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Bendición del órgano de la Epístola de la Catedral: “Órgano, canta”

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Número de esta semana, correspondiente al 12 de abril de 2026, II Domingo de Pascua.

Disponible el Semanario Fiesta de las Diócesis de Granada y Guadix, dedicado a la reciente bendición del órgano de la Epístola de la Catedral y el primer concierto a cargo de la organista titular del templo catedralicio Concepción Fernández Vivas, que abre un próximo ciclo anunciado de música de órgano litúrgico.

También nos hacemos eco de la convocatoria del Papa de una vigilia de oración por la paz en la Basílica de San Pedro, mañana sábado día 11, a las 18 horas, y a la que nuestro arzobispo ha animado a toda la Archidiócesis a sumarse, bien de forma particular o comunitaria. 

Y más contenidos en el número del Semanario Fiesta disponible EN ESTE ENLACE  

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Vía Lucis Pascual en el Monasterio de Santa María de Jesús este viernes

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Vía Lucis Pascual en el Monasterio de Santa María de Jesús este viernes

Enmarcado en la Octava de Pascua, el Monasterio de Santa María de Jesús (clarisas) en la calle Águilas celebra un Vía Lucis Pascual esta tarde, a las siete y media. La convocatoria está organizada por la Hermandad de Nuestra Señora de la Antigua, que recuerda que el Vía Lucis (Camino de Luz) “es una devoción reciente que viene a complementar la del Viacrucis”. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos.

Tras la celebración del mismo, se realizará una colecta para ayudar a la comunidad en sus necesidades y un especialista en este monasterio realizará una descripción histórico-artística del mismo, del que podrá visitarse la Iglesia, el Coro Bajo, la Sacristía y el Claustro. A la finalización del acto podrán, además, adquirirse los dulces que se elaboran en el obrador del convento.

Descargar texto del vialucis 

Viacrucis en Cuaresma

Durante la Cuaresma pasada, más de setecientas personas tuvieron la oportunidad de asistir a los Viacrucis organizados por la hermandad, celebrados en los monasterios y conventos de Santa Inés, Santa Paula, San Clemente, Santa María del Socorro, San José del Carmen (Las Teresas) y Madre de Dios.

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Santa Luisa de Marillac quiere mostrar “La belleza de la vida”

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Esta gala benéfica tendrá lugar el día 17 de abril, en el patio de la Diputación Provincial de Córdoba

La Diputación de Córdoba acogerá el próximo viernes, 17 de abril, la II Gala Benéfica “La belleza de la vida”, una cita organizada por la parroquia de Santa Luisa de Marillac con el objetivo de recaudar fondos para sus dos principales proyectos sociales como son “Puerta Verde” y “La maleta de Luisa”.

La iniciativa “persigue decir con gestos, música y personas que la vida es bella y tenemos que hacerla bella, porque hay una parte de la vida fea como es la vida del pobre, del chico en la calle o del niño herido, que es real, que la tenemos más cerca de lo que creemos, y que tenemos que cambiarla con nuestros recursos y nuestro apoyo”, ha subrayado el párroco de Santa Luisa de Marillac, Miguel David Pozo.

En el evento, se mostrará a la gente de parroquia que vive al lado de la gente que sufre, así como el trabajo que desarrollan para erradicar esta situación que se vive al otro lado del puente y las personas que colaboran en esta labor, muchas de ellas empresas o instituciones que recibirán en esta gala un reconocimiento.

Aquellas personas que deseen asistir a la gala y colaborar, podrán inscribirse a través del teléfono 629 416 755.

