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Reunión de nuestros obispos con el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

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Tras el encuentro mantenido con el papa Francisco el lunes 15 de enero, los obispos de Canarias tuvieron la oportunidad de reunirse con el obispo Anthony Ekpo, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, y otros miembros del Dicasterio.

Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral

El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral tiene la tarea de promover la persona humana y su dignidad dada por Dios, los derechos humanos, la salud, la justicia y la paz. Se interesa principalmente por cuestiones relacionadas con la economía y el trabajo, el cuidado de la creación y de la tierra como “casa común”, las migraciones y las emergencias humanitarias.

Profundiza y difunde la doctrina social de la Iglesia sobre el desarrollo humano integral y reconoce e interpreta a la luz del Evangelio las necesidades y preocupaciones del género humano de su tiempo y del futuro.

Apoya a las Iglesias particulares, a las conferencias episcopales, a sus uniones regionales y continentales y a las estructuras jerárquicas orientales en el campo de la promoción humana integral, reconociendo su contribución.

Se vale de la contribución de expertos pertenecientes a institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica y de organizaciones para el desarrollo y la intervención humanitaria. Colabora con los representantes de la sociedad civil y organismos internacionales, respetando las competencias de la Secretaría de Estado.

Palabra de Vida de la 3º semana de enero de 2023

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El 30 de septiembre del año 2019, anticipándose a la conmemoración en el año siguiente del décimo sexto centenario de la muerte de San Jerónimo, el Papa Francisco instituyó el Domingo de la Palabra de Dios, fijando su celebración anual el tercer domingo del tiempo ordinario. El 21 de enero somos invitados con toda la Iglesia Católica a la celebración de esta Jornada que este año tiene como lema la afirmación de Jesús transmitida por el evangelista san Juan: Permaneced en mi Palabra (Jn 8, 31). El objetivo del Domingo de la Palabra de Dios, tal como fue establecido por el Papa, es celebrar, reflexionar y divulgar la Palabra de Dios. Al celebrar la Jornada el primer día de la semana, somos especialmente invitados a alcanzar ese objetivo en la celebración de la Misa dominical, donde Cristo mismo sale a nuestro encuentro en su Palabra, proclamada viva en la Liturgia, y en la Comunión eucarística. Percibir que en la celebración litúrgica es el Señor mismo quien dirige su palabra a cada uno, comunicándole aquello que en cada momento está necesitando escuchar, es fundamental para avanzar en la vida cristiana.

Además, el Domingo de la Palabra de Dios tiene lugar en el marco más amplio de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, que se desarrolla del día 18 al 25 de enero. El texto bíblico que inspira este año la semana en la que los cristianos de todas las confesiones unimos nuestras voces para pedir la unidad de todos los seguidores de Cristo en la única Iglesia que Él fundó está tomado del evangelio de san Lucas, en el pasaje en el que un maestro de la ley, que preguntó a Jesús para ponerlo a prueba, qué tenía que hacer para alcanzar la vida eterna, recibió como respuesta una pregunta de Jesús sobre lo que está escrito en la ley. El maestro respondió demostrando conocer la Escritura y dijo: Amarás al Señor tu Dios… y al prójimo como a ti mismo (Lc 10, 27). Jesús entonces añadió: Haz esto y tendrás la vida. La elección de este pasaje nos deja una enseñanza fundamental para progresar en el camino de la unidad: de nada nos sirve conocer las Escrituras, que contienen la Palabra de Dios, si no la ponemos en práctica. Para que todos los cristianos nos unamos en la única Iglesia de Cristo es imprescindible la escucha atenta de la Palabra de Dios y su cumplimiento.

Pues bien, en las lecturas que se proclaman en la celebración de la Santa Misa del 21 de enero, Domingo de la Palabra de Dios, tenemos enseñanzas de vida que nos permitirán fortalecer el amor a Dios y al prójimo, y ver frutos de unidad. En la primera, el relato de la predicación de Jonás y la conversión de los ninivitas nos muestra la necesidad de no echar en saco roto las oportunidades que nos da el Señor de volver a Él y abandonar la vida de pecado. La Palabra de Dios tiene fuerza para lograr el cambio de vida que tanto nos cuesta alcanzar. En la segunda lectura, san Pablo nos advierte de la premura del tiempo presente: la figura de este mundo se acaba, no podemos dejar para mañana la conversión de hoy. Hemos de estar vigilantes, sabiendo que aquí estamos de paso y que hemos sido creados para mucho más. En el evangelio, Jesucristo mismo anuncia que el plazo se ha cumplido; no debemos buscar otro salvador fuera de Él. Porque sólo en Él está la salvación, la vida se juega en la respuesta que damos a la llamada de Cristo. Ojalá se cumpla siempre en nosotros lo que vemos realizado en los apóstoles llamados por el Señor: dejándolo todo, le siguieron.

