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Los seminaristas celebran, con distintas actividades, el Día del Seminario 2023

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El próximo, 19 de marzo, la Iglesia celebra la solemnidad de San José, jornada en la que se conmemora también el Día del Seminario.

Como todos los años, en torno a este día se lleva a cabo la campaña vocacional que realiza el Seminario Diocesano de Jaén, para dar a conocer, fomentar y presentar a la Comunidad del Seminario y llegar a todos los posibles con el testimonio personal de lo que es la vocación sacerdotal.

Este año, bajo el lema «Levántate y ponte en camino» hacemos eco de la actitud de la Virgen María, que sin dudarlo, a prisa, sin demora, se puso en camino para servir, lema que está muy unido a la próxima Jornada Mundial de la Juventud que miles de jóvenes vivirán este verano en Lisboa junto al Papa.

En esta ocasión, el Seminario Diocesano de Jaén ha preparado numerosas actividades. Durante el fin de semana del 11 al 12 de marzo los seminaristas estarán repartidos por diferentes Parroquias del Arciprestazgo de Úbeda, en las comunidades parroquias de Torreperogil, Solana. Úbeda y Sabiote, donde darán testimonio de la vocación a la que han sido llamados.

Durante la semana del 13 al 17 de marzo, los seminaristas asistirán a diferentes centros educativos del Arciprestazgo.

El fin de semana de S. José, el día 18 de marzo, se ha preparado una Vigilia Diocesana en Úbeda, donde se llevarán a cabo diferentes actividades, y a la que están invitados numerosos grupos de las diferentes realidades de la Diócesis, cuyos principales protagonistas son los jóvenes.

Estos días terminarán con la celebración de la Santa Misa en la solemnidad de San José en la Catedral de Jaén presidida por el Sr. Obispo, donde además tendrá lugar la institución de Ministerio de Lector de uno de nuestros seminaristas y compañeros, Fernando Ruano.

Os pedimos que estos días especiales tengáis presentes en vuestras comunidades y ambientes la oración por la familia del Seminario y sobre todo la voluntad de seguir pidiéndole al Señor que bendiga nuestra Diócesis con santas y numerosas vocaciones, con jóvenes dispuestos a darlo todo por Amor a Cristo y su Pueblo.

Seminario diocesano de Jaén

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CAMPAÑA PARA EL DÍA DEL SEMINARIO 2023

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CAMPAÑA PARA EL DÍA DEL SEMINARIO 2023

La vocación sacerdotal es una prioridad para la Iglesia, por eso cada año dedica una jornada específica “para pedir, dar gracias y mostrar nuestra cercanía con los seminaristas, sus formadores y las vocaciones sacerdotales”. Este 2023 lo hace bajo el lema ‘Levántate y ponte en camino’, que invita a los futuros sacerdotes a “vivir siempre con el corazón levantado” al servicio de la Iglesia y de los demás.

La Archidiócesis de Sevilla ha elaborado una serie de materiales para celebrar el Día del Seminario 2023, que puede consultar a continuación:

 

 

 

 

Enlaces de interés

REPORTAJE| Responder a la vocación, “vivir siempre con el corazón levantado”

ENTREVISTA | Andrés Ybarra, rector del Seminario: “La vocación crece dándola, ofreciéndola, compartiéndola”

CARTA DEL ARZOBISPO | ‘Levántate y ponte en camino’

NOTICIA | Jornadas de puertas abiertas en el Seminario Metropolitano de Sevilla

NOTICIA | Orar por las vocaciones, una tarea de todos

OPINIÓN | “Desde luego, ser sacerdote es algo extraordinario”

TESTIMONIO | José Manuel Ruiz, seminarista: “El Señor encajaba como un puzzle todas esas piezas de mi vida”

CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA | Materiales para el Día del Seminario 2023

CARTEL en castellano | Día del Seminario 2023

RECURSOS FOTOGRÁFICOS descargables

 

Contacto para entrevistas

Andrés Ybarra, rector del Seminario Metropolitano: 659 68 78 78

Manuel Jiménez, vicerrector del Seminario Metropolitano: 667 05 89 17

 

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Monseñor Rico Pavés presente en las distintas realidades de la Diócesis (Eucaristía en la Parroquia de San Pedro de la Jara y Hermandad del Desconsuelo y retiro de la Vida Contemplativa)

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El Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha vivido un intenso fin de semana de Cuaresma que ha servido de preparación para las distintas realidades de la Diócesis.

El fin de semana comenzó con la celebración de la Eucaristía presidida por Monseñor José Rico Pavés en Sanlúcar de Barrameda, en concreto en la Parroquia de San Pedro Apóstol donde estuvo junto a la Agrupación Parroquial de Nuestro Padre Jesús en la Tercera Caída, María Santísima del Rocío y San Pedro Apóstol.

En la homilía de esta celebración, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez, recordó que estamos llamados a la vida eterna, ya que seguimos a Cristo quien venció a la muerte y se entregó por todos nosotros. Asimismo, debemos tener presente en que momento litúrgico nos encontramos, ya que cada momento que nos trae la Iglesia debemos recibirlo con novedad, recibiendo así los dones que Cristo nos da.

