Tuvo lugar el jueves, 23 de abril, en el Bulevar Gran Capitán junto a la parroquia de San Nicolás
La Delegación Diocesana de Migraciones y la HOAC celebró el pasado jueves, 23 de abril, en el Bulevar de Gran Capitán de Córdoba, como cada último jueves de mes a personas migrantes y miembros de la Delegación para formar un círculo de silencio que denuncia las barreras de los migrantes y simboliza la necesidad de una acogida digna a todos ellos. Cada día son más los cordobeses que se unen a estas concentraciones silenciosas como acción de sensibilización y participan de las demandas y los logros de las personas migrantes vinculadas.
El año 1936 marcó un antes y un después con la desaparición de la imagen primitiva del Nazareno, una talla barroca con mecanismo de bendición. Sin embargo, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad logró salvarse de manera fortuita
La Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Cañete de las Torres se sitúa históricamente en la etapa de implantación de las cofradías nazarenas en la diócesis cordobesa, concretamente entre los años 1612 y 1623, teniendo su origen documentado en el primer cuarto del siglo XVII. Aunque en 1612 no aparece en los registros de cuentas locales, un documento clave del 14 de diciembre de 1623 certifica la visita del Obispo de Nápoles, donde se menciona la existencia de la cofradía y a su primer Hermano Mayor conocido, Bartolomé Torralbo. Esto sitúa su fundación en el intervalo entre 1612 y 1623.
En sus inicios, la cofradía procesionaba con las imágenes de Jesús, la Dolorosa y San Juan, a las que pronto se unirían Santa María Magdalena (1627) y la Verónica (1628), ganando en brillantez y espectacularidad. Durante el siglo XVIII, la hermandad vivió cambios significativos. Originalmente, la estación de penitencia se realizaba de noche, pero tras el edicto del obispo Cebrián en 1757, la procesión pasó a la mañana del Viernes Santo. Esta época no estuvo exenta de tensiones; en 1772 se registró un grave conflicto con el párroco local debido a la desobediencia de la cofradía en la organización de los traslados desde su ermita, lo que provocó incluso años de suspensión de las procesiones.
DEVOCIÓN, CAMBIO DE SEDE Y PATRIMONIO (SIGLO XIX Y PRINCIPIOS DEL XX)
En el siglo XIX, la devoción al Nazareno creció exponencialmente, convirtiéndose en el refugio espiritual del pueblo —junto con la Virgen del Campo, patrona de la localidad— ante las epidemias de cólera morbo, como la de 1874. Originalmente, la hermandad tenía su propia sede, pero debido a las desamortizaciones del siglo XIX, perdió su ubicación original. Esto motivó su traslado a la Ermita de la Concepción (construida en 1600), situada en la antigua calle del Pósito (hoy calle Jesús), que sigue siendo la sede actual (Ermita de Jesús).
Patrimonialmente, la hermandad se enriqueció gracias a donaciones de familias devotas, destacando la saya bordada en terciopelo morado en 1899 (que se conserva en la actualidad) y diversas piezas de orfebrería y bordados para la Soledad, la Magdalena y la Verónica a principios del siglo XX.
LA GUERRA CIVIL Y LA RECONSTRUCCIÓN
El año 1936 marcó un antes y un después con la desaparición de la imagen primitiva del Nazareno, una talla barroca con mecanismo de bendición. Sin embargo, la imagen de Nuestra Señora de la Soledad logró salvarse de manera fortuita gracias a la devoción de Dª María Antonia Torralbo García; la Virgen fue lanzada a la calle por asaltantes, pero no sufrió el incendio que destruyó al resto de los Titulares y fue recuperada por la familia.
En 1947, el prestigioso escultor Amadeo Ruiz Olmos realizó la actual talla de Nuestro Padre Jesús Nazareno, una obra de gran calado psicológico y mirada dulce que buscaba recuperar el fervor perdido tras la contienda.
REFUNDACIÓN Y ÉPOCA MODERNA (1950 – ACTUALIDAD)
El impulso de reorganización definitivo comenzó en abril de 1950, bajo la iniciativa de Manuel Gómez Lama y Ana Torralbo. Se creó una nueva Junta de Gobierno y se retomaron los cultos (Quinarios) y las salidas procesionales. Durante esta década se incorporó el palio bordado para la Soledad (1956) y se experimentó con la recuperación de la Magdalena y la Verónica.
