La Fraternidad Velad y Orad celebró este pasado fin de semana, del 17 al 19 de abril, un retiro espiritual en la Casa de Espiritualidad Villa Milagrosa, perteneciente a las Hijas de la Caridad, en Jerez de la Frontera. El encuentro congregó a 22 participantes procedentes de diversos puntos de la diócesis, incluso uno de Cuenca, en una experiencia centrada en el silencio, la oración y la profundización en la acción del Espíritu Santo en la vida cristiana. Entre ellos se encontraban tres Vírgenes Consagradas, mientras que el resto eran fieles laicos pertenecientes a distintas comunidades cristianas.
Según los organizadores, el retiro ha supuesto “una experiencia intensa de encuentro con Dios”, marcada por momentos de adoración, recogimiento y acompañamiento espiritual. Los asistentes llegaron con distintas cargas personales —problemas, angustias y cansancio espiritual— y, según relatan, vivieron un proceso de renovación interior.
Durante las jornadas, se puso especial énfasis en la acción transformadora del Espíritu Santo, destacando cómo la apertura personal a la fe puede generar cambios profundos. “Se percibía un ambiente de paz, alegría y esperanza difícil de describir con palabras”, señalan desde la Fraternidad.
El retiro concluyó con un clima de gratitud y compromiso, en el que los participantes expresaron haber encontrado una renovada motivación para vivir su fe en la vida cotidiana. Desde la organización subrayan que este tipo de encuentros buscan precisamente ofrecer un espacio donde “derribar resistencias interiores y fortalecer el seguimiento de Jesús”.



















































