Inicio Blog Página 2862

Mons. Zornoza se reúne con periodistas con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

0

El obispo diocesano ha mantenido en el día de hoy, viernes 2 de junio, en la sede del Obispado de Cádiz y Ceuta, un encuentro informal con periodistas de diferentes medios de comunicación de la diócesis, que cubren habitualmente información de ámbito socio-religioso.

Así, mediante un desayuno, con motivo de la celebración, el pasado 21 de mayo, de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, Mons. Zornoza, en un ambiente distendido, ha acercado a los profesionales de los medios de comunicación el mensaje del Papa Francisco en esta edición, cuyo lema fue Hablar con el corazón en la verdad y el amor. Asimismo, el obispo diocesano ha respondido a las dudas de los profesionales de los medios sobre asuntos relacionados con el día a día y la actualidad de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, como: los procesos de beatificación que hay abiertos, la recuperación, reactivación y trabajos de conservación de la Catedral de Cádiz; las próximas ordenaciones de diáconos y presbíteros; la situación actual del Seminario San Bartolomé; el Instituto Diocesano de Teología y sus distintos cursos, que cada año cuenta con más matriculados; la juventud y la actualidad cofrade, así como la próxima celebración del Corpus Christi.

Por otro lado, Mons. Rafael Zornoza se ha interesado por la realidad actual de la profesión periodística y ha tratado con los distintos representantes de los medios los resultados de las últimas elecciones municipales y el futuro de las próximas elecciones generales.

Para terminar, el obispo diocesano ha obsequiado a cada uno de ellos con un ejemplar de la guía de las Iglesias de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, les ha agradecido su presencia en este encuentro tan enriquecedor y deseado lo mejor en el desarrollo de su profesión.

#gallery-1 { margin: auto; } #gallery-1 .gallery-item { float: left; margin-top: 10px; text-align: center; width: 50%; } #gallery-1 img { border: 2px solid #cfcfcf; } #gallery-1 .gallery-caption { margin-left: 0; } /* see gallery_shortcode() in wp-includes/media.php */

Ver este artículo en la web de la diócesis

Nombramientos y decretos efectuados por el Obispo de Jaén

0


A) NOMBRAMIENTOS DE PRESBÍTEROS

24 mayo 2023

P. Manuel Botet Caridad, C.M. es nombrado Consiliario Diocesano de la Asociación de la Medalla Milagrosa.

B) COFRADÍAS Y HERMANDADES:

Presidentes / Hermanos Mayores:

4 mayo 2023

Beas de Segura. Parroquia de la Asunción de Ntra. Sra.:

D. Ángel Barneo García. Hermandad del Santo Entierro de Cristo y Santo Sepulcro.

Úbeda. Parroquia de Ntra. Sra. del Pilar y Santa Teresa:

D. José Ángel Molina Reyes. Hermandad Franciscana y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Señor en su Sentencia y María Santísima de las Penas.

Villargordo. Parroquia de la Asunción de Ntra. Sra.:

         D. Santiago López Pérez. Cofradía del Santísimo Cristo de la Salud.

15 mayo 2023

Torredonjimeno. Parroquia de San Pedro Apóstol:

Dª María del Carmen Ocaña Ocaña. Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús Orando en el Huerto de los Olivos.

18 mayo 2023

Lopera. Parroquia de la Inmaculada Concepción:

D. Francisco Martínez Expósito. Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza.

D. Cristino Pedrosa Expósito. Cofradía de San Roque, Patrón de Lopera.

Úbeda. Parroquia de Santa María de los Reales Alcázares y San Pablo:

D. Juan Ángel Gómez Quesada. Cofradía del Cristo de la Buena Muerte, Carmelitana del Silencio.

Vilches. Parroquia de San Miguel Arcángel:

Dª. Catalina Nieto Blázquez. Cofradía de Nuestra Señora del Castillo.

C) DECRETOS

24 de mayo 2023

Hermanas Franciscanas Cooperadoras Parroquiales de la Asunción. Santiago de la Espada. Decreto de erección de una nueva casa de la Comunidad en la Diócesis.  

JAÉN, 2 DE JUNIO DE 2023

Secretaria General

Ver este artículo en la web de la diócesis

«Generar esperanza». Jornada Pro Orantibus 2023

0

Queridos hermanos todos:

Terminado en la liturgia el tiempo pascual, y retomando el tiempo ordinario, la solemnidad de la Santísima Trinidad, que celebraremos el próximo domingo 4 de junio, nos permite profundizar en el Misterio de Dios uno y trino. La comunión de amor de las tres divinas personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) es contemplada por el creyente de todos los tiempos a través de la oración y de la liturgia cristiana, pero, específicamente, es en la vocación a la vida consagrada contemplativa donde encontramos su mayor exponente, en los hombres y mujeres que se dedican a diario y de por vida a la oración y a la adoración como principal misión.

