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CAMINOS DE MISERICORDIA

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Esta Semana Santa, como todos los años, se cuela en nuestras vidas a un ritmo trepidante. Las hermandades sacan de sus almacenes, armarios y vitrinas todo el ajuar necesario para procesionar por nuestras calles. Los costaleros y costaleras ponen a prueba su resistencia cargando bloques de hormigón. Grupos de adultos y jóvenes sacan brillo y vuelven a insertar en su sitio estandartes, insignias, llamadores, candelabros, preseas, incensarios y navetas, enseres de todo tipo y las lujosas vestiduras del Señor, de la Madre y de todos los que les acompañan. Las bandas afinan sus últimas marchas procesionales. Se estudian los adornos florales para engalanar cada paso. Velones y faroles, cera y luz, dan vida a cada imagen. Se vuelven a sacar las túnicas y las mantillas, de las arcas y los armarios, guardadas el año anterior con tanta delicadeza. Las autoridades y los cuerpos de seguridad estudian los recorridos de esa marcha triunfal tan llena de color, unción y pasión para que transcurra con la debida paz y sosiego. La agrupación de hermandades y cofradías vigila los detalles para que todo salga a la perfección. Es como un revolotear de abejas en su tarea por servir a la reina.

Tanto amor derramado no puede ser por cualquier trivialidad sin fundamento. Este venerable esfuerzo tiene que estar muy bien cimentado. Estoy seguro que cada persona que acompañáis a nuestra Señora, a Jesús en los últimos momentos de su vida terrena, a Pedro, Santiago y Juan, a las Santas Mujeres, a José de Arimatea y Nicodemo, …. a la Verónica, no lo hacéis solamente por seguir la tradición de vuestros mayores, sino que, como ellos, anidáis en vuestro corazón, al menos, los rescoldos de la llama de la fe.

Ya lo veis, todos los pasos son iconos de la misericordia, todos ellos nos miran a los ojos suplicándonos clemencia y ternura. No hacemos con ellos un cántico al sufrimiento, sino a la compasión. La misericordia, no me canso de repetirlo, es la esencia de Dios. Si aprendiéramos todos, unos creyentes y otros no, durante nuestras procesiones a crecer en misericordia: en ternura, clemencia y piedad, estoy seguro que nos adentraríamos a transitar por los caminos del Evangelio. Que tanta belleza estética nos ayude a mirar en profundidad, que se nos adecuen los ojos a mirar con los ojos de Dios y podamos ser personas contemplativas. Y que nuestra vida y nuestras acciones sean consecuentes con nuestra mirada de fe y nuestro corazón de samaritanos, de verónicas, de apóstoles del Señor, para dar la vida a los demás (aunque no sean de nuestra fe, nuestro pueblo, nuestra familia…) Esto fue lo que hizo que los primeros cristianos se extendiesen tan rápidamente por el mundo, porque eran hijos de la Resurrección, y transitaban los caminos de la misericordia.

¡Santa y feliz semana de pasión, muerte y resurrección de Cristo!

+ Antonio, vuestro obispo

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Domingo de Ramos, en la Pasión del Señor. Ciclo A. 2 de abril de 2023

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Domingo de Ramos, en la Pasión del Señor. Ciclo A. 2 de abril de 2023

Próxima la fiesta judía de la Pascua que convoca en Jerusalén a sus ciudadanos y a un gran número de peregrinos procedentes de todo el mundo conocido, Jesús se suma y llega a la Ciudad Santa acompañado de una multitud de seguidores que lo aclaman como el Mesías de la Paz, montado en un pollino y desarmado.

Jesús conoce su final y la cercanía de su muerte porque la tensión ha llegado a un nivel muy alto y en Jerusalén ya lo esperan sus enemigos que están ultimando el modo y el momento de apresarlo y ejecutarlo.
El Mesías de Dios entra en la Jerusalén terrena para vivir su propia Pascua, que consistirá en su sacrificio como el verdadero Cordero de la nueva alianza; y terminará esa misma Pascua con su resurrección, que supondrá su victoria definitiva sobre la muerte y su entrada victoriosa en la nueva Jerusalén, la Jerusalén del cielo, hacia donde peregrinamos todos los bautizados.

