La Casa de lglesia de Asidonia-Jerez ha acogido en la jornada de hoy el primer encuentro del curso 2023/2024 del Consejo Presbiteral presidido por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Este organismo diocesano, compuesto por sacerdotes que representan a todos los presbíteros de la Diócesis, tiene como tarea el ayudar al Obispo en los temas referentes al gobierno de esta. Pincha en este enlace para conocer quienes forman el Consejo Presbiterio de la Iglesia Asidonense – https://www.diocesisdejerez.org/organos-colegiados/.
Por último, cabe recordar que los días 21 y 22 de septiembre de 2021, tuvieron lugar las elecciones para constituir el Consejo del Presbiterio de la Diócesis, tras la llegada de Monseñor José Rico Pavés como pastor diocesano. Al verse su composición alterada por los ceses y traslados de muchos de sus componentes, en las zonas pastorales de Jerez y de la Sierra, el Sr. Obispo, decretó el 13 de Septiembre de 2023, una nueva consulta a los presbíteros de esas zonas pastorales, para que eligieran a sus nuevos representantes.
El viernes 7 de octubre, varias organizaciones de la Iglesia se vuelven a unir, por octavo año consecutivo, para celebrar la Jornada Mundial por el Trabajo Decente, que este año se presenta con el lema “Sin compromiso no hay trabajo decente”. La coordinación de esta iniciativa en la Iglesia española esta realizada y animada por Cáritas, la Conferencia Española de Religiosos (CONFER), la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), Justicia y Paz, la Juventud Estudiante Católica (JEC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC).
Cáritas de la diócesis de Guadix nos anima a todos a vivir esta jornada, conocer el mensaje de denuncia y propuesta que se quiere transmitir, y concienciarse y ayudar a concienciar sobre el tema. Se trata, dicen, de “sensibilizar a la comunidad parroquial y orar por quienes viven esta apremiante realidad social, seguramente próxima a nosotros”.
Y para facilitar esa concienciación, han hecho publico el documento que reproducimos a continuación:
IGLESIA POR EL TRABAJO DECENTE.
“UN TRABAJO DECENTE TIENE QUE SER UN TRABAJO SALUDABLE”
“La salud laboral es la rama de la salud pública que busca mantener el máximo estado de bienestar físico, mental y social de los trabajadores en todas las ocupaciones, protegerlos de los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. En suma, adaptar el trabajo al hombre”.
(Definición establecida en el 1º comité conjunto OMS/OIT sobre salud ocupacional)
Para la Jornada de este año, desde Cáritas, como organismo impulsor de la iniciativa “Iglesia por el trabajo decente”, (ITD), os enviamos estas sugerencias para que al menos en la Eucaristía del domingo más próximo al 7 de Octubre, fecha en que se celebra cada año el día internacional por el trabajo decente, podamos sensibilizar a la comunidad parroquial y orar por quienes viven esta apremiante realidad social, seguramente próxima a nosotros.
La reivindicación de este año demandando un trabajo en el que no sufra nuestra salud, con la implantación y el cumplimiento de los medios de prevención de los riesgos laborales se centra en la necesidad de promover un “trabajo saludable” en diversas situaciones que preocupan, una de ellas cercana a nuestra realidad puede ser la de los trabajos feminizados (limpieza, cuidados, enfermería), con cargas físicas y problemas de salud mental que afectan en gran medida a las mujeres trabajadoras. La Iglesia, a este respecto alzó su voz desde la Comisión episcopal para la Pastoral Social y la Promoción Humana uniéndose a la Organización Internacional del Trabajo con el documento “Un trabajo que cuida, contribuye a la restauración de la plena dignidad humana”. A lo largo de los últimos años se han dado iniciativas provenientes fundamentalmente de la HOAC, pero también de la Conferencia episcopal Española que ya en el año jubilar 2000, afirmaba que “ La situación de la salud laboral urge a los cristianos a comprometerse activamente por un trabajo sin víctimas, en defensa de la vida…” Cuantitativamente hablando se calcula que en 2020 murieron en el mundo aproximadamente 2,7 millones de personas por accidente o enfermedad laborales. Estamos hablando aproximadamente de 7.500 personas cada día, (1000 en accidente, 6.500 por enfermedad. Estas cifras suponen entre el 5 y el 7% de los fallecimientos a nivel mundial. Si hablamos de España, según datos del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el trabajo murieron más de dos personas cada día a causa de la siniestralidad laboral, registrándose más de 3.200 accidentes diarios, y se dieron en el mismo año 42.320 casos de enfermedades derivadas del trabajo. A esto hay que añadir que solo podemos “medir” aquella zona del mundo laboral que se mantiene a la luz de la legalidad, porque tanto en España como en el resto del mundo existe una gran actividad que permanece bajo la sombra de la economía sumergida.
