El verano trae descanso, viajes y tiempo de silencio: la oportunidad perfecta para parar un segundo y escuchar lo que hay en tu corazón. Dios continúa llamando y este puede ser un momento propicio para plantearse una pregunta fundamental: «Señor, ¿qué quieres de mí?».
Desde el Seminario Diocesano de Canarias se ha preparado un recurso de discernimiento vocacional dirigido a quienes se hayan planteado alguna vez esta inquietud o a quienes deseen acompañar a otros jóvenes en este camino de búsqueda.
Toda la información y los materiales sobre el acompañamiento vocacional están disponibles a través del siguiente enlace:
Falta un año para que Seúl se convierta en el punto de encuentro de cientos de miles de jóvenes con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2027, y la organización ya ha dado a conocer uno de los símbolos más esperados de cada edición: su himno oficial.
La canción, titulada Confidite, Ego Vici Mundum («¡Ánimo! Yo he vencido al mundo»), pretende convertirse en la banda sonora del camino hacia la cita internacional que se celebrará en la capital surcoreana del 3 al 8 de agosto de 2027.
El nombre del nuevo himno
El título del himno está inspirado en el versículo del Evangelio de San Juan (Jn 16,33), el mismo que da nombre al lema de esta edición de la JMJ.
Como ocurre tradicionalmente en estos encuentros, el nombre se mantiene en latín para facilitar su identificación en todo el mundo, independientemente del idioma de los participantes.
Sin embargo, la canción ha sido concebida como una composición claramente internacional y combina varios idiomas, entre ellos coreano, inglés, español, francés, portugués e italiano, con el objetivo de reflejar el carácter universal del evento.
Lejos de ser una simple pieza musical, el himno está pensado como una herramienta de preparación espiritual para los jóvenes que participarán en la peregrinación.
Un símbolo de peregrinación
La letra invita a «despertar» y ponerse en camino, apelando a una generación que busca esperanza y sentido en un contexto marcado por la incertidumbre.
Según los organizadores, la intención es que la canción acompañe durante todo el año previo a la celebración, tanto en parroquias como en diócesis y grupos de peregrinos de los distintos países. La composición ha sido obra del músico surcoreano Francis Jiyoon Kim, cuya propuesta fue elegida tras un concurso internacional abierto en el que participaron cientos de compositores.
En total se recibieron 434 candidaturas, de las cuales casi 300 procedían de fuera de Corea del Sur, una muestra del interés que despierta la Jornada Mundial de la Juventud incluso antes de su celebración.
Tras la selección, la obra recibió también la aprobación del Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida del Vaticano.
La parroquia de San Bartolomé de Torredelcampo abrió ayer sus puertas a todos los andaluces para compartir, a través de las cámaras de Canal Sur Televisión, la celebración de la Santa Misa. La retransmisión permitió que muchos hogares de Andalucía se unieran a esta Eucaristía y conocieran de cerca la devoción que Torredelcampo vive en torno a Santa Ana y la Virgen Niña.
La Eucaristía, que comenzaba a las 10 horas, estuvo presidida por el Vicario General de la Diócesis, D. Juan Ignacio Damas, y concelebrada por el párroco y el vicario parroquial de Torredelcampo, D. Pedro José Martínez y D. Elvis Hlomayi, respectivamente.
Asimismo, estuvieron presentes miembros de la Corporación Municipal, encabezados por el alcalde, D. Javier Chica, así como representantes de otras autoridades civiles y militares. También, participaron la Junta de Gobierno de la Cofradía de Santa Ana y Virgen Niña, representantes de las distintas hermandades y cofradías de la localidad y numerosos fieles y devotos, que llenaron casi por completo el templo.
Los miembros de la Cofradía participaron en la monición de entrada, las lecturas, la oración de los fieles y la presentación de las ofrendas. El Evangelio fue proclamado por el párroco, D. Pedro José Martínez, y el acompañamiento musical corrió a cargo del coro parroquial de San Bartolomé.