 

+ José Rico Pavés

Obispo de Asidonia-Jerez

Oración por la Unidad de los Cristianos

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La Iglesia celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 18 al 25 de enero de este año 2024 con el lema «Amarás al Señor, tu Dios… y a tu prójimo como a ti mismo» (cf. Lc 10,27). Los cristianos de Burkina Faso han propuesto como tema de reflexión la parábola del buen samaritano, en la que Jesús explica en qué consiste amar al prójimo. San Agustín y otros Padres de la Iglesia interpretaron esta parábola en sentido cristológico: El camino de Jerusalén a Jericó aparece como imagen de la historia universal, el hombre que yace medio muerto al borde del camino es imagen de la humanidad, herida por el pecado, y Nuestro Señor Jesucristo es el Buen Samaritano.

La constitución pastoral Gaudium et spes del Concilio Vaticano II, nos recuerda en el número 22 que “en realidad, el misterio del hombre sólo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado. El que es imagen de Dios invisible (Col 1,15) es también el hombre perfecto, que ha devuelto a la descendencia de Adán la semejanza divina, deformada por el primer pecado. En él, la naturaleza humana asumida, no absorbida, ha sido elevada también en nosotros a dignidad sin igual. El Hijo de Dios con su encarnación se ha unido, en cierto modo, con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, obró con voluntad de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejantes en todo a nosotros, excepto en el pecado”.

El corazón de nuestro mundo y el corazón de nuestros contemporáneos se hallan profundamente heridos. Como consecuencia de las divisiones entre las personas, entre diferentes colectivos dentro de la sociedad, o entre las naciones. Las causas de estas divisiones son variadas, desde los antagonismos ideológicos o políticos a la contraposición de intereses económicos, pasando por cuestiones socio-religiosas. A la luz de la revelación y de la fe, la raíz profunda de todas las heridas es el pecado, que separa de Dios, de uno mismo y del hermano. Las consecuencias de esta división profunda se manifiestan en todos los niveles, ya sea en la relación entre naciones, entre ámbitos de la sociedad o entre personas.

El Buen Samaritano se compadeció, curó las heridas y subió a aquel malherido en su propia cabalgadura. Comparte lo suyo hasta el punto de ceder su medio de transporte y llevar al malherido hasta la posada próxima. Los Padres de la Iglesia han interpretado tradicionalmente esta parábola viendo en la posada una imagen de la Iglesia. El papa Francisco ha señalado en varias ocasiones que nuestra sociedad se encuentra en una situación de crisis grave, y ha utilizado la imagen de un hospital de campaña después de una batalla: “Veo con claridad que lo que hoy la Iglesia necesita más es la capacidad de curar heridas y dar calor al corazón de los fieles, cercanía, proximidad. Veo la Iglesia como un hospital de campaña tras una batalla. ¡Qué inútil es preguntarle a un herido si tiene altos el colesterol o el azúcar! Hay que curarle las heridas. Ya hablaremos luego del resto. Curar heridas, curar heridas… Y hay que comenzar por lo más elemental”. Así lo expresó en una entrevista concedida al P. Antonio Spadaro, director de la revista Civiltà Cattolica.

La Iglesia ha de ser una casa siempre abierta; ha de ser una familia que privilegia a los caídos al borde del camino; ha de ser una comunidad atenta, en salida, llena de dinamismo misionero. Oremos con intensidad durante esta semana, para que nuestra Iglesia, y cada una de nuestras comunidades, sea de verdad casa de acogida, hospital que sana, posada que recibe a todos, una auténtica casa y escuela de comunión.

+José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

COPE ESPEJO ALMERÍA: Celebramos el 350 cumpleaños de la parroquia de San Sebastián

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El Arzobispo bendecirá hoy un nuevo oratorio en la parroquia de San Sebastián

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El Arzobispo bendecirá hoy un nuevo oratorio en la parroquia de San Sebastián

La Parroquia de San Sebastián de Sevilla celebra hoy sábado, 20 de enero la fiesta de su titular San Sebastián.

