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Homilía en el 100 aniversario de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de las Angustias, en Vera

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Querida Comunidad, hermanos sacerdotes D. Jesús y D. José Gregorio, párroco y vicario de Vera, Hnas. Franciscanas de la Purísima, Hermandades y cofradías… Estimadas autoridades: Sr. Alcalde y corporación municipal de Vera. Sr. Presidente de la Diputación Provincial de Almería, Sras. Diputadas. Delegado de Salud de la Junta de Andalucía. Teniente de la Guardia Civil. Subinspector Jefe de la Policía Local de Vera. Hermanas y hermanos todos.

Aquí estamos a tus pies, Virgen de las Angustias, 100 años después de tu Coronación Canónica. 100 años que los veratenses te reconocen como Reina y Señora de nuestro pueblo. Y hoy nos reafirmamos con una nueva corona, y con un reconocimiento de nuestra provincia. Pero una corona no es un adorno más, es irradiación, es autoridad (en la antigüedad lo eran por la gracia de Dios) En María tenemos esa certeza plena. Colocar una corona en el lenguaje de la fe significa que ponemos nuestra vida bajo su amparo y que reconocemos en María el camino más seguro para llegar a Cristo, por la gracia de Dios. No coronamos a la Virgen para hacerla más grande, la coronamos porque nosotros necesitamos recordar quién ocupa un lugar de honor en nuestro corazón y quien nos libra de nuestras angustias. La palabra angustia es una palabra latina que significa ‘angostura’, ‘dificultad’ o ‘estrechez’. Después pasó al plano psicológico significando ‘aflicción’ ‘congoja’ ‘ansiedad’…

Hoy, las lecturas de la Palabra de Dios nos proponen de nuevo una parábola sobre el Reino. En el fondo nos encontramos con los mismos temas fundamentales que proclamamos los anteriores domingos cuando contemplamos la viña del Señor.

La Palabra de Dios está llena de imágenes para que nos ayudan a entender la profundidad de las cosas en las que creemos. El Reino de Dios es como un banquete de Bodas. Es una fiesta. El profeta Isaías, en el que Jesús se inspira, imagina un gran convite “con manjares suculentos y vinos de solera”. Un convite que significa el final de toda peregrinación, por los desiertos de la vida, el final de todo dolor en el que será “aniquilada la muerte” … “El Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros” y por eso será una fiesta y todos los celebrarán con alegría.

Este es el proyecto de Dios con todos sus hijos, que cada uno de nosotros participemos del plenamente de la alegría de la vida. Nuestro Dios es el Señor de la alegría, de la esperanza y de la vida. Se preocupa y vela por nosotros ya lo dice el salmo “me guía por el sendero justo” “Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida”.

Pero la verdad es que muchas veces los cristianos no parecemos que estemos invitados a una fiesta de bodas. Sin quererlo presentamos y vivimos un cristianismo estéril, sin aliento vital, de unas maneras tristes y poco atrayentes. Parece que más que a un banquete de bodas estamos invitados a un valle de lágrimas, una peregrinación de sufrimientos y lamentaciones. En cambio, lo repetimos muchas veces, pero no nos lo creemos, que el llamamiento de Jesús es a sentirnos amados, valorados, dignificados, invitados a la alegría de vivir y a la libertad de los hijos de Dios.

Pero como en la parábola, somos capaces de justificar lo injustificable, de una manera torpe, para no ir a la fiesta del Evangelio, para no entrar en la vida que Jesús nos propone. Nos justificamos con tareas más importantes ¿Más importantes, de verdad? Por qué no ponemos la mano en nuestro corazón y nos preguntamos ¿Qué es lo prioritario en nuestra vida? ¿Hacer dinero, asegurarnos un futuro, responder a las expectativas de los demás, … o vivir la vida como un don de Dios, con serenidad y alegría, a pesar de las contrariedades?

Fijémonos en San Pablo: “Se vivir en abundancia y en pobreza, porque estoy entrenado en todo y para todo” ¿Cómo ha llegado a este equilibrio interior? A través de las pruebas vividas: “Todo lo puedo en aquel que me conforta”. Sabe en quién confía, sabe cuál es su misión. Sabe que Jesús es el compañero de camino que ha pasado por todo y ha salido victorioso, él es su Señor y Salvador.

Y si somos y nos sentimos invitados no significa que ya no tengamos más responsabilidades. Muy al contrario. Nos puede pasar como al compañero que no llevaba traje de fiesta. No todo vale. No basta con tener una apariencia externa (nombre de cristiano) sino que hemos de tener aptitudes, sensibilidad para participar de ese banquete. Se nos pide coherencia entre lo que decimos que somos y lo que vivimos. Interior y exteriormente tenemos que expresar lo que somos.

