
Encarni Llamas Fortes
Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

Encarni Llamas Fortes es madre de tres hijos. Periodista que desarrolla su labor profesional en la Delegación de Medios de Comunicación de la Diócesis de Málaga. Bachiller en Ciencias Religiosas por el ISCR San Pablo.

El malagueño Sebastián Mora, profesor de la Universidad Pontificia Comillas, ofrecerá el próximo sábado, 15 de noviembre, la ponencia central de la Jornada de Formación de Pastoral Social-Cáritas invitando a mirar la vulnerabilidad como lugar de encuentro con Dios y con el otro
Información sobre la Jornada de Pastoral Social-Cáritas
¿Qué le sugiere el vínculo entre esperanza y fragilidad en el contexto actual?
La primera reflexión que surge es que buscar esa conexión entre fragilidad y esperanza es algo absolutamente contracultural. Es un discurso que, fuera de la perspectiva cristiana, muy poca gente escucharía. Porque, cuando hablamos de cambio social y de progreso, siempre pensamos en líderes, grandes expertos, políticos influyentes o millonarios; es decir, asociamos el cambio y la transformación social a lo contrario de la fragilidad: a la fortaleza, ya sea económica, intelectual o política.
¿Cómo podemos cultivar una esperanza que no se reduzca al optimismo individual?
En los últimos años ha habido un gran desarrollo de la llamada psicología positiva, que de alguna manera afirmaba que, si eres optimista, cambias el mundo. Hemos vivido dramáticamente bajo esa corriente, que se ha vuelto casi totalitaria. Se nos ha obligado a ser optimistas. Y quienes no lo eran quedaban fuera del relato. Además, hemos otorgado al optimismo un valor casi sagrado como motor de transformación social. Se ha dicho que una sociedad optimista sería una sociedad mejor. Sin embargo, la esperanza no encaja con ese tipo de optimismo. El optimismo, en primer lugar, es individualista. Es la confirmación de un deseo. Mientras que la esperanza es una transformación novedosa que no surge de nuestras fuerzas, sino que se descubre desde la fragilidad, desde las cunetas de la historia.
¿Cómo podemos integrar la dimensión espiritual en la acción social sin perder rigor en el acompañamiento y la intervención social?
En estos tiempos líquidos necesitamos personas sólidas. Y esa solidez viene de una espiritualidad profunda, sana y cristiana: una espiritualidad encarnada, no evasiva. Por tanto, no es que algunas personas necesiten espiritualidad para la acción sociocaritativa. Es que, sin una espiritualidad sólida, la acción sociocaritativa pierde su peso; y sin acción sociocaritativa, la espiritualidad se vuelve evasiva. Por eso, en contextos de desesperanza, cuando estamos llamados a vivir la esperanza, la invitación es clara: cultivar una contemplación en la acción y una acción contemplativa.

La experiencia #Despierta llegó hasta los jóvenes de Málaga. Se trata de una iniciativa de la Subcomisión para la Juventud y la Infancia de la Conferencia Episcopal para despertar el deseo evangelizador en los jóvenes con el objetivo de que se lancen a anunciar a Jesucristo en sus ambientes. Fran Ramírez, responsable de esta Subcomisión estuvo en Málaga iniciando a los jóvenes en la experiencia.
Fran, ¿por qué ese nombre para la experiencia? ¿Es que hay que despertar a los jóvenes, están dormidos?
No solo nuestros jóvenes, yo creo que la Iglesia tiene que despertar a un cierto anhelo evangelizador. El curso Despierta es, sobre todo, para despertar, valga la redundancia, el deseo de evangelizar. A veces, tenemos claro que debemos hacer una pastoral social para la que hay que formarse; tenemos que estar en comunidades y parroquias, con un proceso para toda la vida; pero ¿tenemos claro que somos evangelizadores? Eso es lo que ponemos en el corazón de los jóvenes en el curso Despierta.