El Arzobispo de Sevilla Monseñor José Ángel Saiz Meneses presidirá a las 20.00h la  Santa Misa ofrecida por la Hermandad de la Paz, que tiene por titular al santo mártir.

Previamente, a las 19,45, Mons. Saiz bendecirá el  nuevo Oratorio dedicado a la Sagrada Familia que a partir de ahora estará a disposición de los feligreses como lugar de oración ante Jesús Sacramento.

Os invitamos a participar de tan gozosos acontecimientos.

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Confirmaciones en las parroquias de Jerez del Marquesado y Lanteira

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Confirmaciones en las parroquias de Jerez del Marquesado y Lanteira

 

El pasado viernes, día 12 de enero, la parroquia de Jerez del Marquesado celebraba la confirmación de dos jóvenes, acompañadas por diez adultos. Y, el viernes 19 de enero, en la parroquia de Lanteira, recibían la confirmación cuatro jóvenes.

 

Fue el obispo de la diócesis de Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, quien administró el sacramento de la Confirmación a estos dos grupos. D. Francisco Jesús, como hace en todas estas celebraciones, animó a los confirmandos a ser fieles a su fe y auténticos testigos del Evangelio, allí donde estén.

En ambas parroquias, el obispo estuvo acompañado por el párroco, José Antonio Robles, que manifestaba que “por la imposición de manos y la unción con el Crisma, el Espíritu Santo sigue edificando nuestra iglesia diocesana”.

Sin duda, estas confirmaciones han sido la mejor manera de comenzar el año en estas parroquias., con la fuerza del espíritu Santo.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Jerez confirmaciones 12 1 24

Lanteira confirmaciones 19 1 24

 

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Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 3

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Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 3

Señor, abre nuestros corazones a quienes no somos capaces de ver

“¿Quién es mi prójimo?” (Lc 10,29)

Reflexión día 3: Sábado, 20 de enero

  

El maestro de la ley quería autojustificarse con la esperanza de que el prójimo al que debía amar fuese alguien de su propio pueblo y de su misma fe. Este es un instinto humano natural. Cuando invitamos a las personas a nuestros hogares, a menudo son personas que comparten nuestro estatus social, nuestra visión de la vida y nuestros valores.

Hay un instinto humano de preferir lugares familiares. Lo mismo puede decirse de nuestras comunidades eclesiales. Pero Jesús lleva al maestro de la ley, y a aquellos que lo oían, a profundizar en su propia tradición al recordarles la obligación de acoger y amar a todos, independientemente de su religión, cultura o condición social.

El evangelio enseña que amar a los que son como nosotros no es extraordinario. Jesús nos conduce hacia una visión radical de lo que significa ser humano. La parábola ilustra de una manera muy visible lo que Cristo espera de nosotros: abrir nuestros corazones y caminar en su camino, amando a los demás como él nos ama. De hecho, Jesús responde al maestro de la ley con otra pregunta: no es «¿quién es mi prójimo?», sino, «¿quién demostró ser prójimo del hombre necesitado?».

Nuestros tiempos de inseguridad y miedo nos confrontan con una realidad donde la desconfianza y la incertidumbre pasan a primer plano en las relaciones. Este es el desafío de la parábola de hoy: ¿para quién soy prójimo?

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Concesión de la medalla de oro de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa a D. Pablo Atencia Robledo, anterior presidente de la Agrupación (Iglesia de San Julián-Málaga)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Eucaristía con motivo de la concesión de la medalla de oro de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa a D. Pablo Atencia Robledo, anterior presidente de la Agrupación

CONCESIÓN DE LA MEDALLA DE ORO DE LA AGRUPACIÓN DE COFRADÍAS DE SEMANA SANTA A D. PABLO ATENCIA ROBLEDO, ANTERIOR PRESIDENTE DE LA AGRUPACIÓN

(Iglesia San Julián-Málaga, 20 enero 2024)

Lecturas: 2 Sam 1, 1-4.11-12.19.23-27; Sal 79, 2-7; Mc 3, 20-21.

1.- La concesión de la Medalla de Oro de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa de Málaga a D. Pablo Atencia Robledo, su anterior Presidente, es ocasión propicia para dar gracias a Dios por el regalo que ha supuesto para el mundo cofrade malagueño la persona y el quehacer de nuestro hermano.