Tras un periodo de inactividad en los años 60, en 1975 se produjo la reorganización moderna definitiva encabezada por José Manuel Valverde García. Desde entonces, la hermandad ha vivido una etapa de consolidación y crecimiento:
1985: Recuperación de la imagen de la Santa Faz.
1991: Primera salida de Nuestro Señor Amarrado a la Columna, obra de Francisco Palos Chaparro.
2004: Institución del primer Pregón de la Hermandad.
2019: Participación en la Magna Exposición «Por tu Cruz redimiste al Mundo», procesionando con nuestro Titular por las calles de Córdoba y permaneciendo expuesto en la Mezquita- Catedral.
2023: Celebración del Año Jubilar por el 400.º aniversario, marcando un hito histórico con la apertura de las puertas de su ermita por Don Demetrio Fernández, Obispo de Córdoba.
Hoy en día, la «Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno, Santa Faz, Jesús Amarrado a la Columna y Ntra. Sra. de la Soledad» cuenta con más de 600 hermanos y se mantiene como un pilar fundamental de la Semana Santa de Cañete de las Torres, custodiando siglos de fe y patrimonio.
Tras la contienda civil, la Hermandad se reorganiza en el año 1940 siguiendo las primitivas reglas. El 13 de abril de 1954 se aprueban las nuevas Constituciones por el Obispo Fray Albino
En el año de 1605, tras la predicación Cuaresmal del Padre Fray Juan de Antrueno, de la Orden de los Mínimos de San Francisco de Paula del convento de Ntra. Sra. de la Victoria de Códoba, se reúnen el Cabildo Eclesiástico y el Secular para fundar la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Pozoblanco, redactando sus primeras Constituciones que son aprobadas en el año 1606 por el Obispo D. Pablo de Laguna.
La Bendita Imagen de Jesús Nazareno, de autor anónimo, es realizada, según los últimos estudios, en los años inmediatamente posteriores a la fundación de la Hermandad. Desde 1615 la amplia documentación notarial recoge numerosas limosnas en metálico y especie que constituyen un indicador significativo del intenso fervor que despierta la Bendita Imagen. Fervor y devoción que permanece imperturbable hasta nuestros días.
En el año 1617 comienza la construcción de la primitiva ermita de Jesús, siendo Hermano Mayor de la Cofradía Luis Ponce de Sepúlveda. Terminando la misma en el año 1624.
En 1683 llega a Pozoblanco Hermano Diego de la Cruz. Desde entonces la Congregación de Hermanas Hospitalarias de Jesús Nazareno, franciscanas, fundada en Córdoba por el Beato Cristóbal de Santa Catalina diez años antes, permanece entre nosotros. Desde la fundación de “La Santa Casa”, como tradicionalmente se la llama, la Hermandad está unida al sostenimiento de la misma. Su relación está tan arraigada que siempre ha celebrado en sus dependencias los Cabildos y tiene su Sede Oficial.
Durante los siglos XVII y XVIII la procesión de los nazarenos en la madrugada del Viernes Santo es el principal acto religioso que organiza la Cofradía. La Estación de Penitencia se impregna de la estética barroca con la incorporación de nuevas imágenes, la Hermandad de los Sayones que escenifican el Prendimiento y otros elementos que componen un suntuoso cortejo. Así mismo se hacen representaciones de la Pasión en el recorrido por las calles de la Villa. También revisten una gran solemnidad los cultos que se organizan en determinadas fiestas al año, como el día de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre.
En los comienzos del siglo XIX, debido a distintos factores como la guerra de la Independencia, la Cofradía pasa por la peor etapa de su historia hasta que en 1832 de nuevo retoma su actividad.
En 1931, ante la necesidad de ampliación de la ermita y para reajustarse a la realineación de la calle La Iglesia, se produce la gran reforma de la primitiva ermita, quedando el edificio que actualmente utilizamos.
Tras la contienda civil, la Hermandad se reorganiza en el año 1940 siguiendo las primitivas reglas. El 13 de abril de 1954 se aprueban las nuevas Constituciones por el Obispo de la Diócesis Excmo. Sr. D. Fray Albino González Menéndez Raygada. Se crea una sección de penitentes con hábito complementaria a los “Hermanos de Jesús” y se realiza el nuevo paso procesional. En 1957 los hermanos nazarenos con hábito realizan, a propuesta del Capellán D. Adjutorio Redondo Calero, Estación de Penitencia el Martes Santo, manteniéndose la participación de los Hermanos de Jesús en la madrugada junto a la Cofradía de Sayones.
