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Soñar con Santa María de la Victoria

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Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

Una hermosa tradición nos recuerda que hace más de quinientos años, cuando las tropas cristianas que asediaban Málaga estaban a punto de retirarse, el rey Fernando el Católico, que las capitaneaba, tuvo un sueño en el que la Virgen le daba ánimos. Poco después, la ciudad se rindió y aquella imagen de María quedó para siempre vinculada a la historia de Málaga. Santa María de la Victoria, con su auxilio materno, nos invita, también hoy, a seguir soñando y venciendo en nuestras batallas cotidianas. Pienso especialmente en tres:

Primera: la batalla contra la autosuficiencia. Vivimos en una cultura que nos susurra, con la fuerza de las redes sociales, que podemos caminar solos, que no necesitamos de nadie y que hemos de ser capaces de resolverlo todo por nosotros mismos. Pero, si entramos en nuestro interior, descubrimos que no somos autosuficientes y que crecemos en la medida en que nos apoyamos en los demás y en Dios.

La autosuficiencia nos encierra, nos hace desconfiar y, en ocasiones, nos impide reconocer nuestra propia fragilidad. María, en la bella escena de la Visitación (cf. Lc 1,39-56), nos muestra otro camino: tras acoger el anuncio del ángel, no se encierra en sí misma, sino que se pone en camino para ayudar a su prima Isabel, en quien encontrará, al mismo tiempo, comprensión y apoyo.

«Santa María de la Victoria, con su auxilio materno, nos invita, también hoy, a seguir soñando y venciendo en nuestras batallas cotidianas»
Segunda: la batalla contra la superficialidad. Podemos acostumbrarnos a juzgar deprisa, a repetir lo que otros dicen sin comprobarlo, a dejarnos engañar por el señuelo de la apariencia. La superficialidad nos aleja de la verdad, puede enfrentarnos unos con otros y nos hace vulnerables ante quienes pretenden manipularnos. Necesitamos aprender de nuevo a escuchar, a pensar, a discernir, a abrir el corazón a la verdad, como María, que «guardaba y meditaba las cosas en su corazón» (Lc 2,29).

Y tercera batalla, necesaria en nuestra Iglesia, contra el individualismo. Tenemos una riqueza enorme: parroquias, colegios católicos, hermandades, asociaciones, movimientos, vida consagrada y tantos hombres y mujeres que entregan generosamente su tiempo y sus capacidades; pero, necesitamos vencer la tentación de ir cada uno por su lado, superando recelos, protagonismos y prejuicios. Lo que hace una parroquia puede enriquecer a otra; lo que aporta un colegio puede ayudar a una comunidad; las hermandades y asociaciones pueden hacer más eficaz su labor evangelizadora, promoviendo nuevos caminos de colaboración.

María, en el pasaje de las bodas de Caná, nos hace una recomendación mirando a su Hijo: «Haced lo que Él os diga». El mandato de Jesús, recogido en una oración al Padre como un testamento, se concentra en una súplica: «Padre, que todos sean uno, como tú y yo somos uno». (Jn 17,21). Alegremos a María, nuestra Madre, sentándonos como hermanos en la mesa de la Eucaristía y anunciando en comunión el Evangelio.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor.

+ José Antonio Satué
Obispo de Málaga

Homilía en la dedicación y bendición del Santuario del Saliente

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Ez 33,7-9 + Ap 11,19ª-12,1-5 + Sal 94 + Mt 18,15-20 Domingo 23 del Tiempo Ordinario

Querida comunidad reunida para glorificar a Dios por el esplendor de esta casa de oración, en torno a la “Pequeñica”, la Virgen de los Desamparados del Saliente.*

SALUDOS: Sra. Alcaldesa y Autoridades locales, comarcales, provinciales, autonómicas y nacionales. Arquitecto, Maestro de obras, Secretario de la Fundación-Patronato, Camarera Mayor, Guardia Civil. Especialmente querido y admirado Andrés Ga Ibáñez, que has puesto tanta pasión en esta Obra Magna, que sorprenderá y alabaran las distintas generaciones. Queridos sacerdotes: Vicario General. Querido Antonio Saldaña, Rector y alentador de este Santuario. Servidores del altar. Coro y Músicos. Hermanas y hermanos que estáis siguiendo la emisión en directo de esta celebración.

Hoy más que nunca: Paz en el corazón y alegría en la mirada.

