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Mayo: con flores a María que madre nuestra es

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El mes de mayo está dedicado a la Madre de Dios.

El mes de mayo es, tradicionalmente, el mes en el que el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la Virgen María, una costumbre cuyos inicios se remontan al siglo XVII.

La comunidad cristiana, que aprovecha los ciclos de la creación para hacer pedagogía de la fe, convino dedicar el mes más bello, en el que la naturaleza muestra su mayor esplendor, con la explosión de la primavera que llena de flores nuestros campos y jardines, a la más bella de las criaturas, la Santa Madre de Dios.

Los distintos santuarios en los que se venera a la Virgen María a lo largo y ancho de nuestra diócesis se llenarán de fieles que acudirán a realizar su ofrenda floral y a manifestar su amor por la Madre de la Iglesia. Al de la patrona de la Diócesis, la Virgen de la Victoria, como todos los años, realizarán su peregrinación distintas instituciones como la Agrupación de Hermandades de Gloria, el 11 de mayo, a las 19.30 horas.

En este mes, es también tradicional rezar el rosario en casa. Una forma sencilla y entrañable de transmitir la fe a las nuevas generaciones.

CÁNTICO “VENID Y VAMOS TODOS”

Venid y vamos todos con flores a porfía

con flores a María

que Madre nuestra es.

De nuevo aquí nos tienes purísima doncella

más que la luna bella postrados a tus pies.

A ofrecerte venimos flores del bajo suelo

con cuánto amor y anhelo Señora Tú lo ves.

Antonio Moreno

La vida nueva que brota de la enfermedad

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La fragilidad humana, el deterioro producido por el paso de los años y las enfermedades han llevado a algún pensador de nuestro tiempo a afirmar que somos “seres-para-la muerte”; pero la fe en Jesucristo resucitado nos impulsa a proclamar que somos “seres-para-la-vida”. De hecho, los relatos evangélicos nos presentan a Jesús curando a muchos enfermos, como signo de que el Reino de Dios está llegando.

Es normal, por tanto, que deseemos estar sanos y tratemos de alejar los sufrimientos. Bienvenidos sean, pues, los avances médicos que nos ayudan a superar las enfermedades y a sobrellevarlas con la mejor calidad de vida posible. Sin embargo, también hemos de reconocer que la realidad de la enfermedad y de los enfermos nos ofrece una oportunidad preciosa de crecimiento humano y espiritual, cuando nos situamos adecuadamente.

Acercarnos a las personas enfermas

La actitud básica es acercarnos a las personas enfermas. El primer paso no es “hacer” algo con ellas, sino “estar” con ellas. La enfermedad suele llevar consigo un incómodo acompañante, que es la soledad. A menudo nos alejamos de los enfermos porque, aún sin pretenderlo, nos recuerdan nuestra propia fragilidad. Cuando vencemos esta tentación y nos acercamos a ellos, descubrimos que la vulnerabilidad nos une y nos permite ayudarnos con verdad. Además, con nuestra cercanía les estamos diciendo que son valiosos para nosotros, no por su productividad, sino por ellos mismos.

La segunda actitud es hablarles con verdad, si así lo quieren. Existe una tendencia natural a rodear al enfermo de un “silencio piadoso” o de falsos optimismos que terminan aislándolo en su propia realidad. Pero la verdad no daña, sino que ilumina. Cuando el enfermo pide claridad sobre su estado, ocultársela supone restarle autonomía. Una comunicación honesta, envuelta en caridad, permite que la persona integre su proceso y le encuentre sentido en medio de la incertidumbre. Así pues, es necesario crear espacios de confianza en los que el enfermo pueda expresar sus miedos, esperanzas y deseos, sus dudas y sus convicciones de fe.

Y, finalmente, abrir los ojos para descubrir la acción de Dios en los enfermos y a través de ellos. A menudo pensamos que Dios sólo actúa por medio de la curación, pero su presencia es más honda y eficaz. Dios se manifiesta en la paciencia con la que algunos enfermos viven su enfermedad, en la fe inquebrantable de quienes asumen con serenidad sus sufrimientos y en la capacidad de algunos para abandonarse en las manos del Señor, especialmente cuando la medicina solo puede aliviar su dolor. A través de su fragilidad, Dios nos vuelve más compasivos y nos enseña a dar prioridad al amor sobre las prisas del mundo. Los enfermos “evangelizan” a quienes los cuidan; por eso, podemos celebrar la “Pascua del Enfermo”, es decir: el “paso” de la enfermedad a una nueva vida.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

