CARTA DE NUESTRO OBISPO
Saluda en la celebración de apertura del Año Santo Diocesano en el VIII Centenario de la Aparición de la Virgen de la Cabeza.
ACTUALIDAD DE LA IGLESIA DIOCESANA En el repaso a la actualidad que se produce en la Diócesis podrán leer noticias como: la presentación del nuevo curso pastoral 2026-2027; la celebración de la Eucaristía por el inicio de la campaña de recogida de la aceituna en Martos; el primer encuentro del Obispo con la nueva Comisión Permanente de la Agrupación de Cofradías y Hermandades de Jaén; la presentación del informe de Ayuda a la Iglesia Necesitada sobre libertad religiosa; la proclamación de la Virgen del Rosario como Alcaldesa Perpetua de Carchelejo; o la convivencia de los sacerdotes del clero intermedio en La Yedra.
TAMBIÉN FUE NOTICIA…
El Obispo inicia la Visita Pastoral al Arciprestazgo de Mágina.
ESTE MES HABLAMOS DE…
La Diócesis de Jaén abre el Año Jubilar de la Virgen de la Cabeza para celebrar ocho siglos de fe.
CATEDRAL DE JAÉN
En esta sección se ofrece una información sobre Joaquín Messía Alarcón, nuevo diácono permanente de la Iglesia de Jaén.
CARIDAD ES AMOR
En esta página se puede leer la noticia: Cáritas Jaén ha acompañado a más de 300 personas sin hogar este año.
AMAR DE COLORES
Se trata de una sección en la que los miembros de Cursillos de Cristiandad de Jaén ofrecen un artículo de reflexión y testimonio, en esta ocasión sobre el Cursillo de Cristiandad número 342, celebrado en la Casa de Espiritualidad de La Yedra.
FAO
En este número se recogen dos artículos de Fernando Chica Arellano, Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA: «Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimento: Contra la pérdida y el desperdicio de alimentos. Actuar sin dilación» y «Las guardianas de la tierra. Jornada Internacional de las Mujeres Rurales».
MIGRACIONES
En esta sección se recoge el artículo: «Celebración Jornada del Migrante y Refugiado en la Iglesia de Jaén».
ATRIO DE LOS GENTILES
Como cada número, D. Juan Jesús Cañete Olmedo, sacerdote diocesano y profesor de Filosofía, ofrece un artículo que lleva por título «Inteligencia artificial, humanidad y Dios II. ¿Qué es realmente la inteligencia artificial? Entre el mito y la realidad».
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El 21 de noviembre, las comunidades de Fuengirola-Torremolinos están convocadas a unirse en una asamblea arciprestal, en la que se presentará y trabajará la aportación para el diseño del futuro Plan Pastoral Diocesano. El lema de la asamblea será «Un plan para todos, una misión común».
Asamblea arciprestal anterior
La jornada tendrá lugar en la parroquia Virgen del Carmen de Benalmádena Costa a partir de las 9:30 horas, y el ponente principal será Cristobal Ruiz, miembro del equipo redactor del documento de trabajo del Plan Pastoral.
Además del trabajo llevado a cabo por las parroquias, los distintos grupos parroquiales, cofradías, movimientos y congregaciones presentes en el arciprestazgo están convocados a este encuentro para trabajar el documento del primer ámbito, el sociocultural, y se presentará el diseño del futuro plan pastoral. Como explica el arcipreste, Gonzalo Martín, “los distintos grupos se reunirán para trabajar sobre las tres áreas que se elijan y se pondrán en común los resultados para enviarlos y que sea una voz más, y una voz plural, para la confección de dicho plan”.
La asamblea está organizada por la Comisión arciprestal, que a principios de curso se ha renovado, y para la que se ha elegido un miembro de cada consejo pastoral parroquial. Entre estos, se eligió a la que va a ser la representante del arciprestazgo en el Consejo Pastoral Diocesano.
Celebrado en la parroquia de la Encarnación, para “acercarla realidad de la comunidad gitana de la localidad, compartir la fe y dar a conocer la labor que desarrolla este servicio diocesano”.