DESARROLLO
La entrada de Jesús en Jerusalén montado en una pollina es un gesto que está cargado de bastantes mensajes mesiánicos y los evangelios, como en este caso el de Mateo, la sitúan unos días antes de su muerte y en el contexto de la Pascua.
Durante el ministerio público llevado a cabo por Jesucristo en los tres últimos años de su vida, ha habido una constante tarea de anuncio del Reino de Dios, cuya implantación se ha ido visualizando a través de los discursos y hechos (milagros) de Jesús. Muchos lo identificarán con el Mesías esperado y anunciado por los profetas, y otros lo verán como una amenaza y un peligro para el sistema político y religioso del momento, además de considerarlo un falso profeta y mesías.
En las fiestas de la Pascua, conmemoración anual de la liberación de la esclavitud de Egipto, la población de Jerusalén se triplicaba con la visita de peregrinos venidos de todo el país y de otras naciones. Se creaba una atmósfera idónea para todo tipo de manifestaciones y protestas, poniéndose al rojo vivo las expectativas mesiánicas, algo de lo que Jesús también era consciente.
Jesús tiene ya adquirida una reconocida fama y un numeroso grupo de discípulos que le acompañan. Su entrada en la Ciudad Santa no fue una procesión ordenada sino un tumulto y una explosión de sentimientos espontáneos, algo que tuvo que poner a las autoridades religiosas en alerta y precipitar la solución final, porque en cualquier momento podía formarse una revuelta popular y la consecuente muerte violenta de muchos.
El Mesías que representa Jesús es el de los pobres, los marginados, los sencillos y los pacíficos, pues va montado en un pollino que es expresión de la paz y de la pequeñez.
El nuevo pueblo de Dios lo aclama entre cantos, vítores y danzas, y es todo un icono de lo que será su posterior entrada en la nueva Jerusalén, en la Jerusalén del Cielo, al triunfar sobre la muerte con su resurrección.

Emilio José Fernández, sacerdote
http://elpozodedios.blogspot.com/ 

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“Con amor y fe viva”. Domingo de Ramos

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Este Domingo de Ramos, Pórtico de la Semana Santa, a las 10 horas en el Monasterio de Santa Catalina de Siena de La Laguna, el obispo realizará la bendición de las Palmas y Olivos. Seguidamente será la procesión solemne de este día hasta la Catedral, haciendo memoria de la entrada de Jesús en Jerusalén. Ya en el primer templo de la diócesis se celebrará la eucaristía del día, en la que se proclama, en esta ocasión, la Pasión según San Mateo.

“Con amor y fe viva, celebramos la muerte y resurrección de Jesucristo”, señala en una misiva el Obispo Álvarez,  «Así aparece la motivación que debe movernos  para celebrar la muerte y resurrección de Jesucristo. Ya decía San Pablo en su carta a los Corintios, refiriéndose a cosas tan importantes como dar en limosna todo lo que tengo, o tener fe como para mover montañas, que “si no tengo amor de nada me sirve” (1Cor. 13, 1-3)».

«Es necesario mostrarnos como personas que, creyendo, celebramos la fe y servimos al Señor amando a nuestros hermanos, especialmente a los más vulnerables»- invita el Obispo, para quien «lo más importante de la Semana Santa es el encuentro personal con Cristo, que es la fuente de nuestra salvación. De Él nos viene el perdón de nuestros pecados y la fuerza para amar a los demás como él nos ha amado». Por ello recuerda «que no se debe olvidar que el verdadero culto a Dios se realiza, ante todo, en la existencia cotidiana, vivida en la caridad por la entrega libre y generosa de uno mismo al servicio de los demás. A celebrar la Semana Santa, “con amor y fe viva”,no sólo aprendemos de Cristo a dar la vida por amor, sino que recibimos la gracia y la fuerza necesaria para vivir como vivió Él».

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Baza por el Rosario cumple ya seis meses

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Baza por el Rosario cumple ya seis meses

El día 1 de abril, víspera del Domingo de Ramos, hemos vuelto a rezar el Rosario ante el Monumento a la Inmaculada, que está en la plaza del Arco de la Magdalena de Baza. Con más flores esta vez que ofrecer a Nuestra Madre del Cielo. Estábamos de celebración. Cumplimos seis meses.

