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Alcalá del Valle celebra a su patrón, san Roque

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En la jornada de ayer, 16 de agosto, la Iglesia celebra a san Roque. Este santo francés, es el patrón de una de las localidades diocesanas de Asidonia-Jerez, hablamos de Alcalá del Valle. Este municipio, comenzó a preparar su corazón para orar y pedir la intercesión de este santo el 14 de agosto, día que se inicio el triduo dedicado al san Roque en el templo parroquial. Una vez llegado el día de la festividad, 16 de agosto, se vivió la Eucaristía solemne y tras esta realizaron una procesión con la imagen de san Roque por las calles de la localidad. De esta forma todos los fieles allí presentes podían acercarse hasta el santo para orar.

Biografía de san Roque

Fuente : https://www.santopedia.com/santos/san-roque

Cuenta la historia que Roque habría nacido por el año 1.300 en la ciudad francesa de Montpellier. Te recomiendo visitar esta ciudad como mínimo a través de Internet en este enlace: http://www.ville-montpellier.fr . Quedó huérfano muy pronto y vendió toda la herencia familiar para entregar los beneficios a los pobres. De alguna manera, nuestro santo habría hecho realidad aquella cita del evangelio de Mateo que dice: «Vende lo que tienes, da el dinero a los pobres y así tendrás un tesoro en el cielo y luego vente conmigo». Con este deseo de seguir en la pobreza a Jesús y también de enseñar la fe cristiana, inició su peregrinación a Roma.

En la zona de la Toscana, Roque se hospedó en la ciudad de Acquapendente y, en el hospital, se puso a servir a todas aquellas personas que estaban infectadas de la peste, logrando, cómo no, curaciones admirables e inexplicables. Seguramente, San Roque aprendió nociones de Medicina en su ciudad natal, que puso luego en práctica durante sus peregrinaciones. Recordemos, amigo cibernauta, que Montpellier es una de las ciudades más prestigiosas de Europa en temas médicos, allí hay la reconocida Universidad de Montpellier, que fue fundada en el siglo XIII. Se cuenta que en la ciudad italiana de Cesanea, antes de llegar a Roma, nuestro santo curó a un cardenal, y que este lo presentó luego al Papa.

Cuando se dispuso a regresar a su país, pasó por Rímini, hoy convertida en una de las grandes zonas «pijas» de veraneo de Italia. Allí, Roque no se dedicó a tomar el sol en la playa, ni a tomar helados, ni tampoco a tomar copas en una terraza de un bar, sino que predicó el evangelio y continuó curando de la peste a aquellas personas que podía. Tantas curaciones y tanto contacto con los infectados, propició que en la ciudad de Piacenza él mismo quedara contagiado y se viera obligado a retirarse en un bosque de las afueras de la ciudad.

El perro y San Roque

Seguro que tus padres o tus abuelos te habrán ya contado la preciosa narración del perro de San Roque. Si te fijas en la estampa, nuestro santo va acompañado de un simpático chucho. ¿Quien fue este perro?. Pues … fue su salvador. Cuando hoy en día, sobre todo en verano, se abandonan por las calles tantos perros que nos han mostrado su cariño a lo largo del año, bueno será explicarles a aquellos que hacen este tipo de salvajadas la historia de este animal que le salvó la vida a un santo tan importante como fue Roque.

Se explica, que cuando nuestro santo se trasladó al bosque para no infectar de esta manera a los vecinos de Piacenza, recibía cada día la visita de un perro que le llevaba un panecillo. El animalito lo tomaba cada día de la mesa de su amo, un hombre bien acomodado llamado Gottardo Pallastrelli, el cuál, después de ver la escena repetidamente, decidió un día seguir a su mascota. De esta forma, penetró en el bosque donde encontró al pobre moribundo. Ante la sorpresa, se lo llevó a casa, lo alimentó y le hizo las curaciones oportunas. El mismo Gottardo, después de comprobar la sencillez de aquél hombre y de haber escuchado las palabras del evangelio que le enseñó, decidió peregrinar como el. La curación definitiva de Roque fue gracias a un ángel que se le apareció. Cabe decir que otras versiones populares afirman que fue el mismo perro quien le curó, después de lamerle la herida de su pierna varias veces cuando el santo estaba en el bosque. También cabe añadir, que para algunos historiadores, el redactor de la «Acta brevoria» sería el mismo Gottardo. 

Una vez curado, Roque decidió volver definitivamente a Montpellier, pero en el norte de Italia, en el pueblo Angera, a orillas del lago Maggiore, unos soldados, acusándolo de espía, lo arrestaron. Fue encerrado y moriría en prisión entre los años 1376 y 1379. Algunos cuentan que tenía 32 años de edad.

Cabe decir que San Roque había pertenecido a la Tercera Orden de los franciscanos, una rama de esta congregación reservada a las personas laicas que quieren vivir bajo la espiritualidad de San Francisco de Asís. Así lo reconoció el Papa Pío IV en 1547.