La Pastoral Gitana de Granada ha celebrado este fin de semana un encuentro en la parroquia de la Encarnación, en Loja, para dar a conocer la misión de esta Pastoral diocesana y “poner en valor el testimonio de los beatos gitanos Ceferino Giménez Malla y Emilia la Canastera”. Según informó esta Delegación diocesana, el objetivo fue “acercarse a la realidad de la comunidad gitana de la localidad, compartir la fe y dar a conocer la labor que desarrolla este servicio diocesano”.
La jornada comenzó con un espacio de encuentro y presentación de la Pastoral Gitana de Granada, en el que se dieron a conocer su misión, sus objetivos y su vocación de servicio y acompañamiento a las personas y familias gitanas. Asimismo, se puso de manifiesto la importancia de promover su participación activa en la vida de la Iglesia, reconociendo la riqueza de su identidad, cultura, historia y espiritualidad.
“La presentación despertó interés entre los asistentes, dando lugar a preguntas e inquietudes, especialmente en torno a los beatos gitanos y a la historia de santidad del Pueblo Gitano. Fue una oportunidad para acercar sus testimonios y descubrir cómo la fe forma parte de la historia, la identidad y la vida de nuestro pueblo”, explicó la Delegación de Pastoral Gitana.
En el marco de este encuentro también se celebró la Eucaristía, coincidiendo con la Solemnidad de Todos los Santos, presidida por el capellán de Pastoral Gitana, D. Juan Diego Tapia, y concelebrada por el párroco de la parroquia de la Encarnación y vicario de los Montes Orientales, D. Enrique Ferrer, junto al diácono parroquial, D. Pascal.
Con una mención especial a los beatos granadinos Ceferino Giménez Malla y Emilia la Canastera, “referentes de fe y santidad para el Pueblo Gitano y para toda la Iglesia”, se rezó la intercesión de todos los santos. “Sus vidas constituyen un testimonio de fidelidad a Cristo y un motivo de esperanza, al recordar que la santidad también se hace presente en la historia y en las raíces de nuestro pueblo”, señala esta Pastoral en referencia a los beatos granadinos Ceferino y Emilia.
La jornada continuó con una comida compartida, que permitió prolongar el encuentro en un ambiente de cercanía y fraternidad: “Fue un momento para compartir experiencias, conocer distintas realidades y expresar deseos e ilusiones de seguir avanzando juntos en este camino de fe”.
“Desde la Pastoral Gitana de Granada se valora este encuentro con alegría y esperanza. Una jornada que ha permitido estrechar lazos, dar a conocer este servicio diocesano y sembrar el deseo de seguir descubriendo y compartiendo la manera en que el Pueblo Gitano vive, expresa y celebra su fe”, señalaron.
“Este encuentro supone un paso más en el compromiso de la Pastoral Gitana de acercarse a las comunidades, acompañar a las familias y favorecer espacios de encuentro y participación, construyendo una Iglesia cada vez más cercana, acogedora y fraterna. Porque nuestras raíces, nuestra historia y nuestra fe también forman parte de la riqueza de la Iglesia. Seguimos caminando juntos”, concluyen.
La Diócesis de Almería celebrará el próximo viernes 6 de noviembre la Jornada Martirial Diocesana, coincidiendo con la memoria litúrgica de los Mártires del siglo XX en España. Este año, la celebración tendrá lugar en la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Vera, una localidad especialmente vinculada a la historia de algunos de nuestros beatos mártires.
Organizada por la Delegación Episcopal para las Causas de los Santos, la jornada comenzará a las 11:00 horas con la celebración de la Eucaristía, en la que se recordará especialmente a los mártires nacidos en Vera o que ejercieron allí su ministerio sacerdotal. Durante la celebración se bendecirán varios cuadros con sus imágenes, que quedarán instalados en la parroquia para la veneración de los fieles.
Una memoria que recorre nuestra diócesis
La Jornada Martirial Diocesana se celebra cada año en distintos lugares de la provincia relacionados con la vida y el testimonio de los mártires almerienses. En anteriores ediciones ha tenido como escenario localidades como Felix, Huércal de Almería y, el pasado año, Adra, donde nuestro obispo D. Antonio recordó que el mártir es, ante todo, un testigo del amor más grande.
Esta celebración hunde sus raíces en la historia reciente de nuestra Iglesia diocesana, especialmente desde la beatificación de 115 mártires de Almería, el 25 de marzo de 2017, entre ellos 95 sacerdotes y 20 laicos que dieron su vida durante la persecución religiosa del siglo XX.
