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La Parroquia de San Francisco de Arcos culmina su 60 aniversario con la dedicación de un nuevo altar

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La Parroquia de San Francisco de Arcos culmina su 60 aniversario con la dedicación de un nuevo altar

La Parroquia de San Francisco de Arcos culmina su 60 aniversario con la dedicación de un nuevo altar

La Parroquia de San Francisco de Arcos de la Frontera vivió en la tarde de ayer una jornada especialmente significativa con la celebración de la clausura del Año de Gracia concedido con motivo del 60 aniversario del origen de la parroquia.

La Eucaristía estuvo presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, y coincidió además con la festividad de San Francisco de Asís, titular de la parroquia, reuniendo así en una misma celebración varios acontecimientos importantes para la vida de esta comunidad parroquial.

Durante la celebración tuvo lugar también la dedicación del nuevo altar del templo, un momento de especial relevancia para la parroquia. A través del rito de dedicación, el altar queda destinado de manera permanente a la celebración de la Eucaristía, centro de la vida de la comunidad cristiana.

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Asimismo, la celebración sirvió para poner el broche final al Año de Gracia vivido por el 60 aniversario de la parroquia, un tiempo en el que la comunidad de San Francisco ha podido recordar su historia y celebrar el camino recorrido desde sus orígenes.

En su homilía, el Sr. Obispo comenzó destacando los tres motivos que confluían en esta celebración: la dedicación del nuevo altar, la celebración de San Francisco de Asís como titular de la parroquia y la clausura del Año de Gracia vivido con motivo de los 60 años de historia de la comunidad parroquial.

A partir de la primera lectura del profeta Isaías, el prelado invitó a los presentes a preguntarse qué están haciendo con los dones recibidos del Señor y si estos están dando los frutos esperados. «Llegado el momento, mirando a cada uno de nosotros, ¿puede el Señor cosechar frutos de vida eterna», planteó.

El pastor diocesano se detuvo especialmente en el significado de la dedicación del nuevo altar, recordando que con este paso la parroquia da cumplimiento a lo pedido por la Iglesia hace sesenta años a raíz del Concilio Vaticano II. Explicó que la disposición del espacio litúrgico debe ayudar a poner siempre a Cristo en el centro y que la comunidad cristiana está llamada a congregarse en torno a un único altar, en consonancia con el lugar desde el que se proclama la Palabra de Dios.

En este sentido, explicó que la relación entre altar y ambón no responde simplemente a una cuestión estética, sino que hace visible la presencia de Cristo, que se comunica a través de su Palabra y convoca a los fieles en torno al altar para unirlos a su sacrificio. De este modo, destacó que el nuevo altar permite expresar cómo Cristo, presente en el sagrario, «es el que nos congrega en un único altar y el que nos convoca para la escucha de su Palabra».

El Monseñor Rico Pavés invitó entonces a reconocer la abundancia de dones que Dios ofrece: «Tenemos a Cristo» en su Palabra para orientar nuestros pasos; en el sacrificio que se actualiza cada vez que se celebra la Santa Misa; y en el sagrario, «que nos espera para un coloquio de amor que nos haga caminar en este mundo con la fortaleza de la esperanza». Por ello, exhortó a «no echar en saco roto la abundancia de dones del Señor», sino a responder con generosidad para que estos produzcan frutos de vida eterna.

La segunda gran llamada de la homilía partió de las palabras de san Pablo: «Nada os preocupe». Monseñor Rico Pavés señaló que la certeza de seguir a Cristo resucitado, vencedor del pecado y de la muerte, permite afrontar las dificultades con serenidad y sin perder la paz.

Precisamente desde esta perspectiva abordó el significado del Año de Gracia vivido por la parroquia con motivo de sus 60 años de historia. el Sr. Obispo explicó que este tiempo ha supuesto una oportunidad para poner orden en la vida interior y crecer en la conversión, la misericordia y la reconciliación. «Pongamos paz en nuestro corazón y nos convertiremos, y tanto lo necesita nuestro mundo, en portadores de paz a nuestro alrededor», afirmó.

