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La Orden de Malta profundizará en la Exhortación apostólica “Dilexi Te”

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El día 22 de octubre se llevará a cabo una jornada de estudio, de reflexión y de profundización

La Orden de Malta ha recibido con gran alegría la primera Exhortación apostólica del Papa León XIV “Dilexi Te”. Por ello, para acercarla y profundizar en ella, así como para poder reflexionar con los voluntarios y caballeros de la Orden, se va a llevar a cabo en su sede de Córdoba una jornada de estudio, reflexión y profundización del documento el día 22 de octubre, a las 20:00 horas.

El capellán de la Orden de Malta, Pablo Lora, será el encargado de dirigir la charla “para poder aplicar la exhortación de manera entusiasta en sus actividades de hospitalidad con los pobres y los enfermos”. Pablo asegura que esta iniciativa “es un símbolo de eclesialidad y abre también la posibilidad de que cualquier otro miembro de la comunidad diocesana pueda participar en esta jornada de formación, estudio y reflexión sobre el documento del Papa León XIV”.

La cita está abierta para quien desee asistir.

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Ayuda a la Iglesia Necesitada visita al Obispo

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Ayuda a la Iglesia Necesitada visita al Obispo

Desde la fundación han informado al prelado de la labor que llevan a cabo así como de los nuevos retos que tienen por delante

Monseñor Jesús Fernández ha recibido a los miembros de Ayuda a la Iglesia Necesitada de Córdoba, acompañados por Leopoldo Rivero, asistente espiritual en la Diócesis, y Ana González, responsable regional de Andalucía. Ana ha asegurado que la fundación siempre se ha sentido acogida en la Diócesis y el Obispo los ha recibido “con los brazos abiertos” para conocer la labor que llevan a cabo por los cristianos perseguidos y necesitados. La responsable regional ha reconocido que siguen teniendo muchos retos y que quieren seguir avanzando en la difusión de la oración y la caridad en favor de la Iglesia perseguida y necesitada.

El objetivo de la fundación es la “defensa de los cristianos perseguidos” y está previsto que el 24 de octubre presenten el informe de libertas religiosa. Desde Ayuda a la Iglesia Necesitada trasladaron al Obispo su apoyo y servicio en la labor pastoral “para todos los sacerdotes de la Diócesis” porque consideran que tienen que ser “levadura” en la Diócesis y apoyar “incansablemente” al Obispo en su ministerio.

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Asociación Presencia Cristiana prepara la XVII Jornadas de Otoño

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Asociación Presencia Cristiana prepara la XVII Jornadas de Otoño

Tendrán lugar el 28 de octubre y el 4 de noviembre con el lema “Crisis moral y soledad, dos desafíos de la sociedad actual”

La Asociación Presencia Cristiana está preparando las XVII Jornadas de Otoño en Córdoba. La primera cita será el martes, 28 de octubre, con la ponencia de la periodista y escritora Isabel Durán titulada “Agresividad y crisis de valores”. Por otro lado, el Jesuita y psiquiatra, Alberto Cano, será el encargado de la segunda conferencia “Acompañar en la soledad” el martes, 4 de noviembre.

Ambas citas serán en el Real Círculo de la Amistad, a las 20:00 horas. El lema elegido por la Asociación Presencia Cristiana para estas Jornadas de Otoño ha sido “Crisis moral y soledad, dos desafíos de la sociedad actual”.

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Eduardo Martín Clemens: “Sin esperanza no se aguanta ni un mes en tierras de misión”

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Eduardo Martín Clemens: “Sin esperanza no se aguanta ni un mes en tierras de misión”

El sacerdote Eduardo Martín Clemens es el delegado diocesano de Misiones desde 2010, una responsabilidad que le permite conocer de cerca la realidad en tierras de misión, así como las iniciativas o las dificultades que viven los misioneros enviados desde nuestra diócesis. Sobre la celebración del Domingo Mundial de las Misiones (Domund), el próximo 19 de octubre, Martín Clemens afirma que “será una gran fiesta misionera tanto en las iglesias como en las calles”.

Si le pregunto por el pulso de la Delegación de Misiones de Sevilla, ¿qué nos diría?

