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Los jóvenes de la diócesis de Guadix en la JMJ participan de Misas, paseos por la ciudad, encuentros con jóvenes de todo el mundo y ahora de las catequesis

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Los jóvenes de la diócesis de Guadix en la JMJ participan de Misas, paseos por la ciudad, encuentros con jóvenes de todo el mundo y ahora de las catequesis

Tras la buena acogida recibida el día 1 de agosto en la ciudad de Lisboa y en los lugares de acampada, los jóvenes de la diócesis de Guadix que participan en la JMJ han vivido el segundo día oficial de la JMJ con numerosas actividades. Sobre todo, estos primeros días son de encuentro y formación, porque se multiplican las catequesis en todos los rincones de la ciudad. Catequesis impartidas normalmente por obispos de todo el mundo y en todos los idiomas.

Así fue también para el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, que habló a los jóvenes de varios países sobre el tema de la ecología integral, de acuerdo con las enseñanzas del papa Francisco en la Laudato si y las directrices marcadas en el programa de la JMJ. Y es que cada día hay un tema central sobre el que giran estas catequesis, que se van a multiplicar también este jueves 4 de agosto y mañana viernes. La amistad social, la fraternidad universal desde las directrices de la Fratelli tutti, y la misericordia serán los otros temas sobre los que se hablará estos días.
Y junto a las catequesis, numerosas actividades se multiplican por los recintos de la JMJ, que ayudan a conocer otras maneras de celebrar la fe y otras culturas. También ha habido tiempo para conocer la ciudad estos primeros días de la JMj en Lisboa. Así, el martes 1 de agosto, los jóvenes de la diócesis de Guadix, junto al obispo, visitaron buena parte de Lisboa, la casa donde nació San Antonio de Padua y la catedral lisboeta. También, ese día participaron, con todos los jóvenes llegados a Lisboa en la Misa de apertura de la Jornada Mundial de la Juventud, presidida por el Cardenal Patriarca de Lisboa, Manuel Clemente. Para Jesús y Maura, dos de los jóvenes de la diócesis accitana en Lisboa, están siendo experiencias muy emocionantes, que hacen que los días sean muy intensos.
Y en todos, se incrementa por minutos la alegría de saber que ya se acerca el primer gran encuentro del papa Francisco con los jóvenes de la JMJ. Será este jueves 3 de agosto, por la tarde, en la ceremonia de acogida, que tendrá lugar en la «Colina do Encontro», situada en el Parque Eduardo VII.
El papa Francisco ya se encuentra en Lisboa. Llegó el miércoles 2 de agosto y, a partir del jueves, se multiplicarán sus encuentros con los jóvenes, que han venido a la JMj precisamente para esto, para encontrarse con el papa. Esta tarde será la primera toma de contacto y todo apunta a que van a ser días emocionantes los que quedan, hasta el domingo.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Ceuta peregrina a la JMJ de Lisboa

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La parroquia onubense de San Juan Bautista acogió una Eucaristía llena de alegría y en la que el pueblo palmerino recibió con esplendor a los peregrinos de la JMJ procedentes de Ceuta, San Fernando y Perú.

La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa 2023 comenzaba de manera oficial ayer miércoles 1 de agosto, mismo día en el que los 58 peregrinos de la parroquia de Santa Teresa de Ceuta se ponían en camino desde primera hora de la mañana para iniciar su encuentro con el Papa Francisco en la vigilia del próximo sábado. Así, por la noche hacían su primera parada en el precioso pueblo onubense de La Palma del Condado, donde fueron acogidos por las comunidades del Camino Neocatecumenal de la parroquia de San Juan Bautista, una parroquia que, curiosamente, se construyó a consecuencia de la ruina producida en la primitiva iglesia como consecuencia del terremoto de Lisboa 1755, lugar donde se celebrará la Jornada Mundial de la Juventud a lo largo de estos días.

La parroquia palmerina, presidida por su Patrona y Alcaldesa Perpétua, la Virgen del Valle, se engalanó y se convirtió en pleno corazón de la JMJ del Condado de Huelva. Los peregrinos de Ceuta, acompañados por hermanos de comunidades de San Fernando y Perú, hacían su entrada en el templo de arquitectura barroca para participar de la Santa Eucaristía que fue presidida por el párroco de Santa Teresa, Guillermo Ibarra, quien acompaña a los jóvenes de Ceuta en esta peregrinación que, una vez más, deja constancia de la salud de la que dispone el cristianismo y, más concretamente, el Camino Neocatecumenal, fundado por Kiko Argüello, Carmen Hernández y el Padre Mario Pecci.

La parroquia se convirtió en una gran fiesta, llena de alegría, experiencias y vida, pues esa es la misión del cristiano; mediante la alegría de sentirnos hijos de Dios, poder dar testimonio de fe a través de los acontecimientos de nuestra propia vida con el convencimiento de que estamos en un periodo de preparación en nuestro paso por la vida terrenal con el gran objetivo de alcanzar la verdadera vida, la Vida Eterna.

El encargado de dar la bienvenida a los peregrinos de Ceuta, San Fernando y Perú, fue el responsable del Camino Neocatecumenal de La Palma del Condado, Pedro Martínez, quien se mostró «emocionado» de ver la parroquia llena de jóvenes procedentes de diferentes lugares.

