La segunda sesión de las tres previstas en la Formación Pastoral Permanente del Clero, tendrá lugar el próximo lunes, 26 de enero en la Casa de la Iglesia. La jornada versará sobre la sinodalidad y la corresponsabilidad, en consonancia con la temática del trabajo del Plan Pastoral Diocesano de este curso pastoral.
El contenido y horario de este encuentro es el siguiente:
10.30 Oración.
11.00 La autoridad en tiempos de sinodalidad (I). Dña. Nuria Cristina Martínez Gayol Fernández, Profesora de Teología dogmática en la U. P. de Comillas.
12.00 Descanso, café.
12.30 La autoridad en tiempos de sinodalidad (II). Dña. Nuria Cristina Martínez Gayol Fernández, Profesora de Teología dogmática en la U. P. de Comillas.
14.00 Comida. Fin de la Jornada.
Necesitamos saber quiénes se quedarán a comer en la Casa de la Iglesia. Si es tu caso, solicita la comida a través de este enlace: https://forms.gle/61QLebC6Jhy8DusaA
La última de las jornadas de formación del presente curso será el 8 de junio y está prevista se realice fuera de la Diócesis, por lo que la duración de esa última sesión será de todo el día.
La respuesta de personas, parroquias, empresas y entidades colaboradoras ha permitido reforzar la atención a quienes más lo necesitan.
Una vez concluida la campaña de Navidad 2025, Cáritas Diocesana de Cádiz quiere agradecer la respuesta de la ciudadanía, empresas, entidades colaboradoras y benefactores anónimos al demostrar que la solidaridad sigue siendo uno de los motores más firmes y luminosos de nuestra tierra. En un tiempo marcado por la incertidumbre económica y el aumento de situaciones de vulnerabilidad, el valor del compartir con los más pobres y necesitados sigue estando vigente y presente.
Durante la reciente Campaña de Navidad, Cáritas Diocesana de Cádiz ha recibido donaciones que han permitido ayudar y acompañar a familias en situación de necesidad sostener proyectos sociales esenciales y reforzar la ayuda urgente a quienes viven situaciones de soledad, pobreza o exclusión.
Gracias a las aportaciones —pequeñas o grandes, únicas o permanentes— hemos podido convertir esa generosidad en alimentos, acogida, escucha, vivienda, formación y esperanza. Todo ha sido posible gracias a una red de donantes que creen en el bien común, en el compromiso compartido y en el valor de cada persona.
Tal como expone Vicente Pablo Ortells, director de Cáritas Diocesana de Cádiz “cada gesto cuenta. Cada mano tendida nos recuerda que no estamos solos y que juntos podemos hacer mucho para transformar realidades de sufrimiento de muchas personas”.
Gracias por sostener nuestra misión Desde Cáritas Diocesana de Cádiz expresamos nuestro agradecimiento más profundo y sincero. Gracias por creer en nuestra labor, por mantener encendida la luz de la esperanza y por demostrar que la caridad no es una teoría, sino una fuerza concreta que se expresa en obras.
En palabras del director de Cáritas Diocesana de Cádiz “seguiremos trabajando —con transparencia, responsabilidad y compromiso— para que cada euro, cada gesto y cada aportación se traduzcan en acompañamiento real y transformador”.
La ciudad de Huelva se reunió en la parroquia de San Sebastián para celebrar, en un clima profundamente sobrio y orante, la Memoria Litúrgica de su patrón. El templo se encontraba abarrotado de fieles y representantes institucionales que quisieron acompañar a la comunidad cristiana en una Eucaristía marcada por el dolor compartido y la esperanza evangélica.
Asistieron a la celebración la alcaldesa de Huelva junto a miembros de la corporación municipal, el presidente de la Diputación Provincial con varios diputados, el delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía y distintos delegados territoriales, la subdelegada del Gobierno de España, una consejera de la Junta de Andalucía, así como representantes de las hermandades parroquiales y miembros del Consejo de Hermandades.