Más allá del recuerdo histórico, la jornada quiere ser una oportunidad para agradecer su testimonio y descubrir cómo su fidelidad al Evangelio sigue siendo una invitación a vivir hoy la fe con generosidad y esperanza.
El testimonio de santidad de nuestra Iglesia
La Delegación Episcopal para las Causas de los Santos invita a las comunidades parroquiales, familiares de los mártires y fieles de toda la diócesis a participar en esta celebración.
Además, el lunes 9 de noviembre, la diócesis tendrá un recuerdo especial para todos aquellos hombres y mujeres que, a lo largo de su historia, han dejado una huella de santidad. Una jornada de acción de gracias que se celebra desde 2024 y que permite reconocer la riqueza espiritual de nuestra Iglesia particular, desde figuras como san José María Rubio o el beato Diego Ventaja hasta tantos cristianos anónimos que han vivido su fe con entrega y sencillez.
Hace un tiempo, durante un encuentro casual con un grupo de adolescentes que se preparaban para la confirmación, su catequista estaba planteando las divisiones que se producen entre nosotros, en nuestras familias, en nuestros grupos, en nuestras sociedades… Estaban buscando, por medio de una dinámica, las causas que provocaban estas rupturas en nuestro entramado corporativo.
Cada uno de los chavales y chavalas iba apuntando en una pequeña cartulina una o dos palabras que para ellos eran las claves de las desavenencias. Y cuando uno de ellos colocaba su cartulina sobre la mesa explicando los porqués, otro, por identificación, colocaba y explicaba la suya, como si de un juego de dominó se tratara. No sabían que era la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos.
Curiosamente, las razones o causas que daban los del grupo de confirmación, sin referirse ninguno de ellos a las divisiones en la Iglesia, encajaban como anillo al dedo con las rupturas entre los creyentes. Normalmente, en casi todos los casos, era cuestión de líderes, de liderazgos mal entendidos. La palabra líder, de raíz indoeuropea, significa el que va por delante, el que conduce a todos en la unidad, para atravesar los umbrales del miedo o de la muerte. Para nosotros los cristianos, sin querer, nos evoca la Pascua de Jesús, el Señor.
El liderazgo de Moisés
Jetró, el suegro de Moisés, líder de la travesía por el desierto hacia la libertad, le recriminó que llevase él solo el peso de los asuntos de su pueblo y le aconsejó que, para ayudarse en la tarea, se rodeara “de personas valientes, sinceras, enemigas del soborno y de profunda fe, para que así el pueblo unido pueda volver a casa en paz” (Ex 18, 19-23). Y Moisés lo hizo. Porque “cuando no hay visión, el pueblo se desmanda…”. Y esto es del libro de los Proverbios, conciencia de un pueblo, sabiduría de Dios.
La historia de una Iglesia sustentada en visiones personalistas, sin trazas de unidad, la falta de corresponsabilidad, la incapacidad para descubrir la misión del episcopado, las distintas eclesiologías o maneras de ver la Iglesia, el insistente empeño de mantener solo mi punto de vista, la obstinada decisión de mirar hacia el pasado, y la falta de humildad en el seguimiento de un solo pastor, entre algunas causas, han hecho que nos mantengamos enfangados, incapacitados para poder dar una paso hacia adelante.
Sin la conversión personal y en profundidad de todos los cristianos –laicado, vida consagrada, diáconos, sacerdotes y obispos–, es imposible la conversión pastoral. El testimonio de la comunión eclesial y la santidad son la única urgencia pastoral. Todos tenemos algo que ver en las grietas de la Iglesia. Y no es cuestión de cimientos.
Homilía del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía celebrada en la Catedral, el 1 de noviembre de 2026, Solemnidad de Todos los Santos.