Al término de la Eucaristía, los peregrinos de Ceuta partieron hacia la Aldea del Rocío, donde hicieron noche para partir a primera hora de la mañana hacia Mérida para visitar la Basílica de Santa Eulalia en Mérida, mientras que este jueves partirán hacia Lisboa, donde el sábado se celebrará la esperada vigilia con el Papa Francisco, mientras que el día 7 tendrá lugar el encuentro de Kiko Argüello con los jóvenes del Camino Neocatecumenal.

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A la venta las entradas para ver los fuegos artificiales desde las cubiertas de la Catedral

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El viernes 4 de agosto, a las 10 de la mañana, se pusieron a la venta las 140 entradas para poder ver, desde las cubiertas de la Catedral, los fuegos artificiales de la Feria de Málaga, que tendrán lugar el viernes 11 de agosto, a las 12 de la noche.

De las 140, 124 se venderán de modo online a través de la web malagacatedral.com, mientras que las 16 restantes se venderán de forma presencial en las taquillas de la Catedral. No hay limite en la compra de entradas por persona.

El precio de las entradas será de 30€ por persona, tanto para malagueños como para foráneos, ya sean jubilados, adultos o niños. No hay entradas gratuitas y todo aquel que suba deberá portar su entrada.

Procedimiento de la visita

El día de la visita, el viernes 11 de agosto, se accederá por la puerta del patio del Sagrario situada en calle Molina Lario, a partir de las 22.30 horas y antes de las 23.45. Según accedan al patio (mostrando la entrada), podrán comenzar la subida a las cubiertas y esperar allí hasta el momento de los fuegos.

En las cubiertas habrá personal de la Catedral que ofrecerá, a quienes lo deseen y lleguen con tiempo, una visita guiada, siempre antes de los fuegos. Una vez terminado el espectáculo se procederá al desalojo tranquilo de las cubiertas del primer templo malagueño.

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Este viernes se ponen a la venta las entradas para ver los fuegos artificiales desde las cubiertas de la Catedral

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Mañana viernes 4 de agosto, a las 10 de la mañana, se ponen a la venta las 140 entradas para poder ver, desde las cubiertas de la Catedral, los fuegos artificiales de la Feria de Málaga, que tendrán lugar el viernes 11 de agosto, a las 12 de la noche.

De las 140, 124 se venderán de modo online a través de la web malagacatedral.com, mientras que las 16 restantes se venderán de forma presencial en las taquillas de la Catedral. No hay limite en la compra de entradas por persona.

El precio de las entradas será de 30€ por persona, tanto para malagueños como para foráneos, ya sean jubilados, adultos o niños. No hay entradas gratuitas y todo aquel que suba deberá portar su entrada.

Procedimiento de la visita

El día de la visita, el viernes 11 de agosto, se accederá por la puerta del patio del Sagrario situada en calle Molina Lario, a partir de las 22.30 horas y antes de las 23.45. Según accedan al patio (mostrando la entrada), podrán comenzar la subida a las cubiertas y esperar allí hasta el momento de los fuegos.

En las cubiertas habrá personal de la Catedral que ofrecerá, a quienes lo deseen y lleguen con tiempo, una visita guiada, siempre antes de los fuegos. Una vez terminado el espectáculo se procederá al desalojo tranquilo de las cubiertas del primer templo malagueño.

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Agosto y sus cosas

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Alcanzamos el octavo mes del año. Es un mes especialmente mariano. En su ecuador, celebramos la Asunción de Nuestra Señora. Es un día muy bonito, vinculado a la devoción a la Madre de Jesús y a un dogma que remite al modo de vida del que disfrutaremos en el cielo.

Ella es, junto a su Hijo, primicia. Además, es una fiesta que también supone un aldabonazo a la espiritualidad, por si alguien se despista en el cuidado de la vida interior.

Escribía Antonio Gala: «Veranear es trasladarse, fugarse casi, ser un poco otro, trastornar los horarios, las costumbres, transigir, curiosear, exaltarse, olvidarse». No olvidemos en el estío lo verdaderamente importante. Aunque seamos conscientes de que el verano, con su agosto, es la estación propicia para vivir de otra manera, descansando. ¡Qué importante es la teología del ocio!

Alimenta la virtud

En los días de agosto, conviene alimentar la virtud porque en verano los cuerpos se calientan y las almas se enfrían. Todo, en verano, cambia de color, también algunas almas. Todo bulle, reluce, se exhibe, canta, se engríe. Brota el sudor lo mismo que un rocío, advertirá Gala.

