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Domingo de Resurrección. Ciclo B. 31 de marzo de 2024

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Domingo de Resurrección. Ciclo B. 31 de marzo de 2024

 

El Domingo de Pascua el Evangelio que se proclama es el de Juan. Nuevamente aparece el relato de la tumba vacía, pero añadiendo el estado en el que se encontraron las vendas y el sudario para salir al frente de los rumores que se circulaban en los días posteriores con los que se acusaba a los discípulos de haber escondido el cuerpo de Jesús.

 

El Discípulo Amado es el primero en descubrir las vendas y el sudario y echar en falta el cuerpo. Este discípulo es modelo del verdadero discípulo: aquel que cree más por la ausencia de Jesús que por la prueba de la presencia de la mortaja. Pedro no reacciona de la misma manera, sigue sin fe, por lo que él y los otros necesitarán de las apariciones para poder creer.

Aparecen tres personajes fundamentales de la vida de la Iglesia: el Discípulo Amado (al que tradicionalmente se ha identificado con Juan), Pedro y María Magdalena. Cada uno con su historia personal pero todos ellos de una u otra forma han constituido el grupo íntimo de Jesús.

La mujer María Magdalena es la primera que aún de noche, sin haber salido el sol todavía, es decir, sin fe, llega al sepulcro. El amor, la tristeza y el dolor por la ausencia de Jesús la hacen madrugar.

Dos discípulos llegan los primeros. Pedro representa la autoridad dentro de la primitiva comunidad cristiana y Juan es el que amaba al Señor. Esto nos enseña que la autoridad, el poder, ser el destacado en la comunidad no es lo que nos hacer creer y tener fe, sino que es el amor, el corazón, el camino para la fe.

¿Y qué supuso para Juan ver y creer? Pues supuso descubrir que con la resurrección de Jesús se llega a entender a Dios como el Padre que nos ama y que es dador de vida, y que donde los humanos ponemos muerte y tristeza Él pone vida y alegría.

Sin el Dios de la Vida la humanidad se pierde en las oscuridades de las guerras, del hambre, de las miserias… a las que nos conducen el egoísmo, las envidias, las ansias de poder, las ansias de dominar… 

El que cree siente pasión por la vida y lucha por la construcción de un mundo mejor como el que Dios ha soñado. Y el cristiano ha de hacerse presente en los escenarios de dolor y de desolación humana para poner amor y alegría que dan la nueva vida que todos necesitamos. El amor y la alegría que nos regala el Resucitado y que nos proporciona la fe verdadera, la que no necesita pruebas ni evidencias sino la que nos hace fuertes y la que nos hace sentir a Jesús vivo entre nosotros cuando hay amor en nuestras relaciones y alegrías en medio de las escenas humanas de sufrimiento y de muerte.

Emilio José Fernández, sacerdote

https://elpozodedios.blogspot.com/ 

 

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Triduo Pascual en la Santa Iglesia Catedral

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Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, ha presidido el Triduo Sacro en el primer templo de la Diócesis.

JUEVES SANTO, MISA CENA DEL SEÑOR

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El Jueves Santo la Santa Iglesia Catedral acogía el inicio del Triduo Santo con la celebración de la Cena del Señor, la cual estuvo presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez. Tras las distintas celebraciones litúrgicas propias de la Semana Santa como la Misa con bendición de ramos y palmas y la Misa Crismal, todo el Pueblo de Dios que peregrina en la Iglesia Asidonense estaba invitada a participar junto a nuestro pastor de la celebración en la que recordamos la Última Cena del Señor.

En la homilía, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha recordado la importancia de lo que celebramos con este comienzo de la Pascua, donde Cristo lleva el amor hasta el extremo, y cuya misión nuestra en las distintas celebraciones es estar atentos al Espíritu Santo, tomando de ejemplo a María la cual es dócil a la voluntad del Señor. Asimismo, ha destacado que en este día le pedimos al Señor «alcanzar plenitud de caridad y de vida para que nuestro amor sea pleno, para que vivamos los días en este mundo como antesala de la vida eterna». Igualmente, es fundamental acompañar a Cristo en este caminar hasta su entrega, y así en cada gesto de la liturgia seamos capaces de adentrarnos en el misterio del encuentro con el Señor para llenarnos de su amor.

Por otro lado, ha subrayado tres palabras que nos regala liturgia en este día. En primer lugar, «la sangre será la señal, será este un día memorable», donde tenemos que captar como el Señor se entrega por nosotros por amor infinito, haciendo que seamos capaces de llevar a cabo tareas por amor que sin el Señor no haríamos, ya que Él sana nuestras heridas. En segundo lugar, destaca la palabra Eucaristía, ya que participar en ella es hacernos partícipes de su entrega por amor y así experimentar como entra a nuestro corazón, siendo fuente y cumbre de nuestra vida de fe. Y en tercer lugar, ha mencionado la idea clara de que el Señor nos regala antes lo que luego necesitaremos en nuestra vida, y así tener como pilar el amarnos cada uno de nosotros como Él nos amó.

