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Mons. Saiz: El papa Benedicto XVI “nos ha enseñado a poner a Cristo en el centro de la vida”

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Mons. Saiz: El papa Benedicto XVI “nos ha enseñado a poner a Cristo en el centro de la vida”

Desde Barcelona, donde está pasando unos días de descanso con su familia, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, ha enviado un mensaje de condolencia por el fallecimiento esta mañana del papa Benedicto XVI.

Monseñor Saiz ha destacado el carisma y estilo de liderazgo que siempre ha caracterizado al Papa emérito: “El papa Benedicto ha completado su peregrinación en la tierra. Descanse en paz. A lo, largo de su vida gozó de un carisma y un liderazgo que ejerció siempre con un estilo propio, con una sencillez que rompía los esquemas y que atraía a las personas, desde una profunda espiritualidad que se percibía en sus gestos y actitudes, en sus palabras, desde su reconocida formación académica. Nos ha enseñado a poner a Cristo en el centro de la vida, y a ser cooperadores y defensores de la verdad, y a tender puentes de diálogo, sin miedo”.

El arzobispo de Sevilla ha concluido su mensaje reiterando su gratitud al pontífice fallecido esta mañana en el Vaticano: “Gracias, Santo Padre Benedicto. Entra en el banquete que el Señor prepara a sus siervos fieles. Descansa en paz e intercede por nosotros”.

 

AUDIO con el mensaje del arzobispo de Sevilla:

 


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Fallece Benedicto XVI

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El Papa emérito Benedicto XVI ha fallecido esta mañana en Roma, a las 9.34 h. después de unos días de agravamiento de su estado de salud. El cuerpo del Papa emérito Benedicto XVI será trasladado a la basílica de S. Pedro el próximo lunes, 2 de enero, para el saludo de los fieles.

El Obispo Álvarez ha expresado sus condolencias y ha establecido que doblen las campanas de todos los templos de la diócesis a las 12 de este sábado. Además, el miércoles 4 de enero a las 19 horas presidirá en la Catedral una Eucaristía por el eterno descanso del Papa emérito Benedicto XVI.

El Papa Francisco presidirá el funeral del papa emérito, Benedicto XVI, el próxmo jueves 5 de enero a las 9.30 horas, según ha informado el director de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni.

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Palabras del presidente de la CEE tras el fallecimiento de Benedicto XVI

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Palabras del secretario general de la CEE tras el fallecimiento de Benedicto XVI

(Conferencia Episcopal) Benedicto XVI nació en Alemania el 16 de abril de 1927. Su pontificado se desarrolló del 19 de abril de 2005 hasta el 28 de febrero de 2013, fecha en la que renunció al papado asumiendo el título de Papa emérito, con la intención de dedicarse a la oración y al retiro espiritual.​ Su renuncia fue anunciada por él mismo días antes, el 11 de febrero, en una decisión excepcional en la Historia de la Iglesia. A partir de ese momento vivió como papa emérito al lado de su sucesor, el papa Francisco, en el monasterio “Mater ecclesiae” del Vaticano.

El papa Benedicto XVI dejó una profunda huella en los corazones de los católicos de toda España. Durante sus ocho años de pontificado, reconoció la labor de la Iglesia española y la alentó en su fe en numerosas ocasiones, con sus gestos, discursos, actos y visitas a nuestro país.

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Mons. Asenjo, arzobispo emérito de Sevilla: “El pontificado de Benedicto XVI fue corto, pero intenso y rico en frutos sobrenaturales y apostólicos”

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Mons. Asenjo, arzobispo emérito de Sevilla: “El pontificado de Benedicto XVI fue corto, pero intenso y rico en frutos sobrenaturales y apostólicos”

Ante la noticia del fallecimiento del papa emérito Benedicto XVI esta mañana en el Vaticano, son muchas las reacciones que se han ido sucediendo en la Iglesia en Sevilla. Entre ellas las declaraciones de pesar del arzobispo emérito, monseñor Juan José Asenjo, quien ha manifestado “mi pena sincera por la muerte del queridísimo papa Benedicto XVI”. Igualmente, ha invitado a los fieles “a encomendar al Señor su eterno descanso, pidiéndole que le corone de gloria y desde ahora pueda contemplar la hermosura infinita del rostro de Cristo resucitado al que él sirvió con entrega absoluta hasta la muerte”.

