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Carta Pastoral- Día de la Iglesia Diocesana

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Vivían todos unidos y tenían todo en común (Hch 2, 44)

Queridos diocesanos,   

Volver a los orígenes de la Iglesia y hacerlo caminando juntos. En este tiempo de gracia, la Iglesia universal, y también las Iglesias particulares, están llamadas a afrontar nuevos retos que las acerquen al origen, al principio. Desafíos que vendrán de la mano de la conversión pastoral y personal y el regreso al espíritu de las primeras comunidades cristianas, en lo que a autenticidad y fidelidad al mandato evangélico se refiere.

Ponerse en camino es un denominador común en el Evangelio: “María se puso en camino y fue aprisa” (Lc 1,39) a visitar a su prima Isabel. Las mujeres, primeras testigos de la resurrección, también se pusieron en camino para anunciar que Cristo había vencido a la muerte: “De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «Alegraos». Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él. Jesús les dijo: «No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán». Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido”. (Mt 28, 9-11). Y Jesús siempre sale al encuentro de aquellos que caminan juntos, como con los discípulos que, desesperanzados, caminaban hacia Emaús: “Aquel mismo día, dos de ellos iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido.  Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos” (Lc 24, 13-16)

Cristo quiere que hagamos camino y que lo hagamos unidos, porque Él siempre estará presente avanzando a nuestro lado: “porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mt 18, 20). A lo largo de este año, desde que el pasado mes de octubre el Santo Padre abriera el Sínodo de la Sinodalidad, los cristianos de las diócesis de todo el mundo han aprendido el significado de esa palabra, que unida siempre a las comunidades cristianas, había perdido, en parte, su esencia. Ahora que nos sentimos en la misma senda: en la de sembrar a nuestro paso semillas del Reino, tenemos que seguir andando, no podemos parar.  Seguir caminando para recoger a aquellos que se quedaron al borde de la senda; a aquellos que no entendieron que este trayecto lo debemos de transitar juntos para que cumpla su verdadera misión; a los que saben que el Espíritu sopla con aires de cambio en pro de recuperar lo auténtico.

Ahora, que celebramos el Día de la Iglesia diocesana, somos más conscientes de que la nuestra está levantada por piedras vivas que laten a un mismo son, el del Evangelio. Aquellas primitivas comunidades que lo tenían todo en común, no solo lo material, deben ser hoy el espejo en el que reflejarnos. “Y perseveraban en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Los creyentes vivían todos unidos y tenían todo en común;  vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno” (Hch 2, 42. 44-45).

La Iglesia, a través de este camino que emprendió convocando el Sínodo, nos quiere interpelar a cada uno de los bautizados; nos llama a no detenernos, a seguir haciendo camino, y no uno cualquiera, sino uno en común que como esencia tiene la misión de ser enviados a construir en este mundo el Reino de Dios.

Con mi afecto y bendición,

+ Sebastián Chico Martínez
Obispo de Jaén

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La Delegación diocesana de Hermandades ofrece una propuesta formativa dirigida a todos los cofrades

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La Delegación diocesana de Hermandades ofrece una propuesta formativa dirigida a todos los cofrades

La Delegación diocesana de Hermandades y Cofradías ofrece a todos los miembros de las corporaciones sacramentales de penitencia o de gloria de la Archidiócesis hispalense un itinerario formativo cristiano y religioso. La propuesta consta de tres temas para ser desarrollados por grupos de hermanos en cada hermandad o de forma conjunta entre las hermandades de una determinada localidad o parroquia.

En este curso, la temática estará relacionada a la liturgia, concretamente al estudio de la carta apostólica del papa Francisco “Desiderio Desideravit”; a la lectura del Santo Evangelio de San Mateo correspondiente al año litúrgico 2023 y finalmente, a la devoción mariana y al misterio de la Inmaculada Concepción de María.

Formación y reflexión cristiana

“Con esta iniciativa se pretende ofrecer a todas las hermandades de la Archidiócesis un planteamiento sencillo de formación y reflexión cristiana para complementar y sustentar los cultos y las procesiones anuales”, detalla el delegado de Hermandades y Cofradías, Marcelino Manzano.

Además, este itinerario busca que “una gran parte de los cofrades reflexione sobre algunos aspectos comunes para favorecer la comunión eclesial”. Y, demás, – añade Manzano – “que en todas ellas exista una animación e invitación a la formación y a la vida cristiana, para respirar cada vez más con la Iglesia y como Iglesia”.

Los destinatarios principales de esta propuesta formativa son los miembros de las juntas de gobierno, los hermanos auxiliares, colaboradores, el grupo más cercano y comprometido en la vida de cada hermandad, la juventud o al grupo de acólitos de cada corporación, así como, en definitiva, el resto de los hermanos.

Los temas pueden ser expuestos y desarrollados por el director espiritual, párroco o sacerdote, diputado de formación o un hermano cualificado, contando con una mínima preparación para ello. Al respecto, el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías explica que se ofrece una “total flexibilidad y adaptación a la realidad y circunstancias de cada hermandad a la hora de abordarlos”, es decir, “desde dedicarle una única sesión a cada tema, o bien extender su contenido en dos o más sesiones sobre algún aspecto, con el objetivo claro y concreto de aprovechar cualquier ocasión o posibilidad para que se trabajen estos temas de formación en todas o en la mayoría de las hermandades”.

Para mayor información, la delegación de Hermandades pone a disposición de los interesados el correo: formacion.hermandades@archisevilla.org, para cualquier consulta o aclaración que puedan necesitar las hermandades o los consejos locales sobre esta cuestión. Allí mismo se pueden enviar comentarios, valoraciones o dificultades surgidas tras haber trabajado sobre los temas propuestos, lo que ayudará a preparar el material del próximo curso.

Los temas sobre formación cofrade pueden descargarse en este enlace

 

 

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“¡Qué maravilla, el Papa está en Sevilla!”: XL Aniversario de la primera visita de Juan Pablo II a Sevilla

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“¡Qué maravilla, el Papa está en Sevilla!”: XL Aniversario de la primera visita de Juan Pablo II a Sevilla

“El Papa estará en España el 15 de octubre”. De esta forma, anunciaba monseñor Díaz Merchán, presidente de la Conferencia Episcopal en 1982, el primer viaje de un pontífice a España. El Centenario Teresiano, que se celebraría meses más tarde, fue el acontecimiento elegido para enmarcar el paso de Juan Pablo II por la geografía nacional, con un itinerario en el que se incluyó la estancia, tan corta como intensa, del Santo Padre en Sevilla. La cita histórica del 5 de noviembre de 1982, de la que ahora se cumplen cuarenta años, se coronó con la beatificación de sor Ángela de la Cruz en una Eucaristía multitudinaria que se celebró en la explanada de la Feria.