 

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Cáritas invita a marcar las dos casillas de asignación solidaria en la declaración de la renta

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Marcar conjuntamente la X de la Iglesia y la de Interés Social no supone pagar más ni que le devuelvan menos

Cáritas Diocesana de Cádiz recibió el año pasado más de 190.000 euros de las casillas solidarias de la Renta para realizar su labor caritativa y social. En concreto, el total ascendió a 193.697.12 euros, de los que 181.447,12 euros procedieron del IRPF autonómico y 12.250 euros del estatal. Los programas financiados en nuestra Diócesis consisten en atención social a personas sin hogar en Algeciras, labores de intermediación con personas desempleadas en búsqueda de empleo y formación para la inclusión en todo el territorio diocesano. Finalmente, también se apoya a personas y familias en situación de vulnerabilidad y/o exclusión social a través del Comedor Social de Algeciras y ayudas para los gastos de vivienda en localidades de la Bahía de Cádiz.

Por su parte, la red confederal de Cáritas recibió en 2025 más de 33,1 millones de euros de la asignación tributaria. Esos fondos fueron destinados a distintos programas relacionados con el acompañamiento de personas y familias en situación de vulnerabilidad. Entre ellos, destacan los proyectos de acogida y asistencia, que aglutinaron el 37,98% de los recursos, seguido de los programas de personas sin hogar (12,7%); empleo y economía social (10,05%) y familia, infancia y juventud (8,62%).

Desde 2017, los fondos asignados por los contribuyentes a través de la casilla de Actividades de Interés Social, conocida como la ‘X Solidaria’, se distribuyen a las organizaciones del Tercer Sector a través de una convocatoria pública de subvenciones en un sistema de doble tramo -y que las ONG destinan íntegramente a proyectos concretos, no a sus estructuras-. Las Comunidades Autónomas se encargan de asignar el 80% de esos recursos, mientras que al Estado le corresponde el reparto del 20% restante.

Cientos de proyectos sociales
“La solidaridad de los contribuyentes españoles a través de las casillas de la asignación tributaria permite a Cáritas poner en marcha cada año cientos de proyectos sociales, ya que, como entidad del tercer sector de acción social, obtiene fondos a través de la casilla de ‘Actividades de Interés Social’ y también de la casilla destinada a la Iglesia católica, al ser la confederación oficial de las entidades de acción caritativa y social de la Iglesia en España”, explica Eduardo López, del equipo de Sensibilización y Comunicación en Cáritas Española.

“De esta manera -añade-, el contribuyente puede multiplicar su solidaridad al aportar el 1,4% de sus impuestos tanto al sostenimiento de la Iglesia como a los fines sociales. Este sencillo gesto no supone pagar más ni que se le vaya a devolver menos en el resultado de su declaración”.

La pasada primavera, el 50,5% de las personas contribuyentes marcaron la casilla solidaria de la renta, superando los 12,3 millones de personas. Sin embargo, todavía hay un porcentaje importante que no lo hacen, o bien porque marcan solamente la casilla de la Iglesia católica o porque no marcan ninguna. Dejar en blanco estas casillas de la asignación tributaria supone que una parte importante de la recaudación del IRPF pase cada año directamente a las arcas del Estado, en lugar de destinarse a fines sociales o al sostenimiento de la Iglesia.

“Marcando ambas casillas -resalta Eduardo López- podemos apoyar a cientos de proyectos de atención a personas en situación de pobreza y exclusión, y, al mismo tiempo, la importante labor pastoral y litúrgica que lleva a cabo la Iglesia católica en España”.

Con motivo del inicio de la campaña de la Renta y con el objetivo de poder seguir impulsando una sociedad más justa, inclusiva e igualitaria, Cáritas ha lanzado la iniciativa “Únete al movimiento doble X” para invitar a la sociedad a marcar las dos casillas.

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ARCHISEVILLA 7 días. Edición del 10-04-2026

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ARCHISEVILLA 7 días. Edición del 10-04-2026

Un resumen de la actualidad en la Archidiócesis de Sevilla.

Edición del viernes 10 de abril de 2026. La Buena Noticia de la Iglesia en imágenes.

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“Resucita a Cristo…” esta semana en Al Trasluz

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El sacerdote diocesano Antonio Gil desea ¡Feliz Pascua de resurrección para todos nosotros!