Al mismo tiempo ha agradecido a Dios por su pontificado, “corto, pero intenso y rico en frutos sobrenaturales y frutos apostólicos”. “Recuerdo -continúa el arzobispo emérito- el día de su elección, siendo yo Obispo de Córdoba. Entonces una personalidad conocida me llamó indignado porque los cardenales habían elegido al ‘inquisidor de la fe’ como nuevo Papa. Esta persona criticó severamente al entonces cardenal Ratzinger. Dos años después, esta misma persona me rectificó su postura y aseguró que estábamos ante un gran Papa y un gran intelectual. Creo que esta fue también la percepción de muchos, que tuvieron enormes prejuicios que, sin embargo, se fueron difuminando al contacto con el magisterio del papa Benedicto XVI y su ejecutoria”.

Además, monseñor Asenjo ha destacado la “sencillez y humildad” del que fuera elegido Papa número 265 de la Iglesia Católica. Una sencillez que le llevó a “advertir en un momento determinado que no estaba en condiciones de gobernar la Iglesia y renuncia al oficio petrino esperando que otros brazos más jóvenes o fuertes puedan seguir su ministerio. Esta sencillez se traslucía también en el trato cercano con él”.

Por otro lado, ha subrayado también su piedad: “Tengo la intuición que el papa Benedicto ha sido un hombre profundamente creyente y piadoso, un hombre de oración, sobre todo a partir de su jubilación, momento a partir del cual ha vivido exclusivamente para el Señor en una comunión estrecha y profunda con Él”.

En esta línea, ha recalcado su alegría, “no una alegría bullanguera de quien ríe por un chiste, sino la alegría sobrenatural de quien se sabe en las manos de Dios, asentado sobre la roca fundamental que es Cristo, recordando a santa Teresa: ‘Quien a Dios tiene nada le falta, porque solo Dios basta’”.

Por último, don Juan José Asenjo ha apuntado la condición de teólogo del Papa emérito. Al respecto, ha confesado que “estoy convencido de que este Papa ha sido uno de los grandes teólogos del siglo XX y XXI, con una influencia extraordinaria en el devenir del Concilio Vaticano II. De hecho, desde mi jubilación, he tenido ocasión de releer su trilogía sobre Jesús de Nazaret y he podido percibir su hondura y sabiduría teológica. Él ha repensado todos los grandes temas del misterio cristiano en sus obras y, sin duda, nos ha dejado un magisterio para la posteridad verdaderamente luminoso”.

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Benedicto XVI buscó el rostro del Señor

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Benedicto XVI buscó el rostro del Señor

Con el reciente fallecimiento del papa Benedicto XVI recordamos la sabiduría por la que destacó este fiel servidor de la viña del Señor, tal y como él se definió al presentarse al mundo en el balcón de la Basílica de San Pedro del Vaticano como nuevo sumo pontífice. De sus escritos se deduce la incansable búsqueda del rostro del Señor (cf. Sal 27, 8) que llevó a cabo durante largo años a través de la razón y a la luz de la fe. En este sentido, su teología es un vivo testimonio de cómo la fe, siendo relativa a la revelación de Dios, no es irracional, sino coherente y capaz de aportar un conocimiento certero sobre la verdad de Dios. En este sentido, se ha de recordar que el lema de su episcopado y pontificado fue “colaborador de la verdad”, lo cual ejerció ardientemente, especialmente como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y después en su magisterio pontificio. Una buena síntesis de su pensamiento lo encontramos en su obra sobre el credo apostólico, Introducción al cristianismo, sin olvidar las numerosas intervenciones como teólogo, obispo, prefecto y papa que hizo en contra del relativismo que expulsa a Dios de la sociedad y la cultura contemporáneas. A él se debe la redacción de un material indispensable para la evangelización: el Catecismo de la Iglesia Católica, y, de forma más breve, su Compendio; mientras que de su magisterio pontificio pueden destacarse las encíclicas Deus caritas est y Spe salvi, así como las exhortaciones apostólicas Verbum Domini y Sacramentum caritatis.

