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Homilía en la ordenación de un presbítero y un diácono

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 HOMILÍA EN LA ORDENACIÓN PRESBITERAL DE MANUEL PIEDRA                         ORDENACIÓN DIACONAL DE EDUARDO HENRÍQUEZ          

 

Jer 1, 4-9 A donde yo te envíe, irás

Salmo 115116 El Cáliz que bendecimos es la Comunión de la Sangre de Cristo

Hb 5, 1-10 Cristo… sumo sacerdote según el rito de Melquisedec

Jn 10, 11-16 El Buen Pastor da la vida por las ovejas

 

 

Queridas familias de Manuel y de Eduardo (la tuya, Eduardo, hoy especialmente, estamos unido a Panamá y la tenemos muy presente en nuestro corazón). Queridas parroquias que han seguido vuestras vidas, todas ellas, las que os vieron crecer en la fe, en el Alquián (que mañana hace 50 años de su creación, y tú, Manuel, eres su primer sacerdote, o en la de san Vicente de Paul de la ciudad de Panamá) y las que os acompañaron en la tarea pastoral Vélez Rubio y la Pastoral Vocacional, a ti Eduardo y la de Laujar de Andarax, Bayárcal, Paterna del Río, Fondón, Fuente Victoria, Benecid, Alcolea, Darrícal y Lucainena y a todos vuestros párrocos. Saludo también a los distintos representantes de vuestros ayuntamientos, de Almería y de todos los pueblos que he mencionado. Una mención agradecida a vuestros profesores, rectores y formadores, en la etapa de formación. Sr. Rector y Seminaristas de Almería y de Murcia. Sr. Deán y Cabildo (especialmente en esta efeméride de los 500 años de la primera piedra de nuestra Catedral). Vicario General, Vicario de Pastoral y Evangelización, Consejo de Gobierno, hermano Juan Antonio Cruz, sacerdotes (especialmente saludo a nuestros hermanos de África, América y Asia, que nos estáis ayudando este verano). Queridos diáconos y diáconos permanentes, religiosas y religiosos de la vida consagrada, representantes de las Hermandades, Jóvenes de la JMJ (los de la Delegación de la Pastoral Juvenil y los de las Comunidades Neocatecumenales), hermanas y hermanos de esta iglesia apostólica que ha seguido, hasta nuestros días, la misión evangelizadora de San Indalecio y que hoy, especialmente, se siente orgullosa y esperanzada. Todos nos felicitamos porque el Señor ha estado grande con nosotros.

 

Querida comunidad, cuando escucháis la palabra ORDEN u ordenación, ¿en qué pensáis? ¿en un mandato? ¿o en el equilibrio de las cosas, las ideas o las personas? Posiblemente tiene algo de todas estas cosas. El Señor nos ordena “id y proclamad, evangelizad a todos los pueblos…” y por otra parte su Espíritu nos recoloca de una manera ordenada, según su Palabra, nuestra vida para una misión.

 

Las lecturas que habéis elegido para vuestra ordenación nos dan las pistas sobre el sentido de lo que ahora estamos celebrando. En ellas hay un denominador común: la obediencia y el sufrimiento… por la entrega existencial a los demás.

 

Cuando escuchamos la lectura del comienzo del libro del profeta Jeremías, siempre nos sentimos reconfortados y se nos conmueve el corazón, pero no olvidéis que después de este prólogo de confianza serena viene todo el sufrimiento que le acarreó haber obedecido la orden del Señor. Jeremías sufre por la ruina de su pueblo, por las injusticias de los dirigentes, por la falta de sentido, por la desesperanza… Podemos resumir el camino con una serie de palabras: idolatría, cárcel, lágrimas, circuncisión del corazón, celibato… en definitiva la CONVERSIÓN con mayúsculas. En el último versículo de este primer capítulo dice el Señor: lucharán contra ti, pero no te podrán porque yo estoy contigo para librarte (v.17). Si leéis al profeta de un tirón y no mantenéis la confianza en Dios es como para desapuntarse. Pero habéis sido preparados para beber del Cáliz del Señor, texto con el que iniciamos el salmo 115, a modo de respuesta al salmo responsorial.

 

Este cáliz de bendición ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?, -y sigue san Pablo a los corintios- este pan que partimos ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Nosotros formamos un solo cuerpo pues todos comemos de un mismo pan (1Cor 10,16-17). ¿Qué responsabilidad tiene un diácono o un sacerdote en esta comunión que ha servido de antífona al salmo? Hablar de comunión es hablar de Comunidad, ¿es que no comulgamos también para eso? ¡Para estar unidos!

 

Vuestra ordenación de hoy os hace estar con Cristo en Getsemaní: si es posible pase de mi este cáliz… pero hágase tu voluntad. Lo sabemos de memoria. Lo dice la carta a los Hebreos, en la segunda lectura que hemos escuchado, en ese versículo que llevo clavado como una espina en el corazón desde que fui consiente de él: “Cristo… a gritos y con lágrimas… aprendió sufriendo a obedecer”. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Este es el principio del seguimiento.

 

El sacerdote del AT desempeñaba tres aspectos importantes: 1. Es el hombre de la casa de Dios que puede aproximarse a él. 2. El que consulta a Dios y hace conocer sus decisiones, sus leyes y 3. Y el que ofrece los sacrificios. Los dos primeros aspectos reflejan la vida de Moisés y el tercer aspecto la de Aarón. El que ofrece sacrificios expiatorios es el sacerdocio más humano, menos apartado de la gente, y expresa una profunda solidaridad del sacerdote con su pueblo. La Carta a los Hebreos, que hemos proclamado en la segunda lectura, nos habla del sacerdocio de Cristo al modo del de Melquisedec, el que ofrece el pan. Cristo es sacerdote por la humilde aceptación de una encomienda, que exige una trasformación existencial que se realiza en y por la oración: ¡padre hágase tu voluntad y no la mía!, recordad, con gritos y lágrimas suplicaba. Pues en Cristo cada uno de nosotros somos sacerdotes, víctima y altar. Somos ofrenda todos los días de nuestra vida.