En la mesa, en el banquete, en la fiesta se destaca más lo que nos une que lo que nos separa. Si fuese una mesa de negocios aparecería más lo que nos divide. Nosotros en nuestra vida, en este tiempo, intentamos señalar casi siempre más lo que nos separa que lo que nos une, en aras del pluralismo, o mejor de hacer cada uno lo que más nos interesa en cada momento.

El banquete del Reino además es un banquete de Bodas. No podía ser de otra forma: de alianza, amor, fidelidad, entrega mutua.

La parábola del banquete nos narra la realidad del Reino o la salvación del hombre: sólo hay salvación si hay comunión de vida.

Una cosa es cierta, la ropa de boda necesaria no es la inocencia. Porque son los pecadores a los que Dios nos invita a la fiesta, en eso la parábola es muy clara. Ni la Iglesia, ni el Reino de Dios es una sociedad de perfectos, sino de personas que tienen conciencia de su pecado y aspiran al perdón. “¡Revestíos de Cristo!” Gál 3,27 nos dice san Pablo e insiste “¡Revestíos del hombre nuevo!” Col 3,10

Está claro, hermanos, participar en la fiesta requiere una actitud de conversión. También la Eucaristía es el convite, la mesa de la intimidad, como la de los discípulos de Emaús. “¡Quédate Señor con nosotros!”. La Eucaristía que celebramos es también el altar del sacrificio de la vida de Cristo y la mesa de su Palabra, la mesa del encuentro con Cristo y con la comunidad, la mesa del compromiso que nos envía en medio del mundo a ser testigos fieles del Evangelio de Jesucristo.

Esta fiesta no quedará sin invitados. Todos estamos invitados. Pero nadie somos imprescindibles. Creer, es un regalo, un don, una Gracia. Entender esto significa muchas cosas, significa comprender: la fe, la vocación e incluso a uno mismo.

Que cada uno hoy piense qué compromisos, qué prioridades, qué quehaceres le impedirán aceptar esta invitación, esta tarjeta de bodas que nos ha enviado hoy el Señor, a nuestro corazón. Siempre que venimos a la Eucaristía participamos de la vida de Jesús y somos como él, “otros Cristo”. Si no, algo marcharía mal en nuestras vidas y en nuestra fe.

Hoy, invitados a esta boda (del latín = compromiso público y solemne) de la imposición de la nueva corona, alrededor de Nuestra Señora, desaparecen muchas diferencias. Aquí estamos personas de distintas edades, de distintas familias, con distintas historias y formas de pensar, pero mirarla a ella, nos configuran y nos exige caminar juntos, porque descubrimos que tenemos una misma Madre. Y cuando un pueblo aprende a encontrarse en torno a aquello que le une, la convivencia deja de ser un deseo para convertirse en una realidad.

Ojalá que, al celebrar estos 100 años de la Coronación, no nos quedemos solo contemplando una serena imagen con una nueva y magnífica corona. Ojalá que, volvamos a casa con el deseo de parecernos un poco más a María: disponibles para Dios y su voluntad, cercanos a los demás y capaces de llevar esperanza allí donde haga falta. Porque esa será siempre la mejor manera que tengamos de honrar a la Santísima Virgen de las Angustias, Nuestra Señora. ¡Ánimo y adelante!

Vera, 10 de octubre de 2026

+ Antonio, vuestro obispo

Los responsables de Juventud de la diócesis tienen hoy una cita telemática sobre la JMJ Seúl 2027

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Los responsables de Juventud de la diócesis tienen hoy una cita telemática sobre la JMJ Seúl 2027

La Delegación de Juventud ha recibido, de la Subcomisión para la Juventud de la Conferencia Episcopal Española, información sobre la JMJ Seúl 2027. Los responsables de Juventud de la diócesis tienen hoy una cita para recibir dicha información y poner en marcha las inscripciones.

Los responsables de Juventud de la diócesis tienen hoy una cita telemática sobre la JMJ Seúl 2027

La reunión informativa telemática tendrá lugar hoy, martes 13 de octubre, a las 20.30 horas, a través de Teams, en la dirección https://teams.microsoft.com/meet/3488837322561779?p=HBrsbxeP0mNv7pRZoK

Los plazos para realizar la inscripción en la JMJ son muy cortos, por eso convocan esta reunión con tanta premura.

Una vez celebrada la reunión, la información estará disponible en la web juventud.diocesismalaga.es y a través de sus redes y canales habituales de comunicación.

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La Diócesis de Huelva pone en marcha la segunda edición de «El Reloj de la Vida» para personas mayores

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La Diócesis de Huelva pone en marcha la segunda edición de «El Reloj de la Vida» para personas mayores

La Diócesis de Huelva pone en marcha la segunda edición de «El Reloj de la Vida» para personas mayores

La Diócesis de Huelva iniciará el próximo viernes, 16 de octubre, la segunda edición de «El Reloj de la Vida», un ciclo de talleres dirigido a personas mayores que busca aliviar el sufrimiento, favorecer el crecimiento personal y ayudar a redescubrir el sentido de la vida en esta etapa.

