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III Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

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III Domingo del Tiempo Ordinario – Ciclo A

Celebramos hoy el III Domingo del Tiempo Ordinario, guiados por la Palabra de Dios y por la luz de la fe que Dios ha hecho brillar para nosotros. El Señor en su infinita misericordia se compadece de toda persona que habita en las sombras existenciales o que experimentan de distintas formas la realidad de la muerte. Para todos ha brillado una gran luz, Cristo, nuestro gozo.

Tomados de su mano transitamos sin miedo por el curso de los acontecimientos de nuestra vida personal, familiar, o laboral. Si bien es cierto que son muchos los retos que a diario tenemos que afrontar, es también cierto y seguro que, si Dios es la defensa de nuestra vida ¿quién nos hará temblar?

Vivir como cristianos significa gozar de la comunión, que se expresa singularmente en la realidad de la Iglesia, en ella somos uno con nuestros hermanos y con Cristo, cabeza del cuerpo y pastor supremo del Pueblo de Dios. Hemos sido injertados en la vid verdadera de la que recibimos la vida del Espíritu.

La unión con Cristo nos ha de impulsar a vivir igualmente la unión con nuestros hermanos, las personas que Dios pone en nuestra vida. El signo del amor al prójimo es el más elocuente testimonio de que realmente estamos viviendo en unión con Cristo.

En el evangelio se nos invita a la conversión, y ésta debe ser en todos los ámbitos de la vida, para que quede iluminada por la luz de Cristo. El testimonio del verdadero amor al prójimo es el “cebo” que nos permitirá responder a la llamada a ser “pescadores de hombres”. La respuesta del cristiano al Dios que nos llama es el seguimiento de Cristo, que nos invita: “venid en pos de mí”, dejando todo lo que nos ata a una vida alejada de Él y el ponernos al servicio de las personas con las que Dios nos ha rodeado sin dejar a nadie atrás, ni a quienes con afecto amamos y respetamos ni a quienes a veces nos ponen a prueba.

Estamos llamados a ser cooperadores de la tarea del Señor con nuestra vida: dando testimonio de vida, proclamando la alegría de vivir al estilo cristiano, y, sobre todo, acompañando al prójimo en sus sufrimientos y dolencias.

Delegación Diocesana para la Catequesis, la Iniciación Cristiana y el Catecumenado de Adultos 

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“Dios estaba en el corazón y en las manos de los cristianos de Adamuz”

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La tarde de un apacible domingo de enero tiene ya un nombre en nuestra memoria. Adamuz. El pueblo que vio truncada su paz para enfrentarse al horror de un accidente de tren. El temido suceso ante el que todos nos preguntamos por qué. En momentos como este nos encontramos con preguntas que no siempre tienen respuesta fácil. ¿Cómo encontrar consuelo frente al dolor? ¿Cómo acompañar a quien ha perdido a un ser querido y ha visto quebrarse su vida en un instante? Desde la noche del domingo Adamuz está volcada en la atención a los afectados y la parroquia abierta, siendo mano tendida y sustento, un espacio encendido con la luz de la esperanza y un lugar para la oración y el abrazo fraterno para el que sufre. En medio del sufrimiento, el párroco de Adamuz, Rafael Prados Godoy, reunió urgentemente a feligreses y colaboradores de Cáritas. Todo apoyo era necesario y comenzó a atender cada una de las necesidades materiales y también espirituales

Una semana de intenso dolor, ¿cómo recuerda los primeros momentos tras conocerse la noticia del accidente ferroviario?

Los primeros momentos fueron de incertidumbre al no saber la magnitud de lo que había ocurrido. Nos enteramos inmediatamente en el pueblo porque había vecinos que, al estar cerca del lugar del accidente, fueron conscientes y, a través del teléfono empezó a cundir por el pueblo. Sin saber exactamente la gravedad de lo que estaba pasando, la gente inmediatamente supo que tenía que ayudar.

¿Cuál fue su primera reacción como párroco de Adamuz al saber que había víctimas y que las familias afectadas necesitaban ayuda urgente?