El anuncio de la visita a la capital andaluza dejaba un estrecho margen de tan solo 272 días para una organización en la que confluían muchísimos factores y de la que no existían precedentes. En el caso de Sevilla, la Archidiócesis acometía este reto con el cardenal Bueno Monreal convaleciente del ictus que sufrió en Roma, y con un arzobispo, monseñor Amigo Vallejo, recién llegado de Tánger. “La cuestión se antojaba complicada”, recuerda José Márquez, miembro de la Comisión de Liturgia que se creó para esta visita. Hacía falta alguien con la capacidad y las relaciones necesarias para sacar adelante el desafío que tenía ante sí la Iglesia en Sevilla. La persona elegida fue el sacerdote Antonio Hiraldo, que en 1973 fue secretario general del Sínodo Diocesano, y diez años después dirigiría el Pabellón de la Santa Sede en la Exposición Universal.

Un órgano desde Mairena

Hiraldo se rodeó de un valiosísimo equipo de colaboradores, que a su vez coordinaron secciones en las que trabajaron a destajo un sinfín de voluntarios. Ángel Gómez como secretario general y Jesús Pérez adjunto a este, son los primeros nombres de un equipo bien cohesionado en el que no faltaron ayudas externas a todos los niveles.

A modo de ejemplo, Márquez recuerda la criba que hubo que hacer “hasta que encontramos el órgano eléctrico que José Enrique Ayarra pidió para la Misa que presidiría el Papa”. El único instrumento que cumplía los requisitos del maestro Ayarra se encontraba en una parroquia de Mairena del Alcor, y hasta allí se desplazaron los técnicos para desmontarlo y trasladarlo al campo de la Feria. “Pero eso fue hasta anecdótico para la cantidad de cuestiones que hubo que solventar en unos meses frenéticos”, recuerda José Márquez.

Seguridad y… El diluvio

 

Son muchas las versiones que se cruzan acerca de las precauciones de seguridad que rodearon la visita. La sombra de la banda terrorista ETA se cernía sobre el operativo policial de cualquier evento, y no son pocos los que achacan a esta prevención los cambios de itinerarios del papamóvil tras la Misa o al final de su estancia en Sevilla. En cualquier caso, todo transcurrió felizmente sin que nada enturbiara una jornada que ha quedado para la historia de la ciudad.

El país sufría esos meses una dura sequía, lo que motivó que en la oración de los fieles se pidiera por el don de la lluvia. “Y el cielo, claro, nos escuchó –apunta Márquez- hasta el punto que aquella noche cayó el diluvio universal sobre Sevilla”, lo cual aceleró las labores de desmontaje del altar que el arquitecto Rafael Manzano proyectó para la Misa estacional que presidió Juan Pablo II. Un operativo para el que no se escatimó nada, desde el altar de plata de la Catedral hasta tapices procedentes de los Reales Alcázares.

La comunión en la Misa también tuvo su relato. Se previeron formas consagradas para casi un millón de personas –mil quinientos sacerdotes se encargaron de su distribución-, y todas las sobrantes se depositaron en la cercana iglesia de los Padres Blancos. Allí estuvieron custodiadas hasta que, días más tarde, se repartieron entre las parroquias cercanas. El repertorio musical de la Eucaristía, para el que se juntaron varias corales polifónicas y músicos de la Orquesta Filarmónica, dejó también en el recuerdo las Sevillanas del adiós, una iniciativa del locutor radiofónico José Luis López que ambientaría el encuentro de los sevillanos con Juan Pablo II allá donde se volviera a producir durante los años que duró su pontificado.

Un encuentro y tres santos

Por otro lado, la decisión de centrar la visita papal en la subida de sor Ángela a los altares fue un completo acierto. José Márquez afirma que “eso aportó un impagable plus espiritual a la visita”, y posibilitó a la postre una foto única: dos santos, Juan Pablo II y Madre María de la Purísima, postrados ante el cuerpo incorrupto de otra santa, Madre Angelita, en la Casa Madre de la Compañía de la Cruz. Además, la celebración de un acto de este tipo fuera del Vaticano normalizó un modus operandi que con el paso de los años se convertiría en habitual. Sin ir más lejos, la canonización de sor Ángela se celebraría 21 años después en las calles de la capital de España.

Han pasado cuarenta años de aquella jornada. Juan Pablo II regresó a Sevilla en 1993, y su legado se ha traducido en numerosas iniciativas eclesiales y civiles que llevan el nombre del papa viajero, el Papa de los jóvenes, de las familias… El Papa que quiso a Sevilla, y que se quedó en la memoria colectiva de una ciudad que no lo olvida.

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El movimiento de Vida Ascendente inauguró un nuevo curso

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El movimiento de Vida Ascendente inauguró un nuevo curso

El día 27 de octubre, en la iglesia de Nuestra Señora de la Merced, de Baza, dio comienzo el presente curso de Vida Ascendente. Estaban invitados los grupos que hay constituidos en la diócesis de Guadix. En esta ocasión asistieron miembros de los grupos, de las parroquias de Baza, Caniles y Zújar.

Comenzó el encuentro con un momento de oración, a continuación unas palabras de bienvenida por parte de José Antonio Sánchez López, consiliario saliente, y del nuevo consiliario, José Antonio García Varón, el cual transmitió -a todos los que se habían congregado para el encuentro- el saludo afectuoso y paternal del obispo D. Francisco Jesús Orozco, que se encontraba realizando la visita pastoral a parroquias del arciprestazgo de Baza. También, María Josefa Vílchez acogió a todos los participantes, informó sobre la marcha del movimiento a nivel nacional y zonal, y constató la incorporación de nuevos miembros en algunos de los grupos que hay en la diócesis. Seguidamente, invitó a que los animadores presentes relatarán los aspectos más significativos de la vida de cada grupo de Vida Ascendente.
Durante el encuentro se percibió un ambiente eclesial muy significativo, con bellos testimonios personales que han puesto de manifiesto, la presencia entrañable de Dios y de su Iglesia en la vida -tanto personal como grupal- de los miembros de Vida Ascendente.
Alguno de los asistentes manifestó que “ojalá hubiera sentido este cambio hace muchos años, pero que los caminos y los designios del Señor son inescrutables”. Así decía:
“Al llegar a esta etapa de la vida, los intereses que nos mueven a actuar van cambiando paulatinamente, hasta que llega un momento en el cual, lo material y lo físico van perdiendo importancia, frente a lo emocional y lo espiritual”.
También hubo un tiempo para la formación y reflexión en torno al tema “Dios nos llama a seguirle como grupo de Vida Ascendente”.
La celebración de la Eucaristía fue el momento central del encuentro, pues en ella se recogía, se celebraba y oraba todo lo vivido en el comienzo del presente curso. Todo fue preparado y participado por los grupos asistentes: con intensidad, alegría y fe. El encuentro terminó con una comida fraterna.
Mariano Fernández Mora
Miembro de Vida Ascendente en Baza