 

Y es que el buen pastor ¿no ofrece día a día su vida por sus ovejas? Quizás, de las tres partes del discurso del Buen Pastor, habéis elegido la más exigente (vosotros sabréis por qué): no seáis como los asalariados que no les importan las ovejas. A veces los sacerdotes parecemos asalariados a los ojos de los demás, funcionarios fieles, pero eso, nada más. En cambio, prometemos dar la vida por las ovejas, y no lo olvidéis, también por las que están fuera del redil. Demasiada tarea si no ponemos nuestra vida en las manos del Señor.

 

Queridos Manuel y Eduardo, esto lo digo mucho: Jesús no quiere imitadores sino seguidores y discípulos (me lo recordaban mis compañeros de Guinea ecuatorial el otro día). Comprended que nuestra imitación de Jesús sería ridícula. El mandato del amor es un diamante de muchas caras, donde os podéis realizar y encontrar la felicidad desde vuestra propia originalidad. Seguid, paso a paso, la pedagogía pastoral de Jesús (en Emaús):

  1. Estad en medio del rebaño

Caminad con los otros. Sin arrogancia, sin críticas, (las críticas, como la polilla, destruyen el tapiz comunitario). Sencillamente caminad a su lado, acompañando el ritmo de sus pasos y observando, teniendo predilección por los más débiles y necesitados.

 

  1. El cuidado misericordioso

Nuestro objetivo no es defender ideas, sino iluminar el camino para que encuentren la Vida. Las ideologías, también las religiosas, y las ansias de protagonismo y poder, entorpecen y embarran nuestros caminos comunitarios.  Nuestras vidas deben ser ejemplo de misericordia, no solo con palabras sino con hechos. La misericordia es el ADN del corazón del Buen Pastor.

 

  1. La misión en la caridad
    No hay fe ni vocación si no hay esperanza y caridad. Jesús con su vida estimula a los discípulos a obrar de acuerdo con la voluntad del Padre. La Palabra de Dios debe anidar en nuestro corazón. El Señor nos invita a todos a practicar el cuidado con los demás. ¡Cuánto más entre nosotros!

 

  1. Compartir la vida

El pan compartido (este es el rito de Melquisedec) será para siempre la señal de la llegada del Reino. Compartir es realizar la igualdad entre nosotros, es crear comunidad. La pedagogía de Jesús no se queda en el anuncio de la Palabra, sino que concreta esa Palabra en la vida diaria de todos nosotros. Y finalmente…

 

  1. Saber despedirse

También el evangelizador debe saber «desaparecer». Es un signo de madurez espiritual. Al optar por el celibato corremos el riesgo de “casarnos” o con cosas, o con personas, o con ideologías, olvidando que nuestra vida es entrega desinteresada y servicio callado, sin esperar nada a cambio. Nada ni nadie nos pertenece. Somos siervos inútiles. Renovar el sacramento, día a día, nos exige estar despiertos y volver al amor primero, cuando en tu corazón sentiste la llamada del Señor y dijiste: ¡Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, me entrego a ti, haz de mi lo que quieras!

 

Mis queridos hijos, la Iglesia os ha elegido. Que esta Iglesia, Cuerpo de Cristo: laicado, vida consagrada, sacerdotes, diáconos y obispo, os acompañemos siempre. Con esta ordenación a todos nos ha nacido una nueva responsabilidad hacia vosotros. ¡Gracias por decir si!

 

+ Antonio, vuestro obispo

 

          SANTA Y APOSTÓLICA CATEDRAL DE ALMERÍA                     

Sábado 2 de septiembre de 2023

Domingo XXII del Tiempo Or5dinario. Ciclo A. 3 de septiembre de 2023

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Domingo XXII del Tiempo Or5dinario. Ciclo A. 3 de septiembre de 2023

El sufrimiento es el tema central de este relato en el que nuevamente Jesús y Pedro entablan una conversación (en esta ocasión lo hacen en privado), por el escándalo que ha provocado el anuncio que el Maestro ha hecho a sus discípulos, anticipando la pasión y muerte que ha de padecer al final de su vida terrena.

Cargar la propia cruz y seguir en fidelidad al Señor no forma parte de la práctica cristiana de aquellos que tienen fe, pero en un Dios imaginado de una manera distinta del Dios que Jesús nos revela.

¿Dios quiere que suframos?, ¿merece la pena sufrir?, ¿cuándo hay que sufrir y cuándo no? Preguntas de siempre a las que Mateo, contemplando a Jesús en su pasión, quiere dar respuesta en su evangelio.

Dios no quiere el sufrimiento humano y nos enseña que el dolor forma parte de la vida, pero que nunca este ha de separarnos de nuestro amor a Cristo y al prójimo.

 

DESARROLLO

Si recordamos, en el relato anterior, Jesús ha sido confesado por Pedro, el discípulo principal, como el Mesías e Hijo de Dios. Seguimos con la misma escena de intimidad, pero ahora Jesús hace a los suyos el primero de los tres anuncios de su muerte, anticipando así sus consecuencias. Él conoce el trágico final de su vida por querer ser fiel a la misión que el Padre le ha encomendado, el anuncio del reino de Dios. 