Desde el inicio de la celebración se hizo explícita la intención de oración por las víctimas del trágico accidente ferroviario de Adamuz, así como por sus familiares y seres queridos. La suspensión de los actos festivos en honor a San Sebastián fue vivida, tal como se subrayó durante la homilía, no como una pérdida de devoción, sino como un gesto elocuente de respeto, cercanía y comunión con el sufrimiento que atraviesa a tantas familias.
En su homilía, Mons. Santiago Gómez Sierra reconoció el dolor que embarga a la ciudad y afirmó que la Iglesia no ofrece respuestas fáciles ante el misterio del sufrimiento, sino la cercanía, el consuelo y la oración. “No estamos aquí para entender lo incomprensible, sino para llorar con los que lloran y poner este dolor inmenso en manos de Dios”, señaló el obispo, recordando que el mismo Jesucristo lloró ante la muerte de su amigo Lázaro.
El prelado destacó que la fe cristiana no niega el dolor, pero se atreve a proclamar una esperanza humilde y firme: la certeza de que la muerte no tiene la última palabra. Desde la resurrección de Cristo, afirmó, los cristianos confían en una vida nueva, plena y definitiva, donde Dios acoge a cada persona por su nombre y enjuga toda lágrima.
Dirigiéndose especialmente a quienes sienten su fe sacudida por esta tragedia, el obispo recordó que Dios permanece incluso en el silencio y acompaña a su pueblo en el duelo. En este contexto, la figura de San Sebastián adquiere un significado renovado como testigo de fidelidad en medio del sufrimiento, recordando que Dios no abandona a quienes padecen injustamente.
Mons. Gómez Sierra invitó a la comunidad a vivir esta jornada como una forma auténtica de honrar al patrón de Huelva: desde la compasión, la cercanía y el compromiso con quienes más sufren. Asimismo, pidió la intercesión de San Sebastián para que la ciudad permanezca unida, sostenga a las familias golpeadas por la tragedia y transforme el luto en un renovado compromiso con la vida, la responsabilidad y la solidaridad.
La celebración concluyó con una intensa oración por el eterno descanso de las personas fallecidas y con una llamada a caminar como comunidad cristiana vigilante y esperanzada, sabiendo que la vida terrena no es el final, sino camino hacia la plenitud del amor de Dios, en comunión con todos los santos.
HOMILÍA
«Hermanas y hermanos, amados por el Señor:
Hoy nos reunimos como ciudad y comunidad cristiana apenada. En el calendario litúrgico celebramos la fiesta de San Sebastián, nuestro patrón, día que normalmente vivimos como jornada de alegría, encuentro y fiesta. Sin embargo, en esta ocasión el silencio ha sustituido a la música, y el sobrecogimiento ha tomado el lugar del regocijo. La suspensión de las fiestas no es un menosprecio devocional por nuestro Patrón, sino un gesto elocuente de respeto ante el dolor que nos aflige, desde el pasado domingo, a raíz del accidente ferroviario en Adamuz.
Absorben nuestra atención las noticias, los comentarios, el recuerdo de nombres, historias, rostros de personas únicas e irrepetibles: niños, jóvenes, adultos, ancianos, hombres y mujeres, que hasta hace dos días compartían la vida de cada día con nosotros y que hoy nos faltan de un modo inesperado y doloroso.
Ante tanto sufrimiento no tenemos explicaciones fáciles ni respuestas apresuradas a tantos por qué. No estamos aquí para entender lo incomprensible. Sencillamente, queremos llorar con los que lloran, sostenernos unos a otros, y poner este dolor inmenso en manos de Dios, nuestro Padre, cuyo amor no nos abandona ni en la vida ni en la muerte. Como fieles cristianos traemos ante Dios nuestro desconcierto, nuestro disgusto y las preguntan y el dolor de los que lloran a sus familiares y amigos, también nuestras oraciones por el eterno descanso de los que han muerto.
El mismo Jesús lloró por la muerte de su amigo Lázaro. El Evangelio nos muestra así que Dios no es indiferente a nuestras lágrimas. No mira el dolor desde lejos. En Jesucristo, Dios ha entrado en nuestro valle de lágrimas, ha sufrido el miedo y la angustia hasta sudar sangre, conoce el dolor que provoca la muerte. Por eso hoy podemos presentarnos ante Él tal como nos sentimos.