Queridos hermanos sacerdotes celebrantes,
Querido diácono,
Queridos hermanos congresistas de las Hermandades y Cofradías de la Santa Cena de España. Especialmente, queridos vosotros, miembros de la Cofradía de la Santa Cena de Granada y la Virgen de la Victoria,
Queridos hermanos y hermanas,
Hoy es un día de gran fiesta en esta Solemnidad de Todos los Santos. Nos ha pasado con esta fiesta, queridos amigos, que le hemos puesto… Los mayores sí lo recordarán, cuando alguien se ponía de luto antes, hace ya muchos años, y escribía una carta, los sobres llevaban un ribete negro y las cartas también. Era una forma de manifestar que se estaba de luto, con tristeza. Pues algo parecido nos ha pasado con esta fiesta. Le hemos puesto una especie de ribete negro de difunto. Hoy celebramos una fiesta de alegría, de gozo.
De esos hermanos nuestros… Ciertamente, los santos canonizados, pero sobre todo esa multitud inmensa que, como nos ha dicho el libro del Apocalipsis, describiéndonos y haciéndolo en primer lugar para cristianos perseguidos a los que san Juan escribe el Apocalipsis en ese lenguaje encriptado describiendo el cielo. Esa multitud inmensa que nadie puede contar, de hermanos y hermanas nuestras que pertenecen a lo que llamamos la Iglesia triunfante. La Iglesia que ya está en el cielo.
Muchos familiares nuestros, seguro. Muchos no conocemos la inmensa mayoría sus nombres, ni sus edades cuando vivían en la tierra, ni su procedencia. Pero también entre ellos están gente cuya cara recordamos y que, sobre todo al faltarnos, hemos echado de menos su testimonio cristiano. Padres y madres de familia, mayores y pequeños, que han tratado de vivir como Jesús nos pide.
Y eso es la santidad. Es vivir como Jesús nos pide. Y claramente tenemos en el Evangelio qué es lo que nos pide Jesús. Lo único es que tenemos que acudir al Evangelio. El Evangelio, queridos cofrades, es nuestro libro de reglas. Y si queréis todavía de una hermandad de la última Cena, tiene que ser las bienaventuranzas y el discurso del Pan de vida de Jesús, del capítulo seis del Evangelio de san Juan. Y el relato de la última Cena, también del Evangelio de san Juan, uno de los sinópticos.
Es decir, nuestra referencia está en el Evangelio. Vivir el Evangelio, vivir la santidad. Y esto no solo ha ocurrido en tiempos pasados. Y vemos que siempre ha habido tiempos difíciles. Cristianos perseguidos. Celebramos en este mes de noviembre, precisamente el día 6, la fiesta de los mártires españoles del siglo XX. Hace 90 años hermanos nuestros eran martirizados, miles.
Luego, la santidad no solo está en ese momento heroico, está en el vivir de cada día, en muchas madres, muchas esposas, muchos sacerdotes, muchos religiosos, religiosas. Porque a la santidad estamos llamados todos. No es una cosa de curas y monjas exclusivamente. Todos estamos llamados a ser santos, pero no una santidad de segunda división, de ir tirando. No una santidad de bombo y platillo, sino una santidad en la vida ordinaria, en el trabajo, en la vida de familia, en nuestro encuentro con los demás. Viviendo en una ciudadanía coherente con nuestro ser cristianos, con nuestros principios cristianos, sin colgarlos en la percha a la hora del trabajo, a la hora de emitir un voto en unas elecciones, a la hora de la gobernanza, a la hora de la preocupación social, a la hora de la diversión, a la hora del deporte. Esto de ser cristiano no es una chaqueta que uno se cambia según las conveniencias. Esto de ser cristiano no es solo para la Semana Santa, como si el resto de las semanas no tuvieran que ser santas por cristianos santos.
Y es ahí esto de ser cristiano y esto ser santos no tiene nada que ver con esa denominación de creyentes y no practicantes. Esta denominación de cristianos no tiene que ser algo tibio, sino que es coherente. Sí, pecadores, lo somos. Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, le decimos a la Santísima Virgen. Cada celebración de la Eucaristía la empezamos pidiéndole al Señor perdón de nuestros pecados.
Somos pecadores, pero el Señor nos ha dicho que no ha venido a llamar a los justos, sino a los pecadores. El Señor nos ha dicho que no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. Y esos somos nosotros. Mientras vamos caminando tenemos defectos, tenemos pasiones, tenemos pecado, por lo que hemos de reconocer y pedir perdón con humildad al Señor en el sacramento de la penitencia.