Por último, se vivió, como es propio de esta celebración litúrgica, la reserva de la Eucaristía en la Capilla del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral, donde los fieles presentes pudieron orar ante el Señor. PINCHA AQUÍ PARA VER EL MOMENTO DE LA RESERVA DE LA EUCARISTÍA

VIERNES SANTO, CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR

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Tras el primer día del Triduo Sacro con la Misa de la Cena del Señor, llegaba el segundo día con la celebración de la Pasión, presidida por Monseñor José Rico Pavés, en la que el símbolo de la cruz y su adoración era la protagonista.

En la homilía, el Sr. Obispo de Asidonia-Jerez ha recordado que en la cruz esta la luz de la salvación, y por ello para llegar a esa salvación es fundamental recibir a María primero como madre, entrando así en el misterio del costado traspasado de Cristo para experimentar su amor infinito. Asimismo, ha mencionado la idea de que los anhelos y heridas de nuestro corazón encuentran solo respuesta en el corazón traspasado de Cristo.

Por otro lado, destacando la liturgia de esta celebración, debemos fijarnos en los distintos gestos que la Iglesia nos invita a vivir. En primer lugar, la escucha, ya que a través de la Palabra de Dios y el silencio podremos oír la voz de Cristo que es lámpara para nuestros pasos. En segundo lugar, ha destacado la adoración de la cruz, momento que nos recuerda a no avergonzarnos de nuestra cruz, la cual llevaremos con la ayuda del Señor, siendo así capaces de estar también con aquellos que no quiere llevarla. Y en tercer lugar, vivir la comunión que Él nos regala, ya que así con la Eucaristía participaremos con Él de su entregar de amor infinito.

SÁBADO SANTO, VIGILIA PASCUAL

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Tras la Pasión del Señor vivimos en el primer templo de la Diócesis la Vigilia Pascual, la celebración de la Resurrección de Cristo. Comenzábamos en la entrada a la Santa Iglesia Catedral, para una vez encendido el Cirio Pascual, todos los presentes junto al Sr. Obispo de Asidonia-Jerez, Monseñor José Rico Pavés, que presidía la Vigilia, entraban en el templo madre de la Diócesis para seguir con la liturgia propia de la Vigilia Pascual. Asimismo, esta celebración ha estado marcada por la gran alegría, como ha mencionado en la predicación Mons. Rico Pavés, de poder acoger en el primer templo de la Diócesis el momento donde 12 personas han recibido los distintos Sacramentos de la Iniciación Cristiana.

PINCHA AQUÍ PARA VER EL MOMENTO DEL BAUTIZO DE LOS CATECÚMENOS

PINCHA AQUÍ PARA VER EL MOMENTO DONDE SE VISTEN CON TÚNICAS Y RECIBEN LA LUZ

En la homilía, el Sr, Obispo de Asidonia-Jerez ha recordado la importancia de lo que hemos vivido estos tres días en el Triduo Santo, destacando la palabra Pascua, que significa paso. Asimismo, ha subrayado como la luz de la Pascua es capaz de hacernos comprender aquello que supera la razón humana, luz con la que comenzamos la Vigilia Pascual y que nos introduce en el misterio del amor de Cristo que ensancha nuestro corazón y lo llena de plenitud. Igualmente, mencionando la luz, ha destacado a los catecúmenos, los cuales se han dejado acompañar por la Iglesia y así entran en el misterio de la presencia de Cristo que es capaz de sacarlos de la oscuridad.

Por otro lado, ha destacado las ideas que nos propone la Iglesia en esta Vigilia. En primer lugar, la luz de Cristo, la cual ordena nuestra vida al guiarnos por ella y así ser luz para nuestros contemporáneos. En segundo lugar, la Palabra de Dios, donde nos damos cuenta que somos partícipes de lo que nos dice el Antiguo y Nuevo Testamento, dándonos cuenta que sin la escucha no seremos capaces de seguir la voluntad del Señor y contemplar su rostro. En tercer lugar, el Bautismo, que ha recibido los catecúmenos y que renuevan los ya bautizados, teniendo siempre presente nuestro origen que nos hará darnos cuenta de nuestra misión en la Iglesia, y así maduramos en cada paso en nuestra fe.

Por último, ha destacado la importancia de que los que han recibido los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, se dejen llevar por la Iglesia con sus padrinos y así encontrar su sitio en ella para servir a Cristo en la misión a la que estén llamados. Asimismo, ha subrayado que los dones que Cristo les ha regalado es para darse, ya que estamos hechos para servir a los demás entregando el amor que el Señor nos ha regalado, es decir evangelizar. Igualmente, ha destacado la Eucaristía, pilar fundamental de nuestra vida cristiana, ya que sin la Misa nuestra vida de fe se desmorona.

La entrada Triduo Pascual en la Santa Iglesia Catedral se publicó primero en Diocesis de Jerez.

