“Existen diversos ministerios, pero el Señor es el mismo. Existen diversas funciones, pero es el mismo Dios quien obra todo en todos. […] esto lo realiza el mismo y único Espíritu, quien distribuye a cada uno sus dones como él quiere”, explicó san Pablo (1 Cor 12, 5-6,11).
Por ello, en el Pueblo de Dios hay diversos servicios, diversos ministerios. Unos son los ministerios que se confieren mediante el sacramento del Orden, como lo son el diaconado, el presbiterado, y el episcopado. Otros, en cambio, no se confieren mediante el sacramento y, sino mediante una bendición, por tanto, el fiel que los recibe no deja su condición laical.
Los ministerios destinados al servicio litúrgico se consideraron como instituciones previas a la recepción de las órdenes sagradas, y se les denominó “órdenes menores”. Entre éstas se encontraban el ostariado, el lectorado, el exorcistado y el acolitado.
Tras el Concilio Vaticano II, el papa san Pablo VI hizo una revisión de estas funciones, y dejaron de llamarse “órdenes menores”, y se transformaron el “ministerios”, conservándose únicamente el acolitado y el lectorado, aunque dejando a las conferencias episcopales la posibilidad de crear otros que fueran necesarios para la región (Const. Apost. Ministeria Quaedam).
Una vez finalizada la proclamación del evangelio, un diácono llamó ante don Santiago a los candidatos a recibir los ministerios laicales de lector y acólito, Álvaro Fírvida Couso, Jesús Flichi Redondo, José Antonio Calañas Pérez y Juan José Martín Lorca.
Tras la homilía, en la que el Sr. Obispo hizo referencia a cómo estos ministerios suponen una riqueza para la vida de la Iglesia además de un ámbito de servicio a sus comunidades parroquiales para aquellos que se sienten llamados a recibirlos, procedió a la institución de lectores y de acólitos. La liturgia dispone una formula de bendición para los candidatos y la entrega del libro que contiene la palabra de Dios en el caso de la institución de lectores y de la patena con la forma en el caso de la institución de acólitos.
Para recibir estos ministerios los candidatos han recibido una formación básica en Sagrada Escritura, teología y liturgia, además de orientaciones de tipo técnico de cara a un mejor ejercicio del ministerio.
Desde su inicio, GAUDIUM ha buscado ser un encuentro de inspiración en la línea soñada por el Papa Francisco y dibujada en su exhortación Evangelii Gaudium.
El primero de los encuentros se centró en la conversión pastoral que está afrontando la Iglesia católica desde posiciones de una pastoral de mantenimiento de lo que ya existe y de los que ya están a una pastoral decididamente misionera y en salida, que exige creatividad para inculturar la fe de siempre en nuevas expresiones, en nuevos métodos y en nuevas estructuras pastorales más allá del “siempre se ha hecho así”.
El segundo encuentro GAUDIUM trató sobre el primer anuncio y los diversos métodos de impacto para ayudar a las personas a encontrarse con el Señor. El primer anuncio en palabras de Francisco debería ser «el centro de la actividad evangelizadora y de todo intento de renovación eclesial» (Papa Francisco).
El tercer encuentro afrontó los nuevos ministerios laicales instituidos, con especial atención al ministerio del catequista instituido: «El catequista es al mismo tiempo testigo de la fe, maestro y mistagogo, acompañante y pedagogo que enseña en nombre de la Iglesia» (Francisco).
El cuarto GAUDIUM se centró en el discipulado, la etapa que, como Iglesia, debemos ofrecer, después del encuentro con Cristo, a aquellos que se sienten llamados a profundizar en su relación con él. Es un tiempo de formación y acompañamiento, en el que nos acercamos a Jesús, aprendemos de él, y nos dejamos guiar por su Palabra, viviendo y celebrando la fe. No se trata solo de aprender doctrinas, sino de conformar nuestra vida a la de Cristo, dejándonos transformar en su amor y en su misericordia.
Este año GAUDIUM 5 se ha centrado en la sinodalidad y en la participación específica de los laicos en una Iglesia verdaderamente sinodal.