La Doctrina Social de la Iglesia en el diálogo del Evangelio con la realidad social y laboral, ha defendido la dignidad del trabajador y de la trabajadora quienes tienen derecho a unas condiciones laborales dignas. Así, todos los movimientos impulsores de esta iniciativa (ITD), demandan un trabajo en el que la persona sea lo primero, recordando un año más las reivindicaciones que lo hagan posible: “La vida humana (…) es realidad sagrada, que se nos confía para que la custodiemos con sentido de responsabilidad“(EV 2).
Como seres humanos hechos a imagen y semejanza de Dios no podemos permitir que se merme la capacidad creadora de la persona, que se pierda la aportación que cada uno y cada una pueda hacer con su vida, con sus dones y carismas, a la creación, a la construcción del Reino” (Cuadernos de la Pastoral del Trabajo Abril 2023)
Mons. Rafael Zornoza ha presentado una Carta Pastoral para vivir este inicio de curso en la diócesis, y que recoge diez enseñanzas que les ha dejado la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Lisboa el pasado mes de agosto. Un acontecimiento eclesial que, según el obispo diocesano, ha marcado un hito de gran impacto entre los jóvenes participantes, pero también para el resto de la Iglesia universal. «Los jóvenes de nuestra diócesis han participado de nuevo atendiendo la llamada del Papa Francisco que les ha convocado, junto con un gran número de españoles, y con el resto de jóvenes del mundo entero, y han regresado entusiasmados. Hemos encontrado allí el rostro universal de la iglesia que, como en Pentecostés, hablando las lenguas de muchos pueblos, los jóvenes recibían la Palabra delSeñor y, unidos en la Eucaristía, formaban un solo cuerpo. Todo ello ha conformado un tiempo de experiencias de encuentro, de amistad y descubrimientos, y una impresión casi desconocida de la catolicidad de la Iglesia abierta a todos gozosa de compartir».
Así, Mons. Zornoza ha querido destacar en este documento diez rasgos de este encuentro que podrían vitalizar nuestra acción pastoral: Vivir en un ambiente cristiano ayuda a crecer; Redescubrir la llamada de Dios; La centralidad de la celebración litúrgica; La catequesis nos hace profundizar; Acompañar el sufrimiento de los heridos por la vida y los necesitados; La Adoración Eucarística; La reconciliación a través de la confesión; El envío misionero; Pueblo joven que es multitud; y Con María para servir.
En la Misa de apertura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, el Papa invita a afrontar los retos y problemas de hoy no con espíritu de división y conflicto, sino centrando la mirada en Dios, para ser una Iglesia que escucha y dialoga y no divide. El protagonista es el Espíritu Santo que rompe nuestras expectativas y crea cosas nuevas, dice el Pontífice, que nos pide imitar a San Francisco de Asís para llegar a todos con el Evangelio
“El Espíritu Santo deshace, a menudo, nuestras expectativas, para crear algo nuevo que supera nuestras previsiones y negatividades”. Así el Papa Francisco alentó, en su homilía en la Santa Misa con los nuevos cardenales y el Colegio Cardenalicio, en la Apertura de la Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos, a la Iglesia toda que se apresta a vivir esta nueva etapa del camino sinodal. La mirada de Jesús que bendice y acoge, es la clave con la que Francisco anima a “ver más allá”.
Una Iglesia que contempla y discierne el presente
La mirada de Cristo es, sobre todo, “una mirada que bendice”, señala el Pontífice, que recuerda que aún cuando experimentó el rechazo y encontró a su alrededor tanta dureza de corazón, el Señor «no se dejó aprisionar por la desilusión, no se volvió amargado, no abandonó la alabanza. Su corazón, cimentado sobre el primado del Padre, permaneció sereno aún en medio de la tormenta”.
Esta mirada de bendición del Señor nos invita también a ser una Iglesia que, con corazón alegre, contempla la acción de Dios y discierne el presente; que, en medio de las olas a veces agitadas de nuestro tiempo, no se desanima, no busca escapatorias ideológicas, no se atrinchera tras convicciones adquiridas, no cede a soluciones cómodas, no deja que el mundo le dicte su agenda.
Por lo tanto, la mirada de bendición de Jesús invita “a ser una Iglesia que no afronta los desafíos y los problemas de hoy con espíritu de división y de conflicto, sino que, por el contrario, vuelve los ojos a Dios que es comunión y, con asombro y humildad, lo bendice y lo adora, reconociéndolo como su único Señor”.
