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Las Fraternidades del Hermano Rafael de la Diócesis celebran su retiro anual

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Las Fraternidades del Hermano Rafael de la Diócesis celebran su retiro anual

Desde el pasado viernes hasta este lunes, más de 30 personas procedentes de las Fraternidades del Hermano Rafael de la Diócesis de Cartagena vivieron su retiro anual, en el que cada año visitan los monasterios de San Isidro de Dueñas, en Palencia, y el de San Pedro de Cardeña, en Burgos.

El fin de semana comenzó con la celebración de la Eucaristía en el monasterio de San Isidro de Dueñas, junto a tumba de san Rafael Arnáiz; el monje cisterciense-trapense cuya espiritualidad inspira estos grupos parroquiales de oración contemplativa. El retiro se desarrolló a continuación en el monasterio trapense de San Pedro de Cardeña en Burgos, de donde era natural el santo. Unos días en los que los participantes han podido rezar la Liturgia de las Horas junto a los monjes del monasterio y recibir formación.

Después de este retiro, las distintas Fraternidades del Hermano Rafael de la Diócesis de Cartagena, ubicadas en parroquias de Murcia, Alcantarilla, Cabezo de Torres y Santomera, continuarán con su actividad habitual, en la que se reúnen para formarse en torno a la espiritualidad de san Rafael Arnáiz y adentrarse juntos en la oración contemplativa.

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“Paz, concordia, reconciliación, tender la mano, mirar el futuro”

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Homilía del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía celebrada en la Capilla, en el Día de la Hispanidad y Virgen del Pilar, el 12 de octubre de 2026.

Querido subdelegado del Gobierno, don José Antonio;
queridos representantes de la Corporación Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de Granada;
Coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil;
queridos hermanos todos;
autoridades;
presidente de la Federación de Hermandades;
miembros de las Hermandades y Cofradías de Granada;
y antes, queridos sacerdotes concelebrantes:

Vamos a celebrar esta fiesta nacional con esta celebración eucarística y hacerlo en este marco de la Capilla Real de Granada, tan ligada a la historia de nuestra Nación. Precisamente, hoy es un día para orar, como os decía, por nuestra Nación, por España. Los historiadores no se ponen de acuerdo al origen de nuestra Nación; unos lo ponen en la conversión de Recadero, del Rey Visigodo, y la unidad por el Concilio de Toledo de todos los pueblos de España en la fe católica. Otros ponen el nacimiento de nuestra Nación y la gran eclosión con la Toma de Granada y, precisamente, del matrimonio y la política de los Reyes Católicos que aquí reposan.

Sea como fuere, somos un pueblo antiguo. Y en este día en que dirigimos la mirada al Pilar, en que la Tradición nos pone en la aparición de la Virgen, como dice la Tradición, en carne mortal, al apóstol Santiago, animándole a la evangelización de España, hay dos ideas que recalcar, y es la inseparabilidad de nuestra cultura, de nuestra manera de entender la vida, que eso, al fin y al cabo, es la cultura, nuestra manera de entender la muerte, las relaciones familiares, el amor, el trabajo, nuestra vida personal y social, lo que conforma nuestro ADN personal y colectivo; lo que hemos expandido por el mundo en una conquista, pero también y, sobre todo, en una evangelización que ha dado lugar a una cultura que hoy la llaman Hispanidad, como en la primera veintena del siglo XX, con Joaquín Costa, la hispanidad y otros autores. Pero, ¿qué hay detrás? Detrás hay Grecia, hay Roma, hay cristianismo, hay Biblia, hay la fe de un pueblo y hay una cultura entretejida por esas culturas y por esa manera de ser de cada pueblo que conforma esta nación antigua, pero que es la nuestra, es la querida por todos.

Hemos pasado momentos de dificultad a lo largo de la historia, incluso algún autor llama a España “mater dolorosa”. Pero, es verdad, somos un pueblo grande, hemos hecho cosas grandes y ese orgullo es el que tenemos que recuperar. Pero no un orgullo de dominio en esta época que como también llamaban los pensadores, entre ellos fundamentalmente Ortega en los años 20 del siglo pasado, no debe ser la época de los “cirujanos de hierro”, no debe ser a pesar de las corrientes autárquicas un imperio del que más puede, el que más tiene, el que más tecnología posee, sino el imperio de la ley, el respeto de las libertades, de los derechos fundamentales, iluminado en nuestro caso por las conquistas de la civilización cristiana en el respeto a la dignidad inalienable de la persona humana y, lógicamente, por el alma de este pueblo.