Pero al mismo tiempo tenemos que aspirar a ser santos, no un cristianismo mediocre, no un cristianismo de ir tirando. Y mire usted, me podéis decir, como está el patio, ya está. Con esto ya hay bastante. No un cristianismo solo de la vara. Sino un cristianismo de coherencia de vida. Por eso, una nueva era de vivir el cristianismo y vivir la santidad es en una hermandad y una cofradía, pero no simplemente por tradición o sentido cultural. Sino por un profundo sentido de culto cristiano que lleva consigo una coherencia de vida.
Por eso, queridos amigos, estamos llamados todos, todos, todos a la santidad. Y si no vivimos esa santidad, si de nosotros no se dice que hemos sido de verdad seguidores de Jesús y cristianos de una pieza, a pesar de los pesares de nuestra debilidad, es que hemos fracasado. Y esto es, ni más ni menos, que vivir la condición de hijos de Dios que hemos escuchado en la segunda lectura, tomada de la primera carta del apóstol Juan. “Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos. Y lo somos”, dice el evangelista Juan. Y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es. Quien tiene esta esperanza es la esperanza del cielo. Es la esperanza del viejo sueño de Adán y Eva de ser como Dios, pero que se ha realizado haciéndose Dios uno de nosotros, en su Hijo Jesucristo.
Luego, la vida cristiana está en imitar a Jesús. Imitar a Jesús viviendo las bienaventuranzas. Y claro, uno coge las bienaventuranzas… Bienaventurados los pobres de espíritu, bienaventurados los pacíficos, bienaventurados los limpios de corazón. Bienaventurados los misericordiosos, bienaventurados los que lloran. Bienaventurados los que son perseguidos. Amigo, eso no nos gusta. ¿Qué es lo que se lleva Bienaventurado el que tiene pasta, bienaventurado el que tiene el poder. Bienaventurado el que triunfa, bienaventurado… Y claro… El cristianismo siempre ha sido contracultural. Siempre lo ha sido. Si vivimos con coherencia.
Y los santos, las bienaventuranzas no son unas utopías irrealizables. Y prueba de ello es que los santos nos demuestran que es posible vivirlas. El Papa Francisco llamaba los santos de la puerta de al lado. Los que están a nuestro lado y, sobre todo, nos damos cuenta cuando nos falta. Cuando falta esa persona buena, santa, en una cofradía. Esa que se entrega, esa que no va buscando los primeros puestos, esa que no pelea, esa que no está ideologizada, esa que está sirviendo, esa que está preocupada de los demás. Esa persona que es generosa, esa persona que piensa en los más necesitados. Esa persona que no se queja. Esa persona que ha hecho del sufrimiento de su vida una ofrenda a Dios. Esa persona. Y estoy ante cofrades de la Eucaristía que viven el domingo, la fiesta del domingo, el amor a Cristoen la Eucaristía.
Queridos amigos cofrades, vuestro culto a vuestra imagen de la Cena, tiene que tener detrás horas de sagrario, horas de adoración eucarística. Porque si no estáis venerando la imagen y no veneráis la realidad.
Queridos amigos, queridos hermanos y hermanas, estamos llamados a ser santos. Vamos a vivirlo y vamos a vivir esta fiesta de gozo y de alegría. Vamos a pedir porque nosotros seamos santos y vamos a pedirle a los santos que intercedan por nosotros, que sigamos su ejemplo. Los santos no necesitan nuestro culto. Vamos a pedirle que nos ayuden.
Y sobre todo a la Reina de los Santos, la Santísima Virgen. A ella le pedimos que ruege por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Y que entonces nos muestre a Jesús, el fruto bendito de su vientre. Y que entonces nos haga alcanzar plenamente las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo, como les decimos en la Salve.
El próximo domingo, fiesta del Patrocinio de Nuestra Señora, será coronada en su Parroquia de la Magdalena la devota imagen de la Virgen del Amparo, patrona de dicha collación. Nos unimos a tan importante acontecimiento para esta feligresía sevillana presentando esta bella imagen que forma parte del conjunto del Monumento del Sagrado Corazón de Jesús en San Juan de Aznalfarache.