Dios en el centro
La principal tarea del Sínodo, asegura Francisco, es “volver a poner a Dios en el centro de nuestra mirada, para ser una Iglesia que ve a la humanidad con misericordia”, para ser “una Iglesia unida y fraterna, que “no crea división internamente, ni es áspera externamente”, porque “es así como Jesús quiere a su Iglesia”. «Una Iglesia de las puertas abiertas».
Por otra parte, la mirada acogedora de Jesús invita a ser, precisamente, una Iglesia que acoge. El Santo Padre recuerda que “mientras aquellos que se creen sabios no reconocen la obra de Dios”, el Señor “se alegra en el Padre porque se revela a los pequeños, a los sencillos, a los pobres de espíritu”. Y hace presente que “en una época compleja como la actual”, los nuevos desafíos culturales y pastorales, “requieren una actitud interior cordial y amable, para poder confrontarnos sin miedo”.
Hermanos y hermanas, Pueblo santo de Dios, frente a las dificultades y los retos que nos esperan, la mirada de Jesús que bendice y que acoge nos libra de caer en algunas tentaciones peligrosas: la de ser una Iglesia rígida, que se acoraza contra el mundo y mira hacia el pasado; la de ser una Iglesia tibia, que se rinde ante las modas del mundo; la de ser una Iglesia cansada, replegada en sí misma.
Pecadores perdonados
A caminar “siguiendo las huellas de san Francisco de Asís” cuya memoria se festeja hoy, invita Francisco. «Y, como el santo de la pobreza y de la paz, a despojarse de todo para revestirnos de Jesús«. “Qué difícil es este despojo interior y también exterior de todos nosotros y también de las instituciones”, constata, y hace presente, asimismo, que el Sínodo sirve “para recordarnos que nuestra Madre Iglesia tiene siempre necesidad de purificación, de ser ‘reparada’, porque todos nosotros somos un Pueblo de pecadores perdonados, siempre necesitados de volver a la fuente, que es Jesús, y emprender de nuevo los caminos del Espíritu para que llegue a todos su Evangelio”.
Francisco de Asís, en un período de grandes luchas y divisiones entre el poder temporal y el religioso, entre la Iglesia institucional y las corrientes heréticas, entre cristianos y otros creyentes, no criticó ni atacó a ninguno, sólo abrazó las armas del Evangelio: la humildad y la unidad, la oración y la caridad. ¡Hagamos lo mismo también nosotros!
Abrirse a la acción del Espíritu
Recordar, pidió el Obispo de Roma, que el Sínodo que comenzamos no es “una reunión política, sino de una convocación en el Espíritu”. No es “un parlamento polarizado, sino de un lugar de gracia y comunión”. Y concluyó:
El Espíritu Santo deshace, a menudo, nuestras expectativas para crear algo nuevo que supera nuestras previsiones y negatividades. Quizá pueda decir que el momento de mayor fecundidad en el Sínodo son los momentos de oración, también el ambiente de oración, por el que el Señor actúa en nosotros. Abrámonos a Él e invoquémosle, Él es el protagonista, el Espíritu Santo. Dejemos que Él sea el protagonista del Sínodo. Y con Él caminemos, con confianza y con alegría.
Este fin de semana, el equipo de la Delegación episcopal de Familia y Vida de la Diócesis de Jaén hemos estado reunidos en Beas de Segura, para programar el nuevo curso y tener una convivencia entre los miembros de la Delegación junto a nuestro consiliario, D. Juan Francisco Ortiz. Al equipo se sumaron el curso pasado 5 familias una por cada una de las distintas vicarías territoriales.
Comenzamos el sábado por la mañana, desplazándonos todas las familias junto con nuestros hijos e hijas, aunque algunos no pudieron venir por motivos de estudios. Los jóvenes estuvieron conociendo la zona en una excursión organizada por el Ayuntamiento de Beas de Segura, mientras los matrimonios de la Delegación tuvimos la oportunidad de saludar a las Madres Carmelitas y pedirles que pusieran en sus oraciones las distintas realidades de la delegación, las familias de la Diócesis y el comienzo del próximo Face to God, posteriormente tuvimos una provechosa reunión de trabajo, donde estuvimos viendo todos los proyectos y por donde vamos a caminar durante el presente curso. La tarde la comenzamos con algunas dinámicas, entre las que figuraban un ScapeRoom del matrimonio, en las que pudieron participar nuestros hijos: mediante un juego se realiza una catequesis del amor esponsal y el sacramento del matrimonio. Después, celebramos la Eucaristía, que la ofrecimos por nuestro compañero Rafa López-Sidro, en la que lo tuvimos muy presente a él y a su familia. Terminamos el día con una oración ante el Sagrario, poniendo allí todas nuestras ilusiones, miedos, esperanzas…
El domingo, tuvimos la suerte de participar en la fiesta del 150 aniversario de la ermita de la Virgen de la Paz, en Beas de Segura, allí coincidimos con nuestro Obispo, Don Sebastián, fue una celebración muy emotiva, en la que pudimos convivir con la gente del pueblo. La acogida fue estupenda y terminamos la celebración con una invitación de la Cofradía a un almuerzo a todos los participantes.