Sevilla siempre ha tenido una historia misionera muy fecunda, desde las grandes familias religiosas, más tarde se va abriendo al clero diocesano que participa de esta salida a la misión ad gentes, y en estos momentos las familias se han incorporado también a llevar el Evangelio allende los mares al estilo de san Francisco Javier. Podría acentuar que en el momento actual se percibe una sequía de misioneros ad vitam y un aumento del voluntariado temporal con experiencias misioneras. En este sentido sí que hay esperanzas fundadas y la misión sigue interpelando, especialmente a los jóvenes.

¿Es Sevilla una diócesis con muchos misioneros repartidos por el mundo?

Menos de los que se necesitan y solicitan los obispos para cubrir las necesidades de las iglesias locales. En el momento actual pasan del centenar con una apertura significativa hacia Hispanoamérica, lentamente se va abriendo camino África. Pero el envejecimiento es muy superior al crecimiento de vocaciones misioneras.

¿Qué perfil tienen estas personas?

Han experimentado tan profundamente en su vida personal el encuentro con el Señor, alimentado por las comunidades en las que aquí están participando. Suelen ser personas inquietas, alegres y arriesgadas. Casi siempre han conocido a algún misionero al que siguen teniendo por referencia. También suelen tener una experiencia de comunión eclesial y un afán muy grande de servicio. Hay de todo, Dios sigue llamando a veces de forma muy extraña. Desde el estar simplemente sin trabajo, buscar sentido su vida…En estos casos se descuelgan casi todos en un discernimiento oportuno y otras veces cuajan muy bien cambiando sus motivaciones gracias a un acompañamiento acertado y apostólico que va creciendo por la pura gracia.

Viendo estos perfiles, ¿cree que ser misionero es una vocación a la que todos estamos llamados o que está reservada solo a unos pocos?

Recordemos el lema de hace unos años con motivo del mes misionero: bautizados y enviados. Todos somos en ese sentido misioneros. La vocación especifica ad gentes es ya una llamada del Señor muy particular, como una brisa de amor que corre de corazón a corazón, que toca a muchos pero que la realizan solo las almas generosas que no anteponen nada a esa llamada.

Aunque todos estemos llamados a esta vocación, ¿para ser misionero es necesario disponer de una formación específica?

Por supuesto que sí. Debe formarse e informarse. El tema de la inculturación lo reclama. Tal vez una de las carencias que se ha podido tener es enviar sin la formación previa.

¿La Delegación Diocesana de Misiones desarrolla algún proyecto propio en las tierras de misión?

Ha habido varios intentos y comienzos que no han dado los frutos esperados pero que siguen manteniendo firmemente esa ilusión que este curso ha comenzado gracias a la generosidad del arzobispo que ha enviado y a los sacerdotes que han solicitado partir. Esto enriquecería mucho tanto a la diócesis que recibe o como a la que envía. Pero aquí debo hacer una aclaración: el misionero no elige la misión, eso es puro engaño, la misión la elige la Iglesia y el obispo envía allí en donde ve más necesidades o donde cree ser el lugar más oportuno para el candidato, el misionero siempre debe ir como Abraham.

¿Podemos ser misioneros desde casa?

Aquí se podría aplicar el verso de san Juan de la Cruz: no me mandes mensajeros que no saben decirme lo que quiero porque el mal de amores solo con la presencia del amado se cura. Ciertamente se puede prestar un buen servicio desde el hogar, pero no suple para nada cinco minutos de presencia real en la cabecera de un enfermo en la zona amazónica o en las periferias de África. Si tienen un papel muy importante en este sentido los enfermos misioneros y el dolor redentor.

¿Cómo se vivirá en Sevilla el día del Domund?

Como una gran fiesta misionera tanto en las iglesias como en las calles.

“Misioneros de esperanza entre los pueblos” ¿Qué le dice este lema?

Muy bien lo explica nuestro arzobispo en su carta pastoral con motivo de esta jornada. Cuando se entrega la vida por amor a Jesucristo, la historia del misionero se transforma siempre en una historia de esperanza. Sin esperanza no se aguanta ni un mes en tierras de misión.