Homilía
En su homilía, a la luz del Evangelio de San Mateo proclamado en este XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, que relata la multiplicación de los panes y los peces, D. Juan Ignacio destacó que Jesús se presenta como un profeta más grande que Moisés y Eliseo, porque no solo alimenta al pueblo, sino que lo hace movido por la compasión hacia quienes tienen hambre.
Asimismo, el Vicario General invitó a pasar de la lógica del mercado, representada en “que se vayan a comprar”, a la lógica de la comunión, recordando las palabras de Jesús a sus discípulos: “Dadles vosotros de comer”. De este modo, invitó a los fieles a poner al servicio de los demás lo que cada uno tiene, confiando en que Dios siempre es capaz de multiplicarlo.
Finalmente, recordó que este pasaje del Evangelio conduce a la Eucaristía. Los gestos de Jesús al tomar el pan, pronunciar la bendición, partirlo y repartirlo anticipan el misterio eucarístico, donde Cristo sigue alimentando hoy a su pueblo como verdadero Pan de Vida.
Acción de gracias
Al término de la celebración, el presidente de la Cofradía de Santa Ana y Virgen Niña, D. José Manuel Jurado, dirigió la acción de gracias en nombre de toda la Cofradía. Así, quiso dar gracias a Dios por los dones recibidos, sobre todo por “su Palabra, que ilumina nuestra vida, y el Pan de la Eucaristía, que fortalece nuestra fe”.
Agradeció, además, el regalo de la presencia de Santa Ana y la Virgen Niña entre el pueblo de Torredelcampo durante estos días, destacando que su ejemplo de fe, entrega y confianza sigue alentando a las familias, especialmente a los abuelos y a quienes transmiten la fe de generación en generación.
También, Jurado quiso expresar el deseo de que la estancia de las Patronas deje “una huella profunda en nuestros corazones”, renovando el compromiso de vivir el Evangelio con generosidad y de compartir “el pan, la esperanza y el amor con quienes más lo necesitan”. Para concluir, tuvo un recuerdo especial para los enfermos, las personas mayores y todos aquellos que pudieron unirse a la celebración desde sus hogares gracias a la retransmisión de Canal Sur Televisión.
La Santa Misa culminaba entonando el himno a Santa Ana y la Virgen Niña.
El papa León XIV ha dedicado su intención de oración para el mes de agosto a la evangelización en las ciudades, una invitación a descubrir, en medio del ritmo acelerado, el anonimato y la soledad que con frecuencia caracterizan la vida urbana, nuevas formas de hacer presente el Evangelio y construir comunidades donde todas las personas se sientan acogidas.
A través de la iniciativa «Reza con el Papa», promovida por la Red Mundial de Oración del Papa, el Santo Padre anima a los fieles y a todas las personas de buena voluntad a unirse espiritualmente a esta intención, rezando por quienes habitan en las grandes ciudades y por la misión evangelizadora de la Iglesia en estos entornos.
En el mensaje que acompaña la intención de este mes, el Papa pone el acento en la necesidad de transformar las ciudades en espacios de encuentro y fraternidad, impulsando comunidades cristianas capaces de abrir sus puertas y su corazón a quienes viven en la soledad o pasan desapercibidos entre la multitud.
La propuesta adquiere una especial actualidad si se tiene en cuenta que casi la mitad de la población mundial reside hoy en zonas urbanas, un contexto que plantea importantes desafíos pastorales, pero también numerosas oportunidades para anunciar el Evangelio y hacer visible la cercanía de Dios.
Evangelizar allí donde vive la mayor parte de la humanidad
La intención de oración de este mes cobra especial relevancia en un contexto en el que cerca del 45 % de la población mundial reside ya en áreas urbanas. Las grandes ciudades concentran millones de personas, pero también desafíos relacionados con la soledad, la fragmentación social y la falta de vínculos comunitarios.
La Red Mundial de Oración del Papa recuerda que el crecimiento de las grandes urbes ha favorecido, en muchos casos, relaciones cada vez más superficiales y una creciente sensación de aislamiento. Esta realidad afecta especialmente a los jóvenes, entre los que un elevado porcentaje reconoce experimentar soledad pese a vivir permanentemente conectados a través de las tecnologías digitales.