El Obispo de Málaga pide a las Comunidades Neocatecumales favorecer la libertad interior de cada persona, la experiencia de Iglesia y la acción evangelizadora

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«Favoreced la libertad interior de cada persona, promoved la experiencia de Iglesia, seguid impulsando la acción evangelizadora de la Iglesia; para acoger, disfrutar y transmitir la alegría y el amor que Dios nos regala inmerecida y gratuitamente cada día». Con estas palabras concluía D. José Antonio Satué su intervención en el Encuentro de Comunidades Neocatecumenales de la diócesis de Málaga, que tuvo lugar el jueves 7 de mayo en el Palacio de los Deportes.

 

«La catequesis y las diversas formas del actuar pastoral deben estar siempre libres de toda forma de coacción, rigidez y moralismos»

Aquí se puede leer el texto íntegro de la intervención del obispo, en la que les recordó tres recomendaciones que recientemente el papa León dirigió a los responsables del Camino Neocatecumenal: favorecer la libertad interior de cada persona, promover la experiencia de Iglesia e impulsar la acción evangelizadora.

«Corremos el riesgo de desarrollar actitudes maniqueas: dentro de la comunidad están los buenos, fuera los malos»

El encuentro consistió en una celebración de la Palabra en la que participaron más de 2.800 personas entre familias, jóvenes, adultos, catequistas, responsables, presbíteros… y un coro especial compuesto por 300 niños. Varios hermanos del Camino compartieron su testimonio de fe ante todos los asistentes.

En Málaga se marcan las dos X en la declaración de la renta

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Un recorrido en autobús organizado por la Conferencia Episcopal que busca enseñar la labor social y espiritual de la comunidad cristiana a ciudadanos que no marcan la X de la Iglesia en su declaración de la renta visitando distintas parroquias y centros dependientes de la Iglesia.

De los 15 participantes en la experiencia, cuya difusión ha llegado a toda España a través de anuncios en medios de comunicación y emplazamientos publicitarios, la gran mayoría cambió de opinión anunciando que marcarían la casilla 105 en su próxima declaración.

Conocer la labor de la Iglesia impulsa a contribuir con ella

La experiencia de la Línea 105 Xtantos, impulsada por la Conferencia Episcopal Española y que convirtió a Málaga en plató de su campaña publicitaria nacional, llevó  a los participantes a conocer el centro de mayores de la Amargura, el Hogar San Carlos de Cáritas Diocesana y las filipenses, la parroquia de San Pablo y el aula del programa de Transición a la Vida Adulta y Laboral del Colegio Diocesano Cardenal Herrera.

La iniciativa, cuyo nombre hace referencia al número 105 de la casilla de la Iglesia en la declaración de la renta, ha documentado las impresiones de los malagueños Raúl, Raquel, Juan, Myriam, Damián, Paola, Ana o Antonio que visitaron allá por el mes de febrero durante cuatro días los mencionados proyectos que transforman el día a día de la capital. En muchos casos, estas actividades no reciben subvenciones y su supervivencia depende directamente de la generosidad de quienes deciden, libremente y sin coste alguno, marcar la casilla 105. Se trata de seguir mostrando que la gratuidad de un pequeño gesto como marcar la `X´ tiene un gran impacto en la vida de las personas con quienes compartimos barrios y calles.

Llegado el tiempo de la campaña de la renta, cuyo plazo de presentaciones acabará el próximo 30 de junio, la Iglesia de Málaga recuerda la importancia de marcar también la casilla 106, destinada a otros fines de interés social, pues gracias a ella se sostienen numerosas actividades solidarias, algunas de ellas puestas en marcha por entidades eclesiales. Marcar las dos no cuesta más, sino que la ayuda es doble. Como siempre, se recuerda también que marcar las dos X no supone pagar más a Hacienda ni que devuelva menos, pues lo que se destina es un porcentaje de lo que ya se ha pagado.

Participantes en la línea 105 en Málaga en el paseo marítimo de Huelin
Participantes en la línea 105 en Málaga en el paseo marítimo de Huelin
Antonio Moreno

Fe, vida, historia e iconografía de los Santos Patronos Ciriaco y Paula en el próximo ciclo de conferencias

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Tendrá lugar en la Casa Hermandad de Fusionadas (Pasillo Santa Isabel, 22) los días 28 y 29 de mayo, y 4 y 5 de junio, a las 19.30 horas.