1. «Id también vosotros a mi viña»: oración inicial y bienvenida del Obispo
A las 10:00 comenzó el encuentro con una breve oración iluminada por la parábola de los jornaleros de la viña (Mt 20,1-16) en la que destaca la figura del propietario de la viña que sale hasta en cinco ocasiones a lo largo del día a contratar jornaleros: «Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido». Con ese Evangelio como telón de fondo, el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez dirigió unas palabras de bienvenida en las que invitó a todos a reconocerse llamados por el Señor hoy a trabajar juntos en la viña de Jaén.
«Y precisamente la palabra ministerio significa eso: servicio. Y todo servicio en la Iglesia nace del amor recibido. Nadie puede servir si no se sabe amado. Nadie puede anunciar si no se siente encontrado por Cristo». «Por eso, cuando hablamos de ministerios laicales, no hablamos de cargos ni reconocimientos, sino de vidas entregadas al anuncio de la Buena Noticia. De hombres y mujeres que, con sus manos, con su voz, con su tiempo, hacen visible la ternura de Dios. O también de esos ministerios no instituidos que están brotando de la vida misma: los que acompañan a los enfermos, los que escuchan a los que sufren, los que animan la oración o sostienen la caridad en las parroquias».
Recordó que la Iglesia está en un momento decisivo: la fase de implementación del Sínodo, que —como señala el Documento Final— «tiene como objetivo experimentar prácticas renovadas que hagan la vida de la Iglesia cada vez más sinodal». Animó a vivir el encuentro con libertad interior, sin miedo a soñar con una Iglesia donde los laicos ocupen un lugar real de corresponsabilidad.
2. Tres TED que encendieron la reflexión
1) Sinodalidad y participación de los laicos – Lola Cueto (laica)
Lola presentó, con claridad y pasión, el corazón del proceso sinodal: caminar juntos como Pueblo de Dios. Recordó que la sinodalidad es un estilo y una espiritualidad antes que una estructura. Evocó las palabras del Documento Final cuando afirma que «todo bautizado es protagonista de la misión». Y subrayó que la participación laical no es opcional ni funcional, sino parte de la identidad misma de la Iglesia.
Si cada bautizado y cada miembro del clero reconociera su responsabilidad compartida en la misión de la Iglesia, se daría un cambio profundo en el modo de vivirla: se adoptaría el estilo de la sinodalidad —caminar juntos— que implica comunión, participación y misión. Este estilo exige que todos -laicos, consagrados y ministros ordenados- se comprometan a escuchar, discernir, anunciar y actuar en corresponsabilidad.
2) Perfil del laico discípulo misionero – Pedro Pancorbo (laico)
Pedro trazó un retrato vivo del laico que necesitan nuestras comunidades: arraigado en Cristo, con vida espiritual, capaz de escucha, discernimiento y trabajo en equipo, alegre y cercano, formado para la misión.
El TED destacó el paso de una Iglesia de mantenimiento a una Iglesia en misión, donde todos los bautizados ponen sus dones al servicio común y concluyó invitando a un celo misionero alegre, para salir al encuentro de los alejados y construir comunión en la diócesis.
Su exposición se inspiró en Evangelii Gaudium y en el Documento Final, que señala que la vocación misionera nace del Bautismo y que la Iglesia está llamada a «formar un pueblo de discípulos misioneros».
3) La Conversación en el Espíritu – Juan Ignacio Damas (Vicario de Evangelización)
Juan Ignacio explicó el método sinodal por excelencia, la Conversación en el Espíritu, que tantas comunidades están comenzando a practicar. Recordó que este método:
– no es un debate,
– exige silencio interior,
– busca escuchar a Dios en la voz del hermano,
– y conduce a un consenso espiritual, no simplemente a acuerdos humanos.
Lo presentó como una herramienta transformadora, capaz de renovar grupos parroquiales, consejos pastorales y procesos de discernimiento diocesano, tal como indican las Pistas para la Implementación.
Vídeo de las palabras del Sr. Obispo y los tres TED:
3. Conversación en el Espíritu por grupos: «¿Qué necesita hoy nuestra comunidad?»
A las 11:30 los participantes se distribuyeron por grupos. El silencio inicial, profundo y recogido, abrió el espacio a una escucha real. A partir de la pregunta propuesta, surgieron temas recurrentes:
Necesidades y retos percibidos
soledad de mayores y enfermos,
familias desconectadas de la vida comunitaria,
jóvenes en búsqueda,
laicos con poca formación y sin acompañamiento,
necesidad de una acogida más cálida en las parroquias,
cansancio pastoral y pocas manos para sostener comunidades.