«Reza con el Papa», una invitación mensual a la oración
La campaña «Reza con el Papa» es una iniciativa internacional de la Red Mundial de Oración del Papa que acerca cada mes la intención de oración del Santo Padre mediante distintos recursos, entre ellos El Video del Papa y El Papa Audio.
Su objetivo es ayudar a los fieles a dedicar unos minutos a la oración por las grandes preocupaciones de la humanidad y por la misión de la Iglesia, fortaleciendo la comunión con el Sucesor de Pedro y promoviendo una respuesta concreta a los desafíos del mundo actual.
Durante este mes de agosto, el Papa León XIV invita especialmente a pedir para que las comunidades cristianas presentes en las ciudades sean auténticos hogares abiertos y acogedores, «donde nadie se sienta invisible», y puedan anunciar con cercanía y esperanza el Evangelio en medio de la vida cotidiana.
Cerca de setenta personas, entre niños, jóvenes, monitores y religiosas, participaron del 27 al 31 de julio en una nueva edición del Campamento Interparroquial celebrado en San Juan de los Terreros.
Los participantes procedían principalmente de las parroquias de Vélez Blanco, María y Pulpí, a los que se sumaron jóvenes llegados desde otros puntos de la provincia de Almería, así como de Málaga y Jaén.
Durante cinco días, los asistentes compartieron una intensa experiencia de convivencia y formación cristiana. El programa combinó la celebración diaria de la Eucaristía, momentos de oración y catequesis con talleres, juegos, dinámicas de grupo y actividades en la playa, favoreciendo el crecimiento humano y espiritual de los participantes.
El campamento contó con la dedicación de un equipo de monitores procedentes de distintos lugares, así como con la presencia de las Hermanas Siervas de los Pobres y de las Religiosas Dominicas Rurales de Serón, que acompañaron a los niños y jóvenes con su testimonio de vida consagrada.
La actividad estuvo acompañada por don Alberto Bajaña, párroco de Pulpí, y don Eduardo Henríquez, párroco de Vélez Blanco y María, quienes compartieron con los participantes estos días de convivencia, oración y formación.
Francisco Javier Guerrero (Urda –Toledo–, 1968) es el nuevo vicario general tras la remodelación del equipo de Gobierno que llevó a cabo el obispo de Málaga en junio. Nombrado vicario de Evangelización por Mons. Catalá en 2o14, se convierte ahora en la mano derecha de Mons. Satué para liderar el nuevo rumbo de la Diócesis, aunque él se siga sintiendo un simple “curilla” que no quiere olvidar su misión de curar y ser pastor
Francisco Javier Guerrero, vicario general
¿Quién es Francisco Javier Guerrero?
Pues un “curilla” que hace 34 años se ordenó en Toledo y al que, unos años después, le tocó venir a la Diócesis de Málaga. En principio era para tres años, pero aquí sigo sirviendo en lo que se me pida desde 1999. Soy de una familia sencilla, de un pueblo (Urda) cuya historia está relacionada con la diócesis, pues el que fuera nuestro obispo D. Antonio Dorado también era natural de allí.
Ya es más malagueño que toledano.
Me gusta mucho el ambiente de Málaga, su gente, el carácter, la alegría, la ganas de vivir… Y de Toledo, tengo esa parte un poquito manchega de “a veces Quijote y a veces Sancho”; de soñador, por un lado, pero también un poquito con los pies en el suelo. Intento descubrir lo bueno de los dos sitios, pero sí, me siento ya más malagueño.
¿Cómo vivió su nombramiento como vicario general?
Con mucha paz, porque ya llevaba unos años de vicario episcopal con
D. Jesús y trabajando en estos primeros meses de D. José Antonio. Cuando este me llamó y me dijo: «Javi, tengo un mal pensamiento para ti», yo le dije: «pues lo que usted vea». No me quejé de nada antes, tampoco me quejo de esto. Me he puesto a su disposición y a disposición de la Iglesia de Málaga para lo que pueda ayudar. También lo vivo con agradecimiento a mi predecesor, Antonio Coronado, por sus muchos desvelos y su buen hacer.
