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Comenzó el proceso de coronación canónica de la Virgen de la Soledad, de Baza

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La Iglesia de la Merced, de Baza, acogió en la tarde del viernes 9 de octubre la Eucaristía con la que se inició el proceso de coronación canónica de María Santísima de la Soledad, una de las imágenes titulares de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Misericordia, María Santísima de la Soledad y Jesús Resucitado.

Presidió la Eucaristía el obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, concelebrada por el párroco de la Merced y consiliario de la hermandad, Pablo Rodríguez. A la celebración asistió el alcalde de Baza, Pedro J. Ramos, hermanos de otras cofradías de la ciudad y, por supuesto, muchos hermanos de la propia hermandad.

Decreto y cartel

Comenzó la celebración con la lectura del decreto del obispo por el que se aprueba el inicio de este proceso, que quiere ensalzar y honrar a María coronándola.

Después, el prelado, junto al hermano mayor, descubrió el cartel anunciador, una obra llamada a convertirse en el icono visual de todas las actividades y celebraciones encaminadas a preparar la esperada coronación.

Homilía

En la homilía, monseñor Francisco Jesús Orozco se dirigió a la cofradía y, de manera particular, a sus cofrades, invitándolos a mirar siempre a la Virgen como modelo para nuestra vida cristiana. También, ensalzó la devoción a la Virgen de la Soledad durante tantos años, incluso siglos, en la ciudad de Baza.

A los cofrades les dijo que tenían que ser como el “dedo de Dios”, es decir, instrumentos activos de evangelización, comportándose como auténticos misioneros en sus entornos cotidianos.

Como hermandad, los animó a cultivar la cohesión y el trabajo fraterno tanto en el seno de la propia cofradía como en la Iglesia diocesana, y les advirtió contra las apariencias externas sin trasfondo espiritual. “De nada sirve tenerlo todo limpio y brillante por fuera si el corazón está vacío y Cristo no habita en él”, les dijo el obispo, animándolos a vivir una fe auténtica.

Para concluir, el prelado destacó que este proceso no debe ser solo un acontecimiento festivo, sino un impulso renovado hacia lo verdaderamente esencial: una fe viva y un amor traducido en caridad efectiva hacia las personas más vulnerables y necesitadas.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario. Ciclo A. 11 de octubre de 2026

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Una parábola que nos sitúa en el contexto de una boda, signo del amor entre Dios y su pueblo, es decir, la alianza que se sella con Israel, representado en los primeros invitados, y que se vuelve a sellar, tras el rechazo de los primeros, con los segundos invitados: todos los hijos e hijas de Dios, especialmente los pobres y los marginados a los que Jesús busca por los caminos de la vida.

Un banquete que nos recuerda la plenitud de las promesas mesiánicas que se alcanzan con la llegada e instauración del reino, que el hijo de Dios nos oferta como un don gratuito, pero al que hemos de corresponder con nuestra respuesta responsable.

Todos somos invitados y todos tenemos un lugar en el reino, siempre que no lo rechacemos por cambiarlo por otras preferencias que nos ofrecen una vida y una felicidad superficial e incompleta.

DESARROLLO

Esta tercera parábola del evangelio de Mateo insiste en la misma temática de las dos anteriores: el reino de Dios es ofrecido y no siempre es acogido. Así se pone de manifiesto que la intención de Dios es hacer partícipes de ese reino a todos, pero que es responsabilidad de cada persona el responder adecuadamente.

El escenario en el que se desarrolla esta parábola es diferente en esta ocasión, pero también tiene una carga simbólica muy fuerte. La boda en Israel, sobre todo a partir del profeta Isaías, expresa la alianza de amor de Dios con su pueblo. A su vez, el banquete nos recuerda el cumplimiento de las promesas mesiánicas que suceden con la llegada de Jesús. La boda en la cultura semita era el momento más importante de la vida de un joven o adulto, tanto hombre como mujer, y el banquete nos recuerda la alegría, la fiesta, el compartir, la abundancia, la fraternidad y la gratuidad. Todos ellos son los signos del reino de Dios.