El primer “propósito de gloria” es sentir y proclamar la resurrección de Jesucristo y “recuperar al Resucitado”. Para no pocos cristianos la resurrección de Jesús es sólo un hecho del pasado; para otros, la resurrección de Cristo es un dogma que hay que creer y confesar. Pero si no hay contacto vital con Cristo como Alguien que está vivo y da vida, Jesús podría quedarse en un personaje del pasado al que se puede admirar, pero no hace “arder los corazones”. La Pascua nos invitar a “resucitar a Cristo” en nuestro corazón, conforme a la exigencia de sus palabras: “Tened paz en mí. En el mundo tendréis tribulación, pero, ánimo, yo he vencido al mundo” (Juan 16,13).

El segundo “propósito de gloria” debemos centrarlo en “resucitar las zonas muertas de nuestra vida”: “Iluminar nuestros horizontes, clarificar nuestras metas, descubrir y poner a punto nuestros ideales e ilusiones”. La Pascua es la fiesta de todos los que nos sabemos mortales, pero hemos descubierto en Cristo resucitado la esperanza de una vida eterna.

El tercer “propósito de gloria” es “intuir con gozo que el Resucitado está ahí, en medio de nuestras pobres cosas, sosteniendo para siempre todo lo bueno, lo bello, lo noble, lo limpio que florece en nosotros como promesa de infinito”, y que, sin embargo, se disuelve y muere sin haber llegado a su plenitud.

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Misericordia y Paz

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Celebramos el II domingo de Pascua, también llamado Domingo de la Misericordia divina. Volveremos a escuchar estas palabras que dirige el Resucitado al Apóstol Tomás, «No seas incrédulo, sino fiel» (Jn 20, 27). Lo explicaba san Juan Pablo II: La fe es ―y jamás deja de ser― el programa de Cristo en relación con el hombre. «Dichosos los que sin ver (como Tomás) creyeron» (Jn 20, 29). La fe es la finalidad de la resurrección. Es su fruto”. En este sentido la incredulidad de Santo Tomás, como afirma San Gregorio Magno, «nos ha sido mucho más útil respecto a la fe, que la fe de los otros discípulos. En efecto, mientras Tomás es llevado de nuevo a la fe mediante el tacto, nuestra mente se consolida en la fe con la superación de toda duda. Así el discípulo que dudó y tocó, se convierte en testigo de la realidad de la resurrección» (XL Homiliarum in Evangelia, lib. II, Homil. 26, 7; PL 76, 1201).

El tiempo pascual es una auténtica escuela de fidelidad a la fe de la Iglesia, que proclama que Jesucristo ha resucitado verdaderamente. La Iglesia no habla hoy con voz apagada ni con acentos dubitativos. La Iglesia canta. La Iglesia anuncia. La Iglesia exulta ante la permanente globalización del paradigma tecnocrático. No hay acontecimiento más grande en la historia del mundo que la Resurrección del Señor. San Pablo lo afirma con claridad rotunda: “Si Cristo no ha resucitado, vuestra fe no tiene sentido” (1Cor 15,17). Pero Cristo ha resucitado. Y porque ha resucitado, nuestra fe no es una ideología, ni una tradición cultural, ni un sentimiento religioso entre otros. Nuestra fe es encuentro con una Persona viva, con Jesucristo resucitado, Señor de la historia y Salvador del mundo.

