Publicado: 22/12/2022: 16
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Desde la redacción de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga, la periodista Encarni Llamas avanza los titulares del número especial de Navidad de la revista DiócesisMálaga.
Publicado: 22/12/2022: 16
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Desde la redacción de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga, la periodista Encarni Llamas avanza los titulares del número especial de Navidad de la revista DiócesisMálaga.

La Delegación de Pastoral Sanitaria celebró el viernes un nuevo encuentro formativo. En esta ocasión, se realizó la primera de las charlas que se desarrollarán en la ciudad de Murcia mensualmente a lo largo del curso vigente.
El Acompañamiento del enfermo y su familia fue el tema tratado en esta ponencia en la que se profundizó «en las actuaciones más importantes a la hora del acompañamiento en los momentos de enfermedad, tanto de los propios enfermos como de sus familias», explica el delegado de la Pastoral Sanitaria, David Magno Pujante Gilabert, quien también aprovechó esta ocasión para contar algunas de sus experiencias como capellán del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca.
El próximo encuentro será el 20 de enero, en el que Ramón Navarro, delegado de Liturgia de la Diócesis y director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Liturgia de la Conferencia Episcopal Española, hablará sobre La liturgia en la Pastoral de la Salud. En la nueva página web de esta delegación ya está publicada la programación completa para el curso 2022-2023. Las conferencias serán a las 18:00 horas, en el aula magna del Instituto Teológico San Fulgencio de Murcia y también podrán seguirse a través de su canal de Youtube.
En búsqueda de mejoras en la atención integral a los pacientes
El delegado de la Pastoral Sanitaria se reunió ayer con el consejero de Salud, Juan José Pedreño, y con el director gerente del Servicio Murciano de Salud, Francisco José Ponce. En esta reunión pudieron tratar diferentes asuntos relativos a la atención pastoral hospitalaria con el fin de mejorar la atención integral de todos los pacientes y usuarios que así lo soliciten.
La entrada La importancia de acompañar al enfermo y a su familia aparece primero en Diócesis de Cartagena.

Los vecinos de Los Pedriñanes de Era-Alta (Murcia) vivieron un momento de fiesta, alegría y emoción el pasado viernes con la inauguración de su ermita. En ese día, el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, presidió la Eucaristía. En su homilía, el prelado mostró su agradecimiento al párroco, Andrés Pedro Sima, por el trabajo realizado junto a los feligreses, animándoles a seguir adelante. Durante la celebración, contaron con el acompañamiento musical del coro parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Molina de Segura. Al término, Mons. Lorca Planes incensó la imagen de san Bartolomé, patrón de este barrio, momento en el que el trovero Pedro Cardoso dirigió unos versos cantados al santo.
Tras 13 meses de obras para su rehabilitación, la ermita de San Bartolomé vuelve a lucir con todo su esplendor. Durante este tiempo se han ejecutado diversos trabajos de restauración en los exteriores, como el cambio del tejado o la recuperación de los colores originales de la fachada. Además, explica el párroco, «se ha desmontado por completo la cubrición de la torre, ya que su cúpula también estaba deteriorada». En el interior del templo también se han realizado mejoras, con una nueva instalación eléctrica, la automatización de las campanas o la restauración del retablo principal. La ermita de San Bartolomé, icono representativo de este barrio, «que fue construida poco a poco por los fieles» y data del siglo XVIII, se ha ido deteriorando con el paso del tiempo llegando a estar «en riesgo por derrumbe». Ante esta situación, y en el empeño de conservar este templo, seña de identidad del pueblo, los feligreses pidieron al sacerdote a su llegada a este destino «conservar este patrimonio que tanto les identifica». Una vez finalizadas las obras, asegura el párroco que la ermita «se ha quedado preciosa, una diferencia abismal a como estaba antes, por lo que el pueblo está muy contento».
Durante el tiempo que ha durado la rehabilitación de la ermita, las misas dominicales se han estado realizando en un espacio ofrecido por la familia Cerneras, más conocidas como «las hijas de Lola», a las que tanto el párroco «como la comunidad» están muy agradecidos. La imagen del patrón, que ha permanecido en este lugar, fue trasladada el pasado domingo, 4 de diciembre, en procesión tras la misa, regresando a su camarín en la ermita.
La entrada El obispo bendice la ermita de San Bartolomé en Los Pedriñanes aparece primero en Diócesis de Cartagena.