En los años ochenta del siglo XX la Hermandad recibe un nuevo impulso, aumentando significativamente el número de hermanos, desarrollo de los cultos, incremento y restauración del patrimonio, fundación de la cuadrilla de costaleros y otras muchas actividades como la celebración del VI Centenario Fundacional, que hacen que la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno de Pozoblanco esté presente en la vida social de nuestra localidad y la Diócesis, cumpliéndose el lema que preside la Santa Casa: “Mi providencia y tu fe, mantendrán esta casa en pie”.
La Hermandad, siempre fiel a la Iglesia Católica, oyendo la llamada de la jerarquía, aprueba unas nuevas Constituciones para adaptarse al espíritu del Concilio Vaticano II y nuevo Código de Derecho Canónico, constituciones que son aprobadas el 8 de diciembre de 1994 por el Obispo D. José Antonio Infantes Florido.
Testimonio en Granada y en Cozvíjar de Marino Restrepo, fundador de Peregrinos del amor.
Marino Restrepo regresa a Granada, tras haber recorrido en años anteriores algunas parroquias de nuestra diócesis, para ofrecer su testimonio de conversión a Dios, que pasó de estar dedicada al mundo del espectáculo y alejada de la Iglesia a ser secuestrado por la guerrilla colombiana FARC durante meses. En ese tiempo, tuvo una experiencia de fe que le llevó a convertirse a Dios y a fundar “Peregrinos del amor”, constituida por misioneros laicos.
Marino Restrepo estará en Granada y en Covzíjar, con sendas convocatorias la próxima semana. Así, el miércoles 29 Restrepo estará en la Curia Metropolitana (Plaza Alonso Cano), dentro de la actividad cultural del Arzobispado, a las 19:30 horas, con una charla titulada “Contra spem, in spe: una virtud para tiempos difíciles”.
También estará los días 2 y 3 de mayo en la parroquia de San Juan Bautista, en Cozvíjar, de la zona del Valle del Lecrín. El día 2 será con su testimonio “De la oscuridad a la luz”, a las 11 horas, y, a continuación, con una charla sobre “La conversión y confesión, camino de libertad”. La jornada con Restrepo incluye una comida con lo que cada uno lleve para compartir en la propia parroquia y, a continuación, una intervención sobre “Eucaristía, misterio de comunión”, para concluir con la celebración de la Santa Misa a las 17 horas.
El día 2, Cozvíjar acogerá de nuevo la participación de Marino Restrepo, a partir de las 10 horas, con el tema de “Iglesia, Pueblo de Dios” y otra sobre “La Virgen María y los Santos, testigos de santidad”, concluyendo con la Santa Misa y una comida, de nuevo, con lo que cada uno lleve para compartir.
No quedó otro remedio que entrara por la puerta de atrás, la ‘de servicio’. Tuvo que pasar por la cocina hasta llegar a mi despacho. Como siempre que esperas a un desconocido, estás expectante, no sabes por qué derroteros irá la conversación.
Laura es una mujer que se explica con los ojos y con las manos, llena de vitalidad, con la que empatizas rápidamente. A veces, hasta que no te encuentras con una persona y pones un rostro de referencia a toda una asociación, es difícil asimilar lo que unas siglas entrañan.
Entró con una sonrisa, lo que hizo fácil el saludo inicial. Venía con fuerza representando a aspaym: ellos lo escriben en su folleto con minúsculas, mucho más ligero. Es la asociación de personas con lesión medular y otras discapacidades físicas. Nos sentamos en triángulo: Fina que la acompañaba, Laura, en su silla de ruedas, y yo.
Como toda asociación sin ánimo de lucro, están ayudados por diversas entidades, aunque nunca es suficiente. Pero no venían a pedir, sino a ofrecerse, a decir que existían, que intentaban mejorar la vida de personas como ella y la de sus familias y cuidadores. Solo querían darse a conocer. Seguro que creyentes que van por las parroquias, me decían, conocen a familiares, amigos o vecinos que nos necesitan, simplemente buscamos a alguien que nos ponga en contacto.