Es el día en que celebramos la Jornada Pro Orantibus, con el lema «Generar esperanza», propuesto por la Conferencia Episcopal Española, en sintonía con el de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada del pasado día 2 de febrero, «Caminando en esperanza».

La Iglesia desea que todos los cristianos pongamos en valor la vocación de la vida contemplativa y que todos nos unamos en la oración por todos los consagrados que la viven en su forma monástica (monjes y monjas) o en su forma eremítica (ermitaños y ermitañas).

Generar y esperanza, son dos palabras que se unen en una frase corta pero intensa de contenido y mensaje, que nos ayudará a reflexionar sobre la importancia de la presencia de la vida consagrada contemplativa en los tiempos presentes en los que, hasta los cristianos con una percepción más pesimista, pueden tener la sensación de que se encuentra en una etapa de decadencia, crisis y hasta posible desaparición. La falta de vocaciones, el descenso del número de los miembros de las comunidades, el envejecimiento de la mayoría de ellos, etc., tal vez puedan hacernos pensar que en un futuro no muy lejano este estilo de vida evangélico sea un reducto en la vida de la Iglesia.

También, a nivel social, las consecuencias por la reciente pandemia, la actual guerra de Ucrania, Sudán y en otras partes del mundo, la influencia de las nuevas ideologías, el incremento de las injusticias y el endurecimiento de la vida, por la subida de los precios y el empobrecimiento de muchas familias, son motivos suficientes para llevarnos a una tristeza y desidia individual y colectiva, incluyendo y afectando especialmente a los más jóvenes, como evidencia el incremento de suicidios en esta parcela de edad.

Frente a esos sentimientos y actitudes negativas, los cristianos somos llamados a la esperanza que tan presente está en el Evangelio. Jesucristo sigue siendo hoy, para nuestro mundo, Buena y Nueva noticia. Necesitamos de aquellos que, pese a vivir en la adversidad y en la dificultad, en el silencio de sus actos, siendo a veces, además, grandes desconocidos, perseveran en la fidelidad a la llamada de Dios, siendo profetas en la vivencia de la pobreza, obediencia y castidad.

El Papa Francisco, analizando la amargura y el sufrimiento que siente el ser humano hoy, ha hablado en variadas ocasiones de la esperanza, instándonos a mirar con nuevos ojos nuestra existencia en lo que él llama “la dura prueba” que nos ha tocado experimentar. Se refiere a una mirada con los ojos de Jesús, al que define como «el autor de la esperanza», y al que tenemos que pedir su ayuda para superar estas dificultades, con la certeza de que las tinieblas se convertirán en luz. Estas palabras, recogidas en la encíclica Fratelli tutti, son alentadoras para nosotros y para los consagrados contemplativos: «La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna». (Fratelli tutti, 55).

Estas palabras del Papa, como nos dicen los Obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, «pueden ayudarnos a reconocer, celebrar y orar por aquellos hermanos y hermanas que, abrazando la vida contemplativa, alientan nuestra esperanza y la requieren».

Allí donde se busca a Dios y se le encuentra para contemplarlo y amarlo, se halla también el tesoro de la esperanza, que se hace patente en cada consagrado, en los conventos, monasterios y eremitorios. Nuestra esperanza, que es Dios mismo, se ha encarnado en Jesucristo que a su vez se hace presencia viva en la oración, en la celebración de los sacramentos, en la fraternidad, en la caridad y en cada uno de sus discípulos llamados a generar esperanza para quienes la han perdido o en quienes se ha debilitado.

Los contemplativos, aunque viven apartados y recogidos, también sufren fraternalmente nuestros dolores y angustias, abrazando en sus oraciones estas experiencias nuestras, para que Dios no se olvide de nosotros y ponga esperanza en nuestros corazones, ayudándonos a nosotros a ponerla donde más falta hace el anuncio del Señor resucitado.

Con mirada también de esperanza, como obispo y pastor de la Diócesis de Guadix, quiero invitaros a todos en esta Jornada Pro Orantibus a que apoyemos con la oración, con nuestra ayuda y cercanía a las dos comunidades femeninas contemplativas que forman parte de la vida diocesana. Ellas, con su testimonio de vida orante, nos recuerdan a nosotros que el Evangelio hay que orarlo para llevarlo a la práctica cada día y en la misión que todo bautizado tiene de “generar esperanza”.