El Libro del Apocalipsis, tan magníficamente reflejado en las paredes de nuestro santuario, es como una gran Opera, al mismo tiempo desconcertante y seductora. La visión del apóstol Juan sintetiza, a lo grande, el mensaje que Dios quiere revelar a las Iglesias perseguidas (bajo el numero 7 que significa totalidad y plenitud) como si se tratara de un evangelio eterno, también para la Iglesia de hoy. Es un canto a la ESPERANZA en medio del sufrimiento. Nos enseña que Iglesia asociada a la persona y a la obra de Cristo, sigue los pasos de su Señor: profecía, martirio, triunfo y glorificación. Así, la Iglesia, en cada momento de la historia sabrá interpretar sus sufrimientos. Toda la revelación del libro es una teología de la historia: nos interesa, sobre todo, el sentido teológico sobre lo que sucede o va a suceder. En el fondo, nos enseña a contemplar, con la mirada de Dios, todos los sucesos históricos que rasgan nuestra vida. Para descubrir esta mirada debemos profundizar sobre la numerosa simbología, que le da un valor en el tiempo y en el espacio, universal y concreto, para el creyente de hoy.

Para nosotros es conmovedor el capítulo 12, justo en el eje del libro. Como si de un antes y un después se tratara. Parte de él hemos proclamado en la segunda lectura, cuando: “ 11,19a Se abrió en el cielo el Templo de Dios. 12,1Apareció una figura prodigiosa: una mujer, vestida de sol, con la luna bajo sus pies y la cabeza coronada por doce estrellas, 2 a punto de dar a luz, con dolores de parto. -Y después- 8 el dragón vencido. -Y el mismo libro nos aclara- 9 era la antigua serpiente, la que tiene por nombre Diablo y Satanás. 17 Como fracasó con la mujer, se fue a hacer la guerra contra sus hijos, es decir, aquellos que cumplen los mandamientos de Dios y se mantienen como testigos fieles de Jesús”.

 

Os dije que es conmovedor este capítulo 12 del Apocalipsis porque la mujer es María, que engendra al Príncipe de la Paz, Cristo, y a su Iglesia, nosotros, los hijos que debemos luchar contra el padre de la mentira, el acusador, el que nos divide, la antigua serpiente del árbol del Edén. Esta es nuestra “Pequeñica”. En su pequeñez está la grandeza del designio de Dios.

El Evangelio de hoy (Mt 18,15-20) nos ayuda a entrar en la comunidad cristiana de San Mateo y nos plantea uno de sus problemas: la conducta de algunos de sus miembros que no actuaba conforme a las enseñanzas de Jesús. Y esto hace daño al conjunto de la comunidad. Otra vez, el padre de la mentira, el que divide. Para poner remedio, el evangelista, trae a la memoria las palabras de Jesús: “si tu hermano peca, repréndelo a solas…” 15 y continúa diciendo los pasos precisos que había que seguir en tales circunstancias. La comunidad, por su bien, debía de tener unas normas que ayudasen a salvar y recuperar a uno de sus miembros. Se trata de la corrección fraterna.

El amor sincero entre unos y otros facilita el diálogo y la comprensión y entonces es todo más sencillo y posible. La vida comunitaria es más fluida, todo es más trasparente. Con el amor, el Espíritu de Jesús ilumina nuestro interior y es posible un cambio de conducta.

Pero cuando vemos que nuestros esfuerzos no dan resultados ¿qué hacer?… ¡Aumentar nuestra atención y nuestro amor! Es una llamada para nuestra iglesia también. Mirad que el amor es más fuerte que todas las razones del mundo. El amor al otro y el ejemplo, son condiciones necesarias para poder ayudar eficazmente a los demás. Mucho más que mil palabras, mucho más que cualquier discusión o razonamiento.

Además de nuestro esfuerzo, debemos de comunicar al Señor lo que nos pasa y orar confiadamente. Es muy importante en estos asuntos, y en toda la vida comunitaria, la oración personal y en grupo… para dejar la puerta abierta el Espíritu Santo. La presencia de Jesús entre nosotros hará crecer el amor fraterno y nos ayudará a encontrar una salida en las situaciones más complicadas. El amor fraterno, la unidad, es el motor de la evangelización. ¡Mirad como se aman! decían de los primeros cristianos. A veces, los creyentes transmitimos más tristeza que alegría, más angustia que esperanza, más división que vida comunitaria. Si es así no nos extrañemos que a los demás les cueste creer.