No es una experiencia de primer anuncio, pero sí se hace en esa clave. Está pensada para los jóvenes que ya tienen un deseo de Cristo, en los que que ya el Señor está en sus corazones, los que empiezan a conocerle o incluso los que le conocen desde hace mucho tiempo porque son parte de una familia cristiana; y el objetivo es que sepan que ese amigo, Jesucristo, al que han conocido, tiene que ser anunciado y compartido con otros jóvenes. Y esto no es algo más dentro de las actividades y departamentos eclesiales, sino que es el objetivo principal. La evangelización es el objetivo principal de todo cristiano. El curso Despierta es una motivación para los jóvenes, en la que se les ofrece instrumentos y herramientas para que sean evangelizadores dentro de sus ambientes.
¿Hay algo que motive o atraiga a los jóvenes de forma especial?
Es una buenísima pregunta porque, si tuviéramos la respuesta definitiva seguramente que la llevaríamos a todos nuestros procesos pastorales, nuestras parroquias y nuestros movimientos. Está claro que la Iglesia necesita doctores, teólogos y catequetas pero, sobre todo, necesita testigos. Los jóvenes se enganchan por una mirada, por un vídeo… también por una homilía y por una adoración, pero, sobre todo, por el testimonio de un igual, de alguien que les dice: “pues sí, soy un joven como tú, tengo los mismos problemas, inquietudes, dificultades y obligaciones que tú, pero he conocido a Cristo y ha llenado mi vida”. Esto les engancha por encima de todo y es el comienzo de un camino precioso de amistad con Cristo. Para evangelizar está bien saber cosas, pero lo que hace falta es vivir cosas con Alguien que te ama, es decir, generar una amistad con Cristo para saber comunicarlo a otros y decir “soy feliz porque mi amigo es Cristo y estoy intentando vivir en su misma clave”.
¿Qué retos tiene hoy día la Pastoral de Juventud?
Se dice mucho que somos pocos, que las iglesias están vacías, que cada vez hay menos jóvenes… pero yo soy un enamorado de cambiar el foco y ver que, realmente, hay templos vacíos pero también comunidades eclesiales absolutamente vivas y renovadas. No podemos olvidar la Jornada Mundial de la Juventud, con la participación de un millón de jóvenes, muchos de ellos en búsqueda, en camino de fe… con muchas preguntas y con muchas ganas de ver al Papa, el vicario de Cristo. Pienso que hay muchos jóvenes que se están renovando, y también están renovando su deseo de conocer a Cristo en muchísimas experiencias de primer anuncio que están llenando las parroquias. Creo que todo esto es muy bueno y necesario pero el reto principal es que, después de conocer a Cristo, después de tener un impacto en el corazón, después de ser evangelizados propiamente, si me aceptas esta denominación, hay que empezar un proceso para que tengan un arraigo en la comunidad parroquial, en un grupo de formación en acción, divertido, dinámico, juvenil… Estamos generando esa chispa de la fe, del anuncio, pero también tenemos que generar procesos, caminos, acompañantes, comunidades en las que esa amistad no sea algo eventual, sino para toda la vida.
Por ahí va mi siguiente cuestión. Después del Despierta, ¿cómo se continúa este proceso, cómo se acompaña a estos jóvenes?
Después del impulso del Despierta, les invitamos no solo a ser luz en la universidad, en el trabajo, en sus familias y con sus amigos, de manera individual, sino también a ser luz de manera conjunta. La Delegación de Juventud de la Diócesis de Málaga es la que solicito a la Subcomisión de Juventud de la Conferencia Episcopal, el poner en marcha el Despierta. Veía esa necesidad. Ahora, la Delegación malacitana creará un equipo evangelizador que genere procesos, herramientas e instrumentos de evangelización y que incluso replique el curso Despierta para otras comunidades, parroquias y movimientos de la diócesis porque Despierta es un instrumento a disposición de toda la Iglesia. El equipo nacional vamos allá donde se nos solicita y el Despierta se queda en esa diócesis como un regalo para seguir creciendo.