«Cuando D. José Antonio me llamó y me dijo: “Javi, tengo un mal pensamiento para ti”, yo le dije: “pues lo que usted vea”. Me he puesto a disposición de la Iglesia de Málaga para lo que pueda ayudar»
¿Cómo interpreta su nombramiento y, en general, el perfil del nuevo equipo de gobierno de la diócesis?
Ha habido un cambio estructural. Hemos pasado de las vicarías sectoriales a las territoriales para facilitar el acompañamiento de la diócesis a las parroquias. Es un nuevo estilo, desde este modelo sinodal que está implementando la Iglesia Universal. El vicario general sigue haciendo lo mismo que antes: es el moderador de la curia, el que está más cercano al Obispo y al tanto de los acontecimientos; pero además se trata de acompañar a los otros vicarios para que lleven adelante esa tarea de acercar a la Iglesia a toda aquella gente, tanto sacerdotes como laicos, que puedan haberse sentido, a veces, un poco abandonados, especialmente en los pueblos.
La sociedad malagueña es potentísima, salimos en todos los ránkings, pero también hay mucha pobreza, soledad, mucha falta de esperanza. ¿Qué tiene la Iglesia de Málaga que aportar?
Primero, lo que acabas de decir: esperanza, pero también presencia. La esperanza no es solo un concepto bonito, sino que se tiene que concretar en presencia en esos lugares de mayor pobreza o de mayor necesidad. Tenemos nuestra Cáritas Diocesana que lo hace muy bien, nuestras Cáritas parroquiales, pero también tenemos nuestros sacerdotes ahí, al pie del cañón, que están cercanos a esa realidad de la gente más necesitada.
¿Un vicario general es el ejecutor de las órdenes del Obispo o el hermano mayor de los curas, para hacerle llegar sus peticiones al Obispo?
Tiene que ser las dos cosas, ¿no? Lógicamente, es el hombre de confianza del Obispo, tiene casi las mismas capacidades jurídicas que él, pero por otro lado tiene que estar ahí, acompañando y queriendo a los hermanos curas. Tiene que ser un hombre de confianza también de los curas. No ser solo una persona sentada en un despacho, sino que se ocupe de que sea un despacho abierto para que la gente vaya.
En su homilía en las últimas ordenaciones, D. José Antonio pedía a los curas «disponibilidad confiada a los planes de Dios, “en estos tiempos de cambios en los que nos inquieta una llamada del Obispado”». Usted tendrá que haber hecho ya muchas de esas llamadas, y más de una vez, el inquieto habrá sido usted…
Cierto, porque detrás de un cambio o de un nombramiento hay una historia, una persona. Puede que uno, desde fuera, lo perciba como una necesidad, pero al que está viviendo ese cambio desde dentro le supone, quizá, alejarse de la familia o dejar esa otra familia que ha ido formando durante años en la parroquia. Somos humanos y eso duele. Hacer un traslado, una mudanza, empezar de nuevo -dependiendo de la edad- es más fácil o más complicado, pero podemos decir que la disponibilidad ha sido máxima. El clero de Málaga ha sido muy generoso ante los cambios que se les han propuesto.
¿Qué le ilusiona más de esta nueva etapa?
Pues el poder ayudar. Tengo la conciencia de no haber buscado nunca ningún cargo y sí haber descubierto que, muchas veces, los cargos son cargas que el Señor me pone, no como una cruz, sino como un acto de confianza en mí, a través del obispo. Espero estar tranquilo por las noches, cuando haga el examen de conciencia y diga que he intentado hacerlo bien, ayudar al otro, aunque a veces no me salgan bien las cosas o haya que tomar decisiones que no sean del agrado de todos.
«El estilo sinodal nos hace ver que todos somos corresponsables, que la Iglesia es de todos, que aunque haya una jerarquía, esta necesita de todos para llevar adelante la tarea de anunciar el Evangelio»
La conversión sinodal a la que nos ha invitado la Iglesia no es una moda pasajera, sino que viene para quedarse. ¿Cómo hacerlo?