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Palomares recibe la irradiación del Espíritu Santo

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En la tarde del viernes 28 de octubre, la parroquia de san Francisco Javier celebró las confirmaciones de dieciséis de sus miembros más jóvenes. Para toda la comunidad parroquial de Palomares fue una gran alegría poder recibir por primera vez a Don Antonio, el Obispo Diocesano.

Él, por su parte, correspondió elogiando la tarea de la comunidad cristiana, su catequista y párroco. También animó a los jóvenes, que forman el grupo de portadores de san Francisco Javier, a permanecer en la comunidad y enriquecer con los dones recibidos la vida de la Iglesia.

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Día histórico en Andújar, miles de fieles participan en la pontifical presidida por el Nuncio

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Andújar amanecía engalanada de fiesta para celebrar una magna Eucaristía, presidida por el representante del Papa en España, Monseñor Bernardito Auza, y que ha sido el anticipo de una procesión con “la Morenita” por toda la localidad.

Pasadas las 9 de la mañana, llegaban hasta la parroquia de Santa María los ocho prelados y el Nuncio de Su Santidad que han participado en el acto central de la bajada extraordinaria de la Virgen de la Cabeza a Andújar, que comenzó el pasado sábado y que durará hasta el próximo día 5 de noviembre. Allí han venerado a la patrona de la Diócesis que, posada en unas pequeñas andas, esperaba el traslado hasta la plaza de España donde se ha desarrollado la celebración eucarística.

Más de 2500 personas aguardaban a la Virgen de la Cabeza, que ha sido recibida con vivas y aplausos.

La celebración, que ha contado con el acompañamiento musical de las voces blancas que componen la Escolanía de la Catedral de Jaén, bajo la dirección de Cristina García de la Torre, ha sido concelebrada por más de medio centenar de sacerdotes diocesanos, los hermanos Trinitarios, así como por los Obispos de Jaén, el titular: Don Sebastián Chico Martínez, y los dos eméritos, Don Ramón y Don Amadeo; el Arzobispo coadjutor de Granada; Don José María Gil Tamayo; el de Guadix, Don Francisco Jesús Orozco; así como el Obispo de Cartagena, D. José Manuel Lorca; el emérito de Burgos, Don Francisco Gil Hellín y el Obispo de Madagascar, el Trinitario, Don Gustavo Bombín.

Saluda del Obispo de Jaén

El Obispo del Santo Reino ha comenzado la santa Misa dando la bienvenida al Nuncio. En sus palabras ha subrayado el amor de los españoles por la Madre de Dios, a la vez que ha querido explicar al representante del Papa en nuestro país la gran devoción que a lo largo de casi 8 siglos se tiene a esta advocación.”Desde hace casi 800 años, esta bendita imagen que hoy nos preside, la de la Santísima Virgen de la Cabeza, ha sido el consuelo, la esperanza, la meta, la alegría… para generaciones de jiennenses que encuentran en esta talla pequeña, morenita y bendita, a la Madre de Dios”.

Del mismo modo, ha querido mostrar su agradecimiento por su presencia en Andújar y lo que esto significa para los cristianos de esta tierra: “Monseñor Bernardito, hoy queremos darle las gracias. Un agradecimiento infinito que nos nace del corazón. Contar con su presencia en esta celebración, en la que la Ntra. Sra. de la Cabeza baja de su Santuario a ésta, su ciudad, después de trece años y tras una pandemia, es para nosotros un auténtico privilegio. Porque tenerlo aquí es también tener al representante de Pedro, al Papa Francisco, a quien representa entre nosotros. Tenerlo aquí es vivir la universalidad de la Iglesia y hacerlo en comunión”.

Para finalizar le ha pedido que se deje mirar por la Santísima Virgen de la Cabeza, y se deje conquistar por su devoción, “Deseamos que la mirada de esta talla bendita le toque el corazón, como lo ha hecho siempre ante quien se ha postrado a sus plantas; que descubra ese amor a los humildes y sencillos, que los jiennenses sienten de María Santísima. Queremos que cuando se vaya de Jaén esta devoción mariana, a la que tanto veneramos, sea para usted, también, motivo de fervor. Traslade al Santo Padre esta vivencia. Este amor que nos une a todos los diocesanos en torno a nuestra Madre y que cuenta con unas particularidades que nos hacen únicos”.

Homilía

El Nuncio ha pronunciado su homilía tras las lecturas y la proclamación del Evangelio por parte del diácono permanente e hijo del pueblo, D. Andrés Borrego.

En su predicación, el Nuncio del Papa en España ha querido recordar los siglos de devoción de esta imagen bendita por el pueblo de Jaén y la vinculación de esta advocación con la Santa Sede, como es la declaración de patrona, primero de Andújar y después de Jaén; la declaración de Basílica del Santuario y la concesión de la Rosa de Oro, por parte de Benedicto XVI. También ha agradecido la invitación para presidir esta celebración: “Gracias, entonces, Monseñor Sebastián, por haberme invitado a presidir esta Misa de Acción de Gracias a la Virgen de la Cabeza, un gesto más para consolidar más aún los vínculos profundos entre este Santuario y la Sede de Pedro”.

Ha querido hacer partícipe de la bendición apostólica del Papa Francisco, de forma especial a los enfermos y mayores: “De parte del Santo Padre, el Papa Francisco, su saludo y Bendición Apostólica en esta ocasión extraordinaria, que extiende a todos ustedes presentes aquí, y a cuantos siguen la celebración de la Santa misa por los medios de comunicación, con particular afecto a los enfermos, a los ancianos y a los físicamente impedidos”.