¿Por qué es importante orar por los misioneros y colaborar económicamente con las misiones?

Porque es la oración, el pedir al dueño de la mies, y las rodillas desgastadas ante el sagrario lo que sostiene la misión.

¿Considera a las misiones como carrera de relevo?

Cuando muere un misionero o es martirizado, su lugar lo debe ocupar otro misionero de la retaguardia.

Sobre su participación en el Jubileo del Mundo Misionero celebrado en Roma los días 4 y 5 de octubre y su saludo al Santo Padre. ¿Qué puede contarnos?

Una alegría muy grande recordando su entrega como fraile agustino misionero, correrías por caminos y montañas y hoy misionero de misioneros para confirmar a todos en la fe y mantenernos, desde su alegría y magisterio como hombres y mujeres de esperanza. El padre Robert Prevost, fraile agustino y misionero. Hoy sucesor de Pedro, León XIV, sigue siendo hoy un misionero de esperanza para todos los pueblos y para toda la iglesia.

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La Parroquia Santiago el Mayor de Totana organiza un Encuentro Cuatro40

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La residencia de las franciscanas de la Purísima en Lo Pagán (San Pedro del Pinatar) acogerá del 17 al 19 de octubre un Encuentro Cuatro40. Se trata de una propuesta integral de primer anuncio enmarcada en el proyecto de Acción Católica General (ACG), que articula la experiencia de primer encuentro con Jesucristo y que, por primera vez, organiza la Parroquia Santiago el Mayor de Totana.

«Para nosotros es una experiencia ilusionante», asegura el párroco Francisco José Fernández García. Siguiendo la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, esta parroquia se encuentra en un proceso de conversión pastoral, «un cambio de estructuras, formas y métodos para poder evangelizar». Hace dos años crearon un grupo de discernimiento y liderazgo de evangelización, formando grupos de vida. Ahora articulan este encuentro como herramienta de primer anuncio, en el que vivirán esta experiencia y se iniciará un proceso personal de fe acompañado y vivido en la parroquia a través de los grupos de vida de ACG.

Durante este fin de semana serán 29 los feligreses que participen ya que en esta primera ocasión está dirigido a «personas comprometidas en la parroquia pero que necesitan renovar ese “amor primero” y reavivar su ardor misionero». Más adelante habrá otros encuentros «para personas que participan en la vida sacramental de la parroquia y también para aquellos alejados de la fe o que no han conocido nunca a Jesucristo». Después de compartir estas jornadas, tendrán siete encuentros posteriores que posibilitarán «la profundización en el kerigma y la inserción en un itinerario discipular en la comunidad parroquial». En estos días de convivencia estarán acompañados por otras 20 personas de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario de Torre Pacheco, de la Parroquia Santa Clara de Cieza, de la Parroquia San Diego de Cartagena y también de Totana que ya experimentaron este encuentro.

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La Diócesis invita a recordar a los santos, beatos, venerables y siervos de Dios

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“Iglesia de Córdoba Iglesia santa” es el título de la jornada que tendrá lugar el próximo día 6 de noviembre

El 9 de noviembre de 2024, el Papa Francisco invitaba «a las Iglesias particulares, a partir del próximo Jubileo de 2025, a recordar y honrar a estas figuras de santidad [santos, beatos, venerables y siervos de Dios], cada año el 9 de noviembre, fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán».

En cada Diócesis del mundo hay un enorme «patrimonio de santidad» que es necesario conocer y recordar, como testigos de la fe, la esperanza y el amor, para seguir sus pasos, ponerlos como intercesores e imitarlos. De ahí que en la diócesis de Córdoba se haya puesto en marcha el ciclo de conferencias “Iglesia de Córdoba Iglesia santa” para recordar y conocer a los santos, beatos, venerables y siervos de Dios de la Diócesis.

Concretamente, el jueves 6 de noviembre, de 19:00 a 21:00 horas, en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón” se desarrollarán dos ponencias. La primera correrá a cargo de Miguel Varona Villar, director del Secretariado para las Causas de los Santos, titulada “Cómo se ‘fabrica’ un santo”; mientras que la segunda, será ofrecida por Jesús Daniel Alonso Porras, Vicario General de la Diócesis, con el título “El ‘patrimonio de santidad’ de la Diócesis de Córdoba”.