La buena noticia del Evangelio de hoy es esta: que es posible una constante renovación personal y comunitaria, y no sólo es posible, sino que es necesaria. Tenemos que hacer que la vida de nuestras parroquias sea más evangélica, comunidades discípulas de Cristo. Que nuestras celebraciones sean más vivas y profundas. Que la alegría de creer en Jesús sea fuente de trasformación personal y social. Que nuestra entrega y servicio a los más necesitados sea testimonio de la misericordia de Dios entre los hombres.

Hemos abierto con solemnidad las puertas de este renovado y resplandeciente Templo, bajo la mirada de la Mujer del Apocalipsis, nuestra “Pequeñica”, ungimos su altar y sus muros, damos gracias a Dios por la visión que tuvo el obispo Claudio Sanz y Torres, damos gracias también por el empeño de todas las personas que, de una manera y otra, habéis conseguido tanta grandiosidad. Que este sea un espacio para los que peregrinen buscando la UNIDAD y la ESPERANZA, porque el que divide ha sido vencido por la SEÑORA. Ella es el GRAN SIGNO y nosotros sus hijos desamparados. “Donde dos o más estéis reunidos en mi nombre allí estoy yo en medio de vosotros” 20. Cristo está hoy con nosotros.

Finalizo con el grito con el que termina el libro del Apocalipsis 22, 20b-21: ¡Ven Señor Jesús! -Y añade- Que la Gracia de Jesús, el Señor, esté con todos vosotros. Amén.

Albox, 6 de septiembre de 2026

+ Antonio, vuestro obispo

José Gregorio Rodríguez será ordenado sacerdote el próximo sábado en la Catedral

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José Gregorio Rodríguez será ordenado sacerdote el próximo sábado en la Catedral

La Catedral de la Encarnación de Almería acogerá el próximo sábado 12 de septiembre, a las 11:00 horas, la ordenación sacerdotal de José Gregorio Rodríguez González. Nuestro obispo, D. Antonio, presidirá la celebración y conferirá el sacramento del Orden mediante la imposición de manos y la oración consecratoria. Será una jornada de alegría para toda la Iglesia diocesana, que sumará un nuevo sacerdote a su presbiterio.

José Gregorio llega a este momento después de años de formación y de un camino vocacional que ha ido madurando hasta este paso definitivo. En los días previos a su ordenación está viviendo la cercanía de la fecha con una mezcla de ilusión, emoción y responsabilidad, consciente de la importancia del ministerio que está a punto de recibir y acompañado por la oración y el cariño de tantas personas que han formado parte de su camino.

En sus palabras se percibe también el agradecimiento por todo lo vivido y por las personas que Dios ha ido poniendo a su lado. Ahora afronta la ordenación con el deseo de ponerse al servicio de la Iglesia y hacer realidad el «aquí estoy» que acompaña estos días previos a su ordenación: una disponibilidad que el próximo sábado adquirirá una forma nueva y definitiva en su vida como sacerdote.

Vera se vuelca con la ordenación de José Gregorio

Especialmente ilusionada está la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Vera, donde José Gregorio ha desarrollado su labor pastoral como diácono. La comunidad parroquial ha preparado un programa especial para acompañarlo en Almería: el sábado partirá un autobús desde la estación de Vera a las 9:00 horas para participar en la ordenación de las 11:00 horas en la Catedral. Tras la celebración habrá una comida de convivencia en Maraú, con regreso a Vera a las 18:00 horas. Las inscripciones pueden realizarse en la sacristía parroquial o a través de D. Jesús en el 617 551 284.

La alegría continuará dos días después. El lunes 14 de septiembre, a las 20:00 horas, José Gregorio presidirá por primera vez la Eucaristía en la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Vera. Será el regreso a una comunidad en la que ha servido como diácono y que ahora podrá acompañarlo en sus primeros pasos como sacerdote.

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Monseñor Saiz Meneses preside el último día de la Novena a la Virgen de Cinta, patrona de Huelva

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Monseñor Saiz Meneses preside el último día de la Novena a la Virgen de Cinta, patrona de Huelva

Monseñor Saiz Meneses preside el último día de la Novena a la Virgen de Cinta, patrona de Huelva

El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, celebró el pasado sábado, 5 de septiembre, el último día de la Novena a la Virgen de la Cinta, patrona de Huelva. Una experiencia que describió como «un honor y un gran regalo que agradezco a la diócesis hermana”.

