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Sanlúcar la Mayor celebrará el 775º aniversario de la primera misa en la villa

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Sanlúcar la Mayor celebrará el 775º aniversario de la primera misa en la villa

La localidad sevillana de Sanlúcar la Mayor celebra estos días el 775º aniversario de la restauración del culto cristiano y de la celebración de la primera misa tras la dominación árabe. Y lo hace con un amplio programa de actos, entre los que destaca la Eucaristía que presidirá el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, el lunes 29 de junio a las ocho y media de la tarde. La misa será en la iglesia de San Pedro, un templo que data del siglo XIII.

Desde Sanlúcar al resto del Aljarafe

La reconquista de Sanlúcar la Mayor está fechada el 28 de junio de 1251. Las tropas castellanas que anteriormente habían tomado la capital hispalense, entraron en la villa de Sanlúcar lideradas por el caballero Fernán Gutiérrez. Desde ahí se continuó con la recuperación del resto de la comarca del Aljarafe.

En cuanto a la conmemoración de la primera Eucaristía, al día siguiente de la toma de Sanlúcar la Mayor, y coincidiendo con la festividad de san Pedro, se celebró la primera misa de acción de gracias. A tal fin, se consagró la antigua mezquita bajo la advocación del santo, lo que dio origen a la actual iglesia de san Pedro, que combina elementos mudéjares y del siglo XIII. Esta iglesia, estrechamente vinculada al rey Alfonso X El Sabio, ha sido restaurada recientemente, destacando la recuperación de unas pinturas murales.

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Abiertas las inscripciones para las Jornadas de verano del Curso “Amor humano”

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Organizadas por la Pastoral Familiar, se celebrarán del 3 al 5 de julio, en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada y se ofrecen como “una jornada para redescubrir el sentido del amor verdadero”.

La Pastoral Familiar celebra sus Jornadas de verano del Curso que lleva a cabo a lo largo del año “Amor humano, matrimonio y familia”. Estas Jornadas serán del 3 al 5 de julio, en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada, y la inscripción está abierta, hasta el 30 de junio.

El objetivo de las Jornadas de verano es “a continuación de una formación adecuada que ayude a cada persona a afrontar la tarea en la educación y el acompañamiento en este contexto social concreto que estamos viviendo”, informó la Delegación diocesana de Pastoral Familiar.

Estas Jornadas están dirigidas especialmente a quienes participan en el Curso “Amor humano, matrimonio y familia” durante el año. Pero también pueden participar las personas que lo deseen y “quieran descubrir, junto a otros, los retos, ventajas y consecuencias de lo que significa estar y acompañar”.

La matriculación se hace a través “de un formulario, disponible EN ESTE ENLACE https://forms.gle/nN5QKM7VPDnGAPza7 Su precio es de 50 euros por persona y 90 euros por matrimonio.

Estas Jornadas se desarrollarán desde el viernes 3 de julio, entre las 16 y 20 horas, hasta el domingo, de 10 a 14 horas. El horario del sábado es intenso, de 9:30 a 14 horas y de 16 a 20 horas, con comida y sobremesa que cada participante puede llevar, ya que hay espacios habilitados para ello.  

Esta propuesta veraniega se propone como “una jornada para redescubrir el sentido del amor verdadero”.

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Misa de acción de gracias por la visita del Papa. «Ojalá sea también un éxito de frutos para la diócesis»

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La Catedral de La Laguna acogió este pasado viernes 19 de junio, una Eucaristía de acción de gracias por la visita del papa León XIV a nuestra diócesis. El obispo Eloy Santiago presidió la celebración en un templo abarrotado de fieles. Muchos de ellos quisieron vivir este momento con las camisas del voluntariado, creando una estampa muy colorida que traía a la memoria las imágenes de hace una semana en los diversos actos junto al Santo Padre.

Monseñor Santiago comenzó su homilía definiendo esta visita como un acontecimiento histórico para nuestra diócesis. “Ha sido algo único y aún tenemos en nosotros la emoción de aquel momento. Hoy nos reunimos para elevar nuestra oración de acción de gracias al Señor por la visita del Papa a nuestra diócesis. No solo a Tenerife, sino a todas las islas en definitiva”.