La Pascua nos llama a reavivar la certeza que Cristo está vivo y actúa en su Iglesia. Esta certeza es la fuente de la alegría cristiana. Por eso la alegría pascual puede convivir incluso con las lágrimas, con las pruebas, con la enfermedad, con la pobreza, con las noches del alma. Porque no depende sólo de las circunstancias externas. Brota de una presencia: la presencia del Señor resucitado. Irradiamos esta alegría pascual cuando perdonamos de verdad, cuando servimos sin buscar reconocimiento, cuando perseveramos en la oración, cuando acompañamos al que sufre, cuando defendemos la verdad sin agresividad, cuando amamos a la Iglesia, cuando participamos con fidelidad en la Eucaristía dominical, cuando no nos avergonzamos de nuestra fe, cuando damos razón de nuestra esperanza. En una sociedad con frecuencia cansada, herida y triste, la alegría cristiana se convierte en una verdadera forma de evangelización. El Santo Padre León XIV ha enseñado que la tristeza es una de las enfermedades de nuestro tiempo, y que la resurrección de Cristo puede curarla (cf. LEÓN XIV, Audiencia general, 22 de octubre de 2025). No se trata de repetir eslóganes piadosos, sino de vivir de tal modo unidos al Resucitado que nuestra misma vida sea un anuncio.

Que el Señor conceda a Sevilla una Pascua verdadera. No sólo una Pascua celebrada externamente, sino una Pascua vivida interiormente. Pascua en las familias, en las parroquias, en la vida consagrada, en los seminarios, en los jóvenes, en los enfermos, en quienes están cansados o alejados. Pascua también en nuestras hermandades y cofradías, llamadas a ser, con renovada autenticidad, escuelas de fe, de oración, de caridad y de vida cristiana.

Que María Santísima, la Virgen fiel, que permaneció firme en la noche de la Cruz y acogió con fe perfecta la victoria de su Hijo, acompañe y sostenga nuestro camino diocesano. Que ella nos enseñe a vivir una Pascua plena y nos alcance la gracia de ser discípulos alegres, firmes en la esperanza, fieles en la caridad y valientes en el testimonio. Que María, Madre de amor y misericordia nos ayude a experimentar la misericordia de Dios. Que María, Reina de la paz, nos ayude a construir un mundo de paz. Cristo ha resucitado. Y ésta, hermanos, es la fuente de nuestra alegría.

+ José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Compostela, Fátima y París, lugares de peregrinación

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Del 23 de junio al 2 de julio tiene lugar la peregrinación de la parroquia de Los Boliches al Camino de Santiago. El párroco, Carlos María Fortes, explica cómo surgió la iniciativa.

¿Qué os movió a emprender el Camino de Santiago? 

Nos mueve, ante todo, la fe y el deseo profundo de encontrarnos con el Señor. Queremos que sea un camino que integre a todos, especialmente pensado para personas mayores que, aun teniendo la ilusión de hacerlo, pueden encontrar ciertas dificultades. Por eso se ha diseñado con mucho cuidado: etapas de unos 15 kilómetros diarios, un ritmo asequible y una organización que permita atender cualquier momento de cansancio o agotamiento. No buscamos solo llegar a una meta geográfica, sino vivir un verdadero proceso interior: salir de nosotros mismos, dejar atrás comodidades, escuchar a Dios en el silencio del camino y descubrirlo también en el rostro de los hermanos.

Ir como comunidad parroquial, con distintas edades, es una riqueza.

Sin duda, es una auténtica riqueza y una de las cosas más bonitas de esta experiencia. Aunque se ha pensado especialmente en un perfil más mayor, la realidad es que se está sumando gente de distintas edades, y eso enriquece muchísimo. Los jóvenes aportan entusiasmo y fuerza; los mayores, serenidad, experiencia y fe vivida. Al final, se hace visible lo que es la Iglesia: una familia donde cada uno tiene su lugar, donde nos ayudamos, nos animamos y caminamos juntos. Nadie va solo, y eso transforma completamente la experiencia.

¿Estáis haciendo preparación previa, tanto física como espiritual?

