Inicio Blog Página 3303

Clausura del año jubilar por el centenario de las Doctrinas Rurales (Iglesia del Sagrado Corazón-Málaga)

0

Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Misa de clausura del año jubilar por el centenario de las Doctrinas Rurales.

CLAUSURA DEL AÑO JUBILAR POR EL CENTENARIO DE LAS DOCTRINAS RURALES

(Iglesia Sagrado Corazón-Málaga, 8 enero 2023)

Lecturas: Is 42, 1-4.6-7; Sal 28, 2-4.9-10; Hch 10, 34-38; Mt 3, 13-17.

1.- Según el evangelio de Mateo, Jesús viene desde Galilea al río Jordán y se presenta a Juan Bautista para que lo bautice (cf. Mt 3,13). Pero Juan intenta disuadirlo diciéndole: «Soy yo el que necesito que tú me bautices, ¿y tú acudes a mí?» (Mt 3,14). 

San Hipólito comenta esta escena, diciendo: “Jesús acude a Juan y es bautizado por él. ¡Cosa admirable! El río infinito que alegra la ciudad de Dios es lavado con un poco de agua. La fuente inconmensurable e inextinguible, origen de vida para todos los hombres, es sumergida en unas aguas exiguas y pasajeras” (Sermón en la Santa Teofanía, 2).

2.- Dios-Padre envió a su Hijo, el Verbo eterno, para purificar al ser humano por el agua y el Espíritu Santo y hacerlo renacer a la incorrupción y a la inmortalidad. Estamos llamados a vivir la inmortalidad con Cristo resucitado, gracias al bautismo. 

El hombre ha sido divinizado por el baño de regeneración del agua y del Espíritu Santo; y, por tanto, ha sido hecho para la inmortalidad, siendo partícipe de la resurrección de entre los muertos y coheredero de Cristo Jesús.

Valoremos el bautismo que nos da la inmortalidad, como nos invita san Hipólito. En el bautismo se halla el agua unida al Espíritu; “el agua por la cual el hombre es regenerado y alcanza nueva vida, el agua con la cual Cristo fue bautizado, sobre la cual descendió el Espíritu Santo en forma de paloma” (Ibid., 8).

3.- El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que el significado del bautismo proviene del rito central mediante el que se celebra: bautizar significa en griego sumergir, introducir dentro del agua; aunque solemos realizar este gesto por “aspersión”, echando agua en la cabeza del bautizando. “La ‘inmersión’ en el agua simboliza el acto de sepultar al catecúmeno en la muerte de Cristo de donde sale por la resurrección con Él (cf. Rm 6, 3-4; Col 2, 12) como «nueva criatura» (2 Co 5, 17; Gal 6, 15)” (N. 1214). Esto es lo que ha ocurrido en nuestro bautismo: hemos muerto con Cristo y hemos resucitado con Él.

“Este sacramento es llamado también “baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo” (Tit 3, 5), porque significa y realiza ese nacimiento del agua y del Espíritu sin el cual «nadie puede entrar en el Reino de Dios» (Jn 3, 5)” (Ibid., 1215), porque Dios nos hace hijos adoptivos suyos en el bautismo.

El agua bautismal es consagrada mediante una oración, en la que la Iglesia pide a Dios que, por medio de su Hijo Jesucristo “el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin de que los que sean bautizados con ella «nazcan del agua y del Espíritu” (Jn 3, 5)” (Ibid., 1238).

Hoy damos gracias a Dios por nuestro bautismo, que siembra en nosotros la semilla de inmortalidad.

4.- Como se nos ha dicho en la monición inicial, hoy celebramos también la clausura del Año Jubilar con motivo del Centenario de la institución de las Misioneras Doctrinas rurales, por el beato Tiburcio Arnáiz, cuya vida estuvo centrada en Cristo, desde la devoción al Sagrado Corazón; y solo buscaba amarlo y servirlo, animando a todos a buscar los intereses de Jesucristo. 

Ese carisma que Dios le concedió ha sido transmitido a vosotras, queridas hermanas. Buscad siempre amarlo y servirlo animando a otros a buscar los intereses de Cristo.

Agradecemos a Dios este tiempo de gracia jubilar, valorando vuestra presencia en la Iglesia y, de modo especial, en nuestra Diócesis. 

Damos gracias a Dios por vuestro carisma que el Espíritu regaló a su Iglesia y que se ha mantenido durante cien años. Cuando se cumplen cien años de una institución se suele agradecer a sus miembros que hayan sostenido la obra. En el presente caso deberíamos decir: “Gracias al Espíritu Santo, que nos ha permitido permanecer fieles al carisma; a pesar de nuestras debilidades y pecados”.