Entonces, en esta fiesta en que miramos a la Virgen y que forma parte inseparable de nuestra alma, de nuestro ser de España, como nos cuentan los Hechos de los apóstoles, que perseveraban en la oración con María, la Madre de Jesús, que nos la entrega Jesús en la cruz y acoge como hijo al discípulo amado, la recibió como algo propio. María forma parte de la entraña de nuestro pueblo. No hay pueblo en que no haya ermita, que no haya una advocación a la Virgen y por encima de todos los nombres que son el de una única madre, por encima de todo se tiene que el Pilar de Zaragoza como el emblema de la patrona de España.

A Ella, y por intercesión de ella, mejor dicho, le hemos pedido al Señor, le hemos pedido esa fortaleza en la fe. El otro día la misa de la Guardia Civil tomaba pie de esta oración colecta para decir que la fortaleza nos hace falta, pero no para el imperio del más fuerte, sino para saber sobreponernos las dificultades, para no amilanarnos, para no dejarnos llevar por una mentalidad terrorista. Fortaleza en la fe. Esa fe que no se ha de quedar en unos postulados teóricos o no se ha de quedar solo en la envoltura de unas fiestas o simplemente en el recubrimiento de una religiosidad popular que esté vacía de conocimiento y de devoción auténtica, sino que ha de ser una fe transformadora, una fe que nos cambie como ha cambiado la historia y la ha conformado. La hemos llevado a multitud de pueblos en todo el Nuevo Mundo y en Oriente, en Filipinas y en tantos países de Asia. Esa fe pervive hasta el punto de tener una comunidad de lengua y una comunidad de cultura y, sobre todo, una comunidad de fe. Y desde el punto de vista cristiano, se reza en castellano. Es la parte más importante de la Iglesia católica.

Pero, eso no es sólo una cuestión de pasado. Esa fe la hemos de vivir ahora y aquí ante los problemas que tenemos, porque es una fe iluminadora. No es una fe en conserva, no es una fe de vestigio, no es una fe de explicadera simplemente de una arqueología sagrada, sino es una fe que se hace plasmar la vida de los hombres y mujeres de nuestro pueblo, de las familias, de atención y que crea una civilización que tiene consigo también, como lo hemos pedido, esa perseverancia y esa seguridad en la esperanza.

Vivimos en un mundo enormemente triste, en un mundo pesimista, en un mundo sin niños, sin hijos, en un mundo que se tiene miedo al futuro y se tiene incertidumbre. La tienen los jóvenes en su futuro. Su trabajo, incluso cuando lo consiguen, no da para vivir, sino para sobrevivir. Cuando somos conscientes de que faltan viviendas, claro que sí, faltan. Somos conscientes de que hay desigualdades sociales, las hay en nuestra propia ciudad. Somos conscientes, sí, estamos mejor, pero no estamos bien del todo. Hay brecha, hay personas que se quedan atrás, hay colectivos que están insignificantes en la sociedad. Entonces, nuestra fe tiene que dar esa seguridad de la esperanza a mucha gente. No podemos quedarnos solo ensimismados en un individualismo fruto del egoísmo, personal o colectivo, del interés propio, sea personal o sea de partido, sea de colectivo o sea de componendas.

Queridos amigos, vivimos en un momento crucial en que necesitamos también esa constancia en la caridad; en la caridad que se llama solidaridad, que se llama servicio, que se llama entrega, que se llama bien común, que se llama pensar en los demás, que se llama pensar en plural. No solo por las diferencias, sino también porque abarca en un nosotros, sin nacionalismos excluyentes, a todos, con un interés que no es el de razas, con un interés que no es el de ismos, que nos separan a unos de otros y levantan barreras. En este día de la nación española es para invocar, sobre todo, la unidad; la unidad que aquí tenemos el descanso de sus protagonistas en gran parte. Unidad que es costosa, que supone la renuncia a lo propio en aquello que no constituye lo esencial. Unidad la que vivieron nuestros mayores en la Transición española, unidad que nos lleva a no levantar barreras de unos contra otros, de azules contra rojos, de rojos contra azules, o como decía nuestro gran pensador Unamuno, los hunos con H contra nosotros.