La primera reacción fue abrir la parroquia, colocar los bancos y poner las estufas porque el accidente había sido en mitad del campo y hacía bastante frío por lo que lo primero que iban a necesitar era entrar en calor. Una vez que estaba todo preparado me trasladé con un matrimonio que traía su coche hasta el que sabíamos que iba a ser el centro logístico, la caseta municipal. Al llegar preguntamos en qué más podíamos ayudar e inmediatamente fuimos al almacén de Cáritas para poder llevar los alimentos que nosotros teníamos allí preparados, alimentos que se pudieran consumir de manera inmediata, y cosas que vimos que podían ser necesarias. La gente empezó a llevar mantas, colchones, agua y comida. Todo se fue llevando a la caseta municipal y como vimos que la parroquia quedaba un poco retirada aprovechamos la nave que tiene el coro romero de la Virgen del Sol junto a la caseta municipal para llevar las cosas allí y poder atender a los pasajeros cuando llegaran.

¿Cómo vivió el contacto directo con el dolor y con la incertidumbre de los familiares en aquellas primeras horas?

En ese momento uno está con la tensión en el cuerpo de ver qué se necesita para poder proporcionarlo lo más rápidamente posible. Nosotros, gracias a Dios, como la respuesta de la gente fue tan rápida, tan inmediata, estuvimos bastante tiempo esperando hasta que pudieron empezar a llegar los pasajeros. Cuando llegaron era una cantidad tan grande que nos dimos cuenta de que no teníamos suficiente para atenderlos, para que todos se pudieran sentar, para que todos pudieran estar cómodos. Entonces, la gente reaccionó y empezó a traer más sillas y demás para poder atenderlos a todos. En ese momento nosotros, los que estábamos recibiendo a las personas, no éramos conscientes de hasta qué punto la gente había vivido un trauma y de las cosas que ellos habían tenido que padecer. Se veían físicamente heridas o a alguna mujer con el brazo en cabestrillo, pero detrás de sus caras uno no adivinaba a pensar lo que habían padecido. Yo mismo pude estar con esa niña que ha perdido a toda su familia y le ofrecimos algo de comer, algo de beber, un zumo, un batido, pero no quería nada. Uno intentaba hablar con ella y no levantaba la mirada del suelo, nosotros no sabíamos que esa niña había salido del tren dejando allí a toda su familia.

En situaciones tan duras, ¿cómo se mantiene la fe y cómo se ayuda a otras personas a no perderla?

En ese momento de tensión en el que estás de un sitio a otro buscando a ver en qué puedes ayudar, sin duda, todos los que tenemos fe, elevábamos de cuando en cuando los ojos al cielo pidiéndole a Dios su ayuda. Pero luego uno volvía a bajar la mirada y se daba cuenta de cómo la gente iba de un lado a otro poniendo su granito de arena allí donde podía o parándose a charlar simplemente con la gente que estaba allí, con los pasajeros que estaban aguardando, y uno se daba cuenta de que Dios estaba ahí, en el corazón y en las manos de los cristianos de Adamuz.

Sus hermanos sacerdotes que acompañan en el Centro Cívico de Poniente Sur a las familias coinciden en señalar que entre tanto dolor el Señor se presenta en forma de solidaridad, de ayuda, de entrega de otras personas a los que más están sufriendo. ¿Cómo describiría la respuesta del pueblo de Adamuz ante el accidente?

La describiría con la parábola del buen samaritano, que es realmente lo que yo descubrí en el pueblo de Adamuz. Gracias a Dios Él ha querido grabar a fuego en el corazón de la gente esa parábola y sin saber lo que había pasado, simplemente vieron a personas que necesitaban su ayuda y no se pararon a preguntarse si conviene o si no conviene. Fue intuitivo y está grabada esa parábola en el corazón de la gente que fue instantánea e inmediata la reacción de ayudar en lo que se pudiera, como se pudiera y de la mejor manera posible. Eso para mí es un signo de que Dios estaba realmente presente.

¿Y esta experiencia de dolor compartido va a fortalecer al pueblo, va a unirnos más?

