«La vida, un don inviolable» es el lema de la Jornada por la Vida, que la Iglesia celebra el 25 de marzo, solemnidad de la Anunciación del Señor. La Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vidaha sido la encargada de elaborar los materiales para su difusión.
Miguel Ruiz Prada, castellanoleonés, es licenciado tanto en psicología por la Universidad Pontificia de Comillas como en Estudios Eclesiásticos por la Universidad Pontificia de Salamanca y entre sus investigaciones contempla el síndrome de Burnout en los sacerdotes.
Cuando se habla de la vivencia del malestar en la vida sacerdotal, ¿qué entiende exactamente? ¿Se trata solo de cuadros clínicos o también de crisis existenciales, desgaste pastoral, soledad, duelo, frustración?
– Hay muchos elementos que pueden generar menos o más malestar en la vida de un sacerdote. Pueden ser heridas vividas en la infancia (de rechazo, abandono, humillación…) que han dejado una huella biográfica tan profunda que vuelven a brotar, una y otra vez, en situaciones de conflicto o cansancio.
Otro foco de malestar es el contexto social, eclesial y organizativo: la falta de resultados pastorales inmediatos, la lentitud en los procesos de evangelización, la escasa credibilidad después de los escándalos dentro de la Iglesia, el trato frío y distante por parte de algunos responsables diocesanos, la desconfianza de la autoridad hacia las conductas proactivas y creativas, etc.
También se vive con sufrimiento la sobrecarga laboral, la dispersión de tareas y el hecho de tener que hacer frente a múltiples demandas que llegan desde los distintos organismos diocesanos, así como desde la feligresía. Una dosis elevada de estrés, sostenida durante mucho tiempo, puede derivar en un síndrome de burnout. El sacerdote queda “quemado”, experimentando agotamiento emocional, frialdad relacional y pérdida de autoestima. Cuando el sacerdote se quema, el proceso de recuperación es muy lento. En este sentido, podemos ver la vivencia de malestar como un continuo de menor a mayor. Hablamos de psicopatología cuando el nivel de sufrimiento es elevado e interfiere significativamente en la vida ordinaria del sujeto (trabajo, familia, ocio, etc.)
Últimamente hemos conocido dolorosísimos casos que han alertado sobre la importancia de este ámbito. Es evidente que un sacerdote, como cualquier persona, puede experimentar malestar, sinsentido, crisis, ansiedad o miedo. Pero ¿se siente con libertad para expresarlo? ¿Influye la imagen social del sacerdote —como hombre “fuerte” o “siempre disponible”— en esa dificultad? Y lo que es más importante, ¿encuentra espacios seguros donde hacerlo, sin temor a ser juzgado o estigmatizado?
– Evidentemente, un sacerdote es un ser humano que goza y sufre como todos, que lidia con las dificultades con menor o mayor acierto. Hay todo un repertorio de conductas de huida, de evitación y escape, que inicialmente alivian los problemas, pero que a la larga los perpetúan, sobre todo si derivan en una adicción. El rol sacerdotal es un facilitador de encuentros en muchos contextos. Ofrece un marco previsible de relación para aquellos que buscan en el presbítero una persona de referencia y confianza. Sin embargo, a menudo se depositan demasiadas expectativas idealizadas en el sacerdote que éste puede vivir con gran tensión. Puede llegar incluso a construir un personaje externo demasiado “perfecto” en contraste con una vivencia interna de desajuste y compensaciones. En este sentido, una comunicación basada en la asertividad y autenticidad, así como la presencia de una red de apoyo significativa, pueden ayudar al cura a aceptar y regular mejor su mundo emocional.
En su experiencia, ¿cuáles son los principales “talones de Aquiles” en la vida sacerdotal: la soledad, la sobrecarga pastoral, la falta de vínculos significativos, las tensiones afectivas? ¿Qué factores inciden con más fuerza en la salud mental de los presbíteros hoy?