No podemos caer en eso. Y estamos viviendo un momento difícil, que exige serenidad, que exige paz, que exige concordia, que exige entendimiento, que exige diálogo, que exige dejar las exclusiones, que exige dejar fuera los practicismos y de aprovechamientos para conseguir un mejor posicionamiento futuro en las decisiones de los ciudadanos. Esto no es política lo que estoy diciendo, es moral. Es lo que sustenta y el Papa Benedicto XVI hablaba de los “fundamentos prepolíticos de la sociedad”, que están más allá de la simple conjunción de voluntades en un Parlamento y que son los sustratos de una ética y una moral que hace que el bien sea reconocible y apetecido, y el mal desechado y evitado.

Queridos amigos, este Día de la Nación Española tenemos que pedir por nuestro país, por nuestra Nación, por el Rey, por nuestros gobernantes a todos los niveles. Este día tenemos que pedirle al Señor que no estemos tan tensionados como estamos en las costuras de la separación de derechos, de derechos y la separación, al mismo tiempo, de los poderes, que nuestra vida discurra sin miedo y sin temor, pero, lógicamente, cuando hay justicia social, cuando hay el pensar en quienes más lo necesitan, cuando no se instrumentaliza la debilidad y se toma como bandera para la imposición, sino cuando se vuelve a la concordia del diálogo, cuando no se separa y se hacen dos Españas con la eterna cantinela que nos persigue como una mantra. Cuando todo esto lo conseguimos, volvemos a ser y somos un pueblo grande.

Vamos a pedirle al Señor que nos ayude, que falta nos hace. Vamos a pedir paz, concordia, reconciliación, tender la mano, mirar el futuro. El mundo está inmerso en problemas grandes y difíciles, en crisis en muchos lugares, en un rearme en muchas partes del mundo, y no podemos vivir creyéndonos en una burbuja, sino que esas turbulencias nos afectan también.

Queridos amigos, vivimos ya décadas de paz, de concordia, de respeto a los derechos, de libertades, no lo estropeemos. Pidamos esa concordia. Vivamos con libertad, con paz. Pidamos que la Virgen nos dé, como le pedíamos, que Ella consiga del Señor, que nos conceda esa fe, esa fe fuerte, esa segura esperanza de futuro, y al mismo tiempo esa caridad que nos hace constantes en vivir la solidaridad sin dejar a nadie atrás.

Esto es lo que pide este obispo como pastor de esta Iglesia, y al mismo tiempo con la responsabilidad también con mis hermanos obispos en España, en este día de oración especial por España. Mirar al pasado, sentirnos orgullosos de ser españoles, y al mismo tiempo buscar la concordia entre quienes creen en España, esperan en España, luchan por España, y no con caballos de troyas, de división o del aniquilamiento de este proyecto de muchos siglos, laborioso, con crisis, de un pueblo antiguo, pero al mismo tiempo de un futuro, de un presente y un futuro grande. Es lo que yo le pido a la Virgen.

Trabajemos todos, ciudadanos y autoridades, cristianos y gente que piensa de otra manera. Esta nación se merece, y en este día que pensemos En ella, y pensemos en plural.

+ José María Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

12 de octubre de 2026

Capilla Real

La diócesis de Guadix reza por la salud del papa León XIV

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En la tarde del martes 13 de octubre se ha realizado la operación quirúrgica de un nódulo en el pulmón, que el mismo León XIV, el pasado domingo en el Ángelus, anunció que se haría. Desde que se conoció la noticia, en todas las iglesias del mundo se han sucedido las oraciones por la salud del Papa y por su pronta recuperación. También en la diócesis de Guadix, donde el obispo, el presbiterio y las parroquias se unen en oración a toda la Iglesia para apoyar al Papa y para pedir su recuperación.

Tras conocerse que la intervención sería este mismo martes por la tarde, monseñor Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix, ha pedido que toda la diócesis rece por la salud de León XIV. Y, como en Guadix, las oraciones se han sucedido en todos los continentes y de manera especial en América del Sur, donde esperan que pueda realizar el mes que viene el viaje apostólico que tiene programado. También en Estados Unidos, su país natal, rezan por su pronta recuperación, así como entre los agustinos, a cuya orden religiosa pertenece el papa Prevost.

