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Homilía del Domingo de Ramos

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Catedral de Sevilla

“¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel!”. El domingo de Ramos comienza la celebración de la Semana Santa. Es un itinerario espiritual que estamos llamados a vivir con toda la profundidad e intensidad de nuestra fe. Lo iniciamos hoy acompañando al Señor en su subida a Jerusalén y le aclamamos como aquella multitud que gritaba: “¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel! ¡Hosanna en el cielo!” La bendición de las palmas y la procesión nos recuerda la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y aquella acogida entusiasmada que tuvo por parte de la gente buena y sencilla. Nosotros actualizamos aquel evento y también aclamamos y acompañamos al Señor con sentimientos de entusiasmo y de alegría.

Jesús es aclamado como Mesías al entrar en Jerusalén, pero llevará a cabo su mesianismo por el camino del servicio, de la entrega hasta dar la vida, de la inmolación de sí mismo en la cruz. Así lo hemos contemplado desde el inicio de la Cuaresma. La celebración del domingo de Ramos contiene dos elementos contrapuestos entre sí: la acogida entusiasta de Jesús en Jerusalén, y el drama de la Pasión, el Hosanna festivo y el grito de ¡crucifícalo!; la entrada triunfal y la muerte en la cruz. En nuestra celebración coinciden los sentimientos de alegría rememorando su entrada triunfal en Jerusalén y el dramatismo de la lectura de la Pasión.

“¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!”. Al acoger a Jesús, Jerusalén se llena de alegría; es la ciudad de David, la ciudad de los profetas; es la ciudad de la paz, que a lo largo de los siglos ha pasado por episodios de violencia, de guerra y deportación. Es símbolo de la misma humanidad. Hoy, celebramos la entrada en Jerusalén de Jesús, el Rey de la paz. El mundo entero ha de ser renovado, y así, en un mundo que se rige habitualmente por el deseo de riqueza, de poder y de placer, él viene a instaurar un Reino de verdad, de amor, de paz, de justicia, de fraternidad. Los niños y los jóvenes de Jerusalén salieron al encuentro del Señor aclamando y agitando con júbilo ramos de olivo y de palmas. Nosotros hoy acogemos con fe y con júbilo a Cristo, que es el Rey de nuestra vida.

Hoy abrimos la puerta de la Semana Santa. En los próximos días centraremos nuestra mirada en la conmemoración de aquel momento en el que Jesús instituyó la Eucaristía, el memorial de su pasión, muerte y resurrección; estaremos atentos a cada detalle de su camino hacia la cruz, y celebraremos el gozo, la plenitud y la belleza de la Resurrección. Cada uno de los días que vienen está cargado de salvación, de misterio, de sentido, de espiritualidad, de vida nueva. Procuremos vivirlos con atención, con profundidad, contemplando el amor inmenso de Dios a cada uno de nosotros, que se manifiesta especialmente en la Cruz, expresión de un amor inefable que vence para siempre el pecado y la muerte.

Hemos escuchado la narración de la Pasión del Señor según san Marcos. En ella está la descripción completa de los acontecimientos que se irán sucediendo en el curso de esta semana. Aunque sepamos casi de memoria el relato, siempre que los volvemos a leer, a escuchar, a meditar, encontraremos algo nuevo, porque el Señor hace nuevas todas las cosas, y siempre nos sorprende. Por eso estos días hemos de leer y releer los textos que la liturgia nos va presentando, dejando que vayan empapando el corazón y el entendimiento.

Jesús viene a Jerusalén para que se cumplan en El las profecías sobre el Siervo de Yahvé, el descendiente de David; se cumple la aclamación gozosa del pueblo sencillo, pero después será sometido a la prueba más terrible: “al verme, se burlan de mí, hacen visajes, menean la cabeza: «Acudió al Señor, que lo ponga a salvo; que lo libre si tanto lo quiere»”. Llevará a cabo la obra de la salvación mediante la obediencia hasta la muerte, mediante la cruz, para realizar un misterio grande, un designio eterno de amor. Esta es la verdadera figura del Mesías, del Ungido, del Hijo de Dios, del Siervo de Yahvé, la de Jesús, que entra en Jerusalén, y es aclamado por la multitud.