El calendario de conferencias es el siguiente:

  • 28 de mayo. “El escultor Jerónimo Gómez Hermosilla y la iconografía de los Santos Mártires Ciriaco y Paula», por Juan Antonio Sánchez López, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Málaga.
  • 29 de mayo. “La vida de la Iglesia a principios del siglo IV”, por José Manuel Llamas Fortes, doctor en Patrología y profesor del CESET.
  • 4 de junio. “San Ciriaco y Santa Paula, patronos y protectores del Ejército Español”, por Pedro Luis Pérez Frías, doctor en Historia por la Universidad de Málaga.
  • 5 de junio. “pasión de Cristo y martirio de cristianos”, por Santiago Vela Platero, licenciado en Teología Sistemática y profesor del CESET.
Fe, vida, historia e iconografía de los Santos Patronos Ciriaco y Paula en el próximo ciclo de conferencias
Encarni Llamas

El malagueño Raúl Berzosa pinta a León XIV coincidiendo con el primer aniversario de su elección

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Con motivo de la elección del papa León XIV, el Vaticano ha emitido un sello conmemorativo, de firma malagueña, dedicado al él.

El sello reproduce, tras el Papa, la efigie de la Virgen del Rosario, cuya mirada se dirige hacia él en señal de protección maternal.

El 8 de mayo del 2025 tuvo lugar la elección de León XIV, coincidiendo además con la festividad de la Virgen de Pompeya. Los primeros pasos de este papa agustino han buscado fortalecer la paz, el diálogo y la unidad. Y han dejado claro su carácter de canonista, matemático, y por tanto ordenado y sistemático en sus elecciones, pero también el de ser pastor, demostrando su cercanía a los más desfavorecidos desde su amplia experiencia como misionero y obispo de Chiclayo en Perú.

Intervención en el Encuentro de Comunidades Neocatecumenales de la diócesis de Málaga

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Málaga, 7 de mayo de 2026

Queridos hermanos y hermanas del Camino Neocatecumenal, presbíteros, responsables, catequistas…

La Palabra que Dios nos regala cada día tiene un objetivo claro –lo acabamos de escuchar en este Evangelio (San Juan 15, 9-11)– que la alegría de Dios esté en nosotros y que nuestra alegría llegue a plenitud. No se trata por tanto de una alegría forzada con los labios, sino de una alegría honda del corazón que se manifiesta aun en medio de las tormentas de cada día.

Esta alegría tiene su origen en una experiencia fundante… Dios me ha amado así os he amado yo, dice Jesucristo en el Evangelio. Jesucristo me ama, a mí, con mis contradicciones y pecados, con mis buenas intenciones y mi entrega diaria. A mí. Esta es la experiencia fundamental del cristiano.

Recordad la experiencia de Josefina Bakhita, que cuenta el papa Benedicto en la encíclica Spe Salvi. Nació aproximadamente en 1869 en Sudán. Cuando tenía nueve años fue secuestrada por traficantes de esclavos, golpeada y vendida cinco veces en los mercados de Sudán. Terminó como esclava al servicio de la madre y la mujer de un general, donde cada día era azotada hasta sangrar. Por fin, en 1882 fue comprada por un mercader italiano para el cónsul italiano Callisto Legnani que volvió a Italia. Aquí, después de los terribles «dueños» de los que había sido propiedad hasta aquel momento, Bakhita llegó a conocer un «dueño» totalmente diferente: al Dios vivo, el Dios de Jesucristo. Hasta aquel momento sólo había conocido dueños que la despreciaban y maltrataban. Ahora, por el contrario, oía decir que había un Señor bueno, la bondad en persona. Se enteró de que este Señor también la conocía, que la había creado también a ella; más aún, que la amaba. Al experimentar ese amor ella fue «redimida», ya no se sentía esclava, sino hija libre de Dios.

Para vivir y transmitir esta experiencia de amor de Dios en vuestras familias y comunidades, en la vida de cada día y en la misión concreta de cada cual; para experimentar la alegría de Dios y que nuestra alegría llegue a plenitud, quisiera recordar tres recomendaciones que recientemente el papa León dirigió a los responsables del Camino Neocatecumenal (19 de enero de 2026, Ciudad del Vaticano):

1. Favorecer la libertad interior de cada persona. Recordaba el Santo Padre: «que “donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Co 3,17). Por eso, el anuncio del Evangelio, la catequesis y las diversas formas del actuar pastoral deben estar siempre libres de toda forma de coacción, rigidez y moralismos, para que no suceda que puedan suscitar sentimientos de culpa y temores en lugar de liberación interior».