Tras realizarse la intervención quirúrgica, la Oficina de Prensa de la Santa Sede ha comunicado que “la intervención ha concluido con éxito, dentro de los plazos y según lo previsto, y el Santo Padre ha regresado a su habitación”.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Guadix presenta el cartel del XXVI Congreso Andaluz de Hermandades del Rosario

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Este congreso se realizará en enero de 2027 y reunirá a hermandades del Rosario de toda Andalucía

El Hospital Real de la Caridad de Guadix acogió el pasado sábado, 10 de octubre, la presentación del cartel anunciador del XXVI Congreso Andaluz de Hermandades del Rosario, que se celebrará en la ciudad accitana los días 22 y 23 de enero de 2027, a manos de Francisco Javier Gómez Sánchez.

El acto supone un nuevo paso en la preparación de este encuentro regional, que congregará en Guadix a hermandades y cofradías de distintos puntos de Andalucía unidas por la devoción a la Santísima Virgen y la tradición del rezo del Santo Rosario.

La celebración del congreso constituye una oportunidad para que Guadix comparta su patrimonio religioso, su tradición mariana y la vitalidad de sus hermandades. Asimismo, permitirá estrechar los lazos de fraternidad entre las distintas hermandades y profundizar en el significado espiritual del Rosario como oración que conduce al encuentro con Jesucristo de la mano de María.

La ciudad accitana se prepara así para acoger una cita que contribuirá a poner de relieve la importancia de la devoción a Nuestra Señora del Rosario en la vida de la Iglesia y en la religiosidad popular andaluza.

 

Guadix, sede del XXVI Congreso Andaluz

La celebración de este congreso en Guadix fue confirmada el pasado mes de febrero, durante un encuentro entre el obispo de la diócesis, monseñor Francisco Jesús Orozco, y los responsables de la Hermandad de Pasión y Rosario de la ciudad accitana.

El programa previsto contempla el comienzo de las actividades durante la tarde del viernes 22 de enero y su continuación a lo largo del sábado 23, jornada en la que tendrá lugar la Eucaristía de clausura en la Catedral de Guadix, presidida por el obispo diocesano.

Con la presentación del cartel, la organización continúa avanzando en los preparativos de un acontecimiento que quiere ser, ante todo, una experiencia de comunión eclesial, encuentro fraterno y renovación de la fe.

La cita de enero de 2027 invita ya a las hermandades andaluzas y a los fieles de la diócesis a prepararse para vivir estos días en torno a María, contemplando en el Santo Rosario una escuela de oración, una forma de meditar el Evangelio y un camino para acercarse más a Cristo.

A esta cita acudieron Encarnación Pérez y Encarnación Molero, miembros de la corporación municipal; Luis Recuerda, delegado territorial de la Junta de Andalucía en Granada; Manuel Amezcua, delegado episcopal de Hermandades y Cofradías y consiliario de la hermandad ; la Federación de Hermandades y Cofradías de Guadix; representantes de varias hermandades de Guadix y un notable grupo de hermanos de la Hermandad Sacramental de Pasión y Rosario .

Hermandad Sacramental de Pasión y Rosario. Guadix

La Catedral acogió a la Guardia Civil en la fiesta de su patrona, la Virgen del Pilar

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Con una Misa de acción de gracias en la Catedral han celebrado la fiesta de la Virgen del Pilar los guardias civiles del puesto que hay en la ciudad de Guadix. Asistieron los guardias civiles de la ciudad, sus familiares, las autoridades accitanas y numerosos amigos que quisieron acompañarlos.

Presidió la celebración el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, que habló de la profesión de servicio que tiene la Guardia Civil, de cómo son queridos en la comunidad y de cuánto arriesgan a menudo, incluso sus vidas. También habló de la Virgen del Pilar y de la compañía que es siempre la Virgen María para los cristianos, ahora y en los comienzos de la Iglesia, fortaleciendo a Santiago y los primeros evangelizadores.

En la celebración hubo peticiones expresas por los guardias civiles, para que desempeñen bien su trabajo y se sientan siempre fortalecidos y acompañados por la Virgen. También se rezó por los guardias civiles fallecidos y por sus familiares. Y se ofreció una corona de laurel en su recuerdo.

Entre los asistentes, estaban la nueva teniente del puesto principal de Guadix, Marta Cifuentes, y la nueva teniente de la compañía de Guadix, Mercedes Cerezo, así como los miembros de la compañía y del destacamento de Tráfico de Guadix.