Trabajan para conseguir mayor autonomía, para ser un referente de la defensa de los derechos de personas con lesión medular, para ayudarlos a ellos y a sus cuidadores… Me pasaron los folletos y los informes últimos de la asociación, miré las fotos y descubrí personas de todas las edades con una sonrisa en el rostro haciendo diversas actividades, incluso danza, y las personas que les ayudan. Después, Laura y Fina marcharon de nuevo por la puerta de atrás: el obispado no está preparado para ciertas discapacidades, aunque todos tengamos la nuestra.
Cuando marcharon, no dejaba de pensar en los distintos discapacitados físicos que aparecen en los evangelios ayudados por el Señor. Hice memoria de los relatos, cómo se acerca a ellos, les toca, les sana y, sobre todo, rompe con los impedimentos religiosos y sociales de la época. Nosotros, como Jesús, estamos obligados a devolverles la dignidad, integrándoles y haciéndoles protagonistas, cimientos de la inclusión, la dignidad humana y la trasformación espiritual.
Pensé en la declaración de la renta. La casilla 105, que destina un 0,7% a la Iglesia, y la casilla 106, que puedes destinar a esta ONG, otro 0,7%. Estas casillas ni te hacen pagar más ni recibir menos, simplemente decides con el corazón a dónde va, sobre ruedas, un pequeño porcentaje de tus impuestos. ¡Ánimo y adelante!
Más de 100 madres han dado a luz a sus bebés tras ser acogidas en la Casa Virgen de Espera de Antequera. Este proyecto de Cáritas, de acogida y cuidado de las mujeres embarazadas en situación de vulnerabilidad, nació en 2007 en la Casa Virgen Madre de Marbella y en 2021 se amplió a Antequera. En este primer domingo de mayo, mes de María, y Día de la Madre, nos acercamos a estos hogares de esperanza para cientos de madres para quienes la mejor de las noticias, la llegada de un bebé, venía acompañada de la angustia de verse sola y desamparada.
Un equipo de voluntarios de las parroquias y las cáritas de Antequera y Marbella acoge, acompaña y cuida a los cientos de madres que llegan a la Casa Virgen Madre y a la Casa Virgen de Espera.
Son dos sedes de un mismo proyecto. Reyes Trillo es la coordinadora de la casa de Marbella y María José Frías de la de Antequera, quien explica que, «durante estos cinco años han nacido ya 103 niños. Para nosotros, el hecho de apostar por la vida y de que esas madres, a pesar de todas las dificultades que tienen, digan sí a la vida, es una alegría inmensa».
«Que a pesar de todas las dificultades digan sí a la vida, es una alegría inmensa»
En cada una de las casas hay un equipo de voluntarios de las parroquias y de las cáritas, «cada uno tiene una función, una actividad. Como técnica, afirmo que me quito el sombrero por cada una de las voluntarias porque prestan un servicio impresionante y están muy pendientes de cada una de las chicas. Muchas de ellas tienen muchos momentos de subida y bajada emocional unidas a las dificultades que han vivido, y nuestras voluntarias están siempre atentas, creando vínculos de confianza con ellas, respetando siempre sus tiempos y su libertad. Mientras están en la casa, somos su familia y su apoyo», explica María José.
Cada madre permanece en la casa una media de nueve meses en los que participan de diversos talleres y herramientas que las ayuden en su futura búsqueda de empleo. «Adquieren muchas herramientas y habilidades y, cuando se van de la casa, llevan su documentación al día (un porcentaje grande son mujeres inmigrantes), un empleo y un lugar donde comenzar una vida digna con su bebé. Para nosotros es una satisfacción enorme», añade María José.
Testimonio
Una de las mamás acogidas en uno de estos hogares, a la que mantenemos en el anonimato por su seguridad, explica que, cuando llegó a España «al poco tiempo de llegar a Málaga me enteré de que estaba embarazada. Todo se me complicó. Estaba en situación irregular, no encontraba trabajo embarazada… Me hablaron de Cáritas y me acerqué a la de una parroquia de Torremolinos. Allí me hablaron de la casa Virgen de Espera de Antequera y hasta allí me fui. María José y el equipo me acogieron con mucho cariño y me dieron, sobre todo, la tranquilidad que yo necesitaba. Me ayudaron a que disfrutara de los últimos meses de embarazo tan lejos de mi familia, sin nadie conocido. Fueron un apoyo fundamental para seguir adelante con mi bebé, que actualmente ya tiene ocho meses».