El Espíritu Santo ha creado la familia de las Misioneras, todos unidos en la misma tarea apostólica de amor a Cristo, a través de su Sagrado Corazón y de amor a los hermanos: el fundador, la cofundadora y las hijas misioneras. Ya conocemos lo que son las “Doctrinas Rurales”, que suponen la presencia de las Misioneras en una comunidad cristiana o en un pueblo para evangelizar. 

5.- Vuestra tarea es anunciar la Buena Nueva y ayudar a los demás a ser buenos hijos adoptivos de Dios, regenerados con el baño bautismal; o también preparar a los catecúmenos para recibir esta gracia.

El deseo del P. Arnáiz, cuyos restos mortales están en este templo, era conocer a Jesucristo y unirse en comunión con Él, asociándose a sus padecimientos (cf. Flp 3,10), «con la esperanza de llegar a la resurrección de entre los muertos» (Flp 3,11).

María-Isabel González decía: «Vivamos nada más que para Él, para sufrir y hacer redención con Él, para decir a todos el Padre que tenemos». ¡Continuad con esa misión! Habéis empezado ya el segundo Centenario. ¡Que el Señor os permita mantener esta hermosa tarea en la Iglesia!

Damos gracias por ser hijos en el Hijo Jesucristo, llamados a la inmortalidad y a la participación en su divinidad. 

En esta solemnidad del Bautismo del Señor la Iglesia nos invita a todos los bautizados a renovar los compromisos de nuestro bautismo; a renovar nuestra fe, nuestra renuncia al mal y nuestra misión de discípulos-misioneros del Señor. 

En esta celebración pedimos, por intercesión del Beato Arnáiz, que Dios os conceda ser apóstoles del Corazón de Jesús, amarlo sobre todas las cosas y servirlo incansablemente en nuestros hermanos. 

Y le pedimos a la Santísima Virgen María que siga bendiciendo esta hermosa obra apostólica de las Misioneras de las Doctrinas Rurales; y que nos ayude a todos a ser fieles al don del bautismo recibido. Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La Misión en la Ciudad de Almería prosigue con la visita del Santísimo Cristo de la Escucha al Arciprestazgo nº 1 de la Capital

0

El uno de noviembre de 2022 comenzó con el traslado de la imagen del Santísimo Cristo de la Escucha al Santuario de nuestra Patrona, la Virgen del Mar la Misión que prepara a los fieles para la celebración del V Centenario de la colocación de la primera piedra de la Santa y Apostólica Iglesia Catedral y para el Jubileo de la Esperanza propuesto por el Santo Padre para la Iglesia universal.

Presidió la procesión del traslado de la imagen al Santuario mariano el Sr. Obispo, Dr. D. Antonio Gómez Cantero, acompañado del Prefecto de Pastoral y algunos capitulares. A las 20,00 horas, después del rezo del Santo Rosario, se celebró la Santa Misa de apertura presidida por el Obispo diocesano y concelebrada por el Deán-Presidente del Cabildo de canónigos, P. Prior de los Dominicos y algunos capitulares. En su homilía, cercana y profunda, el Sr. Obispo resaltó “la importancia de avivar la fe en las formas recibidas del catolicismo popular que a tantos fieles conmueve y alimenta en su vida cristiana”. Durante siete semanas, durante los meses de noviembre a diciembre, la sagrada imagen ha recorrido las seis parroquias que componen el arciprestazgo número 3 de la Capital (San Antonio de Padua, san Pio X, san Pablo Apóstol, Nuestra Señora de Montserrat, Espíritu Santo y santa Teresa de Jesús) antes de regresar a su sede catedralicia para las celebraciones del ciclo litúrgico de la Natividad y Epifanía del Señor.

Después de las fiestas litúrgicas de la Navidad, desde primeros de enero a mitad de febrero, la imagen recorrerá las parroquias del arciprestazgo número 1 de la Ciudad desde el día siete de enero de 2023 al diecisiete de febrero. El sábado, día siete de enero los fieles están convocados a los 20:30 horas para trasladar la imagen a la parroquial de san Pedro Apóstol para proseguir su recorrido cada semana por las parroquias del arciprestazgo número 1 de la Capital (Santiago Apóstol, san Sebastián, san Agustín, san Francisco de Asís y san Juan Evangelista – san Roque) regresando de nuevo a la Catedral para los cultos tradicionales que se celebran con motivo de la Cuaresma.

Destaca entre las celebraciones previstas en las parroquias acogedoras la subida que hará la imagen al emblemático cerro de san Cristóbal donde se halla la imagen del Corazón de Jesús prevista para el día veinte de enero. Cada parroquia, por los medios habituales, hará público el programa de cultos y actos que llenarán de fe, espiritualidad y cultura las parroquias visitadas por la venerada imagen.

