La Conferencia Episcopal Española, a través de la Subcomisión Episcopal para la Acción Caritativa y Social Departamento de Pastoral Penitenciaria, un año más nos ha convocado a las Jornadas XXXVI Encuentro de Capellanes y Delegados/as que hemos tenido en Madrid los días, del 7 al 9 de octubre, con el lema “la Pastoral Penitenciaria, desatando nudos”. Los tres días nos ha acompañado el arzobispo de Pamplona y Tudela, Don Florencio Roselló Avellanas, mercedario, responsable de la citada Subcomisión.
Por parte de la delegación de Jaén hemos participado los capellanes de la prisión: Carmen Fernández, Pepe González y Domingo Pérez, quien, además es el delegado episcopal. De Andalucía, también, han participado las Diócesis de Almería, Sevilla, Málaga y Córdoba.
Como siempre, ha sido una ocasión para volvernos a encontrar y seguir formándonos en esa bonita labor que la Iglesia nos ha encomendado: acompañar a las personas privadas de libertad, en las 80 centros penitenciarios de España.
El encuentro con un programa muy interesante, intenta responder a la demanda, cada vez más generalizada, de intentar establecer un protocolo marco para la admisión y formación de nuevos voluntarios. Ese protocolo es un paso en el intento de ir creando unos documentos que nos sirvan a todas las delegaciones, aunque después, en cada diócesis se puedan hacer las aplicaciones oportunas dependiendo de personas, lugares y circunstancias.
Hemos hablado de nuevo, de fundamentar eclesialmente nuestra presencia pastoral en los Centros Penitenciarios. Es importante refrescar esto y poder transmitirlo al grupo de nuevos capellanes, a los que insistimos en la necesidad de formarnos y conocernos.
También, se ha reflexionado sobre la necesidad de atender a muchas personas víctimas de la trata y poder conocer su realidad. Y la necesaria coordinación con los grupos de Cáritas que actúan en muchas de las prisiones y la colaboración con la Pastoral Penitenciaria, que es la encargada de coordinar el trabajo en los Centros Penitenciarios.
Datos de la Memoria del 2024:
España cuenta con un total de 80 centros penitenciarios, gestionados por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias. Esta cifra incluye 65 centros penitenciarios, 2 hospitales psiquiátricos penitenciarios y 13 Centros de Inserción Social (CIS).
Capellanes 159, Voluntarios/as 2047, Programas religiosos en las Prisiones 612, Sociales 398 y jurídicos 41
Dinero aportado: 2.956.266,68 € por la Pastoral Penitenciaria.
La escucha y aportación de cada uno de los participantes nos ha servido para ir mejorando en la atención a las personas y sus complejas realidades y seguir desatando nudos de tantas personas privadas de libertad.
Conferencia en la Curia Metropolitana el día 16, dentro del Ciclo “La Catedral de Granada. Nuevas visiones”.
Este jueves día 16, el salón de actos de la Curia Metropolitana (Plaza Alonso Cano) acoge una nueva conferencia dentro del Ciclo recientemente inaugurado dedicado a “La Catedral de Granada. Nuevas visiones”.
La conferencia estará dedicada en esta ocasión al patrimonio geológico del templo catedralicio, que está celebrando su V centenario. La ponencia estará a cargo de Carlos Rodríguez Navarro, catedrático de Mineralogía y Petrología de la Universidad de Granada (UGR).
El acto, que se celebrará el 16 de octubre a las 19:30 horas, está organizado por la Comisión del V Centenario de la S.I Catedral Metropolitana de la Encarnación de Granada.
CARACTERISTICAS DE LAS ROCAS ORNAMENTALES
“La Catedral de Granada, además de su belleza arquitectónica y su relevancia histórico-artística, nos ofrece una rica historia geológica que podemos apreciar en un entorno urbano. En su construcción se utilizaron diversos tipos de rocas ornamentales formadas en edades y ambientes geológicos muy variados. Sus fachadas, pináculos, bajos relieves y cornisas se construyeron y labraron utilizando una roca caliza, la calcarenita de Santa Pudia, extraída en Escúzar.
Fácil de extraer y labrar al ser muy porosa, es también muy sensible a la alteración. En otras zonas de la Catedral observamos la presencia de otro tipo de caliza, la conocida como caliza gris de Sierra Elvira, muy compacta y resistente a la alteración”, explica el catedrático Carlos Rodríguez Navarro.