La presentación tendrá lugar a las 16.30 horas en la Casa de la Iglesia, en Huelva capital, y servirá para dar a conocer esta propuesta pastoral, que tuvo una primera edición durante el pasado curso y que vuelve a ponerse en marcha tras la valoración positiva de quienes participaron en ella.

«El Reloj de la Vida» es una herramienta pastoral de inspiración ignaciana, desarrollada por CVX España, que en la Diócesis de Huelva se impulsa mediante un equipo integrado por miembros de ACHEESIL (Asociación Chércoles de Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola), la Fraternidad de Familias FíO, Vida Ascendente y la Pastoral del Mayor diocesana.

Un camino para afrontar el sufrimiento y redescubrir la vida

La propuesta se desarrolla mediante una sesión de presentación y seis talleres, distribuidos a lo largo de seis semanas. A través de una metodología dinámica y participativa, se abordan algunas de las realidades que pueden generar sufrimiento en las personas mayores.

Entre ellas se encuentran la pérdida progresiva de capacidades, la dificultad para perdonar a los demás o a uno mismo, la distancia entre los sueños y la realidad presente, la soledad y la búsqueda de sentido para la propia vida.

El objetivo es ofrecer un espacio de confianza en el que los participantes puedan mirar su historia personal, reconocer sus emociones y descubrir nuevas posibilidades para vivir esta etapa con mayor serenidad y esperanza.

Reflexión, intimidad con Dios y encuentro fraterno

Más allá del trabajo personal, «El Reloj de la Vida» propone un camino compartido desde la fe. La reflexión, la oración y el encuentro con los demás ayudan a reconocer la presencia de Dios en la propia historia y a afrontar las dificultades desde una perspectiva de esperanza cristiana.

La experiencia de la primera edición ha puesto de manifiesto el valor de este recurso pastoral, que continúa revisándose y mejorándose a partir del trabajo de los equipos que lo desarrollan en distintos lugares de España y Europa.

Presentación el 16 de octubre

La Diócesis de Huelva invita a todas las personas mayores que dispongan de tiempo y deseen participar en esta experiencia a asistir a la presentación del próximo viernes, 16 de octubre, a las 16.30 horas, en la Casa de la Iglesia de Huelva.

Será una oportunidad para conocer el funcionamiento de los talleres e iniciar un camino de reflexión personal, intimidad con Dios y convivencia fraterna.

Con esta segunda edición, la Pastoral del Mayor y las entidades colaboradoras renuevan su compromiso de acompañar a las personas mayores, favoreciendo espacios donde puedan compartir sus vivencias, afrontar el sufrimiento y descubrir nuevas razones para vivir con esperanza.

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Llega a su ecuador la III Semana de Espiritualidad con Nurya Martínez-Gayol

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Llega a su ecuador la III Semana de Espiritualidad con Nurya Martínez-Gayol

La III Semana de Espiritualidad del CESET San Pablo tiene lugar del 13 al 16 de octubre, a las 19.00 horas, y este curso, se fija en la espiritualidad sinodal, profundizando en las actitudes de encuentro, escucha y discernimiento.

Llega a su ecuador la III Semana de Espiritualidad con Nurya Martínez-Gayol

Organizada por el Departamento de Praxis e Historia, se celebra de modo presencial en el salón de actos del CESET San Pablo (C/ Abadía de Santa Ana, 4, Málaga) pero también cuenta con la posibilidad de inscribirse y participar de forma online.

El primer día, 13 de octubre, el titulo de la ponencia ha sido: «Haciéndonos cargo de la sinodalidad, desde el Espíritu», tema desarrollado por la Dra. Nurya Martínez-Gayol ACI, de la Pontificia Universidad Comillas. Tras la presentación de la Semana por parte de José Emilio Cabra, coordinador de la misma, la ponente ha desarrollado las claves de esa espiritualidad sinodal, que además de la escucha, el diálogo y el discernimiento, invita a fijarnos en una espiritualidad del cuidado, de la resistencia paciente y de la inclusión, porque, ha dicho «en Cristo cabemos todos». «La sinodalidad nos pide tiempo, dedicar tiempo a caminar juntos para hacernos cargo más y mejor del mundo al que Dios nos envía, y de hacerlo al estilo de Jesús».

El 14 de octubre, el tema compartido fue «Encontrarnos con Jesús para caminar juntos», por la Dra. Mariela Martínez OP, del CESET San Pablo. 