“Acudir a estos dos bloques, el primero dedicado a ese patrimonio de santidad que tenemos en la diócesis de Córdoba, supone profundizar desde sus orígenes hasta hoy, hasta antes de ayer, impulsada, precisamente, en estos últimos años, mucho por el Obispo Emérito de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández”, subraya Miguel Varona, al tiempo que invita a los fieles a conocer a través de su ponencia “ese íter que nos propone la Iglesia para cómo se pasa de la santidad canonizable a la canonizada, cómo está esa pastoral de la santidad que llama a todos los cristianos al seguimiento de Cristo radical, y luego cómo la Iglesia nos propone unos modelos concretos, como intercesores, como modelos, como compañeros de camino”.

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“FOMO” O CODICIA DE LO PASAJERO, por Jesús Martín Gómez

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Desde antes del tiempo del COVID no he cogido un avión. Creo que mi último viaje internacional (sin contar Fátima o Lourdes), fue en el año 2019. No lo digo como un lamento, realmente no se han dado las circunstancias oportunas para poder planear y organizar un viaje que requiriera del uso de este medio de transporte. Es más, me atrevo a decir, que no lo echo de menos, todo lo contrario, el continuo auge del turismo más bien me echa para atrás. Hay lugares estropeados por el turismo de masas que no me resultan interesantes. ¿Me estaré volviendo un anacoreta?

En la era digital, donde constantemente vemos la vida perfecta de los demás: viajes, reuniones, logros, momentos felices. Sin querer, estamos continuamente comparándonos. Por ello es normal que se haya intensificado el miedo de muchas personas a pensar que se están perdiendo las experiencias de las que otros disfrutan, a quedarse fuera. El miedo a quedarse fuera, FOMO (fear of missing out), describe la ansiedad que muchos sufren al comparar su vida con la de los demás, despertando una sensación de carencia o exclusión.

Nada hay nuevo bajo el sol, aunque ahora hayamos puesto nombre a este sentimiento, el deseo desordenado de aprobación, pertenencia y reconocimiento siempre ha acompañado al corazón humano. El miedo a quedar fuera de aquellas cosas que son pasajeras – eventos, modas, viajes, experiencias- no deja de ser una esclavitud que nos impide vivir la comunión, para la que hemos sido creados. No olvidemos que el deseo desordenado por los bienes pasajeros se llama codicia. Querer tenerlo todo nos bloquea para tomar decisiones que suponen renuncia, pero también crecimiento.

La gratitud que libera del deseo de tenerlo todo, reconociendo que aquello que poseo es un don de Dios, apaga esa ansiedad por compararnos. Estar en el momento presente, en el que Dios se manifiesta, nos ayuda a no vivir pendientes de lo que otros hacen. Cultivar la vida interior es fundamental para huir de esa ansiedad por lo que se nos escapa. Reconocer que lo importante de nuestra vida es que somos amados por Dios, nos hace recuperar la identidad y ver que nuestro valor no depende de la aprobación de los demás. Compartir, servir y alegrarse por el bien ajeno. Todo ello son poderosos remedios contra el FOMO.

Frente a una vida plena ¿qué representa estar al día de cualquier moda o poner todos los sellos del mundo en nuestro pasaporte? Por mucho que vivamos nunca conoceremos todo, leeremos todo, veremos todo, experimentaremos todo. Viene bien echar el freno. Hasta hace no mucho tiempo en nuestra tierra había personas que vivían y morían sin conocer el mar, ¿por qué hemos dejado que moldeen nuestros deseos olvidando que el destino de nuestra vida es en realidad superior y eterno? Deberíamos cultivar el FOME, miedo a perdernos lo eterno.