El complejo monumental del Sagrado Corazón de Jesús levantado en el cerro de San Juan de Aznalfarache entre los años 1940-1948, fue promovido por el Cardenal Pedro Segura y diseñado por el arquitecto sevillano Aurelio Gómez Millán (1898-1991), quien desarrolla todo el conjunto de manera ascendente por la ladera del cerro, accediendo por la cota más baja en la que se abre una plaza de la que parten tres caminos en los que se disponen pequeñas capillas con relieves de los misterios del Santo Rosario realizados por el artista catalán Claudio Rius Garrich (1892-1970), y que terminan en la cota superior, la gran plaza abierta cuyo centro lo ocupa la torre coronada por el Sagrado Corazón de Jesús.
Como informa María del Valle Gómez de Terreros en su monografía sobre Aurelio Gómez Millán, en este cerro existió una alcazaba árabe, edificándose en el siglo XVII un convento franciscano que desapareció en la Desamortización, conservándose aún la iglesia, actual Parroquia de los Sagrados Corazones, colindante a la Casa de Ejercicios de Betania que, junto a la casa de Cursillos de Cristiandad, el Colegio de las Teresianas, el Seminario Diocesano Misionero Redemptoris Mater y los jardines completan este monumental conjunto religioso.
En el centro de la rotonda de acceso de la cota inferior, de la que parten los caminos con los misterios del Rosario, se levanta el triunfo del Inmaculado Corazón de María, cuya memoria data del 25 de febrero de 1944. Así, sobre un elevado basamento de catorce metros de altura que contiene en relieve en su cuerpo central los tres primeros misterios de cada tipo, se levanta esta escultura mariana realizada en mármol blanco en 1944 por el escultor sevillano José Lafita Díaz (1887-1945), autor igualmente del Sagrado Corazón de Jesús que corona la torre, y que reproduce exactamente la imagen de la Virgen del Amparo de la Parroquia de la Magdalena de Sevilla, obra del siglo XVI atribuida con mucho fundamento al escultor Roque Balduque, con la salvedad de llevar en su pecho el inmaculado corazón, propio de esta advocación. En su mano derecha porta el corazón alado, símbolo del amparo o auxilio que reciben de María aquellos que la invocan, como se afirma en la oración mariana más antigua, el Sub tuum praesidium.
La presencia de esta venerada imagen se justifica por la gran devoción que este arquitecto le profesaba, perteneciendo a su Hermandad, de la que llegó a ser hermano mayor, por vinculación familiar de los Gómez Millán, en cuya casa se escondió la Virgen durante la guerra civil.
Antonio Rodríguez Babío, delegado diocesano de Patrimonio Cultural
Proyecto Raquel, perteneciente a la Delegación Diocesana de Familia y Vida del Obispado de Huelva, celebró con gran acogida la conferencia-testimonio del periodista, escritor y realizador audiovisual Jesús García, titulada «¿Qué está ocurriendo en Medjugorje?», en el salón de actos del Colegio Diocesano ‘Sagrado Corazón de Jesús’ de Huelva.
Durante la ponencia, Jesús García, fundador de la plataforma Gospa Arts, rememoró cómo su primer acercamiento al fenómeno de Medjugorje se produjo en el año 2006 a raíz de un encargo profesional. Con 28 años, el comunicador viajó a Bosnia-Herzegovina para investigar sobre el terreno las presuntas apariciones místicas iniciadas en junio de 1981. Lo que comenzó como una cobertura informativa se transformó en una experiencia de conversión personal durante el retiro espiritual impartido por el fraile franciscano Jozo Zovko, párroco de la localidad en los inicios de los acontecimientos.
El ponente enfatizó que el núcleo central de Medjugorje radica en favorecer un encuentro íntimo y auténtico con Jesucristo. En esta línea, expuso el itinerario espiritual de las «Cinco Piedras» propuesto en este lugar de peregrinación:
La oración del corazón.
La lectura frecuente de la Sagrada Escritura.
El ayuno.
La confesión sacramental.
La Eucaristía como pilar fundamental de la vida cristiana.
Asimismo, García compartió su testimonio de fe en el ámbito familiar junto a su esposa e hijos, subrayando cómo la confianza en la Divina Providencia permite sostener la vocación matrimonial frente a las dificultades del mundo contemporáneo. El encuentro concluyó con una oración por las intenciones de la Iglesia y un coloquio abierto con los participantes.