A la luz de la carta del apóstol Pablo a los colosenses, el prelado recordó que los cristianos debemos vivir en actitud de agradecimiento. “Él nos habla del agradecimiento como un mandato. Incluso a la comunidad cristiana de los primeros siglos, en una situación difícil, a veces de persecución, cuando menos de incomprensión, también les invita a elevar cánticos al Señor y a ser agradecidos”.

En este sentido, el obispo indicó que esta visita del Papa la debemos acoger con humildad. “Nuestra diócesis no se merecía esta visita, porque no es cuestión de mérito, es cuestión de gracia, de regalo del Señor, de sobreabundancia de la gracia de Dios. Si releemos los textos del Santo Padre veremos que, en Santa Cruz, por ejemplo, al menos en seis veces, dijo gracias”.

Santiago hizo hincapié en que el agradecimiento del Papa a la diócesis se mostró en dos sentidos. Gracias por lo que son y gracias por lo que hacen. “¿Y qué somos? Somos Iglesia, somos el pueblo de Dios, con nuestras limitaciones, con nuestras debilidades, con nuestros pecados estructurales como Iglesia, pero somos un pueblo en camino, somos un pueblo que quiere hacer la voluntad de Dios. ¿Y que hacemos? Pues como diría aquel siervo del evangelio, lo que tenemos que hacer, ni más ni menos, somos siervos inútiles que queremos hacer la voluntad de nuestro Señor”.

Para terminar su homilía, el obispo dio gracias a Dios por tantas personas que hicieron posible este viaje del Papa y tuvo una mención especial a Antonio Pérez, coordinador del comité local para la visita. “Fueron unos meses muy intensos de trabajo y de reuniones. Colaboraron las administraciones públicas y privadas, muchas personas anónimas, muchísimos voluntarios, el comité local con Antonio a la cabeza, así que estoy muy agradecido porque, como vimos, fue un gran éxito de organización, de vivencia y ojalá sea también un éxito de frutos para nuestra diócesis. De corazón, como pastor, padre de esta diócesis, a todos y cada uno de ustedes aquí presentes, y a tantos otros que no están pero que también colaboraron, gracias, gracias y gracias”.

Al término de la Eucaristía el coordinador del voluntariado, Pedro López, también dirigió unas sentidas palabras de agradecimiento al obispo, a Antonio Pérez y a los voluntarios por su trabajo durante estos meses.

Posteriormente, el prelado Nivariense trasladó el cáliz con el que celebró el Papa la misa en el Puerto de Santa Cruz hasta una vitrina que se ha instalado en la capilla de los santos canarios. En la misma se puede contemplar varios elementos utilizados por el Santo Padre el 12 de junio: la casulla, el misal, el leccionario, la mitra y un folleto firmado por el Papa.

Ha partido a la Casa del Padre la Misionera Dominica, Sor Julia María García

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Este viernes 19 de junio, ha fallecido la Misionera Dominica de la Sagrada Familia, Sor Julia María García Díaz, a la edad de 92 años.

Sor Julia nació el 20 de mayo de 1934 y era natural de La Matanza de Acentejo. En estos momentos estaba en la Comunidad de Misioneras Dominicas de Vistabella.

La Misa exequial se celebrará este viernes 19, a las 16:00 h., en la capilla de la comunidad de Vistabella.

“Los guardianes de la herencia en la era del cálculo vertiginoso”: lectura de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV

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El anuncio ha resonado desde la columnata de Bernini hasta las cuencas de los ríos que el asfalto aún no ha logrado domesticar. El 15 de mayo de 2026 León XIV firmó la encíclica Magnifica Humanitas (MH), un escrito dedicado a la custodia de la persona humana en los tiempos de la inteligencia artificial y del incremento tecnológico. Para las cancillerías occidentales, los centros financieros y las universidades del norte global, el documento es un mapa ético frente al avance de los algoritmos y el peligro transhumanista de abolir la fragilidad humana. Sin embargo, cuando las páginas de este texto se repasan desde las realidades de las comunidades indígenas, la lectura se desvía del tecnoptimismo metropolitano para convertirse en una poderosa profecía de resistencia y memoria. El andamiaje digital pretende reescribir la condición humana desde el aislamiento individualista y el consumo digital; los pueblos ancestrales responden con el cuidado mutuo, la labor compartida y la mirada que celebra la creación como un don recibido, no como una mercancía a explotar.