Las madres no se van de esta casa con los brazos vacíos, en primer lugar porque se llevan a sus bebés y en segundo lugar porque «nos ayudan a buscar un empleo y poder ahorrar para buscar un lugar seguro donde vivir con nuestros bebés. Tienen un corazón enorme, a nuestros bebés nunca les ha faltado de nada, y yo estoy realmente agradecida y deseo que muchas madres puedan ser acogidas en esta casa», afirma nuestra madre.
José Manuel Vega guía el encuentro abierto, convocado por Cáritas Diocesana de Málaga junto a la Delegación de Migraciones, que se celebra el martes, 28 de abril, a las 18.00 horas, en los Servicios Generales de Cáritas. Su objetivo: acercar a la realidad migratoria desde la experiencia, la reflexión y la humanidad compartida. Este encuentro se enmarca en la reciente publicación “La educación social entre fronteras. Una historia de vida para la resiliencia”, una obra que invita a reflexionar sobre lo que supone emprender un proceso migratorio y luchar, muchas veces en condiciones extremas, por una vida mejor.
A través del relato personal, el libro abre un espacio para comprender las fronteras visibles e invisibles que atraviesan quienes migran. El acto propone adentrarnos en la historia de vida de Abdel, una persona inmigrante cuyo testimonio nos permite poner rostro a la realidad que hoy viven miles de personas y descubrir, a través de su recorrido vital, la fuerza de la resiliencia como motor de esperanza y transformación.
El autor es José Manuel Vega, miembro de la Parroquia de Santa Rosa de Lima y miembro del equipo motor del proyecto “Comunidades de Solidaridad y Acogedoras con las Migraciones y la Movilidad Humana” puesto en marcha por Cáritas Diocesana. José Manuel ayudará a profundizar en el contenido del testimonio y en las claves sociales y humanas que se desprenden de esta experiencia. Como señala el propio protagonista del libro: “la inmigración no es [solo] cruzar la frontera”, sino un camino lleno de desafíos, pérdidas, aprendizajes y sueños. En esta entrevista invita a participar a todos los malagueños.
¿Qué cree que aporta este tipo de espacios de diálogo a la sociedad malagueña en el momento actual, con el tema de las migraciones candente?
Este tipo de espacios de diálogo son esenciales hoy en día. Nos ofrecen la oportunidad de pararnos, de escucharnos y de encontrarnos para para poder construir de manera conjunta la realidad que nos rodea. Y esto no es fácil actualmente, estamos ensimismados en nuestras pantallas, en nuestras rutinas, viviendo instantes de vida que se resumen en un minuto y, resulta complejo poder encontrarnos en entornos comunes donde, además, no prime la prisa. Y eso es lo que nos ofrece este tipo de espacios. Nos ofrece la posibilidad de mirarnos, escucharnos, reconocernos y poder asentar cómo construir juntos desde lo común.
¿Quiénes están invitados especialmente?
Especialmente, todas aquellas personas que quieran conocer la historia de Abdel, que quieran ponerle rostro y quieran ponerle voz a una persona que abandonó su país en busca de una vida mejor, no solo para él, sino también para su familia, para sus padres y sus hermanas. Todas aquellas personas que hoy día sientan inquietud, inseguridad o miedo ante lo que han escuchado que puede “representar” la realidad migratoria, tiene la oportunidad de conocer una historia real.
El drama migratorio se polariza en el discurso político y social. ¿Cómo puede la escucha y el diálogo desde la base del Evangelio contribuir a cambiarlo?
Desde mi humilde fe, el evangelio está cargado de momentos donde Jesús se acercaba a las personas, las miraba a la cara, les ponía nombre, las escuchaba, las tocaba y las sentía, ¿no? Querer escuchar y dialogar es para empezar un primer paso para no dejarse llevar por ningún tipo de discurso. Al final querer encontrarse es propiciar el único camino que nos permite construir vínculos, que nos permite sentir qué nos rodea y poder confrontar cualquier discurso de la realidad desde nuestro propio criterio. El amor de Dios en torno a la fraternidad, el perdón y el sacrificio son tres pilares que transforman cualquier tipo de encuentro y, sobre todo, cualquier tipo de desencuentro.