Al final, todos, junto al obispo y los sacerdotes concelebrantes, se hicieron una foto de familia, que inmortalizó una jornada espléndida, tanto en lo climatológico como en el fervor mariano y en la alegría de la fiesta de la Hispanidad y del patronazgo de la Guardia Civil.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

La Virgen del Rosario salió este año desde la Catedral y recorrió las calles de Guadix

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El pasado sábado, 10 de octubre, Nuestra Madre y Señora del Rosario recorrió procesionalmente las calles de Guadix. La principal novedad de este año fue que la sagrada imagen de Nuestra Señora del Rosario hizo su salida procesional desde la Catedral de Guadix, al igual que lo hizo también la imagen de San Miguel, debido a las obras que actualmente se están llevando a cabo en la parroquia de San Miguel.

A las 18:00 horas dio comienzo la Eucaristía, presidida por el párroco de San Miguel y consiliario de la hermandad, quien, en su homilía, exhortó a los hermanos a perseverar en el rezo del Santo Rosario como camino para transformar los corazones y acercarnos más a Dios. Recordó que el Rosario es compendio del Evangelio y, evocando el mensaje de la Santísima Virgen en Fátima, destacó su importancia como medio para alcanzar la paz entre las naciones, la conversión de los pecadores y la salvación de las almas. También pidió encomendar a la Virgen el futuro de España, porque no puede haber una regeneración política si no hay una regeneración moral desde la base de las virtudes cristianas.

La Hermandad Sacramental de San Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario de Guadix estuvo acompañada por diversas hermandades de la parroquia, de la ciudad y de la provincia, como las Hermandades del Rosario de Escúzar y Purullena. Su presencia puso de manifiesto, una vez más, los lazos de unión, fe y fraternidad que nos hermanan bajo la protección de María Santísima.

Los sones musicales, interpretados de manera magnífica por la Banda Sinfónica de María Santísima de las Lágrimas de Guadix, acompañaron el discurrir de la procesión, contribuyendo a realzar la solemnidad y la belleza de una jornada tan especial para nuestra corporación.

Uno de los momentos más emotivos del recorrido tuvo lugar cuando la Virgen del Rosario fue recibida en el templo de María Santísima de las Lágrimas y San Agustín. Fue un hermoso gesto de acogida y fraternidad que vivimos con especial emoción y que quedará para siempre en nuestro corazón.

La hermandad ha expresado su agradecimiento a la Hermandad de la Virgen de las Lágrimas, al obispo y cabildo por permitir salir desde la Catedral, y a todos los que han acompañado a la imagen durante el recorrido.

También agradece a los miembros del benemérito cuerpo de la Guardia Civil Manuel Moyano y Manuel Moyano Muñoz su escolta al paso de la Virgen del Rosario; y a las autoridades, a la Policía Local y a Protección Civil su esfuerzo y colaboración, que contribuyeron al buen desarrollo de la procesión.

Felicitación

Además, la hermandad felicita al guardia civil Manuel Moyano Muñoz por su distinción con el Premio Ideal del Año por su heroica actuación en el incendio de Los Gallardos este verano. Este joven guardia civil escolta cada año a Nuestra Señora del Rosario durante su salida procesional. También hace extensible su felicitación a sus compañeros de servicio, cuya valiente intervención merece el reconocimiento y la gratitud de toda la sociedad.

José Manuel Martos

Vicehermano mayor de la Hermandad Sacramental de San Miguel y Pontificia Archicofradía del Santísimo Rosario de Guadix.

 

Comenzó el proceso de coronación canónica de la Virgen de la Soledad, de Baza

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La Iglesia de la Merced, de Baza, acogió en la tarde del viernes 9 de octubre la Eucaristía con la que se inició el proceso de coronación canónica de María Santísima de la Soledad, una de las imágenes titulares de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia, María Santísima de la Soledad y Jesús Resucitado.

Presidió la Eucaristía el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, concelebrada por el párroco de la Merced y consiliario de la hermandad, Pablo Rodríguez. A la celebración asistió el alcalde de Baza, Pedro J. Ramos, hermanos de otras cofradías de la ciudad y, por supuesto, muchos hermanos de la propia hermandad.

Decreto y cartel

Comenzó la celebración con la lectura del decreto del obispo por el que se aprueba el inicio de este proceso, que quiere ensalzar y honrar a María coronándola.