No deja de ser paradójico que un documento pontificio que aborda la frontera de la computación cuántica y los modelos de lenguaje automatizados pueda ser portavoz también de pueblos cuya tecnología es el tejido vegetal, la siembra artesanal y la escucha atenta de la creación. Pero la paradoja es solo superficial. En el fondo, la voz del Sucesor de Pedro y el clamor de los guardianes ancestrales de la tierra convergen en un mismo diagnóstico: la humanidad corre el riesgo de edificar una nueva Torre de Babel, donde la obsesión por la eficiencia termine por desterrar el misterio encarnado del ser humano.

El nuevo ropaje de la vieja desposesión

Para el habitante de una comunidad originaria, la inteligencia artificial no es una abstracción de silicio ni una aplicación en una pantalla reluciente; es la continuación, por vías infinitamente más sutiles, de un modelo de dominio que busca separar lo que Dios unió: el hombre, la comunidad y la tierra. La encíclica denuncia con lucidez lo que los analistas llaman el colonialismo de datos (cf. MH, n. 178), pero que en la geografía indígena se experimenta como la enésima ola de extracción.

León XIV advierte que detrás de la falsa promesa de un bienestar ilimitado se esconde la explotación de los invisibles. Las comunidades saben bien que las nubes digitales donde se procesa el conocimiento del mundo no flotan en el aire; se sostienen sobre el hardware que exige la devastación minera de tierras raras, alterando los cursos de agua y desplazando poblaciones enteras. El cálculo global se alimenta de la periferia. Cuando la encíclica advierte contra “los modelos que prosperan a costa de la vulnerabilidad” (MH, n. 170), la comunidad indígena no lee una predicción futurista, sino la crónica de su propia historia. Las luces parpadeantes de los servidores del norte se encienden con el sacrificio de la biodiversidad que los pueblos indígenas protegieron durante siglos con esmero.

La encarnación frente a la ilusión del silicio

Uno de los núcleos más luminosos de Magnifica Humanitas es su defensa de la fragilidad y la condena de la ilusión del control absoluto. Su Santidad recurre a una teología de la encarnación que resuena con fuerza en la cosmovisión comunitaria: el ser humano madura a través de su cuerpo, de su relación con la tierra, del trabajo con sus manos y de la aceptación de sus límites. Frente a un humanismo tecnológico que adora la eficiencia y ve el límite biológico como un error de programación a corregir, el pensamiento indígena se presenta como un bastión de cordura. Para las comunidades originarias la sabiduría no reside en la acumulación de datos desencarnados, sino en la memoria comunitaria que se transmite por la palabra hablada y el sudor compartido en la milpa o el chagra. La inteligencia artificial procesa, pero no contempla. Calcula combinaciones, pero es incapaz de sentir el dolor del suelo erosionado o la alegría de la lluvia tras la sequía. Al defender la finitud del ser humano (cf. MH, nn. 118-120), el Papa ratifica la resistencia de los pueblos indígenas frente a un sistema global que descarta al débil, al anciano y al que no produce al ritmo exigido por la máquina. Si la perfección técnica exige deshumanizarnos, los pueblos originarios eligen seguir siendo humanos, imperfectos y arraigados.

El poliedro social y la ecología integral del espíritu

La encíclica recupera con acierto la imagen del poliedro —una figura cuyas múltiples caras reflejan, desde ángulos distintos, la única luz del Evangelio— (cf. MH, n. 25). Aquí es donde la voz indígena reclama su lugar legítimo en el concierto de la Iglesia y del mundo. No son piezas de museo ni el vestigio de un pasado superado por la cibernética; los pueblos ancestrales son una cara indispensable de esa humanidad que el Creador soñó.