El Mesías e Hijo de Dios da un paso adelante al aceptar su pasión y muerte. A partir de aquí entramos en un tema central y un debate del cristianismo de todos los tiempos: el sufrimiento. 

En el diálogo entre Jesús y Pedro, apreciamos que este último todavía no ha dejado de ser el discípulo imperfecto, aunque reconoció el mesianismo y la divinidad de su Maestro. Sin embargo, Pedro, llevado por la percepción de su época, que le hacía esperar la llegada de un Mesías glorioso, no supo aceptar el camino de la cruz. 

Pedro es aquí un representante de todos aquellos discípulos que a lo largo de los siglos se han escandalizado y no han llegado a comprender a Jesús, porque el sufrimiento ha sido para ellos un obstáculo para la fe. Tal vez también nosotros, en algún momento, hemos sido y somos uno de ellos.

La cuestión está en la interpretación que hagamos sobre la instrucción controvertida que nos da Jesús a sus discípulos, a los bautizados: cargar la cruz y seguirle. En una sociedad occidental como la nuestra, de confort y comodidades, las personas somos cada vez más vulnerables e incapaces de afrontar el sufrimiento. Y no digamos ya las nuevas generaciones. Así, pues, hoy intentamos solucionar los problemas desde la huida y mirando hacia otro lado, o tomando decisiones drásticas que hasta atentan a la misma vida del ser humano. El pecado (egoísmo, envidias, ansias de poder, acumulación de riquezas…) y en ocasiones nuestra manera desacertada de vivir, son la mayor de las veces la causa de nuestro sufrir. 

Dios no quiere el sufrimiento y nos ayuda a combatirlo con el esfuerzo y las exigencias de la conversión. Jesús, que no tuvo pecado, no ama ni busca el sufrimiento, ni para él ni para los demás, aunque hay quienes creen lo contrario al malinterpretarlo. Lo que agrada a Dios no es el dolor, sino la actitud con la que una persona asume las cruces que nacen del seguimiento fiel a Cristo. El sufrimiento por amor al Padre y a las personas no frena a Jesús en su entrega y servicio total, como tampoco las experiencias dolorosas son para él un obstáculo que le impida llegar hasta el final, con una ejemplar fidelidad a su misión. El sufrimiento que te obliga a dejar de seguir a Jesús, es el que, como cristiano, has de rechazar. Y esa es la cruz de cada día. 

Destaquemos de las palabras de Jesús en este relato, que lo importante para él no son los acontecimientos de la historia o lo que ocurra en el escenario de la sociedad en la que nos toca vivir, sino que, mirando desde el horizonte del juicio final, lo importante será el desenlace definitivo que tendrá la vida de cada uno cuando estemos delante de Dios.

Emilio J. Fernández, sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/

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Ordenación de un Sacerdote y un Diácono: “Eduardo y Manuel, estad en medio del rebaño. Caminad a su lado, acompañando el ritmo de sus pasos”

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La amenaza de DANA no impidió que cientos de personas se congregaran en la Catedral de la Encarnación de Almería para acompañar a Eduardo Henríquez y Manuel Piedra en su ordenación de Diácono y sacerdote respectivamente. Autocares procedentes de Laujar y Vélez rubio (parroquias donde los candidatos realizan su tarea pastoral) junto a familiares, amigos y casi un centenar de sacerdotes diocesanos almerienses y murcianos no quisieron perderse este gran paso para estos jóvenes que han dicho generosamente SI al Señor.

En el altar, los vicarios, canónigos, párrocos de los seminaristas y los sacerdotes que imponen la casilla y la dalmática a los candidatos. En el coro, los seminaristas de Murcia y Almería. Presidiendo la celebración, nuestro obispo Antonio que ordena por vez primera a un sacerdote en su nueva diócesis.

Una vez presentados los candidatos, D. Antonio pronunció su homilía en la que destacó el sentido profundo de las lecturas elegidas: la obediencia y el sufrimiento por la entrega a los demás. “La alegría de la entrega lleva aparejada las vicisitudes que lleva consigo esa vida derramada en Dios y hacia los demás. No seáis como los asalariados a quienes no les importan las ovejas. Debemos dar la vida por las ovejas. También por las que están fuera del redil”, afirmó el prelado almeriense.

Después llegarían los ritos principales: la imposición de manos, la oración de consagración y la unción con el santo crisma. Los sacerdotes amigos revistieron con la dalmática y la casulla a los ya nuevos ordenados y todos los sacerdotes dieron el abrazo de “hermano” al nuevo sacerdote diocesano. La Eucaristía, concelebrada por vez primera por el nuevo sacerdote y servida por el nuevo diácono, fue el culmen a esta ordenación que supone un hito importante en nuestra diócesis. La foto de familia y el beso de las manos ungidas del neo presbítero puso punto final a este esperado momento para la vida diocesana.