El capítulo de canónigos se pone a la entera disposición de las parroquias y comunidades para apoyar la presencia de la imagen con retiros, conferencias, charlas o cuantas iniciativas puedan surtir y, al tiempo, animan a los fieles a aprovechar este tiempo de gracia para sentir con nuestra Iglesia diocesana y trabajar por una Iglesia servidora de la humanidad y comprometida en la construcción de un mundo nuevo según el corazón de Cristo.

Ver este artículo en la web de la diócesis

La diócesis despide a Benedicto XVI en el funeral celebrado en la Catedral

0

Los fieles despedían esta mañana al Papa emérito Benedicto XVI en una misa funeral celebrada en la Catedral de Cádiz.

Presidida por el obispo diocesano, Mons. Rafael Zornoza y acompañado de un numeroso cortejo de sacerdotes, canónigos, diáconos y seminaristas, la ceremonia ha sido celebrada en honor al pontífice y por ello, cientos de fieles han acudido a orar por el eterno descanso de su alma.

En su homilía, Mons. Zornoza ha dedicado unas palabras muy sentidas a Benedicto XVI, haciendo un repaso de su ministerio «La caridad ha sido el faro que ha iluminado su vida y ha centrado su magisterio. Lo llevó a una humildad ejemplar».

«Ser pastor como él mismo dijo, -seguía el prelado- quiere decir amar y amar quiere decir estar dispuestos a sufrir. Ahondando en su persona, su ministerio fue el servicio para Cristo y por tanto para todos. Hoy le encomendamos al Dios del amor y de la misericordia infinita. Estamos aquí celebrando la santa misa, y nos conforta la palabra de Dios que fundamenta la esperanza».

El obispo diocesano destacó que Benedicto XVI ha sido un testigo incansable de la nueva noticia a los hombres, «Él estaba convencido de que en su esencia el cristianismo es el encuentro vivo con el Dios que como amor, eligió libremente entrar en una relación de amor con los seres humanos. Benedicto comprendió el cristianismo como la historia de amor entre Cristo y la humanidad».

El prelado finalizaba su homilía señalando que «La fidelidad de Dios sostiene hoy nuestra esperanza y nuestra oración por él. Alimentamos, defiéndenos y sé siempre tú nuestra prioridad».

Ver este artículo en la web de la diócesis

“Sus enseñanzas permanecerán perennes en la Iglesia”

0

Celebrada en la Catedral la misa funeral por Benedicto XVI, presidida por el Obispo de Córdoba. Numerosos sacerdotes, fieles y representantes de la administración local y autonómica se unen a la celebración por su eterno descanso

La Catedral de Córdoba ha acogido hoy la misa funeral por el eterno descanso del Papa Benedicto XVI presidida por el Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, a la que han asistido miembros del Cabildo Catedral, numerosos sacerdotes, religiosos, fieles y representantes de la administración autonómica y local.

El Obispo ha pronunciado una homilía dedicada a Benedicto XVI cargada de admiración, respeto y gratitud al Papa Emérito fallecido el 31 de diciembre, aun inmersos en la liturgia de la Navidad, que termina mañana con la celebración del Bautismo del Señor. A Benedicto XVI ha elevado su gratitud  por “las gracias abundantes que Dios ha dado a la Iglesia en sus ocho años de Pontificado como obispo de todos al ser Obispo de Roma”.

Monseñor Demetrio Fernández ha glosado la figura de Benedicto XVI deteniéndose en su dimensión intelectual, su vida contemplativa, su amor a la Iglesia, su capacidad de diálogo y su amor a la liturgia del que “todos hemos aprendido como el maestro de la celebración que ha sido en una admirable identificación del ministro de Cristo con el misterio de Dios para el bien del Pueblo”.

Benedicto XVI ha sido desde 2005 al 2013 Pastor de la Iglesia Universal  y antes desarrolló una ejemplar colaboración y ayuda a san Juan Pablo II de manera que “todo el cuerpo doctrinal de los últimos sesenta años tienen origen en el Cardenal Ratzinger, después   Papa”, ha dicho el Obispo, destacando su vida santa de hombre humilde que ha dejado como legado discursos antológicos pronunciados en Alemania, Francia o Reino Unido, capaces de alumbrar los caminos de la verdad para la humidad y buscarla “en un mundo que tapona la verdad y, a veces, prefiere las fábulas y las mentiras” .

El Obispo ha indicado que la vida fecunda del Papa Emérito nos permitirá volver “sobre sus enseñanzas, que permanecerán perennes en la historia de la Iglesia en los siglos venideros”, y ha subrayado su carácter

 

























 

 

 

 

 

 

 

 

 

humilde, “nunca engreído, un hombre manso que viene de Dios y que en los últimos años ha suscitado el reconocimiento de un hombre que ha vivido para Dios”.

