El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha presidido esta tarde en la Catedral de Sevilla la celebración de la Pasión del Señor, en la que se contempla la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y se adora su Cruz.
En la celebración litúrgica ha participado el nuncio apostólico en Gran Bretaña, monseñor Miguel Mauri Buendía, y el deán del Cabildo Catedral, Francisco José Ortiz Bernal, representantes del clero y laicado sevillano, así como de la vida consagrada. Asimismo, por parte de las autoridades civiles han asistido representantes de la corporación municipal.
«Cristo se entrega por amor; carga con nuestros pecados»
En su homilía, el arzobispo de Sevilla ha recordado a los presentes que «en la tarde del Viernes Santo la Iglesia se recoge en un silencio sobrecogedor. Hoy la Iglesia contempla, adora y se deja herir por el amor de Cristo crucificado».
«La Iglesia proclama cada Viernes Santo que Cristo no padece por azar, ni simplemente por la crueldad de los hombres, ni solo como víctima de una injusticia», ha apuntado. «Cristo se entrega por amor; carga con nuestros pecados; toma sobre sí el peso del mal del mundo para reconciliarnos con el Padre».
Asimismo, monseñor Saiz ha explicado que los misterios del Jueves Santo, Viernes Santo y Vigilia Pascual «son un único misterio», pues lo que comenzó en la Cena del Señor «encuentra hoy su dramático cumplimiento». «La Eucaristía y el Calvario son inseparables- añadió-. El Cuerpo entregado y la Sangre derramada, ofrecidos sacramentalmente el Jueves Santo, son hoy ofrecidos de modo cruento en el sacrificio de la cruz.
El prelado hispalense ha pedido unirse al papa León XIV en su oración por la paz del mundo, especialmente en Oriente Medio: «Nos unimos a su llamada a los gobernantes a deponer las armas, a dialogar, a contemplar a Jesús, Rey de la paz, a vivir la bienaventuranza de la paz, a ser constructores de reconciliación y de paz».
Por otro lado ha apelado a contemplar al Señor en la Cruz «con fe, con amor y con agradecimiento, con humildad» y cargar con la cruz de cada uno, «sabiendo que los sufrimientos que lleva consigo reciben el sentido redentor que la cruz de Jesús proyecta sobre ellos». Por último, ha invitado a los presentes a que la celebración » nos adentre de tal modo en el misterio de la Pasión del Señor, que podamos llegar con alma purificada y corazón renovado a la luz gloriosa de la Pascua.
La liturgia del Viernes Santo
El segundo día del Sagrado triduo Pascual es una celebración litúrgica que consta de tres partes: la Liturgia de la Palabra, la Adoración de la Cruz y la Sagrada Comunión. La liturgia de la Palabra muestra cómo las antiguas profecías mesiánicas se cumplieron en la pasión y muerte de Jesús. De esta manera resonó en las naves de la catedral el canto solemne de la proclamación de la Pasión y Muerte según el evangelista San Juan. A continuación y antes de la adoración de la Cruz, tuvo lugar la oración universal, que expresa el valor universal de la Pasión de Cristo, clavado en la Cruz para la salvación de todo el mundo. Posteriormente, se ha llevado a cabo la entronización y adoración de la Cruz, momento cumbre de estos oficios. Finalmente, ha tenido lugar la Sagrada Comunión, con el Santísimo Sacramento reservado ayer jueves en el Monumento de la Capilla Real. El signo propio de hoy es la imagen del Crucificado.
El Sábado Santo, la Vigilia Pascual comenzará a las once de la noche con el rito del fuego en la Puerta del Príncipe de la Catedral de Sevilla. La cadena de televisión TRECE retransmitirá la vigilia pascual desde la catedral de Sevilla.
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