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Ha fallecido en India la religiosa Rosario López, de Beas de Guadix y fundadora de un colegio y un centro para personas con discapacidad en aquel país

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Ha fallecido en India la religiosa Rosario López, de Beas de Guadix y fundadora de un colegio y un centro para personas con discapacidad en aquel país

 

La hermana Rosario López Herrera, que tenía 94 años, ha vivido la mayor parte de su tiempo entre China e India, como Misionera de Cristo Jesús, siempre al cuidado de los más necesitados

 

Ha fallecido en Tura (India) la religiosa Rosario López Herrera, natural de Beas de Guadix, donde nació hace 94 años. La hermana Rosario pertenecía a la congregación de Misioneras de Cristo Jesús y ha estado buena parte de su vida en China y en India, donde permanecía desde hace bastante tiempo y donde ha fallecido como misionera en aquel país. Es tía del sacerdote Juan Manuel Romero, también natural de Beas de Guadix.

Sor Rosario ha fallecido en Tura, donde residía desde hace décadas y donde será enterrada, por expreso deseo suyo. De está manera, permanecerá en India para siempre, junto a los que ha dedicado buena parte de su vida. El cuerpo ha sido velado durante el Viernes Santo y será enterrado este Sábado Santo.

Como recogen las crónicas de los medios locales, la hermana Rosario era muy querida, sobre todo por la labor que realizó siempre en favor de las personas con discapacidad, tanto niños como mayores, para los que creó un colegio y un centro – la Sociedad Betania- donde poder vivir y trabajar, a pesar de sus limitaciones. Por eso, cuando se ha producido su muerte, los medios de comunicación locales se han hecho eco de la noticia y han comentado la pérdida que supone su muerte y la gran labor que realizaba como misionera.

Con estas palabras se hacía eco el periódico digital www.hubnetwork.in de la muerte de la religiosa Rosario López, natural de Beas de Guadix, pero que ha vivido en India como misionera:

La hermana Rosario, fundadora de la Sociedad Betania, fallece dejando un rico legado de servicio social

Tura, 28 de marzo : La monja misionera de España, la hermana Rosario López Herrería, que pasó décadas en Garo Hills ayudando a niños, hombres y mujeres con discapacidades especiales y también estableció el mayor instituto para su bienestar: la Sociedad Betania en Tura, falleció este tarde mientras recibía tratamiento en el Hospital Nazareth de Shillong. Ella tenía 94 años.

Miembro de la congregación de la Iglesia Católica Misioneras de Cristo Jesús (MCJ), la hermana Rosario era una misionera muy conocida en Garo Hills que tomó la iniciativa de establecer un hogar para niños discapacitados y brindarles educación de calidad mediante el uso de Braille y signos. idioma, mientras que los hombres y mujeres adultos fueron capacitados en diversas artesanías y prácticas agrícolas para ayudarlos a mantenerse económicamente fuertes en la sociedad.

También recibió el premio Pa Togan Nengminja de Meghalaya por Servicio Social.

Su cuerpo será llevado a Tura y permanecerá en la escuela St. Xavier el Viernes Santo para que los simpatizantes presenten sus últimos respetos. Su funeral está previsto para el sábado.

La hermana Rosario (centro) celebra el cumpleaños de la hermana Carmen (sentada) de 93 años en Shillong hace unos meses.

Amiga cercana de la difunta hermana Guadalupe de St. Xavier, quien fue pionera en el trabajo con los leprosos de Garo Hills, la hermana Rosario comenzó su trabajo en Mendal en Garo Hills y luego se mudó a Khasi Hills. Fundó la Sociedad Betania en Tura en 1986.

A través de la sociedad, abrió el instituto Marian de Educación Integrada para Ciegos en Kamipara, Araimile en Tura, donde se alojaba y educaba a niños con discapacidad visual. Posteriormente, la escuela pasó a manos de los Hermanos Montfort de San Gabriel, quienes establecieron el instituto de educación para niños especiales más grande de todo el estado: el Centro de Educación Montfort en Tura.

“La hermana era una monja muy dedicada y trabajadora que tenía un inmenso amor por los niños y los discapacitados. A pesar de la edad y las condiciones de salud, nunca dejó de trabajar. La extrañaremos muchísimo”, se lamentó Michael K Sangma, quien fue uno de los primeros miembros en unirse a la hermana Rosario en su trabajo en Garo Hills para los discapacitados especiales.

Habiendo sido testigo de las extremas dificultades que enfrentaban las personas que vivían en la remota región de Gabil en East Garo Hills, donde las carreteras y las instalaciones médicas eran literalmente inexistentes en la década de 1990, abrió una guardería para niños y una escuela llamada Kamino Pringprang, que ha convertirse ahora en un instituto autosuficiente.

Se establecerían dos complejos permanentes de la Sociedad Betania en Garo Hills: uno en New Tura, cerca de la sede de MBOSE, y el otro en la aldea de Tebronggre bajo Rongram.

Hoy, el instituto de la Sociedad Bethany en Veronica Lane en Shillong es también un testimonio de la dedicación y el celo de la hermana Rosario. Los Hermanos Cristianos del instituto de St. Edmund donaron el terreno, que alguna vez se conoció como campo Dhobi o campo de división D para los internos, para que la sociedad estableciera su instituto.