El pasado miércoles 21 de diciembre por la tarde tuvimos nuestra tradicional fiesta pro-navideña con los grupos de catequesis de comunión, sus catequistas, las familias y nuestros sacerdotes. Asistimos a la interpretación teatral del acontecimiento de la Navidad por parte de los niños. Ha sido un evento entrañable para todos. Se repartieron golosinas para subrayar la alegría por la próxima fiesta del nacimiento del Señor. También se hizo la entrega de los diplomas por la participación en el certamen de las tarjetas navideñas. Las tarjetas navideñas estarán expuestos en un tablón a la entrada del templo parroquial, por lo que estais a tiempo de traer vuestras tarjetas y que podamos disfrutar del arte de los pequeños.








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En la mañana de hoy en el Obispado de la Diócesis de Asidonia-Jerez se ha reunido el Consejo Prebisteral, presidido por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Este organismo diocesano, compuesto por sacerdotes que representa a todos los presbíteros de la Diócesis, tiene como tarea el ayudar al Obispo en los temas referentes a la pastoral.

El nacimiento de Jesucristo hace más de dos mil años ha llenado toda la tierra, ha empapado la cultura y las costumbres del mundo entero, ha llenado de luz nuestras calles y plazas, ha convertido estos días de fiesta en días de encuentro familiar y festivo. Realmente, Navidad suena y resuena en el corazón de todos los habitantes de la tierra como algo festivo y gozoso, como una invitación a la paz en las relaciones humanas. Se trata de un acontecimiento cristiano que influye notablemente en el diario vivir de todos los habitantes del planeta. Mucho más incluso que los días, también santos, de la semana santa y de los misterios que entonces celebramos.
No es fácil calibrar el nivel de fe con el que cada ciudadano vive estos días. Para los cristianos creyentes y practicantes estos días se convierten en días de avivar nuestra fe en el misterio que celebramos. Para otros no creyentes o con una fe lánguida son días festivos y de encuentro familiar o amistoso.
Me dirijo especialmente a los creyentes. El hecho de que todo esté empapado de navidad puede ser una dificultad para vivirlo con autenticidad, ya que son muchos los reclamos a nuestros sentidos para llevarnos a la dispersión. Navidad, sin embargo, son días para contactar más intensamente con el que viene a salvarnos, Jesucristo nuestro salvador. Son días de oración y de encuentro con él, son días de solidaridad con los hermanos.
El centro de la Navidad es Jesucristo. El misterio que celebramos sigue siendo asombroso: Dios Padre envía a su Hijo para compartir nuestra existencia y elevarnos a nosotros a la condición de hijos de Dios. La Navidad es el acercamiento de Dios en su Hijo para elevarnos a nosotros a la condición de hijos de Dios. Qué admirable intercambio, en el que los humanos salimos ganando por la condescendencia de Dios en la historia de la humanidad.
El Niño que nace es Dios, hijo eterno del Padre en la eternidad, que se hace hombre como nosotros en el tiempo, tocando nuestra realidad humana en todos sus aspectos, excepto en el pecado. Y todo lo que el Hijo de Dios ha tocado, lo ha redimido. Misterio que se ha realizado con la colaboración de una mujer: María santísima, la madre de Dios, la virgen por excelencia, la mujer de fe que ha concebido en su mente y en su vientre al Hijo eterno de Dios, dándole cuerpo, dándole nuestra carne.
El misterio de la encarnación, que celebramos en la Navidad, es el misterio del descendimiento de Dios desde el cielo tocando la tierra, tocando nuestra debilidad humana y sanando todo lo humano. No cabe humildad más grande, despojamiento más absoluto, empobrecimiento más chocante. Jesucristo ha imprimido de esta manera un nuevo impulso a la humanidad en el camino de la divinización de todo lo creado, llevándolo por el camino del despojamiento y de la cruz a la gloria de la resurrección.
El misterio que celebramos establece una solidaridad humana irrompible. Todos los desheredados de la tierra encuentran en este misterio la recuperación de su propia dignidad perdida, o por culpa propia o por culpa de los demás. Los pecadores encuentran en este misterio el acercamiento de Dios que los llama a la amistad y a la filiación divina. Los que padecen la injusticia de los demás, que han pisoteado su dignidad por caminos de violencia, de abuso, de atropello de sus derechos encuentran en este misterio de la Navidad quien viene a devolverles lo perdido y mucho más.