Volviendo a la dedicación del altar, Monseñor Rico Pavés explicó también el profundo significado de los signos que acompañan este rito, entre ellos la unción del altar con el Santo Crisma. Así, subrayó que «en el altar no vemos simplemente un mueble, sino a Cristo que nos convoca» para participar en lo más grande que el cristiano puede vivir: unirse a su entrega en el Calvario.

En este sentido, recordó que participar en la Eucaristía no consiste únicamente en recordar un acontecimiento del pasado, sino en ser hechos contemporáneos del sacrificio de Cristo y copartícipes de su entrega redentora. «Aun siendo pequeña nuestra vida, cargada de debilidades y de pecados, el Señor quiere contar con nosotros para llevar la salvación al mundo entero», señaló. Por ello, insistió en que «unidos a Cristo, en torno al único Cristo, es como formamos la Iglesia».

Finalmente, con motivo de la celebración de San Francisco de Asís, el pastor diocesano recordó el lema que ha acompañado a la familia franciscana durante este tiempo: «Don recibido, vida entregada». Una expresión que, explicó, resume tanto la existencia de san Francisco como el dinamismo propio de todo seguidor de Cristo. Su vida fue fruto de la docilidad para acoger el don de Dios hasta identificarse profundamente con Cristo: «De un don recibido se llega a una vida entregada».

Monseñor Rico Pavés concluyó pidiendo que los dones recibidos durante este Año de Gracia no queden estériles, sino que produzcan frutos en la vida de la comunidad parroquial. Así, exhortó a que todo lo recibido del Señor «se convierta también en vida entregada, vida regalada para mayor gloria de Dios y servicio de la Iglesia».

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LOS PRADOS. El barrio de Málaga, junto a María

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LOS PRADOS. El barrio de Málaga, junto a María

El barrio malagueño de Los Prados vivió en septiembre una de sus citas devocionales más destacadas con la salida procesional de la imagen de la Virgen del Dulce Nombre.

LOS PRADOS. El barrio de Málaga, junto a María

La talla, realizada por el escultor José María Ruiz Montes, tiene el cariño de los vecinos y muestra a una Virgen sencilla, descalza y llevando del brazo a Jesús niño. La procesión recorre las calles principales del barrio, y los vecinos se implican participando desde la asociación local en la organización de la procesión. El párroco, Guillermo González, acompañó la salida procesional, que portaron numerosos jóvenes.

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Bornos celebra la festividad de su Patrona, Nuestra Señora del Rosario Coronada

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Bornos celebra la festividad de su Patrona, Nuestra Señora del Rosario Coronada

Bornos celebra la festividad de su Patrona, Nuestra Señora del Rosario Coronada

La localidad de Bornos celebró en la mañana de ayer la festividad de Nuestra Señora del Rosario Coronada, Patrona del municipio, con la celebración de la Eucaristía presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.

La Parroquia de Santo Domingo de Guzmán acogió esta celebración en torno a la Santísima Virgen, en una jornada especialmente significativa para la comunidad parroquial y para la localidad de Bornos, que volvió a reunirse en torno a su Patrona.

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En su homilía, Monseñor José Rico Pavés comenzó destacando que la celebración anual en honor de Nuestra Señora del Rosario Coronada, patrona de Bornos, constituye «una oportunidad preciosa» para que todo el pueblo renueve la vida que recibe del Señor. Una renovación que, señaló, exige prestar oído a la Palabra de Dios y que adquiere un significado especial al contemplarla con la mirada puesta en la imagen de la patrona.

El Sr. Obispo articuló su reflexión en torno a tres consignas fundamentales: hacer memoria, no preocuparnos y no desaprovechar las oportunidades que Dios ofrece. Tres llamadas que relacionó con los frutos que cada fiel está llamado a presentar al Señor al cumplirse un nuevo año en torno a la Virgen del Rosario.

En primer lugar, invitó a hacer memoria del bien recibido. A partir de las palabras del profeta Isaías, «¿podía hacer algo más en favor de esta viña», explicó que recordar no significa simplemente volver la mirada hacia el pasado, sino abrir el corazón ante Dios para reconocer cómo su bondad continúa acompañando la vida y preguntarse, con humildad, cómo se está correspondiendo a ella.

