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John Henry Newman IV. “El padre no declarado del Vaticano II” 

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Hay figuras en la historia de la Iglesia que parecen vivir adelantadas a su tiempo, como si en su interior resonara un futuro aún por formularse. John Henry Newman fue uno de esos hombres que caminaron por el siglo XIX con la mirada puesta en un horizonte que no vería plenamente, pero que él ya intuía con una claridad sorprendente. Cuando se leen sus libros o sus sermones uno tiene la impresión de estar escuchando, en voz baja, los primeros latidos del Concilio Vaticano II.  A mediados del siglo XIX, cuando la Iglesia católica veía con recelo los vientos de la modernidad, un hombre comenzó a pensar que la fe cristiana no podía encerrarse en trincheras. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, no veía en la historia una amenaza, sino el espacio donde la verdad se despliega; no veía en la razón un adversario, sino un instrumento que purifica la fe; no veía en la tradición un archivo muerto, sino un organismo vivo. Su célebre sentencia “Vivir es cambiar, y ser perfecto es haber cambiado a menudo” no era un elogio del relativismo, sino una intuición profunda sobre el modo en que la Iglesia crece sin romper su identidad. A esa intuición la llamó “desarrollo doctrinal”: la idea de que la comprensión de la fe madura se expande, se hace más clara a lo largo del tiempo. Esa visión se convertiría más tarde en una de las claves hermenéuticas del Vaticano II, como subrayaría Benedicto XVI al señalar que Newman hizo posible conciliar continuidad y renovación.

Pero Newman no solo habló de doctrina. Fue también un precursor de una eclesiología que tardaría décadas en ser reconocida: la del protagonismo del laico. En una Iglesia marcada por un fuerte clericalismo, Newman se atrevió a afirmar que los laicos habían sido, en momentos decisivos, «los guardianes de la fe más fieles que el propio episcopado». Para él, el laico no era un actor pasivo, sino un cristiano llamado a transformar desde dentro la cultura, la educación, la política. Su defensa del sensus fidei (la capacidad espiritual por la cual todo el pueblo creyente, iluminado por el Espíritu Santo reconoce instintivamente la verdad de la fe) anticipó casi en un siglo la teología que inspiraría la visión de la Iglesia que desarrollarían los documentos del Concilio. Llegó incluso a escribir que deseaba «un laicado inteligente, que conozca su religión», frase que hoy parece extraída de una exhortación pastoral contemporánea.

Si la tradición era para Newman un río vivo, la conciencia era su manantial interior. Pocas expresiones resumen tanto su genialidad como aquella que provocó admiración y sospecha a partes iguales: “La conciencia es el primero de todos los vicarios de Cristo”. No se refería a la autonomía absoluta del individuo, sino a la certeza de que en el corazón humano resuena una voz que no es propia, sino de Dios. El Vaticano II recogería al afirmar que el hombre descubre en su conciencia “una ley que no se dicta a sí mismo”. A través de Newman, la conciencia entraba definitivamente en el vocabulario teológico moderno, ya no como refugio subjetivo, sino como espacio de encuentro con la verdad.

 Newman estaba convencido de que la fidelidad no consiste en inmovilismo, sino en apertura al Espíritu que actúa en la historia. “El Espíritu no ha dejado de hablar”, decía en uno de sus sermones. Esa convicción sería llevada al centro de la vida eclesial por Juan XXIII cuando convocó el Concilio y habló de aggiornamento, de actualización. La reforma que imaginaba Newman no destruía el pasado ni repetía mecánicamente lo recibido: lo hacía fructificar. Benedicto XVI encontró en él el mejor ejemplo de lo que llamó “hermenéutica de la reforma en la continuidad”.

Newman no vio el Concilio, pero el Concilio respiró Newman. Su influencia se percibe en la formulación de Dei Verbum, al concebir la Revelación como algo vivo; en Lumen Gentium, al subrayar la dignidad bautismal y la corresponsabilidad de todos los fieles; en Gaudium et Spes, al proponer una visión de la conciencia profundamente personal; en Apostolicam Actuositatem, al afirmar la misión activa del laico en el mundo. Juan Pablo II lo llamó “pionero del diálogo entre fe y razón”, y Francisco subrayó su capacidad para evangelizar desde la cercanía y la escucha. León XIII, al hacerlo cardenal en 1879, selló con una frase su lugar en la historia: «He deseado honrar a la Iglesia inglesa en la persona del hombre más sabio».