Del mismo modo, ha querido agradecer las gracias obtenidas a la Santísima Virgen de la Cabeza, “Gracias, Morenita, porque sabemos que cuando nosotros tus hijos sentimos el peso de la necesidad, siempre te encontraremos velando, como solo una madre sabe hacerlo: confortando, consolando y demostrando su cariño. Gracias, Madre, porque cuando nos hemos desanimado o hemos sentido la debilidad de nuestra fe, hemos descubierto tu mirada vuelta hacia nosotros. Y ante tus ojos misericordiosos, nos hemos parado a rezarte, a expresarte nuestras angustias y tristezas, nuestras necesidades y esperanzas, nuestros dolores y cansancios. Y nos hemos sentido socorridos y consolados. Hermanos, hoy es un gran día de gratitud y agradecimiento a la Virgen de la Cabeza por la devoción que la tenemos, por el estímulo y la gracia que su devoción reporta a nuestra vida cristiana; por las muchas gracias que, a través de Ella, nuestra Madre, nos llegan de la mano de su Bendito Hijo, nuestro Dios y Señor, a cuantos acudimos a Ella y a cuantos sigamos poniéndonos bajo su manto y consuelo”.

En el día de las personas sin Hogar, la colecta que se ha recogido durante la Eucaristía será destinada a la Casa Hogar de Santa Clara, de Cáritas, que acoge a personas sin hogar que deciden comenzar una nueva vida alejados de la vida en la calle.

Título de “muy mariana” y anuncio inesperado

Al finalizar la comunión, el Presidente de la Hermandad Matriz, D. Manuel Vázquez ha pronunciado un acción de gracias. Ha seguido, en el turno de palabra el alcalde de Andújar, D. Pedro Luis Rodríguez Sánchez, quien ha leído el acuerdo pleno por el que  el Consistorio iliturgitano aprobaba que junto al título de “muy noble y muy leal”, Andújar tenga también el de “muy mariana”, resaltando así esta seña de identidad por la que la ciudad de Andújar es conocida en todo el mundo.

Don Sebastián, por su parte, y bajo el aplauso de los allí reunidos y el estruendo de los cohetes, daba las gracias por esta distinción. “Gracias, Sr. Alcalde, gracias querida Ciudad de Andújar, y enhorabuena por hacer que el gentilicio de “andujareños” pase a ser sinónimo de amor a la Santísima Virgen María. Estoy convencido de que todas vuestras muestras de amor, de cariño y de fervor que tenéis con esa humilde joven de Nazaret, que un día quiso aparecerse en Sierra Morena y quedarse para siempre en esta bendita tierra, serán premiadas con holgura por su divino Hijo. Por eso, que Él os premie esta iniciativa y que premie también a todas las personas e instituciones que han organizado y han hecho posible esta bajada extraordinaria de la Virgen, y especialmente esta celebración que ahora termina. A todos, gracias de corazón”.

Para después, anunciar que, el próximo 2027, cuando se cumpla el octavo centenario de la aparición de la Virgen, habrá otra bajada extraordinaria. Esta vez, no solo a Andújar, sino también a Jaén capital y a algunos pueblos de la Diócesis porque es “la Virgen de la Cabeza la Madre que nos une a todos los hijos de esta tierra”. “Iniciamos hoy 4 años de preparación interior y exteriormente”. Una ovación ha sido la respuesta a este anuncio.

Con la bendición del Nuncio y el canto a la salve concluía esta celebración histórica, que ha dado paso a una procesión con la imagen de María Santísima de la Cabeza por las calles de la localidad.

Galería fotográfica: «Misa Pontifical en Andújar»

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“Vuestra ordenación es una gracia”

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Homilía del arzobispo de Granada, D. Javier Martínez, en la Eucaristía de ordenación diaconal de dos seminaristas del Seminario Misionero Redemptoris Mater, el 30 de octubre de 2022, en la S.I Catedral, y XXXI Domingo del Tiempo Ordinario.

Queridísima Iglesia del Señor;
Esposa muy amada de Jesucristo;
Pueblo santo de Dios, al que todos pertenecemos, también yo como pastor vuestro, y también los sacerdotes que cuando celebran y todos nosotros:

La categoría de pueblo de Dios viene antes de ninguna de las distinciones de oficios, carismas, ministerios y tareas que hay en la Iglesia. Todos formamos parte de ese pueblo que es al mismo tiempo el Cuerpo de Cristo, y todo el sentido de nuestra vida y de nuestra misión se introduce, se inserta en ese ser Cuerpo de Cristo. Ese Cuerpo de Cristo ha tenido llagas desde el primer momento. Recordad los doce apóstoles y entre los doce hubo uno que traicionó al Señor, que lo negó, y otro que lo negó. Pero hubo uno que traicionó al Señor, pero su soberbia o su orgullo no le permitió pedir perdón por su extravío.

En los Hechos de los Apóstoles se cuenta también de un matrimonio que se resistió a aquella vida en común que tenían los discípulos de aquella primera comunidad de Jerusalén. Y desde entonces, en la Iglesia siempre ha habido, siempre han convivido juntos el trigo y la cizaña, el pecado y la santidad. La realidad de nuestra pequeñez y de nuestra miseria humana, y la realidad que Dios suscita de hombres y mujeres de Dios, de hombres y mujeres que viven para el Señor. Y para su Iglesia, que es Su Cuerpo. No es posible separar al Señor Jesucristo de Su Iglesia y de Su Iglesia tal y como es históricamente. Es decir, con Pedro al frente: vínculo de la verdad y de la caridad y con los sucesores de los Apóstoles. Sus continuadores, que están en comunión con el apóstol Pedro, son también para sus Iglesias particulares instrumento de permanencia y de certeza en la verdad y de certeza en el amor mutuo y en la caridad.

Veinte siglos son muchos siglos. Luego, la historia se hace más pequeña. Hace apenas unos días, yo asistía al 25 aniversario de la creación del Redemptoris Mater de Córdoba. Pues, porque Dios me ha dado la gracia de ser el iniciador de los dos primeros seminarios Redemptoris Mater en España que hay en España. Después del de Madrid, se hizo el de Córdoba, en el cual yo participé. No era el obispo de Madrid, evidentemente, pero participé animando mucho al cardenal para que lo abriese y que lo hiciera, a pesar de la mucha oposición que había en aquel momento a la creación de aquel seminario. Pero, luego, me concedió el Señor inaugurar el de Córdoba. Aunque no llegué nunca a ver, pero, como dice San Pablo, en alguna ocasión: “Ni el que siembra y el que siega es nada, sino Dios es el que da el crecimiento”. Yo no llegué a ver nunca ni a ordenar a ningún seminarista del Redemptoris Mater. Pero en el 1998 se creó aquel Redemptoris Mater de Córdoba, y en el 2005, la víspera de la muerte de Juan Pablo II, se pudo crear también el de Granada.