Empezamos el día 5 de noviembre, un pequeño grupo de cinco personas, Mariano, Guillermina, José Gabriel, Nines y Elena. Cinco como los misterios que contemplamos en el Rosario. Con medios modestos, sin hacer ruido. Solo confiando en la providencia de Dios. Y ya hemos multiplicado por cuatro ese número inicial, quizás más, pues en este día 1 de abril se sumaban personas que pasaban por esta plaza de Baza. Son los ocasionales. Los que lo hacen siempre repiten. Somos un grupo heterogéneo y diverso. Hay personas de Vida Ascendente, que dan siempre un ejemplo de fidelidad y amor a Nuestra Madre del Cielo. Pese a los años admira verlos de pie y con gran devoción, pasando las cuentas de su Rosario. Nos admira la reciedumbre de Eloy, un aragonés de 94 años, que está en la Residencia que regentan las Hermanitas de los Ancianos Desamparados. Admirable su fe, con mucha vida que contar. Poco a poco, como digo Nuestra Madre va reuniendo a personas de distintas edades y procedencias. En este Rosario participó otra vez la dominicana Marlene, nacida en Santo Domingo, capital de la República de Santo Domingo, y que después de vivir 27 años en Estados Unidos, piensa estar entre nosotros otros doce. Una mujer que no tiene miedo a proclamar su fe con ese acento tan dulce y tan lleno de ternura del Caribe. Marlene no vino sola. Le acompañaba una mujer hondureña. También se está sumando los matrimonios, como Alejandro y Miriam, con su hijo, que quiso acompañarnos en este Rosario. Todos los conocemos, pues son el Grupo Kerygma, muy habituales por sus conciertos en toda la diócesis. También estaban Mariano y Sole, que forman parte del coro parroquial de Santiago.
No nos damos cuenta, pero parece un milagro que personas de diferentes culturas y experiencia vitales, y con edades tan diversas, se reúnen todos los primeros sábados de mes para rezar el Rosario. Sin haberse conocido previamente. Lo más sorprendente. Hablan entre ellos como si se conocieran de toda la vida, compartiendo lo más importante, su fe.
Pronto vendrán los cofrades y los hermanos. También los buenos costaleros que en la Semana Santa sacan al paso las imágenes de Cristo y su Santísima Madre por estas calles de Baza. Lo sé, pues, no dejo de pedírselo a Nuestra Madre, y el Cielo siempre escucha nuestras plegarias, y más si vienen a través de María.
“Baza por el Rosario” seguirá porque Dios lo quiere. No hay mayor gloria y alabanza a Dios Nuestro Señor que ser fieles hijos de María. Si lo somos de verdad, somos también buenos discípulos de Cristo e hijos que aman a su Iglesia.“Baza por el Rosario” surgió con el deseo de que todas las familias bastetanas recen a diario el Rosario. Como ocurría antes. Todos reunidos, grandes y pequeños, rezando esta oración, con devoción y amor, El Rosario es signo de estar en el camino de la santidad y de alcanzar de Dios ese Cielo, al que aspiramos ardientemente. Lo vemos en el Juicio Final, que pintó Miguel Ángel, en los techos de la Capilla Sixtina. Si nos fijamos bien allí contemplamos cómo los bienaventurados son llevados hacia el cielo por medio de un Rosario, que es ese “cordón de salvamento” del que tiran los ángeles y a los que agarran las almas. Mediante esta viva imagen, el pintor quiere decirnos que un amor fiel a la Santísima Virgen, tal como se manifiesta en el rezo del Rosario, nos garantiza la salvación eterna. En la vinculación profunda con Ella estamos siempre en camino hacia la Casa del Padre.
Volveremos en mayo, el mes de las flores, el mes de la Virgen, que seguirá convocando a más y más personas de Baza a este Rosario que se reza todos los primeros sábados en el Arco de la Magdalena. Estamos ante esa revolución silenciosa, la revolución del amor divino, que acaba de iniciarse y que sin duda transformará Baza. Poco a poco. Todo es empezar. Ser fieles a la fe, y a nuestras tradiciones, abandonando todas las novedades. ¿Qué somos pocos?, nos dirán. No importa. No buscamos el número. Solo la santidad, y alcanzar así el Cielo, donde nos esperan Jesús y María.

José Gabriel Concepción
Baza

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D. Juan José Martín Campos, elegido Deán del Cabildo Catedral

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Los canónigos del Cabildo Catedral han elegido a D. Juan José Martín Campos, como nuevo Deán de dicho colegio. Según los Estatutos del Cabildo, el oficio de Deán-presidente es electivo y temporal. El pasado 28 de febrero, D. Manuel Pozo Oller culminaba su trienio en el deanato. Por esta razón, el jueves 30 de marzo tuvo lugar en nuestra Catedral un Cabildo de elecciones, en el que por mayoría de votos fue elegido D. Juan J. Martín. D. Juan José es canónigo Magistral, y desde 2021 atiende, nombrado por el Obispo, el servicio religioso y la atención pastoral de la Catedral. La elección debe ser confirmada ahora por el Sr. Obispo.

Una vez completado el proceso, anunciaremos oportunamente la toma de posesión.