Por otro lado, destacó la importancia de saber que Cristo nos ayuda a superar la situaciones de cruz que vienen a nuestra vida, ya que agarrándonos sabemos que la muerte no es la última palabra sino la vida, evitando así caer en la desesperanza.

En otro orden de ideas, el prelado hizo mención a las lecturas que hemos vivido durante los dos últimos domingos de Cuaresma, llegando a este tercero donde Cristo nos enseña que Él es fuente de agua viva capaz de saciar la sed. Asimismo, nos recuerda que a veces en nuestra vida ponemos el corazón en cosas externas incapaces de darnos la paz y alegría que sólo Jesucristo es capaz de dar.

“Estamos manifestando el deseo de vivir como Hijos fieles de la Iglesia”. Con estas palabras Monseñor Rico Pavés destaca la importancia de la profesión de fe, la cual se realiza en las Hermandades o Agrupaciones Parroquiales, ya que esto significa el seguir a Cristo con una vida de coherencia. Asimismo, recordó los pilares que las Hermandades o Agrupaciones Parroquiales deben tener presente, añadiendo siempre la labor evangelizadora siendo capaz de transmitir la fe y a la vez custodio de ella.

Tras la celebración en la localidad diocesana de Sanlúcar de Barrameda, presidió la Santa Misa junto a la Venerable y Real Hermandad Sacramental y Archicofradía del Silencio de Nuestro Padre y Señor de las Penas, María Santísima del Desconsuelo, San Juan Evangelista y San Blas. Esta realidad eclesial celebraba este domingo su Función Principal de Instituto.

Por último, como están realizando los distintos grupos y movimientos de la Diócesis, la Vida Contemplativa celebraba su retiro de Cuaresma presidido por el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez. En este retiro estuvo también presente el Delegado Diocesano de la Vida Consagrada, Fray Alejandro Peñalta.

DÍA DEL SEMINARIO 2023 | “El Señor encajaba como un puzzle todas esas piezas de mi vida”

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | “El Señor encajaba como un puzzle todas esas piezas de mi vida”

José Manuel Ruiz Ruiz
Puebla del Río (1992)
Seminarista del 3º curso del Seminario Metropolitano de Sevilla

¿Cómo surge tu vocación sacerdotal? ¿Recuerdas el momento – a modo de flack – en el que respondiste como Samuel: “Habla Señor que tu siervo escucha?

Aunque no pertenezco a una familia practicante ni especialmente religiosa, desde pequeño siempre he sentido una sensibilidad especial por lo religioso y era muy cofrade. Creo que Dios puso en mí la semilla de la fe, y fueron las cofradías el medio del que se valió para mantenerme al menos en una vida de fe durante años y vinculado así a mi parroquia Nuestra Señora de la Granada de La Puebla del Río, aunque no fuese especialmente activo en ella ni frecuentase los sacramentos. Participaba en el grupo joven de mi Hermandad de los Dolores de La Puebla del Río y, al cumplir los 18 años, pasé a formar parte de su junta de gobierno, de la que fui miembro durante 11 años, hasta el momento de entrar al seminario.

Estudié Medicina, pero ya desde el principio veía que quizá no era mi sitio, faltaba algo para ser plenamente feliz. Durante años me implicaba en mil actividades y llenaba mi tiempo, pero siempre me faltaba algo. Fue el testimonio de un seminarista destinado de pastoral a mi parroquia lo que despertó preguntas en mi interior: yo no comprendía cómo un joven podía renunciar a sus propios planes y proyectos, a su vida, y ser más feliz que yo que tenía lo que quería. Aquel año nos llevó a un grupo de jóvenes a realizar el camino de Santiago junto con la Pastoral Juvenil y el SARUS y fue allí, en un Adoremus, donde sentí que el Señor encajaba como un puzzle todas esas piezas de mi vida que no conseguía ordenar. Fue un verdadero encuentro personal con Jesús que me llevó a una fuerte conversión interior. A partir de entonces mi vida cambió: la oración pasó a ser algo indispensable en mi día a día, así como frecuentar los sacramentos de la eucaristía y la reconciliación, me impliqué en mi parroquia como catequista y voluntario de Cáritas, comencé a tener acompañante espiritual y me impliqué en el SARUS y la Pastoral Juvenil.

Desde Cristo, ahora sí, mi vida tenía un sentido. Durante las prácticas clínicas de la carrera, por ejemplo, sentía que el Señor me llamaba no tanto a aliviar los sufrimientos físicos sino los espirituales, del alma, e intentaba pasar el máximo tiempo hablando con los pacientes y sus familias, especialmente escuchándolos, que es quizá una de las mayores necesidades que tiene el hombre hoy día.

Pero, aun así, no me atrevía a dar un paso más en mi vida, me daba miedo cómo fuese a reaccionar mi entorno, familia y amigos, y me daba miedo también renunciar a los proyectos futuros de tener un buen trabajo y formar una familia. Así estuve durante varios años, hasta que tras unos ejercicios espirituales en diciembre de 2019 decidí que tenía que dar el paso y confiar en el Señor. El confinamiento durante la primera parte de la pandemia también fue un punto importante porque experimenté la necesidad que tenía de acudir a la eucaristía y de celebrar la fe en comunidad. Fue en septiembre de ese año 2020 cuando ingresé en el seminario.