Frente a la uniformidad cultural que imponen las autopistas de la información, donde todas las mentes deben consumir los mismos contenidos y adoptar la misma lógica instrumental, la comunidad indígena opone el valor de la diversidad lingüística, de la justicia comunitaria y de una economía de subsistencia que entiende que los bienes de la tierra tienen un destino universal. La encíclica no es solo un llamado a regular los algoritmos; es una invitación urgente a cambiar la métrica del progreso. Al respecto, el Obispo de Roma recuerda que “no es verdadero progreso aquello que aumenta el bienestar de algunos degradando los ecosistemas, descargando costos sobre las comunidades más vulnerables o comprometiendo las condiciones de vida de quienes vendrán después de nosotros” (MH, n. 84). Por el contrario, el genuino desarrollo de la sociedad se mide por la tutela que otorga a la dignidad de la persona y a la custodia de la Casa Común. En las asambleas indígenas esa premisa se vive cotidianamente cuando las decisiones se toman pensando no en el rendimiento financiero del próximo trimestre, sino en la supervivencia de las próximas siete generaciones.

Tejedores de esperanza en una intrincada coyuntura

El Santo Padre concluye sus reflexiones con una evocación mariana, presentando a Santa María como fuente de inspiración para que cada uno de nosotros se vuelva tejedor de esperanza en la hora presente, signada por la complejidad y copiosos desafíos (cf. MH, n. 245). Para el pueblo indígena esa expresión es familiar y entrañable. La Virgen no es la reina de las abstracciones técnicas, sino la Madre de rostro mestizo y pies cansados que acompaña el caminar de los pueblos despojados, enseñando “a adquirir un punto de vista diferente para mirar el mundo desde abajo, con los ojos de quien sufre, no con la óptica de los potentes” (ibid).

Con este magisterio León XIV ofrece al mundo entero una lección directa y desprovista de retórica: la tecnología debe servir para sanar y conectar, jamás para mancillar o anular el rostro del hermano. En el tablero donde las potencias mundiales discuten el control de los algoritmos y la soberanía cognitiva, los pueblos originarios levantan la mirada, serenos, para recordarle a la modernidad una verdad tan antigua como el Génesis: las torres del orgullo humano que olvidan la carne y la tierra están irremediablemente destinadas a desmoronarse. La verdadera grandeza no está en el cálculo que nos desborda, sino en el amor que nos humaniza.

Mons. Fernando Chica Arellano
Observador Permanente de la Santa Sede ante la FAO, el FIDA y el PMA

El Obispo agradece y alienta a los voluntarios de la Pastoral Penitenciara a seguir siendo testimonio dentro de Jaén II

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Nuestro Obispo, Don Sebastián Chico Martínez, en la tarde del martes 18 de junio, mantenía su anual encuentro con voluntarios de la Pastoral Penitenciara y capellanes: Carmen Fernández, José González y su delegado, Domingo Pérez, fuimos presentadnos e informando el taller o curso que desarrollamos cada voluntario.

Las palabras de Don Sebastián fueron de reconocimiento y aliento se enmarcaron dentro del reconocimiento a un voluntariado desarrollado en una realidad del servicio a personas, cuyas “circunstancias vitales sobrepasan a todos los allí presentes”, según palabras de uno de los asistentes al encuentro, a lo que se une la generalizada incomprensión de una sociedad que no entiende en muchas ocasiones cómo la Iglesia echa una mano a delincuentes condenados y otros preventivos y a que los considera “personas que no han perdido un ápice de dignidad” por estar allí.

La visita apostólica del Papa León XIV a España sobrevoló en todo momento y, sobre todo, su especial alocución a las internas de la cárcel de Brians 1 en Barcelona, en donde les dio cercanía y esperanza, y frases como “Tu pasado no te define”, “Dios te quiere como eres, pero te sueña mejor”.