Jesús Martín Gómez

Párroco de Vera

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Al Trasluz, Carta del Obispo ante el nuevo curso

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Al Trasluz, Carta del Obispo ante el nuevo curso

El sacerdote y periodista Antonio Gil, hace esta semana una síntesis de los principales mensajes de la Carta Pastoral del Obispo

El obispo de la Diócesis, don Jesús, nos ha enviado su Carta Pastoral, con el título “Bien sabía lo que iba a hacer”, al inicio del nuevo curso 2025-2026. No es fácil sintetizar en una columna su contenido, pero resulta interesante destacar sus principales mensajes.

Primero, “siguiendo los pasos del Maestro, tengamos los ojos bien abiertos para descubrir las necesidades materiales, culturales, sociales, espirituales y religiosas de nuestros hermanos”.

Segundo, “la humanidad necesita una profunda renovación espiritual, relacional y pastoral”.

Tercero, “os invito a todos a profundizar en la sinodalidad, impulsando la conversión espiritual, el discernimiento, la conversión relacional y la renovación metodológica”.

Cuarto, “os invito a una “espiritualidad sinodal”: “Escucha de la Palabra de Dios, contemplación, silencio y conversión del corazón”.

Quinto, “afrontemos los retos de hoy: desigualdad social y económica, migraciones, polarización y violencia, crisis ecológica y de la familia, pérdida del sentido de la vida…”

Sexto, “conversión metodológica y estructural”, concretada en cuatro líneas: “participación y corresponsabilidad”; una “cultura de rendición de cuentas y transparencia”; una “Iglesia ministerial y misionera”; y una “pastoral planificada, integral e integradora”.

Séptimo, “edifiquemos una Iglesia samaritana, de puertas abiertas, para acoger a los heridos de este mundo, y una Iglesia misionera, saliendo al encuentro de los alejados”.

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XXIX Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

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XXIX Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo C

Hoy es el vigésimo noveno domingo del tiempo ordinario. Como Moisés, quien levantó su brazo en una oración de intercesión sin cesar a Dios para su pueblo, los brazos de Cristo están constantemente abiertos en oraciones en la cruz en intercesión por nosotros, los miembros de su nueva alianza. Por lo tanto, la Iglesia nos llama a unirnos con Cristo en esta oración incesante sin desmayar.

En la primera lectura, Dios demuestra a los israelitas que Él es responsable de su vida, historia y circunstancias. Por supuesto, su “éxito” depende totalmente de Él. Moisés el gran profeta e intercesor hizo lo que sabía hacer mejor, interceder incesantemente por su pueblo. A través de su acción e intercesión, descubrimos que la oración es el elemento fundamental de nuestra vida que nos abre la puerta al corazón amantísimo de Dios”. La oración es la fuente y fortaleza de nuestra vida de fe.

Como vemos, mientras las manos de Moisés estaban levantadas a Dios en oración, los soldados israelitas vencen en la batalla. Esta lectura nos recuerda que nuestra victoria en la vida depende de Dios. También, nos recuerda que la solución a nuestras batallas y luchas diarias tiene su dimensión física y espiritual.

Por lo tanto, si olvidamos a Dios en nuestras luchas diarias y confiamos solo en nuestras propias fuerzas, no lograremos nada. Así que, debemos ser firmes en la oración y constantes en nuestro testimonio de vida, acción y oración nos ayudan en el encuentro con Dios y con los hermanos

Orar es vivir la presencia del Señor en todos los momentos de nuestra vida con alma y corazón. Como Moisés y el salmista, si seguimos levantado nuestras manos y ojos a Dios en oración: “Nuestro auxilio vendrá del Señor, que hizo el cielo y la tierra.” Esto es porque, Él nunca falla.

En la segunda lectura, Pablo nos recuerda la importancia de las escrituras en nuestro camino de fe. Como Palabra de Dios inspirada, la Escritura tiene que ser el principio rectore de nuestra vida cotidiana y por supuesto, nuestra vida de oración. Por lo tanto, debemos permanecer fiel a Dios en oración continua y también, debemos aprender a meditar en su palabra.

A la luz de la liturgia de la palabra de hoy de hoy, elementos como la lectio divina se convierten en algo bien importante. Debemos orar con la palabra de Dios, y dejarla iluminar nuestras mentes, porque, a través del estudio constante y orante de la palabra inspirada de Dios, encontramos la fe, bien necesaria para preservar en la oración.