“Otro tipo lo encontramos en los muros interiores de la Catedral. Es un travertino extraído de las Canteras del Rey, situadas en Alfacar. Presenta grandes poros que actúan como barrera para evitar el ascenso de humedad en los muros y es de elevada resistencia mecánica. Por último, en diferentes zonas labradas y en los pavimentos del interior de la Catedral se aprecia el uso del mármol Blanco de Macael, una roca metamórfica muy poco porosa y de elevada resistencia mecánica, de enorme importancia en el Patrimonio Histórico-Artístico de Granada”, señala el ponente en un avance de su conferencia.
“En esta charla se verán las características de todos estos tipos de rocas ornamentales de la Catedral de Granada, sus procesos de alteración, y los diferentes métodos y tratamientos de conservación y restauración que pueden aplicarse (y se han aplicado), encaminados a preservar este patrimonio histórico-artística y geológico para disfrute de generaciones futuras”.
Como reconocimiento a su trayectoria y servicio a la Iglesia, Manuel Bustos Rodríguez ha sido nombrado por la Santa Sede Caballero de la Orden Ecuestre de San Gregorio Magno, en agradecimiento por sus servicios a la Iglesia y a la sociedad. Este honor y reconocimiento que la Iglesia Católica concede a un laico, simboliza la estima del Santo Padre y del Vaticano por las contribuciones del galardonado.
El documento por el que se establece señala que personas «de probada lealtad a la Santa Sede, que por razón de su nobleza de nacimiento y la fama de sus hechos o el grado de su generosidad, se consideran dignos de ser honrados por una expresión pública de estima por parte de la Santa Sede».
Manuel Bustos llegó a Cádiz hace ya 48 años y desde entonces se ha convertido en uno de esos gaditanos por elección que han dejado una huella profunda en la vida universitaria, cultural y eclesial de la diócesis. Su biografía es la de un hombre de estudio, de compromiso y de fe madura, que ha sabido unir la pasión por la historia con un testimonio cristiano coherente y constante.
Hijo único de un militar cordobés y una madre madrileña, Bustos vivió sus primeros años en la capital de España, donde cursó el Bachillerato y la carrera de Filosofía y Letras, especialidad de Geografía e Historia, en la Universidad Complutense. Desde muy joven sintió la vocación por la investigación histórica, que desarrolló bajo la tutela de Vicente Rodríguez Casado, dedicando su tesina y su tesis a la figura de Campomanes, el gran reformista ilustrado. Esa inclinación por el pensamiento y la acción del siglo XVIII marcaría toda su trayectoria académica posterior.
En 1977 llegó a Cádiz para incorporarse como profesor de Historia Moderna y Contemporánea en el Colegio Universitario, germen de la actual Universidad de Cádiz. Desde entonces, su vida quedó vinculada para siempre a esta ciudad. Su esposa, Carmen Berlanga, y sus dos hijas, Cristina y Almudena, lo acompañaron en una existencia plenamente arraigada en tierra gaditana.
En la Universidad de Cádiz, donde obtuvo la Cátedra de Historia Moderna en 2004, Bustos ha sido uno de los pilares del ámbito humanístico. Su vocación investigadora le llevó a colaborar con universidades extranjeras como las de Lisboa, Burdeos, Hamburgo o Nantes, y sus estudios sobre el Cádiz del siglo XVIII —la etapa dorada de la ciudad— son ya referencia obligada. Fue, de hecho, el primero en reivindicar la conmemoración del Tricentenario del traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz, una efeméride esencial para comprender la identidad de la ciudad.
Pero su figura no puede entenderse solo desde la universidad. Manuel Bustos es también un hombre de Iglesia, un laico comprometido que ha hecho de su fe un principio rector de su vida. Heredero espiritual del Concilio Vaticano II, participó activamente en grupos de reflexión cristiana y en la vida parroquial, primero en San José y después en Santo Tomás de Aquino. A finales de los años 80, el obispo Antonio Dorado le confió la Delegación Diocesana de Pastoral Universitaria, donde supo tender puentes entre la vida académica y la fe.
Su compromiso eclesial se ha reflejado también en sus responsabilidades dentro de la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP), de la que ha sido secretario local y es actualmente consejero nacional. Además, dirigió el Instituto Diocesano de Teología, y formó parte del Consejo Pastoral Diocesano, de la Comisión Histórica para la causa de beatificación del padre Vicente López de Uralde y de la Comisión del Año Jubilar 2018.
