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Comunicado del Obispado de Huelva ante la posibilidad de lluvia durante el Domingo de Ramos y el Triduo Santo 2024

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Comunicado del Obispado de Huelva ante la posibilidad de lluvia durante el Domingo de Ramos y el Triduo Santo 2024

• Exhortamos a los párrocos y Hermandades que prioricen las celebraciones litúrgicas, dada la importancia de la Misa del Domingo de Ramos y el Triduo Santo.

• Pedimos que la organización de los cortejos procesionales en los templos no alteren los horarios ni el ritmo propio de las celebraciones litúrgicas más importantes del año cristiano.

• Recordamos que se deben observar las normas litúrgicas tal y como las recoge el Calendario Litúrgico de la Conferencia Episcopal Española y las rúbricas de los rituales.

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Domingo de Ramos. Ciclo B. 24 de marzo de 2024

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Domingo de Ramos. Ciclo B. 24 de marzo de 2024

Después de semanas viviendo el camino cuaresmal en esa búsqueda de Dios, con el deseo de procurar nuestra conversión personal y comunitaria como Iglesia, mostrando arrepentimiento por nuestras faltas y pecados, llegamos a la cima de la montaña, a la meta, a la plenitud con la celebración de la Semana Santa, en la que podremos orar vivencialmente con los misterios centrales de nuestra fe: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Al inicio de la celebración litúrgica de la Eucaristía del Domingo de Ramos se proclamará el pasaje del evangelio de Marcos en el que se nos narra la solemne entrada de Jesús en Jerusalén con motivo de la celebración de las fiestas pascuales judías, y de su propia pascua, nuestra pascua.

Marcos junto a Mateo y Lucas hablan de una única subida de Jesús en su vida para celebrar la Pascua en Jerusalén. Juan nos habla de varias más. Los primeros evangelistas sitúan esta subida y estancia en la Ciudad Santa coincidiendo con la última semana de la vida de Jesús y coincidiendo con la fiesta judía de la Pascua, con la cual Israel conmemora su liberación de la esclavitud de Egipto acontecida muchos siglos antes. Esta fiesta tenía lugar en primeva, coincidiendo con la primera luna llena de esta estación, y todo el pueblo de Dios se congregaba en Jerusalén, que por esos días triplicaba su población. El templo era el lugar del encuentro y del culto a Dios, para ellos era el lugar más sagrado de toda la tierra. La ciudad estaba llena de un ambiente festivo y de alegría. Al estar dominada la nación de Israel por el imperio romano, en esos días estaban más calientes los sentimientos de liberación del pueblo judío. Ante esta dominación romana nos encontramos con un grupo de rebeldes nacionalistas, los zelotas, que de manera violenta querían conseguir esa liberación política y militar a la que se sentía sometido el pueblo israelita, y así, siendo libres, poder imponer el Reino de Dios.

Con todo este ambiente, la entrada de Jesús en Jerusalén va más allá de un mero recibimiento, porque es más una manifestación masiva de quienes están hambrientos de un Dios que es el Libertador de su pueblo y de la humanidad que espera la llegada y actuación de su Mesías. Cada uno en este momento de Jesús pudo ver intereses diferentes, por lo que no lo podemos ver como una procesión ordenada de gente religiosa con palmas y ramos de olivo, sino como una manifestación de masas y envuelta en un verdadero bullicio.

