En la fiesta de los fieles difuntos, recuperamos dos iniciativas nacidas del colectivo de matronas para poner luz y esperanza en un momento tan difícil como el del duelo perinatal: la atención y acompañamiento de los profesionales del Hospital Materno Infantil ante la muerte de un bebé, aunque aún no haya nacido, y el “Jardín de las Estrellas”, espacio para su descanso en el cementerio, dos experiencias que aportan luz en uno de los momentos más difíciles en la vida de una familia.
«Nunca me he sentido tan sola rodeada de tanta gente», le dijo a la matrona Rocío Agredano una madre tras perder a su bebé antes de nacer. Esta profesional, que trabaja en el Hospital Materno Infantil (HMI) y es asesora de Buenas Prácticas de Enfermería Obstétrica Ginecológica del Colegio de Enfermería de Málaga, forma parte de la subcomisión multidisciplinar que ha desarrollado un PNT, un Procedimiento Normalizado de Trabajo, que guía a los profesionales ante la pérdida perinatal.
¿Cómo nace en usted el empeño de complementar este protocolo? ¿En qué sentido era necesaria su modificación?
En el Hospital Materno Infantil de Málaga contamos con un PNT (Procedimiento Normalizado de Trabajo) que nos guía a todos los profesionales ante la pérdida perinatal. Es un protocolo complejo y en actualización continua, desarrollado por una subcomisión multidisciplinar de la que tengo el honor de formar parte.
Como matrona, sentía la necesidad de complementar y profundizar en el apartado de los cuidados humanos. La forma en que actuamos en esos momentos determina en gran medida cómo va a ser el proceso de duelo de esa familia. Era imprescindible aportar esa visión de acompañamiento cercano, empático e informado para que los padres puedan tomar sus propias decisiones, sintiéndose escuchados y respetados en todo momento.
Son momentos muy difíciles los que rodean la pérdida de un hijo, incluso no nacido, pero pueden ser vividos de otro modo con un buen acompañamiento y apoyo. ¿A qué necesidades responde este protocolo que antes no se atendían?Responde, ante todo, a la necesidad de validar la existencia de ese bebé y dar espacio al dolor. Anteriormente, los tiempos eran màs rígidos y la atención dependía en gran medida del profesional. Con este protocolo hemos logrado avances clave:
– El derecho a decidir y a los ritos: ahora los padres pueden decidir dar sepultura a su hijo en cualquier semana de gestación (antes solo se hacía en los casos obligados por la ley).
– El regalo del tiempo: les permitimos despedirse sin prisas, en shock nadie puede digerir una noticia así de golpe. Facilitamos que acudan familiares, que lo sostengan y creen recuerdos.
– Coordinación transversal y formación: estamos formando al personal para que la atención sea igual de humana y coordinada en Urgencias, Partos, Quirófano o Planta, sabiendo todos cómo actuar de forma homogénea.
– Innovación en el cuidado: el HMI de Málaga ha sido pionero al comprar directamente como material sanitario propio la cuna de abrazos o cuddle cot (cuna fría). Que la dirección apueste por esto demuestra un compromiso real con el duelo. Esta cuna nos permite regalarles a los padres el tiempo necesario para abrazar y besar a su bebé in situ, junto a la entrega de la caja de recuerdos realizada por la asociación «Hay un lugar».
¿Cómo responden las familias y el personal que las atiende?
Para las familias es el peor momento de sus vidas. Llegan a Urgencias esperando ver a su bebé y reciben un impacto devastador. Aparecen el shock, la culpa y un miedo paralizante. Para los profesionales tampoco es fácil: nos forman para sanar y dar vida, y enfrentarnos a la muerte nos remueve profundamente.
Hace tiempo, una madre a la que atendía en partos me dijo algo que se me quedó grabado a fuego: “Nunca me he sentido tan sola rodeada de tanta gente”. Eso es precisamente lo que no podemos tolerar. Acompañar no consiste en saber qué decir, sino en saber estar, en ofrecer un silencio respetuoso, un abrazo y una comunicación empática.
Cuando los padres son acompañados de esta forma, la respuesta general es de un profundo agradecimiento. Suelo mantener el contacto con muchos de ellos tras el alta y sus impresiones nos ayudan a seguir mejorando. Escucharlos nos demuestra que, en medio de la tragedia, saber que no estuvieron solos marca una gran diferencia.