A sus casi cinco décadas en Cádiz, Manuel Bustos se confiesa gaditano de corazón. Cuando viaja a Madrid —la ciudad donde nació—, siente el deseo de volver cuanto antes a su “territorio gaditano”. En su mesita de noche, suele alternar una decena de libros, fiel a esa curiosidad insaciable que lo define. Su vida, tejida entre la fe, la historia y la universidad, es ejemplo de cómo el saber y la espiritualidad pueden encontrarse en un mismo horizonte de búsqueda y servicio.
Por su trayectoria, su amor a Cádiz y su compromiso cristiano, Manuel Bustos Rodríguez es una de esas figuras que dignifican la vida diocesana y universitaria. Un hombre ilustrado en el mejor sentido del término, que ha hecho de la verdad, la cultura y la fe un modo de servir a los demás y de construir con serenidad y entrega.
La Pastoral del Duelo celebrará durante el mes de octubre su Jubileo 2025, una conmemoración que tendrá lugar de forma simultánea en todos los países donde esta pastoral está presente: España, Portugal y América Latina.
En la diócesis de Almería, la Misa Jubilar se celebrará el domingo 19 de octubre, a las 12:30 h, en la parroquia de San Indalecio de Pechina, presidida por su nuevo párroco, D. Alejandro Moreno. Están invitados a participar no solo los miembros de los grupos parroquiales de ayuda en duelo “Resurrección”, sino también todas las personas de la diócesis que deseen obtener la Indulgencia Plenaria por sus seres queridos difuntos o para sí mismas.
El Jubileo de la Pastoral del Duelo, bajo el lema “Peregrinos de la esperanza, en la resurrección”, busca ofrecer un espacio de sanación, fe y consuelo para quienes sufren la pérdida de un ser querido. La indulgencia podrá obtenerse cumpliendo los requisitos indicados por la Iglesia: confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre, junto con el paso por la Puerta Santa o la realización de obras de misericordia y penitencia.
La Pastoral del Duelo, presente ya en numerosas parroquias de la diócesis, acompaña a los dolientes a través de grupos de ayuda mutua donde se comparte la fe y la esperanza en la resurrección. En la parroquia de San Indalecio de Pechina, el grupo “Resurrección” se reúne semanalmente para ofrecer acompañamiento y apoyo espiritual a quienes atraviesan el proceso de duelo.
En un reciente mensaje, Su Santidad León XIV ha reconocido el valor de la tarea realizada por esta pastoral, alentando a sus agentes a continuar prestando este servicio tan necesario a las personas que sufren la pérdida de un ser querido.
El Jubileo de la Pastoral del Duelo se celebrará también en otras diócesis españolas, con Misas Jubilares en templos de Alcalá de Henares, Alcázar de San Juan, Algeciras, Alicante, Cáceres, Cádiz, Castellón de la Plana, Cuenca, Getafe, Jerez de la Frontera, Madrid, Tarifa y Zaragoza. Además, la Pastoral del Duelo Virtual permitirá participar espiritualmente a los dolientes de cualquier parte de España.
La Parroquia San Antonio María Claret de Sevilla acogerá la Vigilia de Oración Universitaria el jueves 16 de octubre a las nueve de la noche. ‘Llamados a ser testigos de esperanza’ es la idea central de este encuentro que arriba a su décimo primera edición. Las delegaciones diocesanas de Pastoral Universitaria y Juventud, en coordinación con las pastorales universitarias de movimientos y colegios mayores, han organizado este encuentro de oración, adoración al Santísimo y reconciliación.
24h para iluminar al mundo
Como en ediciones anteriores, Manos Unidas Sevilla presentará la campaña 24 horas para iluminar al mundo, una iniciativa de sensibilización sobre las consecuencias causadas por el hambre, las desigualdades y las injusticias sociales.
Hay sonidos que atraviesan el alma. Uno de ellos es el timbre: esa llamada repentina que interrumpe, incomoda o sorprende. Suena y no nos deja impasibles. Siempre significa lo mismo: alguien está esperando. Una persona necesita que abramos la puerta. Así sucede con el hambre en el mundo. Es un alarido que nos despereza, un grito estridente que nos advierte de la presencia de muchos hermanos nuestros que aguardan que los saquemos de su postración. En este sentido, la celebración del Día Mundial de la Alimentación viene en nuestra ayuda como una alarma que busca arrancarnos de nuestra insensibilidad, alentándonos a exterminar esa terrible lacra, que tanto está haciendo sufrir a innumerables multitudes de personas privadas de la comida necesaria para subsistir. En efecto, desde 1981, por decisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), cada 16 de octubre, se dedica esa Jornada Internacional a concienciar sobre el problema del hambre, promover la seguridad alimentaria y la nutrición y fomentar la acción global para que todos tengan acceso a una alimentación adecuada. Anualmente, en esa fecha, suena con fuerza un timbre silencioso pero persistente y estruendoso: el desgarrado clamor de millones de hombres, mujeres y niños que no tienen lo esencial para vivir. El hambre no es una estadística lejana, es una grave ofensa a Dios a la vez que un aldabonazo a nuestra conciencia. Nos dice: “abre, comparte, hazte cargo”.