Ministerios y servicios que podrían nacer
Los grupos mencionaron:
ministros de la escucha,
acompañantes de jóvenes,
animadores de la oración,
ministros de la caridad,
equipos de primer anuncio,
coordinadores de misión,
ministros para visitar enfermos y familias alejadas,
acompañantes de duelos.
Fue evidente que muchas comunidades perciben la necesidad de una Iglesia toda ministerial, como pide el Sínodo: «una Iglesia donde cada bautizado ofrezca su carisma y todos los ministerios se complementen en corresponsabilidad».
4. Oración ante el Santísimo: «Echar las redes juntos»
Tras un breve descanso, a las 12:30 todos se reunieron en la capilla para la oración ante el Santísimo, presidida por el Obispo.
A partir de Jn 21, don Sebastián invitó a leer la vida diocesana a la luz del mandato del Resucitado: «Echad las redes…» pero juntos.
La oración fue un momento de profunda intimidad comunitaria: silencio, canto suave, adoración y súplica para que la diócesis sea capaz de escuchar lo que el Espíritu hoy dice a la Iglesia de Jaén.
Vídeo de la Adoracion: «Echad las redes…»:
5. Conclusiones y votación de propuestas
A las 13:30 se recogieron las intuiciones de los grupos y se sometieron a votación. Estos fueron las 10 conclusiones votadas:
Necesitamos una formación integral —intelectual, espiritual y pastoral— que nos ayude a superar el exceso de activismo.
Urge crecer en la acogida, especialmente hacia quienes viven en las periferias de nuestras parroquias, promoviendo la inclusión y el sentido de pertenencia.
La comunidad debe prestar una atención renovada a los jóvenes, escucharlos de verdad y darles un protagonismo real.
Hemos de buscar caminos para acercarnos a las personas alejadas y a las nuevas realidades culturales y sociales.
Es necesaria una conversión de los procesos pastorales: construir verdaderas parroquias que sean comunidades en camino y no simples «catálogos» de actividades.
Debemos dar a conocer el Sínodo e iniciar su puesta en práctica, creando espacios donde personas diversas puedan encontrarse, dialogar y discernir juntas.
Los presbíteros estamos llamados a aprender a caminar sinodalmente y a ejercer el ministerio desde esta clave.
La escucha activa y el acompañamiento cercano deben llegar especialmente a quienes viven situaciones de dolor y fragilidad.
La atención a los migrantes ha de integrar caridad y anuncio, reconociendo en ellos un lugar privilegiado de la misión.
Es importante favorecer la comunicación y el compartir entre parroquias, impulsando unidades pastorales que vivan la unidad sin confundirla con uniformidad.
El encuentro concluyó a las 14:00 con un almuerzo sencillo.
Conclusión: un nuevo Pentecostés en pequeño
GAUDIUM V deja en la diócesis de Jaén un aire de esperanza serena. No ha sido «un evento más», sino un paso adelante hacia esa Iglesia «totalmente sinodal, totalmente ministerial, totalmente misionera» que la Iglesia universal nos pide ser.
Como recuerda el Documento Final: «La sinodalidad es ya parte de la experiencia de muchas comunidades, y se nos invita a abrir nuevos caminos, implementar prácticas nuevas y explorar horizontes inéditos».
Delegación de Catecumenado, Catequesis y Primer Anuncio
El pasado fin de semana se celebró el 386º Cursillo de Cristiandad en la Diócesis de Huelva, el primero de este nuevo curso pastoral 2025-2026. La cita reunió a cerca de treinta participantes en la Casa de Ejercicios de Nuestra Señora de la Cinta, en la capital onubense, donde compartieron un ambiente de oración, reflexión y fraternidad.
Formaron parte de este encuentro el consiliario diocesano, D. Ignacio Vírseda Chaves, así como el Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, quienes acompañaron a los cursillistas en distintos momentos del fin de semana, ofreciendo cercanía pastoral, palabra de aliento y guía espiritual.