Quiero traer al recuerdo agradecido, a quienes leéis estas palabras, a todos los consagrados contemplativos que, durante siglos, han sido un tesoro para nuestra iglesia diocesana, pero, de manera especial, miro a las dos comunidades de vida contemplativa que tenemos en la Diócesis de Guadix. Ambas se encuentran en la ciudad de Baza: la comunidad de religiosas dominicas del Monasterio de la Santísima Trinidad y la comunidad de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia, que moran en el Convento de la Merced. Encomendémoslas al Señor a diario para que las colme de esperanza y vivan la fe y la caridad desde su entrega fiel a Dios y a los hermanos, pidiendo y agradeciendo su fidelidad en este navegar contracorriente. Pidamos al Señor santas vocaciones jóvenes para sus monasterios.

Muchas felicidades, queridos consagrados de vida contemplativa en esta Jornada Pro Orantibus. Gracias en nombre de la Iglesia y de nuestra Diócesis. Sabemos que sostenéis nuestras tareas pastorales y la vida de la Iglesia. Que el Dios de la Esperanza reparta alegría y paz para todos y nos ayude a ser más fuertes para perseverar, a pesar de las vicisitudes.

Que Dios os bendiga a todos y colme de esperanza vuestros corazones.

Con mi afecto y bendición.

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

Alocución a los sacerdotes del Consejo Presbiteral

0

Queridos hermanos del Consejo Presbiteral:

Me he dado cuenta de que, en la liturgia, siempre que mencionamos al Espíritu Santo a continuación se hace referencia a la unidad: en los textos, las oraciones, los prefacios, las plegarias…

A los discípulos y a las mujeres, les alcanzó el Espíritu Santo cuando estaban unidos en oración. Después de la Resurrección, el Señor fue recogiendo a los que caminaban por su cuenta: a la puerta del sepulcro, por los caminos, a la orilla del mar, sobre las aguas, como hace un Buen Pastor, en busca de la oveja perdida. Y les llevaba al cenáculo, el redil, primera experiencia de Iglesia, y cada uno contaba en qué momento de huida, de increencia, de cansancio, de dudas, se topó con el Señor… pero sobre todo hablaban del gozo del encuentro.

Estaban ¡Unidos en Oración!, no lo olvidemos. De aquel día surgió un impulso de entusiasmo, un corazón ardiente, un gozo indescriptible, que se extendió por los cuatro puntos cardinales. Me lo escucháis decir en las confirmaciones: ¿qué pasó para que 30 años después de Pentecostés hubiera comunidades cristianas en todos los puertos del mediterráneo? Recibieron el Espíritu Santo, ¡y nosotros también, en el bautismo, en la confirmación, en el orden!

Pero volvamos al principio. Cuando seguían a Jesús cada uno tenía sus propias expectativas, fantasías y proyectos… pero se habían desilusionado. Después de tanta alegría y del seguimiento de grupos numerosos, esperaban llegar a la cumbre del éxito, de su éxito personal, y luego el hundimiento, la desesperanza, como le pasó a Judas.

Un día di un retiro, a unos cuarenta curas jóvenes de la provincia eclesiástica de Zaragoza, que titulé: “Desmontando a Cleofás” si, el discípulo de Emaús. Cleofás, como cada uno de nosotros, se emocionó demasiado rápido pensando en sus propias expectativas. Veía un futuro que posiblemente le resolvería la vida para siempre. Pero él, como los demás se topó con el calvario y el maestro asesinado vilmente. Vaya cura de realidad. El batacazo fue tremendo. ¡Con cuánta facilidad eludimos la Cruz!

Ante el desánimo y la frustración hay dos caminos. Uno el individualista, que es de la huida (da lo mismo que sea hacia atrás que hacia adelante). Me enfrento a la frustración reinventándome a mí mismo: desde la construcción de un personaje, la confrontación con el resto, la búsqueda de nuevas emociones buscando mi minuto de gloria, el individualismo hedonista, el delirio consumista, hasta el tedio huidizo, … cuando dejamos de ser el centro, rompemos la baraja. Muchas veces decimos de una u otra manera: “ya no juego más con vosotros, me marcho”. Es una postura de vuelta a la infancia. Como les pasó a nuestros primeros padres. Es el momento de echar balones fuera, de las acusaciones, de la crítica mordaz, de la incomprensión… ¿quién fue responsable de morder la manzana? Es el momento de la dispersión.