Otras versiones de la vida de San Roque

A pesar de todo, la historia de San Roque es bastante difusa. Ya te he comentado anteriormente que el texto más fidedigno es la «Acta brevoria» y que aproxima su nacimiento a mediados del año 1.300. Pero, a lo largo de los años se han publicado diferentes textos biográficos. Por ejemplo, el veneciano Francesco Diedo redactó en 1478 una biografía en la que San Roque habría nacido en 1295 y muerto en 1327. Pero para muchos, dicha tesis, que es la más popular y la más difundida, es un error, ya que la gran peste en la que Roque se vio involucrado no empezó hasta 1347.

Las leyendas cuentan que Roque era hijo del gobernador del rey de Mallorca en Montpellier llamado Juan y que, en el momento del nacimiento, llevaba una cruz roja en el pecho prefigurando su destino. Su madre se llamaba Liberia. Otros investigadores como A. Maurino sitúa la vida del santo entre el 1345 y 1376 y A. Fliche lo hace entre el 1350 y 1379. 

También es confuso el lugar de su muerte, mientras que para algunos fue en Angera tal y como hemos visto, otros la sitúan en la misma Montpellier. En esta ciudad francesa, que antes de 1349 había pertenecido a la Corona de Aragón y al Reino de Mallorca, fue arrestado por mendigo y estuvo 5 años en la cárcel hasta que murió de flaqueza. Se cuenta que el mismo tío de Roque, entonces gobernador de Montpellier, al ver que aquel moribundo era su sobrino hizo levantar un templo en su honor. 

Es todavía más dudosa la ubicación de su tumba, aunque con toda probabilidad Roque falleció en Anguera, una hipótesis señala que su cuerpo habría sido trasladado a Venecia en 1485. Otros historiadores del sur de Francia vuelven a reafirman en que el santo habría retornado a Montpellier para morir en su ciudad natal y que habría sido sepultado en un convento de los hermanos dominicos y que sus reliquias se trasladaron más tarde a Arles. Lógicamente, y está comprobado, el Convento de los Trinitarios de Arles y la ciudad de Venecia fueron dos de los centros de más veneración a San Roque.

Después de tantas confusiones, nos tiene que quedar claro que San Roque nació en Montpellier y que fue un peregrino que se desplazó a Roma. Que recorrió Italia y que se dedicó a curar a todos los infectados de la peste y que falleció en olor a santidad. Su vida la tenemos que fechar con toda seguridad, a partir de la mitad del siglo XIV según el texto más fidedigno, las «Acta brevoria» y que su muerte, lo más probable es que fuera en Anguera, a pesar de la hipótesis de Montpellier. 

El culto y la devoción

Aunque la documentación que se tiene de San Roque lleve a confusiones, no hay que negar que la devoción hacia él fue muy rápida a partir del siglo XV. Desde Venecia se extendió el culto hacia el mundo germánico y a los Países Bajos. En 1477, en ocasión de otra epidemia de peste, se fundó en Venecia una cofradía que bajo su honor se dedicó al hospedaje de enfermos de peste y que fue conocida como Confraternità o Scuole di San Rocco. Dicha agrupación fomentó la devoción al santo construyendo capillas y más centros de acogida por toda Italia. Una de las iglesias conocidas que le están dedicadas es en París, muy cerca del museo del Louvre, que hizo edificar Luis XIV en 1563. Y como no… toda Europa quedó sembrada de templos que le fueron dedicadas, incluso en la América Latina. 

Desde finales del siglo XIV, se convierte en uno de los santos más populares para pedir su intercesión ante Dios. Es el abogado por excelencia contra la peste y todo tipo de epidemias. El Papa Gregorio XIII lo declaró santo en el siglo XVI y en muchos pueblos y ciudades lo veneran con gran devoción después de que él haya intercedido entre los habitantes. Tal y como he comentado al principio, son muchas las iglesias parroquiales que tienen una imagen de San Roque en los altares. Si en tu iglesia existe una, hay un 80% de posibilidades que los vecinos de tu pueblo lo invocaran hace siglos ante una epidemia e hiciesen un voto de villa, un acto que consiste en hacer una promesa al santo si éste les concede una petición. 

En la diócesis de Girona, a pesar de existir muchas imágenes suyas en las iglesias parroquiales, solamente hay una que le esté dedicada y que está situada en Olot. Hay también 4 ermitas emplazadas en los pueblos de Gaüses, Massanes y Sant Aniol de Finestres. También cabe destacar la de Vilablareix, construida en el siglo XV. El 21 de julio del 2002 se inaguraron los trabajos de rehabilitación que permite restituir el culto al templo después de 60 años en desuso. Se celebra un «aplec» el segundo domingo de Cuaresma.

Los dos principales templos de todo el mundo dedicados a San Roque están en Montpellier y en Venecia, a parte del ya mencionado de París. También en muchas poblaciones hay pequeñitas hornacinas con la imagen del santo que en forma de capillitas están instaladas en las calles.