Después, el prelado, junto al hermano mayor, descubrió el cartel anunciador, una obra llamada a convertirse en el icono visual de todas las actividades y celebraciones encaminadas a preparar la esperada coronación.

Homilía

En la homilía, monseñor Francisco Jesús Orozco se dirigió a la cofradía y, de manera particular, a sus cofrades, invitándolos a mirar siempre a la Virgen como modelo para nuestra vida cristiana. También, ensalzó la devoción a la Virgen de la Soledad durante tantos años, incluso siglos, en la ciudad de Baza.

A los cofrades les dijo que tenían que ser como el “dedo de Dios”, es decir, instrumentos activos de evangelización, comportándose como auténticos misioneros en sus entornos cotidianos.

Como hermandad, los animó a cultivar la cohesión y el trabajo fraterno tanto en el seno de la propia cofradía como en la Iglesia diocesana, y les advirtió contra las apariencias externas sin trasfondo espiritual. “De nada sirve tenerlo todo limpio y brillante por fuera si el corazón está vacío y Cristo no habita en él”, les dijo el obispo, animándolos a vivir una fe auténtica.

Para concluir, el prelado destacó que este proceso no debe ser solo un acontecimiento festivo, sino un impulso renovado hacia lo verdaderamente esencial: una fe viva y un amor traducido en caridad efectiva hacia las personas más vulnerables y necesitadas.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 11 de octubre de 2026

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Una parábola que nos sitúa en el contexto de una boda, signo del amor entre Dios y su pueblo, es decir, la alianza que se sella con Israel, representado en los primeros invitados, y que se vuelve a sellar, tras el rechazo de los primeros, con los segundos invitados: todos los hijos e hijas de Dios, especialmente los pobres y los marginados a los que Jesús busca por los caminos de la vida.

Un banquete que nos recuerda la plenitud de las promesas mesiánicas que se alcanzan con la llegada e instauración del reino, que el hijo de Dios nos oferta como un don gratuito, pero al que hemos de corresponder con nuestra respuesta responsable.

Todos somos invitados y todos tenemos un lugar en el reino, siempre que no lo rechacemos por cambiarlo por otras preferencias que nos ofrecen una vida y una felicidad superficial e incompleta.

DESARROLLO

Esta tercera parábola del evangelio de Mateo insiste en la misma temática de las dos anteriores: el reino de Dios es ofrecido y no siempre es acogido. Así se pone de manifiesto que la intención de Dios es hacer partícipes de ese reino a todos, pero que es responsabilidad de cada persona el responder adecuadamente.

El escenario en el que se desarrolla esta parábola es diferente en esta ocasión, pero también tiene una carga simbólica muy fuerte. La boda en Israel, sobre todo a partir del profeta Isaías, expresa la alianza de amor de Dios con su pueblo. A su vez, el banquete nos recuerda el cumplimiento de las promesas mesiánicas que suceden con la llegada de Jesús. La boda en la cultura semita era el momento más importante de la vida de un joven o adulto, tanto hombre como mujer, y el banquete nos recuerda la alegría, la fiesta, el compartir, la abundancia, la fraternidad y la gratuidad. Todos ellos son los signos del reino de Dios.

Un rey celebra la boda de su hijo y prepara un banquete, mandando a sus criados a convocar a los invitados a tan gran acontecimiento, pero éstos, algunos poniendo escusas y otros actuando de manera agresiva contra los criados, rechazan la invitación. El estar invitados resalta la gratuidad del reino de Dios, y es que ese reino es un don permanente que Dios nos está ofreciendo y que no siempre valoramos por tener por preferencias otras ofertas de este mundo en las que creemos poder alcanzar la felicidad y lograr nuestras satisfacciones personales.

Jesucristo en persona ha experimentado el rechazo de los judíos, que, siendo los primeros invitados al reino de Dios que él anuncia y oferta, ellos lo desprecian. De ahí que el Señor, con la misma gratuidad al tratarse de un don, abre y extiende la lista de los invitados a todos, buenos y malos, pero especialmente a los pobres, desposeídos y marginados. La parábola insiste de esta manera en que los cristianos hemos de superar el escándalo de la pobreza para verla siempre asociada al Evangelio, pues es con los pobres con los que Dios quiere contar para llevar a cabo su proyecto. Para Jesús, el que de verdad siente a Dios en su corazón acoge al pobre.