De sobra sabes que es necesario descansar. Pero recuerda descansar bien, en Dios. Que el veraneo sea una ocasión para crecer más como creyente. Cuida la oración, porque como otras realidades necesita ser alimentada. Conjugándola con altas dosis de libertad. Agosto es un mes para reencontrarse, probablemente también contigo mismo. Pues ¡adelante! Pero viviendo como hijos e hijas de luz. Cuidando el tipo de vacaciones, el tiempo invertido en la oración, el gasto económico. Que no se te vaya la cabeza. Y vive, por unos días, sin preguntas ni respuestas. Evitando a toda costa preguntas incómodas. Ya saldrán cuando tengan que salir. Emergerán naturalmente. Ofreciendo certero consejo, llegado el caso, sin más trascendencia que la que deja una sentencia corta e iluminadora. Posibilitando en libertad el encuentro bañado por la ternura, el cariño y la complicidad, especialmente con Cristo, que regala una conversación a corazón descubierto, sin juicio ni escrúpulo; un sorbo de vida que se vive como único en compañía de quien es el amigo con mayúscula. Que no te importe perderte si te pierdes en sus caminos para luego volver a la senda que nunca debiste abandonar.

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Pablo Merino: «Las redes sociales son un medio fundamental para fomentar la devoción a la Patrona»

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NoticiaVictoria, Gloria a Ti

Esteban Bueno junto a Antonio Márquez, en los estudios de la Delegación de Medios // E. LLAMAS

Publicado: 03/08/2023: 39

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Victoria, Gloria a Ti

Esteban Bueno, tesorero de la Hermandad de la Victoria, y Pablo Merino, responsable de Comunicación de la misma, se acercaron a los micrófonos de la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis para hablar de la importancia de la cartelería y la comunicación en la Hermandad de la Patrona. Aquí pueden escuchar el podcast.

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Mañana se ponen a la venta las entradas para ver los fuegos artificiales desde las cubiertas de la Catedral

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El viernes 4 de agosto, a las 10 de la mañana, se ponen a la venta las 140 entradas para poder ver, desde las cubiertas de la Catedral, los fuegos artificiales de la Feria de Málaga, que tendrán lugar el viernes 11 de agosto, a las 12 de la noche.

De las 140, 124 se venderán de modo online a través de la web malagacatedral.com, mientras que las 16 restantes se venderán de forma presencial en las taquillas de la Catedral. No hay limite en la compra de entradas por persona.

El precio de las entradas será de 30€ por persona, tanto para malagueños como para foráneos, ya sean jubilados, adultos o niños. No hay entradas gratuitas y todo aquel que suba deberá portar su entrada.

Procedimiento de la visita

El día de la visita, el viernes 11 de agosto, se accederá por la puerta del patio del Sagrario situada en calle Molina Lario, a partir de las 22.30 horas y antes de las 23.45. Según accedan al patio (mostrando la entrada), podrán comenzar la subida a las cubiertas y esperar allí hasta el momento de los fuegos.

En las cubiertas habrá personal de la Catedral que ofrecerá, a quienes lo deseen y lleguen con tiempo, una visita guiada, siempre antes de los fuegos. Una vez terminado el espectáculo se procederá al desalojo tranquilo de las cubiertas del primer templo malagueño.

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«No es tiempo de detenerse, no es tiempo de rendirse, no es tiempo de amarrar la barca en tierra o de mirar atrás»

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Entre los actos previstos para este jueves 3 de agosto en la JMJ Lisboa 2023, a las 17.45 horas tiene lugar la ceremonia de acogida, en la «Colina do Encontro» (Parque Eduardo VII).

Aquí pueden seguir la retransmisión en directo

Los encuentros del papa con los jóvenes previstos para hoy son los siguientes:

09:00 Encuentro con los jóvenes universitarios en la Universidad Católica Portuguesa

10:40 Encuentro con los jóvenes de Scholas Occurrentes en la Sede de Scholas Occurrentesde Cascais

17:45 Ceremonia de acogida en la «Colina do Encontro» (Parque Eduardo VII)

Aquí pueden leer el texto de la homilía del papa Francisco en las Vísperas con los obispos, sacerdotes, diáconos, consagrados, consagradas, seminaristas y agentes pastorales, en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa, el miércoles 2 de agosto.

Queridos hermanos obispos,
queridos sacerdotes, diáconos, consagradas, consagrados, seminaristas,
queridos agentes pastorales, hermanos y hermanas: Boa tarde!

Me siento feliz de estar entre ustedes para vivir junto a tantos jóvenes la Jornada Mundial de la Juventud, pero también para compartir vuestro camino eclesial, vuestros cansancios y esperanzas. Agradezco a Mons. José Ornelas Carvalho las palabras que me ha dirigido; deseo rezar con ustedes para que, como ha dicho, podamos ser, junto con los jóvenes, audaces en abrazar “el sueño de Dios y encontrar caminos para una participación alegre, generosa y transformadora, para la Iglesia y la humanidad”. Y esto no es chiste, es un programa.