Sí, yo creo que al final de todo esto la gente se ha quedado con lo que cada uno había vivido. Es inevitable, todos en esa noche estábamos enfocados en nuestra misión, en lo que veíamos que teníamos que hacer y cada uno vivió su propia historia. Pero cuando ya ha pasado el tiempo, cuando ya nos hemos juntado, ya hemos hablado unos con otros y hemos compartido las historias que cada uno ha vivido, te das cuenta hasta qué punto lo que pasó fue una cosa extraordinaria. Unos y otros se han dado su apoyo, se han dado su consuelo, porque claro, los que estábamos abajo en el pueblo, después acogimos a esas personas que habían estado en el mismo lugar del accidente, que habían entrado en vagones con cuerpos de fallecidos, buscando a oscura una voz que pedía ayuda y eso inevitablemente te marca, te deja huella en el corazón. Al mismo tiempo, te das cuenta de cómo encuentran consuelo en sus vecinos, en su familia que les abrazan, les escuchan y dejan también que se desahoguen con ellos. De esa manera, el pueblo poco a poco irá recuperando esa paz que es natural de aquí, pero siempre con el recuerdo y la oración por esas personas que han perdido la vida tan cerca de nuestro pueblo. También, sin duda ninguna, con el orgullo de saber que ha reaccionado de la mejor forma posible en el peor momento.

¿Qué mensaje desea dejar hoy a las familias de las víctimas y a toda la comunidad que vivió este suceso hace menos de una semana?

El mensaje que quiero trasladar a las familias es que no duden de que cuentan con nuestra oración, no sólo ahora, sino para siempre, y que cuentan con nuestro cariño y con la ayuda que de una forma u otra podamos prestar, aunque ya no estén aquí. Y para la gente de mi pueblo, que estoy muy orgulloso como párroco, como cura, como padre de esta comunidad porque ha demostrado de la forma más palpable y más visible la fe que late en su corazón.

 

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Clausura de los 400 años de la fundación de la Congregación de la Misión en Andújar

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Desde el 25 de enero de 2025 hasta el 25 de enero de 2026, la Congregación de la Misión (Misioneros Paúles) ha celebrado el 400 aniversario de su fundación. Ha sido un tiempo especial de gracia en el que la memoria agradecida del pasado nos ha impulsado a vivir el presente con realismo y a mirar el futuro con esperanza e ilusión, bajo el lema “Buena Noticia y Caridad”.

La Congregación de la Misión fue fundada oficialmente por San Vicente de Paúl (de ahí el nombre de Paúles), el gran santo de la caridad, el 17 de abril de 1625. En la actualidad, la congregación está viva y operante en numerosos países de los cinco continentes, siempre fiel a su carisma y manteniendo su lema específico: “El señor me ha enviado a evangelizar a los pobres”.

En julio de 1704 llegaron a España los primeros Misioneros Paúles: tres sacerdotes y dos hermanos, procedentes de Italia, que desembarcaron en el puerto de Mataró (Barcelona). Hoy, la Congregación de la Misión está representada en nuestro país por dos Provincias canónicas: la Provincia de Zaragoza y la Provincia San Vicente de Paúl-España. Sus ministerios abarcan desde la pastoral parroquial y las obras sociales hasta las misiones populares renovadas, la evangelización allende los mares, el acompañamiento a grupos laicales vicencianos, la enseñanza y, por supuesto, la colaboración con las Hijas de la Caridad.

A lo largo de este Año Jubilar se han desarrollado numerosas actividades de diversa índole: celebraciones litúrgicas, acciones formativas y de sensibilización sobre el carisma vicenciano, misiones parroquiales en Honduras, así como la amplia presencia y difusión en medios de comunicación digitales, audiovisuales y de prensa escrita. Entre los actos más significativos destaca el Congreso Nacional del Carisma Vicenciano, celebrado en Madrid del 23 al 25 de mayo, que reunió a más de 275 participantes procedentes de toda España y una delegación de Portugal, representando a las distintas ramas de la gran Familia Vicenciana.

Clausura en Andújar
El próximo 25 de enero, fiesta de la conversión de San Pablo, la Comunidad de los Misioneros Paúles en Andújar celebrará la clausura del Año Jubilar por los 400 años de la fundación de la Congregación de la Misión con una jornada especial. A las 18:00 horas tendrá lugar la Feria de las Ramas de la Familia Vicenciana en Andújar, como espacio de encuentro y de compartir la labor que las distintas ramas de la Familia Vicenciana desarrollan en la ciudad. Posteriormente, a las 19:30 horas, se celebrará una Eucaristía de acción de gracias, que será presidida por el Obispo de Jaén, Monseñor Don Sebastián Chico Martínez, en la Parroquia Divina Pastora.