Una palabra clave en este relato es «Hosanna», que significa «Sálvanos, por favor». Con ella el pueblo le pedía ayuda a Dios para conseguir la victoria. Palabra que era aclamada y acompañada del gesto de echar los mantos al suelo a modo de alfombra y adornar con ramos el camino, teniendo similitud con el acto de entronización de los reyes de Israel. Pero para que su entrada no se tratase de un acto provocador, Jesús toma medidas para que sea lo más discreta y no alertase a las autoridades, por lo que le preparan un borrico, se hospeda fuera de la ciudad…

Ya el lugar de Jerusalén es muy importante porque no es sólo la Ciudad Santa o la capital de Israel, sino que en el Evangelio Jerusalén es el lugar donde se encuentran los enemigos más peligrosos de Jesús: los sacerdotes, escribas y fariseos. Así pues, Jesús se introduce en el terreno de sus enemigos y se pone a la mano de ellos. Podría haber eludido esta visita para evitar riesgos, pero al mismo tiempo, al hacerlo, su lucha por cambiar el mundo e implantar el Reino de Dios no hubiera sido auténtica ni plena sin el enfrentamiento con aquellos que oprimen al pueblo y lo excluyen de la salvación. En Marcos no es la ciudad la que sale a recibir a Jesús, pues Él atraviesa sus calles y parece que sus habitantes ni se enteran, porque los que reciben a Jesús son los discípulos, los peregrinos, los venidos de fuera: lo aclaman y vitorean.

Jesús decepciona como Mesías porque el pueblo de Israel esperaba la entrada del Mesías en Jerusalén como lo hiciera el rey David que la conquistó violentamente siglos antes, por lo que esperaba la entrada espectacular de un Mesías poderoso, guerrero y triunfador. Jesús no entra montado en un animal, el caballo, que usaban los ricos, los militares y los poderosos, sino que entra en un asno o borrico, que usaban los campesinos y la gente humilde como instrumento de transporte y de trabajo. Jesús ha escogido este animal y no lo ha hecho de manera improvisada, sabía bien quién era y lo que quería, y la imagen que trataba de comunicar. No es un Mesías guerrero sino un Mesías humilde y pacífico. Es un Mesías de paz y no de triunfo. Éste es nuestro Señor y a éste es al que seguimos.

Jesús llega hasta la meta de la entrada de todo peregrino que visita Jerusalén, y dicha meta es el templo. Un templo que más que estar dedicado para el culto se ha convertido en un lugar de negocios y de poder político, donde sólo unos pocos se sienten privilegiados; y donde la mayoría se sienten excluídos y marginados. Y en los días siguientes lo visitará para denunciar allí toda esta corrupción e injusticias y predicar la misericordia de un Dios que es amor para el rechazado, fortaleza para el débil y compasión para el pecador. Al hacer esto, Jesús se ha enfrentado y expuesto al dejar en evidencia a sus enemigos, y no es una actuación imprudente sino de compromiso por defender a aquellos que le importan y que esperan de Él su ayuda. Por ellos ha venido a Jerusalén y de allí no saldrá ya vivo. Allí termina su proyecto, pero allí nacerá de nuevo a una nueva vida y en la que su salvación se hará universal, para toda la humanidad.

Esta escena la vive la Iglesia en nuestro presente y la actualiza como la comunidad que recibe a Jesús, el cual es profesado desde la fe como su Señor y como el verdadero Mesías. La Iglesia lo aclama y bendice, y manifiesta públicamente a los cuatro vientos su fe en Jesús, en el Mesías que padeció pero que fue glorificado con su resurrección. Jesús es para nosotros el Príncipe de la Paz y de la Humildad porque es el Hijo del Rey del Amor y de la Misericordia, del Padre de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos, del nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, que hoy, igual que ayer, grita: «Hosanna», «Sálvanos, por favor», instantes antes de la consagración eucarística en la que viene y nos visita con su humildad y paz en un poco de pan y en un poco de vino.

Emilio José Fernández, sacerdote.

Después de semanas viviendo el camino cuaresmal en esa búsqueda de Dios, con el deseo de procurar nuestra conversión personal y comunitaria como Iglesia, mostrando arrepentimiento por nuestras faltas y pecados, llegamos a la cima de la montaña, a la meta, a la plenitud con la celebración de la Semana Santa, en la que podremos orar vivencialmente con los misterios centrales de nuestra fe: la Pasión, la Muerte y la Resurrección de nuestro Señor Jesucristo.