Este Cursillo, como en cada edición, se presentó como una verdadera oportunidad que el Señor ofrece para el encuentro personal con Él, con uno mismo y con los demás. A lo largo de las jornadas, los asistentes pudieron profundizar en las verdades fundamentales de la fe, redescubriendo la alegría del Evangelio y la llamada a vivirla con mayor autenticidad.
Desde el movimiento de Cursillos de Cristiandad se expresa un sincero agradecimiento a Dios por el “milagro” que suponen estos encuentros, en los que tantos hombres y mujeres experimentan un renovado impulso espiritual que fortalece su camino de fe y su compromiso con la vida cristiana.
La Diócesis de Huelva anima a seguir acompañando y orando por los frutos de este curso recién inaugurado, confiando en que la semilla sembrada durante este fin de semana dé abundantes frutos en las comunidades parroquiales y en la vida de cada participante.
El rector del Seminario de la diócesis de Guadix, José Antonio García, visitó, en la tarde del lunes 17 de noviembre, a los niños de catequesis de 5º y 6º de Primaria de la parroquia de Santa María, de Huéscar. El encuentro, que tuvo lugar en la Casa de Pastoral y el rector compartió con los más pequeños diversos momentos de diálogo cercano y dinámico, invitándolos a descubrir la importancia de cultivar la amistad con Jesús y valorar la vida cristiana en el día a día, despertando el sueño que cada persona tiene en su interior. Los niños pudieron hacerle preguntas, mostrarle sus inquietudes y conocer de un modo sencillo cómo se vive en el Seminario y qué significa sentir una llamada vocacional. También conocieron el nombre de los seminaristas que hay en la diócesis.
Más tarde, a las 20´00 horas, el rector se reunió con los distintos grupos parroquiales para mostrarles la realidad de las vocaciones en nuestra diócesis y hablarles del Seminario. A lo largo de su exposición, subrayó que la esperanza no es solo un sentimiento, sino un modo de mirar la realidad con la confianza puesta en Dios. Animó a crear ambientes donde puedan surgir y crecer las vocaciones, recordando que todos los fieles, y no solo los sacerdotes, son responsables de acompañar, sostener y rezar por quienes podrían estar discerniendo su futuro en la Iglesia. En una palabra, urgió a todos los presentes, de una forma especial a los que tiene responsabilidades dentro de las hermandades y cofradías, a “pinchar” a los jóvenes para que se pregunten sobre lo que Dios quiere y espera de ellos.
El encuentro concluyó con un momento de diálogo abierto, en el que los asistentes compartieron reflexiones, preocupaciones y propuestas para seguir trabajando, como comunidad parroquial, en el fomento de una cultura vocacional, para que en nuestros pueblos no falten sacerdotes que sigan acompañándonos en los distintos momentos de la vida por medio de los sacramentos.
La parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Marbella acoge este viernes, 21 de noviembre, la IV edición de la iniciativa «Marbella canta a la fe», una propuesta de oración y música.
La cita tiene lugar el viernes 21 de noviembre, a las 19.30 horas, en la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación de Marbella.
La Escolanía Nuestra Señora de la Encarnación Pueri Marbella, dirigida por Constanza Ávila y con el acompañamiento del organista Javier Villero, ayudarán a los participantes a orar con la música.
Es el cuarto año que se viene celebrando esta convocatoria en fechas cercanas a la fiesta de santa Cecilia. Se trata de «ofrecer un concierto, abierto a todas las personas de buena voluntad, hasta llenar el aforo del templo de la Encarnación, después de la celebración de la Eucaristía», explica su párroco, José Sánchez Herrera.
El lema que guía este año la iniciativa es «la esperanza y la paz, como no podía ser de otra manera. Los cantos serán en varios idiomas, incluido el japonés, y de diversas épocas desde el siglo XVI hasta el siglo XXI. Es una maravilla ver cómo los casi 40 niños que conforman la Escolanía aprenden de memoria música y letra de cantos maravillosos que, en este caso, tienen como temática la esperanza y la paz. Espero y deseo que sea un momento donde cantar la fe nos la acreciente y nos haga también a nosotros personas abiertas a la acogida, en esta Iglesia que queremos ser en salida. También la Escolanía está en salida y quiere anunciar la bondad y la maravilla de Dios, y lo hace con el canto de los niños que anuncian la paz», añade Sánchez Herrera.