Sí, creemos que es fundamental preparar ambas dimensiones. En lo físico, estamos animando especialmente a las personas mayores a que caminen cada día, a que se acostumbren al esfuerzo progresivo; por ejemplo, dando dos vueltas al paseo marítimo de Fuengirola, que pueden suponer unos 10 kilómetros o más. Es una manera sencilla pero eficaz de ir preparando el cuerpo. Y en lo espiritual, estamos teniendo distintos encuentros, momentos de oración y reuniones para ir disponiendo el corazón. Queremos que no sea solo una actividad, sino una verdadera experiencia de fe. Durante el Camino, además, celebraremos cada día la Misa del peregrino, que será el centro y la fuente de todo lo que vivamos.

¿Pueden participar fieles de otras parroquias?

Por supuesto, está abierto a todos. De hecho, nos ilusiona especialmente que puedan unirse personas de otras parroquias o cualquiera que sienta el deseo de hacer este camino. Nos quedan ya poquitas plazas para completar el grupo, pero estamos convencidos de que será una experiencia muy bonita, donde no solo se camina físicamente, sino también espiritualmente. Es una invitación a salir, a ponerse en camino y a dejar que el Señor vaya haciendo su obra en cada uno.

Para más información y reservas, pueden escribir por wassap al número 647 05 09 19.

Fátima

El Movimiento de Apostolado Familiar San Juan de Ávila organiza también su tradicional peregrinación a Fátima, que viene realizando desde hace más de 40 años.

Tendrá lugar del 27 al 30 de agosto y al inscribirse tienen prioridad quienes aún no han peregrinado a este Santuario Mariano.

«Vamos a visitar a la Madre, para que nos lleve a su Hijo Jesús. Haz un parón en tu vida, acércate más al Señor. Llénate de su misericordia. tenemos muchos motivos para rezar», afirman los organizadores en la convocatoria que han lanzado para facilitar las inscripciones.

La salida será el 27 de agosto a las 7 de la mañana, desde el Polideportivo de Ciudad Jardín y el regreso el 30 de agosto por la tarde-noche. El precio por persona es de 320 euros y en él se incluye el viaje y el alojamiento en pensión completa, así como los almuerzos en ruta de los días 27 y 30.

La peregrinación estará acompañada por el sacerdote Giovanni Torres, misionero de la Consolata, párroco de Cristo Rey y Nuestra Señora del Rosario (Málaga) y de San Isidoro de Sevilla (Los Gámez).

Pueden inscribirse llamando al teléfono 673 33 02 99.

Marbella y la Medalla Milagrosa

Un grupo de feligreses de la parroquia de la Encarnación de Marbella y de la Asociación Parroquial Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa peregrinaron, del 19 al 23 de febrero, a diversos lugares de la ciudad de París. El párroco, José Sánchez, explica cómo se sucedió dicha experiencia.

¿Por qué elegir París como lugar de peregrinación, qué os movió?

La peregrinación la organizó la Asociación Parroquial de la Medalla Milagrosa. Es allí donde la Virgen se apareció a santa Catalina Labouré y donde se encuentra el Santuario. Allá dirigimos nuestros pasos.

¿Qué imagen ha quedado impresa en vuestros corazones tras la peregrinación?

El amor a la Virgen María, el sentido de pertenencia a la Iglesia de la cual la Virgen es Madre, y el deseo de crecer como hijos de María y de la Iglesia.

¿Es una peregrinación una oportunidad para afianzar los lazos de comunión entre los feligreses?

Sin duda. Especialmente si la peregrinación se prepara con anterioridad con encuentros, formación, oración… Si cada día se recuerda el motivo del viaje y si se dan espacios para compartir la fraternidad y la alegría.

Durante estos días, visitaron algunos de los lugares más emblemáticos de esta hermosa ciudad como la basílica del Sacré-Cœur en Montmartre, sin embargo, el día más importante de la peregrinación fue el 22 de febrero, cuando se dirigieron a la Capilla Santuario de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa. Allí celebraron la Eucaristía, presidida por el párroco, y realizaron una ofrenda floral a la Virgen.