San Pablo es el mensajero de la Cruz de Jesucristo. La cruz y la resurrección son dos aspectos esenciales en su mensaje. Este misterio tiene una dimensión universal, ya que Jesucristo dio la vida por todos, y también una dimensión subjetiva y personal, puesto que murió por cada uno de los redimidos. Desde la contemplación de la cruz percibimos el inmenso amor de Dios. Un amor infinito, encarnado en la actuación misericordiosa de Jesús, que alcanza en la cruz su máxima realización. Lo que da valor redentor a la muerte en cruz de Cristo es sobre todo el amor inmenso de Dios que no se detiene ante el sufrimiento extremo. Lo que salva a la humanidad es el amor infinito de Dios, expresado en esa muerte.

En estos días santos, hagamos el ejercicio de subir hasta el Calvario, y permanecer junto a Jesús. María santísima, que al pie de la cruz nos fue dada como madre en el apóstol san Juan será la maestra que nos enseñe, que nos lleve de la mano. Antes de morir nos la dio como madre en el Apóstol san Juan: “Ahí tienes a tu Madre” (Jn 19, 27). Aceptando este testamento de amor, él la acogió a María en su casa, es decir, la acogió en su vida, compartiendo con ella una cercanía espiritual completamente nueva. Jesús nos dirige de nuevo, en esta Semana Santa, estas palabras a cada uno de nosotros, y nos pide que la acojamos como madre, en nuestra casa, en nuestro corazón, en nuestra vida.

De su mano nos disponemos a vivir estos días santos. Así sea.

Monseñor Demetrio Fernández continúa con su Visita Pastoral

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El pasado sábado, 23 de marzo, los vecinos casi al completo de la aldea Vadofresno de Encinas Reales recibieron al prelado

Vadofresno es una aldea de Encinas Reales con setenta habitantes, de los que una inmensa mayoría participó en la Visita Pastoral de monseñor Demetrio Fernández, el sábado, 23 de marzo. El Obispo estuvo acompañado durante la Visita Pastoral del sacerdote diocesano, Isaac González, párroco de Ntra. Sra. de la Expectación de Encinas Reales y encargado de la aldea de Vadofresno.

Monseñor Demetrio Fernández visitó el cementerio, a una vecina enferma en su casa y compartió café con los feligreses. La Visita se desarrolló en un ambiente sencillo y gran parte de los vecinos no quisieron perder la oportunidad de celebrar la eucaristía con el Obispo, quien recibió un obsequio antes de finalizar.

Continúa así la Visita Pastoral de monseñor Demetrio Fernández al arciprestazgo Lucena-Cabra-Rute en la Vicaría de la Campiña.

















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Los internos vistan Mengíbar y Linares con la Pastoral Penitenciaria

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Jesús asegura: –En verdad, en verdad os digo: Quien acoge al que yo envíe me acoge a mí, y quien me acoge a mí, acoge a Aquel que me ha enviado”.

Junto al perdón, la enseñanza de Cristo pone como fundamentos de la comunidad cristiana la acogida y el servicio. Acoger al hermano es acoger a Cristo, y acoger a Cristo es acoger al Padre.

El día 16 de marzo, sábado, nos visitaron un grupo de presos de la cárcel de Jaén, acompañados por varios voluntarios/as y por el capellán y el delegado de Pastoral Penitenciaria, D.  Domingo Pérez. La hora de llegada al local parroquial “hogar Nazaret” fue a las nueve de la mañana y ya notamos la alegría de la fraternidad en sus rostros y este encuentro nos aventuraba que la jornada iba a ser alegría del triunfo sobre el mal. En la civilización del amor la fiesta es la santificación del día del Señor.

Después de los saludos de cortesía y presentación, iniciamos un rico y sabroso desayuno consistente en: café con leche, chocolate, abundantes churros y unos ricos dulces de las confiterías de nuestro pueblo. El ambiente se fue llenando de risas, júbilo y felicidad. En ese tiempo llegaron, D. Miguel Ángel, párroco de nuestra comunidad cristiana, así como algunos miembros de la cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, entre ellos, nuestro hermano mayor, Antonio Barahona, que dio la bienvenida junto con Jesús Beltrán (Diácono Permanente) a nuestros visitantes, deseándoles un día de paz y de concordia en nuestro querido Mengíbar.