Pero en medio de esta oscuridad, la fe cristiana se atreve –con humildad a pronunciar una palabra, para que no nos aflijamos
como los hombres sin esperanza. No es una esperanza ingenua que niega el dolor, sino una esperanza que nace precisamente desde la cruz de Cristo.
Creemos que la muerte no tiene la última palabra. Creemos que Jesús, que murió y fue sepultado, resucitó al tercer día. Y creemos que su resurrección no fue solo para Él, sino para todos. Como dice San Pablo: «Si hemos muerto con Cristo, creemos que también viviremos con Él”.
No sabemos cómo será esa vida nueva. No podemos describirla. Pero confiamos en que es una vida plena, sin lágrimas, sin violencia, sin accidentes, sin despedidas. Confiamos en que estas personas, a quienes hoy lloramos, están ahora en manos de un Dios que es Padre, que conoce sus nombres y recoge cada una de sus historias y las abraza en su amor infinito.
A quienes sienten que esta tragedia ha sacudido su fe, la Iglesia les dice: no estáis solos. Dios permanece, incluso cuando parece callar. Él recoge nuestras lágrimas y camina con nosotros en este duelo. ÉI permanece, incluso cuando nosotros no lo sentimos.
En esta aflicción de Huelva, la figura de nuestro patrón San Sebastián adquiere un significado especial. Él fue un hombre joven, soldado, que permaneció fiel en medio de la persecución y la violencia, un testigo que conoció el sufrimiento injusto y la fragilidad de la vida. Su martirio no glorifica el dolor, pero nos recuerda que Dios no abandona a quienes sufren, y que la fidelidad, la solidaridad y la esperanza pueden brotar incluso en los momentos más oscuros.
Hoy no celebramos a San Sebastián con músicas ni procesiones, sino con fe, con compasión, con cercanía, con un corazón atento al dolor de nuestros vecinos y familiares. Quizá esta sea una de las formas más auténticas de honrar a nuestro Patrón. Pidamos a San Sebastián que interceda por nuestra ciudad, que nos ayude a permanecer unidos, a sostener a las familias que han perdido a sus seres queridos, y a transformar este luto en un compromiso renovado con la vida, la justicia y el cuidado mutuo.
Pidamos hoy la gracia de acompañarnos como comunidad, de no dejar solos a quienes más sufren, de convertir este dolor en un compromiso más profundo con la vida, con el cuidado, con la responsabilidad y con la solidaridad. También, supliquemos el auxilio del Señor para vivir vigilantes, como los siervos buenos y fieles que aguardan a que su Señor vuelva y llame, porque sabemos que aquí no tenemos domicilio permanente, sino que caminamos en busca de la ciudad futura.
Que en este golpe que nos entristece, nos sostenga la esperanza humilde y firme de saber que esta vida terrena no es el final, sino que se abre a otro modo de existir en el amor de Dios para siempre.
Que el Señor conceda el descanso eterno a nuestros hermanos y hermanas que han muerto. Y la intercesión de nuestro patrón, San Sebastián, nos ayude a caminar buscando su compañía en la asamblea a de los santos, porque (como reza un himno litúrgico):
‘Cuando el Rey nos ame y nos mire, para que nosotros le amemos, y podamos hablar con él sin palabras, cuando gocemos de la compañía feliz de los que aquí tuvimos lejos, entonces, sólo entonces, estaremos contentos.‘
Monseñor Jesús Fernández ha agradecido, en nombre de la Diócesis y de las familias de los heridos, sus oraciones en estos momentos de dolor
El Papa León XIV al conocer “la dolorosa noticia del accidente de tren en Adamuz” mostró su pesar y su cercanía con las víctimas. El Santo Padre envió un telegrama al presidente de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Luis Argüello, en el que rezaba por “el eterno descanso de los difuntos” y hacía llegar su pésame “a los familiares de los fallecidos, junto con sus expresiones de consuelo, vivo solicitud y deseos de pronto restablecimiento de los heridos”. El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández, con fecha del martes, 20 de enero, envío otro telegrama al Papa, a través del secretario de Estado, el Cardenal Pietro Parolin, para agradecerle en nombre de la Diócesis y de las familias que ha tenido la oportunidad de visitar tras el accidente “su cercanía espiritual y sus oraciones en estos momentos de dolor”.