«Más allá de los monumentos y lugares visitados, lo más valioso de esta peregrinación ha sido lo vivido como comunidad: la convivencia, la oración compartida, las conversaciones llenas de esperanza y la cercanía entre todos. Han sido días memorables, en los que también han nacido nuevas amistades, fortalecidas por la fe que compartimos», añaden los peregrinos.

Es por eso que regresan a casa «con el corazón lleno de gratitud al Señor por tantos dones recibidos durante estos días. Confiamos a la Virgen de la Medalla Milagrosa nuestras familias, nuestras parroquias y nuestras intenciones, pidiéndole que interceda ante su Hijo, Jesucristo, para que nos conceda las gracias que necesitamos y nos ayude a caminar siempre más cerca de Él», añaden.

Encarni Llamas 

Dario Vitali: «No hay sinodalidad sin escucha»

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– Se insiste en que la sinodalidad no es algo nuevo en la Iglesia. ¿Cuál es la novedad, por tanto, de este proceso que hemos emprendido?

Claro que la sinodalidad no es una novedad. Cuando decimos que es el Espíritu el que guía a la Iglesia, decimos que la sinodalidad empieza en Pentecostés. Decía san Pablo: «No apaguéis el espíritu, no despreciéis las profecías. Examinadlo todo; quedaos con lo bueno» (1Ts 5, 19-21). La sinodalidad es, en su raíz más profunda, la escucha del Espíritu. En los primeros siglos se hablaba de «conspiratio», palabra que compone el «cum», juntos, y la efusión del Espíritu sobre el Pueblo de Dios, llamado a conocer los caminos por donde el Espíritu guía a la Iglesia. Después de siglos centrados sobre el principio de autoridad, el Concilio Vaticano II redescubrió la presencia y la acción del Espíritu en la Iglesia. No se trata de olvidar la jerarquía, de no reconocer la función del Papa o de los Obispos, sino de ponerse todos (cada uno según su función en la Iglesia) a la escucha del Espíritu. El proceso sinodal nos ha enseñado que esta escucha es posible escuchándonos a todos. Ya el Código de Derecho Canónico conoce los organismos de participación: el Consejo Pastoral Diocesano y el Consejo Presbiteral a nivel de Iglesias locales, el Sínodo de los Obispos a nivel universal, sínodos y asambleas a nivel de agrupamientos de Iglesias. No hay que inventar nada; hay que vivir la sinodalidad como estilo, como mentalidad. Escuchar. Escucharse. Antes que el derecho a hablar, poner el deber de escuchar. Así se construye una Iglesia sinodal.

– ¿Cómo describiría los rasgos esenciales de la Iglesia que está emergiendo de este proceso?

La Iglesia sinodal no es otra Iglesia. El Documento final del Sínodo pone en evidencia cómo todo el proceso sinodal se ha desarrollado a la luz de la Iglesia del Vaticano II y constituye una recepción más madura de aquella eclesiología. Acabo de escribir un libro sobre los fundamentos de la Iglesia sinodal y subrayo como primer punto la identificación entre la Iglesia y el Pueblo de Dios. El Documento Final dice que el Pueblo de Dios es el sujeto comunitario e histórico de la sinodalidad y de la misión (DF 17). Este pueblo no es una masa informe, la suma de los bautizados, sino el cuerpo de Cristo, que es también —como decían los Padres de la Iglesia y el Concilio repite (LG 23)— «el cuerpo de las Iglesias». El proceso sinodal pone en evidencia la presencia y acción de las Iglesias locales en el conjunto de las Iglesias. El modelo de la Iglesia sinodal es la «communio Ecclesiarum», superando la idea de la centralización y reconociendo a cada Iglesia su capacidad y responsabilidad de testimoniar el Evangelio en el contexto histórico y cultural donde vive y camina. En cada Iglesia, que es un Pueblo de Dios con su Obispo rodeado de su presbiterio, el Espíritu distribuye dones, carismas, ministerios, nuevas vocaciones. Esta visión no pone en discusión el primado, sino que lo valora más, como principio de unidad de todas las Iglesias, de todos los bautizados, de todos los obispos. Una Iglesia que puede —podría, si obedece al Espíritu— ganar la unidad para vivir la sinodalidad como ley de la Iglesia: discernir juntos para «caminar juntos».