Terminado el desayuno nos trasladamos a la Plaza de la Constitución, donde pudimos mostrar a nuestra patrona “Santa María Magdalena” que se encuentra en el centro de la Plaza. Después entramos en la Templo Parroquial de San Pedro Apóstol, para hacer una oración compartida y a continuación pudimos contemplar una joya del Renacimiento andaluz. Debió de construirse en el siglo XIII, Intervinieron en su construcción los arquitectos Francisco  del  Castillo  “el  viejo”,  Andrés  de  Vandelvira y Alonso Barba. Una de las fases de esta construcción se terminó en 1.608. Cuando estábamos visitando esta Iglesia, se presentó el Sr Alcalde para saludar a todos los presentes y me comentó que la comida la abonaría el Exmo Ayuntamiento, por lo que agradecí en nombre de todos, este gesto de generosidad para todos nuestros visitantes.

Después visitamos La Torre, éste es el edificio más representativo de Mengíbar, por lo que con toda justicia, figura en su escudo. Podemos afirmar que la Torre es el alma de nuestro pueblo y allí escalaron los 26 metros de altura, nuestros amigos visitantes y para ello tuvieron que subir los tres tramos de escaleras.

A continuación, nos fuimos a visitar la Casa palacio, hoy convertida en un lujoso hotel de estrellas. Alonso Medina, guía, nos acompañó nos explicó con todo detalle la historia de los lugares visitados, quedamos muy agradecidos con él.

Por último, estuvimos visitando una enorme balsa para el riego de más de 5.000 Hectáreas de terreno en el lugar denominado “Cerro de los Piruétanos”. También se les explicó todo lo concerniente a la Concentración Parcelaria y Puesta en Regadío de todo nuestro término municipal.

Y sobre las dos de la tarde llegamos a nuestro restaurante donde pudimos disfrutar de un abundante menú y al terminar nuestra comida se inició un animado diálogo, en este momento también se unió al grupo D. Jose González, capellán del Centro Penitenciario, seguimos con todos los comensales y durante la tertulia todos abrieron sus corazones para alabar y comentar las reflexiones de esta magnífica jornada, donde todos los comentarios estaban llenos de respeto, humildad y consideración con el prójimo. Vivimos momentos inolvidables.

Y finalizamos el día, todos muy contestos y nos felicitamos por las horas tan felices que habíamos compartido

Antonio Barahona,Hno. Mayor, Cofradia de Ntro Padre Jesús Nazareno

Encuentro Pastoral penitenciaria Linares

Este domingo hemos salido a hacer una ruta de senderismo por las minas de Linares. Para nosotros esto es algo habitual y lo hacemos muy a menudo. Pero hoy ha sido muy diferente. Salir a caminar por el campo te llena de energía y te libera de la rutina diaria. En esta ocasión nos acompañaban un grupo de personas privadas de libertad y algunos voluntarios de Pastoral penitenciaria. De alguna manera esto nos situaba en una extraña incertidumbre y expectación.   

Nuestro primer encuentro en la churrería, apetitoso desayuno, rápidamente nos ha liberado de nuestra incertidumbre.   

Muy pronto se ha roto el hielo y hemos comenzado a hablar y a conocernos.  Los chicos se veían contentos y con ganas de comunicarse. No en vano verse fuera de la cárcel, aunque solo sea por un día podía ser algo estupendo para ellos. Lo curioso es ver cómo también para nosotros comenzaba a ser un día especial y diferente.   

Sus caras, sus historias; los padres de uno de ellos que vinieron desayunar con él… ¡que alegría se veía en sus ojos! El nerviosismo del encuentro y quizás la normalidad de la calle. Nadie reparaba en ese grupo de personas que para nada eran diferentes a los demás.   