– Además de otras fragilidades que tienen que ver con la condición humana o con el sufrimiento que genera el mundo moderno, tecnológico y acelerado, los “talones de Aquiles” de los sacerdotes guardan relación con aspectos específicos de su realidad cotidiana: la vida en soledad a veces experimentada como vacío y sinsentido, con la sensación de ser “bichos raros”; la dificultad para generar vínculos significativos y expresar adecuadamente el afecto que sea coherente con una vida célibe (por miedo a transgredir, se opta por relaciones superficiales y distantes); el difícil equilibrio entre una vida entregada y el necesario autocuidado (sacerdotes que se exprimen o sacerdotes que se refugian en sus espacios seguros); el hecho de seguir en activo varios años después de la jubilación con la sensación de falta de ilusiones y fuerzas, etc.
¿Cómo suele recibir un ministro ordenado la propuesta de un acompañamiento terapéutico? ¿Se vive todavía como un signo de debilidad o de fracaso espiritual? ¿Qué resistencias aparecen con más frecuencia?
– Aquí la diferencia está en quién toma la iniciativa. Hay patologías, como la ansiedad o la depresión, que generan tanto sufrimiento en el sacerdote que es él mismo quien acude a pedir ayuda, aunque es cierto que se tarda mucho en dar el paso por vergüenza o por miedo a asumir los cambios que la terapia va a exigir. Una vez dado el paso, son personas que enseguida se vinculan al proceso terapéutico.
Otro caso es el de los sacerdotes, con elementos de personalidad más oscuros (narcisismo, maquiavelismo, etc.), que pueden generar bastante sufrimiento en su comunidad por sus actitudes excesivamente autoritarias, rígidas o poco respetuosas. En este caso, es la institución la que insiste al sacerdote en que asuma el trabajo terapéutico. Aquí el nivel de resistencia y de no aceptación de responsabilidades es mucho mayor.
La presencia de mujeres y laicos en la formación de los seminaristas es imprescindible en su maduración afectiva ¿De qué manera se relacionan la madurez psicológica y el crecimiento en la fe en la vida de un sacerdote? ¿Son procesos que avanzan necesariamente juntos o pueden desarrollarse a ritmos distintos? ¿Puede darse una fe sólida con fragilidades afectivas importantes? ¿Qué riesgos comporta esa posible disociación?
– Es cierto que ha habido biografías de santos que, a pesar de mostrar importantes elementos de inmadurez humana, llevaron una vida espiritual plena e hicieron de su vida una entrega radical. Quizá aquellos elementos de psicopatología que generan más sufrimiento en el individuo que en los demás pueden ser más compatibles con el proceso de maduración y santificación.
Aquí suele ser de gran utilidad ver en Jesucristo la perfecta síntesis entre la madurez humana y espiritual. Hay muchos elementos de los evangelios que podemos utilizar en el trabajo con sacerdotes y personas consagradas que convergen en una propuesta integral. Por ejemplo, ver en Jesús a un ser humano con una “vida unificada” que le llevaba a una entrega radical en jornadas maratonianas de aliviar el sufrimiento humano y, al mismo tiempo, a retirarse durante horas a un sitio aparte para poder descansar o encontrarse con el Padre. O también ver en Jesús una persona significativa en la expresión de los afectos, que tocaba y se dejaba tocar, dignificando la vida de quien se encontraba con él, sin elementos posesivos o instrumentalizadores.
En su opinión, ¿se aborda suficientemente la madurez humana y afectiva en los seminarios? ¿Se prioriza lo académico o lo espiritual en detrimento de lo emocional? ¿Qué cambios concretos podrían introducirse en la formación inicial para prevenir crisis futuras? ¿Y qué papel debería tener la formación permanente en este ámbito?
– Los nuevos planes de formación de los seminarios incluyen una evaluación psicológica de los candidatos (mejor al comienzo del proceso de formación). Además, junto con la formación intelectual, pastoral y espiritual de los seminaristas, sé que existe la presencia de profesionales de la psicología que les ayudan en su camino de maduración humana. Con las distintas generaciones de seminaristas, se ha ido dando una importancia progresiva a la madurez psicológica de los candidatos. Aquí, la presencia de mujeres y laicos en la formación de los seminaristas es imprescindible en su maduración afectiva. A pesar de posibles desajustes ya comentados, es cierto que el clero suele ser un colectivo con una mayor capacidad de introspección y autoconocimiento que otros colectivos profesionales. Aunque es cierto que la educación emocional puede ser la asignatura pendiente en personas que han desarrollado quizá más la dimensión intelectual de su formación.