Tradiciones

La voz popular ha creado tradiciones sin fundamento alguno pero que han contribuido muy positivamente a fomentar la devoción. Muchas de estas tradiciones quieren aproximar un santo a la vida misma del pueblo y no nos ha de extrañar que se diga que el propio San Roque hizo el camino de Santiago, que visitó Compostela o que incluso pisó Barcelona. Se cuenta que cuando San Roque entró en la ciudad catalana, todos los infectados de peste se recuperaron. 

Según cuenta el «Costumari Català» de Joan Amades, hace siglos, en la ciudad de Barcelona, se tenía una gran devoción al perro del santo. El día después de la onomástica de San Roque, se continuaban llevando cirios a los templos que tenían una imagen suya, pero con la diferencia de que dichos cirios votivos no iban dedicados a San Roque, sino ¡al perro!. Se cantaban oraciones, gozos y todo tipo de intenciones para el «chucho». Era tanta la devoción al perro de San Roque, que incluso, aquél día estaba permitida la entrada de estos animales en las iglesias de Barcelona. Claro está, que estamos hablando de hace muchos siglos. Este aprecio venía apoyado gracias a una leyenda que decía que en el día de San Roque el perro del santo visitaba la ciudad condal y que los otros canes que tenían la rabia, marchaban velozmente al verlo. Se cuenta que quien maltrata a un perro, se atrae toda la antipatía de San Roque para siempre.

Onomástica y patronazgo

San Roque es junto a San Sebastián el abogado por excelencia contra la peste y todo tipo de epidemias. San Antonio Abad, patrón de los animales, y debido al gran trabajo que tiene en proteger a los muchos que hay en el mundo, da permiso a San Roque para que se ocupe de los perros, es por ese motivo que es el protector de todos los canes. Se le puede pedir amparo para que no sean abandonados ni maltratados. También en algunos países es el patrón de los picapedreros y marmolistas. La onomástica es el 16 de agosto.

Oración a San Roque

Señor, Dios todo poderoso, tú nos has revelado que toda ley se resume en el amor a ti y al prójimo. Concédenos que, imitando la caridad de San Roque, podamos ser un día contados entre los elegidos de tu Reino. 

Glorioso San Roque, te agradecemos que desde tu sencillez nos recuerdes que Dios también está cerca de nosotros cuando recibimos la sacudida del dolor y de la enfermedad. Ayúdanos a vivir estas situaciones con serenidad y paz, agradeciendo el servicio de los que nos ayudan. Que no olvidemos que nuestra vida es avanzar por el camino de Jesucristo, sirviendo y amando desde la pobreza. Y para que siempre luchemos contra todo lo que degrade y destruya la dignidad humana y la convivencia social.

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La Delegación Diocesana de Migraciones vive la festividad de la Virgen de Urkupiña

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La Iglesia de San Miguel Arcángel de Jerez de la Frontera, acogió el pasado 12 de agosto la celebración de la patrona de Bolivia.

El pasado 12 de agosto, la Delegación Diocesana de Migraciones, con su Delegada Diocesana al frente, María Dolores Martínez Abad, vivió una jornada de oración y convivencia junto a la comunidad boliviana presente en la Iglesia Asidonense. El lugar escogido para este encuentro fue la Iglesia de San Miguel Arcángel, donde todos los feligreses de origen boliviano pudieron vivir una celebración de la Eucaristía en torno a su patrona, la Virgen de Urkupiña. Este momento fue muy especial, ya que todos los bolivianos presentes pudieron orar ante las plantas de esta advocación, a pesar de estar a varios kilómetros de su país.

Por otro lado, cabe destacar, que este encuentro también fue el momento oportuno donde se llevó a cabo la presentación de la Delegación Diocesana de Migraciones para todos los allí presentes, para que así pudieran conocer la actividad y servicio pastoral que realiza este departamento de Asidonia-Jerez. Asimismo, se invito a todos a participar en la celebración diocesana de la Jornada Mundial de Migraciones que será una Eucaristía que tendrá lugar el próximo 23 de septiembre a las 20hrs en la Parroquia Virgen de los Dolores de Jerez de la Frontera.

Por último, cabe mencionar que este próximo 26 de agosto a las 17hrs en la Basílica Menor de Nuestra Señora del Carmen Coronada de Jerez de la Frontera, se llevará a cabo otra celebración en torno a la Virgen de Urkupiña. Momento en el que todas la personas que quieran podrán participar.

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El Papa anima a la HOAC a «seguir siendo pueblo de Dios en medio de la vida obrera»

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Cerca de 30 malagueños han participado en la XIV Asamblea General de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) que se ha celebrado, del 12 al 15 de agosto, en Segovia, bajo el lema: “Tendiendo puentes, derribando muros”.