Monseñor Chico Martínez, quien ya ha realizado alguna visita al centro penitenciario Jaén II en el año 2026 y celebraba también el Jubileo de la Iglesia del 2025 entre barrotes, nos animaba a los voluntarios a testimoniar a Cristo entre los privados de libertad, nos recordaba que somos enviados de la Iglesia de Jaén, como misioneros proféticos para acercarles al amor de Dios y descubrir Jesús de Nazaret como un apoyo importante en sus vidas, dándole una oportunidad a Jesús y subrayaba que la misión no terminaba en la prisión, para generar un mundo mejor para todos, sino que se extendía al volver cada uno a sus quehaceres cotidianos dando a conocer la realidad tan desvirtuada que tiene la sociedad de los cautivos, donde descubrimos que son rostros sufrientes del Señor. Con una expresión gráfica, “de la prisión a la misión”, resumía esta parte de su mensaje.

En el encuentro también se trataron temas referentes al día a día de un voluntariado que tiene las dificultades propias de un régimen carcelario, sujeto a normas sistémicas que, en ocasiones, impiden ir más allá de los anhelos de solidaridad de los propios voluntarios. El Prelado hizo hincapié en el papel de la pastoral como instrumento de apertura de caminos de esperanza e iniciativas que poco a poco pueden ir calando hasta hacerse una realidad. Comparaba la diferencia entre la compañía del delegado de pastoral penitenciaria, quien puede desarrollar su labor con voluntarios que sí tienen acceso al recinto carcelario, y los delegados de pastoral de la salud de Andalucía, cuyos capellanes de hospitales se ven obligados, por ahora, a hacer su labor de reconfortar a enfermos y moribundos en soledad.

Asimismo, no faltaron alusiones de voluntarios al planteamiento de soluciones cuando los internos salen en libertad en relación a temas como el alquiler de viviendas o el acceso a un puesto de trabajo. Aunque no son realidades desconocidas para él, el obispo volvía a escuchar de mano de los voluntarios las dificultades y proyectos de la labor que también realiza la pastoral penitenciaria en el cuidado a las familias de los internos, búsqueda de soluciones laborales y habitacionales cuando emprenden su camino en libertad o el acompañamiento de aquéllos que quieren salir de permisos esporádicos mientras cumplen condena y no tienen a donde ir.

Datos del curso 25-26
El delegado episcopal, D. Domingo Pérez, acompañado por los otros dos capellanes del centro penitenciario, daba cuenta de los datos generales más significativos de la actividad realizada durante todo el curso académico: más de 25 talleres desarrollados semanalmente, 10 internos que hicieron el Camino de Santiago (con previsión de otros 5 que lo harán a partir del próximo mes de septiembre), 3 cautivos que voluntarios participarán en Francia en la ayuda a los enfermos de la Hospitalidad de Lourdes o la presencia de la imagen de Jesús del Perdón de la Hermandad del Perdón, Amor y la Esperanza de Jaén en el centro penitenciario, coincidiendo con las fiestas de la Merced en septiembre del 2025. Especial atención se prestó a las 18 salidas de convivencia programadas, invitados por Parroquias, Equipos de Caritas y Cofradías, en las que han participado más de 200 internos a lo largo del curso con acogidas de comunidades eclesiales de los pueblos de la provincia de Jaén y la capital y que han supuesto, en palabras de los propios internos, “un alivio de aire fresco para salir de los muros”. Según palabras de Pérez Fernández, ya están cerradas seis para el curso pastoral 2026-2027, confiando que se recibiremos más invitaciones, ya que estas experiencias compartidas nos hacen muy a todos: a internos y a las personas que les acogen.

Las dos horas que pasamos con Don Sebastián, salimos fortalecidos y con ánimos renovados para seguir acompañando, escuchando, a las personas privadas de libertad.

Delegación de la Pastoral Penitenciaria

El Obispo preside la Octava del Corpus en la Catedral de Baeza

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Baeza vivía, el pasado domingo, una de las celebraciones más solemnes y significativas del calendario litúrgico con la Octava del Corpus Christi, que se celebró en la Santa Iglesia Catedral de la Natividad de Nuestra Señora.

La jornada comenzó con una Solemne Misa Concelebrada, presidida por el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, y concelebrada por el Obispo emérito, Don Ramón, así como por miembros del Cabildo Catedral y el clero de la ciudad.