Al inicio de la celebración litúrgica de la Eucaristía del Domingo de Ramos se proclamará el pasaje del evangelio de Marcos en el que se nos narra la solemne entrada de Jesús en Jerusalén con motivo de la celebración de las fiestas pascuales judías, y de su propia pascua, nuestra pascua.

Marcos junto a Mateo y Lucas hablan de una única subida de Jesús en su vida para celebrar la Pascua en Jerusalén. Juan nos habla de varias más. Los primeros evangelistas sitúan esta subida y estancia en la Ciudad Santa coincidiendo con la última semana de la vida de Jesús y coincidiendo con la fiesta judía de la Pascua, con la cual Israel conmemora su liberación de la esclavitud de Egipto acontecida muchos siglos antes. Esta fiesta tenía lugar en primeva, coincidiendo con la primera luna llena de esta estación, y todo el pueblo de Dios se congregaba en Jerusalén, que por esos días triplicaba su población. El templo era el lugar del encuentro y del culto a Dios, para ellos era el lugar más sagrado de toda la tierra. La ciudad estaba llena de un ambiente festivo y de alegría. Al estar dominada la nación de Israel por el imperio romano, en esos días estaban más calientes los sentimientos de liberación del pueblo judío. Ante esta dominación romana nos encontramos con un grupo de rebeldes nacionalistas, los zelotas, que de manera violenta querían conseguir esa liberación política y militar a la que se sentía sometido el pueblo israelita, y así, siendo libres, poder imponer el Reino de Dios.

Con todo este ambiente, la entrada de Jesús en Jerusalén va más allá de un mero recibimiento, porque es más una manifestación masiva de quienes están hambrientos de un Dios que es el Libertador de su pueblo y de la humanidad que espera la llegada y actuación de su Mesías. Cada uno en este momento de Jesús pudo ver intereses diferentes, por lo que no lo podemos ver como una procesión ordenada de gente religiosa con palmas y ramos de olivo, sino como una manifestación de masas y envuelta en un verdadero bullicio.

Una palabra clave en este relato es «Hosanna», que significa «Sálvanos, por favor». Con ella el pueblo le pedía ayuda a Dios para conseguir la victoria. Palabra que era aclamada y acompañada del gesto de echar los mantos al suelo a modo de alfombra y adornar con ramos el camino, teniendo similitud con el acto de entronización de los reyes de Israel. Pero para que su entrada no se tratase de un acto provocador, Jesús toma medidas para que sea lo más discreta y no alertase a las autoridades, por lo que le preparan un borrico, se hospeda fuera de la ciudad…

Ya el lugar de Jerusalén es muy importante porque no es sólo la Ciudad Santa o la capital de Israel, sino que en el Evangelio Jerusalén es el lugar donde se encuentran los enemigos más peligrosos de Jesús: los sacerdotes, escribas y fariseos. Así pues, Jesús se introduce en el terreno de sus enemigos y se pone a la mano de ellos. Podría haber eludido esta visita para evitar riesgos, pero al mismo tiempo, al hacerlo, su lucha por cambiar el mundo e implantar el Reino de Dios no hubiera sido auténtica ni plena sin el enfrentamiento con aquellos que oprimen al pueblo y lo excluyen de la salvación. En Marcos no es la ciudad la que sale a recibir a Jesús, pues Él atraviesa sus calles y parece que sus habitantes ni se enteran, porque los que reciben a Jesús son los discípulos, los peregrinos, los venidos de fuera: lo aclaman y vitorean.

Jesús decepciona como Mesías porque el pueblo de Israel esperaba la entrada del Mesías en Jerusalén como lo hiciera el rey David que la conquistó violentamente siglos antes, por lo que esperaba la entrada espectacular de un Mesías poderoso, guerrero y triunfador. Jesús no entra montado en un animal, el caballo, que usaban los ricos, los militares y los poderosos, sino que entra en un asno o borrico, que usaban los campesinos y la gente humilde como instrumento de transporte y de trabajo. Jesús ha escogido este animal y no lo ha hecho de manera improvisada, sabía bien quién era y lo que quería, y la imagen que trataba de comunicar. No es un Mesías guerrero sino un Mesías humilde y pacífico. Es un Mesías de paz y no de triunfo. Éste es nuestro Señor y a éste es al que seguimos.