«Desde la esperanza, un grito por la paz» es el lema de la X Vigilia de oración por la paz que organiza la Cáritas Parroquial de Santa María de los Remedios, en Estepona. Tendrá lugar el sábado 22 de noviembre, a las 20.00 horas, tras la celebración de la Eucaristía.
«Hace diez años, el papa Francisco pedía rezar por la paz. Desde esa llamada sentimos la necesidad y el deseo de hacer un signo, y así se lo comentamos a nuestro párroco de entonces, Antonio Domínguez. Su respuesta fue: “Pa´alante”», explican desde el equipo de Cáritas Parroquial de Estepona.
Dicho equipo se hizo un planteamiento antes de poner en marcha la iniciativa: «Teníamos claro que esta vigilia tenía que servir para pedir por la paz y, a la vez, para unir a toda la comunidad parroquial, centrándonos especialmente en los jóvenes (coros, grupos, hermandades). Así también irían conociendo otra dimensión de Cáritas y, al participar de forma activa en la elaboración de la misma, no se sentirían “invitados” sino «parte» de algo común: Cáritas debe ser de toda la comunidad, aunque algunos lo hagamos de forma organizada y más o menos visible».
Actualmente, participan en su desarrollo los grupos de jóvenes de las hermandades, los catequistas, Manos Unidas y Cáritas, y siempre se deja el espacio para la participación libre de cualquiera que lo desee. «Durante estos años han sido muchos los lemas, signos, reflexiones, canciones y grupos que nos han acompañado, como Savia o Amanecer… Lo hacemos de una forma muy humilde, ya que nuestra única motivación es buscar la paz y la unidad desde lo pequeño y lo cercano. Desde hace unos años nos acompaña nuestro actual párroco José Carlos Huete, siempre aportando ideas y recursos. Este año nos ha inspirado la celebración del Jubileo de la Esperanza y así, a pesar del panorama que nos rodea, la oración por la paz recobra toda su vigencia e ilusión, sobre todo cuando se ve la parroquia llena de jóvenes con un mismo objetivo: La Paz».
Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:
Vivimos en una época de contrastes y contradicciones. No es raro encontrar personas que solo aceptan como verdadero lo que la ciencia demuestra, desestimando lo que proviene de la filosofía o la religión. Al mismo tiempo, estas mismas personas a menudo relegan la razón a la hora de elegir pareja, orientarse profesionalmente, crear vínculos, decidir en política o vivir la fe, dejándose guiar únicamente por emociones y sensaciones, con frecuencia engañosas y cambiantes.
Cuando despreciamos la razón y absolutizamos el sentimiento, caemos en un relativismo y un pensamiento débil, que suelen aliarse con los poderosos y perjudicar a los más vulnerables. Por otro lado, cuando absolutizamos una razón entendida exclusivamente como cálculo técnico, ajena a las dimensiones no cuantificables de la existencia, construimos una civilización científicamente avanzada pero vacía de humanidad, un modelo de razón al servicio del interés económico, capaz de sostener estructuras de explotación y de violencia.
En este contexto, es menester afirmar el valor de la razón científica, pues gracias a su método para medir y organizar la realidad, se ha ampliado notablemente la capacidad humana para transformar el mundo. No obstante, también debemos admitir que dicha razón se revela insuficiente para orientar nuestra existencia y marcar el rumbo de la historia.
Necesitamos, por tanto, recuperar una razón cordial que dé cuenta de todo lo que, sin ser demostrable ni medible, sigue siendo real: el amor, los afectos, la justicia, la fe, el misterio de la persona… Esta razón ha de ser capaz de reconocer el valor incondicional de cada ser humano e impulsarnos a una acción transformadora, además de ofrecer el marco adecuado para orientar el desarrollo de la razón científico-técnica. Una razón que no huya de los interrogantes existenciales y que se acerque al Misterio, que sostiene la vida y responde a nuestros deseos y esperanzas.
Una razón así no solo se nutre de argumentos lógicos, sino también de intuiciones, decisiones no calculadas y vínculos que la mente no puede controlar. Ya en el siglo XVII, Blaise Pascal escribió: «El corazón tiene razones que la razón no entiende», reflejando la complementariedad entre la razón y la emoción.