En su homilía, Don Sebastián destacó el profundo arraigo eucarístico de la ciudad de Baeza. “Baeza sabe bien lo que significa amar a Jesús Sacramentado. Sus templos, sus cofradías, sus familias, sus silencios de adoración y esta magna Custodia, creada por el maestro platero antequerano Gaspar Núñez de Castro en el S. XVIII, que hoy contemplamos hablan de un pueblo que ha aprendido a ponerse de rodillas ante Dios. Y arrodillarse ante el Santísimo no empequeñece al hombre, al contrario, lo levanta, porque nos libera de tantos ídolos que nos esclavizan: el orgullo, el dinero, la apariencia, la indiferencia”, explicó, para después evocar al Papa León.

“El Papa León XIV, en la Misa del Corpus celebrada en Madrid, recordaba que estas procesiones no son una manifestación exterior ni una supervivencia folclórica, sino expresión de la fe en el Señor Resucitado, vivo y presente, que sigue pasando en medio de nosotros. Por eso, después de la Misa, al procesionar con el Santísimo por las naves y el claustro de esta Catedral, no paseamos un recuerdo: llevamos al Señor, al mismo Cristo que se hace Pan partido para la vida del mundo”.

De igual modo subrayó la importancia intrínseca para la vida cristiana de la Eucaristía: “La Eucaristía es encuentro personal con Jesús, sí; pero nunca intimismo cerrado. No puedo comulgar con Cristo y vivir de espaldas a mis hermanos. No puedo adorar el Cuerpo de Cristo en la Custodia e ignorar el cuerpo herido de Cristo en los pobres, los enfermos, los solos o los descartados”.

Tras la celebración eucarística tuvo lugar la tradicional Procesión del Santísimo Sacramento en su Magna Custodia, recorriendo las naves y el claustro del templo catedralicio en una manifestación pública de fe y adoración al Señor Sacramentado.

La parte musical estuvo a cargo de la Capilla Musical “Musicalma”, con coro y orquesta, bajo la dirección de José Gregorio Trujillo Paredes.

Una cita de especial relevancia para los fieles y devotos, que volvieron a reunirse en torno a Jesús Sacramentado.

Fotos: Pedro Narváez y Daniel Chamorro

La presencia pública de los laicos y su misión evangelizadora en el mundo centra la última sesión del curso del Consejo Diocesano de Pastoral

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El pasado sábado, 20 de junio, el Consejo Diocesano de Pastoral celebró su última sesión ordinaria del curso 2025-2026 en la Casa de la Iglesia de Jaén. La reunión estuvo presidida por el Vicario General y Vicario de Evangelización, D. Juan Ignacio Damas, que excusó la ausencia del Obispo de Jaén, que se encontraba en la Misa exequial de D. Eduardo Criado, quien sirvió durante muchos años a la Iglesia particular de Jaén.

La jornada comenzó con un momento de oración y continuó con la presentación de las conclusiones recogidas tras los diálogos sobre los ministerios laicales instituidos, trabajados en la sesión anterior y enriquecidos posteriormente con las aportaciones enviadas por los consejeros que no pudieron asistir.

Los ministerios laicales, una llamada a la corresponsabilidad

D. Juan Ignacio Damas presentó el resumen de las aportaciones surgidas en los grupos de conversación celebrados el pasado mes de marzo. Entre ellas, destacó la necesidad de dar a conocer mejor los ministerios laicales instituidos en las parroquias y comunidades, promoviendo procesos de sensibilización, formación y discernimiento que ayuden a comprenderlos como una expresión de la corresponsabilidad bautismal de todos los fieles.

Igualmente, se puso de manifiesto la importancia de identificar y acompañar adecuadamente a las personas llamadas a estos ministerios, no solo desde criterios funcionales o prácticos, sino reconociendo la vocación y los carismas que el Espíritu suscita en la vida de la Iglesia. También, se subrayó que quienes reciban estos ministerios deberán contar con el apoyo constante de la comunidad cristiana y de sus pastores, favoreciendo siempre una vivencia del servicio alejada de cualquier forma de protagonismo o clericalización.

