariense, Bernardo Álvarez; el alcalde del municipio, José Manuel Bermúdez; la concejala de Cultura, Gladis de León y Juan Alejandro Lorenzo, comisario de la exposición.

La muestra celebra el cuarto centenario de la canonización de Santa Teresa de Jesús y el tercero de la firma del contrato de la escultura que se conserva en el templo parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, en Santa Cruz de Tenerife.

La exposición permanecerá abierta al público hasta el 15 de febrero de 2023, y podrá ser visitada de forma gratuita de martes a viernes, de 10.00 a 20.00 horas, y sábados, domingos y festivos, de 10.00 a 15.00 horas.

El delegado diocesano de Patrimonio Cultural, Miguel Ángel Navarro ha escrito el siguiente artículo que nos ayuda a contextualizar esta exposición:

La vida y obra de Santa Teresa de Jesús está enclavada en una época de cambios profundos dentro de la Iglesia y de toda la sociedad de su tiempo. Ya desde principios del siglo XV, había un ambiente de reforma de la vida consagrada, especialmente en las órdenes mendicantes y monásticas, incluso de se vería fundar nuevas órdenes como los Jerónimos, caracterizándose por su rigor en lo personal y comunitaria. Siguiendo esa línea, los Reyes Católicos iniciaron una reforma del episcopado español, la cual favorecía la promoción de aquellos que estuvieran más preparados y motivados por un sincero amor a la vocación sacerdotal; así se explica los extraordinarios obispos que llegarían, a partir de ese momento, a Canarias, como Frías, de la Serna, de Arce Alzolarás, etc. La Santa de Ávila, junto con San Juan de la Cruz, lideraba el espíritu de la reforma en el Carmelo español, que luego se extendería al resto del mundo.

Esta exposición tiene como motivación la extraordinaria obra del escultor Antonio Maragliano, y que se sigue conservando en la Parroquia Matriz de la Concepción de nuestra capital. Esta imagen de Santa Teresa, con su escorzo, quiere transportarnos a una actitud mística de relación con Dios, apartándonos de los apegos caducos. La pieza fue adquirida por los hermanos Logman, al igual que tantos otros enseres que también se conservan y han servido al culto divino de esa parroquia santacrucera.

Los hermanos Rodrigo e Ignacio Logman reflejan la auténtica preocupación de unos sacerdotes, que ya antes de ser párrocos de la mencionada parroquia, hacían lo posible por adquirir todo aquello necesario que dignificara y exaltara la majestad del Eterno en la liturgia, así como su preocupación por los más desfavorecidos, para lo cual, también, promovieron y financiaron el Hospital de los Desamparados, precedente del que después sería el Hospital Civil. Los Logman hubieran podido, simplemente, engrandecer a sus familiares o mejorar su modo de vida, pero prefirieron desprenderse de sus bienes materiales para favorecer a los menos afortunados y exaltar la Gloria de Dios en la Tierra. Claramente, ellos reflejan el auténtico espíritu de hombres de fe que se mueven por un agradecimiento y no por un perpetuarse en los honores humanos.

Espero que esta exposición ayude a valorar la belleza y técnica del gran maestro genovés, a la vez que adentrarse en la psicología y espiritualidad de aquellos comitentes que hicieron posible la adquisición de las piezas, que se podrán contemplar en esta exposición.

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Santa Laura de Santa Catalina de Siena

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Santa Laura de Santa Catalina de Siena

El ardor misionero de la fe brilla en algunos santos con especial aura. Tal es el caso de la fundadora de una congregación misionera entre los indios de América. La colombiana Santa Laura de Santa Catalina de Siena vivió toda su vida pegada a Jesús, con un enorme deseo de estar en comunión con él como esposa. Cuando atravesaba la selva para anunciar a Cristo decía: “No tienen sagrario pero tienen naturaleza”. Celebramos su memoria el 21 de octubre.