“El amor no se reduce a un sentimiento”

Durante la homilía, el arzobispo de Sevilla reconoció que “la devoción mariana nos conduce a Cristo y nos envía a vivir el Evangelio”, de hecho, “María nunca retiene para sí la mirada de sus hijos. Nos muestra a Jesús, nos lleva hasta Él y nos repite, como en las bodas de Caná: «Haced lo que Él os diga»”.

En esta línea, señaló que la Virgen es el modelo del discípulo de Cristo, que “no pasa de largo” ante los problemas de los demás, sino que “mira, escucha, se acerca y ayuda”. Esta vigilancia, advertía don José Ángel, ha de comenzar en el interior de cada uno: “Hemos de reconocer los peligros que amenazan nuestra propia vida espiritual: la rutina, la indiferencia, la pérdida de la oración, el resentimiento, la comodidad o el progresivo alejamiento de Dios. María nos ayuda a mantener despierto el corazón”.

Más adelante, el prelado abordó el amor del cristiano, en base a las citas de san Pablo “a nadie le debáis nada, más que amor” y “la plenitud de la ley es el amor”. Al respecto, monseñor Saiz afirmó que este amor “no se reduce a un sentimiento o a buenas palabras”. En su lugar, la caridad cristiana “reconoce la dignidad del otro, busca su bien y se convierte en servicio concreto. Amar significa respetar la vida, acompañar al que sufre, perdonar, compartir, defender al débil y trabajar por una sociedad más justa”. En este sentido, el arzobispo de Sevilla recordó cómo el papa León XIV, durante su viaje apostólico a España el pasado mes de junio, señaló que “la grandeza moral de una sociedad se manifiesta especialmente en su capacidad de cuidar las vidas más frágiles”.

Don José Ángel concluyó su homilía realizando varias peticiones a la Virgen María, como “enseñarnos a hablar con verdad y delicadeza, a escuchar con paciencia, a pedir perdón y a perdonar” y también la instó a que “nos ayude a cuidar la unidad sin confundirla con la uniformidad”, creando “familias en las que se dialogue, comunidades cristianas capaces de acoger, instituciones orientadas al servicio y ciudadanos que antepongan el bien común a la ventaja particular”.

Finalmente, propuso una oración que, más tarde, compartió por sus perfiles en redes sociales y reproducimos a continuación:

Virgen de la Cinta, Madre y Patrona de Huelva, mantén unidos a tus hijos. Vela por nuestras familias, por los niños y los jóvenes, por los ancianos y enfermos, por quienes no tienen trabajo, por los migrantes y por cuantos viven en soledad. Ayúdanos a reconocer en cada persona una dignidad que nadie puede arrebatarle. Madre, que no nos cansemos de hacer el bien. Enséñanos a mirar como tú, a escuchar como tú y a llevar a Cristo a nuestros hermanos. Haz de Huelva una tierra de encuentro, solidaridad, concordia y esperanza. Y que tu cinta maternal nos mantenga siempre unidos a tu Hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Cultos a la Virgen Chiquita

Durante el mes de agosto se han celebrado los tradicionales cultos a la Virgen Chiquita. El domingo 23 de agosto, tras la Misa del Alba, en el Santuario, la imagen de la patrona realizó la tradicional bajada en Rosario de la Aurora, desde su Santuario del Conquero hasta la Catedral de Nuestra Señora de la Merced.

La llegada a la Catedral dio paso a la celebración de la Novena, que tuvo lugar hasta el pasado 5 de septiembre. La Sagrada Cátedra ha sido ocupada durante estos días por distintos prelados y responsables de la Iglesia. Los días 28 y 29 de agosto presidió los cultos monseñor Eloy Santiago, obispo de San Cristóbal de La Laguna; los días 30 y 31 de agosto, Alberto Andrés, rector de Santa Cruz de Madrid; los días 1 y 2 de septiembre, monseñor Sergi Gordo, obispo de Tortosa; y los días 3 y 4 de septiembre, monseñor Cristóbal Robledo, rector del Santuario de Nuestra Señora de la Cinta. El 5 de septiembre, último día de la Novena, ocupó la Cátedra monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla. La jornada culminó con una procesión claustral con el Santísimo Sacramento por las naves del templo catedralicio.