Un rey celebra la boda de su hijo y prepara un banquete, mandando a sus criados a convocar a los invitados a tan gran acontecimiento, pero éstos, algunos poniendo escusas y otros actuando de manera agresiva contra los criados, rechazan la invitación. El estar invitados resalta la gratuidad del reino de Dios, y es que ese reino es un don permanente que Dios nos está ofreciendo y que no siempre valoramos por tener por preferencias otras ofertas de este mundo en las que creemos poder alcanzar la felicidad y lograr nuestras satisfacciones personales.

Jesucristo en persona ha experimentado el rechazo de los judíos, que, siendo los primeros invitados al reino de Dios que él anuncia y oferta, ellos lo desprecian. De ahí que el Señor, con la misma gratuidad al tratarse de un don, abre y extiende la lista de los invitados a todos, buenos y malos, pero especialmente a los pobres, desposeídos y marginados. La parábola insiste de esta manera en que los cristianos hemos de superar el escándalo de la pobreza para verla siempre asociada al Evangelio, pues es con los pobres con los que Dios quiere contar para llevar a cabo su proyecto. Para Jesús, el que de verdad siente a Dios en su corazón acoge al pobre.

Por último, uno de los que fueron invitados se presenta mal vestido, para recordar así a los cristianos que, aunque el amor de Dios, la salvación y el reino de Dios son un don, evidentemente inmerecido, requiere de nuestra colaboración y de estar a la altura con nuestra vida.

En la Iglesia muchas veces los cristianos tenemos la concepción de nosotros mismos de que somos los mejores y nos olvidamos que también nosotros somos pecadores, que hemos sido recogidos de los caminos por los que a veces hemos andados perdidos o nos desorientamos en más de una ocasión. Aquí no se trata de buenos y malos, ni mejores ni peores, sino de dejarnos amar por un Dios que quiere lo mejor para nosotros.

Emilio J. Fernández, sacerdote

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La comunidad educativa de la Divina Infantita celebra la Eucaristía de inicio de curso en la Catedral

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La comunidad educativa del colegio de la Divina Infantita celebró oficialmente el inicio del nuevo curso escolar con una solemne Eucaristía que tuvo lugar en la Catedral. La celebración, presidida por el obispo D. Francisco Jesús Orozco, tuvo lugar el pasado 7 de octubre, coincidiendo con la festividad de la Virgen del Rosario, en honor a la Madre Rosario Arrevillaga, fundadora de la congregación junto al Padre Federico Salvador.

 

Una celebración con toda la comunidad escolar

La Eucaristía congregó a todos los alumnos del centro educativo, así como a los profesores y a la comunidad religiosa. Este año, la comunidad de religiosas de la Inmaculada Niña María, más conocidas como religiosas de la Divina Infantita, se ha visto reforzada con la incorporación de dos nuevos miembros: la madre Dolores —quien asume el cargo de superiora— y la madre Magdalena. Durante el acto, el obispo tuvo palabras de mención especial para ellas.

 

Cercanía en la homilía

En la homilía, el obispo de Guadix mantuvo una actitud muy cercana a los más jóvenes, interactuando con ellos mediante preguntas que permitieron su participación. Asimismo, y como la celebración tenía lugar en la fiesta de la Virgen del Rosario, puso especial énfasis en la importancia del rezo del Santo Rosario, recordando que este es uno de los grandes legados y enseñanzas que dejó la Madre Rosario, junto a su profunda devoción a la Virgen María.