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HOMILÍA EN LA ORDENACIÓN PRESBITERAL DE MANUEL PIEDRA Y DIACONAL DE EDUARDO HENRÍQUEZ

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LECTURAS: Jer 1, 4-9 A donde yo te envíe, irás; Salmo 115116 El Cáliz que bendecimos es la Comunión de la Sangre de Cristo; Hb 5, 1-10 Cristo… sumo sacerdote según el rito de Melquisedec; Jn 10, 11-16 El Buen Pastor da la vida por las ovejas

Queridas familias de Manuel y de Eduardo (la tuya, Eduardo, hoy especialmente, estamos unido a Panamá y la tenemos muy presente en nuestro corazón). Queridas parroquias que han seguido vuestras vidas, todas ellas, las que os vieron crecer en la fe, en el Alquián (que mañana hace 50 años de su creación, y tú, Manuel, eres su primer sacerdote, o en la de san Vicente de Paul de la ciudad de Panamá) y las que os acompañaron en la tarea pastoral Vélez Rubio y la Pastoral Vocacional, a ti Eduardo y la de Laujar de Andarax, Bayárcal, Paterna del Río, Fondón, Fuente Victoria, Benecid, Alcolea, Darrícal y Lucainena y a todos vuestros párrocos. Saludo también a los distintos representantes de vuestros ayuntamientos, de Almería y de todos los pueblos que he mencionado. Una mención agradecida a vuestros profesores, rectores y formadores, en la etapa de formación. Sr. Rector y Seminaristas de Almería y de Murcia. Sr. Deán y Cabildo (especialmente en esta efeméride de los 500 años de la primera piedra de nuestra Catedral). Vicario General, Vicario de Pastoral y Evangelización, Consejo de Gobierno, hermano Juan Antonio Cruz, sacerdotes (especialmente saludo a nuestros hermanos de África, América y Asia, que nos estáis ayudando este verano). Queridos diáconos y diáconos permanentes, religiosas y religiosos de la vida consagrada, representantes de las Hermandades, Jóvenes de la JMJ (los de la Delegación de la Pastoral Juvenil y los de las Comunidades Neocatecumenales), hermanas y hermanos de esta iglesia apostólica que ha seguido, hasta nuestros días, la misión evangelizadora de San Indalecio y que hoy, especialmente, se siente orgullosa y esperanzada. Todos nos felicitamos porque el Señor ha estado grande con nosotros.

Querida comunidad, cuando escucháis la palabra ORDEN u ordenación, ¿en qué pensáis? ¿en un mandato? ¿o en el equilibrio de las cosas, las ideas o las personas? Posiblemente tiene algo de todas estas cosas. El Señor nos ordena “id y proclamad, evangelizad a todos los pueblos…” y por otra parte su Espíritu nos recoloca de una manera ordenada, según su Palabra, nuestra vida para una misión.

Las lecturas que habéis elegido para vuestra ordenación nos dan las pistas sobre el sentido de lo que ahora estamos celebrando. En ellas hay un denominador común: la obediencia y el sufrimiento… por la entrega existencial a los demás.

Cuando escuchamos la lectura del comienzo del libro del profeta Jeremías, siempre nos sentimos reconfortados y se nos conmueve el corazón, pero no olvidéis que después de este prólogo de confianza serena viene todo el sufrimiento que le acarreó haber obedecido la orden del Señor. Jeremías sufre por la ruina de su pueblo, por las injusticias de los dirigentes, por la falta de sentido, por la desesperanza… Podemos resumir el camino con una serie de palabras: idolatría, cárcel, lágrimas, circuncisión del corazón, celibato… en definitiva la CONVERSIÓN con mayúsculas. En el último versículo de este primer capítulo dice el Señor: lucharán contra ti, pero no te podrán porque yo estoy contigo para librarte (v.17). Si leéis al profeta de un tirón y no mantenéis la confianza en Dios es como para desapuntarse. Pero habéis sido preparados para beber del Cáliz del Señor, texto con el que iniciamos el salmo 115, a modo de respuesta al salmo responsorial.

Este cáliz de bendición ¿no es la comunión de la sangre de Cristo?, -y sigue san Pablo a los corintios- este pan que partimos ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? Nosotros formamos un solo cuerpo pues todos comemos de un mismo pan (1Cor 10,16-17). ¿Qué responsabilidad tiene un diácono o un sacerdote en esta comunión que ha servido de antífona al salmo? Hablar de comunión es hablar de Comunidad, ¿es que no comulgamos también para eso? ¡Para estar unidos!

Vuestra ordenación de hoy os hace estar con Cristo en Getsemaní: si es posible pase de mi este cáliz… pero hágase tu voluntad. Lo sabemos de memoria. Lo dice la carta a los Hebreos, en la segunda lectura que hemos escuchado, en ese versículo que llevo clavado como una espina en el corazón desde que fui consiente de él: “Cristo… a gritos y con lágrimas… aprendió sufriendo a obedecer”. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber? Este es el principio del seguimiento.

El sacerdote del AT desempeñaba tres aspectos importantes: 1. Es el hombre de la casa de Dios que puede aproximarse a él. 2. El que consulta a Dios y hace conocer sus decisiones, sus leyes y 3. Y el que ofrece los sacrificios. Los dos primeros aspectos reflejan la vida de Moisés y el tercer aspecto la de Aarón. El que ofrece sacrificios expiatorios es el sacerdocio más humano, menos apartado de la gente, y expresa una profunda solidaridad del sacerdote con su pueblo. La Carta a los Hebreos, que hemos proclamado en la segunda lectura, nos habla del sacerdocio de Cristo al modo del de Melquisedec, el que ofrece el pan. Cristo es sacerdote por la humilde aceptación de una encomienda, que exige una trasformación existencial que se realiza en y por la oración: ¡padre hágase tu voluntad y no la mía!, recordad, con gritos y lágrimas suplicaba. Pues en Cristo cada uno de nosotros somos sacerdotes, víctima y altar. Somos ofrenda todos los días de nuestra vida.

Y es que el buen pastor ¿no ofrece día a día su vida por sus ovejas? Quizás, de las tres partes del discurso del Buen Pastor, habéis elegido la más exigente (vosotros sabréis por qué): no seáis como los asalariados que no les importan las ovejas. A veces los sacerdotes parecemos asalariados a los ojos de los demás, funcionarios fieles, pero eso, nada más. En cambio, prometemos dar la vida por las ovejas, y no lo olvidéis, también por las que están fuera del redil. Demasiada tarea si no ponemos nuestra vida en las manos del Señor.