Durante la asamblea, que ha contado con la participación de cerca de 800 personas, entre militantes, acompañantes e invitados, el papa Francisco les dirigió un mensaje animándolos a «seguir siendo pueblo de Dios en medio de la vida obrera y continuar tejiendo historias de encarnación y abrazo». Así como, a «ser iglesia que acompaña desde las periferias estando cerca de las personas que sufren la precariedad laboral y la falta de oportunidades. Porque el trabajo no es una simple actividad productiva, sino un medio a través del cual colaboramos con Dios en la obra de la creación y nos realizamos como seres humanos».

Además, recibieron un saludo especial del presidente de la Conferencia Episcopal y arzobispo de Barcelona, el cardenal D. Juan José Omella, y estuvieron acompañados del arzobispo de Zaragoza y presidente de la Comisión Episcopal de Laicos, familia y vida, D. Carlos M. Escribano Subías; el Obispo de Almería y consiliario de la Acción Católica Española, D. Antonio Gómez Cantero, junto con los obispos de Astorga, de Osma-Soria, de León, de Bilbao, así como el vicario general de Segovia, el director del Departamento de Pastoral del Trabajo y el director de la Subcomisión de Acción Caritativa y Social de la CEE.

En distintos momentos de la Asamblea, participaron representantes de los movimientos hermanos de la Acción Católica Española, de la Pastoral del Trabajo, del Foro de Laicos, así como de la LOC (Liga Operaria Cristiana) de Portugal. También han enviado su saludo representantes del Movimiento Mundial de Trabajadores Cristianos (MMTC) así como los secretarios generales de las principales organizaciones sindicales.

Con esta asamblea, explican desde la HOAC «queremos crecer en nuestra identidad de discípulos misioneros, apóstoles de Jesucristo en el mundo Obrero, desde la vivencia de la espiritualidad y la mística cristiana, avanzando en el compromiso personal y comunitario de la HOAC, para ser cristianas y cristianos en el mundo obrero acompañando en los procesos de liberación de la clase trabajadora».

Así mismo, aseguran «queremos ser comunidad que vivimos, desde la experiencia gozosa de encuentro con Jesucristo, y de la acción del Espíritu Santo en nosotros, la comunión de vida, bienes y acción en el seno de la Iglesia y del mundo obrero y del trabajo, con un mensaje eclesial renovador y comprometido en la sociedad de hoy».

Tras la asamblea han emitido un comunicado:

Nuestro modelo económico y cultural descarta a la persona e idolatra el dinero, devastando las relaciones sociales y la tierra que habitamos: “Nos hemos acostumbrado a lo inhumano, hemos aprendido a tolerar lo intolerable”
La existencia de unas enormes y crecientes desigualdades económicas, sociales y ambientales, cada vez más normalizadas, son un poderoso mecanismo de empobrecimiento y exclusión del mundo obrero y constituyen el reto más importante que tienen nuestras sociedades.

Una mayor y creciente desvinculación social debilita la democracia.

Hemos vuelto a sentirnos interpelados por la realidad y el clamor de las personas empobrecidas del mundo obrero, que nos plantean retos importantes para nuestra misión evangelizadora como: hacer frente a este sistema inhumano y deshumanizador, afrontar las causas estructurales de la desigualdad y empobrecimiento; y crecer en la conciencia de que “el medioambiente es un bien colectivo, patrimonio de toda la humanidad y responsabilidad de todos” (LS 95).

Fruto de nuestro compromiso de seguir sintiendo con Cristo, con la Iglesia y con el mundo obrero empobrecido, las resoluciones aprobadas, quieren seguir manifestando nuestra preocupación y compromiso con las personas más débiles:

• Con los trabajadores y trabajadoras migrantes debemos actuar como “samaritanos colectivos”, ante su situación de vulnerabilidad y sufrimiento y buscar soluciones justas.

• Defendemos una política para la fraternidad, porque es “la mejor política puesta al servicio del verdadero bien común”.

Por la igualdad y ante la feminización de la pobreza, hemos de seguir recreando la comunidad de iguales que Jesús creó, generando procesos de liberación de la mujer y del hombre que rompan con los roles culturalmente establecidos y nos libere del sistema.

• En defensa de los servicios públicos debemos poner en el centro la dignidad de cada persona, atender a sus necesidades vitales y posibilitar desarrollarse en todas sus potencialidades.
Cumplida la tarea que nos convocaba, regresamos a la vida cotidiana junto a nuestras hermanas y hermanos de trabajo para seguir ofreciéndonos en la construcción del Reino de Dios y en el empeño sinodal de hacer de la Iglesia la casa de todos los hijos e hijas de Dios.

Con la alegría que nos da saber que en esta misión estamos acompañados por Jesucristo, el Divino Obrero de Nazaret, y sostenidos por la fuerza de su Espíritu, nos sentimos llamados y enviados a seguir “Tendiendo puentes y derribando muros”.

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Mensaje del Papa a la XIV Asamblea General de la HOAC

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Durante la XIV Asamblea General de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) que se ha celebrado, del 12 al 15 de agosto, en Segovia, el papa Francisco les envió el siguiente mensaje.