Pasó sus últimos años estableciendo instalaciones educativas para niños en China antes de que la mala salud la trajera de regreso a sus raíces en Garo Hills.

(Tomado de https://hubnetwork.in/bethany-society-founder-sister-rosario-passes-away-leaving-a-rich-legacy-of-social-service/ )

 

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

 

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La noche más importante del año litúrgico

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La noche más importante del año litúrgico

Hoy, Sábado Santo, se cierra el triduo sacro con al celebración de la vigilia pascual, poco antes de la finalización del día. Se trata, sin duda, de la celebración más importante del año litúrgico, y tiene una carga simbólica que conviene explicar.

De ello se encarga Luis Rueda, delegado diocesano y prefecto de Liturgia de la Catedral de Sevilla, que explica el significado, trascendencia y simbología de una misa solemne donde las haya.

La Catedral de Sevilla acogerá esta celebración, hoy jueves a las once de la noche, presidida por el arzobispo, monseñor Saiz Meneses.

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Sábado Santo, vigilia pascual

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Sábado Santo, vigilia pascual

Luis Rueda, delegado diocesano y prefecto de Liturgia de la Catedral de Sevilla, explica la celebración con la que se cierra el triduo sacro, la cita más importante del católico: la vigilia pascual.

La Catedral de Sevilla acogerá esta celebración, hoy jueves a las once de la noche, presididas por el arzobispo, monseñor Saiz Meneses.

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Sábado Santo – Vigilia Pascual (Catedral-Málaga)

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Homilía del Sr. Obispo de Málaga, Mons. Jesús Catalá, en la vigilia pascual 2024

SÁBADO SANTO – VIGILIA PASCUAL

(Catedral-Málaga, 30 marzo 2024)

Lecturas: Gn 1, 1-2,2; Ex 14, 15-15,1; Is 55, 1-11; Ez 36, 16-28; Rm 6, 3-11; Sal 117; Lc 24, 1-12.

La vida nueva en Cristo, en los sacramentos

1.- Muy queridos hermanos en el episcopado, sacerdotes, diáconos, ministros del altar y fieles todos. En esta Noche Santa de la Vigilia pascual hemos escuchado en las lecturas bíblicas la historia de la salvación y las hazañas que Dios ha realizado en favor de la humanidad.

Dios ha hecho su gran obra de la creación en favor del hombre, que es su centro y su meta. Como hemos escuchado, Dios creó en el día sexto al ser humano, como culmen de la creación, dándole poder y dominio sobre todos los demás seres creados.

La historia de la salvación es el entramado de toda la revelación de Dios eterno, quien creó el mundo de la nada; ninguna criatura pudo venir a la existencia sin la palabra omnipotente del Creador.

La vida del cosmos ha tenido un inicio en el tiempo; aunque haya ciertas teorías que quieren explicar la existencia del cosmos desde presupuestos pre-científicos o falsamente científicos. El cosmos es creado por Dios de la nada y en el tiempo; ésta es una verdad revelada.

Esta obra ha sido coronada por el hombre, como imagen de la divinidad que, teniendo un elemento terreno, tiene también otro componente divino que le ennoblece y lo abre a la trascendencia, porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios (cf. Gn 1, 26-27).

La creación es el primer acto salvífico en el tiempo, que parte de la iniciativa divina; y es modelo de otras acciones salvíficas posteriores. Después de la lectura de la creación hemos escuchado otras hazañas salvíficas, que Dios hace en favor de su pueblo Israel. Cada acto salvífico se considerará una nueva creación, referida a la salvación definitiva.

Dios creó al hombre para la vida, para la felicidad y para la libertad. Y el hombre será feliz en comunión con su Creador, pero no si se separa de él; y disfrutará de una vida sin límites y sin muerte, si come solo de aquello que gratuita y generosamente se le ofrece. Dios hizo al hombre para la vida eterna.

Esta historia universal de salvación la vivimos también como historia particular de salvación, puesto que Dios nos ha creado a través de nuestros padres; nos ha hecho hijos suyos en el bautismo; y ha realizado tantas cosas buenas y bellas en la vida de cada uno de nosotros.

Dios hizo alianza con el pueblo de Israel y la hace con cada uno de nosotros; es una alianza de amor. El pueblo de Israel rompió muchas veces la alianza: la de Noé, la de Moisés, la de Abrahán. Hasta que, en la plenitud de los tiempos (cf. Gal 4, 4-5), el Hijo de Dios realiza la alianza definitiva. Y nosotros, ¿cómo vivimos la alianza de amor con el Señor?

2.- Esta es la noche bautismal por excelencia, queridos hermanos, porque en las aguas del bautismo somos sepultados en la muerte de Cristo, para que muertos al pecado (cf. Rm 6, 8), por el don de la fe renazcamos a una vida nueva. Como dice san Pablo: «Por el bautismo fuimos sepultados con él en la muerte, para que, lo mismo que Cristo resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en una vida nueva» (Rm 6, 4).