¿Sigue siendo cierto eso de que el mejor evangelizador de un joven es otro joven?
Sin ninguna duda. Hay cosas que no pasan de moda. Hay muchos acompañantes adultos, de mediana edad, que lo están haciendo genial y a los que necesitamos, por supuesto, pero seguimos necesitando jóvenes y adultos-jóvenes que puedan seguir con ese celo y con ese deseo de acompañar a los jóvenes y guiarles con las intuiciones que el Señor nos va poniendo cada día.
Un joven que esté lleno de Dios, un joven en proceso, uno que se esté cuestionando cosas, que sienta mariposas en el alma… y empiece a comentarlo a sus amigos, a su familia, a sus círculos más cercanos, esos son los jóvenes que transforman. Ahí está la clave del Despierta, en hacer ver a todos estos jóvenes que ya caminan en sus parroquias, congregaciones o movimientos, que son muy protagonistas para que la diócesis de Málaga, en clave de pastoral con jóvenes, sea fuego evangelizador y llegue al corazón de los alejados y no conocen esta propuesta tan bella que plenifica el alma: Cristo.

La reina doña Sofia ha aceptado el nombramiento como camarera honoraria de María Santísima de la Esperanza, imagen titular de la malagueña Archicofradía del Paso y la Esperanza, y como camarera mayor de honor de la Hermandad de Nuestra Señora de Fátima de Málaga.
Tras la respuesta afirmativa de la Casa Real a la petición realizada en su día, la Archicofradía de la Esperanza ha manifestado «su gratitud a Su Majestad la Reina Doña Sofía por este gesto de cercanía y afecto hacia María Santísima de la Esperanza, y celebra que este nombramiento refuerza los lazos espirituales, históricos y devocionales entre la Hermandad y la Corona».
Por su parte, desde la Hermandad de Nuestra Señora de Fátima, se ha expresado la «profunda alegría y gratitud por esta aceptación, que constituye un motivo de orgullo para todos los hermanos y devotos de Nuestra Señora de Fátima. En palabras del Hermano Mayor: “Es un día de inmenso gozo para nuestra Hermandad. Contar con Su Majestad la Reina Doña Sofía en nuestro seno es un honor que nos llena de alegría y nos anima a seguir sirviendo con fe y devoción a Nuestra Señora».».

El vicario para el laicado, Manuel Ángel Santiago, ha presidido el rito de entrega del Padrenuestro a la tercera comunidad neocatecumenal de la parroquia de Santo Tomás de Aquino en una celebración en la que estuvo acompañado por el párroco, Juan Manuel González.
El rito de la entrega del Padrenuestro forma parte del itinerario de formación cristiana que lleva a cabo el Camino Neocatecumenal en la parroquia, concretamente de la segunda iniciación de los neocatecúmenos a la oración litúrgica y contemplativa, que culmina con las catequesis sobre el Padrenuestro y con la celebración de la «entrega» de la oración del Señor, síntesis de todo el Evangelio.
A partir de ahora, en las ferias de Adviento y Cuaresma, los miembros de esta comunidad, empiezan a celebrar comunitariamente en la parroquia, antes de ir al trabajo, los Laudes y el Oficio de Lecturas, con un tiempo de oración contemplativa.
Del 14 al 16 de noviembre tiene lugar la próxima convivencia del Seminario Menor, destinado a chicos, de 14 a 18 años, con inquietud vocacional. ¿Cómo ha comenzado este curso para el Seminario Menor? Sus protagonistas no lo explican.
El pasado mes de octubre tuvo lugar la primera convivencia del Menor en este curso, a la que también se unieron los chicos de los Encuentros Samuel. Como lema de este año han elegido «Alza los ojos y mira», recordando las palabras de Dios a Abraham al mostrarle la tierra prometida (Gn 13,14), pues la tierra es una imagen de la vocación a la que Dios nos llama a cada uno, la cual descubriremos si centramos en Él la mirada.