Hoy, en un tiempo marcado por cambios vertiginosos y tensiones dentro y fuera de la Iglesia, Newman vuelve a ser un compañero necesario. Sus palabras resuenan con la misma frescura con la que fueron escritas, recordando que el secreto de toda renovación auténtica es escuchar la verdad antigua con oídos nuevos. En su obra laten los primeros signos de aquel Concilio que él no pudo ver, pero que lo reconoció silenciosamente como uno de sus maestros. Newman sigue siendo, en el fondo, una brújula: no para volver al pasado, sino para atravesarlo y descubrir, en su interior, la semilla de lo que todavía está por nacer.

Juan Jesús Cañete Olmedo
Sacerdote diocesano y Profesor de Filosofía

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Clausura y valoración del Jubileo 2025 en ‘El Espejo de la Iglesia’ de COPE Sevilla

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Clausura y valoración del Jubileo 2025 en ‘El Espejo de la Iglesia’ de COPE Sevilla

Este fin de semana, la programación religiosa de COPE Sevilla se concentra en el programa El Espejo de la Iglesia con una entrevista al sacerdote Manuel Soria, delegado diocesano de Peregrinaciones y responsable de las celebraciones jubilares en la Archidiócesis durante el Año Santo 2025. Soria hará una valoración del jubileo en nuestra diócesis, un año que ha supuesto una “oportunidad para reavivar en todos nosotros la esperanza y encontrar razones para vivirla hoy de manera personal, en la Iglesia y en la sociedad”.

Leonardo Sánchez, delegado diocesano de Medios de Comunicación y director del programa entrevistará también a Manuel Camacho, sacerdote recién ordenado y nombrado párroco Santa María de Gracia, en Almadén de la Plata, y de San Bartolomé, en Real de la Jara.

La cita es hoy, viernes 9 de enero, a las dos menos veinticinco de la tarde, en COPE Sevilla (99.6 F.M), y a las tres y media en COPE MÁS (105.8 FM).

También podrá escuchar ambas entrevistas descargando los podcasts en la página web de COPE o en nuestro perfil en Spotify Iglesia en Sevilla.

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Educar en la inteligencia artificial

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La IA ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad cotidiana, una fuerza que casi de manera invisible está redefiniendo nuestro presente. Verónica Micossi nos expone sus reflexiones acerca de esta herramienta que compite entre las grandes tecnológicas por hacerse imprescindibles para el mundo entero

Conocer cómo funciona la IA es clave en la actualidad, puesto que son millones de personas a las que le influye ya en sus decisiones. Los algoritmos analizan comportamientos, predicen resultados y automatizan tareas que antes requerían intervención humana. No entender esta tecnología implica quedar al margen de debates cruciales sobre privacidad, empleo, educación o democracia. Esta semana profundizamos en esta herramienta de la mano de Verónica Micossi.

La segunda entrega del año de Iglesia en Córdoba recoge toda la actualidad diocesana. La apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Juan de Ávila para celebrar el 500 aniversario de la ordenación sacerdotal del Doctor de la Iglesia; la carta del obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, al inicio de su Visita Pastoral o la visita del prelado al Fundación Prolibertas, entre las noticias destacadas de la última semana.

Puede consultar la última entrega de Iglesia en Córdoba en el siguiente documento iec957

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Evangelio de la Fiesta del Bautismo del Señor en Lengua de Signos Española (ciclo A)

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Evangelio de la Fiesta del Bautismo del Señor en Lengua de Signos Española (ciclo A)

Evangelio de la Fiesta del Bautismo del Señor (ciclo A) en Lengua de Signos Española. [Mt 3, 13-17]

Signado por el director del Departamento de Pastoral del Sordo de la Archidiócesis de Sevilla, el sacerdote Gumersindo Melo.

Produce la Archidiócesis de Sevilla.

Ver en Youtube

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FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR, por Manuel Pozo Oller

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El teólogo John Paul Meier fue uno de los más relevantes investigadores bíblicos contemporáneos. Su obra, Un judío marginal, es referencia obligada para cualquier trabajo relacionado con la figura del Jesús histórico. En esta obra magna se lee: «el hecho de que Jesús fuera bautizado por Juan es uno de los acontecimientos históricamente más seguros que puede determinar cualquier reconstrucción del Jesús histórico» (Estella 2013 p.129). Los relatos sobre el bautismo de Jesús, por tanto, responden a un recuerdo histórico y, como comenta Edward Schillebeecks, en su libro Jesús, historia de un viviente, es la primera manifestación de su específica vocación (Madrid 1981 pp.125s).