La Pascua nos invita a vivir esa vida nueva; una vida en la que hemos de procurar dejar a un lado todo lo que nos aparta de Dios, teniendo la mente y los sentimientos de Cristo (cf. Flp 2, 5) y rechazando todo pecado.

San Pablo explica el misterio Pascual al que somos incorporados por medio del bautismo, y la vida de unión con Cristo a la que nos introduce: «Si hemos sido incorporados a él en una muerte como la suya, lo seremos también en una resurrección como la suya» (Rm 6, 5). Para resucitar es preciso primero morir.

La Pascua es el paso de la muerte a la vida; de las tinieblas a la luz, como hemos hecho en la primera parte de la liturgia de esta noche, acompañados de la luz del Cirio pascual, signo de Cristo resucitado.

3.- El agua simboliza la muerte en la cual se reconquista la vida: el agua «que salta hasta la vida eterna» (Jn 4, 14). Es necesario “sumergirse” en esta agua, en esta muerte, para emerger después de ella como hombre nuevo, como nueva creatura; es decir, vivificado por la potencia de la resurrección de Cristo.

Este es el misterio del agua, que esta noche bendecimos y que será  penetrada por la “luz de Cristo”, cuando introduzcamos el Cirio pascual en el agua; el agua es símbolo de la potencia de la resurrección y de la vida nueva.

Esta agua llega a ser, en el sacramento del bautismo, el signo de la victoria sobre el mal, sobre satanás, sobre el pecado; el signo de la victoria que Cristo ha traido mediante su muerte en cruz, como nos recuerda san Pablo: «Nuestro hombre viejo fue crucificado con él, a fin de que fuera destruido este cuerpo de pecado y cesáramos de ser esclavos del pecado» (Rm 6, 6).

Con san Juan Pablo II decimos: “Esta es la noche de la gran espera. Esperamos en la fe, esperamos con todo nuestro ser humano a Aquel, que al alba ha roto la tiranía de la muerte y ha revelado la divina potencia de la vida: Él es nuestra esperanza” (Homilía en la misa de la Vigilia Pascual, La nueva vida en la luz de Cristo, 5, Vaticano, 14.IV.1979).

4.- La vida nueva en la que Cristo nos ha introducido se nos comunica de modo real en los sacramentos, en los que Cristo resucitado y vivo está presente entre nosotros todos los días hasta el fin del mundo (cf. Mt 28, 20).

Su presencia real brilla de modo eminente en la eucaristía, a la que se ordenan todos los demás sacramentos, pues en ella se nos da Cristo mismo todo entero, y por ella entramos en comunión viva y personal con Él.

En esta noche de Pascua los catecúmenos reciben el bautismo, mediante el cual son incorporados a la muerte y a la resurrección del Señor. Y después participan por primera vez del cuerpo sacramental de Jesucristo: la eucaristía. Recibirán, por tanto, los dos sacramentos principales: bautismo y eucaristía. También recibirán la confirmación, que es el perfeccionamiento del bautismo (cf. Catecismo de la Iglesia Católica, 1316).

5. Los sacramentos han brotado de la cruz de Cristo, como dice Juan Crisóstomo, y su fuente fue el costado del Señor: “Pues muerto ya el Señor, dice el Evangelio, uno de los soldados se acercó con la lanza, y le traspasó el costado, y al punto salió agua y sangre: agua, como símbolo del bautismo; sangre, como figura de la eucaristía” (Catequesis 3, 15).

Del costado de Jesús se formó la Iglesia, como del costado de Adán fue formada Eva. Con estos dos sacramentos se edifica la Iglesia. Cristo se ha unido a su esposa y la nutre con su propio cuerpo y alimenta con sangre a aquellos a quienes él mismo ha hecho renacer (cf. Ibid. 3, 19).

Queridos hermanos, celebremos esta Pascua dejándonos renovar por los sacramentos y aceptando la vida nueva en Cristo resucitado. Dejemos que nuestro “hombre viejo” sea destruido con Cristo en su muerte (cf. Rm 6, 6), para vivir con él resucitados (cf. Rm 6, 8). Como dice el apóstol Pablo: «Consideraos muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús» (Rm 6, 11).

Cantemos con gran alegría el cántico del “Aleluya”, propio del tiempo pascual. Y pidamos a la Virgen Santísima que nos acompañe en esta Pascua de resurrección y nos proteja con su amor maternal. Amén.

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Palabra de Dios: evangelio y lecturas de la Vigilia Pascual

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Lee la Palabra de Dios que la liturgia nos ofrece hoy.

Primera lectura

Lectura del libro del Génesis 1, 1 – 2, 2

Salmo 103

Segunda lectura

Lectura del libro del Éxodo 14, 15 – 15, 1

Tercera lectura

Lectura del libro de Isaías 54, 5-14

Cuarta lectura

Lectura del libro de Isaías 55, 1-11

Quinta lectura

Lectura del libro de Baruc 3, 9-15. 32 – 4, 4

Sexta lectura

Lectura de la profecía de Ezequiel 36, 16-28

Séptima lectura

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 3-11

Salmo

R/. Aleluya, aleluya. aleluya.