¿Cómo reaccionó tu familia cuando le comunicaste tu inquietud vocacional? ¿Cómo ha vivido tu familia la perseverancia con la que has vivido tu proceso de discernimiento?

Al principio fue difícil porque, como digo, nunca hemos sido una familia practicante, y para ellos era difícil entender cómo después de los años sacrificados estudiando una carrera como Medicina, renunciaba a eso. Pero ellos poco a poco han ido viendo cómo el camino que he elegido me hace feliz y, por tanto, ellos también comparten esa felicidad.

¿Te ha resultado fácil vivirlo durante la adolescencia, en el instituto, o te has sentido en algún momento juzgado por otros jóvenes de tu edad?

En el mundo de hoy ya simplemente declararse cristiano en público está mal visto en determinados ambientes, más aún cuando dices que eres seminarista. Quizá yo antes de mi conversión tenía también muchos prejuicios hacia quienes se declaraban abiertamente cristianos y católicos. Cuando dije que entraba al seminario, recibí reacciones de todo tipo: muchos amigos y conocidos se lo esperaban, otros no lo comprendían y se llevaban la sorpresa, la mayoría se alegró y solo algunos pensaban que estaba desperdiciando mi vida.

¿Cómo era tu vida diaria antes de entrar al Seminario? ¿Pertenecías a algún grupo, movimiento o hermandad?

Mi vida antes del Seminario Metropolitano de Sevilla era similar a la de cualquier otro joven. Estudiaba en la universidad y allí me impliqué en la representación estudiantil (delegado de clase, miembro de la delegación de alumnos y junta de facultad), salía con mis amigos, participaba en la vida de mis hermandades y de mi parroquia. Como he dicho, era miembro de junta de gobierno en la Hermandad de los Dolores de La Puebla del Río, y también formé parte casi 10 años del grupo de acólitos de la Hermandad del Museo; era catequista y voluntario de Cáritas y también fui músico desde los 15 años en la Banda Municipal de La Puebla del Río.

Con respecto a tu vida en el Seminario Mayor, ¿es como esperabas? ¿Qué es lo que más te ha sorprendido? ¿Y aquello que más te está costando abordar?

Realmente no me había hecho ninguna expectativa concreta, vine sin saber muy bien cómo sería. Quizá lo que más me ha sorprendido es ver cómo el Señor se sirve de hombres tan distintos, de diferentes edades, historias y procedencias. Ha sido algo que me ha abierto mucho los ojos. He encontrado una comunidad en la que, como digo, a pesar de las diferencias entre nosotros, voy aprendiendo poco a poco a ver y querer como a un hermano al que tengo al lado, incluso aunque a veces discrepemos, pero nos une un Amor mucho más grande.

¿Te identificas con algún pasaje bíblico en específico, por medio de cual sientes que Dios te habla directamente? ¿Por qué?

Con la vocación de los primeros discípulos en Lc 5, 1-11 por razones obvias. Cuando hace años leí las palabras de Jesús «No temas; desde ahora serás pescador de hombres» y cómo ellos lo dejaron todo y lo siguieron, sentí en mi corazón que aquello iba dirigido a mí mismo.

¿Cuáles son tus lecturas espirituales preferidas? Sobre los santos y santas de la Iglesia, ¿Hay alguno/a en concreto que te llame la atención y cuya vida y obra te interpele profundamente?

Sin duda la lectura espiritual que hago con más frecuencia desde que entré al seminario, porque es de la que más provecho saco, es la Palabra de Dios por el método de la lectio divina. También disfruto especialmente leyendo a un gigante como ha sido Benedicto XVI, o al cardenal Van Thuan.

En cuanto a santos, se me hace difícil elegir. El testimonio de san Maximiliano María Kolbe me impactó mucho desde que estuve en Auschwitz, y san Juan Pablo II, que creo que ha sido un papa y un santo que nos ha marcado a muchas generaciones.

¿Cuáles crees que son los principales desafíos a los que se enfrentan los futuros sacerdotes?

Son muchos los desafíos. Lo más urgente, y que no solo incumbe a los sacerdotes, es la evangelización en un mundo que rechaza a Dios pero que está ávido de respuestas a sus preguntas más profundas y trascendentales, que necesita un mensaje de esperanza. Creo que lo que de verdad cala en las personas es lo auténtico, lo verdadero, sin aditamentos. A veces hemos adornado de mil formas el mensaje que queríamos transmitir y se ha acabado diluyendo. O hemos sido nosotros mismos los que con un mal ejemplo de vida hemos dado al traste con lo que predicamos. Tendremos que buscar los medios para llegar a la gente, pero no hacen falta grandes inventos: anunciar el kerigma y dar un testimonio de vida auténtico. Por eso los sacerdotes del futuro, así como los del presente, tenemos que dar un verdadero ejemplo de vida coherente, de alegría y de entrega.

Recibiste hace pocos días el ministerio del lectorado. ¿Qué supone para ti en tu proceso de formación?