«Como matrona, sentía la necesidad de complementar y profundizar en el apartado de los cuidados humanos. La forma en que actuamos en esos momentos determina en gran medida cómo va a ser el proceso de duelo de esa familia»
¿En qué consiste ese protocolo, qué elemento ve más necesario y qué frutos da?
El protocolo consiste en coordinar las actuaciones médicas y de enfermería garantizando la continuidad de los cuidados, no solo durante el ingreso, sino también tras el alta.
Seguimiento y apoyo: Al irse a casa, las familias se llevan una cita de revisión para recibir los resultados de los estudios e interconsulta con Salud Mental cuando se requiere.
Red de apoyo y comunidad: Como los recursos de salud mental a veces son limitados, los derivamos activamente a las asociaciones de duelo perinatal. Les entregamos información escrita y los animamos a hablar, a no vivir su dolor en silencio. El duelo no consiste en olvidar, sino en aprender a vivir con la pérdida.
El elemento que da mejor fruto es entender que la atención en esas primeras horas facilita o dificulta el duelo posterior. Cuando cuidamos los detalles —explicar los procedimientos de forma pausada, cuidar el lenguaje corporal o dar espacio a las preguntas— ayudamos a estructurar una vivencia que, de lo contrario, se convierte en un trauma patológico.
Desde su experiencia y su fe, ¿qué diría a alguien que pasa este duelo perinatal?
Como profesional, procuro no imponer mi fe, sino acompañar a cada familia en la suya o en sus propios valores. Pero desde mi vivencia, sé que la fe y la trascendencia son un ancla muy fuerte ante la desolación.
A unos padres en esta situación les diría que su dolor es totalmente legítimo y que no están solos.
La importancia de los ritos: Sea una misa, un entierro o una reunión familiar, los ritos visibilizan al bebé, justifican el dolor y le dan un lugar en la familia (para los padres, pero también para abuelos y hermanos). Lo que no se oculta, se sana mejor.
Respeto sagrado al cuerpo del bebé: Les aseguro que tratamos a su hijo con una delicadeza infinita en cada paso, incluso en la autopsia. En el paritorio cuidamos a su bebé con amor: tejemos mantitas y gorritos, guardamos la pinza del cordón, la huella, un mechón de pelo… Les animo a vestirlo, hacer piel con piel y tomar fotografías. Es su única oportunidad para ejercer de padres de forma física con ese hijo.
Desde la fe cristiana, me reconforta transmitirles que ese amor no se pierde. Su bebé existió, los hizo padres y ha dejado una huella eterna. Con el tiempo, ese dolor devastador se transforma en un amor lleno de memoria agradecida.
Me quedo con las palabras que me dijo una madre doliente y que resumen todo esto: «Gracias a los profesionales que me atendisteis con tanto cariño. No me fui con los brazos vacíos; me llevé un tesoro que me acompañará siempre: mi cajita de recuerdos y la certeza de que mi bebé fue tratado con todo el amor del mundo».
Cristina Gema Cobo Simó es vocal matrona del Colegio de Enfermería de Málaga, que ha impulsado un espacio propio en el cementerio de San Gabriel para los niños que fallecen antes, durante o inmediatamente después del parto, el “Jardín de las Estrellas”, inaugurado este mes de octubre.
¿Cómo se hacía cuando una familia quería dar sepultura a su bebé nacido sin vida antes de existir el jardín de las estrellas?
Antes de la creación del Jardín de las Estrellas, las familias que deseaban dar sepultura a su bebé fallecido durante la gestación o en los primeros días de vida debían seguir los procedimientos administrativos y funerarios correspondientes, que pueden variar en función de las circunstancias del fallecimiento y de la normativa aplicable (tiempo de gestación y peso).
Las familias podían optar por la inhumación o la cremación, de acuerdo con los procedimientos establecidos. Sin embargo, hasta la inauguración del Jardín de las Estrellas no existía un espacio específico destinado al descanso y recuerdo de estos bebés.
La creación de este jardín supone, por tanto, un avance en el reconocimiento y el acompañamiento del duelo perinatal, al ofrecer a las familias un lugar especialmente concebido para recordar y honrar a sus hijos.
¿Por qué le conmueve esta realidad para promover este espacio?
A las matronas y enfermeras que acompañamos a estas familias nos mueve e impulsa la empatía y la necesidad de mitigar, en la medida de lo posible, el profundo dolor que supone para una madre y un padre perder a su bebé. Porque perder a un hijo no significa dejar de ser madre o padre.