A causa de las previsiones de lluvia, la Eucaristía tuvo que trasladarse desde el patio del colegio, donde estaba prevista, hasta el templo catedralicio, donde se desarrolló con gran solemnidad. La Catedral está a solo unos metros del colegio y brindó protección para la lluvia y un maro incomparable para la inauguración del curso escolar.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Homilía en la festividad de la Virgen del Pilar

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Hermanos sacerdotes, autoridades civiles y militares, miembros de la Guardia Civil, familiares y amigos:

Hermanos y hermanas, amados por el Señor:

Celebramos hoy la fiesta de la Virgen del Pilar, patrona de la Guardia Civil. La tradición cristiana ha visto en Ella una presencia maternal que acompaña a la Iglesia en España desde sus primeros pasos. Y, más allá de las circunstancias históricas que rodean el origen de esta advocación, lo que hoy celebramos es una certeza que pertenece al corazón de nuestra fe: María permanece junto a los discípulos de su Hijo y nos conduce siempre hacia Él.

La Palabra de Dios que acabamos de escuchar nos ofrece dos imágenes muy hermosas: María reunida en oración con los primeros discípulos y Jesús proclamando dichosos a quienes escuchan la Palabra de Dios y la cumplen. Ambas nos ayudan a comprender el sentido profundo de esta celebración.

En la primera lectura, tomada de los Hechos de los Apóstoles, encontramos a María en medio de la primera comunidad cristiana. Los discípulos no saben bien cómo será el futuro; han experimentado el desconcierto de la cruz y la alegría de la Resurrección, pero necesitan fortaleza para continuar la misión recibida.

Y allí está María. No ocupa el centro de la escena, sencillamente, permanece con ellos, ora con ellos y sostiene su esperanza.

De este modo, la Virgen María nos enseña que, muchas veces, la mayor fortaleza consiste en permanecer fieles cuando las circunstancias son difíciles. Estar presentes, acompañar, sostener al que vacila y no abandonar al que nos necesita: también ahí se manifiesta la grandeza del corazón humano.

¡Qué imagen tan sugerente para una celebración como esta! Porque la misión de la Guardia Civil está hecha, en buena medida, de esa presencia fiel y discreta. De estar cuando alguien necesita ayuda; acudir cuando otros sienten miedo; proteger a quien se encuentra en peligro; cumplir el deber incluso cuando resulta costoso y nadie está mirando.

Detrás de cada uniforme hay una persona, una familia, una historia de entrega y, tantas veces, sacrificios que no aparecen en los titulares. Por eso, hoy queremos dar gracias a Dios por todos los hombres y mujeres de la Guardia Civil, por su servicio a Huelva y a toda la sociedad, y también por sus familias, que comparten tantas veces las preocupaciones y las renuncias de esta vocación de servicio.

Pero la Palabra de Dios nos invita a ir todavía más lejos.

En el Evangelio, una mujer exclama, admirada ante Jesús: Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron. Jesús recoge aquella alabanza y la lleva a su verdadera profundidad: Mejor, dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen.

Jesús no rebaja la grandeza de su Madre. Al contrario, nos revela dónde se encuentra su dignidad más profunda. La Santísima Virgen es bienaventurada no solamente porque llevó a Jesús en su seno, sino porque creyó en la Palabra de Dios y permitió que esa Palabra transformara toda su existencia. Su respuesta, ante el anuncio del Ángel de que en ella iba a obrar el Espíritu Santo la encarnación del Hijo eterno de Dios fue: Hágase en mí según tu palabra.

Por eso María es grande, porque confió; porque se puso en manos de Dios; porque hizo de su vida una respuesta generosa a su llamada.

Y aquí encontramos otra enseñanza decisiva para todos nosotros: no basta con admirar los valores; hay que encarnarlos en la propia vida. No basta con honrar a la Virgen; hay que aprender de ella. Así, no podemos contentarnos con hablar de justicia: hay que actuar justamente. Tampoco basta con defender la paz: hay que trabajar por ella. Ni basta con proclamar la dignidad humana: hay que reconocerla en cada persona, también en aquella que piensa de manera diferente, que se encuentra en una situación difícil o que reclama nuestra paciencia.