Me rodea la belleza de este país, tierra de paso entre el pasado y el futuro, lugar de antiguas tradiciones y de grandes cambios, adornado por valles exuberantes, playas doradas que se asoman a la hermosura sin límites del océano, que bordea Portugal. Esto me evoca el entorno de la llamada de Jesús a los primeros discípulos, a orillas del mar de Galilea. Quisiera detenerme en esta llamada, que pone de manifiesto lo que acabamos de escuchar en la Lectura breve de Vísperas: el Señor nos ha salvado, nos ha llamado no por nuestras obras, sino por su gracia (cf. 2 Tm 1,9). Esto sucedió en la vida de los primeros discípulos cuando Jesús, pasando, «vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban lavando las redes» (Lc 5,2). Entonces Jesús subió a la barca de Simón y, después de haber hablado a la multitud, cambió la vida de aquellos pescadores invitándolos a remar mar adentro y a echar las redes. Vemos inmediatamente un contraste: por una parte, los pescadores bajan de la barca para lavar las redes, es decir, para limpiarlas, conservarlas bien y volver a casa; por otra parte, Jesús sube a la barca e invita a echar de nuevo las redes para la pesca. Resaltan las diferencias: los discípulos bajan, Jesús sube; ellos quieren guardar las redes, Él quiere que se echen nuevamente al mar para la pesca.

 En primer lugar, están los pescadores que bajan de la barca para lavar las redes. Esta es la escena que se presenta ante los ojos de Jesús y Él se detiene precisamente allí. Hacía poco que había comenzado su predicación en la sinagoga de Nazaret, pero sus compatriotas lo habían empujado fuera de la ciudad e incluso habían intentado matarlo (cf. Lc 4,28-30). Entonces Él salió del lugar sagrado y comenzó a predicar la Palabra entre la gente, en las calles donde las mujeres y los hombres de su tiempo se afanaban cada día. A Cristo lo que le interesa es llevar la cercanía de Dios, precisamente a los lugares y las situaciones donde las personas viven, luchan, esperan, a veces teniendo entre las manos fracasos y frustraciones, justamente como esos pescadores que durante la noche no habían sacado nada. Jesús mira con ternura a Simón y a sus compañeros que, cansados y amargados, lavan sus redes, realizando un gesto repetitivo, automático, pero también lleno de fatiga y resignación: no quedaba más que volver a casa con las manos vacías.

A veces, en nuestro camino eclesial, podemos experimentar un cansancio similar. Cansancio. Alguien decía: “Temo al cansancio de los buenos”. Un cansancio cuando nos parece que entre las manos sólo tenemos redes vacías. Es un sentimiento bastante difundido en los países de antigua tradición cristiana, afectados por muchos cambios sociales y culturales, y cada vez más marcados por el secularismo, por la indiferencia hacia Dios y por un creciente distanciamiento de la práctica de la fe. Y aquí está el peligro que entra la mundanidad. Y esto a menudo se acentúa por la desilusión o la rabia que algunos alimentan en relación a la Iglesia, en algunos casos por nuestro mal testimonio y por los escándalos que han desfigurado su rostro, y que llaman a una purificación humilde, constante, partiendo del grito de dolor de las víctimas, que siempre han de ser acogidas y escuchadas. Pero, cuando uno se siente desanimado -y cada uno de ustedes piense en qué momento han sentido el desánimo-, el riesgo es bajar de la barca y quedar atrapado en las redes de la resignación y del pesimismo. En cambio, confiemos en que Jesús continúa tendiendo la mano, sosteniendo a su amada Esposa. Llevemos al Señor nuestras fatigas y nuestras lágrimas, para poder afrontar las situaciones pastorales y espirituales, dialogando entre nosotros con apertura de corazón para experimentar nuevos caminos a seguir. Cuando estamos desanimados, conscientes o no del todo conscientes, nos “jubilamos”, nos “jubilamos” del celo apostólico, lo vamos perdiendo, y nos transformamos en “funcionarios de lo sagrado”. Es muy triste cuando una persona que ha consagrado su vida a Dios se transforma en “funcionario”, en mero administrador de las cosas. Es muy triste.

En efecto, apenas los apóstoles bajan a lavar los instrumentos utilizados, Jesús sube a la barca y luego los invita a echar nuevamente las redes. En el momento del desánimo, momento de la “jubilación”, dejemos que Jesús suba a la barca de nuevo, con la ilusión del primer tiempo, esa ilusión que debe ser revivida, reconquistada, re-editada. Él viene a buscarnos en nuestras soledades, en nuestras crisis, para ayudarnos a recomenzar. La espiritualidad del recomienzo. No le tengan miedo. Así es la vida: caer y recomenzar, aburrirse y recibir de nuevo la alegría. Recibir esa mano de Jesús. También hoy pasa por las orillas de la existencia para reavivar la esperanza y decirnos también a nosotros, como a Simón y a los otros: «Navega mar adentro y echen las redes» (Lc 5,4). Y cuando se pierde la ilusión, nos salen mil justificativos para no echar las redes, pero sobre todo esa resignación amarga, que es como un gusano que corroe el alma. Hermanos y hermanas, lo que vivimos es ciertamente un tiempo difícil, lo sabemos, pero el Señor hoy pregunta a esta Iglesia: “¿Quieres bajar de la barca y hundirte en la desilusión, o dejarme subir y permitir que sea una vez más la novedad de mi Palabra la que lleve el timón? A ti, sacerdote, consagrado, consagrada, obispo: ¿te conformas sólo con el pasado que tienes detrás o te atreves a echar nuevamente con entusiasmo las redes para la pesca?”. Esto es lo que nos pide el Señor: que reavivemos la inquietud por el Evangelio.