Así pues, en la comunidad cristiana no cabe que una persona diga a otra: “Dios quiere que tú hagas esto o lo otro”. Más bien, se trata de formar a cada bautizado y bautizada para pueda escuchar la voz de Dios en su conciencia. La Iglesia Católica, enseña que “la conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más íntimo de ella” (GS 16); la conciencia es el primero de todos los vicarios de Cristo y, por tanto, tenemos el derecho de actuar en conciencia y en libertad a fin de tomar personalmente las decisiones morales (cf. CIC 1778, 1782 DH3).

2. Promover la experiencia de Iglesia. Mirad, vivimos un momento, en la Iglesia y en el mundo, de repliegue hacia dentro. Estamos tan a gusto en nuestro propio grupo, en nuestra propia comunidad, que corremos el riesgo de desarrollar actitudes maniqueas: dentro de la comunidad están los buenos, fuera los malos. Da la sensación de que fuera de “mi” comunidad no hay salvación (Extra communitatem meam nulla salus).

Frente a esta tentación, decía el papa León a los responsables del Camino: «Como custodios de esta unidad en el Espíritu, os exhorto a vivir vuestra espiritualidad sin separaros nunca del resto del cuerpo eclesial, como parte viva de la pastoral ordinaria de las parroquias y de sus diversas realidades, en plena comunión con los hermanos y, en particular, con los presbíteros y los obispos».

Por tanto, queridos hermanos y hermanas, vivid la fe en pequeños grupos –es un valor precioso e irrenunciable– pero siempre abiertos afectiva y efectivamente a las diversas parroquias y a esta diócesis particular de Málaga, que camina unida en torno al Sucesor de los Apóstoles (se llame Ramón, Antonio, Jesús o José Antonio). No dejéis, pues, de participar en las eucaristías y acciones parroquiales, en las celebraciones y procesos sinodales de la Diócesis.

3. Impulsar la acción evangelizadora. Con el papa León, me uno a la acción de gracias a Dios por el impulso misionero de las Comunidades Neocatecumenales:

«Anunciar el Evangelio al mundo entero, para que todos puedan conocer a Cristo. Precisamente este deseo ha animado siempre y sigue alimentando la vida del Camino Neocatecumenal, su carisma y las obras de evangelización y catequesis que representan una valiosa contribución para la vida de la Iglesia. A todos, especialmente a quienes se han alejado o a aquellos cuya fe se ha debilitado, ofrecéis la posibilidad de un itinerario espiritual mediante el cual redescubrir el significado del Bautismo, para que puedan reconocer el don de la gracia recibida y, por tanto, la llamada a ser discípulos del Señor y sus testigos en el mundo. Animados por este espíritu, habéis encendido el fuego del Evangelio allí donde parecía apagarse y habéis acompañado a muchas personas y comunidades cristianas, despertándolas a la alegría de la fe, ayudándolas a redescubrir la belleza de conocer a Jesús y favoreciendo su crecimiento espiritual y su compromiso de testimonio».

Queridos hermanos y hermanas: favoreced la libertad interior de cada persona, promoved la experiencia de Iglesia, seguid impulsando la acción evangelizadora de la Iglesia; para acoger, disfrutar y transmitir la alegría y el amor que Dios nos regala inmerecida y gratuitamente cada día.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

Regularizar para dignificar y salir de la invisibilidad

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La Iglesia de Málaga activa un dispositivo de ayuda a migrantes en proceso de regularización.

José Luis habla de un faro en mitad de la niebla. Tatiana, de una esperanza tan grande que todavía le cuesta creerla. Ambos han cruzado fronteras, han esperado durante años y han vivido en una situación administrativa irregular que les impedía trabajar con derechos, cotizar o alcanzar una mínima estabilidad. Hoy, sus palabras ponen voz a un momento largamente esperado por miles de personas migrantes en España: la regularización extraordinaria que abre una vía real hacia la dignidad y la inclusión.