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Horarios de Semana Santa

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Horarios de Semana Santa

SÁBADO DE RAMOS
20:00 h.: Eucaristía de Nazarenos de la Cofradía del Huerto

DOMINGO DE RAMOS
11:30 h.: Procesión de las Palmas (desde Santa Victoria)
12:30 h.: Eucaristía solemne de Ramos
17:30 h.: Procesión de la Cofradía del Señor de la oración en el Huerto

JUEVES SANTO
10:00 h.: Laudes en la Parroquia
13:00 h.: Eucaristía de la Cena del Señor
17:00 h.: Procesión de la Hermandad del Señor de la Caridad

VIERNES SANTO
9:30 h.: Laudes en la Parroquia
11:00 h.: Via Crucis de la Hermandad del Señor de la Caridad
17:00 h.: Celebración de la Pasión del Señor

SÁBADO SANTO
10:00 h.: Laudes en la Parroquia
22:00 h.: Solemne Vigilia Pascual
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
12:30 / 20:00 h.: Eucaristía de Pascua de Resurrección del Señor

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El Papa nombra tres obispos de diócesis andaluzas

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En la mañana del sábado 1 de abril, la Conferencia Episcopal ha hecho publico el nombramiento de tres nuevos obispos, procedentes de dos diócesis andaluzas: Córdoba y Sevilla. En concreto, se ha hecho saber que el Papa Francisco ha nombrado obispo de Alcalá de Henares al sacerdote cordobés D. Antonio Prieto Lucena, actual vicario general de la diócesis de Córdoba, y a los sacerdotes sevillanos D. Teodoro León Muñoz y D. Ramón Darío Valdivia Jiménez como obispos auxiliares de la archidiócesis de Sevilla. D. Teodoro León es el actual vicario general de Sevilla y secretario de la Asamblea de Obispos del Sur de España, y D. Ramón Darío Valdivia es vicario episcopal de Sevilla I. En esta misma mañana, también se ha hecho público el nombramiento del obispo auxiliar de la archidiócesis de Santiago de Compostela, D. Francisco José Prieto, como obispo de esa archidiócesis.

 

D. Antonio Prieto, vicario general de Córdoba desde 2018

El obispo electo de Alcalá de Henares nació en La Rambla (Córdoba) el 13 de enero de 1974. Estudió dos cursos de la licenciatura de Medicina y Cirugía en la Universidad de Córdoba (1994-1996) antes de ingresar, en septiembre de 1996, en el seminario conciliar “San Pelagio” de Córdoba. Fue ordenado sacerdote el 2 de julio de 2000. Es licenciado en Teología del Matrimonio y la Familia en el Pontificio Instituto “Juan Pablo II” de la Universidad Lateranense (2002) y doctor en Teología Moral en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso” de Madrid (2006).

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Córdoba, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicerrector (2004-2007) y rector (2007-2018) del seminario conciliar “San Pelagio”; consiliario de la delegación diocesana de Familia y Vida (2004-2015); adscrito a la parroquia de San Isidro Labrador de El Higuerón (2004-2005) y a la parroquia-basílica de San Pedro (2005-2007); director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez” (2005-2007); delegado diocesano de Pastoral Vocacional (2007-2018); director del Servicio diocesano de Publicaciones (2012-2015); y director del Secretariado diocesano para la Doctrina de la Fe (2015-2023).

En el campo de la docencia, ha sido profesor de Teología Moral y Dogmática en el Instituto de Estudios Teológicos “San Pelagio” de Córdoba; en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas “Beata Victoria Díez” de Córdoba; en el Máster de Pastoral Familiar del Pontificio Instituto “Juan Pablo II” de Madrid; en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso” de Madrid; y en el Instituto para la Consulta y Especialización Bioética de Córdoba.

Ha sido miembro del Consejo Presbiteral (2004-2023), del Colegio de Consultores (2012-2023) y del equipo de la delegación diocesana para el Clero (2015-2018). En el año 2012 fue nombrado miembro de la Comisión Teológica Asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe de la CEE.

En la actualidad, y desde el 2018, es vicario general y moderador de la Curia, párroco in solidum de la parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba y vicepresidente de la Fundación diocesana Santos Mártires de Córdoba. Desde el año 2016 era canónigo de la Catedral y es canónigo Magistral desde 2020.

 

D. Teodoro León Muñoz, vicario general de Sevilla desde 2010

El sacerdote Teodoro León nació en Puertollano (Ciudad Real) el 27 de noviembre de 1964. Fue ordenado sacerdote el 22 de diciembre de 1991. Es bachiller en Teología por la Universidad de Pamplona (1993); licenciado (1997) y doctor (2000) en Derecho Canónico por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma.