No es pasajera porque ya estaba. Desde los Hechos de los Apóstoles ya se ponían juntos a rezar para tomar decisiones. Luego, en 20 siglos de historia de la Iglesia, ha habido de todo, pero creo que es un estilo que tenemos que asumir, porque es el estilo que nos hace ver que todos somos corresponsables, que la Iglesia es de todos, que, aunque haya una jerarquía, esta necesita de todos para llevar adelante la tarea de anunciar el Evangelio. Yo creo que esto nos puede espabilar. Creo que puede ser un momento bonito en la Iglesia. A lo mejor no somos más, pero somos muchos. Y siendo tantos, podemos hacer muchas cosas por el bien de los demás, no solo de la Iglesia, sino de toda la sociedad. Y en el estilo se tiene que notar la alegría de ser cristianos.
Su trabajo es también muy importante para mantener la comunión entre sacerdotes, laicos, movimientos, asociaciones. Debe de ser difícil.
Ya desde mi anterior responsabilidad como vicario de Evangelización, mi trabajo es ser árbitro en vez de juez. Tengo que ser ese nexo entre dos posiciones enfrentadas en un momento determinado e intentar acercar a la gente la idea de que estamos aquí no para tener más o menos poder, sino para poder servir más y mejor. A veces nos podemos olvidar en las instituciones de que quien tiene que estar en el centro es el Señor, y hay escritos y peticiones que me llegan en las que no se habla ni de Jesús. Tenemos que ponerlo a Él en el centro, que Jesús sea el motor que impulse la vida de nuestra Iglesia, de nuestras asociaciones, instituciones, parroquias, hermandades y cofradías.
Por cierto, ¿cómo se lleva con estas últimas? ¿Cómo las valora?
Desgraciadamente no he tenido nunca cofradías en los encargos que he tenido en la diócesis ni en las parroquias, pero sí que valoro muy positivamente lo que hay y el motor que significa la religiosidad popular. ¿Que tenemos que seguir ayudándonos a crecer? Seguro que sí; pero que hacen una labor fundamental, también se lo agradezco y se lo aplaudo.
En febrero fue nombrado delegado episcopal para la Casa Diocesana, sin duda, una gran plataforma evangelizadora en nuestra Diócesis. ¿Seguirá al frente de ella?
No, el día que el Obispo me pidió ser vicario general me anunció que la Casa quedaría en manos de quien la asumió ya jurídicamente hace meses, la Fundación Victoria. Yo he ido haciendo el proceso y acompañando en este tiempo, pero ya se consuma el traspaso de su gestión a la Fundación y, sobre todo, a su presidente, Miguel Ángel Criado, que está haciendo un trabajo increíble. Nuestra Casa Diocesana es un orgullo y hay que agradecer su trabajo a la anterior directora, Inmaculada Román. Recuerdo a un Obispo que daba ejercicios por toda Europa, que nos dijo que posiblemente la mejor casa de ejercicios de todo el continente era la Casa Diocesana de Málaga; por sus instalaciones, por sus servicios y por la gente que la atendía. Creo que es algo tan potente que lo tenemos que cuidar y conservar y que seguro que en esta nueva etapa se seguirá haciendo.
La peregrinación, concebida como un itinerario espiritual con el título «De la Cruz a la Luz», ha permitido a los participantes recorrer algunos de los principales enclaves del Camino Lebaniego y del Parque Nacional de los Picos de Europa, al tiempo que profundizaban en su vida de fe a través de la Eucaristía, la oración, el silencio, la contemplación de la naturaleza y el discernimiento vocacional.
El delegado diocesano para la Pastoral con Jóvenes, el sacerdote Manuel Jiménez, ha realizado una valoración «muy positiva» de esta iniciativa, destacando que todo el trabajo de preparación ha cobrado sentido al convertirse en una experiencia vital para los participantes. «Lo que eran rutas sobre el papel o formaciones preparadas se ha convertido en experiencia de vida para los muchachos, en testimonio. Para el equipo organizador supone ver el fruto de muchos meses de trabajo y esperamos que ahora ese fruto llegue también a las parroquias, a los grupos y a los responsables de pastoral juvenil», explica.