Por último, uno de los que fueron invitados se presenta mal vestido, para recordar así a los cristianos que, aunque el amor de Dios, la salvación y el reino de Dios son un don, evidentemente inmerecido, requiere de nuestra colaboración y de estar a la altura con nuestra vida.

En la Iglesia muchas veces los cristianos tenemos la concepción de nosotros mismos de que somos los mejores y nos olvidamos que también nosotros somos pecadores, que hemos sido recogidos de los caminos por los que a veces hemos andados perdidos o nos desorientamos en más de una ocasión. Aquí no se trata de buenos y malos, ni mejores ni peores, sino de dejarnos amar por un Dios que quiere lo mejor para nosotros.

Emilio J. Fernández, sacerdote

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La comunidad educativa de la Divina Infantita celebra la Eucaristía de inicio de curso en la Catedral

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La comunidad educativa del colegio de la Divina Infantita celebró oficialmente el inicio del nuevo curso escolar con una solemne Eucaristía que tuvo lugar en la Catedral. La celebración, presidida por el obispo D. Francisco Jesús Orozco, tuvo lugar el pasado 7 de octubre, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Rosario, en honor a la Madre Rosario Arrevillaga, fundadora de la congregación junto al Padre Federico Salvador.

 

Una celebración con toda la comunidad escolar

La Eucaristía congregó a todos los alumnos del centro educativo, así como a los profesores y a la comunidad religiosa. Este año, la comunidad de religiosas de la Inmaculada Niña María, más conocidas como religiosas de la Divina Infantita, se ha visto reforzada con la incorporación de dos nuevos miembros: la madre Dolores —quien asume el cargo de superiora— y la madre Magdalena. Durante el acto, el obispo tuvo palabras de mención especial para ellas.

 

Cercanía en la homilía

En la homilía, el obispo de Guadix mantuvo una actitud muy cercana a los más jóvenes, interactuando con ellos mediante preguntas que permitieron su participación. Asimismo, y como la celebración tenía lugar en la fiesta de la Virgen del Rosario, puso especial énfasis en la importancia del rezo del Santo Rosario, recordando que este es uno de los grandes legados y enseñanzas que dejó la Madre Rosario, junto a su profunda devoción a la Virgen María.

A causa de las previsiones de lluvia, la Eucaristía tuvo que trasladarse desde el patio del colegio, donde estaba prevista, hasta el templo catedralicio, donde se desarrolló con gran solemnidad. La Catedral está a solo unos metros del colegio y brindó protección para la lluvia y un maro incomparable para la inauguración del curso escolar.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Homilía en la festividad de la Virgen del Pilar

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Hermanos sacerdotes, autoridades civiles y militares, miembros de la Guardia Civil, familiares y amigos:

Hermanos y hermanas, amados por el Señor:

Celebramos hoy la fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. La tradición cristiana ha visto en Ella una presencia maternal que acompaña a la Iglesia en España desde sus primeros pasos. Y, más allá de las circunstancias históricas que rodean el origen de esta advocación, lo que hoy celebramos es una certeza que pertenece al corazón de nuestra fe: María permanece junto a los discípulos de su Hijo y nos conduce siempre hacia Él.

La Palabra de Dios que acabamos de escuchar nos ofrece dos imágenes muy hermosas: María reunida en oración con los primeros discípulos y Jesús proclamando dichosos a quienes escuchan la Palabra de Dios y la cumplen. Ambas nos ayudan a comprender el sentido profundo de esta celebración.

En la primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, encontramos a María en medio de la primera comunidad cristiana. Los discípulos no saben bien cómo será el futuro; han experimentado el desconcierto de la cruz y la alegría de la Resurrección, pero necesitan fortaleza para continuar la misión recibida.

Y allí está María. No ocupa el centro de la escena, sencillamente, permanece con ellos, ora con ellos y sostiene su esperanza.

De este modo, la Virgen María nos enseña que, muchas veces, la mayor fortaleza consiste en permanecer fieles cuando las circunstancias son difíciles. Estar presentes, acompañar, sostener al que vacila y no abandonar al que nos necesita: también ahí se manifiesta la grandeza del corazón humano.