Lo tengo en las fichas que guardo yo en mi bolsillo para cuando el día del juicio final salgan a la luz todos mis pecados poder decir “sí, pero hice dos seminarios Redemptoris Mater”. Y tengo que decir que los dos se los debo a Carmen, de quien era muy amigo y que nos queríamos mucho. (…) He dicho nos queríamos mucho y está muy mal dicho, porque nos seguimos queriendo y ella me tomaba mucho el pelo y yo se lo tomaba a ella. No os voy a contar las anécdotas aunque os darían risa, pero no. Los dos seminarios se los debo a Carmen. En el de Córdoba se han ordenado ya 28 sacerdotes. Y eso es un bien. Es un bien como es un bien vuestra ordenación. Como es un bien que han reconocido los Papas el Camino Neocatecumenal y, sin duda ninguna, un bien, un bien para la Iglesia y para el mundo, en este mundo donde todo se deshilacha, todo se disuelve y todo se hace líquido, todo pierde consistencia. Pero las gracias que recibimos del Señor hay que cuidarlas. Todos somos conscientes de que el no cuidarlas suficientemente -y si soy yo el que no ha cuidado, pido perdón al Señor por ello y le pido que no me lo tenga en cuenta-; hay que cuidar los bienes que recibimos del Señor. Y el ministerio del Orden Sacerdotal, sea en el estatus de diácono como el de presbítero, es ante todo un don que Dios nos hace.

Lo importante de esta mañana no es lo que vosotros hacéis por Dios, que es ofrecer vuestra vida a Dios. Pero ese ofrecimiento de vuestra vida a Dios es un don. Poder ofrecer la vida a Dios, poder gastar la vida sirviendo a la Iglesia, poder participar del sacerdocio único de Jesucristo, que es único en el mundo entero y que tiene valor no por el número de personas que congrega, sino por la verdad de lo que se celebra y lo que se vive, por la verdad de la vida de los sacerdotes. Todo ello es don de Dios para nosotros mismos, para la Iglesia entera y para el mundo entero. Que la patrona de las misiones sea una mujer que murió con veinte pocos años y que nunca salió de su monasterio de Carmelitas Descalzas es muy significativo. No son las obras, ni el número, ni las tareas que hacemos. Lo que hace crecer la Iglesia es la caridad teologal, la caridad divina con que vivimos nuestro carisma. Y eso es lo que por lo que hoy damos gracias al Señor, porque os ha llamado. Os ha llamado en el Camino Neocatecumenal. Os ha llamado en este Seminario Redemptoris Mater y, Dios mío, os ha hecho un don inmenso el Señor con esta llamada. Os lo hace a vosotros, se lo hace a las Comunidades. Que las Comunidades son también un don para la Iglesia, que, a lo mejor, tenemos que cuidar más y, a lo mejor, tenemos que pedirles más, es decir, que no se conformen con vivir la Eucaristía, preparar y así, sino que en un momento de misión yo creo que esa misión probablemente es más difícil aquí que en algunos países llamados “de misión” en estos momentos.

Pues, en esa misión tenemos que participar, estamos llamados a participar todos juntos, juntos las tres vocaciones: la vocación al mundo, al ministerio ordenado; la vocación a la vida consagrada o a la consagración al Señor, que la vida en los Consejos Evangélicos, tenga unas formas u otras que son muchísimas esas formas; y la vida laical en su forma matrimonial o en las otras formas para quienes Dios no ha querido disponer que puedan vivir en el matrimonio, que son muchas personas en la Iglesia. El Estado las llama solteras, pero no es ese su Dios, es un nombre pagano. En la vida de la Iglesia no existe la soltería si el Señor no ha querido disponer para algunas personas un esposo. Y es el Señor quien da a los esposos, pues significa que el Señor te ha reservado para Él. Podéis llamarlo como queráis, pero la Iglesia antigua las llamaba vírgenes, que no siempre significa la virginidad física, sino también la total disponibilidad del corazón. Pero, ciertamente, no solteras, porque una soltera es alguien que no ha cumplido como la tarea principal en la vida, y en la Iglesia todos por el bautismo estamos llamados a que esa tarea se cumpla. Y no a que la cumplamos nosotros, sino al que la cumpla el Señor en nosotros y en nuestra vida.

La ordenación, vuestra ordenación es una gracia. Es una gracia para los que os acompañamos. Es una gracia para toda la Iglesia y vamos a pedir que sea también un signo: un signo de nuestra renovación eclesial en aquello a lo que la Iglesia nos llama en estos momentos, en aquello que la Iglesia nos enseña en estos momentos, que no siempre coincide en su comprensión o en sus detalles con lo que ha enseñado en otros momentos porque las circunstancias del mundo cambian muy radicalmente. Y el Evangelio es el mismo. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre. Y la Iglesia es la misma ayer, hoy y siempre, pero las circunstancias del mundo no son las mismas. Nosotros formamos parte de un mundo, lo queramos o no lo queramos, participamos en muchas cosas de su mentalidad. Participamos en muchas cosas de sus conductas, de su ambiente, del aire que respiramos, que es un aire contaminado y quien en medio de ese mundo estamos llamados a ser como una lámpara que brilla en la oscuridad y sin tener miedo, porque Cristo ha vencido al mundo. Cristo ha vencido al Maligno.

El Maligno puede dar mucha guerra, puede dar mucha lata, pues puede con su cola enredar mucho, pero está vencido, está derrotado. No hay nada que temer de él. Y Cristo y la fe han vencido al mundo. Entonces, apoyados en Cristo, apoyados en los Sacramentos de la Iglesia, apoyados en la oración, apoyados en vuestra vida de comunidad, para poder manteneros no sólo fieles, sino gozosamente fieles. Es decir, que disfrutéis ahora de vuestro diaconado, más adelante de vuestro presbiterado, y que ese disfrute pueda ser un motivo de alegría para la Iglesia y para el mundo, para todos. Si hay algo que escasea en nuestro mundo en estos momentos, es la alegría. No es casual que el Papa ya quisiera empezar su documento titular, su documento programático sobre la alegría del Evangelio y que lo haya subrayado muchas veces no como un signo especialmente adecuado a este momento de la vida del mundo, porque el mundo no es capaz de producir esa alegría. Ni siquiera el mundo rico que tiene tantos bienes, que tiene tantos medios, (…) cuantos más medios tenemos y cuanto más usamos de ellos indiscriminadamente, más crece la tristeza del mundo. Ser en este mundo testigos de alegría, promotores de alegría.