En este sentido, subraya que el verdadero objetivo de la peregrinación comienza ahora: «Deseamos que esta experiencia sea un impulso para revitalizar las pastorales juveniles y preparar con ilusión el próximo curso», añade.
Un camino interior: de la cruz a la luz
Más allá del recorrido físico, la peregrinación ha seguido un itinerario espiritual articulado en distintas etapas diarias que han ayudado a los jóvenes a recorrer un auténtico camino de conversión. «Hemos conseguido vivir el objetivo que nos habíamos propuesto: ir de la cruz a la luz», resume Jiménez.
Cada jornada desarrollaba un aspecto concreto del camino cristiano. Tras identificar y abrazar la propia cruz, los participantes fueron descubriendo la belleza de la creación y también su fragilidad. Uno de los momentos que más ha marcado a los jóvenes fue la visita al centro Don Orione, dedicado a la atención de personas con discapacidad intelectual. «Muchos de los jóvenes nos han dicho que ha sido una de las experiencias más importantes de toda la peregrinación», señala el delegado.
El itinerario continuó con una jornada especialmente dedicada al discernimiento vocacional, invitando a cada participante a preguntarse por el proyecto de Dios para su vida. «Nos hacíamos una pregunta muy sencilla pero muy profunda: «¿Para quién soy yo?». Era una jornada centrada en descubrir la llamada concreta que el Señor hace a cada uno», explica.
Covadonga y Oviedo, culminación de la peregrinación
El tramo final del camino estuvo marcado por la presencia del arzobispo de Sevilla. El sábado presidió la Eucaristía en el Santuario de Covadonga, donde animó a los jóvenes a regresar a sus comunidades como «evangelizadores de esperanza», recordándoles que el encuentro con Cristo vivido durante estos días debía traducirse en un renovado compromiso misionero. Al finalizar la celebración, los peregrinos pusieron a los pies de la Santina los frutos espirituales del camino recorrido.
Al día siguiente, monseñor José Ángel Saiz Meneses presidió la Eucaristía en la Catedral del Salvador de Oviedo junto a la Iglesia diocesana asturiana, poniendo el broche final a una experiencia que ha fortalecido la comunión entre jóvenes de distintas parroquias, movimientos y realidades eclesiales de la Archidiócesis. Durante la homilía volvió a recordar que la santidad constituye la verdadera meta de todo cristiano e invitó a los jóvenes a vivir con alegría la vocación recibida.
Con la mirada puesta en Santiago y Seúl
Concluida esta convocatoria, la Delegación Diocesana para la Pastoral con Jóvenes ya invita a mirar hacia las próximas citas eclesiales. «Queremos poner la mirada en el verano que viene. Invitamos a participar en la Peregrinación Europea de Jóvenes en Santiago de Compostela, coincidiendo con el Año Jacobeo, y también, para quienes puedan hacerlo, a preparar desde ya la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027», apunta Manuel Jiménez. «La peregrinación concluye, pero el camino continúa. Ahora comienza el reto de trasladar a las parroquias y comunidades la alegría, la esperanza y el impulso evangelizador que estos jóvenes han experimentado durante una semana en la montaña, convencidos de que todo camino cristiano conduce, en último término, al encuentro con Jesucristo».
La primera Eucaristía tuvo lugar el sábado 1 de agosto en la Basílica de Nuestra Señora de Covadonga, mientras que la segunda se celebró el domingo en la Catedral del Salvador de Oviedo, poniendo el broche final a una semana de peregrinación, oración, formación y convivencia bajo el lema «Los que esperan en el Señor caminan sin cansarse» (Is 40,31).