Esta clausura supone un impulso renovado para seguir viviendo y anunciando el carisma vicenciano en el mundo. La experiencia de estos 400 años invita a la Congregación de la Misión y a la Familia Vicenciana a continuar, con creatividad, amor y compromiso, el servicio a los más pobres y la misión evangelizadora allí donde más se necesita.

Misioneros Paúles

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El comedor social Padre Cruceyra necesita más apoyo para mantener su labor solidaria

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Un equipo de más de 40 personas voluntarias sostiene cada día este recurso vital para Algeciras haciendo posible un servicio que transforma la vida de más de cien personas al día.

Desde hace más de veinte años, el comedor social Padre Cruceyra, gestionado por Cáritas Diocesana de Cádiz, es un punto de referencia para las personas en situación de exclusión social en la ciudad de Algeciras. Cada día, más de cien personas encuentran allí la posibilidad de cubrir sus necesidades básicas de alimentación en un espacio digno, recibiendo, además, el acompañamiento humano que caracteriza la labor de Cáritas. De este modo, este proyecto, no solo da de comer, sino que también ofrece acogida, escucha y esperanza a quienes atraviesan momentos difíciles.

Mantener este servicio supone un esfuerzo económico enorme y continuado, y no está exento de dificultades. El coste total de la actividad anual es de 275.306 euros, una cifra que incluye alimentación, personal, suministros y mantenimiento del edificio. Cáritas Diocesana de Cádiz ha realizado en los últimos dos años una inversión adicional en estos últimos tres años de más de 101.210 euros en mejoras de las instalaciones, para garantizar que el comedor siga siendo un lugar seguro, digno y sostenible desde el punto de vista energético, gracias a la colaboración de entidades como EDP, ECODES y Fundación Arquia. Este compromiso refleja la convicción de que las personas más vulnerables merecen lo mejor, incluso cuando los recursos son limitados.

Actualmente, este proyecto se financia en un 25% por el IRPF, en un 9% por el Ayuntamiento de Algeciras, y un 13% de otras entidades con la Autoridad Portuaria y la Caixa. Mientras que el resto, ascendiendo a un 53%, procede de fondos propios de Cáritas Diocesana de Cádiz —gracias a socios, donaciones, herencias y colectas—. Esta realidad nos obliga a redoblar esfuerzos para sostener el proyecto, porque su mantenimiento sigue siendo un reto constante. Cada euro invertido es fruto de la solidaridad y del compromiso de muchas personas que creen en una sociedad más justa.

El comedor social no es solo un lugar donde se sirve comida; es un espacio de acogida y acompañamiento. Contamos con un personal técnico que trabaja para crear vínculos, ofrecer atención social individualizada, favorecer la recuperar personal y conectar a las personas con los Servicios Sociales municipales y otros recursos. Igualmente, contamos con un equipo de más de 40 voluntarias y voluntarios comprometidos que cada día hace posible esta labor. Desde Cáritas, se quiere seguir ofreciendo este servicio con la misma calidad y dignidad, y para ello necesitamos que la sociedad y las administraciones públicas reconozcan su valor y aumenten su compromiso económico.

“Nuestro compromiso es firme, pero no podemos ocultar que el sostenimiento del comedor social es cada vez más difícil. Hemos invertido mucho para mejorar las instalaciones y garantizar un servicio digno, pero necesitamos que la sociedad y las instituciones públicas se impliquen más. Este comedor es un servicio que sostiene las necesidades de alimentación y la vida para muchas personas, y queremos que siga siéndolo durante muchos años”, afirma Vicente Pablo Ortells Polo, director de Cáritas Diocesana de Cádiz.