El hambre como llamada
En 2024 aproximadamente 673 millones de personas en el mundo padecieron hambre, lo que representa el 8,2% de los habitantes del planeta. Aunque se percibe una leve disminución respecto a años anteriores, la situación sigue siendo espantosa. En África el hambre afecta al 20% de la población, mientras que en Asia occidental la cifra asciende al 12,7%.
El lema del Día Mundial de la Alimentación 2025, “Mano de la mano por unos alimentos y un futuro mejores”, nos invita a la colaboración internacional para construir un porvenir pacífico y próspero, garantizando la seguridad alimentaria para todos. Esta llamada resuena estremecedoramente como un timbre que nos insta a actuar juntos para erradicar el hambre y la malnutrición.
En su mensaje dirigido a la FAO el pasado 30 de junio de 2025 el papa León XIV recordaba que “hay personas que padecen cruelmente y ansían ver solucionadas sus muchas necesidades” e insistía en que “es lamentable que tantos pobres del mundo sigan careciendo del pan nuestro de cada día” cuando hay medios para resolverlo; denunciaba, además, que “en la actualidad asistimos desolados al inicuo uso del hambre como arma de guerra. Matar de hambre a la población es una forma muy barata de hacer la guerra”. Y reafirmaba que “la Iglesia alienta todas las iniciativas para poner fin al escándalo del hambre en el mundo”.
El yobel: una llamada ancestral
La Biblia conocía bien este lenguaje del timbre y la llamada. Cada cincuenta años, el pueblo de Israel hacía sonar el yobel, la trompeta que anunciaba el jubileo (cf. Lev 25,8-10). Aquel sonido proclamaba un tiempo de liberación y de justicia: se liberaban esclavos, se perdonaban deudas, se devolvían tierras. El yobel recordaba que todo pertenece a Dios y que nadie puede apropiarse de los bienes como si fueran solo suyos.
Ese cuerno antiguo no es tan distinto del timbre moderno. Ambos sorprenden, ambos sacuden, ambos invitan a abrir. El yobel llamaba a restituir dignidad y esperanza; el timbre del hambre nos llama hoy a compartir el pan y a construir un mundo sin excluidos.
El timbre del hambre, escuchado con corazón creyente, es también invitación a encender la esperanza. Porque sabemos que es posible acabar con el hambre: hay recursos suficientes en el planeta, hay tecnología, hay medios. Lo que falta es voluntad y solidaridad. El timbre nos invita a abrir la puerta, a compartir, a organizarnos como sociedad para que el pan llegue a todos.
Jubileo de la Esperanza
Estamos celebrando este año el Jubileo de la Esperanza. Y es providencial: en un mundo donde muchedumbres de seres humanos pasan hambre, el jubileo suena como un gran timbre que no nos permite vivir tranquilos en la indiferencia. Al convocar el Jubileo, el papa Francisco escribía: “Es necesario que cuantos poseen riquezas sean generosos, reconociendo el rostro de los hermanos que pasan necesidad. Pienso de modo particular en aquellos que carecen de agua y de alimento. El hambre es un flagelo escandaloso en el cuerpo de nuestra humanidad y nos invita a todos a sentir remordimiento de conciencia” (Spes non confundit, n. 16).
El hambre nos recuerda que la tierra es de todos y para todos. El jubileo trae a nuestra memoria que Dios nunca deja de ofrecernos nuevos comienzos. El timbre y el yobel se encuentran: uno en las casas de todos los días, otro en la historia sagrada; uno llamando a abrir la puerta al hermano, otro proclamando que la puerta de Dios está siempre abierta para los pobres y los pequeños.
El timbre del hambre suena fuerte en este Día Mundial de la Alimentación. La pregunta es si vamos a abrir la puerta. Podemos hacerlo de muchas maneras: reduciendo el desperdicio de alimentos, apoyando la agricultura familiar, defendiendo políticas justas, contribuyendo con nuestras organizaciones de Iglesia que luchan contra el hambre, o cambiando nuestros estilos de vida para que sean más sobrios y solidarios.