El relato de san Mateo (3, 13-17) que narra el descenso del Espíritu de Dios sobre Jesús es réplica de los textos del libro del Génesis (1,2 y 2,7) donde leemos que el Espíritu (viento y soplo) infundió vida a la creación y dio aliento al ser humano. El bautismo de Jesús, contemplado desde esta perspectiva, supone un nuevo y definitivo impulso de vida donde la humanidad encuentra su plenitud.

El río Jordán es signo de la nueva humanidad que comienza del agua y del Espíritu. Aquel lugar geográfico evoca el episodio del paso de los israelitas por su lecho a pie enjuto al comienzo de la conquista de la Tierra prometida bajo la guía de Josué (3,16). El episodio en cuestión recuerda el innegable paralelismo con el paso del mar Rojo. En ambos acontecimientos, la liberación de la esclavitud en Egipto y la entrada en la Tierra prometida, es obra de Dios liberador que promete y cumple.

Otro signo liberador recogido en el texto, es la apertura del cielo después del bautismo de Jesús. Es frecuente en los textos veterotestamentarios encontrar episodios donde el cielo se abre como signo de la autoridad divina delegada a los grandes personajes del pueblo de Israel.  La aparición del símbolo de la paloma insiste en esta idea de un Dios liberador que apuesta por la obra de sus manos. Recordemos la historia de Noé. La paloma que porta en su pico un ramo de olivo es anuncio del comienzo de una nueva situación. También los textos del Cantar de los Cantares hablan de esta nueva situación aludiendo a la imagen de los desposorios. Es muy hermosa la imagen simbólica del pueblo elegido como esposa de Yahvé. Así Jesucristo, el esposo divino, por su Encarnación, se ha desposado con la nueva humanidad con amor infinito y eterno.

La proclamación mesiánica, «este es mi Hijo, el amado, mi predilecto», constituye la cúspide del relato. Con el gesto sublime y profético del bautismo, explanación de la Encarnación del Verbo, queda para siempre derribado el muro de separación entre Dios y la humanidad.

Manuel Pozo Oller

Párroco de Montserrat

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«Recibimos la llamada a renovar nuestra fidelidad a la Iglesia diocesana»

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El Arcipreste de Baena -Castro del Río recibe desde hoy al Obispo en visita pastoral. Jesús Joaquín Corredor ha planificado encuentros y celebraciones. En esta entrevista nos habla de preparativos, encuentro y esperanza de una iglesia que camina

El Arcipreste de Baena -Castro del Río recibe desde hoy al Obispo en visita pastoral. Jesús Joaquín Corredor ha planificado encuentros y celebraciones, además de una intensa preparación espiritual de los fieles para que el pastor de la Diócesis pueda conocer la tarea pastoral en el arciprestazgo y compartir el culto, la oración y la piedad popular. En esta entrevista nos habla de preparativos, encuentro y esperanza de una iglesia que camina

¿Qué papel tiene el Arciprestazgo en la organización de la visita pastoral?

El arciprestazgo tiene la tarea de coordinación, mediación y acompañamiento entre la secretaría del Sr. Obispo y las parroquias. Nos corresponde armonizar calendarios, facilitar la comunicación, recoger la realidad pastoral de cada comunidad en el informe previo que hace cada párroco, etc. Asimismo, ayudamos a que la visita no sea solo un acto puntual, sino un verdadero acontecimiento de gracia y revisión pastoral.

¿Hay lugares y personas imprescindibles para que el Obispo pueda tener información sobre esta parte de la Iglesia Diocesana?

Son imprescindibles: Las parroquias, como núcleo de la vida sacramental y comunitaria; los sacerdotes, como primeros colaboradores del Obispo; consejos pastorales y económicos, donde los laicos expresan la vida real de la comunidad y Cáritas parroquiales y realidades de acción social, que muestran el rostro caritativo de la Iglesia. Además es imprescindible el encuentro con religiosos y religiosas, por su testimonio específico y, por supuesto, enfermos, ancianos y personas en situación de vulnerabilidad, sea en sus casas o residencias. También es importante la visita  a los centros educativos y a representantes municipales de los pueblos. A lo que va más allá de las parroquias, se ofrece la visita, no se impone. Así lo recordó don Jesús.