Por último, el Obispo se ha dirigido a los sacerdotes para proponerles el ejemplo del Papa y su “vocación de servir a Dios con todo e l corazón, con toda el alma. Todo lo demás se pasa. Lo único que permanece es el amor que hayamos procesado a Jesucristo y que Benedicto trasparentaba en todo”, ha concluido.

La entrada “Sus enseñanzas permanecerán perennes en la Iglesia” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

El Obispo preside la Misa Funeral por el eterno descanso del alma de Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI en la Catedral de Huelva

0

El Obispo preside la Misa Funeral por el eterno descanso del alma de Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI en la Catedral de Huelva

Esta mañana de sábado, 7 de enero, el obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez, ha presidido la Misa Funeral por el eterno descanso del alma de Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI en la Catedral onubense. La Santa Misa ha sido concelebrada por vicarios episcopales, miembros del Cabildo Catedral y clero diocesano, así como participada también por los seminaristas. Han asistido religiosas, autoridades civiles -encabezadas por el alcalde de Huelva, Gabriel Cruz- y militares, representantes de la Real Sociedad Colombina Onubense y de la Casa de Iberoamérica, de la curia diocesana, delegados y directores de secretariados diocesanos, del Consejo de Hermandades de la capital y numerosos fieles.

Una celebración solemne en la que “nos hemos reunido en torno al altar, para pedir al Señor por el eterno descanso de su alma y para agradecer el don que el Señor nos ha regalado en su Iglesia con la vida, la obra y el magisterio del que ha sido viva imagen del Buen Pastor”, tal y como ha destacado Mons. Gómez Sierra al inicio de su homilía.

El Pastor de la diócesis ha indicado que la expresión «No anteponer nada al amor de Cristo», contenida en la Regla de San Benito (IV, 21) y que sintetiza el programa de vida de los monjes, nos ofrece una clave “para comprender y recibir el legado del Papa Benedicto”, recordando que “San Benito es un santo al que Benedicto XVI apreció de forma especial, como se puede intuir por haber elegido su nombre al ser elegido Papa”.

El Obispo de Huelva ha esgrimido que probablemente, él veía algunas semejanzas entre los tiempos de San Benito y la situación actual: “entre las cenizas del Imperio romano, San Benito, buscando ante todo el amor de Cristo, sembró, quizá sin darse cuenta, la semilla de una nueva civilización, que se desarrollaría integrando los valores cristianos con la herencia clásica, por una parte, y con las culturas germánica y eslava, por otra. Hoy, también, las comunidades cristianas, afectadas por la profunda crisis de la cultura europea y occidental, viviendo con hondura el encuentro con Cristo, están llamadas a hacer germinar nuevos brotes de sentido y esperanza para nuestros contemporáneos”. Y es que “el Papa emérito nos ha enseñado a vivir y a morir en cristiano”, ha destacado el Obispo, quien se ha referido también  al “testimonio realmente hermoso de cómo él ha afrontado su muerte”.

«No anteponer nada al amor de Cristo» es, según Mons. Gómez Sierra, la propuesta que nos hizo en su primera encíclica Deus caritas est, de 25 de diciembre de 2005, nueve meses después de su elección como sucesor de Pedro: «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4, 16). En este sentido, ha señalado que “con estas palabras de la Primera Carta de Juan expresaba, en el pórtico de su pontificado y con elocuente carácter programático, el núcleo de la fe cristiana: la imagen de Dios y también la imagen del hombre y de su camino en este mundo”. Para el Obispo de Huelva, el Papa emérito ponía  así ante nuestros ojos la formulación de la existencia cristiana: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él». Y de aquí “sacaba una consecuencia fundamental, que ha quedado como frase lapidaria de su Magisterio: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva (nº 1).

También ha expresado que «No anteponer nada al amor de Cristo” es “una convicción personal honda y juvenil en la vida del Papa difunto”, de manera que “el gran tema de la vida entera del amado papa Benedicto XVI, tanto como profesor de teología, como Obispo y sucesor de Pedro, no ha sido otro que la prioridad de Dios”.

«No anteponer nada al amor de Cristo», ha continuado,” es la urgencia que hallamos expresada al final de su pontificado en la Carta Apostólica Porta Fidei (11 de octubre de 2011), con la que convocaba el Año de la Fe (octubre 2012-noviembre de 2013), con motivo del 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y del 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica.

Asimismo, Mons. Santiago Gómez ha aludido a que el papa Benedicto entendió que la santidad consiste en «No anteponer nada al amor de Cristo», y que esta propuesta “vale para todos los cristianos y que, además, constituye una verdadera urgencia pastoral en nuestros tiempos, en los que se siente la necesidad de contar con sólidas referencias espirituales y éticas para la vida de las personas y para construir una verdadera sociedad justa y solidaria. No es honesto ni responsable contentarse con vivir de modo mediocre, como ciudadanos según una ética de mínimos y como cristianos con una religiosidad superficial”.