En este sentido, el prelado invitó a quienes durante estos días crucen su mirada con la imagen de la patrona a realizar un ejercicio personal: «¿He sabido corresponder durante el último año a los bienes que el Señor me regala». Así, mencionó dones como la salud, las relaciones familiares o la estabilidad laboral, animando a fijar la mirada antes en el bien recibido que en aquello que falta y a preguntarse si los talentos concedidos por Dios han sido puestos verdaderamente a trabajar.

La segunda consigna estuvo tomada de san Pablo: «Que nada os preocupe». El prelado explicó la necesidad de poner en paz la propia vida interior para afrontar las tareas y dificultades cotidianas sin olvidar que la existencia está llamada a algo mucho mayor que las preocupaciones de cada día. Asimismo, exhortó a que las adversidades y el mal recibido nunca hagan perder de vista «la grandeza del bien que el Señor me ofrece».

Fue en este punto donde el pastor diocesano compartió una de las imágenes más personales de su homilía. Al contemplar a Nuestra Señora del Rosario Coronada, reconoció que siempre le ha atraído especialmente «el descanso del niño en manos de la madre». Desde esa imagen pidió al Señor saber presentarle obras de bien como respuesta a su bondad: «No turbemos el descanso del niño con nuestras preocupaciones, sino aprendamos de él a poner nuestra vida en manos de María Santísima».

Finalmente, el Obispo se detuvo en la oportunidad que Dios ofrece continuamente para comenzar de nuevo. A partir del Evangelio, recordó que el Señor no deja de ofrecer oportunidades a todos y explicó que vivir verdaderamente una fiesta patronal desde la fe significa renovar la certeza de que Dios sigue dando la posibilidad de ordenar la propia vida, ensanchar el corazón, escuchar su Palabra y retomar aquellos propósitos de bien que pudieron quedar atrás a causa de la propia fragilidad.

«Pido al Señor que no echemos en saco roto las oportunidades que Él nos regala», afirmó, recordando que para el creyente el tiempo es «antesala de la eternidad». Desde ahí dirigió una llamada concreta a todo el municipio: «Ojalá el pueblo, la villa de Bornos, escuche la voz del Señor».

Monseñor Rico Pavés pidió que, contemplando a María Santísima, Bornos renueve su deseo de transmitir la fe de mayores a jóvenes, crecer en la virtud para que el bien alcance a todos y sembrar paz allí donde otros siembran discordia. «La fidelidad a Cristo es nuestra seña de identidad y de esa fidelidad que se cuida por dentro depende el fruto que el Señor nos pide dar por fuera», señaló.

Finalmente, el prelado resumió el sentido de la celebración afirmando que «es día de la patrona, es decir, es día de cosechar frutos, frutos para la eternidad», e invitó a vivir toda la jornada desde la alegría de la fe y la confianza en la Virgen, acogiendo siempre el nuevo comienzo que Cristo ofrece. Como es habitual, concluyó poniendo todo bajo la protección de María.

De este modo, Bornos vivió una nueva celebración de la Virgen del Rosario Coronada, una devoción profundamente vinculada a la localidad y que cada año reúne a los fieles para celebrar la festividad de su Patrona.

Esta advocación mariana tiene también una especial presencia en otro punto de la Diócesis de Asidonia-Jerez. Nuestra Señora del Rosario es igualmente Patrona de Rota, localidad que celebrará su festividad el próximo miércoles 7 de octubre. La Eucaristía tendrá lugar en la Iglesia de Nuestra Señora de la O a las 12:00 horas y estará presidida por Monseñor José Rico Pavés.

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Asamblea de inicio de curso con la Pastoral de salud

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Asamblea de inicio de curso con la Pastoral de salud

El día 7, en la Casa de la Iglesia (C/ Gracia, 48), a las 17:30 horas.

El miércoles día 7 se celebra la Asamblea con la que la Pastoral de la salud inicia el curso 2026-27. “Será un encuentro para compartir la memoria de lo vivido, conocer los resultados de la encuesta y presentar las líneas y propuestas que nos acompañarán durante este nuevo curso”, explicó esta Pastoral.

Foto archivo.

La Asamblea tendrá lugar en la Casa de la Iglesia (C/ Gracia, 48), a las 17:30 horas. Está abierta a la asistencia de todo el mundo, especialmente a quienes quieran conocer esta Pastoral, su trabajo y colaborar con ella. Asimismo, en esta Asamblea se avanzará una de las novedades que el próximo día 14 se presentará en la Archidiócesis: el Reloj de la vida.