Jesús llega hasta la meta de la entrada de todo peregrino que visita Jerusalén, y dicha meta es el templo. Un templo que más que estar dedicado para el culto se ha convertido en un lugar de negocios y de poder político, donde sólo unos pocos se sienten privilegiados; y donde la mayoría se sienten excluídos y marginados. Y en los días siguientes lo visitará para denunciar allí toda esta corrupción e injusticias y predicar la misericordia de un Dios que es amor para el rechazado, fortaleza para el débil y compasión para el pecador. Al hacer esto, Jesús se ha enfrentado y expuesto al dejar en evidencia a sus enemigos, y no es una actuación imprudente sino de compromiso por defender a aquellos que le importan y que esperan de Él su ayuda. Por ellos ha venido a Jerusalén y de allí no saldrá ya vivo. Allí termina su proyecto, pero allí nacerá de nuevo a una nueva vida y en la que su salvación se hará universal, para toda la humanidad.

Esta escena la vive la Iglesia en nuestro presente y la actualiza como la comunidad que recibe a Jesús, el cual es profesado desde la fe como su Señor y como el verdadero Mesías. La Iglesia lo aclama y bendice, y manifiesta públicamente a los cuatro vientos su fe en Jesús, en el Mesías que padeció pero que fue glorificado con su resurrección. Jesús es para nosotros el Príncipe de la Paz y de la Humildad porque es el Hijo del Rey del Amor y de la Misericordia, del Padre de todos los hombres y mujeres de todos los tiempos, del nuevo pueblo de Dios, la Iglesia, que hoy, igual que ayer, grita: «Hosanna», «Sálvanos, por favor», instantes antes de la consagración eucarística en la que viene y nos visita con su humildad y paz en un poco de pan y en un poco de vino.

Emilio José Fernández, sacerdote

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Domingo de Ramos en Canal Sur Radio

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Noticia

Publicado: 24/03/2024: 59

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Escucha el Evangelio de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén en el programa de las diócesis andaluzas en la radio pública de Andalucía.

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Celebrado el XII Encuentro Diocesano de Niños en la Santa Iglesia Catedral

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El sábado, 23 de marzo, los niños de la Diócesis se preparan para Semana Santa en un encuentro con el pastor de la Diócesis en la Catedral

Numerosos niños de catequesis, procedentes de distintas parroquias de toda la Diócesis, han participado esta mañana en el Encuentro Diocesano de Niños organizado por Acción Católica General. El encuentro ha comenzado con la acogida, a las 9:45 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de la Paz, del barrio de San Basilio, desde donde han partido en procesión portando una borriquita hasta la Santa Iglesia Catedral. Al llegar han celebrado la santa misa, a las 10:45 horas, que ha estado presidida por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández.

Después de la santa misa, los chicos han participado en las actividades y juegos preparados en el Seminario Mayor San Pelagio.



















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En la puerta de la Pasión

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La mirada no puede ser más que contemplativa. Los silencios, un enjambre de preguntas. Los pasos, arrastrando desventuras. Penumbras tenuemente iluminadas. Olor a cera y a incienso. Sonido acompasado de notas hermanadas. Ritmos cadenciosos. Latidos contenidos. Espacios místicos de luces en penumbras. Agudeza visual. Silencio de una respuesta callada. Luego una voz que manda. Arriba el misterio. Hasta el cielo con la fuerza costalera. Ojos profundos rasgados tras la tela. No hay solitarios soliloquios. Nada es igual que otro día. Solo hermandades abriendo los senderos. Y en los márgenes, miradas compasivas. Los niños, absortos, mientras la procesión discurre como el agua mansa. Almería se apasiona en Semana Santa.