Varias son las facetas que se podrían comentar como homenaje a Pablo: su fe cristiana, su “iter” como cofrade, que inicia desde su bautismo; sus responsabilidades asumidas en el seno de la Cofradía de Estudiantes o vinculadas a otras cofradías; y, finalmente, su responsabilidad al frente de la Agrupación; cabría hablar también de Pablo “abogado” o de Pablo como posible político (Risas). Pero de ello no me toca hablar ahora; lo harán otros en su momento.

Hoy también es momento para reflexionar sobre la misión del cofrade en la Iglesia y en la sociedad. Vamos a centrar nuestra exposición en tres puntos: celebrar, evangelizar y vivir la fraternidad.

I.- Celebrar el misterio pascual

2.- La principal misión de los cofrades es celebrar el misterio pascual de Jesús de Nazaret; representado en los momentos de su Pasión, propios de la Semana Santa. La Pascua del Señor es la fiesta litúrgica más importante de la fe cristiana, centro y culmen del año litúrgico.

Cuando voy por las parroquias o los colegios, al preguntar a los niños cuál es la fiesta cristiana más importante, suelen responder que es la Navidad. Les respondo que es la Pascua. La Navidad mira a la Pascua; Jesús nace para salvarnos; y si no hubiera habido resurrección no habría salvación. La Pascua es el “paso” de la muerte a la vida.

La figura central es Jesucristo, el Hijo de Dios, que se ofrece libremente a su Padre por la salvación de todos los hombres, aceptando la pasión y el sacrificio cruento de su vida. Los evangelios son el testimonio más claro e histórico de los hechos que van desde el Domingo de Ramos hasta el día de Pascua de Resurrección, que es lo que celebráis los cofrades.

Recordemos, pues, queridos fieles, que ésta es la finalidad primordial de la Semana Santa.

3.- Junto al protagonista, Jesucristo, aparecen en nuestra Semana Santa otros personajes secundarios históricos, que la piedad cofradiera ha popularizado: los apóstoles, María la Madre del Señor y otras mujeres, el rey Herodes, el sumo sacerdote, el procurador Romano Pilato, la soldadesca, los seguidores y discípulos del Señor, la plebe y otros personajes. También hay algún personaje inventado por la imaginería religiosa.

Los pasos de nuestra Semana Santa ofrecen a la piedad popular toda esa riqueza de rostros, personajes, actitudes y situaciones. Todos ellos participan activamente en el relato de la pasión de Jesús. Nosotros, a ejemplo suyo, debemos participar también de modo activo, puesto que no somos meros espectadores.

Os invito para la Semana Santa a que asumáis algún personaje, que puede ser distinto cada día: cómo vive la Virgen María la pasión del Señor, cómo la vive Pedro, Pilato, los apóstoles; y, naturalmente, cómo la vive Jesús. Esa riqueza artística debe ayudarnos a vivir mejor la Semana Santa y a celebrar el Misterio pascual.

Nadie puede encontrarse con Jesús y quedar indiferente. En los evangelios vemos que cualquier personaje que se encuentra con Jesús cambia de vida. Porque Cristo es el centro de historia, fundamento y piedra angular, como dice san Pablo: «Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular» (Ef 2, 20). Nadie puede construir fuera de ese fundamento.

Como fundamento de nuestra fe debemos celebrar el Misterio Pascual o la Pascua del Señor.

II.- Evangelizar

4.- Una segunda tarea que asumís los cofrades es evangelizar, a través de su testimonio personal y comunitario mediante la piedad popular.

Jesucristo es el primer evangelizador, enviado por el Padre. Evangelizar significa anunciar la Buena Nueva. Jesús marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios y decía: «Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed en el Evangelio» (Mc 1, 15). La gran tarea del cofrade es anunciar la Buena Nueva de la salvación.

Evangelizar significa que Dios habla; nos ha hablado a través de los profetas y, en la etapa final, a través de Jesucristo, que es el Verbo o Palabra definitiva de Dios (cf. Concilio Vaticano II, Dei Verbum, 4); ya no hay más revelación, porque ha dicho todo lo que tenía que decir para nuestra salvación.

Evangelizar significa que Dios tiene poder, da alegría, abre las rejas de la esclavitud; su luz ofrece al pueblo exiliado la posibilidad de regresar a casa; su alianza renueva la historia de su amor al hombre. La acción evangelizadora divina comprende tres palabras: justicia (dikaiosyne), paz (eirene) y salvación (soteria) (cf. Benedicto XVI, Meditación durante la primera Congregación general de la XIII Asamblea general ordinaria del Sínodo de los Obispos, Vaticano, 8.10.2012).