Conclusión: abrir la puerta
El timbre del hambre suena hoy con urgencia. Podemos elegir fingir que no escuchamos, o podemos abrir nuestros corazones a las necesidades de los menesterosos. Y cuando respondemos, cuando compartimos, cuando luchamos contra las causas estructurales del hambre, entonces el timbre se convierte en anuncio de esperanza. El yobel, la trompeta del jubileo, nos recuerda que ese gesto es ya semilla del Reino de Dios: tierra para todos, pan para todos, vida para todos. En este tiempo jubilar, escuchar el timbre del hambre es acoger la llamada de Dios mismo.
No dejemos el timbre sonar en vano. Abramos la puerta, porque detrás está Cristo mismo, que nos dice: “Tuve hambre y me disteis de comer” (Mt 25,35). También hoy resuena en clave de examen personal y comunitario: ¿hemos dado de comer al hambriento, hemos compartido el pan de cada día, hemos reducido el despilfarro de comida? Es como si escucháramos a Cristo decir, con todas las personas hambrientas del mundo: “Estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y me abre, entraré y comeremos juntos” (Ap 3,20).
Fernando Chica Arellano Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA
Misioneros de esperanza entre los pueblos. DOMUND 2025
Bajo el lema “Misioneros de esperanza entre los pueblos”, el domingo 19 de octubre, el orbe católico celebra el DOMUND, el día internacional en que la Iglesia refuerza su conciencia misionera, ora por esta causa y colabora económicamente con ella
Nuestra mirada se detiene, en primer lugar, en Jesucristo, el misionero por antonomasia. Enviado por el Padre, y lleno del Espíritu Santo, pasó haciendo el bien y liberando a los oprimidos por el mal, de esta manera devolvió la esperanza al mundo esclavizado por el pecado y por la muerte. A lo largo de su vida, y como consecuencia de su encarnación radical, pasó hambre, sufrió la incomprensión, y acabó clavado en una cruz. Pero, como indica el Papa Francisco en su Mensaje póstumo con este motivo, no cayó nunca en la desesperación, “encomendaba todo a Dios Padre, obedeciendo con plena confianza a su plan salvífico para la humanidad… De esta manera, se convirtió en el divino Misionero de la esperanza”.
Con él camina toda la Iglesia, comunidad de los discípulos misioneros de Cristo que continúa la obra de su Maestro en medio de no pocas dificultades e incomprensiones, muchas nacidas de su propia limitación y pecado, otras provenientes de un mundo hostil. En cualquier caso, hace suya la propia encarnación de Cristo. Como dice el Concilio Vaticano II, “los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (GS 1).
La Iglesia transmite este anhelo misionero a sus hijos e hijas y hace de portavoz de la llamada divina. Siguiendo esa vocación, y pisando las mismas huellas de Jesucristo a lo largo y ancho del mundo, más de 5.500 misioneros y misioneras españoles están llenando de esperanza a quienes carecen de pan, cultura, vínculos familiares y sociales y, sobre todo, desconocen a Jesucristo y su Mensaje. Conscientes de que el horizonte de la esperanza sobrepasa las realidades terrenas, anuncian el anhelo definitivo, el encuentro con Dios, meta soñada de toda peregrinación humana.
Lamentablemente, vivimos en un mundo en el que la esperanza está puesta constantemente en entredicho. La injusticia y las desigualdades, la falta de respeto al derecho a la vida, el enfrentamiento y la violencia, la falta de recursos elementales y de vivienda, están llenando de incertidumbre y desánimo a muchos hermanos. Por ello, se hace especialmente urgente renovar la misión de la esperanza.
Es tarea de todos. Teniendo en cuenta la responsabilidad que recae en cada uno de los bautizados, pues todos somos llamados a la misión, urge que nos formemos para ser “artesanos” de la esperanza. Para ello, en primer lugar, “es necesario renovar en nosotros la espiritualidad pascual” viviendo cada Eucaristía y, sobre todo, el Triduo Pascual, introduciéndonos existencialmente en la resurrección redentora que “marca la eterna primavera de la historia”. En segundo lugar, hemos de orar, puesto que la oración sostiene la esperanza. Y, en fin -y esto es lo más exigente-, tenemos la responsabilidad de crecer en la fe, configurándonos cada día más con Jesucristo, viviendo en santidad; de esta manera, podremos estar en condiciones de generar la vida en Cristo en aquellos que se abren a Dios. Así se lo pedimos a Él, contando con la intercesión de nuestra Madre María, la Reina de la misión.
Con la participación de más de 500 alumnos y alumnas.