En esa primera convivencia, tuvieron una visita muy especial, la de quien ha sido rector del Seminario Menor en los últimos años, Fernando Luque, momento que aprovecharon para compartir con él un vídeo de agradecimiento por todos los años de servicio en esta tarea pastoral.
La de octubre era la primera convivencia para el nuevo rector, Juan Baena Raya, quien afirma que fue «muy especial por varios motivos: el comienzo de un curso prometedor, conocer a los chicos y a sus familias y, para mí, revivir un montón de experiencias que guardo con cariño en la memoria».
Y es que, no hace tanto tiempo que Juan vivió la experiencia del Menor desde el otro lado, hace solo siete años que recibió la ordenación sacerdotal.

Para Juan Baena, el Seminario Menor es una riqueza para la diócesis, «estoy convencido de que sí, porque nutre al Seminario de vocaciones al sacerdocio; pero no sólo eso, sino que también es una experiencia que provee a la diócesis cristianos formados y comprometidos».
Uno de los chavales que participa en la experiencia, Néstor Aguilera, afirma que «lo que más me gusta del Seminario, sobre todo, es cómo se refleja en todo perfectamente la presencia de Dios. El mismo día que termino los encuentros empiezo a contar los días que faltan para el siguiente. Al estar allí me puedo relajar y olvidarme de mis problemas, y dedicar más tiempo a rezar: es como si al llegar estuviera Dios en la puerta y todas mis preocupaciones se las llevase consigo durante el encuentro. Además de ello, la compañía que hay es de lo más agradable, ya que estoy rodeado de más chicos de mi edad que comparten las mismas inquietudes y preguntas que yo, puedo hablar de Dios perfectamente sin que la gente me mire raro o se quede callada por incomodidad. Poder tener un fin de semana con amigos con los que poder hablar y debatir estos temas hace que el Seminario sea el mejor finde del mes. Y también me gustaría destacar la familia que formamos todos los seminaristas y samueles, el buen ambiente de grupo que hay y la amistad que se crea allí».
Néstor participa en el Seminario Menor por varias razones: «la primera es el primer impacto que me llevé. La primera vez que fui al Seminario Menor, en diciembre de 2023, no tenía ganas de ir, pero un amigo del Mayor me motivó a apuntarme, y yo que tenía una idea equivocada de lo que era el Seminario quería ir una vez solo y ya no volver, pero os podéis imaginar que estaba equivocado porque, desde ese encuentro, no falto a ninguno. El Seminario me ha dado una fe más fuerte sobre la que me puedo apoyar en mi vida, unos amigos a los que amo como hermanos y un sentido a mi vida».
Las próximas fechas para las convivencias del Seminario Menor (para chicos de 14-18 años) son 14-16 noviembre, 12-14 diciembre, 16-18 enero, 20-22 febrero, 20-22 marzo y 15-17 mayo. Y las del Encuentro Samuel (para chicos de 10-14 años): 13-14 diciembre, 21-22 febrero, 21-22 marzo y 16-17 mayo.


Los sacerdotes de la Diócesis de Cartagena tienen mañana una nueva jornada de formación permanente. Será a las 11:00 horas en el salón de actos del Instituto Teológico San Fulgencio a cargo de Carlos Casero, párroco de Nuestra Señora de la Antigua de Monteagudo (Murcia) que realizará dos ponencias: El corazón de Cristo, un descubrimiento y El Corazón de Jesús, fuente de vida y comunión.
En esta ocasión, la formación versará en torno a la celebración del Año Jubilar concedido por el obispo de Cartagena que comenzará en la parroquia de Monteagudo el próximo 23 de noviembre, con motivo del centenario de la consagración de la Diócesis de Cartagena al Sagrado Corazón de Jesús y de la bendición del primer monumento erigido en el cerro de esta pedanía murciana.
Para acompañar la celebración de este Jubilar se ha preparado el documento Él nos amó primero.
La entrada El jubileo por la consagración diocesana al Sagrado Corazón de Jesús, tema de la formación permanente para sacerdotes aparece primero en Diócesis de Cartagena.