La pérdida no se mide por semanas de gestación. El vínculo con ese bebé comienza mucho antes de su nacimiento, desde el momento en que una familia empieza a imaginar su llegada. Por eso, queremos reconocer que esa vida existió, que importó y que merece ser recordada y honrada.
Aunque cada vez se aborda más el duelo perinatal desde una perspectiva multidisciplinar, todavía sigue rodeado de incomprensión, silencio y tabúes en muchos entornos. Espacios como el Jardín de las Estrellas contribuyen a dar visibilidad a esta realidad y ofrecen a las familias un lugar donde recordar a sus bebés y sentirse acompañadas en su duelo.
¿Cómo es de sanador para unos padres poder disponer de este espacio y esta posibilidad?
El duelo perinatal es especialmente complejo, porque las familias tienen que despedirse de un bebé al que, en muchos casos, apenas han podido conocer físicamente, pero al que ya amaban y que formaba parte de sus ilusiones, sus sueños y sus proyectos de futuro.
Disponer de un espacio como el Jardín de las Estrellas puede ser de gran ayuda en ese proceso. Ofrece a las madres, los padres y también a los hermanos y abuelos un lugar íntimo y digno donde recordar a sus bebés, realizar rituales de despedida, dedicarles unas palabras, rezar o simplemente permanecer en silencio.
Además, el contacto con la naturaleza y la tranquilidad de este entorno pueden favorecer momentos de recogimiento y reflexión, permitiendo a las familias mantener vivo el vínculo afectivo con sus pequeños.
No se trata de borrar el dolor ni de olvidar, sino de ofrecer un lugar donde ese amor y ese recuerdo tengan su propio espacio, respetando siempre la manera en que cada familia vive su duelo.
«La emoción, la sensibilidad y los sentimientos compartidos durante la inauguración del Jardín de las Estrellas hablan por sí solos. Fue un momento profundamente emotivo que permitió comprender lo que significa para ellas disponer de un lugar donde recordar a sus bebés, honrar su memoria y sentirse acompañadas»
¿Existe algo así en otros lugares de España?
Sí, afortunadamente cada vez existen más espacios dedicados al recuerdo y homenaje de los bebés fallecidos durante la gestación o poco después de nacer.
En España encontramos iniciativas de este tipo en numerosas comunidades autónomas, como Cataluña, una de las pioneras en habilitar estos espacios, Madrid, Galicia, País Vasco, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Aragón, Extremadura, Baleares y Canarias.
En Andalucía también se están dando pasos importantes. Este mes de octubre se han inaugurado el monumento «El amor que llena el vacío», en Sevilla, y el «Jardín de las Estrellas», en Málaga.
Estos lugares pueden encontrarse en cementerios, parques o jardines y, aunque presentan características diferentes, comparten una misma finalidad: ofrecer a las familias un espacio digno de recuerdo, homenaje y recogimiento.
Son iniciativas que contribuyen a dar visibilidad al duelo perinatal, a reconocer la existencia de estos bebés y a facilitar que sus familias puedan recordarlos y vivir su proceso de duelo de una manera más acompañada.
¿Qué ayudas ha encontrado y qué recibimiento han encontrado en las familias?
En junio de 2025, desde el Colegio Oficial de Enfermería de Málaga nos dirigimos al Ayuntamiento para trasladarle la necesidad de contar en nuestra ciudad con un espacio dedicado al recuerdo y homenaje de los bebés fallecidos durante la gestación o poco después de nacer, una iniciativa de la que Málaga carecía hasta ese momento.
Desde el primer instante encontramos una gran sensibilidad y disposición para hacer realidad este proyecto, estableciéndose una estrecha colaboración entre Parcemasa y nuestra organización colegial.
También trabajamos para recoger y trasladar las inquietudes, necesidades y deseos de las asociaciones de apoyo al duelo perinatal y de la Asociación Pro Beatificación del Doctor Gálvez Ginachero, cuya implicación ha sido importante en este proceso.
En cuanto a las familias, creo que la emoción, la sensibilidad y los sentimientos compartidos durante la inauguración del Jardín de las Estrellas hablan por sí solos. Fue un momento profundamente emotivo que permitió comprender lo que significa para ellas disponer de un lugar donde recordar a sus bebés, honrar su memoria y sentirse acompañadas.
Para el Colegio Oficial de Enfermería de Málaga, saber que hemos contribuido a hacer realidad ese espacio es una enorme satisfacción, tanto desde el punto de vista profesional como humano.

