Pronto salimos en microbús para acercarnos al principio de la ruta. Ahora el gran espacio al aire libre, el camino, el sol, la luz… unos y otros caminando y hablando. Me ha sorprendido cómo parecían estar deseando de contarnos algo de su vida, de su situación, de cómo han ido cambiando desde su entrada en prisión.  Y ahora con sus mejores deseos de mejorar hacia la ansiada libertad.   

El camino ha sido agradable, atentos a las explicaciones sobre el paisaje minero. Qué interesados se les veía por todo lo que se decía. Era aleccionador su capacidad de escucha y de aprendizaje.   

Después de una larga ruta de más de tres horas hemos llegado al Centro Cultural Poveda de Linares.  ¡Qué alegría para todos! Allí nos esperaba un grupo de gente extraordinaria de la Institución Teresiana que nos habían preparado una comida exquisita: Migas, con su chorizo y  tocinillo, ensalada, frutas y ricos dulces de elaboración casera. ¡Qué gente tan generosa! Un aplauso para ellas.   

Después hemos hecho un círculo para compartir la experiencia. Este sí que ha sido, al menos para mí, un momento emotivo… Sé que también para todos los demás.  ¡Aquí ha llorado hasta el cura!  

Por último, una Eucaristía llena de Presencia de Dios. “Esto es Tierra Sagrada”, como le dijo Dios a Moisés, ha dicho uno de los celebrantes. En ese momento y en otros muchos yo he palpado la presencia de Dios.  

Allí, junto a nosotros, llorando y riendo, comiendo y compartiendo… Gracias a Dios por esta experiencia y muchas gracias a todos los que la habéis hecho posible.  ¡¡Ánimo chicos!! Dios está con vosotros. Toda la fuerza y todo el amor.  ESTRELLA 

Linares, marzo 2024, domingo y 17, era en la mañana. Bienvenida del grupo de la Institución Teresiana. Y comenzaron los saludos… Al momento, nacieron los abrazos, ya no se distinguían que brazo era libre y cuál estaba encarcelado. Sucedió como la vez aquella en que el dueño de un perro, contra mí furioso, me dijo: “coge mi brazo, él no sabrá donde empieza el mío y sigue el tuyo. Nos sentamos en la mesa del desayuno y nos reconocimos como familia. Desapareció del grupo lo tuyo y lo mío y comenzamos a sentir que nuestras vidas eran la savia de un solo corazón. El sentirnos hermanos y hermanas fue el terremoto que abrió las puertas de las prisiones. El Señor estaba allí y viéndonos, sonrió y nos abrazo juntos. Y en el aire de aquella mañana, en medio de las palabras, hubo un silencio y su voz llegó cariñosa y clara: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos, libertad y a los ciegos la vista. Para dar libertad a los oprimidos…” Luego, al vernos en la mesa así: como familia de hermanos y hermanas, añadió: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.” Encuentro Pastoral Penitenciaria e Institución Teresiana de Linares comenzamos a andar por los caminos de la historia y de las minas de Linares. El paisaje se llenó de risas y cada cual contaba un trozo de vida. Las horas nos llevaron a la mesa y la comida. Ya no se distinguía bien quienes habían llegado y quienes estaban. Todo en la casa de la calle Pontón, 51 era una fiesta: comimos el mismo pan y bebimos del mismo vino y de la misma agua. Luego, el Señor, se hizo pan y vino también y se nos dio en corazón partido. En la tarde no hubo despedidas fue un: SIEMPRE ESTAREMOS JUNTOS, PORQUE VUESTRAS VIDAS SON LAS NUESTRAS, Todo fue un abrazo y no se distinguía bien quienes se iban y quienes se quedaban. ERA CASI DE NOCHE, PERO HABÍA UNA CLARIDAD DE AMANECIDA. Un abrazo, Antonio

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ESCOJO CÓMO VIVIRLO, por Pilar Acero Ojeda

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Ningún momento del año es para nosotros más familiar que el tiempo de Semana Santa, cuando la familia extensa se reúne. Abuelos, tíos, primos, sobrinos en la misma cofradía o en la de enfrente, alegres, envueltos en olor a azahar, a incienso. Los niños con su tambor y sus túnicas desde que nacen. Esta transmisión es la que se ha llevado a cabo con más naturalidad y más alegría en nuestro entorno familiar.