El prelado ha agradecido las palabras del Sumo Pontífice “de consuelo”, los sufragios y su bendición apostólica, que “ofrecen esperanza a las familias de las víctimas y a los heridos”. Asimismo, monseñor Jesús Fernández ha destacado que el mensaje del Santo Padre “nos anima a continuar trabajando al servicio de todos los que sufren y necesitan la luz de la fe, el calor de la fraternidad y el consuelo de la esperanza”.
Conferencias, encuentros, peregrinaciones, retiros, un challenge y celebraciones a nivel mundial, para conmemorar el 150 aniversario de su fundación por san Enrique de Ossó en Tortosa, en 1876
21 de enero de 2026– El próximo 27 de enero comienza en todo el mundo el aniversario por los 150 años de la fundación de la Compañía de Santa Teresa (Teresianas), congregación que fundó el sacerdote diocesano catalán, san Enrique de Ossó, en Tortosa, en 1876. Convertidas en un referente educativo a nivel mundial, las teresianas están presentes hoy en 22 países de África, América y Europa educando a más de 64.000 alumnos. La celebración arrancará al unísono, a nivel mundial, con eucaristías conmemorativas en todos los lugares donde hay presencia de hermanas teresianas. En España varios obispos presidirán dichas misas en diversas ciudades. En Zaragoza, lugar donde se encuentra la sede del gobierno general de la Compañía, están convocadas todas las comunidades teresianas de la zona que, junto con el Gobierno General darán inicio a la celebración del aniversario con una Eucaristía presidida por el Arzobispo D. Carlos Escribano en el Altar Mayor de la Basílica del Pilar. A continuación tendrá lugar una ofrenda a la Virgen del Pilar y un vino español.
Durante este año de aniversario tendrán lugar ciclos de conferencias, retiros, celebraciones comunitarias, encuentros internacionales, difusión de materiales de su identidad y espiritualidad, jornadas con adolescentes y jóvenes, o un Ossó Challenge para peregrinar y acompañar la vida de Enrique de Ossó, también a través de laRuta Ossó. Además, como cada año, se celebrará en Ávila la Cátedra Enrique de Ossó en la Universidad de la Mística (CITes) en los días previos al arranque del aniversario (16-18 enero de 2026).
En palabras de las Teresianas, los objetivos de esta celebraciónson agradecer su historia, así como un impulso y oportunidad de proyectarse al futuro: “Una oportunidad para hacer memoria agradecida de la fidelidad de Dios en la historia de la Compañía; agradecer el testimonio de tantas hermanas, la riqueza de nuestro carisma y el legado recibido de Enrique de Ossó”. Asimismo, consideran este aniversario como una oportunidad para una renovación, que “fortalezca nuestra identidad y sentido de pertenencia, nuestra vocación y misión” y una oportunidad de proyección, “que reafirme nuestro compromiso con el mundo y la Iglesia desde la espiritualidad teresiana de Enrique de Ossó”. Y desean que las celebraciones fortalezcan los vínculos de los miembros de la Familia Teresiana de Ossó a nivel global.
Lema y logo
El lema que las acompañará durante el aniversario es: “El tiempo urge y apremian las circunstancias”, frase inspirada en palabras de su fundador. Con él desean expresar, según su coordinadora General, Hna. Angela Cuadra: “Nuestra disponibilidad a seguir respondiendo a los desafíos actuales con audacia evangélica, prontitud y generosidad, tal como lo hicieron Teresa y Enrique. Vivimos tiempos que reclaman escucha, discernimiento y acción, y queremos dar respuesta juntas, desde la fe y ancladas en la esperanza”.
Ellogo es una urdimbre -un conjunto de hilos que se colocan en el telar paralelamente para formar una tela- que simboliza la historia de las Teresianas, tejida gracias a los hilos diferentes y únicos de cada una de las personas que han formado parte de ella y que la constituyen hoy. El diseño no muestra un círculo cerrado y perfecto, sino que permanece abierto, dejando espacio para los hilos que vendrán y que seguirán entrelazándose de forma creativa y novedosa.