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Sevilla, donde ha desempeñado los siguientes cargos: sacerdote encargado de las parroquias de Nuestra Señora de las Veredas y de San Pablo en los Poblados del Bajo Guadalquivir (1992); párroco de las parroquias de Nuestra Señora de las Veredas, de Nuestra Señora del Carmen y de Iglesia Sagrado Corazón (1992-1995); vicario parroquial de la parroquia de San Isidoro de Sevilla (2000-2004); profesor de Teología y Derecho Canónico en el Centro de Estudios Teológicos (2000-2012); fiscal y defensor del vínculo del Tribunal Interdiocesano de Segunda Instancia de Sevilla (2000-2008); vicesecretario general y vicecanciller de la diócesis (2002-2005); canónigo Capellán Real de la catedral (2002-2013); delegado episcopal de Asuntos Jurídicos para las Hermandades y Cofradías (2005-2009); y vicepresidente y después presidente del Tribunal Interdiocesano de Segunda Instancia de Sevilla (2008-2010).

Ha sido director espiritual de la Adoración Nocturna Española (2015-2018).

En la actualidad es director del Secretariado de Asuntos Jurídicos (desde 2003); delegado episcopal para las Causas de los Santos (desde 2005); vicario general y moderador de curia (desde 2010); y delegado de Protección de Datos (desde 2019). Desde el año 2013 es deán-presidente del Cabildo Catedral. Es miembro de los Consejos Presbiteral, Episcopal, de Asuntos Económicos y de Consultores y del Consejo Diocesano de Pastoral.

Además, es secretario general de la Asamblea de los Obispos del Sur y de la Provincia Eclesiástica de Sevilla (desde 2017) y delegado episcopal de la Oficina conjunta con las diócesis de Huelva y Cádiz-Ceuta para posibles abusos sexuales a menores y personas vulnerables.

 

 D. Ramón Darío Valdivia Jiménez, vicario episcopal zona Sevilla I desde 2022

El sacerdote Ramón Darío Valdivia nació en Osuna (Sevilla) el 16 de diciembre de 1974. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Sevilla (1997). Bachiller en Teología en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla. Fue ordenado sacerdote el 14 de septiembre de 2003.

Además, es licenciado en Filosofía por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (2006) y doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma (2008). Es doctor en Derecho por la Universidad de Sevilla (2020).

Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Sevilla, donde ha desempeñado los siguientes cargos: coadjutor y después párroco en la parroquia de Nuestra Señora de Valme y Beato Marcelo Spínola de Dos Hermanas (2003-2004); capellán del hospital del Tomillar (2003-2004); párroco de Santa María de la Asunción de Mairena del Alcor (2008-2010); vicerrector del seminario metropolitano de Sevilla (2010-2015); y director de la formación de los aspirantes y candidatos al diaconado permanente (2011-2015).

En el campo de la docencia, ha sido director del Centro de Estudios Teológicos de Sevilla (2010-2016). En este mismo Centro y en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas San Isidoro y San Leandro ha sido profesor de Filosofía y Teología. Impartió clases en la Escuela de Doctorado CEU-CEINDO -sección Derecho-. Ha sido miembro del Consejo Científico Asesor de la Revista Isidorianum (2019-2022).

En la actualidad es párroco en la parroquia de San Roque, en Sevilla (desde 2015); canónigo de la catedral (desde 2020); miembro del Colegio Consultores (desde 2021) y vicario episcopal Zona Sevilla 1 (desde 2022).

 

D. Antonio Prieto, nuevo obispo de Alcalá

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Os anuncio a todos con gozo esta gran noticia: el Santo Padre Francisco ha nombrado a D. Antonio Prieto Lucena, nuestro vicario general de Córdoba, nuevo obispo de Alcalá de Henares, que estaba vacante por la jubilación de su anterior obispo Mons. Juan Antonio Reig Plá. Hecha pública la noticia por parte de la Santa Sede el 1 de abril, os anuncio también que su consagración episcopal tendrá lugar en Alcalá de Henares el sábado 10 de junio de 2023 por la mañana.

Enhorabuena a D. Antonio. Ha servido como sacerdote a la diócesis de Córdoba durante 22 años y toda la diócesis de Córdoba valora sus muchas cualidades con las que seguirá sirviendo a la Iglesia en otro lugar. El Papa se ha fijado en él, y eso nos alegra inmensamente. Pero, junto a nuestra alegría, nos viene el dolor de la separación y de su ausencia, que notaremos mucho en Córdoba.