Hay veces que la vida se da la vuelta y nos enseña su rostro más duro, el dolor que nos reinventa y reinterpreta. No elegimos qué vamos a vivir en la vida, pero sí podemos elegir cómo lo vamos a vivir. Y con esta visión quiero recordar el pensamiento de Chiara Lubich sobre el Triduo Pascual.

El Jueves Santo Jesús les dio a sus discípulos el mandamiento nuevo, ley fundamental que nos recuerda que estamos creados para la vida eterna. Jesús también instituyó la Eucaristía porque Él no vino solo a los cristianos del primer siglo, vino por mí, por mi marido, por mis padres, por mis hijos. Esto me hace sentir agradecimiento a los sacerdotes y pido ellos ya que hacen posible la eucaristía, la presencia de Jesús hoy, donde puedo ir cuando no encuentro consuelo en otro sitio, donde me edifico para vivir.

El año pasado el Papa Francisco habló del momento crucial de Jesús clavado en la Cruz como el culmen del sufrimiento de Jesús cuando gritó “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? Y dice que el señor nos salva así, “desde dentro de nuestros “por qué”. Desde ahí nos revela la esperanza que no desilusiona ya que desde su extremo abandono no nos deja en la desesperación, sino que reza y se confía”. Pienso que yo puedo unir mi dolor al Suyo y darle un nombre para que tenga sentido. También puedo abrir los ojos a otros muchos dolores, que me rodean, dolores de pueblos enteros, de marginación, de pobreza, además del dolor invisible como el de los niños que no nacen o el de los ancianos descartados en soledad. El beso a la cruz ese día es la renovación de la promesa a seguir diciendo sí a Él, porque ya se sabe que no puedo escoger qué vivir, pero sí cómo vivirlo. Y a pesar de mi dolor, puedo escoger tener ese Amor que Jesús nos enseñó de cercanía, de ternura y de compasión.

El Sábado Santo es día de suspensión, de espera junto a María, que está desolada, sola, junto con los que son el germen de la Iglesia. La entereza de una madre que mantiene en pie, a pesar de su dolor y por encima de cualquier razonamiento, el trabajo de Su Hijo. Y nosotros, ¿cuántas suspensiones tenemos?, ¿cuánto más tendremos que esperar?, ¿cómo seguir confiando? Si decimos que María es modelo, es por su confianza en Dios, un bálsamo para el alma.

Los cristianos somos afortunados, SÍ, tenemos suerte porque celebramos LA VIDA por encima de todo. Él es el Resucitado, Él es la Resurrección y la Vida también para nosotros. Es importante dar gracias por la vida que tenemos y la que tendremos y no terminará.

Pilar Acero Ojeda, Delegada diocesana de pastoral familiar

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La Pastoral del Trabajo en Jaén apoya las reivindicaciones de las trabajadoras del hogar

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La Parroquia de San Juan de la Cruz de Jaén ha sido la sede de acogida de un encuentro organizado por la Pastoral del Trabajo de la Diócesis de Jaén para celebrar el día Internacional de las Trabajadoras del Hogar el próximo 30 de marzo. El consiliario de la Pastoral del Trabajo, D. Pedro Montesinos, ha expresado una oración en la que Jesús curaba a la mujer encorvada en sábado y cómo a su vez con este hecho denunció la hipocresía social y desenmascaró que era la injusticia la que tenía esclavizada a la mujer. El Delegado Episcopal para la Pastoral del Trabajo, D. Bartolomé Mateos, ha presentado a las protagonistas del encuentro, Dña. Roxana Gutiérrez y Dña. Marisol Gutiérrez de la Asociación Sociocultural Cultural «NOSOTRAS» por los Cuidados y el Empleo de Hogar, de Granada y a Dña. Adriana Bastidas, trabajadora del hogar, quienes han comunicado su testimonio de trabajo; no sin antes recordar otras preocupaciones de esta pastoral como son la pobreza, la falta de salud y la consiguiente siniestralidad laboral en el mundo obrero a la luz de las palabras del Papa que habla de este trabajo como oculto, sacrificado, no reconocido, repetitivo…heroico.