Además de su presencia en los hospitales, a través de las capillanías, la Pastoral de salud desarrolla distintas acciones pastorales para acompañar a las personas en el proceso de su enfermedad, en su ancianidad o en el final de la vida, así como a sus familiares.

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La Palabra de Dios, centro del Día Diocesano del Catequista

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La Palabra de Dios, centro del Día Diocesano del Catequista

La Casa de Espiritualidad de Aguadulce acogió este sábado, 3 de octubre, el Día Diocesano del Catequista de la Diócesis de Almería, que este año se celebró bajo el lema «Catequizar desde la Palabra: la Biblia como alma de la catequesis». Una jornada pensada para comenzar el nuevo curso pastoral poniendo en el centro la Palabra de Dios y la misión de quienes, desde las parroquias, acompañan en el camino de la fe.

El encuentro comenzó con la acogida por parte del obispo de Almería, D. Antonio, que recibió a los catequistas y compartió con ellos este inicio de curso. Tras este primer momento de encuentro, los participantes se trasladaron a la capilla donde tuvo lugar la oración comunitaria.

La formación estuvo a cargo de D. Antonio Guerrero, sacerdote de la diócesis de Jaén y profesor de Sagrada Escritura, que ofreció una ponencia centrada en la importancia de la Palabra de Dios para la catequesis.

Durante su intervención, destacó la necesidad de que los catequistas conozcan cada vez mejor la Sagrada Escritura y, sobre todo, que puedan acercarse a ella no como un simple conjunto de textos, sino como la historia de la relación de Dios con su pueblo.

En este sentido, la Alianza ocupó un lugar importante en la reflexión. Desde esta perspectiva, la catequesis está llamada a ayudar a descubrir que la Palabra de Dios tiene que ver también con la vida concreta de cada persona. El catequista no está llamado únicamente a transmitir conocimientos sobre la fe, sino a acompañar un encuentro con la Palabra que ilumina la propia historia y ayuda a descubrir la presencia y la acción de Dios. Después de un breve descanso, los participantes tuvieron la oportunidad de continuar la reflexión en una mesa redonda con el ponente.

La jornada contó también con la participación de la Delegación de Pastoral Familiar, que presentó las principales propuestas y actividades previstas para este curso pastoral. Además, se ofrecieron distintas dinámicas para trabajar con las familias y los matrimonios.

Por su parte, D. Samuel Olvera, Delegado episcopal para la Catequesis, presentó algunos de los nuevos materiales y recursos destinados a las diferentes catequesis parroquiales. Se dieron a conocer herramientas pensadas para acompañar procesos de iniciación y crecimiento en la fe en las distintas etapas.

El encuentro concluyó con una comida compartida, un momento de convivencia que permitió prolongar de manera distendida los encuentros y conversaciones de toda la mañana.

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Mons. Gil abre el Año jubilar diocesano de la Virgen de la Cabeza, en Jaén

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Mons. Gil abre el Año jubilar diocesano de la Virgen de la Cabeza, en Jaén

En su homilía, nuestro arzobispo profundizó en el significado del Año Jubilar y en la oportunidad que representa para sus diocesanos conmemorar ocho siglos de historia y devoción a la Virgen de la Cabeza. Este Año jubilar será hasta el 8 de diciembre de 2027.

Nuestro arzobispo D. José María Gil Tamayo ha abierto el Año Jubilar diocesano de la Virgen de la Cabeza en Andújar, concedido por la Santa Sede por los 8 siglos desde la aparición de la Virgen en esta localidad jienense de Sierra Morena.

D. José María abrió la Puerta Santa de la Basílica y Real Santuario y presidió la celebración litúrgica, concelebrada por el obispo de Jaén, D. Sebastián Chico Martínez, y los obispos eméritos de la Diócesis, D. Ramón del Hoyo y D. Amadeo Rodríguez Magro.

Junto a ellos también concelebraron el provicario general, vicarios episcopales y numerosos sacerdotes diocesanos de Jaén, además del ministro general de la Orden de la Santísima Trinidad, el provincial trinitario y miembros de la comunidad trinitaria de Andújar, custodios del Santuario.