Este esfuerzo con el Proyecto Comedor Padre Cruceyra, más conocido en Algeciras como el Comedor del Carmen, forma parte de una apuesta más amplia de Cáritas Diocesana de Cádiz por Algeciras y la comarca del Campo de Gibraltar. La presencia de Cáritas no se limita al comedor social y a la labor de Cáritas en las parroquias: trabajamos en proyectos de acompañamiento, atención en calle y programas de inserción laboral y formación para la inclusión, porque creemos que la exclusión social se combate con cercanía y recursos estables. Cada iniciativa que ponemos en marcha busca ofrecer oportunidades reales y devolver dignidad a quienes la han perdido.

En esta línea, para 2026, Cáritas Diocesana de Cádiz ultima el acondicionamiento de un centro de atención social para personas sin hogar en Algeciras, pensado como un espacio para ofrecer atención integral, acompañamiento social y servicios básicos a personas sin hogar. Para hacerlo posible, ya se han invertido más de 50.000 euros en la adecuación del edificio y en la preparación del proyecto. Este nuevo recurso será un complemento esencial al comedor social, porque permitirá trabajar no solo en la cobertura de necesidades básicas, sino también en procesos de recuperación personal y social.

Cáritas Diocesana de Cádiz agradece el apoyo de quienes hacen posible estos proyectos y anima a seguir colaborando para que nuestra labor social en Algeciras continúe adelante. Las personas que deseen colaborar pueden hacerlo a través de donaciones y de voluntariado.

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CATÓLICOS INDIGNADOS, por Jesús Martín Gómez

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¿Opinión o verdad? Aunque el dilema sea antiguo también en la actualidad existe confusión entre estas dos formas del conocimiento. Cada vez es más difícil distinguir entre ambas. Probablemente la facilidad con la que se puede emitir opinión hoy en día nos hace asumir como verdad lo que solamente son consignas ideológicas, que incluso repetimos como si fueran propias.

Opinamos sobre política, Iglesia, conflictos internacionales, moral, cultura y hasta sobre la vida íntima de desconocidos, muchas veces sin haber reflexionado lo suficiente. El algoritmo premia la reacción rápida, no el discernimiento. Premia el escándalo, no la profundidad.

Los cristianos deberíamos marcar la diferencia. Nosotros nos hemos de mover por la búsqueda de la verdad. La fe no nos pide ser repetidores automáticos de lo que la mayoría dice, aunque el pensamiento imperante use un lenguaje cautivador.

Nosotros hemos de pensar, discernir profundizar y no solo compartir. Hoy abundan católicos que consumen contenido religioso, se dejan llevar por polémicas eclesiales y siguen predicadores virales. Pero la verdad exige madurar, no consumir.

Silencio, lectura, oración y humildad para tener una visión clara, consonancia con el evangelio, pero no con la ideología de moda.  Hay quienes repiten discursos progresistas sin discernimiento, y otros que replican consignas “tradicionalistas” con la misma falta de profundidad.

Alguna gente de Iglesia parecen más“indignados profesionales” que discípulos en oración. Defensores de bandos, pero no buscadores de la verdad. Mucho ruido religioso y poca conversión real.

Jesús Martín Gómez

Párroco de Vera

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El Obispo presidirá una misa funeral por las víctimas del accidente

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El Obispo presidirá una misa funeral por las víctimas del accidente

Tendrá lugar en la Caseta Municipal de Adamuz el domingo, 25 de enero, a las 11:00 horas, con la presencia de la Virgen del Sol

El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, presidirá la misa funeral por las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz el pasado domingo, 18 de enero, el próximo domingo, 25 de enero, a las 11:00 horas. La eucaristía tendrá lugar en la Caseta Municipal de la localidad, que inicialmente sirvió como punto de acogida de los heridos tras el accidente. Excepcionalmente, estará presente en la celebración la patrona de Adamuz, Ntra. Madres del Sol.

En la misa funeral se recordará a las 43 víctimas mortales del terrible accidente ferroviario. Podrán participar en la eucaristía todas aquellas personas que lo deseen, sacerdotes, consagrados y fieles laicos.

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La Delegación para el Apostolado de los Laicos comparte con el Obispo de Huelva las primeras líneas de su trabajo pastoral

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La Delegación para el Apostolado de los Laicos comparte con el Obispo de Huelva las primeras líneas de su trabajo pastoral

La reunión, celebrada en un clima cercano, fraterno y de escucha, permitió a los miembros de la Delegación compartir con el Obispo el proceso iniciado como equipo, en marcha desde octubre de 2025, así como la ilusión y disponibilidad con la que afrontan este nuevo servicio pastoral en la Diócesis de Huelva.