Lo vivo con mucha ilusión. Es el primer compromiso serio dentro del proceso de formación, cuando voy llegando al ecuador de este camino, y una confirmación por parte de la Iglesia de la llamada de un día recibí. Pero también lo vivo como una responsabilidad que me da la Iglesia de proclamar la Palabra de Dios, no solo en la celebración litúrgica, sino también con el ejemplo de mi propia vida.

¿Qué dirías a un joven que, como tú hace unos años, se plantease la vocación sacerdotal como opción de vida?

Le diría que entiendo los miedos e inseguridades que puedan surgir, pero que la felicidad que ofrece el mundo es caduca. La felicidad plena está en cumplir con lo que Dios ha pensado para cada uno de nosotros, sea en la vocación que sea y, en particular, el camino de la vocación sacerdotal es apasionante. Yo siempre tuve en mente formar una familia y me encantan los niños, pero cada día descubro más que en esa renuncia que he hecho, el Señor me da el ciento por uno.

Sabemos de tu pasión por la música, un hermoso don para alabarlo a Él y ponerlo al servicio de la comunidad. ¿No es así?

Sí. Como ya he mencionado, he sido durante muchos años componente de la Banda Municipal de Música de La Puebla del Río tocando el clarinete. La música siempre me ha acompañado y ha sido mi medio para expresarme en muchos momentos. Yo pensé que al entrar al seminario tendría que dejar la música, pero nada más lejos de la realidad. Somos varios músicos en el seminario y hemos formado una pequeña orquesta con la que intentamos que la gente tenga un momento de encuentro con Dios en oraciones que hacemos abiertas al público.

Este año que estoy destinado a la Pastoral Vocacional, siempre pido especialmente a los adultos de las parroquias a las que voy que no acallen la voz del Señor entre los niños y jóvenes, que hablen y favorezcan la vocación a la vida sacerdotal y religiosa, el mundo necesita hombres que sigan haciendo presente a Cristo y personas que se entreguen a una vida de oración, que es lo que nos sostiene en los momentos de dificultad.

 

 

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En Granada, “24 horas para el Señor”

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En Granada, “24 horas para el Señor”

Desde las 17 horas del 17 de marzo hasta las 17 horas del sábado 18, habrá adoración eucarística y se administrará el Sacramento del perdón de los pecados durante 24 horas continuas, en la iglesia parroquial del Sagrario-Catedral.

Un año más, en el IV Domingo de Cuaresma, la Iglesia propone la iniciativa “24 horas para el Señor”, que se celebrará el viernes 17 y sábado 18 de marzo. En esta iniciativa, promovida por el Papa Francisco en el tiempo de Cuaresma, durante 24 horas consecutivas habrá adoración al Señor y se administrará el Sacramento del perdón de los pecados.

A esta iniciativa, que cumple su décima edición, también se suma la Archidiócesis de Granada. En concreto, en la iglesia parroquial del Sagrario-Catedral, donde está la Capilla de Adoración Perpetua, desde las 17 horas del viernes 17 de marzo hasta las 17 horas del sábado 18.

“24 horas para el Señor” es una ocasión para los fieles de acercarse al Sacramento de la penitencia, adorar al Señor y prepararse así para vivir la Pascua de la Resurrección del Señor.

De igual modo, las parroquias, iglesias y templos de la Archidiócesis continúan llevando a cabo distintas jornadas de celebraciones de la penitencia, así como charlas cuaresmales y cuantas actividades parroquiales puedan ayudar a la comunidad de fieles a prepararse para vivir la Pascua de Resurrección.

Paqui Pallarés
Delegada de Medios de Comunicación Social

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«Levántate y ponte en camino». Día del Seminario 2023

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Queridos hermanos, sacerdotes, consagrados y fieles laicos,

El próximo día diecinueve de Marzo, cuarto domingo de Cuaresma, celebramos el día del Seminario en la Iglesia española y en nuestra Diócesis de Guadix, con el lema «Levántate y ponte en camino». Es un día muy significativo en la vida diocesana, pues sabemos que las vocaciones al sacerdocio son fundamentales para la vida de la Iglesia. Se nos invita a valorarlas pero también a mirar su escasez en nuestra realidad y a pedirlas insistentemente ante el Dueño de la Mies. Dios es quien llama, de ahí la grandeza y santidad del ministerio que se confía. Es tarea de toda la Iglesia promoverlas, cuidarlas y apoyarlas. Un jardín no florece si no se cultiva y se cuida con esfuerzo y celo constante.

La Subcomisión Episcopal para los Seminarios ha elaborado unos materiales muy sugestivos que nos invitan a vivir esta Jornada como un especial momento de oración, de promoción y de acción de gracias por el don de la vocación. Este regalo del Señor está enraizado en la común vocación a la santidad, «Sed santos como vuestro Padre celestial es Santo» (Mt 5, 48).

«Levántate y ponte en camino»: con este lema se nos resitúa en la experiencia de la propia Iglesia constantemente caminado: desde Abraham, invitado a marchar a tierras desconocidas, pasando por Moisés, llamado a liberar al pueblo de Israel esclavizado en Egipto, así como los profetas, los discípulos y el propio Pablo. Todos los grandes de la historia de la salvación han encontrado en este «ponerse en camino» el inicio de una nueva vida y de su propia realización personal. Han salido de sí mismos con una disponibilidad generosa y confiada; se han levantado y se han puesto a caminar con Jesucristo.