Enhorabuena a la diócesis de Córdoba, que en los últimos años ha dado a la Iglesia cuatro excelentes  obispos de entre sus mejores sacerdotes: D. Mario Iceta, arzobispo de Burgos, D. Santiago Gómez, obispo de Huelva, D. Francisco-Jesús Orozco, obispo de Guadix y ahora D. Antonio Prieto, obispo de Alcalá. Eso es fruto de muchas respuestas a la gracia de Dios: sus padres y familia, sus profesores y formadores en el Seminario, sus compañeros, tantos buenos amigos, su misma generosidad. Sin caer en la autocomplacencia, seamos agradecidos a Dios, que nos ha bendecido con tantas bendiciones. Por citar a una persona, permitidme que cite aquí con gratitud a D. Gaspar, el padre espiritual del Seminario, que tanto bien nos ha hecho a todos. Y sintámonos todos impulsados de nuevo a la santidad en la vocación a la que cada uno ha sido llamado. Nuestra respuesta a la gracia será la mejor aportación a la edificación de la Iglesia y a la construcción de un mundo nuevo.

Jesucristo le hace partícipe de su sacerdocio en plenitud, del  que ya participaba en su medida como presbítero. El obispo, además de celebrar todos los sacramentos que ya celebraba como presbítero, es el que puede ordenar nuevos presbíteros y nuevos obispos, garantizando así la sucesión apostólica que viene ininterrumpidamente desde los Apóstoles hasta hoy. De esta manera, la presencia eucarística de Cristo en su Iglesia queda garantizada hasta el final de los tiempos.

El obispo es también el maestro auténtico de la fe. En comunión con los demás obispos y bajo la autoridad del Sucesor de Pedro, el obispo en su diócesis enseña el Evangelio y su aplicación a nuestro tiempo. Él no enseña su propia doctrina, sino la doctrina evangélica, y lo hace con la autoridad que Cristo le confía para bien del santo Pueblo de Dios.

El obispo en su diócesis es principio y fundamento de la unidad de la Iglesia. Su servicio a la Iglesia consiste en convocar en la unidad a todos los carismas, a todos los grupos, a todas las sensibilidades, para edificar el único Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, la Esposa santa del Señor. Y ser así referente de unidad para toda la familia humana. Al mismo tiempo, él distribuye los distintos servicios y ministerios en su diócesis y preside en la caridad a toda la comunidad diocesana, a la que conduce como buen pastor, haciendo presente al único pastor, Jesucristo nuestro Señor. La comunión con el obispo por parte de los sacerdotes, los consagrados y los fieles laicos es signo de pertenencia a la Iglesia.

La tarea del obispo no es mandar, sino servir con la autoridad de Cristo. Y ese servicio le lleva a dar la vida por el pueblo que se le confía. Para D. Antonio es un paso más en la entrega de su vida, hasta gastarse por la Iglesia. Pedimos que sea un obispo santo.

Pidamos al Señor por los católicos de la diócesis de Alcalá, a los que D. Antonio tiene que servir, gastando su vida para que ellos tengan vida eterna. Precisamente ese es su lema episcopal, “para que tengan vida”, palabras de Jesús en su discurso del buen pastor: Yo he venido para que tengan vida, y la tengan abundante (Jn 10,10). D. Antonio ha estudiado y trabajado especialmente en el campo de la familia y la vida, y quiere hacer de su servicio episcopal un servicio a la vida en todas sus dimensiones. Es un obispo pro-vida, enhorabuena. Que el Señor prepare su corazón y por medio del sacramento del Orden en su plenitud pueda ser configurado con Jesucristo, cabeza, pastor, esposo y siervo de su Iglesia.

Os notifico también que él continúa en todos los cargos que tiene encomendados en la diócesis de Córdoba hasta su toma de posesión como obispo de Alcalá el próximo 10 de junio.

 

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba.

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La solidez de un pastor alegre

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Las campanas de la Catedral de Córdoba lo han anunciado a las doce de la mañana del día 1 de abril. Es la gran noticia eclesial: don Antonio Prieto ha sido elegido por el Papa Francisco Obispo de la Diócesis de Alcalá de Henares. Se convierte así en el cuarto Obispo de la sede Complutense tras su restauración y también el cuarto de los Obispos españoles procedente de Córdoba en quince años. La Diócesis madrileña recibe a un obispo joven, experto en moral, hasta ahora Vicario General de la Diócesis; párroco in solidum de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba, antiguo rector del Seminario, profesor y autor de numerosas publicaciones en revistas, congresos y simposio. Un nombramiento con el que gana toda Iglesia de hoy. “El Papa se ha fijado en él y eso nos alegra enormemente”, ha escrito con motivo de este nombramiento el Obispo de Córdoba en su carta pastoral como síntesis del sentir de toda la Diócesis, que ha recibido la noticia con alegría, en medio del  clima festivo que siempre depara el inicio de la Semana Santa.