Ante la Catedral, un brote de quinientos años. En la puerta ¡Escucha! El Cristo, te mira a ti, hacia la calle. Espera a que se aproxime el paso. Todos somos prójimos. Todos nos aproximamos. Frente a frente, se hace de nuevo el silencio. Las bandas callan. Se frenan las filas y todo para. Momento para sentir el corazón. Solo el tintineo de las velas y las nubes de incienso. Espacio para la cordura. Y la pregunta primigenia de todo un Dios sorprendido: ¿Dónde está tu hermano? Y una respuesta evasiva. Y los sufrimientos del mundo se hacen imagen, embellecida. Pena, dolor, prendimiento, cautiverio, angustia, flagelación, desamparo, lágrimas, amargura, muerte, sepulcro, soledad… y abandono, mucho abandono. Almería escucha el latido comunitario de la Casa Madre.

Tenemos muchos frentes abiertos. No son de acogida, de puertas abiertas, son de guerras interiores y exteriores. En la soledad, en el silencio, el vuelo del Espíritu irrumpe en humildad, paciencia, unidad, paz, misericordia, amor, esperanza, oración, redención, consuelo, fe, caridad y vida. Una estrella que ilumine nuestra oscuridad, un rosario de buenos propósitos para cambiar este mundo que agoniza.

Comenzó todo con palmas y ramos. Una apoteosis de entusiasmo proclamando al ungido, al rey de reyes, al que viene en el Nombre del Señor. Y el clamor popular se silencia para volver a los negocios de cada día. Son estrellas fugaces que enardecen el corazón arrastrado por las masas. Y llegan las noches, una tras otras, que barruntan la tragedia. Los que le seguían aún no entendían nada. Y les pide preparar en intimidad una cena. Adelantar la memoria de la Pascua. Hacer realidad en un cáliz de vino y en un trozo de pan, el verdadero paso de la esclavitud a la libertad. Una Nueva Alianza, un nuevo Cordero entregado para siempre. Todo se ha cumplido. La historia de la salvación se fragua en el silencio de la oquedad de un huerto.  Almería espera los cielos nuevos y la tierra nueva.

Y amaneció aquel día… el primero de la semana. Preparaban las mujeres ungüentos de mortajas. Se reunieron los que habían huido y traicionado en la sala de arriba. La misma de la última cena, la del amor, hecho servicio y entrega. Se convirtió en escondrijo para el miedo. Y no volvió ya nunca más uno de ellos. Algunas mujeres nos alborotaron, dijeron. Estallaron los almendros. La vida floreció en primavera. El surco del huerto donde enterraron su cuerpo engendró el más hermoso fruto de la historia. Y la Vida Resucitada salió por los caminos a su encuentro. Volvió la luz a sus ojos y a los nuestros. Descubrimos el sentido de tanto dolor y sufrimiento. Y como una ráfaga de fuego se extendió a los cuatro vientos. Cómo ardía nuestro corazón, comentaban entre ellos. Y fueron luz y palabra viva, y amor derramado, y perdón y ternura…  Almería, para el que comprenda, ¡esto hay que celebrarlo!

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio, vuestro obispo

EN LA PUERTA DE LA PASIÓN, por Antonio Gómez Cantero

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La mirada no puede ser más que contemplativa. Los silencios, un enjambre de preguntas. Los pasos, arrastrando desventuras. Penumbras tenuemente iluminadas. Olor a cera y a incienso. Sonido acompasado de notas hermanadas. Ritmos cadenciosos. Latidos contenidos. Espacios místicos de luces en penumbras. Agudeza visual. Silencio de una respuesta callada. Luego una voz que manda. Arriba el misterio. Hasta el cielo con la fuerza costalera. Ojos profundos rasgados tras la tela. No hay solitarios soliloquios. Nada es igual que otro día. Solo hermandades abriendo los senderos. Y en los márgenes, miradas compasivas. Los niños, absortos, mientras la procesión discurre como el agua mansa. Almería se apasiona en Semana Santa.