¿Qué espera que se lleven las personas asistentes tras escuchar la historia de Abdel?
Quien se acerque a escuchar la historia de Abdel va a conocer la historia de alguien que, como tantas otras, lo pasó mal, sufrió y no tuvo un camino fácil en la vida ante el reto de conseguir una vida mejor. Sin embargo, tuvo la posibilidad de cruzarse con personas que lo supieron ver, que lo supieron comprender y que quisieron caminar junto a él. Y ahí surgió la esperanza. Abdel aprovechó esos apoyos y pudo revertir lo que de primeras parecía un destino fatal. No sin trabajo, esfuerzos ni sacrificios. Pero lo más importante es que no lo hizo solo. Y esa es la clave en estos momentos dentro de cualquier problemática social. Pero dentro de muchas historias de migración, afrontar este proceso desde el apoyo social es uno de los elementos que te vas a llevar cuando compartes la historia de Abdel.
¿Por qué es importante poner rostro y nombre, como el de Abdel, a la realidad migratoria?
Es importante poner rostro y poner nombre porque son personas. Y aunque parezca algo obvio, es una necesidad urgente dentro de la sociedad hoy día. Parece que poner etiquetas o nombrar de manera colectiva ciertas problemáticas sociales ha ayudado a desvirtuar la realidad, posibilitando que nos olvidemos de quién hay detrás de esas situaciones. Y, en consecuencia, seamos más fríos ante estas realidades dolientes que no sentimos. Pienso que poner rostro y nombre a cada persona que migra nos ofrece la posibilidad de conocer su historia, nos permite sentir y, nos permite compartir todo lo que en sí supone… sus penas, sus dolores, pero también sus alegrías, sus esperanzas, sus luchas. Y cuando uno comparte, comparte todo eso, vive la historia de manera diferente.
¿Qué lecciones de vida cree que las personas migrantes pueden aportar a la sociedad de acogida?
No creo que se trate de lecciones de vida. Se trata de recordarnos a nosotros mismo que es una vida digna, que es una vida con derechos, que es una vida con oportunidades y lo que simboliza todo eso. La fortuna, en sí misma, que es tener todo eso. A mí, personalmente, compartir camino con personas migrantes me ayuda a ser consciente del “privilegio” que es tener una buena vida, me ayuda a dar valor a mi día a día y a lo afortunado que soy por muchas cosas que disfruto en muchos instantes.
¿Qué pistas puede adelantar de este encuentro para ser una comunidad más acogedora?
Pienso que querer ser una comunidad más acogedora es querer ser valiente hoy día. Es querer coger el evangelio y dejarlo todo, como diría Jesús, y seguirlo. Al final, es un acto de fe, es un acto de valentía. Y, por supuesto, es un acto de sacrificio, de voluntad, de querer encontrarse con aquellas personas que peor lo están pasando, que peor viven su lucha de querer una vida más justa, más humana. Querer ser una comunidad más acogedora implica enfrentarnos a nuestros miedos, complicarnos la vida, confrontar la realidad en torno a esos discursos de odio que nos enfrentan. Implica querer seguir a Jesús, querer seguir el mensaje del Evangelio sin importarnos qué perdemos en el camino, sino bajo la única certeza de que querer encontrarnos en torno al amor de Dios nos ayuda a transformar la realidad que nos rodea.
El 26 de abril es el IV Domingo de Pascua, llamado “Del buen Pastor”. En este domingo con el lema «Oramos todos por todos» celebraremos dos jornadas vocacionales: la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones y la Jornada de Vocaciones Nativas. Las dos comparten objetivos fundamentales: vocación y oración. El lema trata de seguir el rumbo marcado por el Congreso de Vocaciones que la Iglesia en España celebró en febrero de 2025, «una asamblea de llamados para la misión». En aquel encuentro se reunieron más de tres mil personas procedentes de todas las realidades eclesiales: diócesis, congregaciones religiosas, movimientos apostólicos y asociaciones laicales. De la Archidiócesis de Sevilla hubo una importante presencia de delegaciones diocesanas que acogieron el compromiso de hacer crecer una cultura vocacional que favorezca el reto de plantear la vida como vocación y de promover todos los caminos vocacionales en nuestra diócesis. Especialmente en esta jornada estamos convocados a orar y acompañar las vocaciones que la Iglesia necesita.