En nuestra Iglesia sinodal, siempre queremos caminar juntos, guiados por el Señor, que es «el Camino, la Verdad y la Vida» (Jn 14, 6). Su presencia, su palabra, sus dones y gracias alientan, sostienen y explicitan el verdadero sentido de toda llamada; por ello, la presencia de las vocaciones sacerdotales es un signo seguro de verdad y vitalidad en una comunidad cristiana. Dios llama siempre, también al sacerdocio. También en el mundo actual son muy necesarios los sacerdotes. Queridos jóvenes, ¿estamos dispuestos a darle una respuesta generosa, comprometida y fiel al Señor? ¡Sí! Merece la pena ser Sacerdote, y sacerdote en nuestra Diócesis. No existe crecimiento verdadero y fecundo en la Iglesia sin la presencia de sacerdotes que lo sostengan y alimenten; sacerdotes que nos traen a Jesús en la Eucaristía y que son Cristo mismo en medio del mundo.

Debemos reconocer, no obstante, que el número de adolescentes, jóvenes y personas adultas que llaman a las puertas de nuestros seminarios es escaso. Esta realidad reclama una reflexión profunda, por parte de todos, sobre el alcance que damos a este hecho como creyentes y sobre nuestro compromiso personal y comunitario ante este signo de los tiempos. Los padres, sacerdotes, consagrados, catequistas y profesores, jugamos un papel decisivo en esta tarea. Estamos llamados por el Señor a «hacer camino juntos», y juntos, en la historia de la salvación, hemos de implicarnos en la promoción vocacional y en el cuidado necesario de nuestros sacerdotes.

Quisiera destacar, una vez más, la importancia decisiva e insustituible de la familia para descubrir y apoyar la vocación de sus hijos a una entrega de especial consagración. No sólo es importante pensar en una buena posición económica y social para ellos, sino, sobre todo, en una vocación personal a la que Dios les llama desde niños. De esa respuesta dependerá en gran parte su felicidad. En ocasiones, el adolescente y el joven pueden llegar a vivir como divididos y desgarrados entre su posible vocación sacerdotal y el apoyo que pueden recibir en su casa, en su ambiente, en el colegio o en otros ámbitos.

Quiero aprovechar esta Jornada para dar gracias a todos los bienhechores, que con su oración, acogida, cercanía y apoyo económico hacen posible seguir haciendo camino discipular. Ayudar al sostenimiento de nuestros seminaristas es una forma concreta de valorar a los sacerdotes que han sido importantes en nuestra vida. Especialmente doy gracias a los sacerdotes que se empeñan en el fomento de las vocaciones al ministerio sacerdotal en sus comunidades parroquiales. Es una bella misión, pues a través de su testimonio personal contagian la alegría por la vocación recibida, ayudando a suscitar una respuesta generosa en los adolescentes, jóvenes y adultos para seguir a Cristo. Viviendo con generosidad su entrega sacerdotal, con su cercanía, alegría y testimonio sabrán acompañar los deseos profundos que el Señor hace surgir en el corazón de aquellos que Él llama.

Es importante recordar lo que el Pueblo de Dios espera de sus sacerdotes y seminaristas: que sean santos. Es fundamental ayudarles a caminar en una progresiva conversión y cercanía a Dios; familiarizarse, en amistad íntima y personal, con el Buen Pastor, hablando con Él a todas horas, de corazón a corazón. Lejos de todo deseo de carrerismo o de cualquier ostentación, ayudarles a seguir con humildad las huellas de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, del que intentan, con paciencia y perseverancia, ser su imagen.

No es fácil este proceso vocacional en una sociedad tan despistada en las cosas de Dios. Lo sabemos y hay que acudir, por ello, a la fuente, que es Cristo, contando con la ayuda de la comunidad formativa del Seminario y de los propios sacerdotes que acompañan de cerca la formación de los candidatos. Agradezco al Rector y formadores su precioso servicio a favor de las vocaciones en nuestro Seminario diocesano de San Torcuato. Asimismo, agradezco a la Delegación diocesana de pastoral vocacional y juvenil, todas las actividades que realizan en la Diócesis y que están dando preciosos frutos. Los profesores de religión son en este camino un eslabón necesario para animar en la respuesta a la posible llamada. Recemos por nuestros seminaristas y apoyémosles, no sólo en esta jornada, sino durante todo el año.

Apoyados en la promesa del Señor que no abandonará nunca a su Iglesia, pedimos juntos que continúe regalándonos vocaciones sacerdotales, al tiempo que agradecemos el apoyo de los sacerdotes, familias y educadores.

Que el Patriarca San José, custodio de los seminarios y San Torcuato, santo Patrón de nuestra Diócesis, nos alcancen estas gracias.

Con mi afecto y bendición.