Acompañando el logo aparecen tres palabras -inspiración, sentido y esperanza- que estarán vinculadas a cada una de las tres etapas del aniversario.
Etapas y sentido de las mismas
La primera etapa de la celebración, dedicada a la “Inspiración” inicial, va desde el 27 de enero de 2026 hasta el 2 de abril de 2026. En ella se agradecerá el pasado y a quienes las precedieron en el camino. Ese primer día -festividad de san Enrique de Ossó- se celebrarán eucaristías de apertura de aniversario en todos los lugares donde la Compañía está presente.
La segunda etapa, centrada en el “Sentido”, se desarrollará desde el 2 de abril hasta el 26 de agosto de 2026; en ella se dará testimonio de la alegría y el gozo de ser Teresianas. Será un tiempo de fortalecer su identidad y el sentido de pertenencia. De este momento destaca el Encuentro Internacional de Teresianas que se celebrará en Tortosa del 19 al 23 de junio de 2026, durante el cual se consagrará la Compañía a la Virgen de Montserrat y se celebrará la Eucaristía de Acción de Gracias por los 150 años de la Congregación en la Catedral de Tarragona. Por último, la tercera etapa, orientada hacia la “Esperanza”, tendrá lugar entre el 26 de agosto de 2026 y el 27 de enero de 2027, donde se mirará y afrontará el futuro de la mano de toda la Familia Teresiana.
Nacimiento:
Fue en una noche de insomnio (2 abril de 1876) en la que el sacerdoteEnrique de Ossó (Vinebre-Tarragona, 1840 – Gilet-Valencia, 1896) sintió que Dios le pedía crear una asociación dedicada a la regeneración del mundo herido, mediante la educación de la mujer al estilo de lasanta abulense. La Compañía de Santa Teresa de Jesús nació meses después un 23 de junio, día del Sagrado Corazón de Jesús en una pequeña capilla de Tarragona. Allí se reunió un grupo de jóvenes que iniciaron un camino que traspasó las fronteras de Cataluña, de España y de Europa. Y que hoy, 150 años después, siguen encarnando el carisma recibido de “dar a conocer a Jesús por medio de la oración y la educación”.
Enrique de Ossó fue beatificado el 14 de octubre de 1979 por el Papa Juan Pablo II y canonizado años después, el 16 de junio de 1993, por el mismo pontífice. La Iglesia celebra su festividad el 27 de enero.
Misiones
Las Teresianas, gracias al compromiso de casi 7000 laicos/as con quienes comparten vida y misión, dirigen hoy 83 colegios distribuidos en tres continentes: en Europa junto con la Fundación Escuela Teresiana (24), América (46) y África (13). Allí educan a más de 64.000 alumnos, desde los 2 a los 22 años de edad, distribuidos del siguiente modo: más de 36.000 en América, más de 17.200 en Europa y más de 10.800 en África.
En Portugal las Teresianas educan a más de 1.043 alumnos/as en los 3 colegios ubicados en: Braga, Santo Tirso y Elvas. Además, acompañan a niños, adolescentes, jóvenes y adultos en distintos proyectos sociales en Verim, Elvas y Lisboa.
En España, la Fundación Escuela Teresiana fundada en 2009 asume la continuidad del carisma educativo teresiano y educa a más de 16.185 alumnos/as en 21 colegios en Barcelona, Tarragona, Tortosa, Valencia, Sevilla, Huelva, Mora de Toledo, Madrid, Salamanca, Ciudad Rodrigo, Valladolid, Oviedo, San Sebastián, Pamplona, Calahorra y Zaragoza. Así mismo impulsan distintas obras y proyectos sociales en Pamplona, Barcelona, Hospitalet de Llobregat, Tarragona, Huelva y Canarias atendiendo a población vulnerable.
Su misión evangelizadora se despliega en distintos ámbitos y presencias, no solo en escuelas y colegios, también en centros sociales que atienden a población vulnerable, proyectos socioeducativos, en zonas de contextos desfavorables para los menores y de forma especial para las niñas y las mujeres.