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Homilía en el 125 aniversario de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña

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Homilía de nuestro obispo en el 125 aniversario de la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña. 125 años caminando con María: una historia que todavía está comenzando

Queridas Esclavas, comunidad de las Puras que nos acogéis, hermanas y hermanos todos.

Hoy no venimos solamente a celebrar una fecha. Venimos a dar gracias por una historia. Una historia fraguada por el sacerdote almeriense Federico Salvador Ramón estrechamente unido a Rosario Arrevillaga Escalada, una joven mexicana con la que impulsó la obra que posteriormente se convertiría en la Congregación de las Esclavas de la Inmaculada Niña, vinculada a la devoción de la Divina Infantita.

El 23 de febrero de 1901 se considera la fecha fundacional de esta obra. Comenzó con unas pocas niñas y jóvenes y posteriormente se convirtió en una congregación dedicada especialmente a la educación y atención de niños y jóvenes.

Ciento veinticinco años son muchos años. Son miles de rostros, generaciones de niñas y jóvenes, comunidades que han nacido y crecido, aulas abiertas, puertas que se han cruzado, manos que han acompañado, lágrimas que se han secado y esperanzas que han vuelto a nacer.Pero, sobre todo, ciento veinticinco años son una historia de Dios.

Porque cuando una obra permanece durante 125 años no es solamente porque haya tenido buenos proyectos, buenas estructuras o personas generosas. Permanece porque, en medio de las dificultades, alguien ha seguido escuchando la voz de Dios y ha tenido el valor de decir: “Aquí estoy”.

Y ahí está María, la Inmaculada Niña. Recordad “Si no os hacéis como niños…” tan unido a la infancia espiritual. Tiene mucho que ver con la primera lectura sobre los sabios del mundo 1Cor 3, 18-23 que acabamos de escuchar Nos recuerda que Dios comienza siempre por lo pequeño. Una familia sencilla, un pueblo pequeño Nazaret, una niña que se fía… o los pescadores del Evangelio Lc 5, 1-11.

En cambio, nosotros vivimos en un mundo que admira lo grande: los números, el éxito, la influencia, el poder, la eficacia, la parafernalia, lo que se ve. Sin embargo, Dios, sigue teniendo debilidad por lo pequeño: Una niña. Un niño. Una casa cueva muy humilde. Un SÍ, pronunciado casi en silencio. Una mujer que guarda las cosas en el corazón.

Quizá ese sea uno de los secretos de estos 125 años: haber aprendido que para Dios no hay vida pequeña cuando se entrega con amor.

Las Esclavas de la Inmaculada Niña nacieron para poner la vida al servicio de la infancia, de la educación, de los más vulnerables, de quienes necesitaban una oportunidad para descubrir que su vida tenía dignidad y futuro.

Y hoy, 125 años después, la pregunta no puede ser solamente: “¿Qué hemos hecho?” La pregunta verdaderamente evangélica es: “¿Para quién estamos aquí?”

Porque una institución cristiana no vive para conservarse. Una congregación no existe para sobrevivir. Una obra educativa no tiene como primera misión mantener sus edificios. Estamos aquí para que alguien pueda descubrir que es amado por Dios. Estamos aquí para que una niña que quizá llega con miedo encuentre una casa. Para que un joven que no confía en sí mismo vuelva a creer que puede. Para que quien se siente solo descubra una comunidad, un hogar. Para que quien ha perdido la esperanza encuentre una puerta abierta. Para que el Evangelio no sea solamente una palabra pronunciada en una iglesia, sino una vida que se hace gesto, escucha, acompañamiento y ternura.

Por eso celebrar 125 años no es mirar atrás con nostalgia. Es mirar hacia adelante con esperanza. Porque el Dios que llamó hace 125 años es el mismo Dios que sigue llamando hoy. Y quizá hoy nos esté diciendo: “Todavía hay mucho por hacer”. Todavía hay niños que necesitan ser escuchados. Todavía hay familias que necesitan acogida. Todavía hay jóvenes que necesitan que alguien crea en ellos antes de que ellos mismos sean capaces de hacerlo. Todavía hay heridas que esperan una mano. Todavía hay corazones que necesitan descubrir que el Evangelio no condena, sino que levanta. Y todavía hay una Iglesia que necesita aprender de María. María no aparece en el Evangelio haciendo grandes discursos. María aparece estando. Y quizá esta sea una de las palabras más necesarias para nuestro tiempo: estar.