Queridos Manuel y Eduardo, esto lo digo mucho: Jesús no quiere imitadores sino seguidores y discípulos (me lo recordaban mis compañeros de Guinea ecuatorial el otro día). Comprended que nuestra imitación de Jesús sería ridícula. El mandato del amor es un diamante de muchas caras, donde os podéis realizar y encontrar la felicidad desde vuestra propia originalidad. Seguid, paso a paso, la pedagogía pastoral de Jesús (en Emaús):

  1. Estad en medio del rebaño

Caminad con los otros. Sin arrogancia, sin críticas, (las críticas, como la polilla, destruyen el tapiz comunitario). Sencillamente caminad a su lado, acompañando el ritmo de sus pasos y observando, teniendo predilección por los más débiles y necesitados.

  2. El cuidado misericordioso

Nuestro objetivo no es defender ideas, sino iluminar el camino para que encuentren la Vida. Las ideologías, también las religiosas, y las ansias de protagonismo y poder, entorpecen y embarran nuestros caminos comunitarios.  Nuestras vidas deben ser ejemplo de misericordia, no solo con palabras sino con hechos. La misericordia es el ADN del corazón del Buen Pastor.

  1. La misión en la caridad

No hay fe ni vocación si no hay esperanza y caridad. Jesús con su vida estimula a los discípulos a obrar de acuerdo con la voluntad del Padre. La Palabra de Dios debe anidar en nuestro corazón. El Señor nos invita a todos a practicar el cuidado con los demás. ¡Cuánto más entre nosotros!

  1. Compartir la vida

El pan compartido (este es el rito de Melquisedec) será para siempre la señal de la llegada del Reino. Compartir es realizar la igualdad entre nosotros, es crear comunidad. La pedagogía de Jesús no se queda en el anuncio de la Palabra, sino que concreta esa Palabra en la vida diaria de todos nosotros. Y finalmente…

  1. Saber despedirse

También el evangelizador debe saber “desaparecer”. Es un signo de madurez espiritual. Al optar por el celibato corremos el riesgo de “casarnos” o con cosas, o con personas, o con ideologías, olvidando que nuestra vida es entrega desinteresada y servicio callado, sin esperar nada a cambio. Nada ni nadie nos pertenece. Somos siervos inútiles. Renovar el sacramento, día a día, nos exige estar despiertos y volver al amor primero, cuando en tu corazón sentiste la llamada del Señor y dijiste: ¡Aquí estoy Señor para hacer tu voluntad, me entrego a ti, haz de mi lo que quieras!

Mis queridos hijos, la Iglesia os ha elegido. Que esta Iglesia, Cuerpo de Cristo: laicado, vida consagrada, sacerdotes, diáconos y obispo, os acompañemos siempre. Con esta ordenación a todos nos ha nacido una nueva responsabilidad hacia vosotros. ¡Gracias por decir si!

+ Antonio, vuestro obispo

 

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Sábado 2 de septiembre de 2023

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La Catedral de Guadix celebró la solemnidad de su dedicación

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La Catedral de Guadix celebró la solemnidad de su dedicación

La celebración estuvo presidida por el obispo accitano, D. Francisco Jesús Orozco

La Catedral de Guadix celebró uno de sus días importantes a lo largo del año: la fiesta de la dedicación de la Catedral, que tuvo lugar el jueves 31 de agosto. La celebración estuvo presidida por el obispo de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, y fue concelebrada por los canónigos y sacerdotes de la ciudad.

Dedicada a la Encarnación, se trata de una fiesta que para muchos pasa desapercibida, pero que forma parte del calendario litúrgico diocesano y, en especial, del templo principal de la diócesis, que es la Catedral. Por eso, la celebración del pasado jueves se vivió con solemnidad.

En el altar, en un lugar destacado del mismo, se expuso la Bula de Erección de la Catedral, un documento que fue trasladado desde el Museo para que estuviese presente en esta celebración. Los asistentes pudieron acercarse al mismo cuando terminó la Misa, algo que, sin duda, llenó de emoción, ya que permitía ver el primer documento que dio origen a la Catedral accitana y la obra realizada durante siglos y que se erige majestuosa en el centro de la ciudad.

En la homilía, el obispo habló de cómo la Iglesia está formada por templos vivos, que somos los cristianos, más allá de las piedras. Así, los cristianos somos las piedras vivas de la Iglesia. Pero también dijo que los templos de piedra que se levantan en nuestros pueblos, como la Catedral, muestran y significan la presencia de Dios entre nosotros. Además, Mons. Orozco explicó el significado de algunos lugares destacados de la Catedral, como el sagrario, el altar, el ambón… y la importancia que tienen para los fieles en la liturgia y en el día a día. Sin duda, un día celebrado y vivido con solemnidad.

Antonio Gómez

delegado diocesano de MCS. Guadix

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Ha fallecido el sacerdote D. Antonio Muñoz Rivero a los 97 años

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Antonio Muñoz Rivero

Publicado: 02/09/2023: 58

Este sábado, 2 de septiembre, ha fallecido el sacerdote malagueño D. Antonio Muñoz Rivero a la edad de 97 años, en el Centro Gerontológico El Buen Samaritano donde residía. La Misa exequial será el domingo 3 de septiembre, a las 13.30 horas en la parroquia de Riogordo.

Nacido en Riogordo en 1926, fue ordenado en 1951. Su primer destino fue como vicario parroquial de Alora y encargado de Carratraca.

Tras varios destinos en Málaga y provincia, marchó a Venezuela en 1968, regresando en 1984 donde ejerció como párroco de San Álvaro en la capital.