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar
Obispo de Guadix

El Ayuntamiento de Gines acoge la exposición fotográfica contra la Trata de Personas

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El Ayuntamiento de Gines acoge la exposición fotográfica contra la Trata de Personas

La vicaría para la Pastoral Social de la Archidiócesis de Sevilla, que agrupa a diversas delegaciones diocesanas, entre ellas la Pastoral de Migraciones, Penitenciaria, de la Salud, del Trabajo, Manos Unidas, Cáritas y Promoción Humana, organiza una exposición fotográfica itinerante contra la Trata de Personas denominada ‘Punto y seguimos. La vida puede más’, desde el 13 al 31 de marzo en el Ayuntamiento de Gines.

La muestra fotográfica “para sensibilizar a la población” está vertebrada en tres momentos (18 lonas), “por medio de las cuales el visitante podrá acercarse al drama, la indiferencia y la esperanza que suscita esta realidad”. Será visitable los días lunes y martes de nueve de la mañana a una de la tarde y de cuatro y media a siete y media. Los miércoles de cinco a ocho y media y, los jueves de nueve y media a una de la tarde. Para solicitar visitas grupales escribir al correo: centrodelamujergines@aytogines.es o a través del teléfono 673 879 783.

La exposición “Punto y seguimos. La vida puede más” está disponible para las colegios, instituciones, hermandades y parroquias que quieran acogerla en sus instalaciones. Para más información contactar a través del correo electrónico migraciones@archisevilla.org.

 

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Opinión: “Desde luego, ser sacerdote es algo extraordinario”

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Opinión: “Desde luego, ser sacerdote es algo extraordinario”

No se trata de algo extraño o fuera de lo normal, pero sí fuera de lo común y contrario a la corriente del mundo, en cierto modo beligerante con el ámbito sociopolítico actual. Tristemente, ni los números de las estadísticas, ni los medios de comunicación de amplia cobertura amparan esta vocación personal de origen divino. Pero el sacerdocio no es de tristes, el cura no es una persona pusilánime que se deja llevar por pensamientos fugaces.

El sacerdote es una persona con los pies en la tierra y con el alma en el cielo, un cristiano que tiene el corazón enamorado del Señor y entrega su vida por entero a Dios. Y todo esto se cuece en el Seminario. El tiempo de formación es una oportunidad enriquecedora de crecer en trato con el Señor –la oración, dimensión espiritual–, en conocimiento de Dios –la formación académica, dimensión intelectual–, en madurez personal –dimensión humana–, en fraternidad y compañerismo –dimensión comunitaria–, y en desapego y entrega plena –dimensión pastoral.

El Seminario ha de pasar por los candidatos y no al contrario, pues los años de formación y crecimiento han de marcar a los futuros sacerdotes y dejar huella en aquellos seminaristas que entregan su vida para servir a Dios y a todos, creyentes y no creyentes. No cabe duda, ser sacerdote es algo extraordinario: una llamada de Dios que el hombre acoge con alegría y plena disposición.

Teodomiro Ortega Fernández
Seminarista de 4º curso

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Orar por las vocaciones, una tarea de todos

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Orar por las vocaciones, una tarea de todos

Aunque la Iglesia en Sevilla puede sentirse orgullosa de sus cifras en relación a las vocaciones (actualmente el Seminario Metropolitano cuenta con 36 seminaristas; el Redemptoris Mater con once, y el Menor con cinco), lo cierto es que “la mies es abundante y los obreros pocos”. Por eso, desde hace más de ocho años, la Pastoral Vocacional sevillana puso en marcha la Red de Oración por las Vocaciones, que actualmente suma más de 1.200 inscritos. Esta extensa red de personas orantes ruega para que la vocación al sacerdocio sea escuchada por muchos más jóvenes de la Archidiócesis y también por la perseverancia de los seminaristas que han respondido afirmativamente a la llamada de Dios.

El flujo de inscritos se mantiene constante durante los años. Según las estadísticas, actualmente hay 73 inscripciones grupales –cada una formado por un número diferente de orantes. Esto supone un aumento considerable con respecto a las últimas cifras de 2021, en las que había 61 inscripciones grupales. Estos mayormente proceden de parroquias, movimientos, congregaciones religiosas, hermandades, colegios; se incluyen también familias o matrimonios.

Asimismo, hay 845 inscripciones individuales. De ellos, 334 figuran como ‘Buzón Whatsapp’, es decir, que llegaron aquí porque antes ellos pidieron que los seminaristas rezaran por alguna de sus intenciones y posteriormente decidieron suscribirse a rezar mensualmente por las vocaciones. En esta línea, actualmente hay casi 400 sacerdotes inscritos en la red.

En cuanto a la localización de las personas orantes, la mayoría son residentes de la capital andaluza y de los pueblos de la provincia, pero también hay cristianos rezando por las vocaciones desde otras diócesis españolas e incluso desde países como Estados Unidos, Cuba, Venezuela, Colombia, Brasil, Italia, Francia o China.

Para formar parte de la Red de Oración por las Vocaciones los interesados pueden registrarse de forma rápida, fácil y gratuita en la página web, creada para tal fin. La inscripción puede hacerse individual o por grupos, y escogerse la frecuencia de esta oración (diaria, semanal, quincenal o mensual). Una vez inscritos, la Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional facilita a través del correo electrónico una oración mensual.