Dad gracias al Señor porque es bueno,
porque es eterna su misericordia.
Diga la casa de Israel:
eterna es su misericordia. R/.

«La diestra del Señor es poderosa,
la diestra del Señor es excelsa».
No he de morir, viviré
para contar las hazañas del Señor. R/.

La piedra que desecharon los arquitectos
es ahora la piedra angular.
Es el Señor quien lo ha hecho,
ha sido un milagro patente. R/.

Evangelio del día

Lectura del santo evangelio según san Marcos 16, 1-7

Pasado el sábado, María Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al sepulcro. Y se decían unas a otras:
– «¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro?»

Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y eso que era muy grande.

Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo:

– «No os asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron.

Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis, como os dijo.»

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Los jiennenses adoran la Cruz de Cristo, símbolo de la salvación del mundo, en este Viernes Santo

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El Viernes Santo ha comenzado, en la Catedral de Jaén, con el rezo solemne de Laudes. Ya por la tarde, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, ha presidido la celebración de los Santos Oficios de este Viernes Santo, en el primer templo de la Diócesis. Una ceremonia solemne, pero con el templo en penumbra, y marcada por la sobriedad en la ornamentación del presbiterio y la mesa de altar desnuda ante la muerte del Crucificado.

Don Sebastián ha estado acompañado por el Provicario General de la Diócesis, D. José Antonio Sánchez; el Canónigo y Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz;  y otros miembros del Cabildo catedralicio, como D. Juan García, D. Emilio Samaniego, D. Antonio Lara, y D. Manuel Carmona. Asimismo, han participado en la celebración los seminaristas.

Tras la procesión de entrada, al llegar al presbiterio, el Prelado, el Provicario General y el Rector se han postrado ante el altar. Los demás concelebrantes, seminaristas y pueblo fiel se han arrodillado.

Las lecturas han sido participadas por miembros de la Cofradía de la Buena Muerte y el salmo por el seminarista Guillermo Pérez.

Después, el relato de la pasión y muerte de Cristo ha sido cantado por el canónigo D. Emilio Samaniego; y los seminaristas Daniel Cano y Salvador Ruiz.

Homilía
El Obispo ha realizado su predicación sentado y sin mitra. Ha comenzado recordando que la  Iglesia nos invita hoy “a contemplar la pasión y la muerte del Señor, a entrar dentro de estos momentos tan intensos en la vida de Jesús, estos sentimientos de Jesús que constituyen el centro de la historia de la humanidad y del mundo. ¿Cómo podemos acercarnos al interior de estos acontecimientos? Nada mejor que intentar acercarnos a la persona de Jesús con el amor y la cercanía de su Madre, la Virgen María”. Y en este sentido ha añadido:  “Ella y el apóstol Juan, siguiendo de cerca los pasos de Jesús, acompañando a Jesús en la terrible soledad de la cruz, representan a la Iglesia entera, y son los modelos de todos los que a lo largo de los siglos queremos acercarnos a la pasión y a la muerte de Jesús”.

Del mismo modo, Don Sebastián ha subrayado que la pasión y muerte de Jesús fue la consumación de su amor. “Él aceptó con serenidad y entereza aquellos sufrimientos físicos y morales que se le vino encima para mantenerse del todo fiel en el cumplimiento de la voluntad salvadora de Dios, para mantener claro y firme su testimonio sobre la bondad de Dios, para mostrarnos y abrirnos el camino de la vida verdadera en la comunión de fe y de amor con Dios por encima de todas las tentaciones y de todas las dificultades que podamos encontrar en nuestra vida”. 

El Prelado jiennense, además, ha apelado a la adoración y gratitud de los cristianos, de manera particular, en este Viernes Santo. “Acerquémonos, esta tarde y siempre, a la Cruz de Jesús, al Jesús de la Cruz, con el amor de María y del apóstol Juan, con un corazón agradecido, porque sus sufrimientos nos han curado, porque sus dolores han iluminado nuestra vida, porque su fidelidad, su comunión amorosa con el Padre nos limpian de nuestros pecados y nos permiten vivir en paz con Dios y con los hermanos”.

Monseñor Chico Martínez ha concluido su homilía pidiendo al Señor “valentía para ir por la vida con la señal de tu Cruz marcada en nuestra frente”. “Danos valentía ante el sufrimiento, libertad ante el juicio de los que no te aceptan a ti, fuerza para multiplicar en el mundo las obras de tu misericordia que son las obras de Dios y las obras de nuestra salvación”.

Adoración de la Cruz
Uno de los momentos de mayor recogimiento ha sido la adoración a la Cruz. El Rector del Seminario y Canónigo, D. Juan Francisco Ortiz,  acompañado por dos seminaristas, han llevado el Crucificado desde el coro hasta el presbiterio. Mientras se acercaban al altar mayor han pronunciado tres veces, “Mirad el árbol de la cruz donde estuvo clavado la salvación del mundo”. Posteriormente, el Obispo se ha descalzado y se ha quitado la casulla, para arrodillarse ante la Cruz. Más tarde presbíteros, seminaristas y pueblo fiel han hecho lo propio ante el símbolo de la salvación. Después se ha dado la Comunión de la reserva de ayer.