Estar con los niños. Estar con los jóvenes. Estar con las familias. Estar con quien sufre. Estar cuando las cosas van bien y, sobre todo, cuando van mal. Porque evangelizar muchas veces no consiste en tener respuestas para todo. Consiste en decirle al otro: “No estás solo. Estoy contigo.” Eso es profundamente mariano. Y eso también explica una palabra que puede resultar difícil de comprender hoy: Esclavas. No se trata de una esclavitud que humilla, sino de la esclavitud del amor.

La libertad cristiana no consiste en preguntarnos: “¿Qué puedo conseguir para mí?” Sino: “¿A quién puedo servir más y mejor?” El que ama de verdad se hace servidor. Jesús lo dijo con claridad: “El que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor”. Y María lo entendió perfectamente.

Por eso, después de 125 años, quizá haya que volver a lo esencial: servir, acompañar, educar, cuidar, escuchar y amar. Sin ruido. Sin necesidad de que todo sea reconocido. Como la semilla que cae en la tierra y desaparece. Como María. Como tantas hermanas y tantos educadores, trabajadores, familias y antiguos alumnos que han entregado parte de su vida para que otros pudieran crecer. Hoy damos gracias por ellos.

Por los que estuvieron y ya no están. Por los que sembraron sin llegar a contemplar la cosecha. Por las hermanas que gastaron sus fuerzas hasta entregar la vida. Por tantos hombres y mujeres que hicieron de su vocación un servicio. Por tantas personas anónimas que quizá nunca aparezcan en una placa conmemorativa, pero que forman parte de esta historia. Porque el Reino de Dios está lleno de nombres que nosotros no conocemos y que Dios nunca olvida.

Y ahora nos toca a nosotros. 125 años no son un punto de llegada. Son una pregunta. ¿Qué quiere Dios hacer con nosotros durante los próximos 125? Quizá no sepamos responder. Pero sí sabemos cómo comenzó todo: con un SÍ. Y todo lo verdaderamente grande en la Iglesia comienza así. Con alguien que dice: “Señor, aquí estoy”.

Por eso, en este aniversario, no pidamos solamente vocaciones, proyectos, recursos o futuro. Pidamos algo más profundo: que nunca perdamos el corazón. Que no perdamos la capacidad de mirar a cada niño como un regalo. Que no dejemos de emocionarnos ante una vida que comienza. Que no nos acostumbremos al dolor de nadie. Que ninguna estadística nos haga olvidar un rostro. Que ninguna dificultad nos haga abandonar a quien más nos necesita. Que ninguna crisis nos robe la esperanza. Y que, cuando dentro de muchos años otros celebren los 150, puedan decir de nosotros: “Ellos recibieron una historia de manos de quienes les precedieron y supieron entregarla más viva de como la recibieron.” Ese será nuestro mejor homenaje.

Como veis, no es un monumento. Ni una placa. Sino una vida entregada y una acción de gracias en torno al altar de la entrega. Porque el amor no pasa nunca. Las demás cosas se deshacen como arena en las manos de la historia. Lo importante es otra cosa. Una niña que descubre que puede soñar. Un joven que vuelve a creer. Una familia que encuentra acogida. Una persona que descubre a Jesús. Eso será la verdadera celebración de estos 125 años. Y entonces podremos decir, con María: “El Señor ha hecho obras grandes en nosotros”.

Porque 125 años después, Dios sigue pasando por esta historia. Sigue llamando. Sigue sembrando. Sigue confiando. Y nosotros solamente tenemos que hacer lo que María hizo aquel día: escuchar, confiar, y decir: “Hágase en mí según tu palabra”.

Gracias en nombre de la diócesis. Que la Inmaculada Niña siga acompañando a las Esclavas y a su obra. Que os enseñe a mirar lo pequeño. Que os enseñe a servir. Que os enseñe a estar. Que os enseñe a cuidar la vida. Y que, después de estos 125 años, podamos seguir caminando con la certeza de que la historia no termina aquí, porque cuando una vida se pone en las manos de Dios, siempre está comenzando de nuevo. ¡Ánimo y adelante!

Almería, 3 de septiembre de 2026

+ Antonio, vuestro obispo

¡Feliz día de Ntra. Sra. del Pino!

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Este 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la Virgen María, toda la diócesis de Canarias celebra con alegría el día de su patrona, Ntra. Sra. del Pino.

Una jornada para encontrarnos en torno a María, renovar nuestra fe y poner bajo su mirada la vida de nuestra diócesis, de nuestras parroquias, comunidades y familias.