El otro camino, el de Jesús, es la vida comunitaria ¡un solo cuerpo! El camino de vuelta al hogar, el del Espíritu. Al contrario que en Babel, donde cada uno individualmente quería ser como Dios. Lo que surge de la comunidad todos lo construyen. “Les entendían en su propia lengua”. El esfuerzo Sinodal que es construir entre todos, no imponer nuestros criterios, esforzarnos por caminar unidos, algunos lo hemos infravalorado, porque es más fácil hacer de nuestra capa un sayo.

Las historiografías de los primeros cristianos dicen que, en un mundo pagano, con una religiosidad individualista (yo me lo guiso, yo me lo como) fue la vida comunitaria la que hizo que la iglesia naciente proliferara tan rápidamente en multitud de comunidades. ¿Hemos perdido la esencia de la vida comunitaria? ¿No corremos el riesgo de la atomización en pequeños grupos, asociaciones, movimientos, hermandades…? Así se lo decía en la vigilia de Pentecostés a los representantes de las 30 asociaciones de seglares de vida apostólica que existen en Almería, sin contar las hermandades y la mayoría no se conocían entre ellos. Eso dice mucho de nuestra Iglesia y de la atomización individualista a la que me refiero. ¿No estamos volviendo al paganismo? Lo doy muchas vueltas.

Ayer proclamábamos: «Hay diversidad de dones, que proceden de un mismo Espíritu […] Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo» (1 Co 12,4.13). Este es nuestro objetivo tanto pastoral como espiritual, y no inventamos nada, es el grito del apóstol: hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo.

¿Cómo formar un solo cuerpo? ¿Cómo caminar unidos para evangelizar? Esta es la única expectativa por la que debemos discernir, trabajar y examinarnos. Si no, al final, nos escudaremos en mi grupo, en mi cura, en mi parroquia… y nos frustraremos porque mis expectativas no salen adelante para los demás. Y viviremos en una falsa euforia “con lo nuestro” y olvidaremos a los otros.

¡SOMOS COMUNIDAD! es el grito del pastor, de Cristo resucitado.

  • Buscando la voluntad de Dios para nuestra Iglesia
  • Descubriendo las sinergias de unos y otros: escuchándonos
  • Cultivando la creatividad y los dinamismos
  • Abriendo las puertas para que entre el Espíritu
  • Sirviendo sin esperar nada a cambio
  • Preocupándonos y ocupándonos unos de otros
  • Convertirnos para renovarnos

Ahora bien, teniendo la COMUNIDAD como referencia:

  • ¿Cómo podríamos ayudarnos más los sacerdotes en nuestra vida espiritual? Buscarnos y encontrarnos
  • ¿Cómo articular la tarea de los arciprestazgos?
  • ¿Cómo crear y compartir iniciativas y proyectos pastorales?
  • ¿Cómo mejorar la participación de los laicos?
  • ¿Cómo dinamizar los Consejos Pastorales?

Voy a terminar con un texto, que ayer mismo, me envió Josep Otón, que acababa de publicar: “En Pentecostés los discípulos experimentaron la fuerza que brota de lo profundo, de la convicción de haber sido testigos de algo auténtico. No era un espejismo colectivo, ni la embriaguez de la que se les acusaba. Hallaron un centro de gravedad, un punto de equilibrio que les permitía sortear los escollos de la vida sin zozobrar. Existía una ruta que no se dejaba constreñir (violentar) por el tedio de lo rutinario. Había una esperanza que eludía la euforia de las expectativas. Estaban entusiasmados, es decir, literalmente se sentían inhabitados por el Espíritu de Dios.”[1]

 

Aguadulce, lunes 29 de mayo de 2023

+ Antonio, vuestro obispo

 

[1] “Euforia y entusiasmo”, Josep Otón, en Pastoral SJ

Historiador y especialista, desde diversas perspectivas, en el estudio del hecho religioso y de la experiencia espiritual.

 

Trinidad santa, un solo Dios. Jornada pro orantibus

0

Trinidad santa, un solo Dios

Jornada pro orantibus

La fiesta de la Santísima Trinidad nos ofrece la ocasión de profundizar en el conocimiento y en la relación con el Dios que nos ha revelado Jesucristo. Éste se ha presentado en el escenario del mundo diciéndonos: Yo soy el Hijo de Dios, el hijo único; y Dios es mi Padre. Jesús nos ha abierto su corazón y nos ha introducido en la intimidad de Dios, y para que lo podamos entender y profundizar nos ha enviado el Espíritu Santo, amor entre el Padre y del Hijo.

Qué admirable misterio el de Dios. No sabríamos que Dios es así, si Jesús no nos lo hubiera revelado. Por tanto, el Dios de Jesucristo es comunidad, es familia que quiere incorporarnos a cada uno de nosotros a esa familia divina, reuniendo a toda la familia humana. Más aún, según nos ha dicho el mismo Jesús, Dios quiere poner su morada en el alma de cada uno de nosotros, hacer de nuestro corazón un templo suyo, vivir en nosotros, vivir siempre con nosotros. Qué dulce compañía.