El Obispo electo de Alcalá de Henares es hombre de grandes virtudes equilibradas. Todas se concretan en una personalidad intelectual destacada y cada una se eleva en tal grado, que tiempo atrás permitió al que ha sido su director espiritual en el seminario, Don Gaspar Bustos, decir que se trataba de un joven “de altas virtudes compensadas”. Entonces era vicerrector del Seminario y su celo por la oración, su dedicación al trabajo y una impronta personal llena de vida, cordialidad y empatía, lo han ido configurado como el sacerdote cercano, el canónigo magistral reflexivo, el vicario general eficaz y disponible, el rector del Seminario entregado a la guía de vocaciones; el conferenciante erudito y amable y el incansable estudioso de la Moral a la luz del Evangelio.

Su sólida formación intelectual se inicia en un entorno científico al comenzar estudios de medicina en la Universidad de Córdoba, vocación que ya anunciaba su temprana inquietud por la dignidad del ser humano y su cuidado. Su respuesta a la vocación sacerdotal surge en los dos primeros cursos de Medicina y Cirugía y fue guiada por el párroco de su pueblo, don Juan Correa, al que agradeció en el día de su anuncio episcopal con un recuerdo agradecido “que me ayudó a descubrir el regalo de la vocación sacerdotal”. Un agradecimiento que se extiende a sus formadores en el Seminario, D. Manuel Pérez y D. Gaspar Bustos, “que me enseñaron a ser sacerdote, más con su testimonio de vida que con su palabra”.

A lo largo de 22 años de servicio a la Diócesis de Córdoba, D. Antonio Prieto ha desarrollado un intensa labor formativa en la Pastoral de Familia y Vida, ha tenido un enorme compromiso con la vocación sacerdotal y ha acompañado a muchas personas en dificultad, asistido por una entrega pastoral que en los últimos años ha cristalizado también en su función como sacerdote in solidum  de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Córdoba, donde su feligresía ha recibido con emoción el anuncio de su cercana ordenación episcopal, aunque su marcha representa para muchos una separación inesperada.

A las doce en punto del día 1 de abril, en el salón del Trono del Palacio Episcopal de Córdoba, el Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, tomaba la palabra para anunciar el nombramiento del Papa Francisco. Tras rezar el Ángelus, el obispo de Córdoba ha dado lectura al comunicado de la Santa Sede en la que la Nunciatura Apostólica informaba al Obispo de Córdoba del nombramiento del nuevo obispo. Después, ha desgranado parte de su extenso currículum. Una vez hecha la entrega de la Cruz Pectoral con la reliquia de San Juan de Ávila, momento en que los asistentes han aplaudido con emoción. Don Demetrio ha destacado esta emoción por el anuncio, un motivo de “gozo grande y un poco de dolor “ que “ha servido a la Diócesis de Córdoba durante 23 años y toda la diócesis de Córdoba valora sus muchas cualidades con las que seguirá sirviendo a la Iglesia en otro lugar, estos dones son desproporcionados a la capacidad que uno tiempo, es gracia de Dios”

En este lugar, el Consejo Episcopal, Canónigos de la Catedral, sacerdotes, seminaristas, feligreses y vecinos de La Rambla, localidad natal del nuevo Obispo, se disponían a escuchar al nuevo Obispo que ha pedido a todos oraciones hasta su consagración episcopal, el próximo 10 de junio.

Comunicado 1 de abril 2023

En el día en que se hace público mi nombramiento como Obispo de Alcalá de Henares, quiero agradecer al Papa Francisco la confianza que deposita en mi pobre persona, y manifestarle mi total adhesión y afecto. Os confieso que estoy viviendo este nombramiento con verdadero temor y temblor. Me siento muy pobre e inexperto para asumir una enorme responsabilidad, que me sobrepasa. Sin embargo, tengo toda la confianza puesta en el Señor, que se sirve de “lo débil del mundo” (1Co 1,27) para realizar sus obras.

Desde que recibí la noticia de mi nombramiento, el pasado 12 de marzo, siento como algo propio a todos y cada uno de los fieles de Alcalá de Henares: sacerdotes, diáconos, seminaristas, consagrados y laicos. Tengo un gran deseo de poner toda mi persona a su servicio, para compartir con ellos el don precioso de la vocación cristiana y la llamada a la santidad. Mis diocesanos de Alcalá tendrán que enseñarme a ser Obispo y espero que tengan mucha paciencia conmigo.

En estos días, me estoy encomendando especialmente a los Santos Niños mártires Justo y Pastor, patronos de Alcalá de Henares. Tengo la certeza de que ellos me cuidarán y me acompañarán en todo momento. También siento muy cercano a San Juan de Ávila, que estudió en la Universidad de Alcalá y ejerció su ministerio sacerdotal como clérigo cordobés. En este gran Doctor de la Iglesia veo un vínculo entre la diócesis en la que he nacido y la diócesis complutense, que es ya mi esposa amada, a la que quiero servir con todo mi corazón.