Discípulos misioneros en la vida pública

La segunda parte de la sesión se desarrolló mediante la metodología de la “conversación en el Espíritu”, centrando la reflexión en la presencia pública de los laicos y su misión evangelizadora en la sociedad.

A partir de la convicción de que todo bautizado está llamado a ser discípulo misionero, los consejeros dialogaron sobre cómo vivir hoy la fe en medio de una sociedad marcada por desafíos como el individualismo, la desigualdad o la polarización.

Entre las aportaciones compartidas surgió la necesidad de dar a conocer mejor la labor que realiza la Iglesia diocesana, fortalecer la formación de los laicos para su compromiso en la vida pública y potenciar el valor de los testimonios personales como cauce privilegiado para transmitir el Evangelio.

Asimismo, se propusieron iniciativas concretas como encuentros formativos, materiales audiovisuales breves para redes sociales y espacios de reflexión sobre cómo vivir la fe en los distintos ámbitos profesionales y sociales. Además, se insistió en la importancia de adaptar estas propuestas a la realidad de cada parroquia y de buscar nuevos lenguajes que permitan llegar a quienes habitualmente permanecen más alejados de la vida eclesial.

Mirando al próximo Plan Diocesano de Pastoral

El Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, pudo incorporarse al final de la sesión y quiso agradecer personalmente el trabajo y la implicación de los miembros del Consejo.

Don Sebastián destacó la riqueza de las aportaciones recogidas tanto en este órgano consultivo como en los distintos espacios de participación diocesanos, subrayando que todo este trabajo servirá para seguir desarrollando la última fase del actual Plan Diocesano de Pastoral y comenzar a reflexionar sobre los retos del próximo cuatrienio.

En este sentido, recordó la importancia de este organismo para la vida de la Diócesis y afirmó que “El Consejo Pastoral es un órgano que tiene que orientar al Obispo hacia dónde vamos a caminar y hacia dónde vamos a enfocar el siguiente Plan Diocesano”.

Del mismo modo, el Pastor diocesano quiso animar a los consejeros a continuar aportando su experiencia y reflexión para seguir fortaleciendo la comunión y la misión evangelizadora de la Diócesis del Santo Reino.

Con esta sesión concluye el trabajo ordinario del Consejo durante el presente curso pastoral, que retomará sus encuentros el próximo mes de septiembre, para continuar avanzando en la construcción de una Iglesia cada vez más participativa, corresponsable y misionera.

Galería fotográfica: “Consejo Diocesano de Pastoral”

Encuentro de Monaguillos, “Insiders, portadores de esperanza”

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Ya está todo listo para vivir una nueva edición de la convivencia de verano para monaguillos y monaguillas. Una cita esperada por los más pequeños que sirven en el altar y que cada año reúne a decenas de niños y niñas de toda la diócesis.

Bajo el lema “Insiders, portadores de esperanza”, este encuentro quiere hacer vivir a los monaguillos una experiencia de alegría, fe y convivencia, sintiéndose muy cerca de Jesús, que les sonríe y les llama con cariño, como muestra el cartel de este año.

Durante tres días, del 1 al 3 de julio, en la Casa de la Iglesia de Jaén, compartiremos juegos, catequesis, dinámicas, piscina, oración…

Datos importantes del encuentro:

– Acogida: El 1 de julio a las 12:30h en el Seminario.

– Final : El 3 de julio a las 15:00h tras la comida

La convivencia está organizada por la Delegación Episcopal de Vocaciones y el Seminario Diocesano junto a seminaristas, formadores y jóvenes que preparan con mucha ilusión estos días. El encuentro está dirigido a monaguillos y monaguillas desde los 8 años que colaboran habitualmente en el servicio litúrgico de sus parroquias.

En esta ocasión pedimos la colaboración/aportación de 30€ por participante, para hacer frente y colaborar con los gastos de hospedaje, instalaciones, materiales, seguro y comidas. (La inscripción se entregará junto al dinero en efectivo, en la acogida del encuentro).