Cuando uno se va acostumbrando y se va aburriendo y la misión se transforma en una especie de “empleo”, es el momento de dejar lugar a esa segunda llamada de Jesús, que nos llama de nuevo, siempre. Nos llama para hacernos caminar, nos llama para rehacernos. No le tengan miedo a esa segunda llamada de Jesús. No es ilusión, es Él que vuelve a golpear la puerta. Y podemos decir que esta es la inquietud “buena”, cuando nos dejamos seducir por la segunda llamada de Jesús, esa es la inquietud buena, que la inmensidad del océano les entrega a ustedes portugueses: ir más allá de la orilla, no para conquistar el mundo -ni para pescar bacalaos-, sino para animarlo con la consolación y la alegría del Evangelio. En esta óptica se pueden leer las palabras de uno de sus grandes misioneros, el Padre António Vieira, llamado “Paiaçu”, padre grande. Él decía que Dios les ha dado una pequeña tierra para nacer; pero, haciéndolos asomarse al océano, les ha dado el mundo entero para morir: «Para nacer, poca tierra; para morir, toda la tierra; para nacer, Portugal; para morir, el mundo» (A. Vieira, Homilías, Vol. III, Tomo VII, Porto 1959, p. 69). Echar de nuevo las redes y abrazar al mundo con la esperanza del Evangelio: ¡a esto estamos llamados! No es tiempo de detenerse, no es tiempo de rendirse, no es tiempo de amarrar la barca en tierra o de mirar atrás; no tenemos que evadir este tiempo porque nos da miedo y refugiarnos en formas y estilos del pasado. No, este es el tiempo de gracia que el Señor nos da para aventurarnos en el mar de la evangelización y de la misión.

Pero, para poder hacerlo, también necesitamos tomar decisiones. Quisiera indicarles tres decisiones, inspiradas en el Evangelio.

En primer lugar, navegar mar adentro. Esa magnanimidad. ¡No sean pusilánimes! Navegar mar adentro, para echar nuevamente las redes al mar, es necesario dejar la orilla de las desilusiones y del inmovilismo, tomar distancia de esa tristeza dulzona y de ese cinismo irónico que tantas veces nos asaltan frente a las dificultades. Tristeza dulzona, cinismo irónico. Examinemos la conciencia sobre esto. Recuperar la ilusión, pero en una segunda edición de la ilusión, la ilusión ya madura, la ilusión que viene de fracaso o aburrimiento. No es fácil recuperar la ilusión adulta. Es necesario hacerlo para pasar del derrotismo a la fe, como Simón que, aun habiendo trabajado en vano toda la noche, afirmó: «Si tú lo dices, echaré las redes» (Lc 5,5). Pero, para confiar cada día en el Señor y en su Palabra, no son suficientes las palabras, se necesita mucha oración. Yo quisiera aquí hacer una pregunta, pero cada uno se la responde adentro: ¿cómo rezo yo? ¿Como un loro, bla, bla, bla, o durmiendo la siesta adelante del Sagrario porque no sé cómo hablar con el Señor? ¿Rezo? ¿Cómo rezo? Sólo en adoración, sólo ante el Señor se recuperan el gusto y la pasión por la evangelización. Y curiosamente, la oración de adoración la hemos perdido; y todos, sacerdotes, obispos, consagradas, consagrados, tienen que recuperarla, ese estar en silencio delante del Señor. La Madre Teresa, metida en tantas cosas de la vida, nunca dejó la adoración, aun en los momentos en que su fe tambaleaba y se preguntaba si era todo verdad o no. Momento de la oscuridad, que también lo pasó Teresita de Jesús. Entonces, en la oración se supera la tentación de llevar adelante una “pastoral de la nostalgia y de los lamentos”. En un convento había una monja -esto es histórico- que se lamentaba de todo, y no sé qué nombre tenía, pero las monjas le cambiaron el nombre y la llamaban “Sor Lamentela”. ¡Cuántas veces nuestras impotencias, nuestras desilusiones las transformamos en lamentelas! Y dejando esas lamentelas, se toma otra vez la fuerza para navegar mar adentro, sin ideologías, sin mundanidad. La mundanidad espiritual que se nos mete y de la cual se engendra el clericalismo. Clericalismo no solo de los curas: los laicos clericalizados son peores que los curas. Ese clericalismo que nos arruina. Y como decía un gran maestro espiritual, esa mundanidad espiritual -que provoca el clericalismo- es uno de los males más graves que puede suceder a la Iglesia. Superar esas dificultades sin ideologías, sin mundanidad, animados por un único deseo: que el Evangelio llegue a todos. Ustedes tienen muchos ejemplos en este camino y, visto que estamos rodeados de jóvenes, quisiera recordar a un joven de Lisboa, san Juan de Brito, era un muchacho de aquí, que hace siglos, en medio de muchas dificultades, se fue para la India y empezó a hablar y a vestirse del mismo modo de los que encontraba con tal de anunciar a Jesús. También nosotros estamos llamados a sumergir nuestras redes en el tiempo en que vivimos, a dialogar con todos, a hacer comprensible el Evangelio, aun cuando para hacerlo podamos correr el riesgo de alguna tormenta. Como los jóvenes que vienen aquí de todo el mundo para desafiar las olas gigantes también nosotros vayamos mar adentro sin miedo; no tengamos miedo de afrontar el mar abierto, porque en medio de la tormenta y de los vientos contrarios, Jesús viene y viene  a nuestro encuentro y nos dice: «Tranquilícense, soy yo; no teman» (Mt 14,27). ¿Cuántas veces hemos tenido esa experiencia? Cada uno se contesta adentro. Y si no la hemos tenido, es porque algo falló durante la tormenta.