Entre los principales temas abordados destacó el impulso de la sinodalidad como eje transversal del trabajo de la Delegación, especialmente a través de la colaboración con Vicarios, Arciprestes y Párrocos. En este contexto, se subrayó la importancia de acompañar y fortalecer los itinerarios de los Equipos de Animación Pastoral en las distintas Vicarías, favoreciendo espacios de encuentro, discernimiento y corresponsabilidad.

Asimismo, se compartió con D. Santiago la puesta en marcha de un curso introductorio sobre la Doctrina Social de la Iglesia, concebido como una propuesta formativa abierta. Esta iniciativa busca ayudar al laicado a integrar la fe en la vida social, laboral y pública, ofreciendo claves para un compromiso cristiano coherente con el Evangelio y la realidad actual.

El encuentro sirvió también para compartir inquietudes, contrastar enfoques y reafirmar el deseo común de seguir promoviendo la participación activa y el protagonismo del laicado, en comunión con las parroquias, delegaciones y diversas realidades eclesiales de la Diócesis.

Desde la Delegación para el Apostolado de los Laicos se valora muy positivamente esta reunión, que supone un estímulo y un respaldo al camino que se comienza a recorrer, con la voluntad de seguir generando iniciativas que contribuyan a fortalecer la vida cristiana y la misión evangelizadora en la Iglesia particular de Huelva.

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Este domingo comienzan los Ejercicios Espirituales para el clero en Guadix

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Este domingo comienzan los Ejercicios Espirituales para el clero en Guadix

La diócesis de Guadix ofrece una tanda de Ejercicios espirituales para sacerdotes. Serán del 25 al 30 de enero, en el Centro Diocesano de Espiritualidad, y ya está abierto el plazo de inscripción.

Aunque están dirigidos a los sacerdotes diocesanos, también se abren a sacerdotes de otras diócesis, como suele ocurrir todos los años. El director de los Ejercicios será el sacerdote de la diócesis de Almería Francisco Escámez Mañas. Escámez es canónigo archivero, delegado episcopal para las Comunidades de Vida Contemplativa, rector del Santuario del Sagrado Corazón de Jesús y capellán de la Comunidad de Religiosas Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada.

El delegado para el clero de la diócesis de Guadix, José Antonio Martínez, anima a los sacerdotes a hacer los Ejercicios Espirituales, como una oportunidad para «reavivar la alegría de nuestra vocación» y «dejarnos mirar y transformar nuevamente por Cristo Buen Pastor». Y encomienda los mismos a la santísima Virgen María, “para que sean un verdadero tiempo de renovación espiritual y pastoral para nuestra diócesis”.

Los Ejercicios Espirituales comenzarán el domingo 25 de enero a la hora de las vísperas y se extenderán hasta el viernes 30 de enero, finalizando después del almuerzo. Serán en el Centro Diocesano de Espiritualidad «Medina Olmos» y para inscribirse se puede llamar al teléfono de la delegación para el Clero: el 630355491.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Una fe, un bautismo: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 1

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Una fe, un bautismo: Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 1

DÍA 5

Una fe, un bautismo

 

Versículo del día

Solo hay un Señor, solo una fe, solo un bautismo (Ef 4,5).

Otros pasajes de la Escritura

Zacarías 14,6-9

Salmo 100

Mateo 28,16-20

Reflexión

En Efesios 4,5, el apóstol Pablo subraya que el acto del bautismo solidifica la unidad cristiana al marcar la entrada de los individuos en la comunión de la Iglesia, afirmando su compromiso compartido con el mismo Señor. El bautismo crea la identidad colectiva de la Iglesia, ya que somos uno en el cuerpo del Señor. Este sacramento nos recuerda con fuerza que, aunque los miembros procedan de distintos orígenes, su unidad en la fe y el bautismo trasciende toda división. Al centrarse en estos elementos unificadores, la Iglesia puede celebrar su diversidad y, al mismo tiempo, permanecer firmemente unida. Esto nos alienta a dar prioridad a nuestra identidad compartida en Cristo por encima de nuestras diferencias, reforzando el vínculo que une a todos los cristianos.