Trabajan en diversos proyectos e iniciativas que atienden a niños, adolescentes y jóvenes, adultos, migrantes, voluntariado y participan en redes con organismos con los que comparten causas sociales. En los distintos continentes también se llevan a cabo tareas apostólicas orientadas a promover procesos de empoderamiento, autonomía y dignificación de la mujer. En algunas zonas de América la presencia teresiana en comunidades de pueblos originarios, afrodescendientes y campesinos aporta su espiritualidad y carisma educativo. En África y América se desarrollan proyectos y presencias en el ámbito de la salud para acompañar y ayudar a sanar a tantas personas que lo necesitan. En Europa, a través deAcción social teresiana se impulsan proyectos de economía social, desarrollo comunitario, atención a mujeres, migrantes y personas mayores, además de llevar adelante programas de sensibilización e incidencia política y social.
Otros campos donde desarrollan su misión son los centros de formación femenina para niñas y mujeres adolescentes en África y residencias universitarias para jóvenes en Europa y América. Además de las obras propias, llevan a cabo la misión evangelizadora a través de la pastoral juvenil y el acompañamiento personal y la difusión a través de materiales de su carisma y espiritualidad teresiana; el estudio de sufundador, Enrique de Ossó y de Teresa de Jesús, misiones en parroquias o al servicio de la iglesia. Cuentan con su ong de cooperación al desarrollo,Fundeo, con varias casas y proyectos de espiritualidad en Europa y en América: Proyecto Nudo, IdEO, CIEST. La plataforma de formación educaTER ofrece cursos y talleres para formar desde el carisma educativo teresiano.
Su carisma se centra en amar a Jesús y darlo a conocer siguiendo el ejemplo de Santa Teresa y Enrique de Ossó. Y se despliega en la búsqueda de la interioridad, la relación con las otras personas, con uno mismo, con Dios y la naturaleza, y el compromiso con la transformación positiva del mundo y de la realidad donde se insertan.
En definitiva, la Compañía de Santa Teresa es una congregación religiosa que trabaja en red, comprometida con la educación, la justicia social y un desarrollo integral de la persona, que incluye su despliegue espiritual y conlleva a la transformación del mundo.
La parroquia de San Isidro Labrador, en Almería, ha puesto en marcha una iniciativa solidaria para ayudar a las familias más necesitadas del barrio de Pescadería–La Chanca, con el respaldo de Cáritas Diocesana de Almería y la colaboración del club Unicaja Costa de Almería.
La acción tendrá lugar este sábado durante el partido que enfrentará a Unicaja Costa de Almería y Grupo Herce Soria en el pabellón Moisés Ruiz. Se organizará una recogida de alimentos no perecederos, y como incentivo, quienes realicen una aportación podrán acceder gratuitamente al encuentro.
El párroco de San Isidro Labrador, Óscar Trujillo, ha subrayado el valor comunitario de la iniciativa: “Es un gesto sencillo, pero lleno de esperanza. Cuando una parroquia, un club deportivo y Cáritas caminan juntos, la solidaridad se convierte en algo visible y cercano para todos”.
Desde Cáritas Parroquial de San Isidro, su directora María del Mar Márquez ha destacado que los alimentos recogidos se destinarán íntegramente a familias en situación de vulnerabilidad, reforzando así la labor asistencial que se desarrolla durante todo el año en el barrio.
Por su parte, Cáritas Diocesana de Almería ha valorado positivamente esta alianza entre Iglesia y deporte como un ejemplo de compromiso social que ayuda a “vertebrar la ciudad” y a tender puentes entre distintos barrios a través de la solidaridad.
El Consejo Episcopal Diocesano de Guadix ha participado en una peregrinación a Roma, vivida como un tiempo de oración y comunión con la Iglesia universal. La peregrinación tuvo como eje central la oración ante la tumba del apóstol San Pedro, reforzando los lazos con el primero de los apóstoles y con el sucesor de Pedro, signo visible de la unidad de la Iglesia.