De 1988 a 2002 volvió de nuevo a Venezuela. 

El año 2019 concedió esta entrevista en la que repasaba su vida sacerdotal.
 
 

Más artículos de: Obituario

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La coronación canónica de Nuestra Señora de la Estrella, de Coria del Río, será en junio del 2025

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La coronación canónica de Nuestra Señora de la Estrella, de Coria del Río, será en junio del 2025

Monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, coronará el 21 de junio de 2025 la imagen de Nuestra Señora de la Estrella, patrona de Coria del Río, en una ceremonia prevista a las ocho y media de la tarde.

Así lo ha comunicado monseñor Ramón Valdivia, obispo auxiliar de Sevilla, durante el segundo día de celebración de la novena en honor a la Estrella.

Sobre la imagen

A la primitiva imagen de la Virgen de estilo gótico, sucedió la imagen de candelero del siglo XVII que fue destrozada en la Guerra Civil. En 1937, el famoso escultor e imaginero sevillano, Antonio Castillo Lastrucci, hizo una nueva imagen, también de candelero que, con el tiempo, fue restaurada por el escultor Francisco Buiza.

La devoción a Santa María se remonta a finales del siglo XIII, fecha en la que fue construido el edificio de la iglesia de la que es titular. Fue el mismo Rey Alfonso X quien comenzó a fomentar la devoción a Santa María de Coria, recogiendo el milagro en el que intercedió la Virgen resucitando a un niño durante las algaradas árabes que arrasaron la villa.

En Coria, un pueblo típicamente de pescadores, el gremio tomó como patrona y abogada a la Virgen María, venerándola bajo el título de la Estrella, amparándose en la advocación latina y mariana Stella Maris, Estrella del Mar, para que los guiase en sus faenas pesqueras.

Así, los pescadores en una carta, fechada en 1561, que se conserva en los archivos de protocolos, pedían a Felipe II que admitiese la fundación de la Hermandad de Nuestra Señora de la Estrella, en la parroquial de la Villa de Coria, como patrona y abogada de todas las necesidades del mar y la tierra.

 

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Presentados el cartel y el programa de actos de las fiestas del Santísimo Cristo de La Laguna

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En la mañana de este viernes 1 de septiembre, el atrio del Real Santuario del Cristo de La Laguna acogió la presentación del cartel y el programa oficial de las Fiestas del Santísimo Cristo 2023.

En el acto estuvieron presentes el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez; el concejal de Fiestas del Consistorio, Dailos González; el autor del cartel, Fran de Miguel; el esclavo mayor del Cristo, Francisco Túbal, y el rector del Santuario, Víctor Álvarez.

El artista Fran de Miguel explicó la simbología y la historia que ha precedido al cartel oficial de estas fiestas, el cual aúna en su composición a los pueblos costeros de La Laguna, los tradicionales fuegos y la figura del Cristo engrandecida.

El punto de inicio de estas fiestas será el próximo 7 de septiembre, a las 20:30 horas, con la lectura del pregón que este año correrá a cargo de Paulino Rivero, ex presidente del Gobierno de Canarias y actual presidente del Club Deportivo Tenerife.

En cuanto a los principales actos religiosos, en primer lugar, la tradicional ceremonia del descendimiento de la imagen del Cristo, tendrá lugar el jueves 9 de septiembre, tras la celebración de la Eucaristía en el Santuario, a las 11:00 horas, presidida por el obispo Nivariense.

En la tarde, a las 18:30 horas, tendrá lugar la procesión del traslado de la venerada Imagen del Santísimo Cristo desde el Real Santuario hasta la Santa Iglesia Catedral.

Este año el solemne quinario contará con la presencia del Nuncio Apostólico, monseñor Bernardito Auza quien predicará tanto la víspera, como el día del Cristo. Los cuatro primeros días del quinario serán presididos por sacerdotes de la diócesis (Domingo Navarro, Juan Pedro Rivero, Jesús Agüín y Juan Antonio Guedes).

El martes 14 de septiembre, día de la Exaltación de la Santa Cruz, será la fiesta principal en honor al Cristo. A las 10:45 horas, en la plaza de la Catedral, tendrá lugar el recibimiento del representante oficial de Su Majestad el Rey de España. Este año, esta responsabilidad ha recaído en el alcalde del ayuntamiento de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez. Tras este acto de recepción, dará comienzo la Eucaristía que finalizará con la procesión de retorno de la venerada Imagen a su Real Santuario.

– PROGRAMA

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“Que la justicia y la paz fluyan”, mensaje del departamento de Ecología Integral, de la CEE, para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación

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“Que la justicia y la paz fluyan”, es el lema que se propone este año para la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación, que la Iglesia celebra el 1 de septiembre. El departamento de Ecología Integral, dentro de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social, hace público su mensaje para esta jornada.

Para que la justicia y la paz confluyan

La Iglesia en España se une así al mensaje del papa Francisco para celebrar el Tiempo de la Creación, que comienza el 1 de septiembre, con esta Jornada, y se cierra el 4 de octubredía de san Francisco de Asís, patrón de la ecología.

De este modo, los obispos españoles quieren transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Destacan que la sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Por eso, insisten en que si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), las personas deben favorecer el cuidado del prójimo para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.