El programa de la semana sigue así:

15 de octubre: «La escucha activa como herramienta para una espiritualidad sinodal», por el profesor Daniel Guerrero, del CESET San Pablo

16 de octubre: «»Pues quien poco determina, poco entiende y menos ayuda« (Epp 1, 108): la decisión como paso necesario de la sinodalidad», por el jesuita Javier Gómez SJ, de la Fundación Loyola.

Este curso de extensión busca profundizar en lo indicado por el papa León XIV, en la clausura del Consistorio de Cardenales del pasado 27 de junio, «la sinodalidad no es un conjunto de reuniones ni un método de trabajo; es un estilo espiritual, nace del encuentro, crece en la escucha y madura en el discernimiento».
Coste de la inscripción: 40€ (no alumnos del centro) y 28,89€ (precio reducido para alumnado matriculado en el centro y la Escuela Teológica en el vigente curso).

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Arranca la III Semana de Espiritualidad con Nurya Martínez-Gayol

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Arranca la III Semana de Espiritualidad con Nurya Martínez-Gayol

La III Semana de Espiritualidad del CESET San Pablo tiene lugar del 13 al 16 de octubre, a las 19.00 horas, y este curso, se fija en la espiritualidad sinodal, profundizando en las actitudes de encuentro, escucha y discernimiento.

Arranca la III Semana de Espiritualidad con Nurya Martínez-Gayol

Organizada por el Departamento de Praxis e Historia, se celebra de modo presencial en el salón de actos del CESET San Pablo (C/ Abadía de Santa Ana, 4, Málaga) pero también cuenta con la posibilidad de inscribirse y participar de forma online.

El primer día, 13 de octubre, el titulo de la ponencia ha sido: «Haciéndonos cargo de la sinodalidad, desde el Espíritu», tema desarrollado por la Dra. Nurya Martínez-Gayol ACI, de la Pontificia Universidad Comillas. Tras la presentación de la Semana por parte de José Emilio Cabra, coordinador de la misma, la ponente ha desarrollado las claves de esa espiritualidad sinodal, que además de la escucha, el diálogo y el discernimiento, invita a fijarnos en una espiritualidad del cuidado, de la resistencia paciente y de la inclusión, porque, ha dicho «en Cristo cabemos todos». «La sinodalidad nos pide tiempo, dedicar tiempo a caminar juntos para hacernos cargo más y mejor del mundo al que Dios nos envía, y de hacerlo al estilo de Jesús».

El programa de la semana sigue así:

14 de octubre: «Encontrarnos con Jesús para caminar juntos», por la Dra. Mariela Martínez OP, del CESET San Pablo. 

15 de octubre: «La escucha activa como herramienta para una espiritualidad sinodal», por el profesor Daniel Guerrero, del CESET San Pablo

16 de octubre: «»Pues quien poco determina, poco entiende y menos ayuda« (Epp 1, 108): la decisión como paso necesario de la sinodalidad», por el jesuita Javier Gómez SJ, de la Fundación Loyola.

Este curso de extensión busca profundizar en lo indicado por el papa León XIV, en la clausura del Consistorio de Cardenales del pasado 27 de junio, «la sinodalidad no es un conjunto de reuniones ni un método de trabajo; es un estilo espiritual, nace del encuentro, crece en la escucha y madura en el discernimiento».
Coste de la inscripción: 40€ (no alumnos del centro) y 28,89€ (precio reducido para alumnado matriculado en el centro y la Escuela Teológica en el vigente curso).

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Los ministros extraordinarios de la comunión están convocados a un nuevo curso

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Los ministros extraordinarios de la comunión están convocados a un nuevo curso

La Delegación de Liturgia organiza un nuevo curso Diocesano para Ministros Extraordinarios de la Comunión que tendrá lugar los sábados 31 de octubre y 7 de noviembre, en Casa Diocesana.

Los ministros extraordinarios de la comunión están convocados a un nuevo curso
Imagen de archivo de un Curso para Ministros Extraordinarios

Este curso está destinado a los laicos y laicas, religiosas y religiosos actuales ministros extraordinarios autorizados por el Obispado de las parroquias, capellanías, instituciones, cofradías, movimientos… , mayores de edad y que todavía no han hecho el curso, y también aquellos candidatos que, en un futuro, pudieran desarrollar este ministerio, o lo realizan ya en determinadas ocasiones, pues «merecen nuestra atención y una formación adecuada para dicha labor pastoral», afirma el delegado de liturgia, Alejandro Pérez, en la carta de convocatoria.

En ambas mañanas, el curso quiere responder a las específicas necesidades formativas y técnicas de quienes prestan este extraordinario servicio litúrgico.

El curso tendrá lugar en la Casa Diocesana de Espiritualidad y la inscripción es libre, aunque «realizar el curso no implica un derecho adquirido para ejercer dicho ministerio, sino que los responsables son los párrocos, capellanes o superiores de las distintas instituciones, y, en última instancia, son ellos los que deciden quiénes son los candidatos a ministros extraordinarios de la comunión», recuerda el delegado. 