A veces cuando se habla del misterio de Dios, un Dios en tres personas, puede sonar un poco a juego de palabras. Y no faltan cristianos que dicen que ese tema se queda para entendidos o especialistas y prefieren no meterse en profundidades. Sin embargo, Jesús pretende justamente lo contrario. Ha querido decirnos de manera sencilla la más profunda intimidad de Dios, para introducirnos a nosotros en ella y poder gozarla ya desde la tierra, y plenamente cuando lleguemos al cielo.

Las tres personas divinas nos acompañan siempre. Ya desde el bautismo somos sumergidos en el agua, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y nuestra vida queda orientada hacia Dios, como esos cohetes que se lanzan desde la tierra y llegan a un punto preciso en el espacio, sin variaciones. El corazón humano experimenta a veces algunos desvíos, más o menos graves. Cuando recapacitamos nos damos cuenta de que la conversión consiste en retomar la orientación primordial y volver a orientar nuestra vida hacia Dios, donde todo cobra sentido.

Por eso, se ha tomado esta fiesta como la Jornada pro Orantibus, la jornada en la que acogemos el testimonio de los que hacen de su vida una entrega total a Dios en la vida contemplativa, de clausura o no. Hombres y mujeres que han sentido el fuerte tirón de Dios y le entregan su vida para vivir en su presencia continuamente por la oración, el trabajo, la penitencia, la vida en el desierto, en la clausura. Una vida en la que solo Dios basta, como decía santa Teresa. Este año bajo el lema “Generar esperanza”, porque los contemplativos aportan con su vida esa esperanza que el mundo de hoy necesita más que nunca. Una esperanza que tiene su meta en el cielo, pero que ya en la tierra se alimenta continuamente de las promesas de Dios para los hombres de todos los tiempos.

La vida contemplativa, que para muchos es vida inútil, constituye sin embargo uno de los grandes tesoros de la vida de la Iglesia. Necesitamos a Dios, el corazón humano tiene sed de Dios y no puede saciarse sino con Dios. Muchas veces distraídos en las actividades de nuestra vida, podemos pasar desapercibidos de esta realidad, lo cual genera desasosiego en nuestro corazón, hecho para Dios.

Los contemplativos se han dejado fascinar por Dios, en muchos casos como un valor absoluto por el que se deja todo lo demás, porque todo lo demás queda relativizado. Ellos y ellas nos recuerdan continuamente la importancia de reconducir nuestra vida hacia Dios, donde nuestro corazón encuentra su centro de gravedad. En esta Jornada oramos por los que oran por nosotros, para que el Señor los mantenga fieles a su vocación y a su misión en el seno de la Iglesia y para el bien de la humanidad.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

La Trinidad es el centro de la vida de Jesús

0

IX Ordinario. Santísima Trinidad. A. 23

Este domingo de la Santísima Trinidad es como el resumen de lo que hemos celebrado
durante el tiempo de Pascua. Escucharemos en la segunda lectura, en uno de los escritos
más antiguos del Nuevo Testamento, esta oración de san Pablo: «La gracia de nuestro
Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con
vosotros». Estas palabras resumen el núcleo y la fuerza de nuestra fe cristiana. Palabras
que en la Misa repetimos con frecuencia como saludo inicial de nuestro encuentro.
El centro de esta fiesta solemne está en Dios Padre, en la inmensa riqueza del ser de
Dios, en la comunión de vida entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, que supera
nuestra capacidad de comprensión; por esa razón el Señor nos ha concedido el don de la
fe, de confiar en sus palabras. Jesús nos habla siempre de la Trinidad de forma muy
sencilla, siempre nos ha remitido a la Trinidad como el centro de su vida. Lo más
importante para Jesús, en su predicación, en su misión, en su vida, fue esto: hablarnos
de Dios como Padre nuestro y así nos lo enseñó en el más bello modelo de oración.
Os recomiendo volver a leer de nuevo y muy despacio la primera lectura, cuando se
habla de los lejanos tiempos de Moisés, cuando ya hablaba del «Dios compasivo y
misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad». Ese fue el mensaje, la gran
noticia por la que Jesús, precisamente porque era el Hijo de Dios, empeñó y entregó su
vida: comunicarnos que Dios, Padre de todos, es amor. Amor sin límites, amor personal,
íntimo. Y que él, Jesús de Nazaret, hombre como cualquiera de nosotros, es «la gracia»
-el don, el regalo, el mensaje, la Palabra- para conocer y amar y compartir esta vida de
Dios. Dios se nos hace presente y cercano en el Hijo, en el prójimo, en el pobre, en el
necesitado. Esta es la realidad de comunión en nosotros gracias a la acción interior, en
lo más íntimo de cada uno, por la presencia vital, misteriosa pero real, del Espíritu
Santo.
Esta es la gran buena noticia de Jesús, su mensaje para nuestra conducta: Dios es Padre
de amor, abierto y cercano a todos; por ello, nosotros, como hijos de Dios, podemos y
debemos compartir su amor para todo, comprensivo y abierto, eficaz y sin límites. Creer
en el Dios del que nos habla Jesús es querer imitarle, querer parecernos a Él. Todo nos
habla de Dios hoy, es lo que escucharemos en el prefacio: «Con tu único Hijo y el
Espíritu Santo eres, Padre, un solo Dios, un solo Señor; no una sola Persona, sino tres
Personas en una sola naturaleza».
La gloria de la Trinidad está presente y se manifiesta en el Hombre Jesús. Como nos
narra san Lucas cuando escribe el misterio de la Encarnación en el que están presentes y
activas las Tres Divinas Personas de la Trinidad. El ángel le dice a María: «Concebirás