 

Que la justicia y la paz fluyan (Texto íntegro)

El día 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación bajo el lema “Que la justicia y la paz fluyan”. Ese día se inicia el Tiempo de la Creación, que finaliza el 4 de octubre, día de san Francisco de Asís. En su mensaje para esta Jornada, el papa Francisco nos regala esta bella imagen eclesial: “La Iglesia es una comunión de innumerables Iglesias locales, comunidades religiosas y asociaciones que se alimentan de la misma agua. Cada manantial añade su contribución única e insustituible, para que todas confluyan en el vasto océano del amor misericordioso de Dios. Como un río es fuente de vida para el ambiente que lo circunda, así nuestra Iglesia sinodal debe ser fuente de vida para la casa común y para todos aquellos que la habitan”[1].

Para lograr “que el derecho corra como el agua, y la justicia como un torrente inagotable” (Am 5, 24), se hace preciso responder a lo que San Juan Pablo II, ya en el año 2001 formulaba como conversión ecológica [2], que no es otra cosa que realizar “una renovación de nuestra relación con la creación, de modo que no la consideremos como un objeto del que aprovecharnos, sino por el contrario, la custodiemos como un don sagrado del Creador” [3].

Vivir este Tiempo de la Creación es vivir en ese convencimiento de que nuestras acciones son oportunidades de construir modos de existencia respetuosos con la preciosa obra de Dios que nos rodea y con los hermanos y hermanas que comparten con nosotros la casa común. La gozosa sobriedad a la que se nos llama no es otra cosa que saber vivir en comunión con las necesidades de los demás, convencidos de que la Tierra es suficiente para todos y en esa virtud de compartir nos felicitamos. Por eso, la conversión ecológica es un asunto de todos y cada uno de nosotros, no solo por urgencia planetaria, sino también como camino de plenitud, felicidad y sentido.

Al igual que proponemos esa mirada personal hacia lo común, también somos conscientes de que existen, como dice el papa Francisco, “políticas económicas que favorecen riquezas escandalosas para unos pocos y condiciones de degradación para muchos” [4]. Estas acciones producen verdaderas deudas ecológicas que deben constituir el centro del debate público y que nos urgen a modificar estructuralmente nuestros modos de funcionar como sociedad. Es necesario habilitar medidas nuevas, valientes y audaces, que reorienten las decisiones y las iniciativas que nos afectan globalmente bajo el prisma de la justicia humana, la sostenibilidad global y la ecología integral.

Queremos transmitir la necesidad de concienciarnos como creyentes del vínculo indisoluble entre el cuidado y la justicia, como únicos caminos de paz y, posiblemente, de felicidad. Los cristianos sabemos que el mensaje de Jesús es una Buena Noticia para todos, y que el deseo del Señor es que todas las personas tengan vida, y vida en abundancia (Jn 10,10). En el contexto y coyuntura histórica en la que hoy estamos, no nos cabe duda de que esa vida pasa por entender que detrás de gran parte del sufrimiento humano se intuye una cosmovisión utilitarista del mundo y de su riqueza. La sobreexplotación de los recursos conduce a un escenario de escasez y de pobreza, que se traduce en desastre y dolor para comunidades enteras de personas. Si la gloria de Dios es que el hombre viva (S. Ireneo), nosotros debemos favorecer el cuidado del hermano para ser cocreadores y partícipes de esa gloria divina.

No habrá paz sin justicia. Cada rostro, víctima del deterioro de la creación no cuidada, es una acusación de pecado que tendremos que enfrentar como sociedad, y de lo que tendremos que dar razón a las futuras generaciones. La pregunta de Caín “¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?” (Gén 4, 9) tiene hoy sentido entre padres e hijos. Porque además de aquellos que ahora están en los márgenes de la historia, los grandes perdedores y las víctimas de este modo de explotar la Tierra que nos ha sido dada serán nuestros hijos. Nos unimos al clamor del papa Francisco y “levantamos la voz para detener esta injusticia hacia los pobres y hacia nuestros hijos, que sufrirán las peores consecuencias del cambio climático” [5].

La exigencia evangélica de fraternidad y solidaridad se cifra hoy en un nuevo modo de entender nuestra relación con el resto de los seres vivientes, expresión y belleza de Dios en el mundo.  Por eso denunciamos las prácticas que atentan y pervierten el vínculo sagrado de las personas con el planeta. Un ejemplo es la realidad sangrante y doliente de la migración por causas climáticas. Poblaciones enteras, sometidas a condiciones de vida inequívocamente injustas, están pagando en sus vidas las transformaciones rápidas y extremas de los fenómenos naturales que aparecen por la emisión de gases con efecto invernadero. Esto nos causa gran dolor y lo denunciamos como una de las mayores injusticias de la historia.

En nuestro país vemos que la gestión del agua está dibujando un futuro claro de carestía, escasez y conflicto. Con un clima cada vez más seco y caluroso, en determinados territorios va a ser imposible fijar población y pervivir. El agua que nos provee de vida es un bien común que debe ser preservado y compartido. Rogamos a los poderes públicos y a nuestros gobiernos que integren la mirada de lo comunitario, del valor intrínseco del agua y de sus múltiples ramificaciones en lo social, para el diseño de planes hidrológicos, agrícolas y de gestión que sean sostenibles y responsables con todas las dimensiones de este preciado recurso. No se puede hacer política con el agua de todos sin tener en cuenta a las personas y comunidades que enraízan sus historias y sus proyectos vitales en ella: desde la realidad rural de la España vaciada hasta la preservación de nuestros recursos hídricos y agroforestales. El agua y su manejo atraviesa todas estas dimensiones. Por eso pedimos una gestión del agua a la medida de las personas y del medio ambiente, diseñando, influyendo y propiciando políticas agropecuarias, urbanísticas e industriales que sean socialmente justas y ambientalmente sostenibles. Vemos con preocupación que son los principios de lucro los que sustentan las grandes iniciativas empresariales, los que están definiendo nuestras realidades productivas en el ámbito agrícola y ganadero. Apelamos a que los afectados por estas situaciones críticas asuman un papel participativo en la toma de decisiones propias del compromiso cristiano en la vida pública y social.