Alguien decía, no con estas palabras exactamente, pero que la risa, que es algo que no puede medirse, es un modo de practicar en esta vida la resurrección. Que es algo que no podemos practicar, porque siempre la risa es don de Dios. Siempre don de Dios. La risa participa de la vida de Dios. Es algo que no compartimos con ninguna especie animal. Por lo tanto, ser capaz de sonreír, ser capaz de reír, ser capaz de dar alegría a un mundo que la necesita más que el comer y más que la energía y más que el aire es un don. Y la alegría surge siempre de la vida común, surge siempre de la comunión. Donde no hay comunión difícilmente habrá alegría. Habrá la ley, y la ley asfixia si no está vivida desde dentro y sostenida por el Espíritu Santo. Mientras que la alegría es una despojarse del corazón en el Espíritu de Dios y en el gozo. “Qué dulzura de delicia convivir los hermanos unidos”. Qué dulzura y qué delicia la comunión de la Iglesia que es el único don, la única realidad, la comunión y la alegría que brota de la comunión que puede convertir al mundo. Todo lo demás es bla, bla, bla. Y por eso nosotros todos hoy damos gracias, damos gracias al Señor por vuestras vidas y contad con nuestra oración, con la de la de todos, la de vuestras Comunidades, la de vuestros equipos de responsables en la Comunidad, la de los sacerdotes, vuestros hermanos y la mía también. ¿Para que? Para que seáis eso: una. Una bandera levantada en medio del mundo que proclama que Cristo ha resucitado y que la alegría no sólo es posible, sino que se nos da como un don, don de la comunión. El Papa recordaba hace muchos días, estando yo presente, que la misión del diablo es siempre dividir.

A esa oración nos unimos todos en este momento y vamos a proceder a vuestra ordenación, que habéis esperado con tanto anhelo, que Dios concede como una gracia para todos nosotros y para el mundo entero. El “sí” más pequeño que damos al Señor tiene una repercusión en el mundo entero, como el “sí” de la Virgen. Introduce la caridad divina en el mundo. Y eso es lo único que salva la caridad divina, no nuestras obras.

+ Javier Martínez
Arzobispo de Granada

30 de octubre de 2022
S.I Catedral de Granada

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Ordenaciones diaconales y coronación pontificia de la Soledad, en Iglesia Noticia

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Ordenaciones diaconales y coronación pontificia de la Soledad, en Iglesia Noticia

Informativo diocesano Iglesia Noticia, emitido en COPE Granada y COPE Motril el 30 de octubre, a las 09:45 horas.

En nuestro podcast diocesano “Iglesia Noticia” avanzamos la información sobre las nuevas ordenaciones diaconales que tendrán lugar el domingo 30 de octubre en la S.I. Catedral. Serán dos miembros del Seminario Misionero Redemptoris Mater, D. Emilio José Castillo y D. Rafael Morano, quienes recibirán los ministerios de acólito y lector.

La iglesia madre de Granada también albergará otro gran acontecimiento como es la ceremonia de reconocimiento pontificio de le coronación canónica de Nuestra Señora de la Soledad. Será el próximo domingo 1 de noviembre, coincidiendo con el 187 aniversario de su coronación.

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Se cumple un año de la reapertura al culto de la iglesia de Santa María de las Lágrimas y San Agustín, de Guadix

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Se cumple un año de la reapertura al culto de la iglesia de Santa María de las Lágrimas y San Agustín, de Guadix

El 24 de octubre de 2022 se cumplía un año desde que el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, junto al consiliario de la Hermandad, Pedro Aranda y el delegado de Patrimonio de la diócesis, Antonio Fajardo, procedían a la reapertura al culto de la Iglesia de San Agustín. A las 20.00 horas, las nuevas campanas de la espadaña anunciaban el inicio de la solemne Misa en un templo resplandeciente tanto por el calor de los hermanos y devotos de la Virgen de la Lágrimas como por las últimas reformas en iluminación, pinturas murales del siglo XVII, decoración etc…, realizadas en el interior

El prelado accitano animó a fomentar el culto eucarístico y la devoción de los titulares de la Hermandad, en una iglesia que durante más de 300 años ha marcado la vida de la ciudad desde su fundación como convento agustino hasta iglesia del Seminario, donde han pasado clérigos de la talla humana y espiritual de San Pedro Poveda o el Beato Manuel Medina Olmos. El señor obispo agradeció el esfuerzo realizado por la Hermandad y concedía la denominación al Templo como “iglesia de Santa María de las Lágrimas y San Agustín”, para poder conjugar el pasado de este templo con el presente. En el transcurso de la Eucaristía, los antiguos escolanos con sus cánticos recordaban a su maestro Carlos Ros, en el lugar donde la Escolanía de Guadix se gestó con la fundación de la Escola.
La iglesia, en este año desde su apertura, se ha convertido en un espacio de gran espiritualidad, ha permanecido abierta los 365 días del año durante más de 8 horas, facilitando que decenas de personas la hayan visitado a diario para adorar al Santísimo Sacramento y venerar a nuestros sagrados titulares.
Avanzando en nuestra labor, el pasado agosto se ponía en marcha la audio-guía espiritual y cultural de la iglesia, donde los que nos visitan pueden encontrarse con Dios a través del arte y de la historia.
Durante este primer año, la iglesia ha recibido más de 50.000 visitas y se ha podido disfrutar en ella de los cultos propios de la Hermandad, nuestro tradicional Belén en Navidad, la visita de sus majestades los Reyes Magos de oriente, así como de magníficos conciertos sacros de nuestros queridos “Coro Carlos Ros” y “Acciccorus” y hemos acogido la presentación del cartel de nuestra Semana Santa y el pregón de la Hermandad del Rocío. Destaca, por su significado, el altar realizado en nuestra fachada al Paso del Corpus Cristi.
Este primer año, lo afrontamos con el cariño recibido y el apoyo mostrado por toda una ciudad, pero con la responsabilidad de seguir trabajando en lo espiritual y patrimonial, con el reto de restaurar la portentosa fachada barroca de la Iglesia que ya cuenta con los permisos de la delegación de Cultura de la Junta de Andalucía y la de Patrimonio de la diócesis accitana.