Lejos de ser una medida improvisada, esta regularización ha sido defendida durante años por entidades sociales y eclesiales como un acto de justicia social. Así lo expresaron el pasado 27 de enero organizaciones como Cáritas, la Red de Entidades para el Desarrollo Solidario (REDES), la Conferencia Española de Religiosos (CONFER) y el Departamento de Migraciones de la Conferencia Episcopal Española, al valorar el inicio de un proceso que reconoce a personas que llevan tiempo sosteniendo sectores clave de la economía y de la vida social, muchas veces desde la invisibilidad y la precariedad.

Esta regularización se inscribe, además, en una larga trayectoria de medidas similares adoptadas tanto en España como en otros países europeos. Desde finales de los años 80, España ha aprobado seis procesos de este tipo, impulsados por distintos partidos políticos. En la Unión Europea se han realizado más de 40 regularizaciones desde los años 90.

En la diócesis de Málaga, la respuesta de la Iglesia ha sido clara y coordinada. Cáritas Diocesana, en estrecha colaboración con la Delegación Diocesana de Migraciones y otras entidades sociales, ha activado en los últimos meses un amplio dispositivo de información, orientación y acompañamiento. El objetivo es doble: ofrecer información veraz y accesible sobre el proceso y acompañar, de forma cercana, a quienes desean iniciar o ya han iniciado este camino hacia la regularización.

Este trabajo se ha desplegado tanto en las comunidades parroquiales como entre las propias personas migrantes. A través de sesiones formativas en comisiones arciprestales, encuentros con agentes de Cáritas parroquial y espacios de coordinación con entidades sociales, se ha buscado unificar criterios, despejar miedos y reforzar la red de acogida. Al mismo tiempo, la información ha llegado directamente a quienes más la necesitan, como el alumnado del Centro de Formación para el Empleo Sagrada Familia.

Allí se forman José Luis y Tatiana. Él describe la regularización como una oportunidad que divide la vida en «un antes y un después». Ella, madre de un adolescente, explica qué significa ofrecer a su hijo un futuro con más oportunidades del que ella tuvo. Ambos coinciden en una idea esencial: poder formarse, trabajar y aportar a la sociedad en igualdad de condiciones no es un regalo, es un derecho.

Desde Cáritas insisten en que la regularización no solo beneficia a las personas migrantes. «Aquí gana toda la sociedad», explica Rubén Correa, técnico del programa de Migraciones de Cáritas Málaga. «La formalización laboral permite cotizar, fortalecer el Estado del bienestar y combatir la economía sumergida». Frente a los discursos que presentan la migración como una carga, la experiencia diaria demuestra —añade— que «se trata de una oportunidad compartida».

«El trabajo otorga una dignidad que la beneficencia no da», señala Correa. Y subraya además el sentido profundo que esta medida tiene desde la fe: «Donde hay condiciones de vida dignas, ahí está Dios. Somos hijos de Dios más allá de nacionalidades. Apostar por la regularización es Evangelio y doctrina social de la Iglesia».

La medida es valorada también de forma muy positiva por responsables y empresarios que ya trabajan con personas migrantes en el marco de prácticas formativas del alumnado de Cáritas. Verónica Plata, jefa del Servicio de Ayuda a Domicilio del Ayuntamiento de Málaga, subraya que «regularizar a quienes ya desempeñan tareas de cuidados —muchas veces sin derechos ni protección— «permitirá mejorar las condiciones laborales, reforzar la estabilidad de las plantillas y garantizar una mayor continuidad en la atención», asegura.

En otros sectores, como la hostelería, la experiencia es similar. Javier Fernández, propietario de la Taberna El Globo, destaca «la motivación y las ganas de aprender» de los alumnos del centro Sagrada Familia que acogen en prácticas, en un sector donde «la falta de mano de obra es una realidad creciente». En la misma línea se expresa Luciano López, uno de los responsables del restaurante El Imperial, quien considera que la regularización permitirá acabar con situaciones de abuso laboral y ofrecer condiciones dignas a personas «implicadas, con voluntad de trabajar y de salir adelante».

Inmaculada Martos
Inmaculada Martos
Comunicación Cáritas Málaga

25 y 50 años siendo sacerdotes al servicio de la gente

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25 y 50 años siendo sacerdotes al servicio de la gente
Ponencia de Luis Joaquín Rebolo González en la convivencia del clero con motivo de la fiesta de san Juan de Ávila

El jueves más cercano a la fiesta de san Juan de Ávila, este año el 7 de mayo, se celebró en Casa Diocesana la convivencia del clero. Una jornada emotiva y especial en la que el presbiterio felicitó a sus hermanos que celebran este año sus bodas de plata y oro sacerdotales.