Bendición con el Santo Rostro
Al concluir la celebración litúrgica el Obispo ha procedido a la bendición del pueblo diocesano con el Santo Rostro, desde los cuatro puntos cardinales. En esta ocasión, y debido a las inclemencias meteorológicas, no ha podido hacerlo, como es tradición,  desde los balcones de la Catedral, pero sí lo ha hecho desde el interior del templo. Finalmente, se ha expuesto a los pies del altar, para la veneración de todos los fieles.

Mañana la Catedral acogerá la Solmene Vigilia Pascual a las 22.30 horas, presidida también, por Monseñor Chico Martínez.

Galería fotográfica: «Viernes Santo»

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Homilía del Viernes Santo de 2024

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Homilía del Viernes Santo de 2024

Mons. José Ángel Saiz Meneses

29 de marzo de 2024. Catedral de Sevilla

  1. Queridos hermanos y hermanas presentes en esta celebración: Arzobispos, Deán y Cabildo catedral, dignísimas autoridades, presbíteros y diáconos, miembros de la vida consagrada y del laicado; queridos todos en el Señor.
  2. Hoy contemplamos la pasión y muerte de Jesús en la cruz. Él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, tal como proclama el texto del profeta Isaías que hemos escuchado: “fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. Nuestro castigo saludable cayó sobre él, sus cicatrices nos curaron” (Is 53, 5). Su muerte en cruz es un misterio de amor. El Hijo se entrega hasta la muerte por amor al Padre, -“se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Flp 2,8)- y por la redención de todos, y el Padre entrega al Hijo por amor a los hombres. Contemplamos en la pasión y muerte de Jesús este amor hasta el extremo.
  3. Fijémonos en la última palabra de Jesús del relato de la pasión que hemos escuchado: “Está cumplido” (Jn 19, 30). ¿Qué significa esta expresión? Significa que todo ha llegado a su término, a su total cumplimiento. La misión que el Padre le confió ha sido llevada a término: “Habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo” (Jn 13,1); “siendo Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se convirtió, para todos los que lo obedecen, en autor de salvación eterna (Heb 5, 8-9). Se ha llevado a cabo la prueba suprema de su amor, un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras fragilidades y pecados. No se trata de la muerte de alguien que ha caído en manos de sus enemigos; al contrario, “este extremo cumplimiento del amor, se cumple ahora, en el momento de la muerte. Él ha ido realmente hasta el final, hasta el límite y más allá del límite. Él ha realizado la totalidad del amor, se ha dado a sí mismo” (Joseph Ratzinger, Jesús de Nazaret, p. 260). Se han cumplido plenamente las Escrituras.
  4. “Está cumplido”. En esta palabra de Jesús podemos percibir también como una especie de sensación de victoria, porque ha llevado a cabo el encargo recibido del Padre. Con el amor del Padre ha podido recorrer el camino desde Getsemaní, momento en el que pidió: “Padre mío, si es posible, que pase de mí este cáliz. Pero no se haga como yo quiero, sino como quieres tú” (Mt 26,39), hasta dar la vida en la cruz. Ha cumplido la misión que el Padre le había confiado, que en la hora culminante ha consumado. Jesús ha vivido su misión en la tierra en el dinamismo del amor del Padre y en la culminación de la historia de la salvación. Si el misterio de la Eucaristía que contemplábamos ayer nos sobrepasa absolutamente, del mismo modo nos supera este misterio del amor de Dios que se expresa en el dolor y la muerte de Jesús en cruz.
  5. La culminación de la obra realizada por Jesús no es solo la victoria de una persona extraordinaria que resistió todas las pruebas y torturas sin flaquear ni desdecirse de lo que había enseñado. La plenitud de su obra de salvación nos incluye a todos, nos incorpora a todos, porque tiene un valor infinito por el hecho que Jesús no es simplemente una persona excepcional, un hombre extraordinario; es el Hijo de Dios hecho hombre, y su muerte redentora tiene un valor infinito. En la muerte de Jesús admiramos su firmeza inquebrantable, y sobre todo que su costado traspasado por la lanza del soldado se ha convertido en fuente de salvación, de vida y esperanza.
  6. En este Viernes Santo, vamos a adorar la cruz una vez más. Hagámoslo con todo el amor, con todo el fervor, con todo el agradecimiento de que seamos capaces. El Hijo de Dios se hizo vulnerable, tomando la condición de siervo, y, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de Cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el “Nombre sobre todo nombre” (cf. Flp 2,2 8-9). Por su cruz hemos sido salvados. El instrumento de suplicio que mostró aquel Viernes Santo el juicio de Dios sobre el mundo, se ha transformado en fuente de vida, de perdón, de misericordia, en signo de reconciliación y de paz. Fijemos la mirada en Cristo crucificado. Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna.
  7. “Mirad el árbol de la cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”. La Iglesia nos invita a adorar la cruz gloriosa y a llevarla con firmeza, sin miedo, sin complejos, para que el mundo vea hasta dónde ha llegado el amor del Crucificado por nosotros, por todos los hombres. Nos invita a dar gracias a Dios porque de un árbol que portaba la muerte, ha surgido de nuevo la vida. “Venid a adorarlo”, porque en medio de nosotros se encuentra Aquel que nos ha amado hasta dar su vida por nuestra salvación, derramando hasta la última gota de su sangre. Acerquémonos con confianza y entreguémosle nuestro corazón.
  8. María santísima se mantuvo firme al pie de la cruz; participó en el misterio desconcertante de la humillación de Jesús, de su despojamiento total; participó en la muerte del Hijo que tanto quería, en su muerte redentora. Ella es maestra de fidelidad y fortaleza; ella nos enseña y nos acompaña tanto en los gozos como en las pruebas de la vida. Madre querida, enséñanos a mantenernos firmes en nuestra peregrinación de fe, enséñanos a creer, a esperar y a amar como tu; llévanos de la mano en el camino que nos conduce a tu Hijo Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