Covadonga: «Dios os llama a una vida grande»
En la homilía pronunciada en el Santuario de Covadonga, el arzobispo invitó a los jóvenes a comprender la peregrinación como un verdadero camino interior. Recordó que no habían recorrido los Picos de Europa únicamente para contemplar sus paisajes, sino para encontrarse con Dios, fortalecer su amistad con Jesucristo y preparar el corazón para la próxima Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en Seúl.
A partir del pasaje del Cantar de los Cantares, monseñor Saiz subrayó que la llamada de Dios sigue resonando hoy en el corazón de cada joven. «Dios os llama. Os llama por vuestro nombre. Os llama a una vida grande, hermosa y fecunda», destacó.
Don José Ángel animó a los peregrinos a preguntarse con sinceridad cuál es la vocación que Dios ha preparado para cada uno, recordando las recientes palabras del papa León XIV sobre la vocación como un don que conduce «al camino de una vida verdaderamente hermosa». Inspirándose después en el Evangelio de la Visitación, destacó a María como modelo de quien escucha la llamada del Señor, se levanta y sale al encuentro de los demás.
«El camino exterior debe expresar un camino interior», afirmó, recordando que la auténtica fe impulsa siempre al servicio y a llevar a Cristo a los demás.
«El mundo necesita jóvenes santos»
A los pies de la Santina, el arzobispo dirigió una de las invitaciones más intensas de toda la peregrinación: vivir con valentía la llamada universal a la santidad. «No tengáis miedo a ser santos. No os conforméis con sobrevivir, con hacer lo que hace todo el mundo o con seguir las modas del momento», exhortó.
Añadió que Sevilla necesita jóvenes que vivan con autenticidad el Evangelio en sus parroquias, hermandades, movimientos, universidades, familias y grupos de amigos, convencido de que el testimonio cristiano sigue siendo una respuesta para el mundo actual.
Oviedo: «La peregrinación no termina hoy»
Al día siguiente, en la Catedral del Salvador de Oviedo, monseñor Saiz Meneses presidió la Eucaristía con la que concluyó oficialmente la peregrinación. En su homilía recordó que la experiencia vivida durante la semana no debía quedarse en un recuerdo emotivo, sino convertirse en un verdadero impulso para la vida cotidiana. «La fe no es una teoría ni un sentimiento pasajero, sino un camino», señaló, destacando que la vida cristiana se aprende caminando junto a otros, escuchando la Palabra, celebrando la fe y ayudando al hermano más débil.
A partir del relato evangélico de la multiplicación de los panes, invitó a los jóvenes a poner sus propios dones en manos de Cristo. «Ofreced al Señor vuestros cinco panes y dos peces: vuestra amistad, vuestro testimonio, vuestra alegría, vuestra presencia en la parroquia, en la universidad o en las redes sociales. El Señor hará lo demás», afirmó.
Una invitación a evangelizar
El arzobispo recordó que la Eucaristía impulsa necesariamente a la misión y pidió a los jóvenes regresar a Sevilla dispuestos a ser discípulos misioneros en los ambientes ordinarios de la vida. «Volvéis a Sevilla no para guardar un recuerdo bonito, sino para llevar una luz», dijo, invitándolos a vivir la fe en la familia, los estudios, el trabajo, las parroquias y las hermandades.
Asimismo, animó a comenzar desde ahora la preparación espiritual para la Jornada Mundial de la Juventud de Seúl 2027 mediante la oración, la formación, la participación en la vida de la Iglesia y una renovada vida sacramental. «No tengáis vergüenza de decir que sois cristianos. No escondáis la fe como si fuera una cosa privada o anticuada. La fe es un tesoro. Compartidla con humildad y convicción», exhortó a los jóvenes.
La peregrinación concluyó confiando a todos los participantes a la protección de la Virgen María, «Madre de los jóvenes y Estrella de la evangelización», para que regresen a Sevilla con «el corazón encendido» y dispuestos a seguir caminando con Cristo hacia la próxima Jornada Mundial de la Juventud.
El arciprestazgo de Fuengirola-Torremolinos y la parroquia de Coín se unen para que sus niños y adolescentes celebren juntos su campamento de verano centrado en la sinodalidad.