Homilía de Mons. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en la Fiesta de la dedicación de la Basílica de Letrán, el 9 de noviembre de 2025, en la S. A. I. Catedral de Granada.
Queridos hermanos sacerdotes concelebrantes, especialmente el rector del Santuario de Nuestra Señora de la Cabeza, en ese paraje maravilloso de Sierra Morena en Andújar de la Orden Trinitaria, a quien está encomendado al cuidado de esta joya donde la Madre de Dios quiso y se hace presente de manera especial.
Bien, William, el párroco de Colomeras, donde era pastor.
Alonso, a quien la Virgen tuvo ese detalle de manifestarse de manera especial.
Os doy la bienvenida de nuevo a las Juntas de Gobierno, hermanos mayores y a los miembros de las hermandades de la Virgen de la Cabeza aquí presentes, con vuestros estandartes que habéis venido a esta Catedral a celebrar en la ciudad de Granada, vuestro encuentro. Bienvenidos de verdad.
Agradezco al Señor y un recuerdo especial para el obispo de Jaén, el obispo del Santo Reino, Sebastián, que me invitó este año a presidir la gran celebración eucarística de la peregrinación anual a la Santísima Virgen de la Cabeza.
Queridos hermanos y hermanas, todos en el Señor. Son varios los motivos que nos reúnen en este domingo.
Este domingo que cede la celebración a la dedicación, a la santidad de la dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán. La Basílica del Papa, la Catedral del Papa, la primera Iglesia de los cristianos. La primera Iglesia construida después del edicto de Milán, en el que los cristianos dejan de ser perseguidos y el emperador Constantino regala el terreno de una familia. Se lo regala al Papa Melquiades y en el año 326 ya el Papa Silvestre consagra precisamente la Basílica del Salvador, aunque después, posteriormente se le añadirán los Santos Juanes, San Juan Bautista, San Juan Evangelista y por eso se llaman San Juan de Letrán.
Pero como dice en su frontispicio, es la Iglesia Madre y Cabeza de todas las iglesias en la urbe, que es la ciudad de Roma y en todo el orbe. Y esta fiesta nos sirve de motivo para pensar en la realidad de la Iglesia. La Iglesia que se visibiliza en templos, desde en los pequeños, las capillas esas en las aldeas más distantes y los pueblos más pequeños, hasta las grandes catedrales como la nuestra de Granada.
Esta maravilla de catedral renacentista con sus cinco pórticos, que expresa la grandeza de la Iglesia y hecha para la gloria de Dios. Donde el genio humano se une a ese sentido de fe del pueblo de Dios y también las catedrales de otras diócesis. La Iglesia no son sólo los templos, es fundamentalmente el pueblo cristiano. Hoy hemos escuchado esos textos bíblicos.
Por una parte, el texto del profeta Ezequiel nos habla del templo de donde sale ese manantial de agua limpia y pura que regenera. Pero está anticipando esa imagen a Cristo mismo, de cuyo costado, abierto en la cruz, nos dice el evangelista Juan que salió agua junto con la sangre. Son los sacramentos de la Iglesia los que fundamentan, los que dan fortaleza y constituyen el pueblo de Dios desde el bautismo, al sacramento del orden, pasando por todos los sacramentos. El sacramento de la Familia cristiana, el matrimonio y sobre todo la Eucaristía que nos congrega en Cristo, que es la piedra angular sobre… Con esa imagen paulina… Por una parte, somos templos de Dios, pero es un templo que es al mismo tiempo un cuerpo del que todos somos miembros y es un templo, como dice el apóstol Pablo y hemos escuchado en la segunda lectura y también nos dice el apóstol Pedro en sus cartas… Formamos parte de esa construcción, siendo piedras que constituimos ese templo de Dios.