Desde la Venerable Archicofradía de la Purísima Concepción y Real Muy Ilustre y Fervorosa Hermanda de Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder (Ecce Homo) y María Santísima de las Lágrimas, damos las gracias a todos los que durante tantos años han contribuido a recuperar y restaurar esta iglesia y, con ello, una parte importante de la historia de esta ciudad, así como a los visitantes que recibimos y que nos hacen darle mayor gloria a Dios mediante la honda devoción a Nuestro Padre Jesús del Soberano Poder y María Santísima de las Lágrimas.

 

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50 aniversario de la parroquia de San Sebastián (Coín)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá durante la Eucaristía con motivo del 50 aniversario de la parroquia de San Sebastián (Coín)

50 ANIVERSARIO DE LA PARROQUIA DE SAN SEBASTIÁN

(Coín, 30 octubre 2022)

Lecturas: Sb 11, 22 – 12, 2; Sal 144, 1-11.13-14; 1 Pe 2, 4-9; Lc 19, 1-10.

(Domingo Ordinario XXXI-C)

1.- Cincuentenario de la parroquia

Celebramos esta Eucaristía como acción de gracias a Dios por el Cincuenta Aniversario de la creación de esta parroquia de San Sebastián en Coín.

La parroquia fue erigida canónicamente en 1968 por el Obispo de Málaga, Mons. Emilio Benavent Escuin, siendo el primer párroco, como ya se ha descubierto en la placa conmemorativa, D. José Burgos Quintana. El nuevo templo de San Sebastián se inauguró en 1972 por Mons. Ángel Suquía.

Agradecemos la labor pastoral de todos los párrocos que han regentado esta parroquia desde sus comienzos: D. José Burgos Quintana (1968-1974); D. Manuel Larrubia Sánchez, que nos acompaña hoy aquí (1974-1988); D. Miguel De los Ríos Cano (1977-1983); D. Francisco Molina Cabrillana (1988-2010); D. José-Antonio Melgar Muriana (2010-2014); D. Maiquel Hernández Montero, que también nos acompaña hoy (2014-2017); D. Juan-Manuel Báez Zambrana, presente también en esta celebración (2017-2020); y D. Antonio-José Acurero Valbuena, que actualmente ejerce su ministerio como párroco vuestro desde 2020.

A todos vosotros, queridos párrocos: ¡muchas gracias! Dedicasteis este tiempo entregando vuestra vida por esta parroquia, por esta feligresía, por estos fieles de Coín.

Y damos gracias a todos los feligreses que formáis y han formado parte de esta comunidad cristiana durante estos años, compartiendo la fe y dando testimonio de su amor al Señor y a los hermanos.

2.- Cristo, piedra angular 

Hemos escuchado la primera carta que escribe san Pedro a toda la Iglesia, en la que compara a la Iglesia como una construcción. Podemos pensar que la Iglesia es como un templo. 

Jesús es la roca viva y la piedra angular (cf. 1 Pe 2, 4.7); aquella piedra firme donde se asienta todo el edificio. Si se quita esa piedra se cae el edificio. Porque Jesús se ha encarnado siendo Dios y ha asumido la naturaleza humana; se ha hecho hombre como nosotros, semejante en todo a nosotros menos en el pecado. 

Este Jesús es el que ha querido fundar e instituir la Iglesia. Es la Iglesia de Cristo, una, única, universal; por tanto, católica.

Y Jesús escogió a los doce apóstoles que son como los doce basamentos o fundamentos del edificio, asentados sobre esa roca.

Hay un pasaje del Evangelio (cf. Mt 7, 24-27) en el que el mismo Jesús invita a sus oyentes a ser como una casa construida sobre roca que, aunque vengan lluvias, vientos, torrentes, la casa está bien asentada y no se cae. Porque cuando se construye una casa sobre arena o sobre tierra cualquier lluvia o viento recio o tormenta puede arramblar con toda la casa.

Nos está invitando a que pongamos nuestra vida fundamentada en Él. A que formemos parte de la construcción, del edificio hermoso que es la Iglesia.

3. Los cristianos, piedras vivas

Pedro nos invita a ser piedras vivas, a formáis parte de la construcción, cuya piedra angular y arquitecto es Cristo (cf. 1 Pe 2, 5). Los apóstoles y sus sucesores, los obispos, son los basamentos. Y cada uno forma parte de este hermoso edificio: «También vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo» (1 Pe 2, 5). 

Pero, ¿qué le ocurre a una piedra viva que entra a formar parte de un edificio? Si habéis visto algún edificio construido de piedra, podéis apreciar que la piedra la sacan de la cantera. Al ser redondas o puntiagudas no encajarían en la construcción. ¿Qué es lo que tiene que hacer el cantero para que una piedra encaje en la construcción de un edificio de piedra? El cantero coge el cincel y el martillo y comienza a quitarle lo que sobra. Hace la piedra rectangular, cuadrada o redonda, pero la tiene que trabajar, cortar y labrar. De ese modo encaja donde tenga que ponerla.

El Espíritu Santo hace con nosotros lo mismo. Para que seamos piedras vivas nos tiene que encajar en el sitio que Él quiere ponernos; no donde queramos ponernos nosotros. A todos nos gustaría ser la piedra labrada a cara vista, preciosa, que todo el mundo contempla. Pero tiene que haber piedras debajo, en los fundamentos, en el suelo, que las pisemos, y otras piedras escondidas que tampoco se ven. Cada una tiene que estar en un sitio.

El Espíritu Santo, que es quien construye la Iglesia, va asignándonos a cada cual la misión que tiene en la Iglesia. Por el bautismo todos tenemos una misión: la que nos da el Señor. Unos sois padres de familia, otros sois trabajadores sociales, otros sois educadores, otros sois políticos, otros sois maestros… Cada uno tiene una misión en la sociedad y en la Iglesia.

Hemos de ser fieles a lo que el Señor nos pide y si para hacer esa misión el Espíritu nos tiene que recortar cosas que sobran, hemos de permitírselo. Que no nos duela cuando el Espíritu nos encaje para colocarnos, para que asumamos nuestro lugar en la sociedad y en la Iglesia. Todos tenemos una misión y nadie debe quedar fuera de la construcción; todos debemos formar parte. 

En la comunidad parroquial sucede lo mismo. Hablamos de la Iglesia universal, pero esto mismo se aplica a la comunidad parroquial. El párroco tiene una misión. Y cada uno de los bautizados tiene una misión propia, que no se la da el sacerdote, sino el Espíritu Santo en el bautismo. Te toca ser testigo, porque eres cristiano, porque has sido bautizado, porque has recibido una misión, la de hacer presente el amor de Cristo. Y eso es propio de cada uno de nosotros.