¿Qué papel le corresponde al párroco de la localidad durante la visita pastoral del Obispo?

El párroco es el principal anfitrión pastoral del Obispo en su comunidad. Le corresponde preparar espiritual y organizativamente la visita, presentar con verdad la realidad parroquial —con sus luces y sombras—, facilitar el encuentro del Obispo con los distintos grupos y animar a los fieles a vivir la visita como expresión de comunión eclesial, no como un mero acto protocolario. También es el responsable de un calendario, informe previo y acompañamiento constante en esos días al Pastor de la Diócesis en su parroquia.

¿Cómo se prepara la feligresía para el encuentro?

La feligresía se prepara ante todo espiritualmente: con la oración comunitaria por el Obispo y por los frutos de la visita, catequesis explicativas sobre su sentido, etc. Hay que tener en cuenta la edad y preparación de aquellos a los que se le anuncia la visita en cada momento.

Junto a ello, se fomenta una actitud de acogida, escucha y corresponsabilidad, ayudando a los fieles a comprender que el Obispo viene como padre y pastor. Así como recordando que él nos une a Cristo por la sucesión apostólica.

¿Cómo está representado el mundo cofrade?

No podemos olvidar que el mundo cofrade no deja de ser parte de un conjunto mayor y del que hemos hablado anteriormente: los fieles de la parroquia. Como asociaciones con unos fines específicos y muy numerosas, por supuesto que tendrán sus encuentros y reuniones con el Obispo en cada lugar.

¿Qué significado tiene para el arciprestazgo  de Baena-Castro del Río que sea el de inicio de la Visita Pastoral?

Para nuestro arciprestazgo es profundamente esperanzador. El año pasado nos quedamos a las puertas de la visita, y ahora somos los primeros de don Jesús. Supone el inicio de una nueva etapa de comunión. La recibimos como una llamada a renovar nuestra fidelidad a la Iglesia diocesana, a acoger el magisterio y las orientaciones de nuestro nuevo pastor y a caminar juntos —sacerdotes, consagrados y laicos— en una Iglesia más misionera, cercana y evangélica.

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San Eulogio de Córdoba

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San Eulogio de Córdoba

San Eulogio de CórdobaEl siglo IX sitúa a Eulogio en la historia porfiando de continuo con el Islam. Nace el santo hacia el año 800 en una familia de rancio cordobés. Se educa entre el clero de la iglesia de san Zoilo y también goza, junto con el conocido Álvaro de Córdoba y otros, de la beneficiosa influencia del abad de santa Clara, Esperaindeo. Su vida es una permanente e inquebrantable adhesión a la fe y a las tradiciones patrias. Quizas por eso se pensó en él como sucesor de Wistremiro, arzobispo de Toledo.

Entra en el estamento clerical acompañado de un terrible sentimiento de indignidad. Tras un intento fallido de peregrinar a pie a Roma, empresa poco menos que imposible en ese tiempo, y otro no menos frustrado de contactar con sus hermanos que se trasladaron a las tierras del Rhin, visita los monasterios locales en torno a Pamplona y Zaragoza; en el año 845 los pasos pirenaicos están cerrados por las luchas de los hijos de Leudovico Pío. Pero en el noreste se hace con un precioso botín muy útil en el futuro de Córdoba: libros que han de servir para restaurar la cultura isidoriana en El Andalus.

A su vuelta se convierte en el corifeo -maestro lo llaman- de una escuela que intenta defender la religión de los padres y pretende hacer resurgir el sentimiento nacional tan terriblemente humillado por los invasores islámicos. Aunque no se da una persecución cruenta, sí se hace cada día más difícil en Córdoba la vida para el cristiano. Las leyes nuevas sobre el matrimonio, el comercio y las posesiones, los impuestos, el sarcasmo de los gobernantes y la intransigencia fundamentalista de la gente van sofocando cada día la fe, haciendo de los cristianos ciudadanos sin derechos y colmados de obligaciones.