Queridos hermanos y hermanas,

Con gran alegría me dirijo a todos ustedes en el marco de su XIV Asamblea General, «Tendiendo puentes, derribando muros. Iglesia en el mundo obrero tejiendo vínculos de fraternidad». Permítanme expresar mi profundo reconocimiento por su valiosa entrega y compromiso en seguir siendo Iglesia que camina en el mundo del trabajo.

En Evangelii gaudium, enfaticé la importancia del trabajo como un componente esencial de la vida y la dignidad de las personas. No es simplemente una actividad productiva, sino un medio a través del cual colaboramos con Dios en la obra de la creación y nos realizamos como seres humanos, «porque en el trabajo libre, creativo, participativo y solidario, el ser humano expresa y acrecienta la dignidad de su vida» (EG 192).

El trabajo, en todas sus formas, nos permite ser cocreadores y participar en la construcción de un mundo más justo y fraterno. «Estamos llamados a ser personas-cántaros para dar de beber a los demás. A veces el cántaro se convierte en una pesada cruz, pero fue precisamente en la cruz donde, traspasado, el Señor se nos entregó como fuente de agua viva. ¡No nos dejemos robar la esperanza!» (EG 86).

Quiero hacer hincapié en la necesidad de ser una Iglesia que acompaña desde las periferias del mundo del trabajo. Nuestro compromiso no puede limitarse a discursos o acciones aisladas, sino que debe ser un testimonio constante de solidaridad y apoyo hacia aquellos que se encuentran en situaciones de vulnerabilidad laboral y social.

Ser una Iglesia que acompaña desde las periferias implica estar cerca de aquellos que sufren la precariedad laboral y la falta de oportunidades. Debemos ser una presencia activa, caminando con ellos, escuchándolos y colaborando en la búsqueda de soluciones justas y duraderas. Nuestra labor como cristianos no se limita a los muros de nuestras iglesias, sino que nos impulsa a salir al encuentro de aquellos que más necesitan de nuestro amor y nuestra fraternidad.

Es fundamental que estemos junto a las personas trabajadoras que se enfrentan a la desesperanza y la exclusión debido a la falta de trabajo. En un mundo donde el desempleo sigue afectando a muchas familias, nuestra labor como Iglesia es brindarles nuestro acompañamiento, y esperanza, alentándolos a no perder la confianza y a buscar oportunidades para reinsertarse en el mundo laboral.

Les animo a continuar tejiendo vínculos de fraternidad, llevando la luz del Evangelio y construyendo una sociedad más justa. Como les dije en el prólogo del libro Ahora más que nunca. El compromiso cristiano en el mundo del trabajo, con motivo de su 75 aniversario de historia como movimiento de Acción Católica, les exhorto a seguir siendo pueblo de Dios «en medio de la vida obrera, y sigan tejiendo historias de encamación y abrazo… La Iglesia necesita de ustedes».

Que el Espíritu Santo les guíe en su labor y les fortalezca en su compromiso diario. Les agradezco su entrega y bendigo vuestra asamblea. «Sigamos adelante, démoslo todo, pero dejemos que sea Él quien haga fecundos nuestros esfuerzos como a Él le parezca» (EG 279).

Y, por favor, no dejen de rezar por el Sínodo y por mí.

Francisco

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La Virgen del Tránsito recorre las calles de la parroquia de Santo Tomás

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La Virgen del Tránsito, advocación mariana que se venera en la parroquia de Santo Tomás de Aquino, en Málaga capital, recorrió el 15 de agosto las calles de su feligresía.

Como recuerda su párroco, Juan Manuel González, hay muy pocas representaciones de este momento de la vida de la Virgen María, el de la «muerte» o «dormición» de la Virgen, asociado al dogma de la Asunción. Por eso fue precisamente en el día de esta festividad, 15 de agosto, cuando los fieles de la parroquia sacaron la imagen en procesión por el barrio. Durante el recorrido, los feligreses acompañaron a la Virgen rezando el Rosario.

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Así nos cuentan nuestros jóvenes que ha sido para ellos la JMJ de Lisboa

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Tras la vuelta a la rutina de nuestros jóvenes, nos cuentan que ha supuesto para ellos el vivir un encuentro con jóvenes de todo el mundo unidos junto al Papa Francisco.

PINCHA AQUÍ PARA VER EL VÍDEO DE TESTIMONIOS DE JÓVENES

Tras vivir la JMJ de Lisboa, los jóvenes de la Diócesis de Asidonia-Jerez vuelven a casa. Después de vivir momentos de oración y encuentro con el Señor junto a otros jóvenes del mundo unidos a sacerdotes, Obispos y el Papa Francisco, tienen ahora la tarea de llevar a otros todo lo sentido y experimentado en Portugal. Hablamos del testimonio, que es lo visto y oído que puede ser capaz de cambiar la vida de muchas personas. Por este motivo, desde la Diócesis nos acercamos a estos jóvenes para que nos cuenten que ha sido para ellos la JMJ de Lisboa. 