 

No hay sinodalidad sin escucha; no hay proceso decisional que ponga en marcha la Iglesia según la voluntad de Dios si no escuchamos al Espíritu escuchándonos entre nosotros

 

– Usted ha estado en el corazón del proceso coordinando al grupo de expertos. ¿Qué aprendizajes concretos destacaría sobre el modo en que la Iglesia puede discernir comunitariamente hoy?

Siempre lo mismo: que el primer acto de una Iglesia sinodal es la escucha. Que el discernimiento depende de la escucha, y que la escucha es una disciplina muy exigente. Es también un arte que se aprende con mucha humildad y mucho ejercicio. Por eso exige una verdadera conversión. Y esto es más difícil para gente que está acostumbrada más a hablar que a escuchar. Me refiero a los expertos, pero también a los obispos y curas. ¡Qué ministerio tan extraordinario se espera de los curas sinodales: aprender primero el arte de escuchar y enseñarlo a todos! Merece subrayar nuevamente que no hay sinodalidad sin escucha; no hay proceso decisional que ponga en marcha la Iglesia según la voluntad de Dios si no escuchamos al Espíritu escuchándonos entre nosotros. La Iglesia no necesita de un líder, de un dictador que concentre en sus manos todo el poder. ¡Vemos los éxitos de los poderosos del mundo! El proceso sinodal se realiza como un camino de escucha entre dos sujetos, el Pueblo de Dios y los Pastores. El Pueblo de Dios, dice el Vaticano II, participa de la función profética de Cristo: aquí somos todos iguales. Esto porque la totalidad de los bautizados que ha recibido al Espíritu es sujeto del «sensus fidei», esta capacidad intuitiva que procede de la experiencia de la fe y permite a todos de manifestar cómo el Espíritu habla a la Iglesia. Complementar al «sensus fidei» es la función de discernimiento de los Pastores. Antes del Vaticano II, el derecho de palabra era todo del Magisterio, y los fieles tenían que obedecer. El proceso sinodal nos ha mostrado que todos son protagonistas de la escucha, cada uno en su capacidad y rol: el Papa que ha llamado la Iglesia al proceso sinodal; el Pueblo de Dios manifestó su escucha del espíritu en la consulta: todo empezó desde allí. Después todas las etapas del discernimiento sinodal de los Pastores se han concluido con el Documento Final que el Papa Francisco restituyó inmediatamente a todas las Iglesias. A partir del Documento Final cada Iglesia puede activar un proceso de discernimiento entre Pueblo de Dios, Obispo, Presbiterio. El principio es siempre lo mismo: la escucha. De la escucha nace el consenso que el Obispo confirma, del consenso la decisión y la voluntad de caminar juntos.

– La implantación de la sinodalidad está ahora «en el tejado de las iglesias particulares». ¿Qué pasos realistas recomendaría para que no se quede en un concepto teórico, sino que transforme la vida cotidiana de las pequeñas comunidades, sin dejar fuera a nadie?

Tampoco este momento es nuevo. Las Iglesias que ya vivieron la primera fase del Sínodo, realizando la consulta del Pueblo de Dios, experimentaron la fecundidad del método sinodal. La tercera fase del Sínodo es de recepción y aplicación del Documento Final en cada Iglesia local. El sujeto activo de esta acción es la Iglesia local, con sus sujetos: el Pueblo de Dios, el presbiterio, el Obispo. Donde vive el Pueblo de Dios, allí se pone en marcha la escucha. De una escucha verdadera emergen los rasgos que una Iglesia puede poner en el centro de su vida. Una Iglesia tiene que descubrir su identidad, ser consciente de que es aquí y ahora el sujeto que, en esta región, testimonia el Evangelio con caminos, proyectos, forma de vida. Esto está todo fuera de lo teórico. No hay que decidir en un congreso qué es la sinodalidad. Hay que ver cómo vivirla. Y no como individuos, sino como Iglesia de Málaga, que no es una suma de comunidades, sino la Iglesia de Cristo que camina aquí, y elige la comunión como principio de su vida y de sus relaciones. Reconocerse parte de esta Iglesia y decidir caminar juntos es el paso más decisivo que una Iglesia local puede hacer.

