
En 2026 se conmemoran 900 años del nacimiento, en Córdoba, de Averroes, figura decisiva en la configuración del pensamiento europeo. Filósofo, jurista y médico, destacó como comentador de Aristóteles difundiendo su pensamiento filosófico, primero en la Baja Edad Media y después en el Renacimiento.
La obra de Averroes transcendió fronteras alimentando el debate filosófico y científico en universidades y centros de estudio de toda Europa. La Biblioteca Capitular Colombina de la Catedral de Sevilla se une a esta efeméride mostrando el importante conjunto de manuscritos e impresos relacionados con Averroes que conserva en sus fondos. Esta presencia en la colección de Hernando Colón tiene un sentido profundo, la “biblioteca Fernandina” nació de un proyecto que quiso reunir en Sevilla una colección universal, abierta a todos los saberes y a todas las lenguas. Ese espíritu, que surge en la Puerta de Goles, encaja perfectamente con Averroes, un autor que entendió el conocimiento como un puente entre culturas.
Entre las obras conservadas destaca un manuscrito castellano del siglo XIV, copiado por varias manos, con Comentarios a la Lógica de Aristóteles, que se atribuye a Averroes. En el íncipit (comienzo del texto) podemos leer: “Dixo el sabio el gran legista Abulhelid aben Roso. La entençión deste libro es de fazer comienço sobre los sesos que son contenudos en los libros de Aristóteles del arte de Logica”.
También se guarda un manuscrito en italiano, de 1477, del Colliget, su gran tratado médico, que fue traducido rápidamente al hebreo y al latín y se convirtió en un manual de referencia en las facultades de Medicina de la Europa cristiana medieval.
A esto se suman varios impresos de los siglos XV y XVI, procedentes de talleres tipográficos de Bolonia, Roma o Venecia, sobre metafísica aristotélica, tratados médicos y textos filosóficos que nos muestran la amplitud de intereses de Averroes. Así la Paraphrasis de partibus et Generatione Animalium, es el comentario del pensador cordobés sobre las obras biológicas de Aristóteles. El original en árabe se perdió, pero la obra sobrevivió gracias a la traducción al hebreo y se hizo accesible en Europa a través de la traducción al latín de Jacob Mantino. Por la anotación manuscrita que aparece en el verso de la última hoja sabemos que Hernando Colón compró este libro en Padua, el 5 de abril de 1531.
En Sevilla, Averroes redactó una de sus obras más importante y transcendental, la Destrucción de la “Destrucción de la filosofía” de Algazel, de la que se tiene un ejemplar, impreso en Venecia en 1527.
Hoy, nueve siglos después, Averroes sigue presente en Sevilla. Sus libros, custodiados en la Biblioteca Capitular Colombina, nos recuerda que el conocimiento viaja, transforma y une a las personas. Y que una biblioteca, como la que soñó Hernando Colón, sigue siendo un lugar donde dialogan las culturas, épocas y maneras de entender el mundo.
Virtudes de la Riva Pérez
Técnico Superior de Bibliotecas de Catedral y del Arzobispado de Sevilla
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