Jesús retomó en la sinagoga de Nazaret las palabras de Isaías: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4, 18-19). La buena nueva de este «Evangelio» va destinada precisamente a los excluidos, a los exiliados, a los encarcelados, a los que sufren y a los pobres.

Esa es la Buena noticia que tenéis que proclamar en nuestra sociedad; porque sigue habiendo esclavizados, que no son conscientes de ello, pero son esclavos de sus propios deseos, de las modas, de las ideologías.

5.- Queridos cofrades, vosotros sois los discípulos evangelizadores en nuestro mundo actual, que debéis ofrecer al hombre de hoy la salvación de Dios y la felicidad que el ser humano busca; porque mucha gente persigue la felicidad, pero le resulta difícil encontrarla porque la busca donde no está. Todos vamos buscando la felicidad, pero no todos aciertan a encontrarla; porque está en Jesucristo que es quien nos salva y da sentido a nuestra vida. Hemos de distinguir entre “felicidad” y “placer”; éste último se encuentra en muchos sitios, pero la felicidad profunda y auténtica a la que está llamado el ser humano, solo se encuentra en Cristo. De esto debéis ser testigos.

La Iglesia lleva a cabo su misión en el mundo obedeciendo el mandato del Señor: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado» (Mt 28, 19-20). La Iglesia está convocada por Dios para ser enviada a la humanidad. La palabra griega “ekklesia” y la palaba hebrea “kahal” tienen el mismo sentido de “convocación”; hemos sido convocados, llamados por el Señor. La evangelización es la vocación propia de la Iglesia; ser Iglesia es ser misión, es decir, evangelizar. Vuestra tarea es evangelizar nuestro mundo, que falta le hace.

Cada cristiano debe ser oyente de la Palabra de Dios, meditarla en su corazón, cumplirla en su vida y anunciarla (cf. Lc 11, 28). El cristiano y, por tanto, el cofrade, debe ser misionero y apóstol. Tomamos el relevo y pasamos el testigo al transmitir la fe; somos como eslabones de una cadena, dentro de la cual somos evangelizados y evangelizadores.

Y no os preocupéis de hacer el ridículo; a Jesús lo tomaron por “loco”, como hemos escuchado en el evangelio; su familia fue a llevárselo, porque decían que estaba fuera de sí (cf. Mc 3, 21). A nosotros aún nos ha dicho nadie que estamos locos por evangelizar o por ser testigos de la fe. Hasta llegar ahí, a todos nos queda un buen trecho.

III.- Vivir la fraternidad

6.- El tercer punto de nuestra reflexión es la necesidad de vivir la fraternidad. Las dos primeras reflexiones sobre celebrar el Misterio pascual y evangelizar son propias de todo cristiano; ésta última es específica del cofrade.

Hermandad o Cofradía significa vivir la comunión entre hermanos, cuyo fundamento es Jesucristo. Los amigos se eligen, pero los hermanos se nos regalan. No hemos elegido a nuestros hermanos, ni a los de sangre, ni a los de cofradía, ni a los de la parroquia, ni a los de la comunidad cristiana. No os habéis elegido como cofrades, sino que sois un regalo para el otro hermano. Ser hermano es mucho más que ser amigo.

La unidad de la comunidad eclesial no es de orden sociológico, ni psicológico, ni cultural. Los lazos que la estrechan proceden del amor de Dios, «derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado» (Rm 5, 4) en el Bautismo, que nos ha hecho hijos del Padre, convirtiéndonos a su vez en hermanos. Vuestras relaciones cofrades son, ante todo, de fraternidad; ni siquiera de amistad o familiaridad. Es bueno distinguir esta diferencia.

La unión con Jesucristo fomenta la unión con quienes encontramos en el camino de la vida y, de modo particular, con quienes estamos unidos por vínculos de la comunidad cofrade. Para ser verdaderamente hermanos o cofrades es necesario estar unidos en el Señor, quien nos dejó el distintivo del amor: «En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros» (Jn 13, 35).

Desde esta perspectiva están fuera de lugar en toda cofradía: las batallas internas por el poder, las rencillas, las denuncias y las tensiones inútiles que no llevan a ninguna. Os lo he dicho otras veces y lo repito hoy con cariño: me daríais una gran alegría, si el Obispo de Málaga no tuviera que intervenir nunca para pacificar tensiones internas de las cofradías. Veo que estáis muy serios; no nos pongamos tan serios (Risas).