Ante la imagen desfigurada de Cristo que presentaban ciertos teólogos o el mundo secularizado, a lo largo de su vida deseó escribir una biografía sobre Jesús de Nazaret, tarea que no pudo emprender hasta su pontificado, resultando la obra por antonomasia de su razonamiento teológico, sumamente orante o místico, como se deduce de la misma introducción al remitirse a la cita bíblica arriba mencionada, al advertir, con gran humildad, que “este libro no es en modo alguno un acto magisterial, sino únicamente expresión de mi búsqueda personal “del rostro del Señor”. El Papa, sin descartar el método histórico-crítico, necesario, pues histórico es el hecho de la encarnación del Hijo de Dios, va más allá, recurriendo a lo que podría llamarse el método canónico, es decir, el que tiene en cuenta, a la hora de profundizar en la persona de Jesús de Nazaret, la lectura unitaria de la Sagrada Escritura, la Tradición viva de la Iglesia y la analogía de la fe, ayudándonos a entender que el Jesús de la historia es el Jesús de los evangelios, el que confiesa la Iglesia, haciéndonos enamorar de la belleza infinita del rostro de Cristo.

A este respecto, ya como cardenal, prestaba atención a diversos aspectos relativos a la via pulchritudinis -la vía de la belleza-, especialmente la liturgia, cuya aproximación de afinidad estético-teológica halla un buen ejemplo en la célebre obra El espíritu de la liturgia. El mensaje para la XXIII edición del Meeting para la amistad de los pueblos del año 2002 trataba sobre la belleza. Aquí, belleza y verdad se hallan tan compenetradas que supera la comprensión paralela de teología y via pulchritudinis, entendiendo esta última propiamente como una forma de conocimiento de la verdad, incluso con cierta superioridad sobre la via veritatis. Esta apreciación volvió durante su pontificado, como cuando en el discurso a las Academias Pontificias de 2008 indica que la búsqueda de la belleza es intrínseca a la de la verdad y la bondad, o cuando en el Discurso a los artistas de 2009 afirmó que el camino de la belleza “constituye al mismo tiempo un recorrido artístico, estético, y un itinerario de fe, de búsqueda teológica”. En el discurso del Meeting destacaba la paradoja de la revelación de la auténtica belleza en el rostro desfigurado del Crucificado, cual “belleza del amor que llega hasta el fin y que, precisamente en esto, se revela más fuerte que la mentira y que la violencia”. En este sentido, la clave de interpretación de la verdadera belleza radica en la “verdad redentora” de Cristo, la cual, resplandeciente en el rostro de los santos, será el marco estético-teológico de comprensión de la belleza de María, de la que tantas veces escribirá, especialmente en relación al misterio de su inmaculada concepción y su estado glorioso y prototípico en el cielo. Así decía: “¿Quién no conoce la famosa frase de Dostoievski: “La belleza nos salvará”? En la mayor parte de los casos olvidamos recordar que Dostoievski se refiere a la belleza redentora de Cristo. Tenemos que aprender a verlo. Si conocemos a Cristo no solo de palabra sino que nos hiere con el aguijón de su paradójica belleza, obtendremos un conocimiento verdadero de él y llegaremos a saber de él no solo por haber oído hablar a otros. Entonces habremos encontrado la belleza de la verdad, de la verdad redentora. Nada nos puede acercar más al contacto con la belleza de Cristo mismo que el mundo de la belleza creada por la fe y la luz que resplandece en el rostro de los Santos, a través del cual llega a hacerse visible Su propia Luz”.

Que esta Luz resplandezca para siempre en quien buscó el rostro del Señor.

Álvaro Román, profesor de la Facultad de Teología San Isidoro de Sevilla

 

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Ha fallecido el papa emérito Benedicto XVI

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El Papa emérito Benedicto XVI ha fallecido esta mañana en Roma, a las 9.34 h. después de unos días de agravamiento de su estado de salud. El cuerpo del Papa emérito Benedicto XVI será trasladado a la basílica de S. Pedro el próximo lunes, 2 de enero, para el saludo de los fieles.

Benedicto XVI nació en Alemania el 16 de abril de 1927. Su pontificado se desarrolló del 19 de abril de 2005 hasta el 28 de febrero de 2013, fecha en la que renunció al papado asumiendo el título de Papa emérito, con la intención de dedicarse a la oración y al retiro espiritual.​ Su renuncia fue anunciada por él mismo días antes, el 11 de febrero, en una decisión excepcional en la Historia de la Iglesia. A partir de ese momento vivió como papa emérito al lado de su sucesor, el papa Francisco, en el monasterio “Mater ecclesiae” del Vaticano.