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Los primeros de Filipinas

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Los primeros de Filipinas

Una formidable flota de piratas japoneses en el año 1582 se propone invadir la isla de Luzón, la mayor de Filipinas, defendida por apenas un puñado de infantes de los Tercios

Será la primera vez en la historia que se midan, frente a frente, los mejores guerreros de Oriente y Occidente. El autor, Juan Pérez-Foncea, sumerge al lector en los pormenores de la batalla de Cagayán, un enfrentamiento militar que, en las proximidades del río del mismo nombre, hubo de afrontar la Armada Española de Filipinas, al mando del capitán Juan Pablo de Carrión.

Fiel a su trayectoria, el autor arroja una potente luz sobre un suceso histórico que los españoles de hoy, casi en su totalidad, desconocen.

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Nueva tanda de Ejercicios Espirituales para sacerdotes

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Tendrán lugar del 28 de agosto al 2 de septiembre en la Casa de Espiritualidad de San Antonio

FOTO: Archivo

Francisco Javier González Rojo, sacerdote diocesano de Toledo, será el encargado de dirigir la próxima tanda de Ejercicios Espirituales para los sacerdotes de la Diócesis que se celebrarán del lunes 28 de agosto al sábado 2 de septiembre en la Casa de Espiritualidad de San Antonio.

Aquellos sacerdotes que quieran participar deberán inscribirse a través del teléfono 957 49 64 74 (Ext. 409).

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Así vivió la Diócesis la festividad de la Asunción de la Virgen María

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Monseñor Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, presidió esta festividad en las localidades diocesanas de Trebujena y Sanlúcar de Barrameda.

La Iglesia celebró en la jornada de ayer la festividad de la Asunción de la Virgen María. Esta solemnidad es vivida de forma muy importante en distintas localidades diocesanas, desde Trebujena o Sanlúcar de Barrameda hasta Jerez de la Frontera con la Parroquia de San Dionisio Areopagita. Estas localidades mencionadas en primer lugar vivieron entre la jornada del 14 y del 15 la festividad de su patrona, en el caso de Trebujena, Nuestra Señora de Palomares y en Sanlúcar de Barrameda, Nuestra Señora de la Caridad. Ambos municipios contaron con la presencia de Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quien presidió la Eucaristía junto a los fieles y devotos de la patrona del municipio, siendo la primera en celebrar la de Trebujena en la jornada del 14 de agosto a las 20hrs.

PINCHA AQUÍ PARA VER LA HOMILÍA DE MONS. RICO PAVÉS

En la homilía, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez, ha recordado la importancia de saber que María es ejemplo para todos los cristianos, ya que en ella podemos ver la confianza y escucha de la palabra, dos cosas primordiales por las que sería madre del Salvador. Por lo tanto, destacar que Ella es puerta por la que podemos llegar hasta su hijo y así llenarnos de su amor. Asimismo, Monseñor Rico Pavés, destacó la importancia de vivir la fiestas patronales como novedad, ya que esto significará que nuestra fe no se encuentra estancada, además de tener presente que toda la fiesta que vivimos por fuera debemos también llevarlo por dentro a nuestra vida espiritual.

Por otro lado, mencionando las lecturas que la liturgia nos traía, el prelado destacó la importancia de vivir estas fechas, ya que el ejemplo de que estamos viviendo bien la solemnidad que la iglesia nos trae, es nuestra entrega y amor con los demás, ya que si así lo estamos haciendo será característica fundamental de que nos estamos dejando llevar por el camino que el Señor quiere que recorramos.

En otro orden de ideas, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez, ha subrayado que María es ejemplo de esperanza, ya que en ella vemos nuestra meta a la que Cristo nos llama, que no es la vida terrenal sino la vida eterna, la cual anhela el hombre. Asimismo, a través de la esperanza tenemos vivir esta fiesta transmitiendo toda la alegría y amor que la Virgen nos da a través de su hijo y así llevar a cabo la tarea evangelizadora.

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Por último, cabe recordar que tras vivir esta festividad en Trebujena, Monseñor José Rico Pavés, presidió la Eucaristía en Sanlúcar de Barrameda, con motivo de la celebración de su patrona. Asimismo, otras localidades y parroquias diocesanas vivieron esta fiesta, como la Parroquia de San Dionisio Areopagita de Jerez de la Frontera. Este templo realizó la tradicional ofrenda floral ante el monumento que tiene en frente, el cual está dedicado a la Asunción de la Virgen María.

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Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación

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1 de septiembre de  2023

Queridos hermanos y hermanas:

«Que la justicia y la paz fluyan» es el tema del Tiempo ecuménico de la Creación de este año, inspirado en las palabras del profeta Amós: «Que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable» (5,24).