Con la muerte de Abd al-Rahman II (850) se desata un periodo de intolerancia islámica que provoca martirios. Los que han sabido ser fuertes no claudican y llenos de fervor manifiestan su protesta con la confesión pública de su fe ante el cadí con desprecio de sus vidas; los que renegaron en otro tiempo entienden que esta es la ocasión de lavar su culpa y proclaman ahora valientemente la fe en Cristo; todavía una tercera porción de cristianos que permanecían ocultos por imperativos de la ley salen ya de su anonimato y clandestinidad. Las cárceles se han llenado y el revuelo social es mayúsculo; tan grande es el alboroto que, a instancia del sultán, ha de intervenir el arzobispo de Sevilla Recafredo -que por cierto era metropolitano por las gracias del palacio emiral- para prohibir y anatematizar los martirios voluntarios.

Eulogio y su escuela han influido de modo suave y decisivo en la respuesta de fe ante la provocación martirial. Es la época en que Eulogio escribe el Memorial de los Mártires plasmando por escrito testimonio de los héroes cristianos. En el año 851 lo meten en prisión, pero toma la medida represiva con aire de alborozo porque con los presos ´está en familiaª, reza, escribe, consuela y anima. En la mazmorra conoce a Flora y María a quienes da ánimos para la fidelidad hasta el fin y ahora decide escribir su Documento Martirial. Cuando, cerrada la escuela, es puesto en libertad intercambia por diez años la ciudad con el campo y escribe su Apologético para desautorizar a los detractores que por mediocridad y cobardía ridiculizaban la defensa de la fe hasta la muerte.

El encubrimiento que hizo en su propia casa de la joven cristiana Lucrecia -hija de padre musulmán y martirizada también- fue el detonante de su decisiva prisión y martirio. No dejó otra alternativa a los jueces cuando le proponían una simple apostasía material: ´Será mejor que me condenes a muerte. Soy adorador de Cristo, hijo de Dios e hijo de María, y para mí vuestro profeta es un impostorª.

Claro está que lo mataron; fue el 11 de Marzo del 859. Y lo enterraron en la iglesia de san Zoilo. En el año 883 trasladaron los restos del mártir a Oviedo donde se conserva la urna en la Cámara Santa.

¡Muchas gracias, Padre de la mozarabía, por tu rotunda coherencia! Fuiste un ejemplo de resistencia, amante de la libertad, frente a los cobardes colaboracionistas utililitarios tan amadores de su vida que juzgaban tu pensamiento como un ´suicidioª. Tu inteligencia de la vida es modelo, ayuda y consuelo cuando se vive en tiempos blandos de solapada apostasía general.

http://www.santopedia.com/santos/san-eulogio-de-cordoba

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Semblanza del sacerdote Antonio Pérez Sanzo

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Semblanza leída por el sacerdote Leandro Carrasco Bootello en la Misa Corpore Insepulto de Antonio Pérez Sanzo celebrada el 7 de enero de 2026 en la parroquia de Rincón de la Victoria.

En el día de ayer con la fiesta de la Epifanía del Señor, entregaba su alma al Señor Don Antonio Pérez Sanzo, sacerdote de nuestra diócesis de Málaga. Cuando la Iglesia celebra esa adoración de los Magos de Oriente, que representan a todas las Naciones del mundo, a quienes Dios se manifiesta en la ternura de un Niño, Don Antonio se apagaba para brillar eternamente junto al Señor.  Su camino ha terminado en Belén, ante el Señor en la sencillez de un pesebre, Dios, humilde, a quien él con su vida ha hecho tantas veces presentes con su testimonio y con su vida sacramental.  Don Antonio ha sido estrella para muchos, pastor y hermano, que ha iluminado circunstancias de tinieblas y oscuridad en las que nuestro mundo muchas veces vive.

Nació en Humilladero, el 14 de diciembre de 1943, hijo de Antonio y Francisca, es el segundo de 5 hermanos, los tres mayores se llevan diferencia de edad con los más pequeños. Viene de una familia trabajadora y humilde, de campo. Así le gustaba a él que lo reconocieran, como cura de pueblo, teniendo cierta admiración por el Papa Juan XXIII, a quien tenía como referente.

Su vocación fue temprana, era monaguillo en su pueblo, y su tía Consuelo, le inculcó desde pequeño una fe profunda. Vinieron unos seminaristas a Humilladero cuando él tenía 9 años y le entregaron una estampa con Jesús Buen Pastor. Su mirada clavada en esa imagen le llevó a descubrir su vocación. 

Acompañado por el cura de Humilladero empezó en el Seminario, donde vivió una adolescencia en plenitud, haciendo muy buenos amigos que serían más tarde compañeros en el Presbiterio.