Y ha recordado que el Santo Padre Benedicto XVI nos ha dejado su testamento espiritual, que escribió el 29 de agosto de 2006, en el cual nos dice: “A todos los que en la Iglesia han sido confiados a mi servicio: ¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir!…”.

“Que el papa Benedicto siga iluminando el camino de la Iglesia con su Magisterio y acompañándolo con su intercesión, para que nos mantengamos firmes en la fe”, ha concluido Mons. Santiago Gómez.

La Santa Misa ha sido acompañada en la música y en el canto por la Coral Polifónica de la Catedral, dirigida por Sergio Lazo.

El Papa emérito Benedicto XVI murió a los 95 años de edad en la mañana del 31 de diciembre de 2022, a las 9.34 horas, según comunicó la Santa Sede. El pasado jueves, 5 de enero, se celebró la misa exequial en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Leer la homilía completa de Mons. Santiago Gómez

La entrada El Obispo preside la Misa Funeral por el eterno descanso del alma de Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI en la Catedral de Huelva se publicó primero en Diócesis de Huelva.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Homilía en la Misa funeral por el eterno descanso del alma de Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI

0

Homilía en la Misa funeral por el eterno descanso del alma de Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI

Queridos hermanos y hermanas todos:

Cuando los restos mortales de nuestro amado Papa emérito Benedicto XVI ya han sido depositados en la tierra, esperando la resurrección de la carne, junto a la tumba del Apóstol Pedro, de quien ha sido su 265 sucesor, nosotros nos hemos reunido en torno al altar, para pedir al Señor por el eterno descanso de su alma y para agradecer el don que el Señor nos ha regalado en su Iglesia con la vida, la obra y el magisterio del que ha sido viva imagen del Buen Pastor.

«No anteponer nada al amor de Cristo». Creo que esta expresión puede ofrecernos una clave para comprender y recibir el legado del Papa Benedicto. Como sabéis se trata de una expresión contenida en la Regla de San Benito (IV, 21), que sintetiza el programa de vida de los monjes.

San Benito es un santo al que Benedicto XVI apreció de forma especial, como se puede intuir por haber elegido su nombre al ser elegido Papa. Probablemente, él veía algunas semejanzas entre los tiempos de San Benito y la situación actual. Entre las cenizas del Imperio romano, San Benito, buscando ante todo el amor de Cristo, sembró, quizá sin darse cuenta, la semilla de una nueva civilización, que se desarrollaría integrando los valores cristianos con la herencia clásica, por una parte, y con las culturas germánica y eslava, por otra. Hoy, también, las comunidades cristianas, afectadas por la profunda crisis de la cultura europea y occidental, viviendo con hondura el encuentro con Cristo, están llamadas a hacer germinar nuevos brotes de sentido y esperanza para nuestros contemporáneos.

El Papa emérito nos ha enseñado a vivir y a morir en cristiano. “Señor, te amo”. Se ha publicado que estas fueron sus últimas palabras en la noche antes de su muerte. Pero tenemos otro testimonio realmente hermoso de cómo él ha afrontado su muerte. En una carta del pasado 8 de febrero podemos leer lo siguiente: «Muy pronto me presentaré ante al juez definitivo de mi vida. Aunque pueda tener muchos motivos de temor y miedo cuando miro hacia atrás en mi larga vida, me siento, sin embargo, feliz porque creo firmemente que el Señor no solo es el juez justo, sino también el amigo y el hermano que ya padeció Él mismo mis deficiencias y por eso, como juez, es también mi abogado (Paráclito). (…) Ser cristiano me da el conocimiento y, más aún, la amistad con el juez de mi vida y me permite atravesar con confianza la oscura puerta de la muerte”. Tampoco la muerte se antepone al amor de Cristo.

«No anteponer nada al amor de Cristo» es también la propuesta que nos hizo en su primera encíclica Deus caritas est, del 25 de diciembre de 2005, nueve meses después de su elección como sucesor de Pedro: «Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él» (1 Jn 4, 16). Con estas palabras de la Primera carta de Juan expresaba, en el pórtico de su pontificado y con elocuente carácter programático,el núcleo de la fe cristiana: la imagen de Dios y también la imagen del hombre y de su camino en este mundo. Ponía ante nuestros ojos la formulación de la existencia cristiana: «Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él». Y de aquí sacaba una consecuencia fundamental, que ha quedado como frase lapidaria de su Magisterio: No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva (nº 1).