Los retos que aparecen desde la amenaza ambiental y sus implicaciones socioculturales, transgeneracionales quizá por primera vez en la historia, nos hacen plantearnos también el papel de la educación. Que la escuela incluya la preocupación por formar ciudadanos con conciencia sostenible, amplia y firme, que puedan acometer los desafíos del mañana desde el conocimiento y la sensibilidad. Por nuestra parte, llamamos a las comunidades cristianas de nuestro país a incluir también esta conciencia ecológica en los procesos catequéticos de los niños y jóvenes, pues el cuidado de la Creación es sin ninguna duda un elemento central en la formación cristiana.

La conversión que hoy se nos pide alcanza al vínculo y la comunión con la tierra, el aire, el agua y las criaturas. Una comunión que solo será posible desde el respeto, el conocimiento y la certeza profunda de que nuestro destino, y especialmente el de los débiles y frágiles (los preferidos de Dios), se encuentra entretejido en el hermoso tapiz de su Creación.

Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social

[1] FRANCISCO. Mensaje para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación, 13 de mayo de 2023.

[2] SAN JUAN PABLO II. Audiencia General, 17 de enero de 2001.

[3] FRANCISCO. Mensaje para la Jornada mundial de oración por el cuidado de la Creación, 13 de mayo de 2023.

[4] Ibidem

[5] Ibidem

14/08/23

 

Hoy viernes comienzan las tomas de posesión de los párrocos que recibieron su nombramiento el pasado mes de junio

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Hoy viernes comienzan las tomas de posesión de los párrocos que recibieron su nombramiento el pasado mes de junio

Hoy viernes se celebrará la primera misa de toma de posesión de los párrocos que recibieron sus nombramientos el pasado mes de junio. La relación completa es la siguiente:

 

1 septiembre – Jesús Espinar Valle, Párroco de San Pedro Apóstol, de Peñaflor; y de San Isidro Labrador, de El Priorato

2 septiembre – Mario García Lobato, Párroco de San Pío X, de El Viar

2 septiembre – José Mario Pérez Sánchez (SDB), Párroco de la Purísima Concepción, de Brenes

2 septiembre – Francisco José López Martínez, Párroco del Ave María y San Luis, de Dos Hermanas

3 septiembre – Aurelio Cayón Díaz (SSCC), Párroco de San Marcos

3 septiembre – José María Campos Peña, Párroco de San José Obrero, de Esquivel

3 septiembre – Pedro Elena García, Párroco de la Purísima Concepción, de Lantejuela

3 septiembre – Miguel Morilla Rodríguez, Párroco de la Purísima Concepción, de Gilena

3 septiembre – Pablo Gabriel Casas Aljama, Párroco del Sto. Cristo del Perdón

3 septiembre – Marco Antonio Fernández Rodríguez, Párroco de San Pablo, de Trajano-Pinzón-El Trobal

3/4 septiembre – Francisco Trigo Ledesma, Párroco de Ntra. Sra. de la Consolación, de El Coronil

7 septiembre – Rubén Blasco Bejarano, Párroco de San Pablo Apóstol, de Aznalcázar

8 septiembre – Fr. Sebastián Ruiz Muñoz (OFM), Párroco de Santa María Madre de Dios, de San José de la Rinconada

9 septiembre – Daniel Martín Reyes, Párroco de Santa María de las Nieves, de Villanueva del Ariscal

9 septiembre – José Manuel Martínez Santana, Párroco de Ntra. Sra. del Mayor Dolor

10 septiembre – José Antonio García Benjumea, Párroco de Santas Justa y Rufina

10 septiembre – David Rizo Fernández, Párroco de Ntro. P. Jesús y San Sebastián, de Lora del Río

10 septiembre – Pedro Sola Sola, Párroco de Santiago el Mayor, de Alcalá de Guadaíra

11 septiembre – Juan César Ramírez Trujillo, Párroco de Ntra. Sra. del Rosario, de El Rubio; y de Ntra. Sra. de la Esperanza, de Marinaleda

11 septiembre – Salvador Diánez Navarro, Párroco de San Pío X

12 septiembre – Antero Pascual Rodríguez, Párroco de San Pedro y San Juan Bautista

12 septiembre – Guillermo Martín Salas, Párroco de San Juan Bautista, de El Castillo de las Guardas (13 de septiembre); y de San Blas, de El Madroño

15 septiembre – Francisco Javier Brazo Delgado, Párroco de Ntra. Sra. de los Dolores

15 septiembre – Manuel Soria Campos, Párroco de Santa Ana

16 septiembre – Javier Martínez Naranjo, Párroco de San Isidro Labrador

17 septiembre – Leonardo Javier Giacosa, Párroco de San José, de Dos Hermanas

17 septiembre – Alejandro Gordon González de Aguilar, Párroco de Santa María Magdalena, de Arahal

18 septiembre – José Antonio de la Maza Caballos, Párroco de Santa María del Alcor, de El Viso del Alcor

18 septiembre – Álvaro Román Villalón, Párroco de San Lucas Evangelista

19 septiembre – José Ángel Martín Domínguez, Párroco de San Roque

20 septiembre – Miguel Vázquez Lombo, Párroco de San Lorenzo

21 septiembre – Francisco de los Reyes Rodríguez López, Párroco de San Andrés y San Martín

23 septiembre – José Antonio Jiménez Hidalgo, Párroco de Jesús de Nazaret y Ntra. Sra. de Consolación

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