Esto vale para todos, pero adquiere una especial relevancia cuando se ejerce una responsabilidad pública. La autoridad encuentra su mayor dignidad cuando se pone al servicio del bien común.

Jesús nos ofrece el criterio definitivo cuando dice que no ha venido a ser servido, sino a servir. Esa es la lógica del Evangelio: la verdadera grandeza no consiste en situarse por encima de los demás, sino en ponerse al servicio de los demás.

Queridos guardias civiles: que vuestra misión esté siempre iluminada por estos valores. Y que encontréis siempre en la justicia, la honestidad y el respeto los fundamentos de vuestra actuación.

También, esta fiesta de la Virgen del Pilar tiene una resonancia particular, porque celebramos también el Día de la Fiesta Nacional de España y los profundos vínculos históricos, culturales y espirituales que unen a los pueblos de Hispanoamérica.

Es una ocasión para dar gracias por todo lo que hemos recibido, por una larga historia compartida. Esa unidad no elimina las diferencias, sino que nos exige vivirlas sin destruir los vínculos que nos unen. Una sociedad madura admite la discrepancia, el debate y la legítima pluralidad; pero necesita también respeto, sentido de la responsabilidad y voluntad sincera de buscar el bien común. No se trata de pensar todos lo mismo, ni de renunciar a las propias convicciones, sino de recordar que ninguna diferencia política puede borrar nuestra condición de hermanos, ni ningún desacuerdo debería hacernos olvidar la dignidad de quien piensa de otra manera.

Hoy ponemos bajo el amparo de la Virgen del Pilar a la Guardia Civil de Huelva, a sus mandos y agentes, a sus familias y a todos cuantos colaboran en la construcción de una sociedad más segura y más justa. Recordamos también a quienes han perdido la vida en acto de servicio, a quienes han sufrido las consecuencias de la violencia y a todas las personas que necesitan protección, consuelo y esperanza.

También pedimos especialmente por España: para que no se impongan la crispación sobre el diálogo, el resentimiento sobre el perdón o el interés particular sobre la búsqueda del bien común. Que sepamos defender nuestras convicciones sin convertir al discrepante en enemigo y que aprendamos a construir juntos, desde nuestras diferencias, un futuro de justicia, libertad y fraternidad.

Virgen Santa del Pilar, fortalece nuestra fe, afirma nuestra esperanza y haznos constantes en el amor.

Amén.

Los jóvenes preparan una vigilia de oración en Altavista para los jóvenes de Lanzarote

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La parroquia de San Antonio María Claret, en Altavista, acogerá el próximo viernes 23 de octubre, a las 20:00 horas, una vigilia de oración preparada por los jóvenes y abierta a todas las parroquias, con motivo de las fiestas patronales.

 

Será una oportunidad para encontrarse, compartir la fe y dedicar un tiempo a la oración en comunidad, dejando a un lado las prisas y las preocupaciones de cada día.

 

La iniciativa, organizada en el ámbito de la unidad pastoral Arrecife, quiere reunir a personas de distintas edades y comunidades parroquiales en torno a la oración, con los jóvenes como protagonistas de su preparación.

 

Esta celebración se enmarca en las fiestas patronales de Altavista en honor a San Antonio María Claret y constituye una invitación a seguir fortaleciendo los lazos entre las parroquias, compartiendo juntos un momento de encuentro con Dios.

 

La vigilia tendrá lugar el viernes 23 de octubre, a las 20:00 horas, en la parroquia de San Antonio María Claret, en Altavista, Arrecife. La invitación está abierta a todas las personas que deseen participar.

El ISTIC inaugura el nuevo curso con una invitación a buscar la verdad y alzar la mirada

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El Instituto Superior de Teología de las Islas Canarias (ISTIC) inauguró el viernes 9 de octubre el curso académico 2026-2027, con una jornada que ha reunido a profesores, alumnos y miembros de la comunidad educativa de ambas diócesis canarias.