7.- Aunque parezca que la Iglesia y la vida cofradiera vayan a menguar, como dicen los detractores de la Iglesia y del mundo cofrade: esto va a pique, la Iglesia se hunde, vienen la debacle; hay indicadores que apuntan a un nuevo resurgimiento. Como sucede en toda época de crisis, los implicados asumen mejor sus compromisos.

En época de persecuciones religiosas incluso los fieles que parecen más miedosos, son animados por el Espíritu y son capaces de dar la propia vida con alegría. Vivimos un cambio de época, que es difícil, pero precisamente por eso el Espíritu nos da su fuerza para cumplir nuestra misión en este momento y en esta sociedad, que espera una palabra y un ejemplo vuestro. Esto nos anima a avivar nuestra responsabilidad y nuestro compromiso cristiano y cofrade.

8.- Hemos dado gracias a Dios y ahora deseo agradecer vuestra misión, entrega y generosidad como cofrades. La presencia de las cofradías en nuestra querida Málaga la enriquecen; dejando aparte los criterios socio-políticos, consideramos que la presencia de los cristianos y, por tanto, de los cofrades, da mayor calidad a nuestra ciudad.

Muchas gracias por lo que sois y por lo que ofrecéis de manera desinteresada, aportando la Luz de Cristo a esta sociedad que necesita un sentido a su vida.

Recordemos nuestras tres tareas: Celebrar el misterio pascual; evangelizar y vivir la fraternidad. Para ello contamos con la presencia y la ayuda del Señor, que nos ha dicho: «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28, 20). ¿Qué miedo podemos tener, si Él está con nosotros?

Y contamos con la protección maternal de la Santísima Virgen María, bajo las distintas advocaciones marianas de nuestras cofradías y devociones, siendo la Reina de los Cielos la titular de la Agrupación. A ella nos encomendamos y le pedimos que nos lleve de mano en este tiempo que nos toca vivir. Amén.

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Restaurados documentos históricos de la Iglesia Asidonense

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El Archivo Histórico Provincial de Cádiz ha sido el encargado de realizar los trabajos de restauración de documentos como la Bula de creación de la Diócesis.

En la jornada de hoy, la Diócesis de Asidonia-Jerez, representada por el Vicario General y Director del Archivo Histórico, D. Roberto Romero, ha realizado una visita a las instalaciones del Archivo Histórico Provincial de Cádiz. El motivo de este encuentro, ha sido la recogida por parte de la Iglesia Asidonense de varios documentos históricos, los cuales habían sido restaurados por este ente dedicado a la conservación y custodio de la historia de la provincia de Cádiz.

En este acto, han estado presente, además del sacerdote D. Roberto Romero, el Delegado Territorial de Turismo, Cultura y Deporte de la Junta de Andalucía en Cádiz, Jorge Vázquez y el Director del Archivo Histórico Provincial de Cádiz, Santiago Saborido.

Entre los documentos restaurados se encuentran la Bula del Papa san Juan Pablo II por la que nombra Obispo Auxiliar de Sevilla a Monseñor Rafael Bellido Caro el 13 de noviembre de 1973, la Bula del Papa san Juan Pablo II por la que crea la Diócesis de Asidonia-Jerez el 3 de marzo de 1980, la Bula del Papa san Juan Pablo II por la que nombra Obispo Titular de la Diócesis de Asidonia-Jerez a Monseñor Rafael Bellido Caro el mismo día de 3 marzo de 1980, la Bula del Papa san Juan Pablo II por la que disuelve el Cabildo de la Colegiata de Jerez de la Frontera y constituye el Cabildo de la Catedral de Asidonia-Jerez el 26 de mayo de 1984, y un Breve del Papa san Juan Pablo II declarando a San Juan Grande como patrón de la Diócesis de Asidonia-Jerez, el 10 de diciembre de 1986.

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La unidad de los cristianos, en “El Espejo”

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Emitido en COPE Granada y COPE Motril.

Desde el día 18 y hasta el 25 de enero se celebra el Octavario de oración por la unidad de los cristianos, para rezar por esta intención. En Granada, en el programa “El Espejo” emitido hoy viernes, 18 de enero, en COPE Granada y COPE Motril, hemos conversado con el Director del Secretariado de Relaciones Interconfesionales de la Archidiócesis sobre este Octavario.

Os contamos también otras noticias de actualidad diocesana, como la conmemoración del aniversario del fallecimiento del rey Fernando el Católico o la Semana Bíblica, que hoy concluye en sus sesiones formativas, y el Domingo de la Palabra de Dios este domingo día 21.

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