Ante la Catedral, un brote de quinientos años. En la puerta ¡Escucha! El Cristo, te mira a ti, hacia la calle. Espera a que se aproxime el paso. Todos somos prójimos. Todos nos aproximamos. Frente a frente, se hace de nuevo el silencio. Las bandas callan. Se frenan las filas y todo para. Momento para sentir el corazón. Solo el tintineo de las velas y las nubes de incienso. Espacio para la cordura. Y la pregunta primigenia de todo un Dios sorprendido: ¿Dónde está tu hermano? Y una respuesta evasiva. Y los sufrimientos del mundo se hacen imagen, embellecida. Pena, dolor, prendimiento, cautiverio, angustia, flagelación, desamparo, lágrimas, amargura, muerte, sepulcro, soledad… y abandono, mucho abandono. Almería escucha el latido comunitario de la Casa Madre.

Tenemos muchos frentes abiertos. No son de acogida, de puertas abiertas, son de guerras interiores y exteriores. En la soledad, en el silencio, el vuelo del Espíritu irrumpe en humildad, paciencia, unidad, paz, misericordia, amor, esperanza, oración, redención, consuelo, fe, caridad y vida. Una estrella que ilumine nuestra oscuridad, un rosario de buenos propósitos para cambiar este mundo que agoniza.

Comenzó todo con palmas y ramos. Una apoteosis de entusiasmo proclamando al ungido, al rey de reyes, al que viene en el Nombre del Señor. Y el clamor popular se silencia para volver a los negocios de cada día. Son estrellas fugaces que enardecen el corazón arrastrado por las masas. Y llegan las noches, una tras otras, que barruntan la tragedia. Los que le seguían aún no entendían nada. Y les pide preparar en intimidad una cena. Adelantar la memoria de la Pascua. Hacer realidad en un cáliz de vino y en un trozo de pan, el verdadero paso de la esclavitud a la libertad. Una Nueva Alianza, un nuevo Cordero entregado para siempre. Todo se ha cumplido. La historia de la salvación se fragua en el silencio de la oquedad de un huerto.  Almería espera los cielos nuevos y la tierra nueva.

Y amaneció aquel día… el primero de la semana. Preparaban las mujeres ungüentos de mortajas. Se reunieron los que habían huido y traicionado en la sala de arriba. La misma de la última cena, la del amor, hecho servicio y entrega. Se convirtió en escondrijo para el miedo. Y no volvió ya nunca más uno de ellos. Algunas mujeres nos alborotaron, dijeron. Estallaron los almendros. La vida floreció en primavera. El surco del huerto donde enterraron su cuerpo engendró el más hermoso fruto de la historia. Y la Vida Resucitada salió por los caminos a su encuentro. Volvió la luz a sus ojos y a los nuestros. Descubrimos el sentido de tanto dolor y sufrimiento. Y como una ráfaga de fuego se extendió a los cuatro vientos. Cómo ardía nuestro corazón, comentaban entre ellos. Y fueron luz y palabra viva, y amor derramado, y perdón y ternura…  Almería, para el que comprenda, ¡esto hay que celebrarlo!

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio, vuestro obispo

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Toma posesión la nueva directiva de la Hermandad de la Virgen de los Dolores, de Benamaurel

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Toma posesión la nueva directiva de la Hermandad de la Virgen de los Dolores, de Benamaurel

Viernes de Dolores en Benamaurel. Puerta de entrada a la Semaná de Pasión , Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Fieles enfervorizados con ganas de celebrar el misterio de amor más grande que haya existido. Nos preside el Señor por supuesto y también María de los Dolores. Su rostro entristecido por lo que va a suceder, pero al mismo tiempo esperanzado en aquel que ha dicho “yo soy la Resurrección y la Vida”.