Esta expresiva imagen de Amós nos dice lo que Dios desea. Dios quiere que reine la justicia, que es esencial para nuestra vida de hijos a imagen de Dios, como el agua lo es para nuestra supervivencia física. Esta justicia debe surgir allí donde sea necesaria, no esconderse demasiado en lo profundo o desaparecer como el agua que se evapora, antes de podernos sostener. Dios quiere que cada uno busque ser justo en cada situación; se esfuerce siempre en vivir según sus leyes y, por tanto, en hacer posible que la vida florezca en plenitud. Cuando buscamos ante todo el reino de Dios (cf. Mt 6,33), manteniendo una justa relación con Dios, la humanidad y la naturaleza, entonces la justicia y la paz pueden fluir, como una corriente inagotable de agua pura, nutriendo a la humanidad y a todas las criaturas.

En julio de 2022, en un hermoso día de verano, medité sobre estos argumentos durante mi peregrinación a las riberas del lago Santa Ana, en la provincia de Alberta, en Canadá. Ese lago ha sido y sigue siendo un lugar de peregrinación para muchas generaciones de indígenas. Como dije en aquella ocasión, acompañado por el sonido de los tambores: «¡Cuántos corazones llegaron aquí anhelantes y fatigados, lastrados por las cargas de la vida, y junto a estas aguas encontraron la consolación y la fuerza para seguir adelante! También aquí, sumergidos en la creación, hay otro latido que podemos escuchar, el latido materno de la tierra. Y así como el latido de los niños, desde el seno materno, está en armonía con el de sus madres, del mismo modo para crecer como seres humanos necesitamos acompasar los ritmos de la vida con los de la creación que nos da la vida». [1]

En este Tiempo de la Creación, detengámonos en estos latidos del corazón: el nuestro, el de nuestras madres y abuelas, el latido del corazón del creado y del corazón de Dios. Hoy no están en armonía, no laten juntos en la justicia y en la paz. A muchos se les impide de beber en este río vigoroso. Escuchemos entonces la llamada a estar al lado de las víctimas de la injusticia ambiental y climática, y a poner fin a esta insensata guerra contra la creación.

Vemos los efectos de esta guerra en los muchos ríos que se están secando. «Los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores», afirmó una vez Benedicto XVI. [2] El consumismo rapaz, alimentado por corazones egoístas, está perturbando el ciclo del agua en el planeta. El uso desenfrenado de combustibles fósiles y la tala de los bosques están produciendo un aumento de las temperaturas y provocando graves sequías. Horribles carestías de agua afligen cada vez más a nuestras casas, desde las pequeñas comunidades rurales hasta las grandes metrópolis. Además, industrias depredadoras están consumiendo y contaminado nuestras fuentes de agua potable con prácticas extremas como la fracturación hidráulica, para la extracción de petróleo y gas, los proyectos de mega-extracción descontrolada y la cría intensiva de animales. La «Hermana agua», como la llama san Francisco, es saqueada y trasformada en «mercancía que se regula por las leyes del mercado» (Carta enc. Laudato si’, 30).

El Grupo Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que una acción urgente por el clima puede garantizarnos no perder la ocasión de crear un mundo más sostenible y justo. Podemos, debemos evitar que se verifiquen las consecuencias peores. «¡Es tanto lo que sí se puede hacer!» (ibid., 180), si, como muchos arroyos y torrentes, al final confluimos juntos en un río potente para irrigar la vida de nuestro maravilloso planeta y de nuestra familia humana para las generaciones futuras. Unamos nuestras manos y demos pasos valientes para que la justicia y la paz fluyan en toda la Tierra.

¿Cómo podemos contribuir al río poderoso de la justicia y de la paz en este Tiempo de la Creación? ¿Qué podemos hacer nosotros, sobre todo como Iglesias cristianas, para sanar nuestra casa común de modo que vuelva estar llena de vida? Debemos decidir transformar nuestros corazones, nuestros estilos de vida y las políticas públicas que gobiernan nuestra sociedad.

En primer lugar, ayudemos a este río poderoso transformando nuestros corazones. Esto es esencial si se quiere iniciar cualquier otra transformación. Es la «conversión ecológica» que san Juan Pablo II nos instó a realizar: la renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos ya como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador. Démonos cuenta, además, que un enfoque integral requiere poner en práctica el respeto ecológico en cuatro direcciones: hacia Dios, hacia nuestros semejantes de hoy y de mañana, hacia toda la naturaleza y hacia nosotros mismos.

En cuanto a la primera de estas dimensiones, Benedicto XVI señaló la urgente necesidad de comprender que creación y redención son inseparables: «El Redentor es el Creador, y si nosotros no anunciamos a Dios en toda su grandeza, de Creador y de Redentor, quitamos valor también a la Redención». [3] La creación se refiere al misterioso y magnífico acto de Dios que crea de la nada este majestuoso y bellísimo planeta, así como este universo, y también al resultado de esta acción, todavía en marcha, que experimentamos como un don inagotable. Durante la liturgia y la oración personal en la «gran catedral de la creación», [4] recordemos al Gran Artista que crea tanta belleza y reflexionemos sobre el misterio de la amorosa decisión de crear el cosmos.