y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado
Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre» (Lc 1, 3). Y
destaca la intervención del Espíritu Santo: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder
del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será
llamado Hijo de Dios» (Lc 1,35).
¡Feliz domingo a todos!

+ José Manuel Lorca Planes
Obispo de Cartagena

«Generar esperanza», Carta Pastoral del obispo de Guadix para la Jornada Pro Orantibus 2023

0

«Generar esperanza», Carta Pastoral del obispo de Guadix para la Jornada Pro Orantibus 2023

 

«Generar esperanza»

Jornada Pro Orantibus 2023

Queridos hermanos todos:

Terminado en la liturgia el tiempo pascual, y retomando el tiempo ordinario, la solemnidad de la Santísima Trinidad, que celebraremos el próximo domingo 4 de junio, nos permite profundizar en el Misterio de Dios uno y trino. La comunión de amor de las tres divinas personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo) es contemplada por el creyente de todos los tiempos a través de la oración y de la liturgia cristiana, pero, específicamente, es en la vocación a la vida consagrada contemplativa donde encontramos su mayor exponente, en los hombres y mujeres que se dedican a diario y de por vida a la oración y a la adoración como principal misión.

Es el día en que celebramos la Jornada Pro Orantibus, con el lema «Generar esperanza», propuesto por la Conferencia Episcopal Española, en sintonía con el de la Jornada Mundial de la Vida Consagrada del pasado día 2 de febrero, «Caminando en esperanza».

La Iglesia desea que todos los cristianos pongamos en valor la vocación de la vida contemplativa y que todos nos unamos en la oración por todos los consagrados que la viven en su forma monástica (monjes y monjas) o en su forma eremítica (ermitaños y ermitañas).

Generar y esperanza, son dos palabras que se unen en una frase corta pero intensa de contenido y mensaje, que nos ayudará a reflexionar sobre la importancia de la presencia de la vida consagrada contemplativa en los tiempos presentes en los que, hasta los cristianos con una percepción más pesimista, pueden tener la sensación de que se encuentra en una etapa de decadencia, crisis y hasta posible desaparición. La falta de vocaciones, el descenso del número de los miembros de las comunidades, el envejecimiento de la mayoría de ellos, etc., tal vez puedan hacernos pensar que en un futuro no muy lejano este estilo de vida evangélico sea un reducto en la vida de la Iglesia.

También, a nivel social, las consecuencias por la reciente pandemia, la actual guerra de Ucrania, Sudán y en otras partes del mundo, la influencia de las nuevas ideologías, el incremento de las injusticias y el endurecimiento de la vida, por la subida de los precios y el empobrecimiento de muchas familias, son motivos suficientes para llevarnos a una tristeza y desidia individual y colectiva, incluyendo y afectando especialmente a los más jóvenes, como evidencia el incremento de suicidios en esta parcela de edad.

Frente a esos sentimientos y actitudes negativas, los cristianos somos llamados a la esperanza que tan presente está en el Evangelio. Jesucristo sigue siendo hoy, para nuestro mundo, Buena y Nueva noticia. Necesitamos de aquellos que, pese a vivir en la adversidad y en la dificultad, en el silencio de sus actos, siendo a veces, además, grandes desconocidos, perseveran en la fidelidad a la llamada de Dios, siendo profetas en la vivencia de la pobreza, obediencia y castidad.