Agradecemos al pueblo de Beas de Segura, a sus sacerdotes y al matrimonio de la Vicaría, la maravillosa acogida recibida.
En la tarde de ayer culminaban, en Beas de Segura, las presentaciones del Plan Pastoral diocesano. El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez ha recorrido, en estas últimas semanas, y acompañado por el Vicario General y de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas, las cinco Vicarías que dividen la Diócesis del Santo Reino, para dar a conocer las orientaciones del trabajo que se propone para los próximos años.
Se trata de un plan cuatrienal que se desarrollará bajo el lema general: “Mira, hago nuevas todas las cosas (Ap. 21,5)”. Un camino que cada año se centrará, de manera particular, en un tema transversal acorde con nuestra realidad pastoral, teniendo como base el proceso sinodal y de conversión pastoral que emprendió la Diócesis el pasado curso.
Así, el curso 2023-2024 estará dedicado al primer anuncio. El discipulado será el hilo argumental del curso 2024-2025. Durante el curso 2025-2026 se trabajará de manera específica la corresponsabilidad y el liderazgo. El cuatrienio se cerrará en el curso 2026-2027, en el que se pondrá el foco en la misión y presencia en el mundo.
Las presentaciones, que han tenido una gran acogida, se han desarrollado en dos partes.Por las mañanas, se ha celebrado una reunión con los sacerdotes de la Vicaría correspondiente, para conocer de primera mano el Plan de Pastoral y culminar con una comida fraterna.
Por las tardes, eran los laicos, religiosos y diáconos los convocados. Unas reuniones muy participativas, que han servido también de encuentro y convivencia entre la Iglesia particular de Jaén.
Desde que el papa Francisco firmara la Evangelii Gaudium en noviembre de 2013, la expresión conversión pastoralha ido tomando fuerza en el entorno eclesial, hasta ocupar un espacio en el vocabulario común de la reflexión y de la tarea pastoral. Pero, el concepto no solo aparece en aquella exhortación apostólica, sino que atraviesa, de algún modo, el magisterio todo del actual pontífice y sirve de base inspiradora para los caminos nuevos que progresivamente se van abriendo para la Iglesia.
El curso 2022-2023 ha sido para la Iglesia de Jaén una oportunidad para iniciarse en el proyecto común de abrir caminos que posibiliten la conversión pastoral de la Diócesis y de las parroquias, hacia la misión fundamental, el anuncio del Evangelio, y hacia un modo de ser, la sinodalidad, que cada vez nos hace a todos sentirnos más corresponsables de lo que ocurre y de lo que debe ocurrir en nuestras comunidades.
Ahora, coincidiendo con la apertura del Sínodo de los Obispos, la Diócesis del Santo Reino continúa adentrándose en ese camino de la conversión pastoral. Un proceso, arduo, que debe apoyarse sobre tres pilares fundamentales: La primacía de la evangelización, entendida como el proceso de creación de discípulos misioneros; la transformación del liderazgo, en el que el nuevo párroco-líder ha de saber general equipos y trabajar en equipo, así como descubrir las fortalezas de las personas para hacer emerger otros líderes y animar los misterios laicales; y la confianza en el Espíritu Santo, que es el autor primero des todo el proceso de conversión.
En palabras de nuestro Obispo “La conversión pastoral solo será posible si ponemos los ojos fijos en él (ver Hb 12,1-3). Y dejamos que el motor de nuestra vida eclesial sea el mismo Espíritu que lo ungió a él. Ilusionémonos, hermanos, con lo que está por venir. Es aquel Cristo resucitado y vencedor el que nos alienta con las mismas palabras que dirigió a la Iglesia sufriente de finales del siglo I y que hemos tomado como lema: «Mira, hago nuevas todas las cosas» (Ap 21,5). El Señor nos bendiga y nos acompañe a todos en esta tarea común”.
Ahora es el tiempo de las parroquias y los laicos comprometidos que quieran llevar el mensaje de Jesucristo a una sociedad necesitada de Dios.
Del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo.