En segundo lugar, contribuyamos al flujo de este potente río transformando nuestros estilos de vida. A partir de la grata admiración del Creador y de la creación, arrepintámonos de nuestros «pecados ecológicos», como advierte mi hermano, el Patriarca Ecuménico Bartolomeo. Estos pecados dañan el mundo natural y también a nuestros hermanos y a nuestras hermanas. Con la ayuda de la gracia de Dios, adoptemos estilos de vida que impliquen menos desperdicio y menos consumo innecesarios, sobre todo allí donde los procesos de producción son tóxicos e insostenibles. Tratemos de estar lo más atentos posible a nuestros hábitos y decisiones económicas, de modo que todos puedan estar mejor: nuestros semejantes, donde quiera que se encuentren, y también los hijos de nuestros hijos. Colaboremos en la continua creación de Dios a través de decisiones positivas, haciendo un uso lo más moderado posible de los recursos, practicando una gozosa sobriedad, eliminando y reciclando los desechos y recurriendo a los productos y a los servicios, cada vez más disponibles que son ecológicamente y socialmente responsables.

Finalmente, para que el río poderoso sigua fluyendo, debemos transformar las políticas públicas que gobiernan nuestras sociedades y modelan la vida de los jóvenes de hoy de mañana. Las políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos determinan el final de la paz y la justicia. Es obvio que las naciones más ricas han acumulado una «deuda ecológica» ( Laudato si’, 51). [5] Los líderes mundiales que estarán presentes en la cumbre COP28, programada en Dubái del 30 de noviembre al 12 de diciembre de este año, deben escuchar la ciencia e iniciar una transición rápida y equitativa para poner fin a la era de los combustibles fósiles. Según los compromisos del Acuerdo de París para frenar el riesgo de calentamiento global, es una contradicción consentir la continua explotación y expansión de las infraestructuras para los combustibles fósiles. Levantamos la voz para detener esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático. Hago un llamado a todas las personas de buena voluntad para que actúen en base a estas orientaciones sobre la sociedad y la naturaleza.

Otra perspectiva paralela se refiere específicamente al compromiso de la Iglesia católica con la sinodalidad. Este año, el cierre del Tiempo de la Creación, el 4 de octubre, fiesta de san Francisco, coincidirá con la apertura del Sínodo sobre la Sinodalidad. Como los ríos que se alimentan de miles de minúsculos arroyos y torrentes más grandes, el proceso sinodal iniciado en octubre de 2021 invita a todos los componentes, en su dimensión personal y comunitaria, a converger en un río majestuoso de reflexión y renovación. Todo el Pueblo de Dios es acogido en un apasionante camino de dialogo y conversión sinodal.

Del mismo modo, como una cuenca fluvial con sus muchos afluentes grandes y pequeños, la Iglesia es una comunión de innumerables Iglesias locales, comunidades religiosas y asociaciones que se alimentan de la misma agua. Cada manantial añade su contribución única e insustituible, para que todas confluyan en el vasto océano del amor misericordioso de Dios. Como un río es fuente de vida para el ambiente que lo circunda, así nuestra Iglesia sinodal debe ser fuente de vida para la casa común y para todos aquellos que la habitan. Y como un río da vida a toda clase de especies animales y vegetales, también una Iglesia sinodal debe dar vida sembrando justicia y paz en cualquier lugar a donde llegue.

En julio de 2022 en Canadá, recordé el Mar de Galilea donde Jesús curó y consoló a mucha gente, y donde proclamó «una revolución de amor». Escuché que también el Lago de Santa Ana es un lugar de curación, consolación y amor, un lugar que «nos recuerda que la fraternidad es verdadera si une a los que están distanciados, que el mensaje de unidad que el cielo envía a la tierra no teme las diferencias y nos invita a la comunión, a la comunión de las diferencias, para volver a comenzar juntos, porque todos —¡todos!— somos peregrinos en camino». [6]

Que en este Tiempo de la Creación, como seguidores de Cristo en nuestro común camino sinodal, vivamos, trabajemos y oremos para que nuestra casa común esté llena nuevamente de vida. Que el Espíritu Santo siga aleteando sobre las aguas y nos guíe a la «renovación de la superficie de la tierra» (cf. Sal 104,30).

Roma, San Juan de Letrán, 13 de mayo de 2023

FRANCISCO

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[1] Homilía junto al Lago Santa Ana, Canadá, 26 julio 2023.

[2] Homilía en ocasión del solemne inicio del ministerio petrino, 24 de abril de 2005.

[3] Encuentro con el clero de la diócesis de Bolzano-Bressanone, 6 de agosto de 2008.

[4]  Mensaje para la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, 21 de julio de 2022.

[5] «Porque hay una verdadera “deuda ecológica”, particularmente entre el Norte y el Sur, relacionada con desequilibrios comerciales con consecuencias en el ámbito ecológico, así como con el uso desproporcionado de los recursos naturales llevado a cabo históricamente por algunos países» ( Laudato si’, 51).

[6]  Homilía junto al Lago Santa Ana, Canadá, 26 julio 2023.

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