Alcemos la mirada hacia María para que ella nos conduzca siempre a Jesús y siga acompañando nuestro caminar.

¡Feliz día de Ntra. Sra. del Pino!

La Virgen del Pino desciende de su camarín para encontrarse un año más con sus hijos

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La Basílica de Teror volvió a vivir este sábado, 5 de septiembre, uno de los momentos más esperados de las fiestas de Ntra. Sra. del Pino: la bajada de la imagen desde su camarín al trono. Desde la apertura de las puertas, a las 17.30 horas, numerosos fieles fueron ocupando el templo, mientras decenas de personas siguieron la celebración desde el exterior a través de una pantalla gigante.

La Eucaristía previa a la bajada comenzó a las 19.00 horas y estuvo presidida por Antonio Perera, quien centró su homilía en las palabras de María en las bodas de Caná: «Hagan lo que Él les diga». Una invitación a confiar en Dios también cuando aparecen las dificultades, las dudas o la incertidumbre.

«Todos venimos con nuestras cargas, problemas y dudas», señaló, recordando que cada persona llega ante la Virgen con su propia realidad familiar y personal. «Venimos a encontrarnos con la Virgen, que viene a nuestro encuentro; nuestra Madre, que nos recibe, acoge, acompaña y abraza».

Antonio Perera insistió especialmente en el amor como respuesta cristiana ante muchas de las situaciones que atraviesa la sociedad. «¿Qué nos enseña Jesús? Que nos amemos unos a otros. Si eso falta, todo sobra», afirmó. También invitó a estar atentos al hermano, especialmente a quien atraviesa dificultades como la falta de trabajo o de vivienda, y a no permitir que el egoísmo se imponga en las relaciones humanas.

Tras la celebración llegó el momento que muchos aguardaban. Durante aproximadamente media hora, la imagen de Ntra. Sra. del Pino fue descendiendo lentamente desde su camarín. Aplausos, cantos y vítores acompañaron cada tramo del recorrido mientras las miradas de los fieles permanecían dirigidas hacia la patrona de la diócesis de Canarias.

La bajada vuelve a marcar así uno de los momentos centrales de estas fiestas. La Virgen deja durante estos días su camarín para permanecer más cerca de los fieles y recibir a los miles de devotos que se acercarán hasta Teror.

Una cercanía que este sábado comenzó, un año más, con muchas historias personales puestas a sus pies y con una invitación sencilla que resonó durante toda la celebración: «Hagan lo que Él les diga».

 

Ha partido a la Casa del Padre el P. Martín Feliciosi, IVE

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En el día de hoy, sábado 5 de septiembre, ha fallecido el P. Martín Feliciosi, IVE, quien ejerció su ministerio en Tenerife desde septiembre de 2018 hasta septiembre de 2024. Descanse en paz.

Encuentro de catequistas, con el director de OMP

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Encuentro de catequistas, con el presidente de OMP

El 19 de septiembre, organizado por la Delegación diocesana de Catequesis.

Con el lema “Celebración que transforma, Comunión que envía”, siguiendo la tercera fase del Plan Pastoral diocesana que comienza este curso y dedicado a la Celebración, se celebrará el 19 de septiembre el encuentro de inicio de curso para los catequesis de la Archidiócesis.

Organizada por la Delegación diocesana de Catequesis, el encuentro contará con la intervención de D. José María Calderón, director de Obras Misionales Pontificias, que abordará la misión pastoral de los catequistas como formadores y acompañantes en el itinerario catequético de niños, jóvenes, adolescentes y también adultos.

Continúan abiertas las inscripciones, dirigidas especialmente a los catequistas de la Archidiócesis, que puede formalizarse en el correo electrónico dcatequesis@archidiocesisgranada.es La inscripción puede realizarse en grupos de parroquias, indicando número de participantes y parroquia de procedencia.

La jornada se celebrará en el Centro de Estudios Superiores La Inmaculada y comenzará con la acogida a las 9 horas. Tras la oración de la mañana, a las 9:30 horas, intervendrá el director de OMP y, posteriormente, un concierto-oración a cargo del cantautor católico Jesús Cabello, a las 11:30 horas.

La jornada, que se ofrece también como espacio “para compartir, formar y celebrar nuestra misión catequética”, concluirá con la Santa Misa en la parroquia San Juan Pablo II, ubicada en el propio Centro de Estudios Superiores “La Inmaculada”, y después la comida en sus instalaciones, para seguir compartiendo lo vivido durante este encuentro diocesano.