JOSÉ MARÍA GIL TAMAYO
POR LA GRACIA DE DIOS DE Y DE LA SEDE APOSTÓLICA ARZOBISPO DE GRANADA
DECRETO DE EXTINCIÓN DEL INSTITUTO DIOCESANO DE FILOSOFÍA “EDITH STEIN” DEL ARZOBISPADO DE GRANADA
Considerando:
Que, de acuerdo a las facultades que se me han conferido como Arzobispo de Granada, procedo a tomar una decisión con respecto a la continuidad de funcionamiento del Instituto Diocesano de Filosofia “Edith Stein” del Arzobispado de Granada.
Que, a pesar de los esfuerzos realizados para mantener la calidad educativa y fomentar la captación de estudiantes, no se ha podido atraer nuevos alumnos, lo que ha generado una disminución sustancial en los ingresos destinados al sostenimiento y funcionamiento del mismo.
Que, en virtud de la insuficiencia de alumnos matriculados se ha vuelto insostenible mantener el personal necesario para garantizar una educación de calidad.
Por tanto:
En ejercicio de mis facultades y considerando las circunstancias expuestas, se procede a decretar la extinción del Instituto Diocesano de Filosofía “Edith Stein” del Arzobispado de Granada.
En Granada, a treinta de septiembre de dos mil veintitrés.
+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada
Por mandao de S.E.R
Valentina Gobbo
Vicencanciller-Secretaria
Todos aquellos jóvenes de la Diócesis de Cartagena que participaron en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Lisboa, celebrada el pasado verano, tienen una cita con el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes. Será el próximo sábado 21 de octubre en el Seminario Mayor San Fulgencio, a las 10:30 horas.
Se trata de un encuentro organizado desde la Delegación de Pastoral Juvenil a petición del obispo. «Están invitados todos los jóvenes que, mediante movimientos, asociaciones, grupos parroquiales o esta delegación participaron en ese soplo del Espíritu que se vivió en Portugal», dice el sacerdote Ángel Molina Casalins, delegado de Pastoral Juvenil.
El encuentro comenzará con un desayuno y una oración. Continuará con una breve catequesis para profundizar en lo vivido durante la JMJ, seguida del testimonio de los jóvenes que quieran compartir su experiencia. El obispo presidirá después la Eucaristía en acción de gracias por todo lo recibido de Dios durante la JMJ. En la Misa se pedirá también por la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Seúl en 2027. El encuentro finalizará con una comida compartida a la que los jóvenes solo tendrán que llevarse su bocadillo, porque quedará completada por los aperitivos, bebidas y postres que aportará la delegación.
«Animo a todos los párrocos y agentes de pastoral juvenil a que no dejen de invitar a todos esos jóvenes que participaron en la JMJ, e incluso a aquellos que no fueron a Lisboa, porque esta experiencia les puede servir para encontrarse con Jesucristo y ver cómo la Iglesia cuenta con los jóvenes ahora más que nunca», concluye el delegado.
El pasado lunes 2 de octubre tuvo lugar este acto en la Diócesis de Huelva en la que el sacerdote diocesano disertó sobre los retos de la Iglesia Católica ante el Jubileo del 2025.
En la jornada del pasado 2 de octubre, la Diócesis de Asidonia-Jerez estuvo presente en la apertura del curso del Seminario Diocesano e Instituto Teológico San Leandro de la Diócesis de Huelva. En concreto, la presencia de la Iglesia Asidonense recayó en el sacerdote diocesano Carlos López Segovia, quien realizó una disertación sobre los retos de la Iglesia Católica ante el Jubileo del 2025. Entre estos retos, destacó la necesidad de distinguir en la Iglesia lo esencial de lo accidental para defender los fundamentos de la fe recibida, de lo que tenemos la responsabilidad de transmitir a la presente y a las futuras generaciones; vivir la comunión en la complementariedad de los carismas y estados, ocupando cada uno su lugar; y, finalmente, la presencia evangelizadora en el mundo digital como un reto que ya debe estar en marcha. El ponente ilustró estas ideas con múltiples referencias y anécdotas nacidas de su propia experiencia al servicio de la Iglesia a lo largo de sus más de veinte años de sacerdote.
Por último, cabe mencionar que Asidonia-Jerez abrirá el curso académico este sábado 7 de octubre en el Seminario Diocesano. Esta actividad comenzará a las 11hrs con la oración. Tras este momento se llevará a cabo la lectura de la memoria del curso 2022/2023, para seguir con la lección inaugural que realizará Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, con el título «Los santos como teólogos». La jornada se finalizará con la celebración de la Santa Misa a las 12:30hrs presidida por el prelado.