Buzón ’Rezamos por ti’

Además, desde la Pastoral Vocacional también invitan a aquellas personas que lo necesiten a apuntarse a la iniciativa ‘Rezamos por ti’, un canal de WhatsApp para recibir peticiones de oración.

Este servicio de mensajería aglutina todas las intenciones particulares y asigna a un seminarista (mayor o menor), formador o religiosa del Seminario para que rece por ella de forma personal. Una vez enviado el mensaje, se responderá con las instrucciones a seguir para completar la petición.

De este modo, el buzón ‘Rezamos por ti’ ayuda tanto a las personas que participan enviando sus oraciones como a los propios seminaristas. Por un lado, a los fieles porque se sienten reconfortados al ver que comparten el peso de su oración con alguien cercano, a quien ponen cara. Estas intenciones frecuentemente se relacionan con alguna enfermedad o dolencia. Por otra parte, esta iniciativa también hace mucho bien a los seminaristas porque les ayuda a estar atentos a las necesidades de la gente, a comprender el sufrimiento y el dolor que muchas personas viven y a saber potenciar la oración de intercesión.

 

 

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Andrés Ybarra, rector del Seminario: “La vocación crece dándola, ofreciéndola, compartiéndola”

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DÍA DEL SEMINARIO 2023 | Andrés Ybarra, rector del Seminario: “La vocación crece dándola, ofreciéndola, compartiéndola”

La Iglesia celebra el próximo domingo 19 de marzo, Solemnidad de San José, el Día del Seminario, este año con el lema ‘Levántate y ponte en camino’. Para hablar de ello y de las propuestas de la Pastoral Vocacional para dar a conocer la vida en esta casa diocesana, entrevistamos a su rector, Andrés Ybarra.

Marzo es el mes del Seminario por excelencia, ¿no es así?

El mes de marzo es un mes precioso dentro del propio ritmo del curso. Es un mes intenso en el que intentamos hacer todavía más presente y cercana la vocación sacerdotal y, por ello, programamos diferentes actividades que nos sirvan para este fin. En primer lugar, los seminaristas son enviados durante dos fines de semana a diferentes parroquias, tanto de la provincia, como de la propia ciudad de Sevilla, con la intención de hacerse presente en las diferentes comunidades parroquiales y en los distintos grupos para presentar y compartir su vocación. Tenemos encuentros y catequesis con niños, con jóvenes, vigilias de oración y diferentes actividades dependiendo de cada parroquia. Es una experiencia que siempre enriquece mucho a los seminaristas. La vocación crece dándola, ofreciéndola, compartiéndola. Realmente, después de esos fines de semana, para muchos hay una confirmación y un fortalecimiento grande de la vocación.

Por otro lado, el plato fuerte, por así decirlo, tiene lugar con la celebración de la Jornada de Puertas Abiertas, que este año será el viernes 17 a partir de las 5 de la tarde. Ese día, abrimos el Seminario, corazón de la Archidiócesis, a todas aquellas personas que deseen visitarnos y vivir con nosotros una tarde en la que todo gira alrededor de la alegría que supone seguir al Señor. Este año, el programa que hemos preparado es muy extenso y esperamos que sea del agrado de todos aquellos que quieran venir y acompañarnos. Como no puede ser de otra manera, el centro de todo será la Vigilia de oración, en torno a las 8 de la tarde, con la que pondremos el broche de oro a una jornada que siempre resulta inolvidable.

Actualmente, son más de 50 los seminaristas formándose en la Archidiócesis hispalense, teniendo en cuenta los seminaristas mayores y menores, y los que estudian en el Seminario Redemptoris Mater, a cargo del Camino Neocatecumenal. Sus perfiles son variados, pero ¿qué diría que tienen en común todos ellos?

Es cierto que la procedencia es distinta en cada caso. Siempre ha sido así. El Señor llama a cada uno en su vida concreta, en un ámbito concreto y en unas circunstancias determinadas. Lo que sí es común en todos ellos es el deseo de responder con la vida al Señor. Es común en ellos sentir la alegría que da el saberse elegido, amado entrañablemente por Dios y descubrir que se abre en la vida de cada uno un horizonte de plenitud por el que merece la pena dejarlo todo y seguir hacia delante.

¿Qué ambiente se respira en el Seminario?

El ambiente del seminario es un ambiente propio de las personas que lo componen. Es un ambiente juvenil, alegre, espontáneo. Un ambiente en el que lo comunitario tiene mucha importancia. El Seminario debe ser algo más que un colegio mayor. Es una familia en la que lo primero es ese lazo de la fe, del deseo del seguimiento de Jesús que debe ayudarnos, a cada uno en particular, a vivir el día a día, en cuanto a las actividades que realizamos, desde la configuración con Cristo Buen Pastor y esto propicia que todo tenga una dinámica determinada.

En este sentido se vive, también, un ambiente de piedad, de estudio, de colaboración y ayuda mutua propio de aquello para lo cual los seminaristas se están preparando. De esta manera, poco a poco, se van haciendo y construyendo una familia integrando personas de distinto carácter, formas de ser e incluso procedencias y culturas. En cuanto a las actividades que hacemos para potenciar este sentido de familia, podemos decir que tenemos algunos momentos en los que salimos como grupo a revisar el curso, excursiones, torneos y encuentros deportivos, salidas culturales, ver alguna película interesante para nuestra formación, etc.