 

No existe Iglesia sin el Espíritu de Cristo. Y no existe sinodalidad sin la escucha del Espíritu que nos hace uno y nos hace caminar juntos

 

– ¿Qué le diría a quienes temen que la sinodalidad genere confusión o divida a la Iglesia?

Depende de qué pensamos que sea la Iglesia. Si es la pirámide jerárquica, donde está claro quién manda y quién obedece, es evidente que la sinodalidad genera confusión. Pero esta objeción procede de quien manda o de quien está acostumbrado a ser súbdito. Pero un orden de este tipo no procede del Espíritu. Caminar juntos es una forma de unidad que no es uniformidad. Ni el Espíritu crea confusión, sino armonía. Siempre hay que componer en la Iglesia diversidad y unidad. La unidad sin diversidad se transforma en uniformidad, autoritarismo, relación asimétrica entre personas, sin reconocer la igualdad: ¡somos todos hijos de Dios! La diversidad sin unidad, esta sí es confusión y división. Pero la unidad no la hacen los hombres, sino la Palabra de Dios a la que hay que obedecer, y el Espíritu que nos guía.

– Pensando en el futuro inmediato, ¿cuál sería para usted el“termómetro” que indicará si el sínodo va dando fruto real en la vida de la Iglesia?

Si vamos aprendiendo el arte de la escucha. Se pueden realizar encuentros fenomenales; se pueden hacer asambleas con expertos mundiales… que el Sínodo será fructuoso si aprendemos el estilo y el método sinodal: escuchar al Espíritu escuchando a los demás. Decían los Padres de la Iglesia que el Espíritu es irrefrenable. No existe Iglesia sin el Espíritu de Cristo. Y no existe sinodalidad sin la escucha del Espíritu que nos hace uno y nos hace caminar juntos.

Ana María Medina

Juventud propone un fin de semana de Ejercicios

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La Delegación de Infancia y Juventud propone a los jóvenes un fin de semana de Ejercicios Espirituales en mitad de esta Pascua. El plazo de inscripción ya está abierto.

«En medio del ritmo acelerado de la vida cotidiana, desde la Delegación de Infancia y Juventud te invitamos a hacer un alto y regalarte un fin de semana diferente: un espacio de silencio, encuentro y profundidad», explican en la convocatoria que han hecho llegar a todas las parroquias y grupos.

Los Ejercicios Espirituales ignacianos para jóvenes son una experiencia «para parar, mirar tu vida con calma y tratar de descubrir qué quiere Dios para ti. Es una oportunidad para salir del ruido de lo superficial, conectar con lo que de verdad importa, escuchar lo que llevas dentro y ver hacia dónde te está invitando Dios en este momento», añaden.

Tendrán lugar desde la tarde del viernes 24 al domingo 26 de abril y serán dirigidos por el sacerdote jesuita Álvaro Lobo, en Villa Nazaret (calle Obispo González García, 26 – 29013 Málaga). El precio, que incluye el alojamiento y todas las comidas, es de 100 euros.

«No importa en qué punto de tu camino estés, ven con el corazón abierto y déjate sorprender: puede ser el comienzo de algo nuevo», invitan desde la Delegación.

Pueden inscribirse en el siguiente formulario: https://forms.cloud.microsoft/e/VTH8krRCA6 las plazas son limitadas.

Encarni Llamas

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