En Banamaurel, este 22 de marzo, Viernes de Dolores hubo Santa Misa y otro acontecimiento: la toma dé posesión de la nueva directiva de la Hermandad de la Virgen de los Dolores. Esta nueva directiva está formada por Pilar, Erika, Ramón, Genma, inmaculada y el párroco y consiliario, Joaquín Caler.

Sin duda, fue una celebración llena de alegría , gozo y ganas de trabajar por y para la iglesia. Desde la parroquia, se felicita a esta nueva directiva por su decisión decisión, ilusión y sacrificio para que ésta hermandad manifieste el amor a Dios y al prójimo a través de María, la mejor creyente y ,de ésta manera, la iglesia vaya construyéndose como verdadera comunidad de hermanos y hermanas que caminan con María hacia Cristo.

Joaquín Caler

Párroco de Benamaurel

Benamaurel nueva directiva Hermandad Virgen de los Dolores 2

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El obispo presidió la Misa en la fiesta de la Virgen de los Dolores, Patrona de Fonelas

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El obispo presidió la Misa en la fiesta de la Virgen de los Dolores, Patrona de Fonelas

El obispo d e Guadix, D. Francisco Jesús Orozco, ha presidido la Misa en las fiestas de Fonelas a su Patrona, la Virgen de los Dolores. Fue el viernes 22 de marzo, Viernes de Dolores, en una celebración muy solemne, con presencia de muchos feligreses y en un ambiente de fiesta. Cantó en la Eucaristía el coro rociero “la Alegría de Fonelas”. Así, como cada año, los habitantes de este pueblo han celebrado a su Patrona, en los días previos a la Semana Santa, con mucha devoción.

La Misa, a las 12 del mediodía, fue el acto más importante de la mañana del Viernes de Dolores. Después, por la tarde, hubo una procesión, que sacó la imagen por las calles de la localidad.
Terminó ese día con un castillo de fuegos artificiales en honor de la Virgen de los Dolores.
Fonelas celebra cada año, en víspera de la Semana Santa, a su patrona. Esas celebraciones comienzan con una septena en su honor, que este año ha sido del 14 al 21 de marzo. Y, junto a la Misa en el día de la fiesta y la procesión, hay ofrenda floral, pregón y, sobre todo, mucha devoción.

Antonio Gómez
Delegado diocesano de MCS. Guadix

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Fallece la Hna. Dolores Navarrete, Sierva de los Pobres

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La Religiosa, prima del sacerdote difunto D. francisco Navarrete era natural de Albox. Tras más de 91 años de edad y 61 de vida consagrada, ha sido llamada a la presencia de Dios. Las exequias se celebrarán mañana domingo 24 a las 9 de la mañana en la Parroquia de Jesucristo Redentor de Almeria.
Que viva ya en el encuentro gozoso con el Esposo que dio la vida por nuestra salvación

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Los granadinos conocen la Iglesia en Ucrania, en “El Espejo”

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Programa emitido en COPE Granada y COPE Motril, el 22 de marzo de 2024.

 

En el programa emitido hoy 22 de marzo, en COPE Granada y COPE Motril, conversamos con Pedro Zafra, sacerdote español que lleva doce años en Ucrania y que ha estado recientemente en la Archidiócesis de Granada, de la mano de Ayuda a la Iglesia Necesitada, para dar testimonio de la situación en la Iglesia católica en este país que sufre las consecuencias de la guerra.

Asimismo, recorremos la actualidad local de la Archidiócesis y nos detenemos en Atarfe, donde el domingo de ramos celebra su via crucis viviente, puesto en marcha por un grupo de fieles de la parroquia de este pueblo.

“El Espejo en Mediodía COPE” forma parte, junto con el informativo “Iglesia Noticia” los domingos a las 9:45 horas, de la programación socio religiosa en Granada, que dirige y presenta Paqui Pallarés en su décimo cuarta temporada.


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