Me siento muy feliz de ser enviado a Alcalá de Henares, una diócesis rica en historia y, al mismo tiempo, joven y viva. Recibo el testigo de D. Juan Antonio Reig Pla, al que quiero agradecer su entrega y servicio durante trece años. También quiero agradecer la solicitud pastoral de D. Jesús Vidal Chamorro, Administrador Apostólico durante el periodo de sede vacante. Dios les pague a los dos su dedicación y generosidad.

Doy gracias a Dios por todo lo que he recibido de la Diócesis de Córdoba. En esta Diócesis nací a la fe, que me transmitieron mis padres y mi familia. Quiero expresar mi recuerdo agradecido al párroco de mi pueblo, D. Juan Correa, que en paz descanse, que me ayudó a descubrir el regalo de la vocación sacerdotal. Gracias a mis formadores en el Seminario “San Pelagio”, D. Manuel Pérez y D. Gaspar Bustos, que me enseñaron a ser sacerdote, más con su testimonio de vida que con su palabra. Dios ha tenido la bondad de poner en mi vida muchas personas que me han ayudado, pero creo nadie lo ha hecho tanto como nuestro querido D. Gaspar. Dios se lo pague.

Quiero dar las gracias encarecidamente a los Obispos que el Señor me ha regalado en mi vida sacerdotal. A D. Javier Martínez, que me ordenó sacerdote y me abrió el horizonte de los estudios en Roma. A D. Juan José Asenjo, que me nombró rector del Seminario y depositó en mí tanta confianza; y sobre todo a D. Demetrio Fernández, con el que he podido colaborar estrechamente en los últimos trece años, cinco de ellos como su Vicario General. Muchas gracias D. Demetrio, por ser para mí un padre y un amigo. Muchas gracias por su testimonio de vida interior, de trabajo incansable, de celo por las almas. Gracias por su amor y fidelidad a Jesucristo y a la Iglesia, por su audacia y fortaleza en las dificultades, por su consejo siempre certero y por su confianza amable. Querido D. Demetrio, nunca olvidaré lo que he aprendido de usted, y espero seguir contando con su ayuda y su amistad.

Quiero dar las gracias a mis hermanos sacerdotes y seminaristas de Córdoba, a los que quiero con todo mi corazón. Especialmente, quiero dar las gracias a aquellos sacerdotes con los que he colaborado en el Seminario, en las Parroquias a las que he servido, en el Cabildo Catedral y en la Curia diocesana. Gracias por ser para mí una familia entrañable, con la que compartir la vocación y la misión, penas y alegrías, ilusiones y proyectos.

Doy muchas gracias al Señor por tantos y tan buenos laicos como Dios ha puesto en mi camino durante mi vida sacerdotal, especialmente por los matrimonios de la Delegación de Familia, los trabajadores del Seminario y de la Curia diocesana, y, en los últimos años, por los feligreses de la Parroquia de San Miguel, que me han acogido con tanto cariño.

Quiero dar las gracias a los religiosos contemplativos y a todos los miembros de la vida consagrada, en sus diferentes formas y carismas, que tanto me han sostenido con su oración y amistad. Finalmente, quisiera expresar mi acción de gracias a los enfermos y personas sufrientes, que, con su fe, su oración y su ejemplo, me han enseñado que la fuerza se realiza en la debilidad.

He escogido como lema episcopal: “Para que tengan vida” (Jn 10,10), unas palabras del Evangelio de San Juan, en las que Jesucristo, Buen Pastor, explica el sentido de su misión redentora. Con estas palabras, quiero poner a Jesucristo en el centro de mi vida y de todas mis tareas. Más que una ideología o un sistema ético, el Cristianismo es una plenitud de vida recibida en la amistad con Cristo. Una vida que se comparte en la comunión de la Iglesia y que se convierte en testimonio para el mundo, para que todos tengan vida y la tengan en abundancia.

A todos os ruego que recéis por mí, en este tiempo de preparación hasta mi ordenación episcopal, que tendrá lugar, D. m., el próximo día 10 de junio, en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares. Os espero a todos en esta celebración. Me encomiendo a la protección de la Virgen de la Fuensanta y a la custodia de San Rafael, y pido a Dios que siempre tenga misericordia de mí. Muchas gracias de corazón.

Córdoba, 1 de abril de 2023.

+ Antonio Prieto Lucena, Obispo electo de Alcalá de Henares

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