La mañana comenzó con una ponencia de Luis Joaquín Rebolo, doctor en Sagrada Teología por la Pontificia Universidad Gregoriana, en Roma. Laico, esposo y padre de dos hijas que se dedica a la investigación y divulgación de la teología política. La ponencia la reproducimos en esta página.

Luis compartió con el presbiterio un replanteamiento de la mutua implicación entre la fe y las realidades temporales. Política, inmigración, diversidad, sufrimiento y el día a día de la realidad de las parroquias, con los rostros concretos de las personas que a ellas llegan, fueron el hilo conductor de su ponencia. «Ustedes son ministros de la reconciliación y ese ministerio no acaba en el confesionario», expresaba ante los participantes en la jornada.

Bodas de oro y plata

Guillermo González Mediavilla, párroco del Dulce Nombre de María, y Jesús Catalá Ibáñez, obispo emérito de Málaga, celebran sus bodas de oro.

Los religiosos oblatos Ismael García Moreno y Rafael Martín Villanueva; Daniel Ceratto, arcipreste de la Axarquía-Costa; Francisco Castro Pérez, párroco de Santa Inés; Salvador Gil Canto, párroco de la Amargura y Aurelio Julián López Sánchez, párroco de Nuestra Señora del Carmen (Fuengirola), celebran sus bodas de plata.

D. Jesús Catalá Ibáñez, 3 de julio de 1976

 

Ordenación de D. Jesús Catalá

 

El 3 de julio de 1976, la parroquia de Santa Catalina mártir, de Vilamarxant (Valencia), se engalanaba para celebrar la ordenación sacerdotal de D. Jesús Catalá, obispo emérito de Málaga. Quien pastoreó esta diócesis desde 2008 a 2025 celebra este año sus bodas de oro sacerdotales y, con este motivo, ha concedido una entrevista que pueden leer en este enlace. En ella, D. Jesús recuerda que aquel día «todo el pueblo estaba gozoso por esta ordenación de un paisano suyo». Repasando su etapa formativa, afirma que la suya fue «una generación crítica con nuestros educadores y con las instituciones; pero al mismo tiempo con muchos deseos de aportar lo mejor de nosotros a la sociedad y a la Iglesia». Mons. Catalá eleva, finalmente, «una acción de gracias desde lo hondo de mi corazón. El Señor me llamó para servirle en el ministerio y me fue conduciendo según sus planes, que, ciertamente, no eran los míos».

Guillermo González Mediavilla, 29 de febrero de 1976

 

Ordenación de Guillermo González

 

Recibió la ordenación de manos de Mons. Javier Osés, «el mismo obispo que ordenó sacerdote a nuestro obispo, Mons. Satué. Casualidad que me emociona», reconoce mientras recuerda aquel día «con gran alegría porque fue para mí el momento en que se cumplía la esperanza que había tenido desde niño. Cuando me preguntaban qué quería ser de mayo, siempre respondía que fraile o cura. Otros niños querían ser toreros o futbolistas, pero yo siempre decía que fraile o cura, me contaba mi madre. El día de mi ordenación se cumplió una esperanza que he tratado de vivir con alegría, a lo largo de mi vida. Con mis fallos, mis defectos y algunos aciertos. Viendo siempre la misericordia de Dios que me ha acompañado siempre».

Da gracias a Dios por estos 50 años porque «se dice pronto, pero son un montón de experiencias y testimonios. Mi sacerdocio lo he vivido prácticamente en la diócesis de Málaga, en la zona de los Montes, en Alfarnate, Colmenar, Alfarnatejo… y en la parroquia Dulce Nombre de maría, en Los Prados, y como capellán en el Hospital Clínico, y algunas tareas más. Le doy gracias al Señor por hacerse presente en la Eucaristía. Es tal mi pequeñez y su grandeza pero cada día me maravillo de que el Señor me eligiera para ser sacerdote y para vivir la vocación con ánimo e ilusión, con todos mis hermanos sacerdotes. Y esa es mi acción de gracias».