«No anteponer nada al amor de Cristo” es una convicción personal honda y juvenil en la vida del Papa difunto. Cuando Joseph Ratzinger era sacerdote y profesor de teología, primero en Tubinga y luego en Ratisbona, antes de ser obispo, dio una serie de charlas radiofónicas y una editorial de Múnich las reunió y publicó en 1970 con el título “Fe y futuro”, traducido al español. En su quinto capítulo, responde a una pregunta: ¿Cómo será la Iglesia del año 2000? Recojo solo unas cuantas frases de su larga respuesta: la Iglesia encontrará de nuevo… lo que es esencial para ella, lo que siempre ha sido su centro: la fe en el Dios trinitario, en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la ayuda del Espíritu que durará hasta el fin (…). Será una Iglesia interiorizada, que no suspira por su mandato político y no flirtea con la izquierda ni con la derecha (…) Pero tras la prueba … surgirá, de (la) Iglesia… una gran fuerza, porque los seres humanos (…) Experimentarán, cuando Dios haya desaparecido totalmente para ellos, su absoluta y horrible pobreza. Y entonces descubrirán la pequeña comunidad de los creyentes como algo totalmente nuevo. Como una esperanza importante para ellos, como una respuesta que siempre han buscado a tientas. A mí me parece seguro que a la Iglesia le aguardan tiempos muy difíciles (…) Pero florecerá de nuevo y se hará visible a los seres humanos como la patria que les da vida y esperanza más allá de la muerte.

Y es que, queridos hermanos, el gran tema de la vida entera del amado papa Benedicto XVI, tanto como profesor de teología, como Obispo y sucesor de Pedro, no ha sido otro que la prioridad de Dios. Lo encontramos afirmado de nuevo con palabras tan contundentes como estas: La Iglesia debe hablar de muchas cosas: de todas las cuestiones relacionadas con el ser del hombre, con su estructura y su ordenamiento, etc. Pero su tema verdadero, y en varios aspectos único, es «Dios». Y el gran problema de Occidente es el olvido de Dios: es un olvido que se difunde. Estoy convencido de que todos los problemas particulares pueden remitirse, en última instancia, a esta pregunta. Por eso, … mi intención principal era poner de relieve el tema de «Dios». (Discurso del santo padre Benedicto XVI a la Curia Romana, 22 de diciembre de 2006).

«No anteponer nada al amor de Cristo» es la urgencia que hallamos expresada al final de su pontificado en la Carta Apostólica Porta Fidei (11 de octubre de 2011), con la que convocaba el Año de la Fe (octubre 2012-noviembre de 2013), con motivo del 50 aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II y del 20 aniversario de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica. En este texto vuelve a poner delante de la Iglesia el mismo tema, diciendo: Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe…renovando el encuentro con Cristo. Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado… en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas (nº 2).

El papa Benedicto entendió que la santidad consiste en «No anteponer nada al amor de Cristo», y que esta propuesta vale para todos los cristianos y que, además, constituye una verdadera urgencia pastoral en nuestros tiempos, en los que se siente la necesidad de contar con sólidas referencias espirituales y éticas para la vida de las personas y para construir una verdadera sociedad justa y solidaria. No es honesto ni responsable contentarse con vivir de modo mediocre, como ciudadanos según una ética de mínimos y como cristianos con una religiosidad superficial.

El Santo Padre Benedicto XVI nos ha dejado su testamento espiritual, que escribió el 29 de agosto de 2006, en el cual nos dice: A todos los que en la Iglesia han sido confiados a mi servicio: ¡Manténganse firmes en la fe! ¡No se dejen confundir! … Desde hace sesenta años acompaño el camino de la teología, … he visto derrumbarse tesis que parecían inamovibles y resultar meras hipótesis… Jesucristo es verdaderamente el camino, la verdad y la vida, y la Iglesia, con todas sus insuficiencias es verdaderamente su cuerpo.

Que el papa Benedicto siga iluminando el camino de la Iglesia con su Magisterio y acompañándolo con su intercesión, para que nos mantengamos firmes en la fe. A la vez, pedimos que, caladas las puertas de la muerte, tal como esperó, el Señor, poniendo su mano derecha sobre él, le dice: ‘No temas: Soy yo…’. (Ap 1, 17).

Que así sea. Amén.

+ Santiago Gómez Sierra,
Obispo de Huelva

La entrada Homilía en la Misa funeral por el eterno descanso del alma de Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI se publicó primero en Diócesis de Huelva.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Fiesta del Bautismo del Señor

0

Fiesta del Bautismo del Señor

Normalmente el domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía es dedicado a celebrar el bautismo de Cristo, este año se celebra el domingo 13 de enero y señala la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también tiempo ordinario.