Una segunda decisión: llevar adelante juntos la pastoral, todos juntos. En el texto Jesús confía a Pedro la tarea de navegar mar adentro, pero después habla en plural, diciendo «echen las redes» (Lc 5,4). Pedro guía la barca, pero en la barca están todos y todos están llamados a echar las redes. Todos. Y cuando recogen una gran cantidad de peces, no creen que pudieran hacerlo solos, no administran el don como posesión y propiedad privada, sino que —dice el Evangelio— «hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos» (Lc 5,7). Y así llenaron dos barcas de peces. Uno significa soledad, cerrazón, pretensión de autosuficiencia, dos significa relación. La Iglesia es sinodal, es comunión, ayuda recíproca, camino común. A esto tiende el Sínodo en curso, que tendrá su primer momento asambleario en el próximo mes de octubre. En la barca de la Iglesia tiene que haber lugar para todos: todos los bautizados están llamados a subir en ella y a echar las redes, comprometiéndose personalmente en el anuncio del Evangelio. Y no olviden esta palabra: todos, todos, todos. A mí me toca mucho el corazón cuando tengo que decir como abrir perspectivas apostólicas, aquel pasaje del Evangelio en el que no van a la fiesta de bodas del hijo y está todo preparado. ¿Y qué dice el señor, el señor de la fiesta qué dice? “Vayan a los confines y traigan a todos, todos, todos, todos: sanos, enfermos, chicos y grandes, buenos y pecadores. Todos”. Que la Iglesia no sea una aduana para seleccionar a quienes entran y no. Todos, cada uno con su vida a cuestas, con sus pecados, pero como está, delante de Dios, como está, delante de la vida… Todos. Todos. No pongamos aduanas en la Iglesia. Todos. Y es un gran desafío, especialmente en los contextos en que los sacerdotes y los consagrados están cansados porque, mientras las exigencias pastorales aumentan, ellos son cada vez menos. Sin embargo, en esta situación podemos ver una ocasión para involucrar, con impulso fraterno y sana creatividad pastoral, a los laicos. Las redes de los primeros discípulos, entonces, se convierten en una imagen de la Iglesia, que es una “red de relaciones” humanas, espirituales y pastorales. Si no hay diálogo, si no hay corresponsabilidad, si no hay participación, la Iglesia envejece. Quisiera decirlo así: jamás un obispo sin su presbiterio y el Pueblo de Dios; jamás un sacerdote sin sus compañeros; y todos unidos como Iglesia —sacerdotes, religiosas, religiosos y fieles laicos—, nunca sin los otros, nunca sin el mundo. Sin mundanidad, eso sí, pero no sin el mundo. En la Iglesia nos ayudamos, nos sostenemos mutuamente y estamos llamados a difundir también fuera un clima constructivo de fraternidad. Por otra parte, san Pedro escribe que somos las piedras vivas empleadas para la construcción de un edificio espiritual (cf. 1 P 2,5). Quisiera agregar: ustedes, fieles portugueses, son también una “calçada”, son las piedras valiosas de ese suelo acogedor y resplandeciente sobre el cual el Evangelio necesita caminar; ni una piedra puede faltar, de lo contrario se nota inmediatamente. ¡Esta es la Iglesia que, con la ayuda de Dios, estamos llamados a construir!   