La inscripción, gratuita, se puede realizar en este enlace https://forms.gle/tYnBmQ4HrkL9pFD68 o entregándola en el Obispado, hasta el 28 de octubre incluido. 

En estos dos días del Curso volverán a poner a la venta la medalla oficial de la Diócesis para Ministros Extraordinarios de la Comunión que podrán llevar visiblemente los ministros extraordinarios cuando lleven la comunión a los enfermos. Esta medalla tiene la opción de colgarse al cuello con una cadena o bien engancharse con un imperdible en la prenda que se vista. Su costo es 5€ y, después del curso, se podrá adquirir también en la tienda de las hermanas nazarenas. Para comprarla, los interesados deben acreditarse como ministros extraordinarios de la comunión con la autorización que tienen del obispado, o bien el mismo párroco las puede comprar con el listado de sus ministros extraordinarios de la comunión.

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Los ministros extraordinarios de la comunión tienen una nueva cita

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Los ministros extraordinarios de la comunión tienen una nueva cita

La Delegación de Liturgia organiza un nuevo curso Diocesano para Ministros Extraordinarios de la Comunión que tendrá lugar los sábados 31 de octubre y 7 de noviembre, en Casa Diocesana.

Los ministros extraordinarios de la comunión tienen una nueva cita
Imagen de archivo de un Curso para Ministros Extraordinarios

Este curso está destinado a los laicos y laicas, religiosas y religiosos actuales ministros extraordinarios autorizados por el Obispado de las parroquias, capellanías, instituciones, cofradías, movimientos… , mayores de edad y que todavía no han hecho el curso, y también aquellos candidatos que, en un futuro, pudieran desarrollar este ministerio, o lo realizan ya en determinadas ocasiones, pues «merecen nuestra atención y una formación adecuada para dicha labor pastoral», afirma el delegado de liturgia, Alejandro Pérez, en la carta de convocatoria.

En ambas mañanas, el curso quiere responder a las específicas necesidades formativas y técnicas de quienes prestan este extraordinario servicio litúrgico.

El curso tendrá lugar en la Casa Diocesana de Espiritualidad y la inscripción es libre, aunque «realizar el curso no implica un derecho adquirido para ejercer dicho ministerio, sino que los responsables son los párrocos, capellanes o superiores de las distintas instituciones, y, en última instancia, son ellos los que deciden quiénes son los candidatos a ministros extraordinarios de la comunión», recuerda el delegado. 

La inscripción, gratuita, se puede realizar en este enlace https://forms.gle/tYnBmQ4HrkL9pFD68 o entregándola en el Obispado, hasta el 28 de octubre incluido. 

En estos dos días del Curso volverán a poner a la venta la medalla oficial de la Diócesis para Ministros Extraordinarios de la Comunión que podrán llevar visiblemente los ministros extraordinarios cuando lleven la comunión a los enfermos. Esta medalla tiene la opción de colgarse al cuello con una cadena o bien engancharse con un imperdible en la prenda que se vista. Su costo es 5€ y, después del curso, se podrá adquirir también en la tienda de las hermanas nazarenas. Para comprarla, los interesados deben acreditarse como ministros extraordinarios de la comunión con la autorización que tienen del obispado, o bien el mismo párroco las puede comprar con el listado de sus ministros extraordinarios de la comunión.

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LA CALA DEL MORAL. La historia de la construcción de «la Catedral de la Cala»

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LA CALA DEL MORAL. La historia de la construcción de

Los arquitectos del templo parroquial de La Cala del Moral, Carolina Dávila Gutiérrez y José Luis Cerezo Moreno, han elaborado una breve historia de su construcción tras haber recibido el grado máximo de protección en el Catálogo Urbanístico de Rincón de la Victoria (ayuntamiento al que pertenece la localidad) «por su valor tipológico y arquitectónico como edificio singular de culto religioso».

LA CALA DEL MORAL. La historia de la construcción de "la Catedral de la Cala"
Parroquia de Ntra. Sra. del Rosario de La Cala del Moral

El edificio, al que algunos han denominado como “la Catedral de la Cala”, es considerado el único ejemplo de arquitectura historicista del municipio se sitúa en la plaza de Don Antonio Estrada, párroco que impulsó su construcción a finales de los años 80. Dicho estilo trataba de imitar estilos arquitectónicos de otras épocas a modo de recuerdo evocador del pasado, pero incorporándole algunas características culturales de  su época de construcción.