Desde la Asociación han compartido su problemática vital y laborar animando, por un lado, a las trabajadoras del hogar asistentes al acto a asociarse para mejorar sus condiciones de vida y trabajo y, por otro, a las personas empleadoras junto con las trabajadoras a reclamar el cuidado como un derecho humano esencial y universal que sostiene la vida. Sin cuidado pereceremos como especie humana.

Han insistido en la necesidad de politizar los cuidados que no es otra cosa que consolidar unas políticas públicas que garanticen los cuidados ya que valorar los cuidados no es lo mismo que comercializarlos. Cuando se comercializan se pone en el centro el interés propio ya sea personal o empresarial y no esas necesidades básicas que hay que cubrir.

Han recordado, por un lado, que la sensibilización de la sociedad en general y de la parte empleadora en particular es fundamental, es urgente tomar conciencia de que la persona que desarrolla una labor tan importante tiene todos los derechos, y por otro, las trabajadoras del hogar y cuidados deben asumir que están en un sector laboral y como tal es un deber hacerlos valer, porque hay un sistema que quiere victimizarlas y están convencidas que unidas y organizadas no lo van a permitir. Lo dijeron con claridad: Todos los derechos. En definitiva, hay que procurar un cambio de mentalidad para que las trabajadoras del hogar se reconozcan y para eso es necesario crear espacios de encuentro como éste.

Se ha insistido en que desde la Asociación se acompaña con paciencia a otras mujeres para tomar conciencia, para aprender juntas y sin intención de parar en esa tarea de convencer al colectivo de que merecen espacios de trabajo seguros y con todos los derechos: seguridad social, paro, descanso, días festivos, salario digno, nocturnidad, inspección…Para ello han acompañado decenas de denuncias de compañeras del sector por incumplimiento de la ley.

Han compartido un decálogo de reivindicaciones para esta celebración que pasa por reconocer el trabajo de los cuidados, un pacto social por los cuidados, implementar políticas públicas, integración plena en el régimen de la seguridad social y derecho a la jubilación, salarios justos, pernocta, permisos, jornada máxima de 40 horas, rechazo de abusos y violaciones, despidos con hechos probatorios, control de la intermediación laboral de las empresas de colocación fraudulentas, el rechazo de la ley de extranjería que perpetúa las irregularidades de las personas  migrantes manteniéndolas en la economía sumergida hasta que puedan regularizarse y así dar cabida al incumplimiento de la ley en relación con los derechos fundamentales de los migrantes y, por último, el  derecho a la formación profesional.

Se ha despedido el encuentro con el compromiso de movilizar a las trabajadoras del hogar en Jaén para consolidar vínculos asociativos de cuidados en este sector como una necesidad social y eclesial cuya vocación es «Cuidar la vida y el trabajo de las trabajadoras de hogar y cuidados». También se ha animado a participar en la manifestación que se celebrará en Granada el próximo sábado 30 de marzo con el lema” Todos los derechos para las trabajadoras del hogar y cuidados”.

Pastoral del Trabajo Jaén

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Comenzó la Semana Santa en caniles, con procesiones del Viernes de Dolores y Domingo de Ramos

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Comenzó la Semana Santa en caniles, con procesiones del Viernes de Dolores y Domingo de Ramos

La Semana Santa ha comenzado en Caniles con dos celebraciones importantes: la del Viernes de Dolores y la del Domingo de Ramos.

 

El Viernes de Dolores, en el pórtico de la Semana Santa y tras la Misa, salió en procesión la imagen de la Virgen, acompañada por los miembros de la hermandad y por la feligresía. Antes, se celebró una novena en honor de la Virgen de Los Dolores Coronada y Nuestro Padre Jesús Nazareno. Comenzó el 14 de marzo y se prolongó hasta el viernes 22, Viernes de Dolores, predicada por el párroco, Rafael Tenorio.

Además, este año, por segunda vez, ha salido Nuestro Padre Jesús Nazareno en procesión por las calles céntricas de la parroquia para celebrar el Vía Crucis, que, como cada viernes de Cuaresma, realizan las hermandades.