Luego, ese templo donde habita el Espíritu Santo, nos ha dicho el apóstol hoy. Luego, tenemos que tomar conciencia de nuestra pertenencia a la Iglesia. La Iglesia no es un club, la Iglesia es el cuerpo de Cristo, es el templo de Dios, es Cristo mismo, como dice San Agustín. Es Cristo mismo, nos lo dice San Pablo. Nos dice que Cristo es la cabeza de este cuerpo. Es la piedra angular de la edificación de este templo que somos.
Y este pertenecer a la Iglesia, tomar conciencia de ello, lo hacemos en esta jornada instituida para ciertamente para el sostenimiento de nuestras diócesis, pero sobre todo para tomar conciencia de que pertenecemos a la Iglesia Católica. Que preside la caridad del Papa, cuya iglesia hoy celebramos su dedicación. La Iglesia de San Juan de Letrán. Hoy es un día para pedir por el Papa León, pero al mismo tiempo es un día para tomar conciencia.
Yo pertenezco a la Iglesia. ¿Y qué hago yo por la Iglesia? ¿Qué hago yo en la Iglesia? ¿Soy un miembro activo o soy una clase pasiva? ¿Soy alguien que en toda mi vida, en mis edades, sea mayor, sea más joven? ¿Qué aporto yo a la iglesia de la que recibo tanto? Recibo por lo pronto a Jesucristo mismo. Jesucristo nos llega a través de la Iglesia, a través de la Palabra de Dios, custodiada e interpretada por la Iglesia. Nos llega a través de los sacramentos, que nos santifican y constituyen el pueblo de Dios.
Nos llega a través de esa diversidad de miembros, desde los fieles laicos ejemplares y padres y madres de familia, en cuya Iglesia doméstica hemos recibido la fe de nuestros mayores. A esa parroquia, esa comunidad pequeña o esa hermandad o esa cofradía que expresa nuestra manera de vivir la fe. En vuestro caso, en muchos y muchas de vosotros, pues es vuestra Hermandad y vuestro cariño a la Santísima Virgen de la Cabeza.
Pero pertenecemos a la Iglesia. Esto no es un club, que me apunto y me desapunto. Ni se puede decir “Yo creo en Dios, pero no creo en la Iglesia”. No cabe. No podemos separar nuestra fe en Dios de esa fe en la Iglesia, como confesaremos en el Credo. Porque es Cristo mismo. Es Cristo el verdadero templo de Dios, como nos ha dicho el Evangelio. Cuando Jesús fustiga a aquellos que están profanando el templo de Jerusalén, que cae con su misterio pascual. Es Cristo mismo el que se constituye en el lugar del encuentro del hombre con Dios.
Es Cristo mismo, porque es Dios que se ha hecho hombre. Para que el hombre, decía también San Agustín, se haga Dios. Completando así el viejo sueño de nuestros primeros padres de querer ser como Dios. Solo podemos dar ese culto desde Cristo. Por eso Él es el mediador entre Dios y los hombres. Por eso Él es el Redentor del hombre, como decía y recordaba San Juan Pablo II en su primera encíclica “Redentor hominis”. Por eso él es el centro. Es el Alfa y el Omega. Cristo mismo, Cristo que nos acoge, Cristo que está presente en los miembros de su cuerpo. Especialmente en los más pobres y en los más desvalidos. Y nos lo recuerda el Papa León en su última exhortación apostólica “Dilexi te”.
Luego, queridos hermanos, tomemos conciencia de que soy cristiano, miembro de la Iglesia de Cristo. A la que tengo que adornar con mi santidad, que es el lema de este día de la Iglesia diocesana. Y esa Iglesia universal está presente en todos los lugares del mundo. Haciéndose realidad en las diócesis, en las iglesias particulares que están enraizadas en el territorio y que llevan el nombre de esas ciudades, de esos territorios. La nuestra, la gloriosa Iglesia de Granada desde los tiempos apostólicos, desde los tiempos de Cecilio. Como en Jaén, Eufrasio.
Desde los tiempos primeros, esta Iglesia se da de mano con los apóstoles. Por eso este templo es templo apostólico. Esa Iglesia, donde la nuestra más de 200 sacerdotes, tantos y tantos religiosos y religiosas, tantas monjas de clausura, tantos padres y madres de familia, laicos, tantas hermandades y cofradías. Tanta realidad en el ámbito educativo, más de 24.000 alumnos en la diócesis de Granada están en centros católicos.