En el Evangelio de hoy Jesús subraya la importancia de la oración continua. El evangelista san Lucas, nos muestra como Jesús enseña a sus discípulos la necesidad de orar sin desmayar, sin cansarse. A través de sus palabras y su vida, Jesús nos enseña a ser perseverantes en la oración en todo momento. Siendo un hombre de oración sabe de la necesidad de la misma para  vivir plenamente al servicio y plenamente felices.

El señor nos enseña que si realmente queremos vivir su presencia, debemos hacer de la oración el fundamento de nuestra vida cristiana, porque es una herramienta indispensable que todo cristiano necesita para vivir el encuentro con Dios y el encuentro con los demás.

Por último, nunca debemos cansarnos de orar porque, Dios nunca está cansado de escucharnos. Él puede tomarse tiempo para abrir la puerta como el juez en la parábola de hoy. Sin embargo, si no nos cansamos de orar, Dios no se cansará de escucharnos.

Emilio Rodríguez Claudio, O.S.A.
Vicario General de la Diócesis de Huelva

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‘Jornada del DOMUND’

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Celebramos la Jornada Mundial de las Misiones. El lema de este año —’Misioneros de esperanza entre los pueblos’— nos llega como un regalo y una tarea. El papa Francisco, en su mensaje lo presentó así: es una invitación a toda la Iglesia a ser “mensajeros y constructores de la esperanza, siguiendo las huellas de Cristo”. Y añadió: “Les deseo a todos que vivan un tiempo de gracia con el Dios fiel que nos ha regenerado en Cristo resucitado ‘para una esperanza viva’ (1 Pe 1,3-4)”.

La misión toma carne en hombres y mujeres concretos —sacerdotes, consagrados y laicos— llamados a entregar su vida al anuncio del Evangelio; sin ellos no es posible desplegar la dimensión constitutiva de la Iglesia. En nombre de toda la Archidiócesis, y con palabras del propio Francisco, decimos a nuestros misioneros: “¡Gracias de corazón!”. Nuestra época padece una difusa tristeza: tantas promesas humanas se agotan en el corto plazo y dejan un poso de desilusión. La esperanza cristiana no es autoayuda ni optimismo ingenuo: tiene una fuente y un nombre, Jesucristo, muerto y resucitado. Por eso el Papa nos recuerda que somos “gente de primavera”, porque la Pascua de Cristo “marca la eterna primavera de la historia”; y que “Cristo resucitado y glorioso es la fuente profunda de nuestra esperanza, y no nos faltará su ayuda para cumplir la misión que nos encomienda”.

La esperanza que recibimos “de lo alto” se derrama horizontalmente como comunión entre los pueblos. En este sentido, el Santo Padre León XIV —al inicio de su ministerio— nos habló del corazón de la misión: Dios “nos quiere a todos unidos en una única familia”; y nos exhortó a “una Iglesia unida, signo de unidad y comunión… una Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo, que anuncia la Palabra… y que se convierte en fermento de concordia para la humanidad”. ¡Qué programa tan hermoso para nuestra Iglesia diocesana!

Celebramos esta jornada en pleno año jubilar. La bula Spes non confundit —“la esperanza no defrauda” (Rm 5,5)— nos ha convocado como “peregrinos de la esperanza”. Pidamos la gracia de vivir este DOMUND con mirada jubilar: dejándonos reconciliar por Cristo, atravesando las puertas santas (en Roma o ganando el Jubileo en nuestra Archidiócesis) y traduciendo la indulgencia recibida en obras de misericordia, oración misionera y generosidad concreta. El mismo Francisco desea “que la luz de la esperanza cristiana pueda llegar a todas las personas… y que la Iglesia sea testigo fiel de este anuncio en todas partes del mundo”.