El papa Benedicto XVI dejó una profunda huella en los corazones de los católicos de toda España. Durante sus ocho años de pontificado, reconoció la labor de la Iglesia española y la alentó en su fe en numerosas ocasiones, con sus gestos, discursos, actos y visitas a nuestro país.

Proclamó santos y beatos españoles, reconociendo así, la vida y obra de sacerdotes, religiosos y laicos que defendieron su fe hasta las últimas consecuencias. Elevó a los altares a cinco santos españoles, además de aprobar las beatificaciones de más de medio millar, incluyendo a los 498 españoles mártires del siglo XX, y proclamar a san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia universal. Además, creó seis cardenales españoles en los cinco consistorios convocados en su mandato.

Asimismo, pisó suelo español en tres ocasiones: Valencia, Santiago y Barcelona, y Madrid. En estas visitas pudo encontrarse con los obispos españoles y una gran cantidad de fieles que le acompañaron en todos los recorridos, celebraciones y eucaristías, mostrándole una inmensa gratitud y afecto.

Los prelados españoles, después del viaje apostólico a Santiago y Barcelona, le mostraron su agradecimiento por su presencia entre nosotros con estas palabras: “ha sido un especial momento de gracia, del que esperamos frutos abundantes para la nueva evangelización”.

“La calurosa acogida –continuaban los obispos- que tantas personas ofrecieron al Papa en las calles y en los lugares habilitados para las celebraciones es una muestra del cariño que nuestro pueblo profesa a su persona, así como del aprecio por la luminosa y alentadora enseñanza con la que el Vicario de Cristo confirma en la fe a sus hermanos”.

Los tres viajes de Benedicto XVI a España

El papa Benedicto XVI acudió por vez primera a España con ocasión del  Encuentro Mundial de las Familias, que se celebró  en Valencia. El Papa participó en los actos finales, los días 8 y 9 de julio de 2005. Numerosas familias ofrecieron su testimonio de fe y el Santo Padre clausuró el encuentro con una eucaristía multitudinaria, en la explanada de la “Ciudad de las Artes y las Ciencias” de la ciudad del Turia.

Cinco años más tarde, los días 6 y 7 de noviembre de 2010, el Santo Padre regresó a nuestro país, en esta ocasión para visitar Santiago de Compostela, con motivo del año Jacobeo, así como Barcelona, para la consagración del templo de la Sagrada Familia, que a partir de ese momento se abrió al culto.

La vigilia de Cuatro vientos, en la JMJ Madrid 2011

Del 18 al 21 de agosto de 2011, Benedicto XVI visitó Madrid con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ-2011). Muchos fueron los momentos inolvidables: el encuentro con jóvenes religiosas, que le aclamaban con una alegría desbordante, en El Escorial, tuvo lugar el 19 de agosto.

Asimismo, el 20 de agosto de 2011 quedó marcado también en el recuerdo de numerosos católicos españoles. Más de un millón de jóvenes acompañaban a Benedicto XVI en la vigilia de la JMJ de Madrid, en el aeródromo de Cuatro Vientos.

Benedicto XVI, soportando una fuerte lluvia y tras rechazar el consejo de sus colaboradores que lo instaban a retirarse, se quedó en el altar, con una gran sonrisa en el rostro.

Después de un silencio atronador, agradeció a los allí presentes “por esa alegría y resistencia. Vuestra fuerza es mayor que la lluvia”.

“Queridos jóvenes hemos vivido una aventura juntos. Han resistido firmes en la lluvia”. “Igual que esta noche, con Cristo podréis afrontar las pruebas de la vida, no lo olvidéis”, afirmó Benedicto XVI en su discurso de despedida.

 

La mayor beatificación en la historia de la Iglesia: 498 españoles «mártires del siglo XX«

En 2007, concretamente el 28 de octubre, Benedicto XVI aprobó la mayor beatificación que ha tenido lugar en la historia de la Iglesia.

En ella, 498 españoles fueron proclamados beatos al ser considerados «mártires de la persecución religiosa en España en el siglo XX».

Un tapiz de gran tamaño con la foto de todos los beatos fue descubierto en el balcón de la logia central de la basílica vaticana. Las beatificaciones se celebraron en la plaza de San Pedro en una ceremonia presidida por el cardenal el cardenal José Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, en representación del papa Benedicto XVI.