El Papa Francisco, analizando la amargura y el sufrimiento que siente el ser humano hoy, ha hablado en variadas ocasiones de la esperanza, instándonos a mirar con nuevos ojos nuestra existencia en lo que él llama “la dura prueba” que nos ha tocado experimentar. Se refiere a una mirada con los ojos de Jesús, al que define como «el autor de la esperanza», y al que tenemos que pedir su ayuda para superar estas dificultades, con la certeza de que las tinieblas se convertirán en luz. Estas palabras, recogidas en la encíclica Fratelli tutti, son alentadoras para nosotros y para los consagrados contemplativos: «La esperanza es audaz, sabe mirar más allá de la comodidad personal, de las pequeñas seguridades y compensaciones que estrechan el horizonte, para abrirse a grandes ideales que hacen la vida más bella y digna». (Fratelli tutti, 55).

Estas palabras del Papa, como nos dicen los Obispos de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada, «pueden ayudarnos a reconocer, celebrar y orar por aquellos hermanos y hermanas que, abrazando la vida contemplativa, alientan nuestra esperanza y la requieren».

Allí donde se busca a Dios y se le encuentra para contemplarlo y amarlo, se halla también el tesoro de la esperanza, que se hace patente en cada consagrado, en los conventos, monasterios y eremitorios. Nuestra esperanza, que es Dios mismo, se ha encarnado en Jesucristo que a su vez se hace presencia viva en la oración, en la celebración de los sacramentos, en la fraternidad, en la caridad y en cada uno de sus discípulos llamados a generar esperanza para quienes la han perdido o en quienes se ha debilitado.

Los contemplativos, aunque viven apartados y recogidos, también sufren fraternalmente nuestros dolores y angustias, abrazando en sus oraciones estas experiencias nuestras, para que Dios no se olvide de nosotros y ponga esperanza en nuestros corazones, ayudándonos a nosotros a ponerla donde más falta hace el anuncio del Señor resucitado.

Con mirada también de esperanza, como obispo y pastor de la Diócesis de Guadix, quiero invitaros a todos en esta Jornada Pro Orantibus a que apoyemos con la oración, con nuestra ayuda y cercanía a las dos comunidades femeninas contemplativas que forman parte de la vida diocesana. Ellas, con su testimonio de vida orante, nos recuerdan a nosotros que el Evangelio hay que orarlo para llevarlo a la práctica cada día y en la misión que todo bautizado tiene de “generar esperanza”.

Quiero traer al recuerdo agradecido, a quienes leéis estas palabras, a todos los consagrados contemplativos que, durante siglos, han sido un tesoro para nuestra iglesia diocesana, pero, de manera especial, miro a las dos comunidades de vida contemplativa que tenemos en la Diócesis de Guadix. Ambas se encuentran en la ciudad de Baza: la comunidad de religiosas dominicas del Monasterio de la Santísima Trinidad y la comunidad de las religiosas Hijas de la Sagrada Familia, que moran en el Convento de la Merced. Encomendémoslas al Señor a diario para que las colme de esperanza y vivan la fe y la caridad desde su entrega fiel a Dios y a los hermanos, pidiendo y agradeciendo su fidelidad en este navegar contracorriente. Pidamos al Señor santas vocaciones jóvenes para sus monasterios.

Muchas felicidades, queridos consagrados de vida contemplativa en esta Jornada Pro Orantibus. Gracias en nombre de la Iglesia y de nuestra Diócesis. Sabemos que sostenéis nuestras tareas pastorales y la vida de la Iglesia. Que el Dios de la Esperanza reparta alegría y paz para todos y nos ayude a ser más fuertes para perseverar, a pesar de las vicisitudes.

Que Dios os bendiga a todos y colme de esperanza vuestros corazones.

Con mi afecto y bendición.

+Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

 

Ver este artículo en la web de la diócesis

Testigos Hoy, de Canal Sur TV, emite este domingo el programa “Guadix, un tesoro por descubrir”

0

Testigos Hoy, de Canal Sur TV, emite este domingo el programa “Guadix, un tesoro por descubrir”

Será a las 8 de la mañana del domingo 4 de junio y se presentará Face Retama, el Hospital Real de la Caridad, el museo que hay en el Hospital Real, la iglesia de San Torcuato, el Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral, la Catedral y la exposición The Mystery Man

El programa Testigos Hoy, de Canal Sur Televisión, emite este domingo un reportaje sobre Guadix. Será a las 8 de la mañana, que es su hora de emisión, aunque después se podrá ver en cualquier momento en la plataforma Canal Sur+.