Por parte de la comunidad cofrade, asistieron las cofradías Matriz y filiales de la Virgen de la Cabeza, así como de otras hermandades y cofradías, lo que “ha puesto de manifiesto la fortaleza de una devoción que, desde hace ocho siglos, forma parte de la identidad religiosa y cultural de la provincia de Jaén y de tantos devotos que acuden a Sierra Morena desde distintos lugares”, señaló la Diócesis.

Asistieron también al Santuario cientos de fieles “para participar en esta jornada histórica, en la que la devoción mariana, la oración y la comunión de la Iglesia diocesana han sido protagonistas”. Representantes de las cofradías, sacerdotes, religiosos, autoridades civiles y militares y numerosos devotos han acompañado a la Diócesis de Jaén en el inicio de este tiempo jubilar, que se prolongará hasta el 8 de diciembre de 2027.

Según informa la Diócesis de Jaén, es un “acontecimiento que invita a agradecer una historia de fe transmitida de generación en generación y a renovar el encuentro con Cristo bajo la mirada maternal de María”.

RITO DE APERTURA DEL AÑO JUBILAR
La jornada comenzó con la procesión hasta la Puerta Santa. Tras los ritos iniciales, la proclamación del Evangelio y la lectura del decreto pontificio de concesión del Año Jubilar, monseñor Gil Tamayo golpeó tres veces la puerta antes de proceder a su apertura. El repique de campanas acompañó este momento, tras el cual los celebrantes y una representación del pueblo de Dios han atravesado el umbral para entrar en la Basílica: religiosas, sacerdotes, una familia, representantes de Cáritas, migrantes…

Con este gesto, el Santuario se convierte en templo jubilar y lugar de peregrinación durante los próximos catorce meses. 

HOMILÍA
En su homilía, nuestro arzobispo profundizó en el significado del Año Jubilar y en la oportunidad que representa para la Diócesis de Jaén conmemorar ocho siglos de historia y devoción a la Virgen de la Cabeza.

D. José María invitó a los fieles a ser verdaderos imitadores de Cristo. Partiendo del Evangelio proclamado, y utilizando una imagen vinculada al mundo agrícola, recordó que el Señor espera de cada cristiano frutos de vida cristiana. “El Señor nos tiene una paciencia infinita”, señaló, al tiempo que destacó que el Evangelio de este día constituye una llamada personal a dar fruto con la propia vida.

El arzobispo hizo también referencia a la carta pastoral del Obispo de Jaén con motivo del Año Jubilar y utilizó la propia subida al Santuario, “con sus curvas y sus dificultades”, como imagen de la existencia humana. “La vida cristiana es un camino”, afirmó. “Un camino en el que cada persona llega con sus problemas, preocupaciones y dificultades y está llamada a ponerlos en manos de la Virgen, sabiendo que Cristo es, al mismo tiempo, camino y meta”.

En este sentido, insistió en que cada persona está llamada a vivir personalmente este Año Jubilar como un verdadero itinerario espiritual. No puede reducirse únicamente a celebraciones externas: “Si termina el Año Jubilar y no ha pasado nada en nosotros, no sirve”. Renovar la fe -explicó- exige conversión, quitar de nuestra vida aquello que nos aparta de Dios y de los demás, y hacer que la devoción se traduzca en obras concretas.

Asimismo, monseñor Gil Tamayo recordó a los presentes que son “herederos de ocho siglos de historia”, de un pueblo cristiano cuya fe viene de lejos y que tiene una profunda impronta mariana. Por ello, animó a recoger el testigo de quienes nos precedieron, a vivir en santidad y a ser dignos herederos de esa fe. Una herencia que debe vivirse desde una “memoria agradecida” y con la conciencia de que “somos una Iglesia antigua, pero no vieja”.

Finalmente, invitó a los fieles a acudir a la Virgen con peticiones concretas, poniendo ante Ella las necesidades reales de nuestro tiempo, entre ellas las dificultades de tantos jóvenes para acceder a una vivienda digna. “Esta sociedad solo puede salvarse con un sentido mariano”, afirmó, subrayando que la verdadera devoción a María no puede quedarse en palabras o sentimientos, sino que ha de convertirse en vida.

FOTOS: Diócesis de Jaén

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