 

La jornada comenzó con la celebración de la Eucaristía, presidida por el obispo de la diócesis de Canarias, Mons. José Mazuelos, y concelebrada por el obispo de la diócesis de Tenerife, Mons. Eloy Santiago, junto a varios sacerdotes de ambas diócesis.

 

Durante su homilía, Mons. Mazuelos recordó que el ISTIC es, ante todo, un lugar para buscar la verdad, profundizar en la fe y conocer mejor a Dios. En este camino, destacó la importancia del Espíritu Santo y de una formación teológica que ayude a dar razón de la esperanza cristiana.

 

El obispo también hizo referencia a la reciente visita del papa León XIV a Canarias y a lo que esta experiencia ha despertado entre la población. «La gente quiere alzar la mirada, porque está cansada de mirar al suelo», señaló, recordando que muchas personas buscan respuestas, esperanza y un sentido para sus vidas.

 

En este contexto, animó a profesores y alumnos a vivir la formación como una oportunidad para prepararse y acompañar a quienes buscan a Dios. Insistió en que la teología no debe quedarse únicamente en el estudio, sino ayudar a mostrar el rostro de un Dios cercano, que conoce y ama a cada persona.

 

Mons. Mazuelos recordó también que, en medio de tantas propuestas que ofrece la sociedad, muchas personas siguen experimentando una sed que no encuentran cómo saciar. Por ello, invitó a descubrir en Cristo esa «agua viva» capaz de responder a las inquietudes más profundas del corazón humano.

 

La celebración incluyó también la profesión de fe de los profesores, como expresión de su compromiso con la enseñanza y la misión de la Iglesia.

 

Tras la Eucaristía, tuvo lugar el acto académico de apertura del nuevo curso, con la intervención del director del centro y la lección inaugural a cargo de Mayte Morales.

 

Con esta nueva etapa, el ISTIC continúa su labor de formación teológica, ofreciendo un espacio de estudio, reflexión y encuentro para quienes desean profundizar en la fe y poner sus conocimientos al servicio de los demás.

La Policía Nacional reconoce a la diócesis por la organización de la visita del Papa

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La Policía Nacional ha reconocido a la diócesis de Canarias por su labor en la organización de la visita del Santo Padre, en el marco de la celebración de los Santos Ángeles Custodios, en un acto celebrado en Meloneras el viernes 10 de octubre. Un reconocimiento que Enélida Hernández, coordinadora general de la visita papal, recibió en nombre del equipo organizador, del voluntariado y de tantas personas que contribuyeron a hacer posible este encuentro de fe.

 

«Gratitud, trabajo compartido y admiración». Con estas tres palabras, Hernández expresó el significado de una distinción que quiso hacer extensiva a quienes trabajaron con ilusión y entrega durante los preparativos y la jornada de la visita.

 

En su testimonio, destacó la relación que se fue construyendo entre la organización diocesana, la Policía Nacional y el resto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Más allá de la coordinación del dispositivo, fueron días de colaboración, cercanía y confianza mutua, en los que todos se sintieron parte de una misma tarea.

 

La diócesis aportó la dimensión pastoral y evangelizadora de la visita, mientras que los agentes pusieron al servicio de este encuentro su profesionalidad, entrega y humanidad. Hernández recordó especialmente a quienes trabajaron durante largas horas, siempre con disponibilidad y una sonrisa.

 

De esa experiencia nace también su admiración por la labor realizada. «Estaban contribuyendo a cuidar un momento histórico de fe y de encuentro para Canarias», señaló.

 

El reconocimiento pone así en valor un esfuerzo compartido: el de quienes, desde distintas responsabilidades, ayudaron a preparar y cuidar la visita del Papa, haciendo posible que tantas personas pudieran vivirla y participar en ella.

Comunicado de la Sala de Prensa de la Santa Sede en relación a la salud del Papa

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La Sala de Prensa ha señalado que los médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora han informado lo siguiente en relación con la intervención quirúrgica del Papa:

«El Santo Padre se ha sometido, tal y como estaba previsto, a una intervención de cirugía torácica.