Como señalan los arquitectos, «la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario, con planta de cruz latina de una sola nave, evoca al gótico por el uso sistemático de arcos ojivales (tanto para su estructura como para su portada y ventanales), además de la disposición de una bóveda de crucería o bóveda en cruces de nervios sobre el altar mayor. Este sistema estructural, a base de arcos apuntados, le permite tener un espacio interior relativamente alto y amplio, cuyas paredes son perforadas por grandes ventanales y rosetones vidriados por donde entra abundante cantidad de luz. Cuenta también con una torre campanario de planta cuadrada y tres cuerpos de altura: el primero, que hace de base, es el más alto, contando con dos pequeños ventanales uno encima de otro; el cuerpo intermedio es el de menor tamaño, pero contiene un balcón por cada cara; y el superior, abierto también por sus cuatro lados, es el que contiene el cuerpo de campanas, está rematado con una cubierta inclinada vidriada en rombos verdes y blancos y coronada por una cruz de forja».

El documento del matrimonio de arquitectos que recoge la historia de la construcción del templo ilustrada con fotografías del proyecto, los planos, la maqueta y distintos momentos de su construcción, puede descargarse en formato PDF aquí:


Breve historia de la construcción de la parroquia de La Cala del Moral

Breve historia de la construcción de la parroquia de La Cala del Moral

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El arzobispo conmemora el XXV Aniversario del templo parroquial del Buen Pastor en Padre Pío-Palmete

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El arzobispo conmemora el XXV Aniversario del templo parroquial del Buen Pastor en Padre Pío-Palmete

El arzobispo conmemora el XXV Aniversario del templo parroquial del Buen Pastor en Padre Pío-Palmete

Hace veinticinco años, el entonces arzobispo de Sevilla, monseñor Carlos Amigo, bendijo el recién estrenado templo parroquial del Buen Pastor y San Juan de la Cruz, en la barriada de Padre Pío-Palmete. Cinco lustros después, monseñor Saiz Meneses ha presidido la misa con motivo de esta efemérides.

El arzobispo ha dado las gracias por “la Iglesia viva que aquí se reúne”. Tras hacer memoria histórica del proceso que ha derivado en el templo actual, ha señalado que “ha sido durante veinticinco años casa de Dios y casa de su pueblo”. Y lo ha explicado de esta manera: “Aquí el Señor ha esperado pacientemente a cada uno. Aquí muchos han encontrado consuelo cuando sufrían; aquí han dado gracias en los momentos felices; aquí han aprendido a rezar; aquí han descubierto que nunca estamos solos”. Tras hacer referencia a las “piedras vivas” de la parroquia, don José Ángel ha citado al papa Francisco para afirmar “el templo material es signo de la Iglesia viva que actúa en la historia. Cada bautizado -ha añadido- forma parte de ese edificio de Dios y está llamado a vivir con coherencia la fe que profesa”.

Ha querido mirar al futuro lanzando una pregunta: “¿qué clase de piedras estamos siendo nosotros?” En este sentido, ha subrayado que una parroquia “se construye cada vez que una persona visita a un enfermo; cuando alguien acompaña a una familia que atraviesa dificultades; cuando Cáritas acoge al que necesita ayuda; cuando un catequista transmite la fe; cuando una familia reza unida; cuando un joven descubre que Cristo puede llenar su vida; cuando alguien perdona; cuando se sirve sin esperar reconocimiento. Ahí -ha subrayado- se edifica verdaderamente la Iglesia”.

Dirigiéndose a la asamblea, les ha pedido que trabajen para que “todo el que entre por las puertas de esta parroquia pueda encontrarse con Cristo”. Y entre los retos de la parroquia ha destacado la importancia de que sigan siendo “una parroquia abierta, en la que nadie se sienta extraño”.

En la parte final de su homilía, el arzobispo de Sevilla ha expresado su deseo de que, dentro de muchos años, cuando otros hermanos celebren nuevos aniversarios de esta iglesia, “puedan dar gracias también por nuestra fidelidad. Que puedan decir que nosotros supimos conservar la fe, transmitirla y hacer de esta parroquia una verdadera familia”.

Tras la misa, el arzobispo ha descubierto un azulejo conmemorativo de esta celebración.

 

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“Paz, concordia, reconciliación, tender la mano, mirar el futuro”

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Homilía del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía celebrada en la Capilla, en el Día de la Hispanidad y Virgen del Pilar, el 12 de octubre de 2026.

Querido subdelegado del Gobierno, don José Antonio;
queridos representantes de la Corporación Municipal del Excelentísimo Ayuntamiento de Granada;
Coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil;
queridos hermanos todos;
autoridades;
presidente de la Federación de Hermandades;
miembros de las Hermandades y Cofradías de Granada;
y antes, queridos sacerdotes concelebrantes:

Vamos a celebrar esta fiesta nacional con esta celebración eucarística y hacerlo en este marco de la Capilla Real de Granada, tan ligada a la historia de nuestra Nación. Precisamente, hoy es un día para orar, como os decía, por nuestra Nación, por España. Los historiadores no se ponen de acuerdo al origen de nuestra Nación; unos lo ponen en la conversión de Recadero, del Rey Visigodo, y la unidad por el Concilio de Toledo de todos los pueblos de España en la fe católica. Otros ponen el nacimiento de nuestra Nación y la gran eclosión con la Toma de Granada y, precisamente, del matrimonio y la política de los Reyes Católicos que aquí reposan.