Ismael García Moreno, OMI, 2 de junio de 2001

 

Ordenación sacerdotal del misionero oblato Ismael García

 

Los misioneros oblatos Ismael García y Rafael Martín, quienes sirven en la diócesis de Málaga, celebran este año sus bodas de plata. Ismael da gracias a Dios «por estos 25 años que, la verdad, han pasado muy rápido y a mucha velocidad. Es Él quien me lo ha dado todo. En primer lugar, el don de la vida y después la familia. Soy lo que soy gracias a ellos. Y también le doy las gracias por mi parroquia de San Leandro, en Madrid, en la que experimenté la llamada del Señor, la vocación. Le doy gracias al Señor por todo lo que he vivido a lo largo de estos 25 años en los distintos lugares en los que me ha puesto y me ha llamado a servir a la gente. Por toda la gente, los feligreses, los laicos y los hermanos de comunidad de la congregación, que me han ido conformando como soy».

Del día de la ordenación recuerda que «éramos 3, otro compañero más, el padre Mario, se ordenó con nosotros, ahora es el Prefecto Apostólico del Sáhara Occidental. Nos ordenó el cardenal Rouco Varela. Fue una celebración preciosa en mi parroquia, con la familia, los amigos, los feligreses y los hermanos de comunidad. Y aún con más cariño recuerdo la primera Misa, al día siguiente. Nos ordenamos el día 2 de junio, víspera de Pentecostés, y el día de Pentecostés celebre mi primera Misa. Me impresionó repetir en la consagración las palabras de Jesús en la última cena. Ahí es cuando me di cuenta de que algo en mí había cambiado, era otra persona».

Daniel Ceratto, 9 de agosto de 2001

 

Ordenación sacerdotal de Daniel Ceratto (tercero en primera fila)

 

Daniel Ceratto recibió la ordenación el 9 de agosto de 2001. En estos 25 años, «el Señor me ha llevado por caminos variados, desde estudios en Roma y muchos años de misión en Rusia, hasta estar ahora en España. Puedo decir que ha sido una experiencia de encuentros con la gracia y desencuentros por mis pecados, pero el Señor me fue enseñando el camino de la justicia y me ha mostrado que su misericordia sin la justicia es un mito, desgraciadamente muy de moda».

Fue ordenado junto a 50 compañeros más y da gracias a Dios por «tener la conciencia de saber que no lo merezco, por haberme dado la familia que me dio y las personas que puso en mi camino. Todas mis esperanzas están puestas solo en Él y soy consciente de que me ha llamado a ser una voz en el desierto, una voz incómoda, porque quienes me conocen saben que soy directo y me siento llamado a buscar y decir la verdad. Estoy convencido de que, sin ella, solo hay engaño y esclavitud. Esa es mi misión y personalmente la vivo como un fuego que Dios mantiene en mi corazón».

Francisco Castro Pérez y Salvador Gil Canto, 15 de septiembre de 2001

El 15 de septiembre de 2001, Francisco Castro y Salvador Gil recibían, de manos del entonces obispo de Málaga D. Antonio Dorado, la ordenación. «Cumplir este año 25 de sacerdocio es, sobre todo, ocasión de dar muchas gracias a Dios porque Él es el que me ha regalado esta forma de vivir buena y bella, que es la de ser cura al servicio de la gente, por todos los caminos por los que me ha ido llevando. Caminos insospechados en los que siempre me encontrado con el Señor, en distintas comunidades y rostros», explica Francisco.

«Siempre de su mano. Siempre ha sido el Señor al que he visto respetando mi ritmo. Me ha ido enseñando, me ha sostenido en todos los momentos y no todos han sido buenos», añade.

Este profesor de los Centros Teológicos es un amante de la música y gran conocedor del flamenco y reconoce que «dar gracias, también se me apetece hacerlo cantando y, si Dios quiere, dentro de poco podré compartir un proyecto musical que conmemora estos 25 años».

La imagen del día de su ordenación la tiene fija en su memoria pero no tiene ni una imagen física de ella: «fue casi al inicio de la era digital y no tengo ningún testimonio gráfico de ese día. Había alguien haciendo fotos, pero todas salieron veladas, ¡qué bueno! Lo recuerdo como un día lleno de mucho nerviosismo, personalmente, pero vivido en el abandono y la confianza. Podría decir, como Jeremías, aquello de que me embaucaste Señor y me dejé embaucar. Una mezcla de sentimientos en los que primaba el vivir unido a la voluntad misma del Señor, como decimos cada día en el Padre Nuestro, no sea mi voluntad sino la tuya, sabiendo que mi vida entera, con mis dones y fragilidades, las ponía al servicio del pueblo de Dios, y el Señor iba a transformarlos para dar los frutos que Él quisiera».