¿Cómo describiría este momento en relación a las vocaciones en nuestra diócesis? ¿Y en relación al resto de la Iglesia en España?

El momento actual es un momento en el que Dios nos sigue pidiendo trabajar con los jóvenes para ayudarles a discernir la posible llamada sacerdotal. El Seminario cuenta hoy con 37 seminaristas. Cada momento de la historia tiene sus particularidades, sus retos y dificultades, pero en todos tenemos que ser capaces de descubrir los signos de Dios y vivir con esperanza, sabiendo que Él sigue llamando a muchos jóvenes a seguirle desde el sacerdocio. Desde la confianza en la promesa del Señor de que no faltarán pastores según su corazón, nosotros tenemos que ponernos al servicio de todos para ayudar en el discernimiento de la voluntad de Dios en la vida de los jóvenes. Yo pienso que es un momento apasionante que nos pide estar atentos al paso de Dios por la vida de la gente, hacer las preguntas oportunas y saber acompañar para poner a los jóvenes delante de Dios y ser capaces de escuchar su voz.

Actualmente, creo que el seminario es un seminario alegre, con jóvenes comprometidos e implicados, conscientes de la responsabilidad que implica la llamada recibida. Con respecto al resto de la Iglesia en España, el Seminario de Sevilla goza de muy buena salud.

¿Qué hace la Iglesia en Sevilla para que los jóvenes no hagan oídos sordos a la llamada de Dios?

Desde la Delegación Diocesana de Pastoral Vocacional intentamos tener una presencia cercana en los diferentes ámbitos en los que la Iglesia está presente en relación con los jóvenes: Parroquias, Hermandades y Cofradías, Movimientos, Colegios. Nuestra labor consiste en salir todos los fines de semana y estar presente en estas realidades a través de la preparación de catequesis, vigilias de oración, preparación de retiros, el simple acompañamiento durante la celebración de cualquier encuentro con jóvenes, etc. Normalmente, son los párrocos o los directores espirituales (si se trata de una Hermandad), los que nos dicen lo que necesitan, y nosotros nos encargamos de prepararlo. Estamos al servicio de lo que se crea más oportuno en función del grupo que acompañemos. Entre semana y siempre que los horarios de clase lo facilitan, tenemos presencia también en los colegios o, en ocasiones, son los alumnos los que se acercan al Seminario y tenemos un encuentro con ellos.

Además, mensualmente, tenemos una convivencia vocacional con aquellos jóvenes que sienten de una forma más clara la llamada del Señor y desean discernir con más detenimiento. También, tenemos una oración vocacional un viernes al mes, en el que abrimos las puertas de la capilla del Seminario y junto con aquel que nos acompañe rezamos por las vocaciones y entregamos cinco capillas con la imagen de la Virgen de Buen Aire a cinco familias o personas que lo solicitan, comprometiéndose durante ese mes a rezar especialmente por las vocaciones en la propia familia. Está siendo una experiencia muy rica para todos.

¿Qué sacerdote cree que necesita la Iglesia para cumplir su misión en este primer cuarto del siglo XXI?

El sacerdote que necesita la Iglesia es un sacerdote que, consciente de la propia debilidad, sin embargo, porque vive seducido y apasionado por el Señor, anuncia con alegría el amor, la misericordia y la pasión de Dios por el hombre. Creo que debe ser un sacerdote sostenido en una vida espiritual consistente y, desde ahí, ser un sacerdote cercano y disponible a todos los hombres. Un sacerdote celoso de su parroquia, entregado sin límite de tiempo a la labor pastoral desde la alegría del servicio que llena el corazón del que vive por amor a los demás.

Debe ser un sacerdote que viva “en salida”, que sale a las calles y las plazas, con el corazón del Buen Pastor, a buscar a todos los hombres para llevarles al encuentro con Cristo. Debe ser un sacerdote muy cercano al sufrimiento de los más pobres, los enfermos, los que sufren. Un sacerdote que vive desde una formación permanente que le permita seguir profundizando en la riqueza de la llamada y del ministerio recibido. Y por último, creo que debe ser un sacerdote conocedor del momento actual de nuestro mundo y abierto y dialogante con todos que, sin dejar de ofrecer el mensaje del evangelio en todo lo que es, muestre la cercanía del Señor con todos sus hijos.

Este es el perfil que dibuja la Iglesia para el sacerdote y es el que tenemos en cuenta a la hora de llevar a cabo la formación.

Para terminar, solo queda invitar a los lectores a participar en la Jornada de Puertas Abiertas del Seminario Metropolitano.

Por supuesto. Quisiera invitar a todos los que lo consideren oportuno a venir al Seminario el próximo viernes 17 a las 5 de la tarde. Creo que puede ser un momento de gracia y una oportunidad para conocer el seminario, los seminaristas, cómo viven, sus inquietudes, etc. Igualmente, puede ser un buen momento para encontrarnos todos los que estemos y rezar por las vocaciones sacerdotales, pidiendo al Señor que siga llamando a muchos jóvenes a entregar su vida al servicio de Dios y de la Iglesia.

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