Inscripciones en en este enlace

Cualquier duda podéis contactar con el seminario a través de redes sociales o en la página web: seminariojaen.es

¡Este verano, Jesús te llama a estar más cerca de Él!

Ya está a la venta en la librería diocesana la obra “Luz de luz”, que firma, entre otros autores, el provicario general, D. José Antonio Sánchez Ortiz

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La editorial PPC ha publicado la obra Luz de luz. De la confesión de la fe de Nicea a la Iglesia del siglo XXI, un volumen colectivo editado con motivo del 1700 aniversario del Concilio de Nicea (325-2025), primer concilio ecuménico y acontecimiento decisivo para la formulación de la fe cristiana y la unidad de la Iglesia. Ya puede adquirirse en la librería diocesana, por 25 euros.

Entre los autores que participan en esta publicación se encuentra D. José Antonio Sánchez Ortiz, Provicario General de la Diócesis de Jaén, director del Instituto Superior de Teología San Eufrasio (ITSE), profesor en las universidades Loyola Andalucía (campus de Granada) y Deusto, además de doctor en Teología por la Pontificia de Comillas. Sánchez Ortiz firma, junto al teólogo y Obispo de Plasencia, Mons. Ernesto Brótons Tena, la segunda parte de la obra, dedicada a la confesión de fe en Jesucristo, núcleo central de los debates y definiciones del Concilio de Nicea.

El libro constituye un homenaje académico y eclesial a la confesión de fe nicena, cuya formulación marcó un antes y un después en la historia del cristianismo. Su título, Luz de luz, recoge una de las expresiones más significativas del Credo de Nicea para referirse a Jesucristo, subrayando su condición divina y su relación eterna con el Padre.

La publicación se estructura en cuatro grandes apartados que recorren los distintos artículos del Credo nicenoconstantinopolitano y su actualidad para la Iglesia del siglo XXI.

La primera parte, «Creo en Dios Padre», escrita por el Obispo de Jerez, Monseñor José Rico Pavés y D. Eloy Bueno de la Fuente, catedrático de Teología Dogmática en la Facultad de Teología de Burgos, analiza la evolución histórica de la fe en Dios desde las primeras civilizaciones hasta la confesión cristiana del Dios revelado por Jesucristo, ofreciendo además claves para la reflexión teológica contemporánea.

La segunda parte, «Creo en Dios Hijo», elaborada por el Obispo de Plasencia, Monseñor Ernesto Brótons Tena y D. José Antonio Sánchez Ortiz, aborda la cuestión central que ocupó a los padres conciliares de Nicea: la identidad de Jesucristo. Los autores estudian la novedad de la Encarnación, la evolución de la fe de la Iglesia en Cristo durante los primeros siglos, las controversias que desembocaron en la crisis arriana y las definiciones doctrinales del concilio. Asimismo, reflexionan sobre la actualidad de la fe nicena y la importancia de una renovada teología de la encarnación.

La tercera parte, «Creo en el Espíritu Santo», a cargo de Dª Rosa Ruiz Aragoneses, Doctora en Teología sistemática, profundiza en el proceso mediante el cual la Iglesia fue explicitando su fe en el Espíritu Santo hasta llegar al Concilio de Constantinopla (381), donde se completó la formulación del credo que hoy continúa proclamando la Iglesia.

Por último, Dª Isabel Corpas de Posada, Doctora enTeología por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. firma la cuarta sección, «Creo en la Iglesia», en la que analiza la evolución de la conciencia eclesial desde los tiempos de Nicea hasta nuestros días, prestando especial atención a la diversidad de ministerios, la recepción del Concilio Vaticano II, la sinodalidad y el papel de la mujer en la vida de la Iglesia.

Con esta publicación, PPC ofrece una reflexión rigurosa y actualizada sobre uno de los acontecimientos fundacionales de la historia del cristianismo, poniendo de relieve la vigencia de la fe proclamada en Nicea y su capacidad para iluminar los desafíos de la Iglesia contemporánea.

Ficha técnica:

ISBN:
9788428843836

Fecha publicación:
11/06/2026

Encuadernación:
Tapa blanda

Núm. páginas:
690

Código interno:
221755

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