¡Qué imagen tan sugerente para una celebración como esta! Porque la misión de la Guardia Civil está hecha, en buena medida, de esa presencia fiel y discreta. De estar cuando alguien necesita ayuda; acudir cuando otros sienten miedo; proteger a quien se encuentra en peligro; cumplir el deber incluso cuando resulta costoso y nadie está mirando.

Detrás de cada uniforme hay una persona, una familia, una historia de entrega y, tantas veces, sacrificios que no aparecen en los titulares. Por eso, hoy queremos dar gracias a Dios por todos los hombres y mujeres de la Guardia Civil, por su servicio a Huelva y a toda la sociedad, y también por sus familias, que comparten tantas veces las preocupaciones y las renuncias de esta vocación de servicio.

Pero la Palabra de Dios nos invita a ir todavía más lejos.

En el Evangelio, una mujer exclama, admirada ante Jesús: Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Jesús recoge aquella alabanza y la lleva a su verdadera profundidad: Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

Jesús no rebaja la grandeza de su Madre. Al contrario, nos revela dónde se encuentra su dignidad más profunda. La Santísima Virgen es bienaventurada no solamente porque llevó a Jesús en su seno, sino porque creyó en la Palabra de Dios y permitió que esa Palabra transformara toda su existencia. Su respuesta, ante el anuncio del Ángel de que en ella iba a obrar el Espíritu Santo la encarnación del Hijo eterno de Dios fue: Hágase en mí según tu palabra.

Por eso María es grande, porque confió; porque se puso en manos de Dios; porque hizo de su vida una respuesta generosa a su llamada.

Y aquí encontramos otra enseñanza decisiva para todos nosotros: no basta con admirar los valores; hay que encarnarlos en la propia vida. No basta con honrar a la Virgen; hay que aprender de ella. Así, no podemos contentarnos con hablar de justicia: hay que actuar justamente. Tampoco basta con defender la paz: hay que trabajar por ella. Ni basta con proclamar la dignidad humana: hay que reconocerla en cada persona, también en aquella que piensa de manera diferente, que se encuentra en una situación difícil o que reclama nuestra paciencia.

Esto vale para todos, pero adquiere una especial relevancia cuando se ejerce una responsabilidad pública. La autoridad encuentra su mayor dignidad cuando se pone al servicio del bien común.

Jesús nos ofrece el criterio definitivo cuando dice que no ha venido a ser servido, sino a servir. Esa es la lógica del Evangelio: la verdadera grandeza no consiste en situarse por encima de los demás, sino en ponerse al servicio de los demás.

Queridos guardias civiles: que vuestra misión esté siempre iluminada por estos valores. Y que encontréis siempre en la justicia, la honestidad y el respeto los fundamentos de vuestra actuación.

También, esta fiesta de la Virgen del Pilar tiene una resonancia particular, porque celebramos también el Día de la Fiesta Nacional de España y los profundos vínculos históricos, culturales y espirituales que unen a los pueblos de Hispanoamérica.

Es una ocasión para dar gracias por todo lo que hemos recibido, por una larga historia compartida. Esa unidad no elimina las diferencias, sino que nos exige vivirlas sin destruir los vínculos que nos unen. Una sociedad madura admite la discrepancia, el debate y la legítima pluralidad; pero necesita también respeto, sentido de la responsabilidad y voluntad sincera de buscar el bien común. No se trata de pensar todos lo mismo, ni de renunciar a las propias convicciones, sino de recordar que ninguna diferencia política puede borrar nuestra condición de hermanos, ni ningún desacuerdo debería hacernos olvidar la dignidad de quien piensa de otra manera.

Hoy ponemos bajo el amparo de la Virgen del Pilar a la Guardia Civil de Huelva, a sus mandos y agentes, a sus familias y a todos cuantos colaboran en la construcción de una sociedad más segura y más justa. Recordamos también a quienes han perdido la vida en acto de servicio, a quienes han sufrido las consecuencias de la violencia y a todas las personas que necesitan protección, consuelo y esperanza.

También pedimos especialmente por España: para que no se impongan la crispación sobre el diálogo, el resentimiento sobre el perdón o el interés particular sobre la búsqueda del bien común. Que sepamos defender nuestras convicciones sin convertir al discrepante en enemigo y que aprendamos a construir juntos, desde nuestras diferencias, un futuro de justicia, libertad y fraternidad.

Virgen Santa del Pilar, fortalece nuestra fe, afirma nuestra esperanza y haznos constantes en el amor.

Amén.

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