San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia

Otros de los hitos de su pontificado para la Iglesia española fue la proclamación de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia universal, el 7 de octubre de 2012. La solemne ceremonia fue presidida por Benedicto XVI y se celebró también en la plaza de San Pedro, en el Vaticano.

Benedicto XVI realizó este importante anuncio en la JMJ de Madrid 2011, durante la eucaristía con los seminaristas en la catedral de la Almudena.

¡Gracias, Santo Padre!

Por todo ello, en momentos dolorosos pero con la esperanza en la Resurrección, volvemos a recordar las palabras de los obispos españoles, quienes afirmaron que “las luminosas y alentadoras enseñanzas del Papa Benedicto XVI” confirman en la fe a sus hermanos. Nos unimos en oración a toda la Iglesia universal.

Tomado de www.conferenciaepiscopal.es

Especial sobre Benedicto XVI

 

Benedicto XVI, la humildad e inocencia evangélicas

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Benedicto XVI, la humildad e inocencia evangélicas

El 11 de febrero de 2013 día elegido por Benedicto XVI para presentar su renuncia, muchos aventuramos que sería el tiempo quien juzgaría, con la objetividad debida, la gracia que comenzó a derramarse sobre la Iglesia el 19 de abril de 2005 cuando se convirtió en el 265 pontífice. A partir de ahora comenzará a vislumbrarse la grandeza de este hombre menudo, tan amado como denostado, que tras sus rasgos de timidez escondía una fortaleza y temple admirables.

Cuando llegó a la Sede de Pedro llevaba tras de sí un bagaje espiritual, intelectual y humano imponente. Había estado al frente de la prefectura de la Congregación para la Doctrina de la Fe durante décadas, misión que le puso en el punto de mira de los críticos de turno por tratarse de un dicasterio que suscitaba abiertas reticencias. No supieron atisbar la hondura que le acompañaba. Le calificaron de conservador con acento peyorativo, y de revolucionario. Lo señalaron como alguien alejado de la realidad y necesidades de su tiempo, y otras presuposiciones basadas en múltiples prejuicios. Todo ello, junto a la comparación con su predecesor Juan Pablo II, fulgurante en su personalidad frente a la escasa notoriedad que se vislumbraba en él, parecía convertir su pontificado en una especie de losa. Incluso se apuntaba a su incapacidad para conducir la Iglesia por las vías que cada uno pensaba debía discurrir –pura osadía–, haciendo dudar de la eficacia de su labor pastoral antes incluso de que comenzara a ejercerla. Fueron errores de peso que enseguida quedaron descalificados.

Benedicto XVI, el brillante intelectual respaldado por un currículum de infarto (será doctor de la Iglesia), el sacerdote virtuoso y fiel a Cristo en todo momento, dio una gran lección al mundo con toda humildad y sencillez. Supo afrontar circunstancias adversas con ejemplar serenidad, delicadeza, sin conatos de rivalidad, envidias, ni otros desmanes que ajenas intenciones, y no buenas precisamente, vertieron sobre él desde el primer instante. Con su elegancia puesta de manifiesto en una cálida sonrisa se asomó al mundo, y con ella iluminó momentos de alta tensión y complejidad en su papado, al punto que difícilmente se hubiera podido vislumbrar la envergadura de la delicada misión que llevaba sobre sus hombros.

Le tocó lidiar con dramáticas herencias que puso en manos de la justicia. Fue un clarividente teólogo. Denunció los errores y endebles puntos de vista de ciertas ideologías, un mártir de la ingratitud traicionado en su propio entorno, Papa del perdón. Gran estratega del discurso genuino, riguroso, ha abordado cuestiones que muchos en su cortedad de miras no supieron entender. Deja una sensacional herencia al pensamiento con textos magistrales, encíclicas, sermones, catequesis, numerosos estudios y ensayos diversos que nutren a los estudiosos de multitud de paraninfos académicos. Prudencia, delicadeza y respeto absoluto por su sucesor el papa Francisco le ha mantenido unido a él en estrecha y edificante colegialidad arropándolo con su oración, suplicando por la Iglesia que somos cada uno de nosotros. Damos gracias a Dios por su vida.