Su tío Luis le visitaba llevándole al principio caramelos y luego, chocolate. Antonio, en aquella época, esperaba esa visita con ilusión para saborear lo que entonces era un lujo. 

Su madre murió con 55 años, cuando él estaba aún en el Seminario y no pude verlo como sacerdote en esta tierra. Seguro que desde el cielo ha estado siempre rogando por él.

Su padre estuvo enfermo muchos años y siempre estuvo acompañado por su hermana Pepi, 16 años menor que él.

Fue ordenado sacerdote el 26 de junio de 1972, habiendo estado antes un año de diácono en Pizarra.

Su primer destino fue la Axarquía malagueña. 

Desde 1972 hasta 1975 en Benagalbón, Moclinejo y El Valdés.

Desde 1975 hasta 1980 en Benamocarra e Iznate.

En esos años Don Antonio fue un cura social, donde hacía un poco de todo en el pueblo, muy cercano a los problemas de la gente del campo; lo mismo se le veía de taxista de enfermos al hospital de Málaga que arreglando papeles a gente que no sabía leer a su testimonio, hombre poco pegado a lo material, sencillo, desprendido y amigo de los pobres.

Fue Vicario de Sierra Yeguas y Navahermosa entre 1980 y 1981, donde permaneció como párroco de Sierra Yeguas y Campillos hasta 1992, llevando también Almargen.

Esos años ayudaba a su hermana Pepi en el cuidado de su padre que vivía en Humilladero y ejercía de profesor en el instituto de Campillo.

Desde 1992 a 1996 estuvo de párroco en Alameda, siendo Arcipreste de Archidona-Campillo.

Fueron muchos los jóvenes que en esa época descubren al Señor gracias a la labor catequética del Padre Antonio.

Decidió hacer un curso de reciclaje en Salamanca para prepararse su formación. Allí estuvo hasta 1997, siendo luego destinado a la Parroquia del Santo Ángel donde permaneció durante 3 años atendiendo, a su vez, la capellanía de las Hermanitas de los pobres. Fueron muchos los transeúntes que encontraron apoyo, cobijo y ayuda en el cura de los pobres.

Desde el año 2000 hasta el 2002 fue párroco en: Pizarra, Cerralba y Zalea y, en 2002, pasó a la Parroquia de San Juan de Dios donde ejerció como párroco durante 4 años, consolidando la parroquia con su labor catequética y grupos de matrimonio. 

Potenció desde siempre el apostolado seglar, dando paso a la participación activa de muchos fieles en la pastoral parroquial.

En 2006 viene a Rincón de la Victoria, siempre acompañado por su hermana Pepi. Tanto su hermana como él, acaban enamorándose de este rincón de Málaga y deciden asentarse en este pueblo que, con su gente y su clima, serán su vida hasta su muerte.

Promocionó mucho la catequesis de niños y, con su cercanía, se ganó pronto el cariño de todos los rinconeros; les dio solidez a las hermandades y trabajó con entrega generosa con Cáritas parroquial.

Le encantaban los boquerones fritos y el salmorejo cordobés y disfrutaba en una reunión de amigos tomando su cervecita, aprovechando para evangelizar en la calle.

No ha sido cura de sacristía, ha sido cura de pueblo, cercano a los problemas del pueblo.

Pidió a Don Jesús Catalá irse a su pueblo natal, porque su salud empezaba a deteriorarse y durante 3 años fue párroco de Humilladero donde sufrió una embolia pulmonar. Salió de Humilladero buscando mejor clima y un ambiente más saludable, siendo párroco de Benajarafe durante 2 años, reconstruyendo la casa parroquial. En 2016 pidió jubilarse y ayuda al nuevo párroco, padre D. Leandro Carrasco Bootello, servidor, en la parroquia Ntra. Sra. de la Victoria de Rincón de la Victoria.

Fue consciente de su Alzheimer que progresivamente le llevó a perder facultades cognitivas. Decidió vivirlo en su soledad, sin apenas salir en estos tres últimos años por miedo a meter la pata.

Era serio para muchas cosas y le salía su genio conmigo tenía su sentido del humor, cuando me decía que yo me confesaba con él porque sabía que pronto olvidaría mis pecados.

Nunca se olvidó de los nombres de la gente cercana con la sonrisa hablaba y agradecía la presencia de sus amigos.

Buen compañero sacerdote sintió siempre un cariño especial por el seminario de Málaga que le aportó tanto. Su vida ha sido Jesucristo y la Iglesia.