Una pregunta para reflexionar

¿Qué iniciativas de colaboración pueden emprender nuestras comunidades para celebrar nuestra fe común en Jesucristo y la unidad establecida por el bautismo?

Oración

Espíritu de Dios y Dios verdadero, que descendiste al río Jordán, y al cenáculo (en Pentecostés); que nos iluminaste en la fuente santa del bautismo, hemos pecado contra el cielo y contra ti, purifícanos de nuevo con tu fuego divino, como hiciste con los apóstoles con las lenguas de fuego. Ten piedad de tus criaturas y especialmente de nosotros. Amén. San Nerses el Agraciado (adaptado)

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Mons. Satué destaca que la Semana de Oración por la Unidad convierte a la diócesis en un «gran templo» ecuménico

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Del 18 al 25 de enero, la Diócesis de Málaga vive la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos con celebraciones y encuentros entre cristianos de distintas confesiones, en un clima de oración, compromiso ecuménico y propuesta de colaboración social. El sábado 24 tiene lugar la celebración en la Catedral, a las 12.30 horas.

En su Carta desde la Fe de esta semana, D. José Antonio Satué destaca que la celebración de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, del 18 al 25 de enero, convierte a la Diócesis de Málaga en un gran templo, donde fieles, pastores, sacerdotes y religiosos de diversas confesiones cristianas hacen latir sus corazones al mismo ritmo, acogiendo la súplica del Señor en la Última Cena: «Padre, que todos sean uno, como tú en mí y yo en ti, para que el mundo crea» (Jn 17, 21).

En este marco, señala que la división entre los cristianos sigue siendo un escándalo que resta credibilidad y fuerza a la Buena Noticia del Evangelio, tal como denunciaba el decreto Unitatis redintegratio del Concilio Vaticano II. Subraya que no se puede caer en la resignación ni acostumbrarse a una Iglesia dividida, porque no es el estado natural en el que los cristianos están llamados a vivir la fe. Por ello, anima a trabajar sin descanso para alcanzar una comunión cada vez más plena, que haga posible la unidad en lo esencial y el respeto escrupuloso a la legítima diversidad.

La Carta desde la Fe de Mons. Satué recoge lo que el papa Francisco definió como tres caras del ecumenismo: el de las manos, el de la cabeza y el del corazón, como dimensiones complementarias de una misma llamada a la unidad. En particular, indica que el ecumenismo del corazón está siendo especialmente intenso durante la celebración de estos días por la unidad: católicos, ortodoxos y protestantes unen sus corazones al de Cristo para celebrar la comunión que existe entre quienes comparten un mismo bautismo, como se expresa en las numerosas oraciones ecuménicas celebradas en los templos de las distintas confesiones. Asimismo, explica que el ecumenismo de la cabeza impulsa a profundizar en los principios y fundamentos de la unidad a la que el Señor convoca, destacando en este ámbito el papel fundamental de la teología y la formación ecuménica accesibles en los centros teológicos. Por su parte, el ecumenismo de las manos invita a trabajar y colaborar en todo aquello que resulte posible, recordando que todo cristiano que se acerque con autenticidad al Evangelio escuchará la llamada a servir a los más pobres, en cuyos rostros se reconoce al mismo Cristo sufriente.

En relación con su llegada a la diócesis, el Obispo recuerda que mantuvo un encuentro fraterno con representantes de todas las Iglesias cristianas, en el que pudo agradecer su cálida acogida y propuso poner en marcha un proyecto social común para servir juntos a quienes sufren. Expresa su convicción de que el servicio compartido abrirá caminos hacia la fraternidad y la comunión, al acercar cada vez más a Cristo presente en los pobres. En este sentido, afirma que un proyecto social común podrá hacer realidad el lema del Octavario para este año: “Un solo Espíritu, una sola Esperanza” (Ef 4, 4), en un mundo herido por la polarización, las injusticias y las guerras, que necesita signos concretos de fraternidad y solidaridad con las personas más vulnerables.

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