Durante la peregrinación se celebró la Eucaristía en lugares especialmente significativos de la tradición cristiana, entre ellos la capilla Clementina en San Pedro, basílicas mayores y las catacumbas de San Calixto, poniendo de relieve las raíces apostólicas de la fe.
La peregrinación culminó con la audiencia con el Santo Padre, compartida con la directiva de Proyecto Hombre con motivo del 25 aniversario de su fundación, vinculada al Jubileo del año 2000.
Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados (Ef 4,4).
Otros pasajes de la Escritura
Deuteronomio 6,4-9
Salmo 24,1-6
Juan 17,20-26
Reflexión
En Efesios 4,4, el apóstol Pablo destaca la profunda unidad de la Iglesia en todo el mundo. Esta unidad tiene sus raíces en el único Espíritu y la única esperanza que vinculan a todos los cristianos en su fe. El día de Pentecostés, el Espíritu Santo dio comienzo a la misión universal de la Iglesia. Este mismo Espíritu nos fortalece y sustenta nuestra misión colectiva hoy, fomentando una Iglesia universal que trasciende las fronteras nacionales y culturales. Nuestra esperanza común en la salvación por Jesucristo es la piedra angular de esta unidad, que reúne a pueblos diversos en una Iglesia santa, católica y apostólica. Como cristianos, nos definen esta esperanza singular y el único Espíritu por el que somos bautizados y renovados. Nuestra tarea es garantizar que esta unidad no sea solo un concepto, sino una realidad vivida, reforzando nuestra misión compartida y nuestro amor mutuo.
Una pregunta para reflexionar
¿De qué manera podemos, como Iglesia o comunidad, aceptar el reto de nuestra vocación única, manteniendo al mismo tiempo nuestra identidad y tradiciones propias?
Oración
Jesucristo, contando con nuestra diversidad, nos has reunido como tu familia e Iglesia. Ante tantas situaciones en la tierra en las que la esperanza se ha visto eclipsada por la desesperación y el dolor de los corazones heridos, renueva nuestra esperanza en la obra del Espíritu Santo para cambiar el mundo. Muévenos a difundir esta esperanza a todos y en todas partes. Tú eres la verdadera luz, que echa fuera las tinieblas del pecado e ilumina nuestros corazones con la alegría y la esperanza de tu amor eterno. Amén.
En su deseo de ir conociendo los pueblos, parroquias y comunidades de toda la diócesis, Mons. Satué visitó la parroquia de San Juan Bautista de Cuevas Bajas que lo invitó para que celebrara con ellos la Eucaristía del domingo y compartiera un almuerzo con los productos típicos del pueblo, entre ellos la zanahoria morada.
El domingo 18 de enero, a mediodía, llegaba el Obispo de Málaga a la parroquia que lo recibía con ilusión en la puerta. Tras besar la cruz parroquial y bendecirlos con agua, entró con ellos al templo mientras charlaba con ellos. El coro de la parroquia preparó con esmero los cantos de la Eucaristía en la que participaron todos los grupos de la parroquia: catequistas, niños, mayores… y las Misioneras del P. Soto que trabajan pastoralmente en el pueblo.
×
En su homilía, D. José Antonio destacó la acogida de «una comunidad viva y con empuje, a pesar de ser pequeña, en la que todo el mundo tiene cabida», explica el párroco Aaron Benzaquen.
Tras la celebración litúrgica, Mons. Satué les dejó un mensaje en el libro de firmas de la parroquia, en el que les decía: «Con alegría y gratitud, saludo a la comunidad parroquial de Cuevas Bajas, y pido al Señor que como su titular, san Juan Bautista, crezcamos en confianza, en sinceridad y en humildad, para gloria de Dios y bien de los hermanos y hermanas».
×
En las antiguas escuelitas, ahora salas para catequesis, los feligreses prepararon unas migas para más de 150 personas, que compartieron con el pastor malacitano.
Antes de partir, le agasajaron con una caja de dulces típicos, un corporal y unos purificadores bordados para él y una cesta con zanahoria morada y rosoli (licor de café de la zona).
«Un día muy especial para esta comunidad que, con sencillez ofreció lo que tiene y lo que es», concluye el párroco.