En vísperas del 136 aniversario de la fundación del Colegio Ave María Casa Madre, más de 500 alumnos, 40 profesores y representantes del AMPA peregrinaron el pasado viernes día 10 a la Abadía del Sacromonte, donde obtuvieron las gracias del jubileo en la Diócesis del Año de la esperanza.
“Caminando, cantando y con pancartas, el alumnado y la comunidad educativa ha acudido hasta el templo jubilar donde ha tenido lugar una celebración de la Palabra en la que no sólo se ha podido conocer, con más profundidad, el significado de este Año Santo, sino también el legado espiritual y personal que, para el alumnado avemariano, dejó la figura del canónigo sacromontano Andrés Manjón”, explica el Colegio.
El Colegio Ave María Casa Madre ha valorado muy positivamente esta experiencia porque, “no sólo permite seguir cohesionándonos como centro y como comunidad, también poder dar testimonio de fe y transmitir al mundo la alegría, la ilusión y la esperanza que siempre han pregonado los alumnos y alumnas del Ave María”, señalaron.
El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico, bendijo e inauguró, el pasado viernes, la nueva sede de Cáritas Interparroquial de Baeza. Más de medio centenar de personas se dieron cita en el nuevo local, ubicado en la calle San Francisco, en un acto que supone la materialización de un proyecto soñado al servicio de las personas y familias en riesgo o en situación de exclusión social. «Alcázar» es el nombre elegido para la nueva sede, en referencia a la patrona de Baeza, Santa María del Alcázar. Autoridades, sacerdotes, representantes de entidades sociales y personas voluntarias de Cáritas se sumaron a la apertura. Entre ellos, el alcalde de Baeza, Pedro Javier Cabrera; el vicario episcopal territorial de Baeza, Úbeda y Cazorla y párroco de San Pablo y El Salvador, Bartolomé López; el párroco de San Andrés, Andrés Nájera; la coordinadora de Cáritas Interparroquial de Baeza, Mari Ángeles Gámez; el secretario general y el administrador de Cáritas Diocesana de Jaén, Diego Jiménez y Manuel Ruz, respectivamente; el hermano mayor de la Archicofradía de Santa María del Alcázar, Manuel Rascón, y las directoras parroquiales de Cáritas de San Pablo, El Salvador y San Andrés, Mari Carmen Olivera, Araceli Viedma y María Francisca Rus, respectivamente.
El vicario territorial de Baeza, Bartolomé López, intervino para dar la bienvenida a Don Sebastián Chico. «Con gozo le hacemos partícipe de este sueño hecho realidad. Este espacio que hoy usted bendice e inaugura es fruto del esfuerzo de muchos años. Años de nuestra Cáritas que en definitiva ha trabajado en el nombre de la Iglesia de Baeza. Quiero subrayar que es fruto del esfuerzo de muchos. Del céntimo de unos, la moneda de plata de otros, pero siempre el sudor y el esfuerzo sin medida de todos», comenzó su intervención. Resaltó que «ha sido el Espíritu Santo quien ha conducido hasta este lugar» y destacó que, «de manera providente», se encuentra ubicado en la calle San Francisco. «Un santo que nos recuerda la importancia de atender con esmero a los más necesitados, como quien se abraza al mismo Señor. O como nos recuerda el Papa León, en su reciente exhortación apostólica. El amor de Cristo que se hace carne en el amor a los más pobres», añadió López.
También se detuvo en el nombre elegido para esta nueva sede: «Espacio, lugar, local, casa, hogar, santuario… Lo podemos llamar de mil maneras. Lo queremos llamar ‘Alcázar’. Es el lugar donde nuestros antepasados se refugiaban ante el ataque del enemigo, donde los heridos, los débiles, recuperaban su fortaleza. Para nosotros, este nombre nos evoca a nuestra Madre, la Virgen María, que como usted sabe, queremos coronarla no como cofradía, sino como pueblo que ama a aquella que con sus brazos nos hace sentirnos fuertes y seguros en nuestra debilidad», apostilló. El vicario territorial destacó la misión a la que somos enviados como Iglesia. «Nuestras parroquias, nuestras asociaciones, nuestras cofradías, nuestras vidas están llamadas a trabajar no para encerrarnos en el alcázar, sino para que un mundo mejor, sin pobrezas ni miserias, sea posible. Con ese deseo caminamos como Iglesia aquí en Baeza», defendió. Concluyó sus palabras de bienvenida con el agradecimiento a quienes «de algún modo u otro» nos hacen soñar con un mundo mejor.