“Guadix, un tesoro por descubrir” es el título del reportaje que emite Testigos Hoy, en el que el sacerdote Antonio Fajardo, delegado diocesano de Patrimonio, presenta algunos de los lugares más destacados de la historia y del arte en nuestra diócesis, más en concreto en torno a la ciudad accitana: Face Retama, el Hospital Real de la Caridad, el museo que hay en el Hospital Real, la iglesia de San Torcuato, el Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral y, por supuesto, la Catedral y la exposición The Mystery Man, que se exhibe hasta el 30 de junio.

Con este programa se dará a conocer muchos de los atractivos que ofrece Guadix y cómo se ha recuperado buena parte del patrimonio accitano para que sea un recurso que atraiga turistas que generen riqueza en la comarca. También servirá para conocer mejor lo que tenemos tan cerca, que a veces, quizá por eso de ser del lugar, pasan desapercibidos esos monumentos o son desconocidos.

Testigos Hoy es un programa religioso de Canal Sur Tv que lleva más de 30 años en antena. No es la primera vez que vienen a Guadix, pero sí la primera en la que se habla de Face Retama y del Centro de Interpretación Torcuato Ruiz del Peral. Merecerá la pena verlo.

Testigos hoy se emite todos los domingos, a las 8 de la mañana, en Canal Sur TV. Este domingo 4 hablarán y visitarán Guadix.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Ver este artículo en la web de la diócesis

Un gran número de fieles recibe el Sacramento de la Confirmación en la parroquia de San Miguel de Ándújar

0

El día 31 de mayo, el Espíritu Santo derramó sus dones a un gran número de personas en la parroquia de San Miguel de la ciudad de Andújar. Concretamente, adultos y jóvenes de esa parroquia, de la parroquia de Sta. María La Mayor, junto con alumnos de los Colegios La Salle y Trinitarios, fueron los que recibieron el Sacramento de la Confirmación.

La Eucaristía estuvo presidida por el Provicario General, D. José Antonio Sánchez, y concelebrada por el párroco de San Miguel y Sta. María, y Arcipreste de la ciudad, D. Pedro Montesinos, además de los sacerdotes D. Ángel Simón y D. Germán García, que fueron asistidos por el Diácono Permanente D. Francisco José Cano.

D. José Antonio dirigió la homilía a los confirmandos insistiendo que el recibir el Espíritu es un regalo de Dios, no un premio por nuestros propios méritos. Les anunció a los confirmandos que estaban allí dispuestos a recibir el Sacramento porque Dios les ha llamado y los quiere. Les pidió que sean testigos de Jesús, que transmitan su amor a través de sus palabras y sus vidas.

Las voces y la música del coro de la Parroquia de Sta. María acompañaron en la celebración dando solemnidad a la misma. 

Al finalizar la Eucaristía se realizaron fotos de los recién confirmados con el Provicario General, los demás concelebrantes y los catequistas.  

Parroquia de San Miguel de Andújar

Ver este artículo en la web de la diócesis

Música religiosa del Siglo de Oro para “Ventanas al cielo”

0

La Iglesia del Monasterio de Santa Cruz abrirá sus puertas este sábado, 3 de junio, para ofrecer este concierto

En el marco de la exposición “Ventanas al cielo. Dentro de la clausura”, este sábado, 3 de junio, tendrá lugar el concierto “En torno a la música del Siglo de Oro”, en la Iglesia del Monasterio de Santa Cruz, a las 20:30 horas, a cargo de Ensemble Céfiro.

En este concierto se darán a conocer diferentes aspectos poco sabidos de la ejecución de la música religiosa que se dio en el llamado Siglo de Oro Español, un periodo en el que la música sacra y la música popular se entremezclaban y recorrían los templos, los salones y las calles. Gracias a la imprenta se conocieron músicas de toda Europa en España, pero también se formaron músicos españoles fuera del país y su música fue conocida en todo el continente, en el llamado “Nuevo Mundo”.

Durante el concierto, el repertorio se hará con una voz y diversos instrumentos de cuerda pulsada, frotada, flautas y percusión.

Concurso de pintura rápida

Las actividades continuarán el domingo, 4 de junio, con el concurso de pintura rápida “Patio Conventuales” (Más detalles en el siguiente enlace: https://www.diocesisdecordoba.es/noticias/convocado-el-concurso-de-pintura-rapida-patios-conventuales-9).

 

Adjuntamos el folleto informativo y las piezas que se interpretarán.

concierto renacentista A5

La entrada Música religiosa del Siglo de Oro para “Ventanas al cielo” apareció primero en Diócesis de Córdoba. Ver este artículo en la web de la diócesis

Enlaces de interés

ODISUR
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.