Cuando Cristo se metió en la cola para esperar su turno de ser bautizado, seguramente San Juan Bautista no sabía que hacer. Llegó el Mesías delante de él y pidió el bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿tú vienes a mí?” (Mt 3,14). El Catecismo hace referencia a esta actitud humilde de Cristo en el n.536

http://es.catholic.net/op/articulos/18182/cat/725/bautismo-del-senor.html

 

La entrada Fiesta del Bautismo del Señor apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Misa en sufragio del papa difunto Benedicto XVI (Catedral-Málaga)

0

Homilía de D. Jesús Catalá en la Misa celebrada en la Catedral de Málaga el 7 de enero de 2023 en sufragio por el papa difunto Benedicto XVI

MISA EN SUFRAGIO DEL PAPA DIFUNTO BENEDICTO XVI

(Catedral, 7 enero 2023)

Lecturas: 1 Jn 3, 22 — 4, 6; Sal 2, 7-8.10-12a; Mt 4, 12-17. 23-25.

1.- El apóstol Juan, en su primera carta, nos recuerda el mandamiento divino: «Que creamos en el nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó» (1 Jn 3, 23). La centralidad del vivir cristiano es la vivencia de la fe y del amor. Y este amor se expresa en el cumplimiento de los mandamientos (cf. 1 Jn 3, 24).

Celebramos esta eucaristía en sufragio del papa fallecido Benedicto XVI, cuyo funeral tuvo lugar anteayer en el Vaticano. En su magisterio puso de relieve la centralidad del amor de Dios, insistiendo en que “el amor ya no es sólo un «mandamiento», sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro” (Deus caritas est, 1), que engloba la existencia entera y todas sus dimensiones (cf. Ibid., 6). Jesucristo es el amor de Dios encarnado (cf. Ibid., 12).

2.- San Juan nos advierte de la importancia de examinar «si los espíritus vienen de Dios» (1 Jn 4, 1). Confesar que Jesucristo ha venido en carne es de Dios (cf. 1 Jn 4, 2); y negarlo es del anticristo (cf. 1 Jn 4, 3). 

El papa Benedicto XVI en varias ocasiones señaló la existencia del subjetivismo, del relativismo, del inmanentismo y de otros planteamientos semejantes como contrarios al espíritu cristiano, que ponen a la persona frente a urgentes desafíos (cf. Benedicto XVI, Discurso a la Rota, 2 (2013).

Hemos de verificar en nuestra vida, queridos hermanos, si somos del mundo y vivimos según el mundo (cf. 1 Jn 4, 5); o si somos de Dios y conocemos el Espíritu de la verdad (cf. 1 Jn 4, 6).

3.- Benedicto XVI puso de relieve la gran vinculación entre la verdad y la caridad: “Por esta estrecha relación con la verdad, se puede reconocer a la caridad como expresión auténtica de humanidad y como elemento de importancia fundamental en las relaciones humanas, también las de carácter público. Sólo en la verdad resplandece la caridad y puede ser vivida auténticamente. La verdad es luz que da sentido y valor a la caridad” (Caritas in veritate, 3 [2009]). 

Amor, verdad y esperanza son los tres pilares centrales de su magisterio. Su vida y su misión fue una continua búsqueda de la Verdad. Como lema episcopal escogió “Cooperador de la verdad”, clave de interpretación del ministerio sacerdotal que ha prestado a la Iglesia en sus diferentes tareas al servicio de la verdad. Así lo explicaba él mismo: “Por un lado, me parecía que expresaba la relación entre mi tarea previa como profesor y mi nueva misión. Aunque de diferentes modos, lo que estaba y seguía estando en juego era seguir la verdad, estar a su servicio. Y, por otro, escogí este lema porque en el mundo de hoy el tema de la verdad es acallado casi totalmente”.

Con su vida nos anima a ser también nosotros “cooperadores de la verdad” en esta sociedad donde la verdad brilla por su ausencia. Esto puede llevarnos a tener que afrontar sufrimiento e incomprensión; pero, ser cristiano, como han dicho los últimos papas, es ir contra-corriente. 

4.- Por fidelidad al servicio de la verdad el papa Benedicto tuvo que afrontar los principales problemas de la Iglesia en aquellos momentos. Gente de dentro y de fuera de la Iglesia criticó su forma de gobierno, sin percatarse de que las decisiones las tomaba con prudencia y respeto hacia las personas, buscando la verdad y la voluntad del Señor. Su amor a la Iglesia le proporcionó gran sufrimiento.

Debo confesar que me dolía mucho la crítica contra él de que intolerante e intransigente; cuando, en realidad era una persona delicada, respetuosa, transparente, amable, como tantas veces pude experimentar en el trato personal con él.