Compromiso con la solidaridad y la justicia social
La coordinadora de Cáritas Interparroquial de Baeza, Mari Ángeles Gámez, hizo hincapié en que la inauguración del nuevo local de Cáritas marca un paso adelante en el compromiso de la ciudad de Baeza «con la solidaridad, la justicia social y la atención a las personas más necesitadas». «Este espacio que hoy abrimos oficialmente es fruto de la generosidad, la cooperación y la fe compartida. Nuestro más profundo agradecimiento a Genoveva, cuya donación de una vivienda permitió adquirir este local. Gracias a su generosidad, Cáritas cuenta desde ahora con un lugar digno, funcional y adaptado a las necesidades de la misión. Su gesto permanecerá como ejemplo de compromiso cristiano con los demás», agradeció. Del mismo modo, tuvo palabras de gratitud para otras instituciones: «Al Ayuntamiento de Baeza y a los servicios sociales por su colaboración permanente con Cáritas; al Cuartel de la Guardia Civil, a la Academia de Guardias y a la Policía Local, por su implicación en tantas iniciativas solidarias; a la Archicofradía de la Virgen del Alcázar, por su implicación y sus donativos para este local, que ha contribuido a la finalización de las obras a través de la Comisión de Caridad para la Coronación de nuestra patrona, siempre presente en la vida social y espiritual de Baeza, y gracias a todas las asociaciones y entidades que contribuyen desde sus ámbitos al bienestar de los más vulnerables», enumeró.
De manera muy especial agradeció la labor incansable de los voluntarios y las voluntarias de Cáritas, que «con su entrega desinteresada son el verdadero rostro de esta obra». «Ellos son quienes día tras día hacen realidad el mandato evangélico del amor al prójimo. Este nuevo local no sólo es un espacio físico; es sobre todo lugar de encuentro, de acogida y de esperanza. Aquí se ofrecerá escucha, orientación y ayuda a las familias que más lo necesiten, junto con entrega de alimentos y bienes de primera necesidad. Será una casa abierta al diálogo, a la comprensión y a la fraternidad», se comprometió Gámez. No olvidó que será un espacio para continuar con el taller de mayores, en el proyecto La Reunión. «Atendemos con mucho cariño a nuestros mayores y les brindamos compañía y una salida a la soledad, siempre desde el acompañamiento y la fe», explicó. «Confiamos en que esta sede se convierta en un símbolo del compromiso de Baeza con la solidaridad y un signo visible del amor cristiano hecho realidad. Que este nuevo hogar de Cáritas sea bendecido con el trabajo bien hecho, con la generosidad constante y con la presencia de todos aquellos que, con humildad y dedicación, se esfuerzan en construir un mundo más justo y humano. Queremos que sea en cierto modo una nueva Betania, ese lugar en que Jesús encontraba refugio y descanso en medio del camino. Un lugar donde quienes lleguen casados o agobiados por las dificultades encuentren consuelo, comprensión y esperanza», concluyó la coordinadora baezana.
Santuario de caridad
Por su parte, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico, compartió su alegría por la apertura de esta nueva sede. «Es un paso más para vivir esta comunión y esta fortaleza que sentimos cuando estamos todos unidos. La unidad nos dará la fuerza. Y nosotros la fuerza la tenemos no para nosotros, sino para hacer un mejor servicio a nuestra sociedad y, en este caso, a los necesitados». Recordó que «nace del trabajo conjunto y de la comunión fraterna de las parroquias baezanas, unidas en deseo de servir mejor a los más pobres y a los más necesitados». Así, puso el acento en que este centro es «un signo visible del amor de Dios hecho servicio, el rostro concreto de una Iglesia que no quiere quedarse en palabras, sino que desea vivir el Evangelio con gestos de cercanía, de misericordia y justicia». «Aquí se escuchará el clamor de los que sufren, se acogerá con ternura a los que se sienten solos y se acompañará con esperanza a quienes buscan una nueva oportunidad en su vida», señaló el prelado.
«En este Año Jubilar de la Esperanza, este centro de Cáritas se convierte en un santuario de la caridad, donde la esperanza se hace auténtico pan compartido, abrigo ofrecido y mano tendida, mano hermana. Porque la caridad no es sólo una obra social; es el corazón mismo de la Iglesia, la expresión viva del amor de Cristo que nos impulsa a salir al encuentro del hermano», explicó el Obispo de Jaén. Tuvo también palabras de gratitud a todos los que han hecho posible este proyecto. «A los párrocos y sacerdotes de la ciudad, gracias por vuestro compromiso común y vuestra mirada pastoral. A los que estéis responsabilizados de esta tarea de la caridad en el ámbito de las parroquias. A los voluntarios y trabajadores de Cáritas, que sois las manos extendidas de la Iglesia. También a las autoridades, a las entidades y bienhechores que habéis colaborado con generosidad. Y a todos los que con vuestra oración y vuestro tiempo habéis contribuido a levantar esta casa de la esperanza», agradeció.