La Catedral de Málaga acoge, del 10 al 12 de marzo, sus charlas cuaresmales.
Este año, las charlas con las que el Cabildo invita a la comunidad cristiana a profundizar en este tiempo de preparación para la celebración de los misterios centrales de nuestra fe, corren a cargo de tres de sus miembros.
Los días 10 y 11 de marzo, las reflexiones fueron guiadas por Juan Manuel Parra, prefecto de música y cantos, y por Miguel Gamero, canónigo fabriquero, respectivamente.
En la tarde de este jueves 12 de marzo, a las 18.30 horas, será el prefecto de Liturgia, Alejandro Pérez Verdugo, quien dirigirá la charla con la que se concluye la tanda prevista para esta Cuaresma.
En mitad de la Cuaresma, concretamente el IV Domingo de este tiempo penitencial que comenzamos el Miércoles de Ceniza, la Iglesia establece un día de cierta atenuación de la sobriedad que impregna la liturgia de estos días.
Se permite, por ejemplo, colocar flores en el altar, restringidas en este tiempo, y los instrumentos pueden sonar con mayor solemnidad a la acostumbrada en los 40 días de preparación para la Pascua. También el habitual color morado en las vestiduras sagradas, que alude a la penitencia y la conversión, el mismo que se viste en las misas de difuntos, se puede sustituir este día por el alegre color rosado.
Y es que el IV Domingo de Cuaresma, también conocido como domingo “Laetare” (Alégrate) por la palabra latina con la que empieza la antífona de entrada que se proclama en la Misa, es un día para alegrarnos en medio del desierto cuaresmal, porque la luz del cirio pascual comienza a brillar tenuemente al final del túnel. Por eso, también las lecturas de este día tienen muy presente la luz, que vencerá a la muerte y a la oscuridad en muy pocos días ya. La Pascua de Resurrección, la fiesta cristiana por excelencia, se acerca; pero ya, hoy mismo, vivimos en la alegría de ser amados y en la esperanza de ser salvados.
ANTÍFONA DE ENTRADA IV DOMINGO DE CUARESMA
Alégrate, Jerusalén,
reuníos todos los que la amáis,
regocijaos los que estuvisteis tristes para que exultéis;
mamaréis a sus pechos y os saciaréis de sus consuelos.
El Auditorio San Juan Pablo II, situado en la sede del Obispado de Jerez, acogió el pasado 6 de marzo la conferencia-coloquio titulada «Cómo evangelizar sin complejos: llevar a Jesús con alegría», impartida por Raimo Goyarrola.
La iniciativa, organizada por la Fundación CARF dentro del Foro Veritas: Cultura, Fe y Verdad, reunió a numerosos asistentes interesados en reflexionar sobre la misión evangelizadora de la Iglesia en el contexto actual.
Durante su intervención, el Obispo de Helsinki ofreció una reflexión sobre la necesidad de anunciar el Evangelio con alegría, convicción y sin complejos, destacando la importancia del testimonio cristiano en medio de la sociedad. Mons. Goyarrola compartió además su experiencia pastoral al frente de la Iglesia en Finlandia, un contexto donde los católicos son una minoría y donde el anuncio de la fe adquiere un especial carácter misionero.
La conferencia fue grabada por Radio María, que permitió recoger íntegramente el contenido de esta intervención. Gracias a esta grabación, ahora es posible escuchar el audio completo de la conferencia, ofreciendo así la oportunidad de profundizar en las ideas y reflexiones compartidas durante este encuentro.
Ante la petición de algunas asociaciones y plataformas que nos piden reaccionar ante el drama terrible de los conflictos bélicos que sacuden nuestro mundo, la Diócesis de Asidonia-Jerez, en comunión con el Sucesor de Pedro (cum Petro et sub Petro) se vuelve a unir al llamamiento del Papa León XIV para rezar por la paz.