Sea como fuere, somos un pueblo antiguo. Y en este día en que dirigimos la mirada al Pilar, en que la Tradición nos pone en la aparición de la Virgen, como dice la Tradición, en carne mortal, al apóstol Santiago, animándole a la evangelización de España, hay dos ideas que recalcar, y es la inseparabilidad de nuestra cultura, de nuestra manera de entender la vida, que eso, al fin y al cabo, es la cultura, nuestra manera de entender la muerte, las relaciones familiares, el amor, el trabajo, nuestra vida personal y social, lo que conforma nuestro ADN personal y colectivo; lo que hemos expandido por el mundo en una conquista, pero también y, sobre todo, en una evangelización que ha dado lugar a una cultura que hoy la llaman Hispanidad, como en la primera veintena del siglo XX, con Joaquín Costa, la hispanidad y otros autores. Pero, ¿qué hay detrás? Detrás hay Grecia, hay Roma, hay cristianismo, hay Biblia, hay la fe de un pueblo y hay una cultura entretejida por esas culturas y por esa manera de ser de cada pueblo que conforma esta nación antigua, pero que es la nuestra, es la querida por todos.

Hemos pasado momentos de dificultad a lo largo de la historia, incluso algún autor llama a España “mater dolorosa”. Pero, es verdad, somos un pueblo grande, hemos hecho cosas grandes y ese orgullo es el que tenemos que recuperar. Pero no un orgullo de dominio en esta época que como también llamaban los pensadores, entre ellos fundamentalmente Ortega en los años 20 del siglo pasado, no debe ser la época de los “cirujanos de hierro”, no debe ser a pesar de las corrientes autárquicas un imperio del que más puede, el que más tiene, el que más tecnología posee, sino el imperio de la ley, el respeto de las libertades, de los derechos fundamentales, iluminado en nuestro caso por las conquistas de la civilización cristiana en el respeto a la dignidad inalienable de la persona humana y, lógicamente, por el alma de este pueblo.

Entonces, en esta fiesta en que miramos a la Virgen y que forma parte inseparable de nuestra alma, de nuestro ser de España, como nos cuentan los Hechos de los apóstoles, que perseveraban en la oración con María, la Madre de Jesús, que nos la entrega Jesús en la cruz y acoge como hijo al discípulo amado, la recibió como algo propio. María forma parte de la entraña de nuestro pueblo. No hay pueblo en que no haya ermita, que no haya una advocación a la Virgen y por encima de todos los nombres que son el de una única madre, por encima de todo se tiene que el Pilar de Zaragoza como el emblema de la patrona de España.

A Ella, y por intercesión de ella, mejor dicho, le hemos pedido al Señor, le hemos pedido esa fortaleza en la fe. El otro día la misa de la Guardia Civil tomaba pie de esta oración colecta para decir que la fortaleza nos hace falta, pero no para el imperio del más fuerte, sino para saber sobreponernos las dificultades, para no amilanarnos, para no dejarnos llevar por una mentalidad terrorista. Fortaleza en la fe. Esa fe que no se ha de quedar en unos postulados teóricos o no se ha de quedar solo en la envoltura de unas fiestas o simplemente en el recubrimiento de una religiosidad popular que esté vacía de conocimiento y de devoción auténtica, sino que ha de ser una fe transformadora, una fe que nos cambie como ha cambiado la historia y la ha conformado. La hemos llevado a multitud de pueblos en todo el Nuevo Mundo y en Oriente, en Filipinas y en tantos países de Asia. Esa fe pervive hasta el punto de tener una comunidad de lengua y una comunidad de cultura y, sobre todo, una comunidad de fe. Y desde el punto de vista cristiano, se reza en castellano. Es la parte más importante de la Iglesia católica.

Pero, eso no es sólo una cuestión de pasado. Esa fe la hemos de vivir ahora y aquí ante los problemas que tenemos, porque es una fe iluminadora. No es una fe en conserva, no es una fe de vestigio, no es una fe de explicadera simplemente de una arqueología sagrada, sino es una fe que se hace plasmar la vida de los hombres y mujeres de nuestro pueblo, de las familias, de atención y que crea una civilización que tiene consigo también, como lo hemos pedido, esa perseverancia y esa seguridad en la esperanza.