«Que este centro de Cáritas Inteparroquial de Baeza sea siempre una casa abierta, especialmente para los más necesitados, donde nadie se sienta extraño, un hogar donde casa persona se sienta amada por Dios y acompañada por la comunidad cristiana. Que la fe se traduzca aquí en obras, en esperanza, en consuelo y en servicio generoso. Pongamos este nuevo centro bajo la mirada maternal de la Santísima Virgen del Alcázar. Que Ella, madre de esperanza y de caridad, bendiga a cuantos estamos aquí y a cuantos entrarán aquí buscan consuelo, escucha y la caridad de la Iglesia, que es lo propio de nuestro ser cristiano», concluyó.
Posteriormente, se llevó a cabo la bendición de la nueva sede de Cáritas, presidida por una imagen de la patrona baezana. Don Sebastián Chico y el resto de autoridades recorrieron las dependencias, que desde ya se ponen al servicio de los más necesitados.
La parroquia gaditana de San Lorenzo ha celebrado este fin de semana el solemne inicio de su Año Jubilar concedido por el Papa León XIV con motivo del 300 aniversario de la fundación y consagración del templo por el Obispo D. Lorenzo Armengual de la Mota.
La ceremonia ha tenido lugar el día de Ntra. Sra. del Pilar, y fue presidida por el Rvdo. Padre Óscar González Esparragosa, Vicario General de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, acompañado del párroco, el Rvdo. Padre Iván Llovet Romero, y del Vicario Parroquial, el Rvdo. Padre Hernando Cabrales Gutiérrez, junto a numerosos sacerdotes de la Diócesis, entre ellos el Canciller y el Arcipreste de Cádiz interior, así como por toda la comunidad parroquial, y especialmente de la Cofradía de los Afligidos, que celebra también su 300 aniversario fundacional.
Durante la solemne Misa se dio lectura al Decreto del Papa León XIV por el Canciller del Obispado de Cádiz y Ceuta, el Rvdo. Padre Cristóbal Flor Domínguez, mediante el cual se concede este Año Jubilar a la Parroquia de San Lorenzo, una oportunidad que, en palabras del Rvdo. Padre Óscar González Esparragosa, “nos ofrece estar más cerca del Señor y poder ganar las indulgencias concedidas”.
La Eucaristía sirvió también para dar gracias por todos los sacerdotes y seglares que, a lo largo de estos tres siglos de historia han entregado su tiempo, su fe y su servicio a la vida y crecimiento de la Parroquia de San Lorenzo, siendo parte esencial del testimonio cristiano que hoy continúa.
El Jubileo se presenta como un tiempo de gracia y renovación espiritual, orientado a alcanzar los frutos espirituales de la renovación de la fe, la conversión del corazón, el crecimiento en la gracia y la caridad, el fortalecimiento de la comunión con la Iglesia y una mayor cercanía a Dios. Todo ello se desarrollará a través de un Plan Pastoral específico, inspirado en las cuatro varas de la parrilla de San Lorenzo que preside el retablo mayor, símbolo del santo mártir. Este plan propone un camino de encuentro con Cristo sustentado en la formación cristológica, en la vivencia de la oración, del fortalecimiento de la fraternidad y un mayor compromiso en el servicio a las necesidades de la feligresía.
El programa del Año Jubilar incluye un amplio calendario de actividades religiosas, culturales y formativas, entre las que destacan conciertos, conferencias, exposiciones, actos extraordinarios vinculados al templo y una peregrinación a Roma para visitar los lugares sagrados dedicados a San Lorenzo.
Además, el templo gaditano de la calle Sagasta será durante este año un centro de referencia espiritual, abierto a otros grupos y comunidades de la ciudad que también podrán participar de las indulgencias concedidas todos los viernes y sábados del Año Jubilar.
La Solemne Pontifical concluyó con el rezo cantado de la Salve a la Virgen del Pilar, titular de la parroquia, en un ambiente de emoción y gratitud compartida. La jornada culminó después con un almuerzo fraterno celebrado en el colegio La Salle-Viña, donde los fieles y grupos parroquiales compartieron un ambiente de alegría y comunión para celebrar el inicio de un año intenso y esperanzador, llamado a fortalecer la vida de fe y comunidad en torno a San Lorenzo.
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