5.- En este tiempo navideño el evangelista Mateo presenta un pueblo que, habitando en tinieblas, vio una luz grande (cf. Mt 4, 16). El Hijo de Dios encarnado iluminó al mundo con su Luz eterna (cf. Jn1, 9).

Y esa Luz nos invita a la conversión, para acoger el reino de los cielos; éste fue el núcleo de la predicación de Jesús de Nazaret (cf. Mt 4, 17). La vida y obra del papa Benedicto han sido un reflejo de la Luz, que es Cristo y nos ha iluminado con su magisterio como pastor de la Iglesia universal.

Cristo es la Luz del mundo, que puede iluminar nuestras vidas, si le permitimos que penetre en nosotros; si lo acogemos. 

El sinsentido de la vida y la oscuridad de la muerte temporal quedan iluminadas por la luz de Cristo, que ha vencido el pecado y la misma muerte. Celebramos la Misa en sufragio de quien acaba de pasar por la muerte temporal. Esta celebración es un acto de fe en la resurrección de Cristo y de todo ser humano que se inserta en ella. 

6.- El papa Benedicto decía en su Testamento espiritual: “Si en esta hora tardía de mi vida miro hacia atrás, hacia las décadas que he vivido, veo en primer lugar cuántas razones tengo para dar gracias. Ante todo, doy gracias a Dios mismo, dador de todo bien, que me ha dado la vida y me ha guiado en diversos momentos de confusión; siempre me ha levantado cuando empezaba a resbalar y siempre me ha devuelto la luz de su semblante” (Benedicto XVI, Mi testamento espiritual).

Nosotros, queridos fieles, nos unimos hoy a su acción de gracias, agradeciendo a Dios el regalo que nos ha dado en la persona de Joseph Ratzinger, que ejerció el ministerio petrino como Benedicto XVI.

7.- Al igual que «Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo» (Mt 4, 23), su pontificado ha estado marcado por el anuncio del Evangelio en toda su verdad, la atención a los más necesitados, la cercanía con las personas sufrientes y la guía espiritual como pastor de la Iglesia universal, siendo “humilde servidor de la viña del Señor”, tal como él mismo se definió.

El papa Benedicto XVI pidió en su Testamento espiritual que rezáramos por él, para que el Señor, a pesar de sus pecados, lo acogiera en la morada eterna. Ésta es nuestra oración en la presente celebración. Pedimos al Señor que le conceda la luz eterna, la paz y la inmortalidad.

¡Que la Virgen Santísima interceda por él, y junto con los ángeles y santos lo acompañe hasta la presencia del Altísimo! Amén.

Ver este artículo en la web de la diócesis

Cientos de malagueños, en el funeral por Benedicto XVI celebrado en la Catedral

0

Varios centenares de malagueños han rezado este sábado, 7 de enero, por el alma de Benedicto XVI en la Misa que ha presidido el Sr. Obispo en la Catedral. Junto a Mons. Jesús Catalá, han concelebrado los miembros del cabildo así como varios sacerdotes.

En su homilía, Mons. Jesús Catalá destacó que, Benedicto XVI puso de relieve en su magisterio «la centralidad del amor de Dios, insistiendo en que “el amor ya no es sólo un «mandamiento», sino la respuesta al don del amor, con el cual viene a nuestro encuentro”», aludiendo a su encíclicla Deus caritas est.

«Amor, verdad y esperanza –afirmó el prelado– son los tres pilares centrales de su magisterio. Su vida y su misión fue una continua búsqueda de la Verdad. Como lema episcopal escogió “Cooperador de la verdad”, clave de interpretación del ministerio sacerdotal que ha prestado a la Iglesia en sus diferentes tareas al servicio de la verdad».

El obispo recordó que «por fidelidad al servicio de la verdad, Benedicto XVI tuvo que afrontar los principales problemas de la Iglesia en aquellos momentos. Gente de dentro y de fuera de la Iglesia criticó su forma de gobierno, sin percatarse de que las decisiones las tomaba con prudencia y respeto hacia las personas y, al mismo tiempo, buscando la verdad. Su amor a la Iglesia le proporcionó gran sufrimiento». A lo que añadió: «debo confesar que me dolía mucho la crítica contra él de que era duro, intolerante, intransigente; cuando, en realidad era una persona delicada, respetuosa, transparente, amable, como tantas veces pude experimentar en el trato personal».

Finalmente, Mons. Catalá señaló que, «su pontificado ha estado marcado por el anuncio del Evangelio en toda su verdad, la atención a los más necesitados, la cercanía con las personas sufrientes y la guía espiritual como pastor de la Iglesia universal, siendo “humilde servidor de la viña del Señor”, tal como él mismo se definió», invitando a los presentes a rezar como él mismo pidió en su testamento espiritual «para que el Señor, a pesar de sus pecados, lo acogiera en la morada eterna».

Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.