Habrá quedado en su ordenador un intento de nomenclatura diocesana que empezó ha hacer buscando fotos de todos los sacerdotes porque estaba interesado en ponerles cara.

En nuestra comunidad parroquial, le celebramos hace tres años su 50 aniversario como sacerdote y, aunque estaba empezando a perder memoria, lo disfrutamos mucho.

Yo doy muchas gracias a Dios por estar tan cerca de un sacerdote mayor en sus últimos años, ha sido un regalo el poder disfrutarlo y el haber aprendido tanto.

Gracias a su hermana Pepi, por el desvelo y dedicación siempre a la sombra y al lado de Don Antonio.

Gracias a Raquel por su disponibilidad en la pastoral de la salud de nuestra parroquia, acompañando en estos últimos meses a Pepi y a Don Antonio.

Gracias a la comunidad parroquial de Rincón de la Victoria que, con tanto cariñó habéis manifestado vuestra cercanía con Don Antonio.

Gracias al Clero de Málaga y a sus amigos sacerdotes que habéis estado pendientes de él, sobre todo estos últimos años con vuestras visitas.

No le ha faltado recibir la Eucaristía ningún domingo. Este domingo pasado, como siempre, comulgó y, aunque perdía memoria nunca se olvidó de rezar y valorar a Cristo Eucaristía.

En la víspera de Epifanía recibió de mis manos, la Unción de los enfermos y la recomendación de su alma.

Hoy, como los Magos de Oriente, Don Antonio adora eternamente la ternura del Niño Jesús que se manifiesta para acogerlo en el final de su camino hacia Belén.

Gracias a Don Antonio por ser estrella luminosa en el camino de tantos de los que hoy sentimos su muerte y agradecemos con gozo su ministerio sacerdotal.

Que Dios le conceda el descanso merecido y con la esperanza de vernos en el cielo damos gracias al Señor por todo y, por tanto.

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El Obispo reza junto a la comunidad de Alhaurín el Grande golpeada por varios trágicos sucesos

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D. José Antonio Satué ha visitado la parroquia de Alhaurín el Grande «para rezar con la comunidad y mostrar su cercanía después de los trágicos sucesos acaecidos en el municipio que nos han dejado conmocionados esta Navidad», explica el párroco Andrés Merino.

En esta Navidad, la comunidad de Alhaurín el Grande ha vivido diversas tragedias que la han golpeado con dureza, pues se han cobrado varias vidas. Días de incertidumbre, de búsqueda, de inundaciones y de luto. 

Por todo ello, «el Obispo ha querido hacerse presente en Alhaurín el Grande para rezar con la comunidad y mostrar su cercanía después de los trágicos sucesos acaecidos en el municipio que nos han dejado conmocionados esta Navidad», explica el párroco, Andrés Merino. El jueves 8 de enero, D. José Antonio visitó la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en Alhaurín el Grande, para celebrar la Eucaristía con los vecinos del pueblo. 

Mons. Satué, en nombre de la Iglesia Diocesana, se ponía en contacto, nada más conocerse la noticia de las inundaciones en la zona, con los párrocos y los alcaldes de las localidades afectadas. En un mensaje hecho público, en esos primeros momentos, en sus redes sociales, Mons. Satué mostraba su solidaridad con los afectados «expreso mi más sincera solidaridad con todos los habitantes de la zona de Cártama y de Alhaurín el Grande, afectada por las inundaciones» y rezaba especialmente por la persona que ya había fallecido y por la que aún se encontraba desaparecida, «así como por las familias afectadas y por quienes trabajan duro para que se vaya restableciendo, en lo posible, la normalidad. Las parroquias y los servicios de las Cáritas Parroquiales y de Cáritas Diocesana de Málaga están pendientes para apoyar en lo que sea necesario». 

 
 

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Nuevos nombramientos (Enero 2026)

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El Sr. Obispo, D. José Antonio Satué, ha hecho públicos los siguientes nombramientos:

Publicados con fecha 9 de enero de 2026

  • Rvdo. D. Stanislas Kongba Yebas, administrador parroquial de San Antonio María Claret (Málaga)

Publicados con fecha 26 de noviembre de 2025:

  • Rvdo. P. David Muñoz Medina O.M.I., vicario parroquial de Nuestra Señora de la Esperanza y San Eugenio Mazenod (Málaga)

Consulte los nombramientos anteriores en este enlace.

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