Como fruto de aquel encuentro nacional, la diócesis organiza mensualmente vigilias de oración por las vocaciones. El pasado 11 de abril, la Pastoral Vocacional Diocesana, en colaboración con la Vicaría Episcopal para la Vida Consagrada y las delegaciones diocesanas de Familia y Vida, Apostolado Seglar, Misiones, Pastoral con Jóvenes y Universitaria, organizó un encuentro en el Seminario Metropolitano para toda la familia bajo el lema ‘Para el Señor en los hermanos’. Un encuentro marcado por la oración y la presentación de testimonios vocacionales al ministerio ordenado, a la vida consagrada y a la vida matrimonial y familiar. Todo en un clima de oración y de formación, de fe compartida, de escucha y de llamada a la santidad. Estas iniciativas y encuentros diocesanos deben darse a conocer en nuestras parroquias, movimientos, hermandades y comunidades cristianas. Todos necesitamos recordar la frase del papa Francisco: “Yo soy una misión”. No podemos olvidar que toda pastoral con jóvenes y adultos es pastoral que debe estar cualificada vocacionalmente.
Para esta Jornada de Oración por las Vocaciones y de Vocaciones Nativas, el papa León XIV nos recuerda en su mensaje la dimensión interior de la vocación, entendida como descubrimiento del don gratuito de Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros. Qué importante es cultivar iniciativas de oración y silencio que abran las puertas para que cada creyente descubra el proyecto de amor que Dios tiene para todos. El Papa nos recuerda la misma experiencia de san Agustín cuando, en el libro tercero de las Confesiones, al manifestar sus propios pecados y errores juveniles, reconoce a Dios como lo «más interior que lo más íntimo mío». Dice el Papa que en esa expresión “más allá de la conciencia de sí mismo, descubre la belleza de la luz divina que lo guía en la oscuridad. Agustín atisba la presencia de Dios en lo más interior de su alma, y eso implica haber comprendido y vivido la importancia del cuidado de la interioridad como espacio de relación con Jesús, como camino para experimentar la belleza y la bondad de Dios en su propia vida”.
Unidos a esta llamada del Papa en esta jornada, quiero invitar a todos —familias, parroquias, comunidades religiosas, obispos, sacerdotes, diáconos, catequistas, educadores y fieles laicos— a comprometerse en cuidar la dimensión vocacional en todo cuanto hagamos, creando contextos favorables con el fin de que el don de la llamada pueda ser acogido, alimentado, custodiado y acompañado para dar fruto abundante. Afirma el Papa que es necesario enseñar y aprender a detenerse, a construir espacios de silencio interior para poder escuchar la voz de Jesucristo. De esta manera conocerán al Señor y desde esa amistad con Él descubrirán cómo entregarse a los demás, ya sea en el camino del matrimonio, o del sacerdocio, del diaconado permanente, o en la vida consagrada, religiosa o seglar. Que María, modelo de acogida interior del don divino y maestra de la escucha orante, nos acompañe en la respuesta al don de la vocación en todo miembro de la Iglesia.
Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez y Presidente de la Comisión Episcopal para la Evangelización, Catequesis y Catecumenado, ha estado presente junto a los demás Obispos de las Diócesis españolas en la 129ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, celebrada del 20 al 23 de abril en Madrid.
En el marco de esta reunión, el prelado asidonense ha presentado una reflexión sobre los ministerios laicales instituidos, abordando el estado actual de su implantación en las Diócesis, especialmente en lo referente a los ministerios de lector, acólito y catequista, aprobados por la Asamblea Plenaria en noviembre de 2022 con carácter experimental.
Asimismo, en su intervención se ha planteado la posibilidad de desarrollar nuevos ministerios laicales dentro de la Iglesia en España. En este sentido, la Asamblea ha propuesto la creación de un ministerio de la caridad, que requeriría un adecuado proceso formativo y que podría implantarse también de manera experimental. La Comisión Episcopal continuará trabajando en esta propuesta para su posterior presentación en la Comisión Permanente.
La Asamblea Plenaria ha abordado además otros asuntos de relevancia para la Iglesia en España, como la preparación de la próxima visita del Papa León XIV, prevista del 6 al 12 de junio, así como diversas cuestiones pastorales, formativas y organizativas.