Vivimos en un mundo enormemente triste, en un mundo pesimista, en un mundo sin niños, sin hijos, en un mundo que se tiene miedo al futuro y se tiene incertidumbre. La tienen los jóvenes en su futuro. Su trabajo, incluso cuando lo consiguen, no da para vivir, sino para sobrevivir. Cuando somos conscientes de que faltan viviendas, claro que sí, faltan. Somos conscientes de que hay desigualdades sociales, las hay en nuestra propia ciudad. Somos conscientes, sí, estamos mejor, pero no estamos bien del todo. Hay brecha, hay personas que se quedan atrás, hay colectivos que están insignificantes en la sociedad. Entonces, nuestra fe tiene que dar esa seguridad de la esperanza a mucha gente. No podemos quedarnos solo ensimismados en un individualismo fruto del egoísmo, personal o colectivo, del interés propio, sea personal o sea de partido, sea de colectivo o sea de componendas.

Queridos amigos, vivimos en un momento crucial en que necesitamos también esa constancia en la caridad; en la caridad que se llama solidaridad, que se llama servicio, que se llama entrega, que se llama bien común, que se llama pensar en los demás, que se llama pensar en plural. No solo por las diferencias, sino también porque abarca en un nosotros, sin nacionalismos excluyentes, a todos, con un interés que no es el de razas, con un interés que no es el de ismos, que nos separan a unos de otros y levantan barreras. En este día de la nación española es para invocar, sobre todo, la unidad; la unidad que aquí tenemos el descanso de sus protagonistas en gran parte. Unidad que es costosa, que supone la renuncia a lo propio en aquello que no constituye lo esencial. Unidad la que vivieron nuestros mayores en la Transición española, unidad que nos lleva a no levantar barreras de unos contra otros, de azules contra rojos, de rojos contra azules, o como decía nuestro gran pensador Unamuno, los hunos con H contra nosotros.

No podemos caer en eso. Y estamos viviendo un momento difícil, que exige serenidad, que exige paz, que exige concordia, que exige entendimiento, que exige diálogo, que exige dejar las exclusiones, que exige dejar fuera los practicismos y de aprovechamientos para conseguir un mejor posicionamiento futuro en las decisiones de los ciudadanos. Esto no es política lo que estoy diciendo, es moral. Es lo que sustenta y el Papa Benedicto XVI hablaba de los “fundamentos prepolíticos de la sociedad”, que están más allá de la simple conjunción de voluntades en un Parlamento y que son los sustratos de una ética y una moral que hace que el bien sea reconocible y apetecido, y el mal desechado y evitado.

Queridos amigos, este Día de la Nación Española tenemos que pedir por nuestro país, por nuestra Nación, por el Rey, por nuestros gobernantes a todos los niveles. Este día tenemos que pedirle al Señor que no estemos tan tensionados como estamos en las costuras de la separación de derechos, de derechos y la separación, al mismo tiempo, de los poderes, que nuestra vida discurra sin miedo y sin temor, pero, lógicamente, cuando hay justicia social, cuando hay el pensar en quienes más lo necesitan, cuando no se instrumentaliza la debilidad y se toma como bandera para la imposición, sino cuando se vuelve a la concordia del diálogo, cuando no se separa y se hacen dos Españas con la eterna cantinela que nos persigue como una mantra. Cuando todo esto lo conseguimos, volvemos a ser y somos un pueblo grande.

Vamos a pedirle al Señor que nos ayude, que falta nos hace. Vamos a pedir paz, concordia, reconciliación, tender la mano, mirar el futuro. El mundo está inmerso en problemas grandes y difíciles, en crisis en muchos lugares, en un rearme en muchas partes del mundo, y no podemos vivir creyéndonos en una burbuja, sino que esas turbulencias nos afectan también.

Queridos amigos, vivimos ya décadas de paz, de concordia, de respeto a los derechos, de libertades, no lo estropeemos. Pidamos esa concordia. Vivamos con libertad, con paz. Pidamos que la Virgen nos dé, como le pedíamos, que Ella consiga del Señor, que nos conceda esa fe, esa fe fuerte, esa segura esperanza de futuro, y al mismo tiempo esa caridad que nos hace constantes en vivir la solidaridad sin dejar a nadie atrás.

Esto es lo que pide este obispo como pastor de esta Iglesia, y al mismo tiempo con la responsabilidad también con mis hermanos obispos en España, en este día de oración especial por España. Mirar al pasado, sentirnos orgullosos de ser españoles, y al mismo tiempo buscar la concordia entre quienes creen en España, esperan en España, luchan por España, y no con caballos de troyas, de división o del aniquilamiento de este proyecto de muchos siglos, laborioso, con crisis, de un pueblo antiguo, pero al mismo tiempo de un futuro, de un presente y un futuro grande. Es lo que yo le pido a la Virgen.

Trabajemos todos, ciudadanos y autoridades, cristianos y gente que piensa de otra manera. Esta nación se merece, y en este día que pensemos En ella, y pensemos en plural.

+ José María Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

12 de octubre de 2026

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