 

También sin una foto física pero con una imagen clara en el corazón, Salvador Gil recuerda el día de su ordenación «como un día de inmensa alegría compartida. Era la mañana del 15 de septiembre del año 2001 y marcaría mi vida para siempre, junto a los compañeros que nos ordenábamos. Recuerdo la sacristía antes de empezar la ceremonia, con una gran cantidad de sacerdotes hermanos que nos acogían. Y, de manera especial, recuerdo a D. Antonio Dorado, el obispo que nos ordenó. Recuerdo también una gran cantidad de laicos y religiosas que nos acompañaban en esa mañana y, al tocar la campana, comenzar la procesión de salida y sonar los primeros acordes del órgano, sentí una emoción interior que era el Señor que me decía: “hoy empiezas tu ministerio”. Así son los recuerdos de aquel día de ordenación que provocaron en mí una gran paz, una gran plenitud de mi vida y que siguen siendo hoy también motivo de acción de gracias».

Y después de 25 años de ministerio da gracias a Dios «porque me llamó y me sigue llamando a entregarle, a Él y a su Iglesia, mi vida como sacerdote. Doy gracias a Dios por mi familia, por el colegio y la parroquia donde descubrí esta llamada a ser sacerdote. Doy gracias al Seminario que fue casa y escuela donde me formé. Por las parroquias a las que he servido y a las que sigo sirviendo en la actualidad, por todas las personas que el Señor puso en mi camino para ser reflejo de Jesús, el buen pastor. Gracias a Dios también por los obispos que han sabido acompañarme en estos 25 años de ministerio y, especialmente, doy gracias a Dios por su fidelidad y su paciencia para conmigo».

Aurelio Julián López Sánchez, 22 de diciembre de 2001

 

Primera Misa de Aurelio López

 

La Navidad de 2001 fue muy especial para Aurelio López, el 22 de diciembre recibía la ordenación sacerdotal. 25 años después, «nace en mí una acción de gracias profunda y sincera al Señor por el regalo que me ha hecho del ministerio, por todo lo que durante estos 25 años he podido vivir y compartir en todos los lugares y parroquias en las que he estado destinado y también en los colegios diocesanos y en la escuela pública en los que he podido impartir, durante 21 años, la asignatura de Religión Católica. La docencia ha marcado mucho mi ministerio. Muy agradecido al Señor por mantener esta ilusión de seguir viviendo el Evangelio y de seguir acercando almas para que se puedan encontrar con Él y para que puedan encontrar la felicidad y la plenitud, que es la misma que yo intento vivir. Realmente el Señor no elige a los capacitados, sino que capacita a los elegidos. Y yo me siento así».

El día de su ordenación lo recuerda con «mucho temor y con mucha responsabilidad. Iba de camino desde la parroquia donde estaba, en Las Pedroñeras (Cuenca), al pueblo de Mota del Cuervo, donde era profesor de Religión, y miraba al cielo y me decía: “Aurelio, ¡qué grande es la Iglesia y qué pequeño eres tú! ¡Qué responsabilidad tan grande la que vas a tener cuando seas sacerdote porque vas a estar en una parroquia como pastor de almas, y esto realmente es muy importante! Así lo recuerdo, con ese sentido de responsabilidad y con ese temor de si realmente  iba a estar capacitado o no. Pero no puedo más que dar gracias a Dios por todo el bien que me ha hecho y por ser sacerdote. Los alumnos me preguntaban: “Aurelio, si volvieras a nacer, ¿volverías a ser sacerdote?”. Y con los ojos cerrados, y al instante, les decía: “por supuesto”. Cuando eres feliz, te sientes bendecido por Dios».

10 de mayo: Día de la HOAC

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10 de mayo: Día de la HOAC
Asamblea Diocesana HOAC

Comenzará a las 11.00 horas con la celebración de la Eucaristía y, a las 12.30 horas, tendrá lugar una mesa redonda en la que participarán voces diversas que analizarán la situación de la vivienda: Rosa Galindo, miembro de Un Techo por Derecho; Ana Valeria Abularach, miembro de Juventud Obrera Cristiana; Cheikh Mbacke Mbopu, persona migrada; y Ramón Aguadero, militante de la HOAC.

«Dialogaremos sobre la problemática de la vivienda, desde diferentes perspectivas, ámbitos y situaciones vitales», explica su presidente diocesano, José Luis Fernández Orta.

Concluirán la jornada compartiendo una paella y un tiempo de convivencia.

10 de mayo: Día de la HOAC
Encarni Llamas

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