Comulgar con Jesucristo nos lleva a comulgar con los más pobres de nuestro entorno y de la tierra. Acoger a Jesucristo que viene hasta nosotros nos lleva a acoger nosotros a quienes han sido despojados y sufren ese expolio. Navidad es fiesta de solidaridad profunda, la que nos ha traído el Príncipe de la paz.
Feliz y santa Navidad para todos.
Recibid mi afecto y mi bendición:
+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba
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El pasado sábado 17 de diciembre, con motivo de la Festividad de la Divina Enfermera (Virgen de la Esperanza), Patrona de Salus Infirmorum, tuvo lugar en la Catedral de Cádiz el acto de imposición de insignias y juramento del Código Deontológico de los alumnos del Grado de Enfermería y Ciclos Formativos (Grado Medio y Superior) de Salus Infirmorum de Cádiz.
El acto estuvo presidido por el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza, acompañado por el vicario general de la diócesis y consiliario de la Asociación Salus Infirmorum, P. Óscar González Esparragosa.
Tras la Santa Misa le fue impuesta, por Isabel Lepiani, presidenta de la Asociación Nra. Sra. Salus Infirmorum y directora del Centro Universitario de Enfermería Salus Infirmorum de Cádiz, la insignia de oro de la asociación a Fernando Suárez Manzorro.
En el acto también fueron impuestas por la presidenta las insignias de plata a Concepción Mata Pérez y a Alberto Cruz Barrientos, profesores del CUE Salus Infirmorum, junto a una mención honorífica a Carmen Moreno López.
En el acto también recibieron la insignia los nuevos asociados: María del Mar Marchante Callealta, José Luis Palazón Fernández, y Salvador Martínez Mainé.
Concluyendo los actos antes de las vacaciones de Navidad, el martes 20 de diciembre una representación de Salus Infirmorum (miembros de la Junta, profesores y alumnos) tuvieron una amena audiencia con el Sr. Obispo en la sede del Obispado, en la que la presidenta de Salus Infirmorum felicitó a Mons. Zornoza en nombre de la institución.


El templo catedralicio ha acogido en esta mañana, 21 de diciembre, la Eucaristía en homenaje a la Madre Alberta, fundadora de la Congregación RR. Pureza de María, en el centenario de su fallecimiento que ha reunido al alumnado del Colegio Sagrada Familia de Granada acompañados por sus profesores y las religiosas de la congregación.
Se cumplen 100 años del fallecimiento de Alberta Giménez, más conocida como la Madre Alberta, religiosa y fundadora de la Congregación de Religiosas Pureza de María que se dedica a la educación de niños y jóvenes.
Para conmemorar esta fecha importante para la familia “albertiana”, el alumnado y los miembros del profesorado del Colegio Sagrada Familia en Granada se han congregado en la Catedral para celebrar una Eucaristía en homenaje a su fundadora.
La multitudinaria celebración ha estado presidida por D. Francisco Javier Espigares, Vicario General de nuestra Archidiócesis, y concelebrada por D. Eduardo García, Deán del templo catedralicio. Durante su homilía el vicario dirigió unas palabras a la figura de la Madre Alberta:
“El amor conoce lo que significa la entrega rápida, el amor solícito, donarse de verdad. Este principio educativo del amor es el que puso la madre Alberta Jiménez. Es el principio educativo de la comunidad y de Dios y de valores y de un desarrollo integral desde el Evangelio. No podemos mutilar ninguna dimensión de la persona, su ser corporal, su desarrollo hormonal, la pubertad, la adolescencia, la juventud, la niñez, la parte mental e intelectual. Adquirir conocimientos, saberes, adquirir destrezas para poder el día de mañana servir con pureza justamente a los demás”, relfexionó.
Asimismo también D. Francisco Javier Espigares destacó la belleza de la enseñaza de la pureza: “Es hermoso cuando hay religiosas que os ayudan a experimentar esto que vive el amor puro en esa entrega generosa y a enseñar la pureza en todo momento”. Finalmente culminó pidiendo a Dios por cada niño y joen presentes en la celebración así como por todas las familias que forman parte de la comunidad educativa del colegio Sagrada Familia de Granada.