Para que la intervención fuera radical, se le extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica video asistida. El examen histológico in situ ha confirmado el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar, tal y como se sospechaba a partir de los exámenes preoperatorios.

El Santo Padre permaneció en el quirófano unas tres horas; la duración de la intervención fue de unos 90 minutos. La intervención ha sido un éxito y no se han producido complicaciones.

Tras la intervención, el Papa se despertó sin problemas y, tras un breve periodo de observación, regresó a su habitación en la décima planta.

El equipo quirúrgico estuvo dirigido por el profesor Stefano Margaritora, con la colaboración de la profesora Elisa Meacci, la doctora María Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca Caravella.

El equipo de anestesiología estuvo compuesto por el profesor Massimo Antonelli, el doctor Giovanni Punzo y el doctor Giuseppe Bello».

La Renovación Carismática celebró su XXXII Asamblea Regional dedicada a la acción del Espíritu Santo

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La Renovación Carismática Católica concluyó este pasado domingo 11 de octubre, su XXXII Asamblea Regional de Canarias en el Hotel Semiramis del Puerto de la Cruz.

 

Tres días de encuentro con el Señor bajo el lema: «Recibiréis la fuerza de mi Espíritu… y seréis mis testigos» (Hch 1,8). De la mano del Padre Ivo Pavić, los participantes en la asamblea disfrutaron de diversas enseñanzas que invitaban a profundizar en la vida de oración, abrir el corazón al Espíritu Santo y caminar hacia una relación más íntima con Dios.

 

El segundo día, que contó con la presencia del obispo Eloy Santiago, estuvo dedicado a reflexionar sobre diversos temas como el pecado, el perdón, la confesión y la sanación, recordando que los cristianos estamos llamados a acercarnos al Señor con humildad, fe y un corazón dispuesto a cambiar.

 

La última jornada de la asamblea se clausuró con la celebración de la Eucaristía. En su homilía, el Padre Ivo Pavić invitó a los miembros de la Renovación Católica a adentrarse en la alegría que supone la vida de fe y recordó la importancia de interceder por nuestros hermanos. En este sentido, el sacerdote croata hizo hincapié en que es necesario renovar cada día nuestro compromiso con el Señor y abrirnos a la acción del Espíritu Santo, para que sus dones se manifiesten en nuestras vidas.

El sacerdote Juan Manuel Batista partió a la Casa del Padre

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Este sábado 10 de octubre ha partido a la Casa del Padre el sacerdote Juan Manuel Batista Núñez a los 85 años de edad. Descanse en paz.

Batista, natural de San Juan de la Rambla, nació el 7 de marzo de 1941. Ingresó en el Seminario Diocesano el 29 de septiembre de 1954 y el 19 de mayo de 1966 fue ordenado sacerdote en el Congreso Eucarístico de Icod de los Vinos, por el obispo Luis Franco Cascón.

Su primer destino fue como ecónomo de la parroquia de San Antonio Abad, en El Pinar, El Hierro.

A partir de entonces, fue asumiendo otras encomiendas pastorales en Charco el Pino, El Médano, La Caleta y San Pedro de Daute, La Orotava, Buenavista del Norte y, por último, en Los Realejos.

Batista también ejerció la docencia en el Instituto Mencey Bencomo de Los Realejos desde 1990 hasta 2005.

El 29 de diciembre de 2010 fue nombrado Hijo Adoptivo de la Villa por el ayuntamiento de Los Realejos en el salón de plenos municipal.

Se velará, a partir de las 22:00 horas, en la ermita de San Sebastián en Los Realejos.

Mañana domingo, a partir de las 14:00 horas, se trasladará al Santuario de Nuestra Señora del Carmen del mismo municipio, donde se celebrará la Misa exequial a las 17:00 horas.

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