

Este viernes 13 y el sábado 14 de marzo, la Iglesia celebra, por iniciativa de la Santa Sede, las «24 horas para el Señor». La diócesis de Guadix invita a que la Jornada de este año sea una ocasión para unirnos en oración por la paz. De esta manera, se suma a la petición del papa León XIV, que en su intención de oración para este mes de marzo nos pide rezar «por el desarme y la paz».
En una carta dirigida a todas las parroquias, el vicario general, José Francisco Serrano, nos invita a unirnos a esta oración por la paz: “Las situaciones de guerra que vive hoy la familia humana, así como la creciente tensión en distintos lugares del mundo, nos interpelan profundamente como Iglesia. Ante esta realidad, el Papa nos anima a perseverar en la oración por una paz verdadera, fundada en el respeto a la vida y a la dignidad de toda persona, en la justicia y en el diálogo entre los pueblos”.
Así, se propone que en todas las parroquias se secunde esta iniciativa eclesial, “promoviendo momentos de adoración ante el Santísimo Sacramento y oraciones explícitas por la paz”, de manera que seamos “una Iglesia que ora, confía y presenta ante el Señor el sufrimiento de la humanidad”.
«24 horas para el Señor» es una iniciativa cuaresmal de oración y reconciliación instituida por el papa Francisco. Se celebra cada año en las vísperas del cuarto domingo de Cuaresma, con el objetivo de poner en el centro de la vida de la pastoral de la Iglesia el sacramento de la reconciliación.
Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix
Oración del papa León XIV
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
Señor de la Vida, que moldeaste a cada ser humano a tu imagen y semejanza, creemos que nos creaste para la comunión, no para la guerra, para la fraternidad, no para la destrucción.
Tú que saludaste a tus discípulos diciendo: «La paz esté con vosotros», concédenos el don de tu paz y la fortaleza para hacerla realidad en la historia. Hoy elevamos nuestra súplica por la paz en el mundo, rogando que las naciones renuncien a las armas y elijan el camino del diálogo y la diplomacia.
Desarma nuestros corazones del odio, el rencor y la indiferencia, para que podamos ser instrumentos de reconciliación. Ayúdanos a comprender que la verdadera seguridad no nace del control que alimenta el miedo, sino de la confianza, la justicia y la solidaridad entre los pueblos.
Señor, ilumina a los líderes de las naciones, para que tengan la valentía de abandonar proyectos de muerte, detener la carrera armamentista, y poner en el centro la vida de los más vulnerables.
Que nunca más la amenaza nuclear condicione el futuro de la humanidad. Espíritu Santo, haz de nosotros constructores fieles y creativos de paz cotidiana: en nuestro corazón, nuestras familias, nuestras comunidades y nuestras ciudades.
Que cada palabra amable, cada gesto de reconciliación y cada decisión de diálogo sean semillas de un mundo nuevo. Amén



