El mensaje del papa Francisco propone tres caminos para “renovar la misión de la esperanza”: renovar en nosotros la espiritualidad pascual —celebrando con mayor hondura el triduo y cada Eucaristía—; volver a la oración con la Palabra de Dios, especialmente los salmos, que educan la esperanza; y emprender procesos comunitarios de evangelización, con paciencia y sinodalidad, porque la esperanza cristiana es siempre personal y, al mismo tiempo, comunitaria. Esta trilogía —Pascua, oración, comunidad— marca el pulso de nuestra vida diocesana. La Eucaristía es el “corazón” de la misión: allí se alimenta el ardor apostólico y allí aprendemos el estilo de Dios —cercanía, compasión, ternura— tan necesario en un mundo con heridas de soledad, desorientación y descarte. La oración litúrgica y personal mantiene viva la llama; y las comunidades, cuando viven el Evangelio, se convierten en signos de una humanidad nueva, capaz de hospitalidad y de servicio.

La misión la realiza la Iglesia entera, Cuerpo de Cristo, en comunión. El papa León XIV ha recordado —en su discurso a las Obras Misionales Pontificias— dos rasgos que debemos custodiar: comunión y universalidad. Con acento agustiniano, resumió su lema episcopal y ahora pontificio: In Illo uno unum: “En Cristo… somos uno, la familia de Dios, más allá de la rica variedad de nuestras lenguas, culturas y experiencias”. Y concluyó animando a seguir siendo “misioneros de esperanza entre todos los pueblos”. Que esta conciencia oriente también nuestros planes pastorales y la vida de nuestras parroquias y comunidades. Asimismo, el mismo León XIV nos ha dejado un criterio muy práctico en su homilía de inicio: la autoridad apostólica se ejerce como caridad; la Iglesia de Roma “preside en la caridad”; no se trata de poder ni de propaganda, sino de amar “como lo hizo Jesús”. Esta clave —unidad en la caridad— es luminosa para nuestras tareas diocesanas, para nuestras hermandades y cofradías, para las familias, los jóvenes y los mayores.

Colaborar con el DOMUND es practicar el “estilo de Dios”: cercanía, compasión, ternura. Cercanía que visita; compasión que se duele y actúa; ternura que respeta y eleva. No exportamos ideologías, ni imponemos moldes culturales: ofrecemos a Jesucristo, esperanza viva, y aprendemos a la vez de los pueblos a los que servimos. Recordaba Francisco — citando Gaudium et spes— que “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias” de los hombres son también las de los discípulos de Cristo. Esa empatía encarnada da credibilidad al anuncio. No olvidemos, además, que la oración sostiene toda obra: “rezar es la primera acción misionera” y “la primera fuerza de la esperanza”. Por eso la vela del cartel —que arde en la mano de cada bautizado— es una escuela de vida: mantener la llama encendida, con humildad y constancia, es en sí mismo un servicio a la misión de la Iglesia.

Sevilla tiene un alma misionera. De aquí partieron y parten hombres y mujeres que han gastado su vida por el Evangelio; y aquí seguimos rezando, aprendiendo y colaborando para que la Iglesia sea sacramento de unidad entre las naciones. Os invito a contemplar la geografía de la misión como ese “mapa de pequeños focos” del cartel: cada luz es una persona y una comunidad que ora, ofrece, se compromete; es la red de la esperanza, extendida por los cinco continentes, unida en la misma fe. Agradezco a los misioneros sevillanos —y a sus familias— su generoso testimonio. A cada uno quiero repetir, con la voz del Papa: “¡Gracias de corazón!”. Y a las Obras Misionales Pontificias, principal medio para avivar la responsabilidad misionera de todos y sostener a las Iglesias jóvenes, mi cercanía y reconocimiento.

Pidamos a la Virgen Santa María —Estrella de la Evangelización, Madre de la Esperanza— que nos forme como discípulos y nos envíe como misioneros. Que Ella nos alcance del Señor un renovado ardor pascual, una vida de oración perseverante y la gracia de construir comunidades fraternas que sean hogar para los pobres, los enfermos, los ancianos, los niños y los alejados. Que, en este Año Santo, la luz de la esperanza cristiana llegue a todos como mensaje del amor de Dios; y que nuestra Archidiócesis sea testigo fiel de este anuncio en todas partes.

+ José Ángel Saiz Meneses,

Arzobispo de Sevilla

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