En este sentido, san Juan Pablo II afirmó que «la fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad» (FR 1). Y Benedicto XVI criticó tanto el fundamentalismo como el laicismo, ya que impiden «un diálogo fecundo y una provechosa colaboración entre la razón y la fe religiosa» (CV 56). La fe sin razón enferma y se fanatiza; la razón sin la fe pierde el rumbo de la justicia y termina sirviendo al poder.
Que el Espíritu nos ayude a “pensar con el corazón y sentir con la cabeza”.
El continente y el contenido de la Catedral de Málaga resultan casi inabarcables. Husmeando por los rincones del templo, nos topamos con una espingarda de época, seguramente de principios del siglo XVI, en un deficiente estado de conservación.
Se trata de una primitiva escopeta llamada “de chispa” porque, quien la usaba, culata al hombro, a la vez tenía que hacer malabares para prender fuego a la mecha que activaba la carga de pólvora del fogón y meter el balín de piedra que hacía de proyectil. Pesada y larga, había que sujetarla además con una horquilla, siendo muy difícil de dar en el blanco, para lo que se necesitaba estar cerca del mismo.
No podemos saber quién sería el poseedor de esta arma, pero sí que por entonces todo aquel que podía se hacía de una, entre otras razones, porque cazar era conveniente para complementar el condumio diario. Esto incluía a los clérigos que iban a este menester con… «poco temor de Dios y escándalo del pueblo y con menosprecio de su hábito, como si fueran laicos. Y con los pechos fuera como mujeres, llevando perros, con alboroto por las calles…», según los documentos del momento.
Por eso mismo, el Cabildo dispuso en referencia a los prebendados catedralicios… «que si alguna vez, por recrear o por causa de necesidad, quisiesen ir de caza, que puedan ir perdiendo las horas y honestamente vestidos en su hábito y; sacando los perros fuera de la ciudad, que no los lleven consigo…».
Este domingo, festividad de Cristo Rey, los signos diocesanos de los jóvenes (la cruz y el icono de María) son acogidos en la parroquia de San Andrés Apóstol, de Torre del Mar.
Cada año la ubicación del Encuentro Diocesano de la Juventud (EDJ) varía y va alternando entre un lugar de Málaga capital y otro punto de la diócesis. Desde la Delegación Diocesana de Infancia y Juventud han confirmado que en 2026 se celebrará el sábado 18 de abril, en Frigiliana.
Con la mirada puesta en el horizonte del EDJ, este domingo, Solemnidad de Cristo Rey y Jornada Mundial de la Juventud, el arciprestazgo de Axarquía Costa acoge los signos diocesanos de los jóvenes. La celebración tendrá lugar en la parroquia de San Andrés Apóstol, de Torre del Mar, a las 19.00 horas. Desde esta fecha hasta la celebración del EDJ, estos signos irán peregrinando por las distintas parroquias de este arciprestazgo hasta llegar a la de Frigiliana.
JMJ
La Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) se celebra cada cuatro años en un país distinto, anunciado por el Papa, pero cada año, en la Solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, cada diócesis del mundo la celebra de forma particular. Hasta 2020 se venía haciendo el Domingo de Ramos.
El jueves 20 de noviembre, a las 20.00 horas, el Centro Pastoral Pedro Arrupe acoge la conferencia: “El Evangelio de Mateo: cosas antiguas y cosas nuevas”, que desarrollará la profesora de Sagrada Escritura del CESET Mariela Martínez Higueras, OP.
El jueves 20 de noviembre, en el Centro Pastoral Pedro Arrupe (Plaza San Ignacio, 2) la profesora de Sagrada Escritura del CESET Mariela Martínez Higueras, OP. imparte la conferencia: “El Evangelio de Mateo: cosas antiguas y cosas nuevas”. La entrada es libre hasta completar aforo.
Por otra parte, el viernes 21, también a las 20.00 horas, dentro de su Aula de Cine, se reflexionará en torno a la película “Bird” (2024), de Andrea Arnold. Más información sobre las actividades del Centro Arrupe en la página web: centroarrupemalaga.org (Plaza San Ignacio, 2)