Domingo de Ramos

El Domingo de Ramos, Caniles se volcó con el primer gran día de la Semana Santa. La parroquia de Santa María y San Pedro de Caniles se quedó pequeña ante la gran afluencia de fieles que han vivido de una manera muy especial este Domingo de Ramos. Por segunda vez, los niños del tercer curso de catequesis, es decir los que harán la comunión en este año, se han vestido de niños hebreos y, portando sus ramas de olivos, han dado una gran solemnidad a esta tradicional procesión.

A las once de la mañana, la cruz parroquial y los ciriales, portados por los monaguillos, abrían el cortejo desde la parroquia hasta la ermita, acompañados por más de treinta niños y niñas vestidos de hebreos. Presidiendo el cortejo, el párroco Rafael Tenorio. Una vez llegados a la ermita, la corporación municipal, autoridades, hermandades, cofradías, hermanos de San Sebastián y toda la feligresía, tras la bendición de los ramos de olivos y las palmas, salieron en cortejo hasta la iglesia. Allí se celebró la santa Misa del Domingo de Ramos.

Rafael Tenorio

Párroco de Caniles

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Domingo de palmas y ramos de olivo en Benamaurel, en el inicio de la Semana Santa

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Domingo de palmas y ramos de olivo en Benamaurel, en el inicio de la Semana Santa

Benamaurel celebró gozosamente el Domingo de Ramos. Con la procesión de las palmas y als ramas de olivo, niños, padres catequistas, hermandades, el sacerdote y el pueblo cristiano comenzaron las celebraciones de Semana Santa, alrededor de Cristo que entra triunfante desde la humildad a dar su vida en rescate por muchos.

 

En la procesión hubo cantos, gritos de alabanza, hosannas al Hijo de David… y un niño, haciendo las veces de Cristo, iba subido en una borriquilla. El pueblo de Benamaurel, su parroquia, celebraron así que Dios los ama. Por eso, se disponen estos días a celebrar la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo y acompañarlo hasta el final siempre con él.

Joaquín Caler

Párroco de Benamaurel

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‘Orar en Su Compañía’, una iniciativa ignaciana en la Iglesia de San Francisco Javier de Huelva

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‘Orar en Su Compañía’, una iniciativa ignaciana en la Iglesia de San Francisco Javier de Huelva

En esta Semana Santa, como se viene haciendo desde 2016, se celebrarán en la Iglesia de San Francisco Javier de la capital onubense una serie de oraciones de estilo ignaciano, llamadas Orar en Su Compañía.

Orar en Su Compañía se celebra el Miércoles, Jueves y Viernes Santo, con una duración de una hora – hora y media. En el acto se crea, en el mencionado templo, un ambiente muy especial de recogimiento. Cada uno permanece en el templo el tiempo que necesita para hacer su oración, encender una vela ante el Señor con su petición, poder confesarse o, simplemente, acercarse a la presencia de Dios en su corazón…

  • El Miércoles Santo la oración suele centrarse en una adoración en la que tenemos la oportunidad de acompañar muy de cerca a Jesús Sacramentado. 
  • El Jueves Santo la oración gira en torno al Señor, reservado ya en el monumento, junto al que reflexionamos sobre la eucaristía, el sacerdocio y el amor fraterno. 
  • El Viernes Santo, ante la cruz, acompañamos al Señor entregado hasta el extremo por amor a sus hijos, la Iglesia y la humanidad.

Orar en Su Compañía está abierto a toda la diócesis onubense. Es una invitación a vivir esta experiencia de profundizar en los misterios de la Semana Santa desde la oración, la música meditativa, el sacramento de la reconciliación y el silencio contemplativo.

A través de la música en directo y las reflexiones, esperamos que muchas personas puedan aprovechar la invitación a esta actividad pastoral.

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Oración y Compañía

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Mª Ángeles Cabrera, profesora de Periodismo de la UMA, es una gran conocedora de Jerusalén, gracias a sus distintas estancias de investigación en la Universidad Hebrea de la capital israelí. En este artículo reflexiona sobre el episodio evangélico de la oración en el Huerto de los Olivos

Después de la Última Cena, Jesús necesita orar, pero esta vez no quiere retirarse solo. Pide a Pedro, Santiago y Juan que lo acompañen.