Después hay otra serie de funciones en la comunidad parroquial, que naturalmente hay que hacer: unos catequizan, no solamente a sus hijos sino a los hijos de otras personas; otros ofrecen su voz y su canto para solemnizar la eucaristía, el coro; otros visitan enfermos. Cada uno tiene una tarea propia. Es importante que esta tarea la asumamos cada uno delante del Señor.

Señor, ¿tú qué me pides en esta sociedad que está alejada de Dios? ¿Qué me pides para que mis paisanos y mis contemporáneos puedan conocerte y puedan encontrarte?

4.- La mirada de Jesús a Zaqueo

El Evangelio de san Lucas nos narra hoy el encuentro de Zaqueo con Jesús. Atravesando la ciudad de Jericó, «un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de ver quién era Jesús, pero no lo lograba a causa del gentío, porque era pequeño de estatura» (Lc 19, 1-3). 

Hay que recalcar el encuentro entre los dos personajes: Jesús de Nazaret y Zaqueo. Pero es Jesús de Nazaret quien va en busca de Zaqueo y no es al revés. Zaqueo podía haber ido a ver a Jesús en otras ciudades, en Jerusalén o en la Galilea. Sin embargo, Zaqueo estaba en su pueblo, Jericó. Y cuando Zaqueo se entera que Jesús está en Jericó es cuando le entran deseos de verle.

Es Jesús quien viene a nuestro encuentro; es Jesús quien ha venido a Coín a través de otros testigos, vuestros antepasados que os trasmitieron la fe. Llegó Jesús aquí para encontrarse con cada uno de vosotros. Después, cuando viene el Señor a uno le dan ganas de ir a verlo y de encontrarse con Él.

Zaqueo, al ser pequeño, se sube a un árbol. Dice el texto bíblico que se subió a un sicomoro, que es una especie de higuera. Jesús llega a aquel sitio y Zaqueo está encima de la higuera esperando que pase Jesús. ¿Y si no hubiera pasado y hubiera ido por otro sitio? ¿Se hubieran encontrado? Probablemente no.

Cuando Jesús pasa por debajo de la higuera levanta los ojos y mira a Zaqueo. La mirada de Jesús es siempre mirada de amor, de cariño; y le dice: «Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa» (Lc 19, 5). Jesús nuevamente toma la iniciativa. No es Zaqueo el que invita a Jesús a ir a su casa.

5.- Bajar de la higuera como Zaqueo

¿Qué tipo de encuentro que tenemos con Jesús? Es Él quien nos invita; es Él quien sale a nuestro encuentro. Es Él quien quiere entrar en nuestra casa; es decir, dentro de nosotros. En este caso viene a nosotros, pero no en persona, sino sacramentalmente en la eucaristía. Toda eucaristía es un encuentro con Cristo. 

Permitidme una disertación a propósito de la higuera. En español tenemos un refrán que dice: «Este está en la higuera». ¿Qué quiere decir que «está en la higuera»? Pues que no sabe dónde está; que está despistado; que no aterriza y no tiene los pies en el suelo.

Muchas veces nosotros estamos «en la higuera», pero no como la de Zaqueo, sino en la higuera metafórica. No somos realistas; vamos detrás de los sonidos cautivadores, que nos presenta la sociedad; de los cantos de sirena que nos encantan y nos alejamos del Señor. Nos despistamos de Él; nos vamos y nos alejamos; no tocamos suelo y no nos encontramos con Jesús. 

Hoy, en esta celebración de acción de gracias de los cincuenta años de la parroquia San Sebastián, el Señor nos invita a que bajemos de nuestra higuera; es decir, que dejemos ciertas teorías e ideologías y ciertas modas que nos apartan de Dios. Porque el Señor quiere entrar en nuestra casa y hemos de permitirle que entre. Su encuentro es benefactor y es transformador. 

6.- La conversión de Zaqueo

Cuando Zaqueo se encuentra con Jesús queda transformado. Parece ser que Zaqueo, tal como lo dice el texto, era rico; y parece ser que «tocaba el arpa», porque él mismo lo reconoce; es decir, que se había enriquecido de una manera no honesta. 

Zaqueo, de pie, dijo al Señor: «Mira, Señor, la mitad de mis bienes se la doy a los pobres; y si he defraudado a alguno, le restituyo cuatro veces más» (Lc 19, 8).

La conversión de Zaque es verdadera. Sabéis que la ley obligaba al que robaba a devolver lo robado; pero no le obligaba a devolver cuatro veces más. Zaqueo se convierte de veras y dice que lo que había robado lo iba a devolver cuatro veces más.

Nosotros, si hemos estado en la higuera; es decir, si nos hemos apartado del Señor por teorías, modas, formas de vivir de nuestra sociedad que no es cristiana, tenemos que decirle: “Señor, yo quiero encontrarme contigo y volver a vivir como tú me pides. Quiero dejar esas cosas que no me dan felicidad, sino que me dejan más vacío que antes y vivir como tú me propones”.

Jesús le dijo a Zaqueo: «Hoy ha sido la salvación de esta casa, pues también este es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido» (Lc 19, 9-10). Pues también a mí me gustaría que, al salir de esta misa, de este encuentro con el Señor, Él pudiera decir igualmente de nosotros: «He venido a salvar lo que estaba perdido». Y que nos hayamos convertido como Zaqueo al Señor.

¿Queda la invitación clara? La invitación no es mía, sino del Señor y así lo cuenta Lucas en su Evangelio. El Señor ha venido a encontrarse con nosotros porque nos ama y porque quiere salvarnos. Y quiere que cambiemos de vida, porque tal vez la que llevamos no está en la línea y en el sentir del estilo de Jesús.

Nuestro patrón san Sebastián dio la vida por Jesús; entregó su vida entera y hoy lo honramos como santo patrón. La Virgen hizo lo mismo. 

Vamos a pedirle, tanto a la Virgen como a san Sebastián, que nos ayuden con su intercesión a hacer como hicieron ellos; a convertir nuestra vida, a acercarnos más a Jesús, a encontrarnos con Él y que ese encuentro sea para nosotros un gozo y un cambio, una conversión en nuestra vida.

Que ellos también nos ayuden a dar gracias por estos cincuenta años de la parroquia. Que así sea.

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