UNA VIDA DE AMOR A DIOS Y A LA ENSEÑANZA
En la ciudad de Pollensa (Mallorca), el 7 de Agosto de 1837 nacía Cayetana Alberta Giménez y Adrover, una mujer que gracias a su esfuerzo, se hizo notable en la sociedad de entonces y por supuesto con ese carácter destacado llega su historia y su personalidad hasta nuestros días. Alberto y Apolonia se unieron en matrimonio. La familia siguió los destinos del padre que era sargento del Cuerpo de Carabineros en la Hacienda Pública y, por ello, fue en Barcelona donde encontramos a Alberta a los 12 años. Su padre tuvo aficiones culturales hondas que hicieron que orientara a su hija hacia los estudios de maestra. En 1851, está de nuevo en Mallorca y su padre, aunque tendrá nuevo destino en Huesca, no es seguido por la familia ya que sería por breve tiempo.
Alberta comenzará muy pronto en Palma su trabajo como maestra y lo hará al lado de un profesor de matemáticas, Francisco Civera, que pronto se fijará en Alberta, no sólo como maestra sino como la gran mujer en la que se ha convertido para pasar con él el resto de sus días.
En 1859 tiene ya 22 años, es entonces cuando Francisco pide la mano de Alberta y ésta aceptará gustosa el matrimonio con Francisco. El 7 de Abril de 1860 Francisco y Alberta se prometieron fidelidad en la parroquia de San Nicolás de Palma. Ella tiene 22 años, diez menos que él, pero eso no supondrá ningún obstáculo hacia el amor mutuo que sentían. Formaron una pareja de maestros con profunda vocación por la enseñanza y gran devoción por la pedagogía. Francisco y Alberta fueron un matrimonio que, debido a su tarea profesional, vivieron en formación permanente y con un continuo afán de superación. Al mismo tiempo, cuidaron de la vida familiar. Tuvieron cuatro hijos. El único que sobrevivió fue Alberto. A los 41 años falleció el marido de Alberta, el 17 de Junio de 1869.
La muerte de tres de sus hijos y su esposo fueron un durísimo tramo en la vida de Alberta, y ello la acostumbró al dolor y a la dificultad, aunque esto no hizo que se hundiera, sino que la llenó de fuerza y coraje para seguir adelante con más fuerza en la vida de la enseñanza: su verdadera vocación.
El día 2 de marzo de 1870, Alberta recibió en su casa una visita importante que cambiaría definitivamente el rumbo de toda su vida. Fueron a verla tres personajes: el alcalde de Palma, el canónigo D. Tomás Rullán y don José Ignacio Moragues, amigo de su esposo y que entonces era el inspector de las escuelas de Educación Primaria. Llegaban de parte del Obispo de Mallorca, don Miguel Salvá, con una propuesta inesperada: hacerse cargo de la dirección del Real Colegio de la Pureza de María. El obispo le proponía asumir una misión: educar en nombre de la Iglesia. Alberta aceptó y en pocas semanas todo empezó a tomar nuevo ritmo y el viejo colegio se convirtió en uno de los más prestigiosos de Palma.
Dos años después Alberta comenzará, dentro de la Pureza, una nueva institución: la Escuela Normal de Maestras.
En 1874 Alberta creyó que era el momento para transformar el equipo de maestras en una comunidad religiosa, para que así la obra realizada en la Pureza tuviera al fin plena consistencia.
La Congregación fue aprobada canónicamente el 2 de Agosto de 1892 y el mismo día se ratificó el nombramiento de Alberta Giménez como Superiora General, cargo al que tuvo que renunciar en 1916 por razones de enfermedad.
En la madrugada del 21 de Diciembre de 1922 la llama que mantenía encendida la vida de Alberta se apagó y ella pudo al fin reunirse con Dios. Con su sencillez y característico equilibrio, vivió cada etapa de su vida con una gran confianza en el Señor y en María. Hoy es para todos un ejemplo de esposa, madre, maestra y religiosa.
El 22 de marzo de 1986, Juan Pablo II la declaró Venerable por sus virtudes heroicas. En la actualidad, el Instituto se extiende por tres continentes, con Colegios y Obras Sociales. En España (Mallorca, Valencia, Tenerife, Barcelona, Madrid, Bilbao y Granada), en Roma; en América (Nicaragua, Colombia, Venezuela y Panamá) y Escuelas y Hospitales en las misiones de la República Democrática del Congo.
María José Aguilar
Secretariado de Medios de Comunicación Social
La Santa Iglesia Catedral vivirá durante los próximos días dos celebraciones importantes en la Iglesia católica, la Natividad y la Festividad de la Sagrada Familia. En primer lugar, comenzaremos el 24 diciembre a las 00hrs celebrando la tradicional Misa del Gallo. Para luego, el 25 de diciembre a las 11hrs celebrar la Eucaristía de la Natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Ambas Misas serán presididas por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
Por otro lado, tras vivir esta importante fiesta, donde Cristo nace en nuestros corazones, el primer templo de la Diócesis acogerá el 30 de diciembre a las 18hrs la celebración de la Sagrada Familia. Con el lema “el lema, “La familia, cuna de la vocación al amor”, en esta jornada se tendrá la mirada puesta en todas las familias de nuestra Diócesis y en especial en aquellas que estén pasando alguna dificultad.