La Diócesis de Asidonia-Jerez se une al llamamiento realizado por el Papa León XIV durante la Audiencia General celebrada ayer miércoles 11 de marzo en la Plaza de San Pedro, en la que el Santo Padre pidió a toda la Iglesia intensificar la oración por la paz ante los conflictos que afectan especialmente a Irán y a diversas regiones de Oriente Medio.
Al finalizar el encuentro con los fieles, el Pontífice invitó a rezar por quienes sufren las consecuencias de la guerra, recordando de manera particular a las numerosas víctimas civiles. “Sigamos rezando por la paz en Irán y en todo Medio Oriente, en particular por las numerosas víctimas civiles, entre las que se encuentran muchos niños inocentes. Que nuestra oración sea un consuelo para quienes sufren y una semilla de esperanza para el futuro”, señaló.
El Papa tuvo también un recuerdo especial para el pueblo del Líbano, que en estos días vuelve a experimentar el drama de la guerra. En este contexto, evocó la figura del sacerdote maronita padre Pierre El-Raii, fallecido tras resultar gravemente herido mientras acudía a socorrer a varios feligreses afectados por un bombardeo en la localidad de Qlayaa. El Santo Padre destacó su testimonio como “un verdadero pastor que permaneció junto a su pueblo con el amor y el sacrificio de Jesús, el Buen Pastor”, pidiendo que su sangre derramada sea semilla de paz para el amado Líbano.
Ante esta situación marcada por el sufrimiento de tantos pueblos, la Iglesia en Asidonia-Jerez se une a este llamamiento del Sucesor de Pedro, invitando a los fieles a rezar por la paz, por las víctimas de los conflictos y por quienes viven momentos de especial dificultad.
De este modo, la comunidad diocesana se suma a la petición del Santo Padre para que la oración de la Iglesia sea consuelo para quienes sufren y esperanza para el futuro, renovando el compromiso de trabajar por la paz, la fraternidad y el entendimiento entre los pueblos.
Las delegaciones de Medios de Comunicación Social de las diócesis españolas se han reunido esta semana en Jaén.
Amigos de Lolo, de la verdad y de la esperanza ha sido el lema de la Asamblea de Delegados Diocesanos de Medios de Comunicación organizada por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales (CECS) de la Conferencia Episcopal Española (CEE) que este año ha tenido lugar en Jaén.
Del 9 al 11 de marzo, las delegaciones de medios de comunicación de las diferentes diócesis españolas, entre las que se encontraba la de Cartagena, se han reunido en su asamblea anual de formación que este año ha tenido como epicentro al primer periodista beato, Manuel Lozano Garrido, Lolo, natural de Linares.
El obispo de la Diócesis de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, en calidad de presidente de la CECS ha participado también en esta asamblea. El pasado lunes, al inicio de la misma, animaba a los periodistas a seguir desarrollando su labor de evangelización a través de los medios de comunicación diocesanos: «Vosotros sois testigos, sois notarios de una vida que está desarrollándose y fraguándose minuto a minuto, segundo a segundo. Sois comunicadores de la vida en medio de una sociedad en la que siento que hay una búsqueda de Dios muy grande».
Los temas de la formación de estos días se han centrado en las posibilidades que la inteligencia artificial ofrece al trabajo en las delegaciones de medios y en la próxima visita del Papa León XIV a España en el mes de junio; y también, como en ocasiones anteriores, algunas diócesis han compartido experiencias comunicativas que sirven de referente al resto.
Además de la formación, los delegados y sus equipos han visitado Linares, acercándose de forma especial a la figura del beato Lolo, y Úbeda, en el Año Jubilar Sanjuanista en el tercer centenario de la canonización de san Juan de la Cruz y el centenario de su nombramiento como Doctor de la Iglesia.
El pasado jueves 5 de marzo, el Obispo de la Diócesis, Don Sebastián Chico Martínez, realizó la Visita Pastoral a la parroquia de la Encarnación de Castellar.
El pasado jueves 5 de marzo, el Obispo de la Diócesis, Don Sebastián Chico Martínez, realizó la Visita Pastoral a la parroquia de la Encarnación de Castellar.