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Continúan las tomas de posesión de los nuevos párrocos de la Archidiócesis hispalense: Hoy en San José Obrero de San Juan de Aznalfarache

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Continúan las tomas de posesión de los nuevos párrocos de la Archidiócesis hispalense: Hoy en San José Obrero de San Juan de Aznalfarache

Continúan las tomas de posesión de los nuevos párrocos de la Archidiócesis hispalense: Hoy en San José Obrero de San Juan de Aznalfarache

La Parroquia de San José Obrero, en San Juan de Aznalfarache, acoge hoy la primera misa de su nuevo párroco, el sacerdote Juan Jesús García.

La Eucaristía será presidida por el vicario de zona, Antonio Vergara, y tendrá lugar a las ocho y media de la tarde. Además, se prevé que una decena de sacerdotes concelebren durante la ceremonia.

Esta celebración es también la primera oportunidad para que el nuevo párroco se acerque personalmente a sus fieles y conozca en mayor profundidad la comunidad a la que servirá en esta nueva etapa de su ministerio.

Juan Jesús García es natural de Morón de la Frontera y fue ordenado sacerdote hace 32 años. A sus 65 ha servido en las parroquias de Lora del Río, Nuestra Señora de Lourdes en Sevilla, Santa María de la Cabeza de Sevilla (como vicario parroquial) y, en las parroquias de Badolatosa y Corcoya. Durante los últimos diez años ha sido párroco de San Leandro, en Sevilla.

Además, durante casi todo su ministerio ha acompañado a los enfermos de distintos hospitales de Sevilla como capellán. A día de hoy, desarrolla su ministerio pastoral en la capellanía del Hospital Virgen Macarena.

El agradecimiento de Joaquín Castellón

Por su parte, Joaquín Castellón, el que fuera párroco de San José Obrero durante más de una década, se ha despedido de su feligresía y de su comunidad parroquial con una misa multitudinaria.

Durante la ceremonia ofreció una acción de gracias en la que destacó el cariño y la acogida de las personas de San Juan de Aznalfarache, así como el trabajo de quienes hacen de la parroquia “un lugar abierto, fraterno y cercano para ancianos, enfermos, migrantes y personas que atraviesan dificultades”.

Castellón reconoció a todos los grupos y colaboradores de la parroquia, pasando por los catequistas, Cáritas, hermandades, grupos de oración y Evangelio, cantos, Manos Unidas, Vida Ascendente, Marías de los Sagrarios, religiosas, monaguillos, jóvenes y al equipo de economía, valorando la aportación de cada uno.

Especialmente resaltó la participación de los monaguillos y los jóvenes en las celebraciones y en los campamentos parroquiales, y los llamó a ser “sal, luz y alegría” para la parroquia.

Finalmente, Joaquín Castellón exhortó a la comunidad a “continuar siendo luz para el barrio”, “viviendo y anunciando el Evangelio con humildad, sencillez, alegría y cercanía a los más pobres”.

Este sacerdote deja San Juan de Aznalfarache para dirigir la Asociación Sacerdotal del Prado.

Otras tomas de posesión

A la de Juan Jesús García se suman otras tomas de posesión que vienen celebrándose en la Archidiócesis de Sevilla desde el pasado 29 de agosto, cuando tuvo lugar la de Rubén Blasco en Gilena. El día 2 le siguió José Alberto Torres en San Pablo de Aznalcázar; el 3, Antonio Bueno en los Sagrados Corazones y San Juan Bautista de San Juan de Aznalfarache; y el 5, Pablo Noguera tomaba posesión como párroco en Santa María de las Nieves de Benacazón. También este día el fray padre Desiré Mbarga (OM) hizo lo propio como párroco de San José Obrero y San Francisco de Paula. Finalmente, el pasado domingo, 6 de septiembre, los jóvenes sacerdotes Federico Jiménez de Cisneros y Juan Guzmán Ivanovich, tomaron posesión de sus cargos en la Parroquia de Ntra. Sra. de la O y Ntra. Sra. de la Victoria y Espíritu Santo, de Morón de la Frontera, respectivamente.

Puede consultar el calendario de tomas de posesión de los nuevos párrocos nombrados el pasado mes de junio aquí.

Galerías fotográficas de las tomas de posesión de los nuevos párrocos 2026.

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