Desde la Diócesis se anima a vivir ambas festividades en la Santa Iglesia Catedral junto a nuestro pastor diocesano, quien como ha recordado en varias predicaciones durante el Adviento, debemos preparar nuestro corazón para la llegada del Salvador y así vivir cada Navidad como si fuese la primera.


Es la que trajo la vida de Jesús desde que entró en esta tierra en un pesebre hasta que lo echaron con una muerte de cruz. Y la que permanece en sus discípulos por su resurrección y el don de su Espíritu.
La esperanza del Reino del Dios vivo para un mundo nuevo es el don del Mesías, que sigue alentando la misión de colaborar cada día para lograrlo al ser también tarea inevitablemente nuestra. Si se dice que “la esperanza es lo último que se pierde”, hablando en cristiano hay que añadir que es lo primero que se goza en el encuentro creyente con el amor de Jesucristo.
Lo han mostrado muy bien los verdaderos cristianos en todos los tiempos y lugares donde lo han sido. También hoy entre nosotros. Es la esperanza teologal la que moviliza mentes y corazones para buscar salidas dignas, hasta encontrarlas, a los sufrimientos y desdichas de los más pobres y faltos de vida. Compartiendo con ellos anhelos e iniciativas liberadoras de miserias, injusticias, mentiras y violencias que producen tantos desesperos.
Liberar vidas esclavizadas de la deshumanización que padecen poniendo en ellas semillas del Reino de Dios cultivándolas para dar abundantes frutos. Abrir, con los empobrecidos, procesos continuos de concienciación y actuaciones coherentes para que ellos mismos puedan reconocer y activar la valía permanente de su dignidad humana y divina.
Pues son invitados a participar corresponsablemente en su promoción integral: cultural y social, económica y política, espiritual y cristiana; a contracorriente de la manipulación y utilización reinante, de la marginación y humillación disimuladas o descaradas.
Y todo esto, no al margen de la fe en Jesucristo, sino precisamente por ella, pues nos estimula en todo instante a concretar el mandamiento nuevo de su amor en múltiples servicios gratuitos a sus hermanos más empobrecidos y abandonados, reclamo del Evangelio para todos los creyentes y mucha gente honrada.
Acoger con los excluidos de la calidad de vida digna la inmensa bondad del Padre del cielo, pasándola a toda clase de acciones sanadoras, liberadoras, reparadoras e integradoras, no en la alienada y alienante sociedad de consumo, sino en la creación de la fraternidad humana universal.
Vida rica en relaciones amistosas y colaborativas, con austeridad consciente, libremente asumida, para poder ser globalizada beneficiosamente en todas partes. Y muy repleta de felicidad evangélica, que ni se compra ni se vende, sino que se comparte gratuitamente, como signo de la evangelización mesiánica pendiente.
Confiamos estas palabras a los cristianos de Granada. Y a muchas más personas, que sinceramente se desviven con los medios a su alcance por corregir el rumbo de vida tan errante que se arrastra, poniendo en circulación nuevas acciones humanizadoras a nivel personal y comunitario.
Si evitamos los términos usuales, acostumbrados en estos días, es por si ya su repetición hiciera menos mella. Y sea más interpelante un lenguaje que pueda hacer pensar y actuar con más hondura de fe, más altura de miras y más anchura de horizontes; también, por otro respeto a los más últimos, y a quienes encarnan, en comunión con ellos, pensares, sentires y quehaceres humanizadores y evangélicos.
Aprovechamos esta reflexión para recordar la obra del Proyecto Jericó, que fruto del Año de la Misericordia, desde el seno de nuestro Arciprestazgo, nació con la intención de poder ofrecer un techo y un trato humano digno, al menos por unos días, a todas aquellas personas que se ven forzadas a dormir al aire libre. Se puede ayudar con una aportación económica a través de la cuenta del Banco Santander ES 20 0075 0010 05 0602130011. Una forma concreta de vivir y practicar la Esperanza de la Navidad.
Arciprestazgo “Virgen de las Angustias” de Granada