La visita comenzó con la acogida del Prelado por parte del párroco y un nutrido grupo de fieles en la Iglesia de la Colegiata de Santiago, ya que el templo parroquial se encuentra cerrado debido al lamentable estado de la techumbre, que incluso amenaza con derrumbe.
Una vez recibida la bendición del Obispo y tras orar en comunidad por los frutos de la visita, el Obispo fue recibido por el Alcalde, D. José Mena, y algunos concejales en el Ayuntamiento. El Alcalde mostró su preocupación por el estado de la parroquia y se comprometió a ayudar y agilizar todos los trámites que desde el Ayuntamiento fueran necesarios. Asimismo, en el salón de plenos explicó la situación social, laboral y económica del municipio. El Obispo, por su parte, mostró su voluntad de ayudar y de crear lazos institucionales entre la Iglesia y el Ayuntamiento.
Concluida esta visita, el Pastor diocesano visitó la ermita de Nuestra Señora de Consolación, patrona de Castellar. Allí fue recibido por el Presidente de la Hermandad y la Junta de Gobierno, quien expuso brevemente la peculiar romería y los actos y cultos, así como todos los pormenores de la devoción a Nuestra Madre la Virgen María en su advocación de Consolación. Don Sebastián nos animó a acrecentar la devoción a la Madre de Dios, rezó por los presentes y por todo el pueblo de Castellar.
Uno de los actos más íntimos fue la visita al cementerio municipal. El Obispo, junto a un gran número de fieles, rezó por nuestros difuntos y oró sobre la sepultura del Beato Diego Rodríguez, mártir de Cristo en la Guerra Civil Española y natural de Castellar. Nos animó a conservar la esperanza en la vida eterna y en la resurrección.
Igual de emotivo fue el encuentro con nuestros mayores, quienes se reunieron en dos casas particulares. El Obispo, cercano y cariñoso, se preocupó por su estado, rezó con ellos, los escuchó y finalmente les dio su bendición episcopal de forma individual.
Para concluir la mañana, visitó uno de los principales motores económicos del municipio: Mariscos Castellar. Fue recibido por la fundadora de la empresa y por la gerente de la misma. Don Sebastián, después de saludar a todos los empleados, visitó la infraestructura y recibió la explicación del funcionamiento de la empresa, así como del calado económico y la importancia para la vida de Castellar.
La tarde comenzó con la visita del Prelado a la ermita de San Benito, patrón del municipio. El Presidente de la Cofradía recibió al Obispo, mostrando el interior del templo y explicando los pormenores de la romería, así como las raíces de la devoción a San Benito. El Pastor diocesano mostró su interés y animó a la Cofradía a seguir trabajando en la implantación de la devoción al Patrón de Europa.
Un acto entrañable tuvo lugar en el templo de la Colegiata de Santiago cuando el Obispo se reunió con todos los niños de la catequesis del pueblo. El templo se llenó de vida en una catequesis impartida por Don Sebastián, centrada en el amor de Dios que se manifiesta en la Cruz de Cristo. Cada grupo dio la bienvenida al Prelado, quien bendijo a los presentes y animó a los catequistas y al párroco a formar un grupo Kairós para los jóvenes de post-confirmación.
Posteriormente, Monseñor Chico Martínez, junto a su secretario y al párroco, visitó el templo parroquial, cuyo título es La Encarnación. Allí pudo ver de primera mano el lamentable estado de las cubiertas de la parroquia. Preocupándose, como Pastor principal, animó y urgió al párroco, y posteriormente al Consejo de Pastoral Parroquial, a iniciar el expediente de obras para la rehabilitación del templo.
En la reunión con el Consejo de Pastoral en los salones parroquiales, el Prelado, en un diálogo cercano y animado, se interesó por nuestras fuerzas y debilidades, y nos subrayó la importancia de sentirnos miembros de la Iglesia Diocesana de Jaén.
Concluyó la Visita Pastoral con el acto central de la misma, la Misa Estacional. El Obispo nos confirmó en la fe, nos dio fuerzas para no decaer en el desánimo y finalmente nos impartió la bendición apostólica a todos los presentes.