“Uno en Jesús” ha sido el lema del campamento que se ha desarrollado en la Casa Diocesana durante cinco días. Se ha basado en la sinodalidad invitando a todos a caminar juntos.
“Hemos trabajado sobre la liturgia, el testimonio, el servicio y la comunión y contamos con la visita de nuestro obispo, D. José Antonio Satué, con quien pudimos compartir la celebración de la Eucaristía y quien estuvo disponible para las preguntas de los jóvenes”, explica uno de los párrocos de la zona, Fernando Luque.
“Cinco días llenos de juegos, risas, canciones, oración, amistad y muchísimos momentos que guardaremos para siempre”, publicaban en las redes sociales de una de las parroquias participantes, y añadían, “este campamento, organizado por el arciprestazgo Fuengirola-Torremolinos junto con la parroquia de San Juan y San Andrés de Coín, ha sido un auténtico regalo de Dios. Hemos aprendido que, aunque somos diferentes, en Él formamos una sola familia: Uno en Jesús. Gracias a todos los niños por su alegría, a las familias por la confianza, a los catequistas, monitores, cocina y a todas las personas que, con su entrega y su cariño, han hecho posible estos días. Nos volvemos a casa con la mochila llena de recuerdos, amistades, aprendizajes y, sobre todo, con el corazón un poquito más cerca de Jesús”.
Como cada último domingo de mes, el 26 de julio la comunidad de monjas Mínimas de Archidona recordó a la Sierva de Dios Madre María del Socorro Astorga Liceras con el rezo del rosario y la celebración de la Eucaristía.
Ceremonia de clausura del proceso diocesano de beatificación y canonización de la Sierva de Dios Madre María del Socorro Astorga Liceras
E. LLAMAS
Como cada último domingo de mes, el 26 de julio la comunidad de religiosas Mínimas de Archidona recordó a la Sierva de Dios Madre María del Socorro Astorga Liceras con el rezo del rosario y la celebración de la Eucaristía, “en compañía de numerosos devotos, para pedir al Señor el avance de su causa de beatificación”, explica Madre Lourdes, superiora de la comunidad.
El rosario comenzó a las 19.30 horas y estuvo centrado en la misericordia de Dios. En cada misterio, “los participantes meditamos en un aspecto particular de este atributo divino, tal como lo refleja Madre Socorro en sus escritos. La misericordia de Dios constituye el eje de toda su vida y de su espiritualidad; escuchar sus palabras es adentrarse con ella en el insondable abismo del amor divino. Mientras se rezaban las Avemarías, los fieles contemplábamos en la pantalla diversas imágenes relacionadas con las meditaciones propuestas, favoreciendo así un clima de oración y de recogimiento”, añade.
Al concluir el rosario, a las 20.00 horas, dio comienzo la celebración de la Eucaristía, presidida por Jesús Araguás, sacerdote adscrito a la parroquia de Santa Ana de Archidona, y concelebrada por el padre Manuel Adolfo Santana, religioso Agustino Recoleto, natural de Archidona y actualmente misionero en Perú.
Durante la homilía, el sacerdote Jesús Araguás destacó “cómo las palabras del Evangelio se reflejan de manera admirable en la vida de Madre Socorro. Ella encontró el tesoro escondido de la vida religiosa y fue capaz de dejarlo todo para alcanzarlo; descubrió la perla de gran valor de una existencia enteramente entregada a Dios y renunció a cuanto poseía con tal de hacerla suya. Su ejemplo de generosidad continúa estimulándonos a elegir siempre los valores del Evangelio por encima de las riquezas pasajeras de este mundo. En el templo se percibía un profundo clima de contemplación y de fervor, en el que muchos experimentaban la presencia espiritual de Madre Socorro”.
Al término de la celebración, la Madre Superiora, Sor Lourdes, invitó a todos los presentes a rezar la oración para pedir al Señor el feliz avance de la causa de beatificación de la Sierva de Dios Madre María del Socorro Astorga Liceras, así como la concesión de un milagro por su intercesión.