Esta noche necesita la cercanía de sus amigos más íntimos por todo lo que va a pasar después. Su corazón siente un inmenso dolor mientras espera la llegada de Judas, el traidor, pero no menos que cualquiera de nuestros pecados. Desde aquel día, esta noche de Jueves Santo es noche de oración y acompañamiento a Jesús para los cristianos.

Tenemos la oportunidad de consolarlo acercándonos a la iglesia más cercana para adorarlo en la Eucaristía, y mostrarle nuestro arrepentimiento y deseos de fidelidad.

Especial es también esta noche para los cristianos de Tierra Santa que hacen su vigilia de oración en Getsemaní, tratando de acompañar despiertos a Jesús. Allí, junto a la roca donde sudó sangre, es más difícil dormirse porque el amor ayuda a tratar de suplir la debilidad y el sueño que aquella noche venció a los apóstoles.

Aún más necesaria

En Getsemaní, Jesús fue apresado y llevado a la casa de Caifás, donde fue interrogado, maltratado y encarcelado hasta el amanecer. A ese lugar, hoy llamado San Pedro in Gallicantu, se dirigen los cristianos de Tierra Santa después de la vigila en el Huerto. Suben la colina que recorrió Jesús una vez apresado, y la iluminan con sus velas y oraciones a la vista de los judíos que pasan por el camino cercano al Muro de las Lamentaciones.

Nada indica que los cristianos dejen de hacer ese recorrido este año, porque -según me cuentan- no se plantean dejar de vivir la tradición a pesar de la guerra. Quieren hacer lo que haría Jesús, conscientes de que su oración, en medio del sufrimiento que les rodea, es aún más necesaria para llenar de paz su alrededor.

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Jesús ofrece su vida

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Emilio López Navas, doctor en Teología Bíblica, profesor de los centros teológicos diocesanos, conoce bien Tierra Santa, adonde ha peregrinado en casi una quincena de ocasiones. Desde esta perspectiva nos ofrece su testimonio para ayudarnos a vivir el Jueves Santo.

Corría el año 2007 y en mis manos quedaban aún restos de olor a crisma. Tenía la suerte de disfrutar unos meses en la Ciudad Santa, que incluían pasar mi primera Semana Santa como sacerdote en Jerusalén.

Evidentemente, me decidí a pasar un rato por el Cenáculo, sospechando que no sería el único en tener esa brillante y espiritual idea. Mientras subía junto a Pablo, sacerdote de Colombia, el repecho que nos separaba del singular emplazamiento, nos queríamos arrepentir de la decisión. Sin embargo, cuando llegamos nos quedamos atónitos. Quizá era demasiado temprano, pero no había nadie. Tuvimos el regalo divino de pasar una hora a solas con el Señor en aquel lugar emblemático: mil sensaciones de curilla joven, millones de deseos de entrega y cientos de pies que lavar por delante. En una columna de una especie de baldaquino, hallé una imagen eucarística que siempre me ha conmovido: el pío pelícano que da su sangre en alimento para sus crías: sin duda un escenario perfecto para esta representación antigua de Jesús ofreciendo su vida por sus discípulos.

El primer Jueves Santo

Para cuando llegaron los primeros japoneses armados con sus cámaras de fotos, por mi alma habían desfilado tantas emociones que las pilas se cargaron de una manera especial. Tanto, que cada vez que vuelvo a entrar en aquella sala me estremezco y me lleno de serenidad. Cuánto me gusta renovar mis promesas sacerdotales entre aquellas paredes, cuántos hermanos sacerdotes se han emocionado conmigo allí. Y siempre pido lo mismo: que no se quede en palabras vacías, que yo repita desde el fondo de mi ser todo lo que allí se produjo el primer Jueves Santo: el servicio a los hermanos y la Eucaristía; que no me canse de repetir que el mandamiento nuevo es el del amor, y que no me agote nunca de ponerlo en práctica.

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