Tantas y tantas personas atendidas por Cáritas, por las organizaciones caritativas de la Iglesia, de la vida consagrada. Tantas y tantas realidades, tantas hermandades y cofradías que hacen presente esta Iglesia que no se puede invisibilizar. No se puede, como si no existiera, como si fuéramos los cristianos unos sin papeles. Pero estamos llamados, queridos amigos, no solo a salir en procesión. No solo a salir con el estandarte, sino a transformar la sociedad como Cristo nos pide, siendo esa luz del mundo que ilumina y no se pone debajo del celemín. Siendo esa sal de la tierra que sazona nuestro mundo con el espíritu del Evangelio, el espíritu de Cristo, con el testimonio cristiano, especialmente la caridad. Y no simplemente con el nombre de cristianos.
Pensemos también en nuestra vida personal. ¿Somos templo del Espíritu Santo? ¿Vivimos en gracia? ¿O por el contrario, es el pecado el modo habitual de nuestra vida religiosa? Y solo esporádicamente, cuando llegan momentos de necesidad, entonces nos acordamos de Dios. ¿Habita realmente y consideramos a los demás como templos de Dios, respetándolos en su dignidad, viviendo esa caridad fina entre los cristianos o dejándonos llevar por un ambiente polarizado de enfrentamiento?
Queridos hermanos, miremos a la Virgen. San Juan Pablo II decía de la Santísima Virgen que ella es lo que debe ser la Iglesia. La Santísima Virgen de la Cabeza es lo que deben ser nuestras comunidades cristianas. Y no nos quedemos, como dice el Concilio Vaticano Segundo, en un sentimiento estéril que pasa. En un puro sentimiento religioso. No nos quedemos simplemente en eso.
Nuestra devoción no puede ser eso. Es mucho más. Es un amor filial, un amor de hijo y quien a los suyos parece, honra merece. Y nos tiene que llevar a la imitación de la Virgen. Ciertamente no podemos imitarla en los grandes privilegios con los que Dios les adornó, pero sí podemos imitarla en el amor a Cristo. Sí podemos imitarla en el cumplimiento de la voluntad de Dios, que al fin y al cabo es lo que hace grande a la Virgen y nos lo recuerda al Señor en el Evangelio cuando le sale al paso aquella mujer y le dice “Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron”. Es el primer “Viva, la Madre de Dios”, con el que terminamos nuestras invocaciones en las distintas advocaciones de la Virgen. Y Cristo responde, “Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen”, porque eso es lo que hizo la Virgen precisamente.
Ciertamente es la Madre de Dios. Pero es la Madre de Dios, porque ha hecho lo que Dios le pedía. Acerquémonos a ella. No nos sentiremos nunca defraudados, como dice la antigua oración cristiana. Acudamos a ella y le pidamos que nos haga dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo. Acudamos a ella. Imagen y reflejo de la Iglesia. Madre de la Iglesia, como quiso el Papa. Que se llame a la Iglesia.
Vivamos esta realidad y no lo olvidemos. No hay cristianismo, no hay Cristo sin Iglesia. No hay cofradía sin Iglesia. Y esto lo tenemos que tener muy claro. No hay un Estado de las autonomías, en que estamos negociando las competencias, a ver quién se lleva más. No contagiemos de un sentido político. Porque esto es otra cosa, queridos amigos. Esto es de Cristo. Cristo, siendo Dios, se hizo hombre. Se rebajó, se hizo servidor y María es la esclava del Señor.
Luego, queridos, gracias por vuestra presencia en Granada. Que el Señor los bendiga. Que difundáis vuestro amor a esta devoción tan querida en nuestra tierra a la Virgen de la Cabeza. Y que testimoniéis con vuestra vida ese amor en una vida cristiana ejemplar, en un amor grande a la Iglesia, al Papa, a vuestro obispo, a vuestros sacerdotes y vida consagrada. Así sea.