Por último, la tercera decisión: ser pescadores de hombres. No tengan miedo. Eso no es hacer proselitismo, es anunciar el Evangelio que provoca. En esta imagen tan linda de Jesús, ser pescadores de hombres, Jesús confía a los discípulos la misión de navegar en el mar del mundo. Con frecuencia el mar, en la Escritura, está asociado al lugar del mal y de las fuerzas desfavorables que los hombres no logran dominar. Por eso, pescar personas y sacarlas del agua significa ayudarlas a salir del abismo donde se habían hundido, salvarlas del mal que amenaza con ahogarlas, resucitarlas de toda forma de muerte. Pero esto sin proselitismo, sino con amor. Y una de las señales de algunos movimientos eclesiales que están andando mal es el proselitismo. Cuando un movimiento eclesial o una diócesis, o un obispo, o un cura, o una monja o un laico hace proselitismo, eso no es cristiano. Cristiano es invitar, acoger, ayudar, pero sin proselitismo. El Evangelio, en efecto, es un anuncio de vida en el mar de la muerte, de libertad en los torbellinos de la esclavitud, de luz en el abismo de las tinieblas. Como afirma san Ambrosio, «los instrumentos de la pesca apostólica son como las redes; en efecto, las redes no causan la muerte del que queda atrapado, sino que lo guardan con vida, lo sacan de los abismos a la luz» (Exp. Luc. IV, 68-79). Hay muchos abismos en la sociedad de hoy, también aquí en Portugal, en todas partes. Tenemos la sensación de que falta el entusiasmo, la valentía de soñar, la fuerza de afrontar los desafíos, la confianza en el futuro; y, mientras tanto, navegamos en la incertidumbre, en la precariedad, sobre todo económica, en la pobreza de amistad social, en la falta de esperanza. A nosotros, como Iglesia, se nos ha confiado la tarea de sumergirnos en las aguas de este mar echando la red del Evangelio, sin señalar con el dedo, sin acusar, sino llevando a las personas de nuestro tiempo una propuesta de vida, la de Jesús: llevar la acogida del Evangelio, invitarlos a la fiesta, a una sociedad multicultural; llevar la cercanía del Padre a las situaciones de precariedad, de pobreza que aumentan, sobre todo entre los jóvenes; llevar el amor de Cristo allí donde la familia es frágil y las relaciones están heridas; transmitir la alegría del Espíritu allí donde reinan la desmoralización y el fatalismo. Uno de vuestros poetas escribió: «Para llegar al infinito, y creo que se puede llegar allí, es preciso que tengamos un puerto, uno sólo, firme, y partir de él hacia lo Indefinido» (F. Pessoa, Livro do Desassossego,Lisboa 1998, 247). ¡Soñamos la Iglesia portuguesa como un “puerto seguro” para quienes afrontan las travesías, los naufragios y las tormentas de la vida!

Queridos hermanos y hermanas: a todos, laicos, religiosos, religiosas, sacerdotes, obispos, a todos, a todos: no tengan miedo, echen las redes. No vivan acusando “esto es pecado” hasta que no es pecado. Vengan todos, después hablamos, pero que sientan primero la invitación de Jesús y después viene el arrepentimiento, después viene esa cercanía de Jesús. Por favor, no conviertan a la Iglesia en una aduana: acá se entra, los justos, los que están bien, los que están bien casados y ahí afuera todos los demás. No. La Iglesia no es eso. Justos y pecadores, buenos y malos, todos, todos, todos. Y después, que el Señor nos ayude a arreglar ese asunto. Pero todos. Les agradezco de corazón, hermanos y hermanas, esta escucha -que por ahí fue aburrida-; les agradezco todo lo que hacen, el ejemplo, sobre todo el ejemplo escondido, y la constancia, ese levantarse todos los días para empezar de nuevo o para continuar lo empezado. Como dicen ustedes: Muito obrigado! Por lo que hacen… Y los encomiendo a la Virgen de Fátima, a la custodia del ángel de Portugal y a la protección de sus grandes santos; especialmente, aquí en Lisboa, de san Antonio, apóstol incansable -que se lo roban los de Padua!-, predicador inspirado, discípulo del Evangelio atento a los males de la sociedad y lleno de compasión por los pobres; que San Antonio interceda por ustedes y los alcance la alegría de una nueva pesca milagrosa. Después me cuentan. Y, por favor, no se olviden de rezar por mí. Gracias.

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ALMERIENSES EN LISBOA. Ana: “Quiero volver a enamorarme de Dios y entregarme por completo”

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Homilía en la Misa en recuerdo del Rey Balduino, en Playa Granada

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Homilía de Mons. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en la Misa conn motivo del XXX aniversario de la muerte del Rey Balduino de Bélgica, en la parroquia de Santa Josefina Bakhita, en Playa Granada, el 31 de julio de 2023.

  • Majestades, Altezas, autoridades presentes, querido familiares de la Reina Fabiola y amigos, sacerdotes-concelebrantes, hermanos y hermanas.

Me van a permitir en esta homilía que para nada tinte fúnebre y sí de recuerdo, memoria y, en justicia y caridad cristiana, de oración por Su Majestad el Rey Balduino de Bélgica al cumplirse precisamente hoy el XXX aniversario de su muerte a pocos metros de esta iglesia, en su residencia de descanso de Villa Astrida mientras hacía su oración y meditación habitual.

Mi acercamiento a su persona y consiguiente admiración ha sido a través de otros que le conocieron directamente y de cerca y para ello quiero servirme del testimonio del Cardenal Suenens y de su sucesor el cardenal Dannels, arzobispos de Malinas-Bruselas, y hacerlo retomando algunas ideas de la homilía que pronunció este último en el funeral regio el 7 de agosto de 1993 en la catedral de Bruselas.

Describe al rey Balduino como un rey según el corazón de los hombres: lleno de humanidad, de amor a sus semejantes en su vida ordinaria y en su comportamiento regio viviendo la caridad política. Un rey compasivo, en el sentido más literal del término, de con-padecer con los demás.:

“Sentía predilección por los pobres, por los pequeños, los excluidos de la sociedad a quienes buscaba sobre todo. El Rey ha sufrido mucho. El sufrimiento era su compañía desde su infancia y a lo largo de su vida. Nunca lo abandonó. Pero le transformó, le hizo madurar, le dio una capacidad de COMPASIÓN poco frecuente… Gracias a sus sufrimientos la paz comunitaria en nuestro país –decía el cardenal Dannels- nunca se vio gravemente perturbada… Gracias a su `caridad política´”.

“Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos…” (Jn 15, 13), nos dice Jesús en el Evangelio y lo supo vivir el rey de los belgas, des-viviéndose también en el sentido más literal por su pueblo.

“Ser rey es ponerse al servicio de la verdad y sufrir por tu pueblo”, definía el propio rey Balduino su oficio regio. Y al igual que como hemos escuchado en la lectura del 1 Libro de los Reyes que pidiera a Dios el rey Salomón, el rey Balduino ha fundamentado su tarea, su comportamiento, en la sabiduría moral, en ley de Dios y en las leyes justas de los hombres. “Este rey-pastor -decía el cardenal de Malinas-Bruselas el día del funeral- ha sido sobre todo el modelo de su pueblo. Le ha dado ejemplo de una conciencia llena de delicadeza, sensible, infinitamente cortés, dócil a las más mínimas exhortaciones morales y espirituales. Para él la conciencia era un absoluto: era la voz del hombre profundo y la voz de Dios y la ha seguido siempre, incluso arriesgando sus intereses personales, poniendo en juego la realeza. Él pensó que la vida humana tenía ese precio. Se ha dicho que era excesivamente moral…” Y comentaba: “Si llamamos así, excesivamente moral, a la defensa de los grandes valores de la civilización occidental o incluso universal, como la promoción de la familia, la prioridad dada a los que no tienen trabajo, a los excluidos, a los pobres, a los derechos humanos, al orden internacional… ¿no deberíamos ser todos excesivamente morales?”, concluía con toda razón y sabiduría el cardenal Danneels.

Ciertamente el rey Balduino era un rey sabio en el más genuino sentido bíblico. El construía su pensamiento y su conducta sobre la firmeza de la roca de los valores humanos y cristianos y no en las arenas movedizas del relativismo moral. A este respecto nos viene bien recordar las palabras del Papa Benedicto XVI en su discurso en el parlamento alemán el 22 de septiembre de 2011 cuando comentaba precisamente la referida petición de Salomón y afirmaba que “sobre la base de la convicción de la existencia de un Dios creador, se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la conciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona y el reconocimiento de la responsabilidad de los hombres por su conducta. Estos conocimientos de la razón constituyen nuestra memoria cultural. Ignorarla o considerarla como mero pasado sería una amputación de nuestra cultura en su conjunto y la privaría de su integridad”, de la cultura europea, que tato profesó el rey de los belgas.

-En la humanidad ejemplar de este rey entra también su amor a su esposa la recordada reina Fabiola y a la familia, verdadero núcleo germinal de la sociedad y de la Iglesia. Sin la reina el rey habría estado incompleto y ambos construyeron un proyecto de vida personal y familiar que abarcaba a toda su querida nación belga. Todo un ejemplo de matrimonio cristiano fundado en Dios. Nuestro homenaje y recuerdo también a la cristiana Reina Fabiola de los belgas.

Un Rey según el corazón de Dios

“Bajo la turbulencia de las actividades públicas y políticas manaba en él una fuente tranquila y oculta: era su vida en Dios. La oración, la Eucaristía diaria, la lectura del Evangelio, su amor a la Virgen María, la penitencia: estas eran las fuentes secretas que alimentaban el río de su existencia. Mientras servía a los hombres no dejaba de pensar en Dios” (Card. Danneels).

Un día será reconocido pública y eclesialmente –así confío y lo espero- el testimonio de santidad de este hombre de Dios, de este rey del siglo XX. El Papa Juan Pablo II ya lo calificó de «rey ejemplar» y de «cristiano ferviente». Son las dos notas que definen a este rey santo. El rey Balduino no ocultó nunca su fe pero jamás tampoco se sirvió de ella para imponerse a quienes no la compartían. Sabía que la fe es una gracia, un regalo de Dios, y no un arma para ser esgrimida y mucho menos contra los demás.

El “justo vivirá por la fe” (Hbr. 10,38), dice de la Sagrada Escritura y esa fue la fuerza, la iluminación de su vida: la fe en Cristo, vida y resurrección nuestra, la fe que confiesa la Marta, hermana de Lázaro: “Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que iba a venir al mundo” (Jn 11, 27) y antes Pedro (Mt 16, 16) y que constituye el fundamento de nuestra vida cristiana. Fe que profesa el rey Balduino, con un amor filial a Dios Padre con quien mantiene una intimidad mística profunda en la oración con la fuerza del Espíritu Santo y sentido providente.

Y cómo no destacar su amor filiar, de niño adulto y confiado a la Santísima Virgen María, a la que al igual que hiciera Santa Teresa de Jesús – de la que era admirador y devoto- hace su madre espiritual a la muerte prematura de su madre la querida reina Astrid de Bélgica.

El Rey Balduino, es ciertamente un modelo actual para todos nosotros que hemos de construir, como ciudadanos y cristianos, nuestra vida sobre la roca firme de la fe en Cristoy es as la vez un intercesor por nuestras familias y naciones, por Europa.

¡OREMOS POR EL ETERNO DESCANSO EL REY BALDUINO Y ACUDAMOS A SU INTERCESIÓN!

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