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Monseñor Saiz: “Fijemos la mirada en Cristo crucificado, Aquel que vino a darnos la vida eterna”

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Monseñor Saiz: “Fijemos la mirada en Cristo crucificado, Aquel que vino a darnos la vida eterna”

Viernes Santo en la Catedral de Sevilla. El arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, ha presidido esta tarde la celebración de la Pasión del Señor, en la que se contempla la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesucristo y se adora su Cruz.

La ceremonia ha sido concelebrada por el nuncio apostólico en Marruecos, mons. Alfred Xuereb; el arzobispo emérito de Monreale (Sicilia), mons. Michele Pennisi; el deán del Cabildo catedralicio, Francisco José Ortiz, y una representación tanto del clero como del Seminario metropolitano. Asimismo, por parte de las autoridades civiles han participado el Subdelegado del Gobierno en Sevilla, Francisco Toscano Rodero; la embajadora de Estados Unidos en España y Andorra, Julissa Reinoso, y el comendador en Andalucía de la Orden Militar y Hospitalaria de San Lorenzo de Jerusalén, Rafael Álvarez y Álvarez, así como representantes municipales.

“Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo”

El segundo día del Sagrado triduo Pascual es una celebración sin Eucaristía. En un primer lugar, tiene lugar una Liturgia de la Palabra, en la que se proclama y medita la Pasión según el evangelista San Juan. A continuación, la atención se ha centrado en pedirle al Señor que su salvación se extienda por todos los hombres, por lo que la oración de los fieles se ha realizado de una manera más extensa y solemne. Posteriormente, se ha llevado a cabo la entronización y adoración de la Cruz, momento cumbre de estos oficios. Finalmente, ha tenido lugar la Sagrada Comunión, con el Santísimo Sacramento reservado ayer jueves en el Monumento de la Capilla Real.

“Está cumplido”

En su homilía, monseñor Saiz ha subrayado que “si el misterio de la Eucaristía que contemplábamos ayer nos sobrepasa, también nos supera este misterio del amor de Dios que se expresa en el dolor y la muerte de Jesús en cruz”. “Contemplamos en la Pasión y muerte de Jesús este amor hasta el extremo”.

Asimismo, el arzobispo de Sevilla se ha detenido en las últimas palabras del Señor en la Cruz: “Está cumplido“. “Todo ha llegado a su término, a su cumplimiento- ha explicado monseñor Saiz Meneses-. Se ha llevado a cabo la prueba suprema de su amor, un amor más fuerte que la muerte, más fuerte que nuestras fragilidades y pecados”.

“La plenitud de su obra de salvación nos incorpora a todos- ha añadido el arzobispo- porque tiene un valor infinito por el hecho que Jesús no es simplemente una persona excepcional, un hombre extraordinario. Es el Hijo de Dios hecho hombre, y su muerte redentora tiene un valor infinito”.

Monseñor Saiz Meneses ha instado a los presentes a fijar la mirada en Cristo crucificado: “Al levantar los ojos hacia el Crucificado, adoramos a Aquel que vino para quitar el pecado del mundo y darnos la vida eterna”. “El instrumento de suplicio que mostró aquel Viernes Santo el juicio de Dios sobre el mundo, se ha transformado en fuente de vida, de perdón, de misericordia, en signo de reconciliación y de paz”.

El arzobispo ha finalizado recordando a María Santísima, quien se mantuvo firme al pie de la Cruz: “Madre querida, enséñanos a mantenernos firmes en nuestra peregrinación de fe, enséñanos a creer, a esperar y a amar contigo; llévanos de la mano en el camino que nos lleva a tu Hijo Jesús, que vive y reina por los siglos de los siglos”.

Mañana, Sábado Santo, la Vigilia Pascual comenzará a las once de la noche con el rito del fuego en la Puerta del Príncipe de la Catedral de Sevilla.

GALERÍA de la celebración (Fotos de Miguel Ángel Osuna)

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