Nació en Jericó, pequeña población colombiana, el 26 de mayo de 1874, en el hogar de una familia profundamente cristiana. Recibió las aguas regeneradoras del Bautismo cuatro horas después de su nacimiento. Dos años tenía Laura cuando su padre fue asesinado, por defender la religión y la patria. Dejó a su esposa y sus tres hijos en orfandad y dura pobreza, a causa de la confiscación de los bienes por parte de sus enemigos. De labios de su madre, Laura aprendió a perdonar y a fortalecer su carácter con sentimientos cristianos.

Desde sus primeros años, su vida fue de incomprensiones y dolores. Supo lo que es sufrir como pobre huérfana, mendigando cariño entre sus mismos familiares. Aceptando con amor el sacrificio, fue dominando las dificultades del camino. La acción del Espíritu de Dios y la lectura espiritual especialmente de la Sagrada Escritura, la llevaron por los caminos de la oración contemplativa, penitencia y el deseo de hacerse religiosa en el claustro carmelitano. Tenía sed de Dios y quería ir a El “como bala de cañón ”.

Esta mujer admirable crece sin estudios, por las dificultades de pobreza e itinerancia a causa de su orfandad, hasta la edad de 16 años cuando ingresa en la Normal de Institutoras de Medellín, para ser maestra elemental y de esta manera ganarse el sustento diario. Sin embargo, llega a ser una erudita en su tiempo, una pedagoga connotada, formadora de cristianas generaciones, escritora castiza de alto vuelo y sabroso estilo, mística profunda por su experiencia de oración contemplativa.

En 1914, apoyada por monseñor Maximiliano Crespo, obispo de Santa Fe de Antioquia, funda una familia religiosa: Las Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. Necesitaba mujeres intrépidas, valientes, inflamadas en el amor de Dios, que pudieran asimilar su vida a la de los pobres habitantes de la selva, para levantarlos hacia Dios. En un momento de su trayectoria como maestra, se siente llamada a realizar lo que ella llamaba “la Obra de los indios”. El grupo de “Misioneras catequistas de los indios” sale de Medellín hacia Dabeiba el 5 de Mayo de 1914. Parten hacia lo desconocido, para abrirse paso en la tupida selva.

Comprende la dignidad humana y la vocación divina del indígena. Quiere insertarse en su cultura, vivir como ellos en pobreza, sencillez y humildad y de esta manera derribar el muro de discriminación racial que mantenían algunos líderes civiles y religiosos de su tiempo. La solidez de su virtud fue probada y purificada por la incomprensión y el desprecio de los que la rodeaban, por los prejuicios y las acusaciones de algunos prelados de la iglesia que no comprendieron en su momento, aquel estilo de ser “religiosas cabras”, según su expresión, llevadas por el anhelo de extender la fe y el conocimiento de Dios hasta los lugares más remotos.

Su Obra misionera rompió esquemas, para lanzar a la mujer como misionera en la vanguardia de la evangelización en América latina, movida solo por la sed del crucificado. Mujer de avanzada, elige como celda la selva enmarañada y como sagrario la naturaleza andina, los bosques y cañadas, la exuberante vegetación en donde encuentra a Dios. Escribe a las Hermanas: ”No tienen sagrario pero tienen naturaleza; aunque la presencia de Dios es distinta, en las dos partes está y el amor debe saber buscarlo y hallarlo en donde quiera que se encuentre.”

Redacta para ellas las “Voces Místicas”, inspirada en la contemplación de la naturaleza, y otros libros como el Directorio o guía de perfección, que ayudan a las Hermanas a vivir en armonía entre la vida apostólica y la contemplativa. Esta infatigable misionera, pasó nueve años en silla de ruedas sin dejar su apostolado de la palabra y de la pluma. Después de una larga y penosa agonía, murió en Medellín el 21 de octubre de 1949. A su muerte dejó extendida su Congregación de Misioneras en 90 casas distribuidas en tres países, con un número de 467 religiosas. En la actualidad las Misioneras trabajan en 19 países distribuidas en América, África y Europa.

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