El próximo 18 y 19 de abril tendrá lugar en el Santuario de Nuestra Señora de la Cinta, patrona de la ciudad de Huelva, un nuevo Seminario de Vida en el Espíritu, organizado por la Renovación Carismática Católica. Esta iniciativa está abierta a jóvenes y adultos que deseen vivir un tiempo de oración, formación y encuentro personal con Dios.
Los Seminarios de Vida en el Espíritu constituyen una propuesta de evangelización que invita a redescubrir la presencia y la acción del Espíritu Santo en la vida cotidiana, ayudando a fortalecer la fe y a renovar el compromiso cristiano en la Iglesia y en la sociedad.
Durante estos dos días, los participantes podrán compartir momentos de catequesis, oración comunitaria, alabanza y acompañamiento, en un ambiente fraterno que busca favorecer la experiencia de la misericordia y del amor de Dios.
El Santuario de la Cinta, lugar profundamente arraigado en la espiritualidad de los onubenses, será el marco de este encuentro que pretende ofrecer un espacio de renovación interior y crecimiento en la vida cristiana.
Las personas interesadas en participar pueden realizar su inscripción a través del siguiente formulario: https://forms.gle/6qBg7ZZNzrZyzJP87
Desde la organización animan especialmente a quienes deseen profundizar en su fe o vivir una experiencia de encuentro con el Señor a aprovechar esta oportunidad de gracia y comunión eclesial.
La Diócesis de Huelva ha estado presente en la Asamblea Nacional de Delegados Diocesanos de Medios de Comunicación Social, organizada por la Comisión Episcopal para las Comunicaciones Sociales y celebrada en la diócesis de Jaén del lunes 9 al miércoles 11 de marzo. En representación de la Iglesia onubense ha participado el delegado diocesano de Medios de Comunicación Social, Alejandro Ramos, junto a responsables de comunicación de las distintas diócesis españolas.
Durante estos días de trabajo, los delegados han compartido espacios de reflexión, diálogo y formación en torno a la misión de la comunicación en la vida de la Iglesia, especialmente en el contexto cultural y mediático actual. La asamblea ha abordado cuestiones relacionadas con el ejercicio del periodismo, la presencia de la Iglesia en los medios y el desarrollo de nuevas estrategias comunicativas en el entorno digital.
El encuentro fue inaugurado por el obispo de Jaén, quien dio la bienvenida a los participantes y agradeció la labor que realizan los profesionales y responsables de comunicación al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia. A lo largo del programa se sucedieron diversas ponencias, mesas de trabajo y momentos de intercambio de experiencias entre delegaciones diocesanas, lo que permitió analizar los desafíos actuales del ámbito comunicativo y compartir buenas prácticas.
Uno de los momentos destacados de la asamblea fue la reflexión sobre la figura del beato Manuel Lozano Garrido, periodista jiennense conocido como “Lolo”, cuyo testimonio sigue siendo un referente para el ejercicio del periodismo inspirado en los valores cristianos. En este contexto, el obispo de Jaén expresó el deseo de que el beato pueda ser reconocido como patrono de los periodistas españoles, subrayando el valor de su vida y su compromiso con la verdad desde la fe.
Además de las sesiones de trabajo, la asamblea incluyó momentos de oración compartida, celebración de la Eucaristía y espacios de convivencia fraterna, que contribuyeron a fortalecer la comunión entre los delegados de medios de comunicación de las diferentes diócesis.
La participación de la Diócesis de Huelva en este encuentro nacional se enmarca en el compromiso de seguir promoviendo una comunicación eclesial cercana, veraz y al servicio de la evangelización. En este sentido, estas jornadas suponen también una oportunidad para reforzar la coordinación entre diócesis y continuar avanzando en la presencia de la Iglesia en los distintos ámbitos informativos y digitales.
Desde la Delegación Diocesana de Medios de Comunicación Social se valora muy positivamente esta asamblea, que ha permitido profundizar en la responsabilidad del comunicador cristiano y renovar el compromiso de anunciar el Evangelio también a través de los medios de comunicación.