Isabel Orellana Vilches, misionera idente

 

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Adiós a Benedicto XVI, humilde trabajador de la viña del Señor

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CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA: ESPECIAL BENEDICTO XVI


Vatican News

Benedicto XVI ha vuelto a la Casa del Padre. La Oficina de Prensa del Vaticano ha anunciado hace unos minutos que el fallecimiento se ha producido a las 9:34 horas, en la residencia del Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, que el Papa emérito, de 95 años, había elegido como residencia tras renunciar al ministerio petrino en 2013.

“Con pesar doy a conocer que el Papa emérito Benedicto XVI ha fallecido hoy a las 9:34 horas en el Monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano. Apenas sea posible se proporcionará mayor información”, se lee en la nota de prensa del Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, dada a conocer esta mañana.

El deterioro de las condiciones

Desde hacía ya varios días el estado de salud del Papa emérito había ido empeorando debido al avance de la edad, tal y como había informado la Oficina de Prensa actualizando la evolución de la situación.

El propio Papa Francisco había querido compartir públicamente la noticia sobre el empeoramiento del estado de salud de su predecesor al final de la última audiencia general del año, el pasado 28 de diciembre, cuando invitó a rezar por el Papa emérito, “muy enfermo”, para que el Señor le consuele y le sostenga “en este testimonio de amor a la Iglesia hasta el final”. Y en todos los continentes se multiplicaron inmediatamente las iniciativas de oración con mensajes de solidaridad y cercanía también desde el mundo no eclesial.

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Fallece el Papa emérito Benedicto XVI

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El obispo de Cartagena pide a la Diócesis que se una en oración de acción de gracias a Dios por la vida de Benedicto XVI.

Con dolor informo que el Papa emérito, Benedicto XVI, ha fallecido hoy a las 9:34 horas». Así anunciaba hace unos minutos el director de la Sala Stampa del Vaticano, Matteo Bruni, el fallecimiento de Benedicto XVI, que moría, a los 95 años, en el monasterio Mater Ecclesiae (en la ciudad del Vaticano) en el que residía desde su renuncia.

El pasado 28 de diciembre, al finalizar la Audiencia General celebrada en el aula Pablo VI, el Papa Francisco pedía oración para el Papa emérito Benedicto XVI, anunciando que estaba «muy enfermo». El Santo Padre pedía así que la Iglesia universal se uniera en oración por su antecesor, rogando al Señor que lo consolara y lo apoyara «en este testimonio de amor a la Iglesia hasta el final»

El obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, pide a la Iglesia diocesana de Cartagena que se una en oración de acción de gracias por la vida del Papa emérito: «Damos gracias a Dios por la vida de Benedicto XVI. Una vida entregada que ha sido y es para nosotros un regalo muy grande». Cual siervo de la parábola de los talentos recibió muchos dones que no dudó en trabajar, «así hemos visto el resultado de una vida desgastada por el servicio a Dios y a la Iglesia, con una alegría y sencillez impresionante».

El papa que miraba a los ojos y escuchaba

Benedicto XVI fue hombre sencillo y al mismo tiempo un gran sabio. Esa era para el obispo de Cartagena la riqueza de su persona: «No son contradictorias estas dos virtudes: la sencillez de vida, la humildad; y la grandeza de su capacidad intelectual». Una sabiduría teológica que supo hacer cercana a todos, «iluminando nuestra vida desde la claridad de sus conocimientos, explicando los misterios de la teología con sencillez; todo un maestro».

De sus encuentros personales, Mons. Lorca recuerda «la dulzura especial en su mirada, en su atención a la persona», siempre cercano y atento: «Ha sido y es un regalo muy grande para la Iglesia. Es uno de los superhombres que intelectualmente nos ha regalado la Iglesia, pero que nunca dejó de vivir con sencillez y cercanía. Un hombre al que me gustaría imitar».

El obispo de Roma que renunció

El cardenal Joseph Ratzinger fue elegido pontífice de la Iglesia católica el 19 de abril de 2005, tomando el nombre de Benedicto XVI. El hasta entonces prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (hoy Dicasterio para la Doctrina de la Fe) tomó posesión como obispo de Roma el 24 de ese mismo mes. En su primer discurso como Papa, Benedicto XVI se definió como «un simple y humilde trabajador de la viña del Señor», confiado en Dios «que sabe trabajar y actuar incluso con instrumentos insuficientes».

Poco antes de cumplir los ocho años de pontificado, el 13 de febrero de 2013 sorprendía al mundo entero con su renuncia. «Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino». Así explicaba, en latín, Benedicto XVI al Consistorio de Cardenales (el órgano que ayuda al Pontífice en el gobierno de la Iglesia), su decisión de renunciar al papado. En esa misma reunión, el Papa les comunicaba que su renuncia se haría efectiva el 28 de ese mismo mes. «Siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de obispo de Roma, sucesor de san Pedro, que me fue confiado por medio de los cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20:00 horas, la sede de Roma, la sede de san Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice». Desde su renuncia, Benedicto ha vivido retirado en el monasterio Mater Ecclesiae, en oración por la Iglesia.

Una mente preclara y un corazón humilde

«La caridad es amor recibido y ofrecido. Es “gracia” (cháris). Su origen es el amor que brota del Padre por el Hijo, en el Espíritu Santo. Es amor que desde el Hijo desciende sobre nosotros. Es amor creador, por el que nosotros somos; es amor redentor, por el cual somos recreados. Es el Amor revelado, puesto en práctica por Cristo (cf. Jn 13,1) y “derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo” (Rm 5,5). Los hombres, destinatarios del amor de Dios, se convierten en sujetos de caridad, llamados a hacerse ellos mismos instrumentos de la gracia para difundir la caridad de Dios y para tejer redes de caridad». Con un pequeño fragmento de la encíclica Caritas in veritate de Benedicto XVI, damos gracias a Dios por la vida del Papa emérito, por su entrega incondicional a Dios y a la Iglesia, por su gran legado teológico y su espléndida lección de sencillez, humildad y cercanía. Descanse en paz.

Biografía del Papa Benedicto XVI

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ESPECIAL | Fallecimiento del papa emérito Benedicto XVI

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ESPECIAL | Fallecimiento del papa emérito Benedicto XVI

El papa emérito Benedicto XVI  ha fallecido el día de hoy, 31 de diciembre, pasadas las nueve y media de la mañana, en el monasterio Mater Ecclesiae del Vaticano, a los 95 años. Desde hacía ya varios días el estado de salud del Papa emérito había ido empeorando debido al avance de la edad, tal y como había informado la Oficina de Prensa Vaticana actualizando la evolución de la situación.

Ya el pasado 28 de diciembre el papa Francisco, al final de la audiencia general, pidió “a todos una oración especial” por el Papa emérito. “Para que el Señor lo consuele, y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final”. En aquella audiencia dijo: “Quisiera pedirles a todos una oración especial, por el papa emérito Benedicto, que en silencio está sosteniendo a la Iglesia. Recordarlo -está muy enfermo- pidiendo al Señor que lo consuele, y lo sostenga en este testimonio de amor a la Iglesia, hasta el final”.

No en vano, desde el inicio de su pontificado, Francisco ha mostrado una gran cercanía con Benedicto XVI, al que al que llamó “padre” y “hermano” en el Ángelus del 29 de junio de 2021, con ocasión del 70 aniversario de ordenación sacerdotal de Ratzinger.

Por su parte, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, ha lamentado la noticia en su perfil de Twitter: “El Papa Benedicto XVI ha completado su peregrinación en la tierra. Nos enseñó a poner a Cristo en el centro de la vida, a servir siempre y sin miedo a la verdad, a tender puentes de diálogo. Gracias por su palabra y por su ejemplo de vida. Descanse en paz”, ha compartido.

Igualmente, desde esta mañana las campanas de la Catedral de Sevilla doblan a difunto especial por el fallecimiento del Papa emérito, que se repetirá a lo largo del día hasta la celebración de las exequias en el Vaticano.

Desde la Vicaría para el Clero y el Diaconado permanente se exhortado a los sacerdotes a celebrar la Eucaristía, hoy y mañana Solemnidad de Santa Maria Madre De Dios, “teniendo especial mención en la oración de los fieles y en el Memento difuntos de la misma por nuestro Papa emérito Benedicto XVI”.

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El Arzobispo de Sevilla felicita el Nuevo Año a la Archidiócesis- Diciembre 2022

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Monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, ofrece sus mejores deseos a los fieles de la Archidiócesis de Sevilla con motivo del nuevo año 2023.

“Os deseo un año 2023 colmado de felicidad, de paz y amor. Como creyentes, comenzamos el año nuevo llenos de esperanza”.

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