Quiero también deciros que la colecta en el Día de la Iglesia Diocesana, que es hoy, es para la Casa Sacerdotal de Granada, para el hogar sacerdotal donde viven los sacerdotes mayores que no viven con sus familias. Vamos a arreglarla bien para que estén a gusto, para que tengan un retiro digno. Y para ellos va destinada la colecta, para esa causa.
Gracias.
TÚ TAMBIÉN PUEDES SER SANTO
Queridos hermanos y hermanas en el Señor: En el Día de la Iglesia Diocesana, recordamos que todos estamos llamados a la santidad. No es algo reservado a unos pocos escogidos, sino el camino ordinario del cristiano. Cada uno, desde su propia vocación y estado de vida -en la familia, en el trabajo, en la vida consagrada, en el sacerdocio, en la enfermedad o en la ancianidad- está invitado a seguir a Cristo y a dejarse transformar por su gracia.
La santidad no es otra cosa que vivir unidos al Señor en lo cotidiano, con un amor que se hace servicio, con una esperanza que ilumina las dificultades y con una fe que se traduce en obras concretas. Es posible ser santo en medio de las tareas más sencillas: en el hogar, en la escuela, en el campo, en la empresa, en las parroquias… Allí donde cada uno está, puede brillar la luz del Evangelio.
Para recorrer este camino peregrino al cielo, no estamos solos. Lo hacemos en Iglesia. Nos preceden muchos hombres y mujeres que supieron vivir su fe hasta el extremo: santos y beatos que la Iglesia nos presenta como modelos, y también personas anónimas que, sin ser reconocidas oficialmente, vivieron con fidelidad y alegría el Evangelio. Su testimonio nos anima a no rendirnos, a confiar siempre en la misericordia de Dios y a poner nuestra vida en sus manos.
En nuestra diócesis de Guadix tenemos un motivo especial de alegría y de esperanza en este año jubilar: la apertura de la Causa de Canonización de don Avelino Aguilera Huertas y de 50 Compañeros Mártires en la Persecución Religiosa del Siglo XX en España. Estos hermanos nuestros entregaron su vida por Cristo y nos muestran que el amor es más fuerte que la violencia y el odio. Su fidelidad hasta el final es una llamada para todos nosotros a vivir con coherencia nuestra fe, también en las circunstancias sencillas y a veces difíciles de cada día.
En esta Jornada, en las parroquias se hablará de lo que somos y lo que hacemos como Iglesia diocesana, con datos que muestran lo que realizamos juntos como Iglesia local: las celebraciones, el cuidado del patrimonio, la acción caritativa, la vida parroquial, el servicio a los más pobres y necesitados. También se hablará de los recursos económicos con los que lo hacemos, fruto de la generosidad de tantos que colaboran y a quienes os sigo animando a ser generosos. Es hermoso saber que, entre todos, vamos sosteniendo la misión que el Señor nos confía.
Pidamos al Espíritu Santo que avive en nosotros el deseo de santidad, que nos haga testigos del Evangelio en el corazón de nuestra diócesis y que, con la intercesión de san Torcuato y los mártires de Guadix, sepamos caminar siempre como hermanos en la fe.
† Francisco Jesús Orozco Mengíbar
Obispo de Guadix

Pluriel (Plateforme Universitaire de Recherche sur l’Islam) es una red de universidades católicas que tiene distintas conexiones con otras universidades del mundo islámico, cuyo objetivo es reunir a profesores que, desde un punto de vista con rigor académico y científico, investigan cuestiones sobre el mundo islámico, tanto del pasado como de las cuestiones actuales y de los desafíos que la relación del islam con el mundo moderno pone a nuestra sociedad.
Esta plataforma de profesores y de académicos busca crear redes de conexión, de interrelación, de enriquecimiento mutuo para la investigación y conocimiento sobre el islam y para el diálogo entre islam y cristianismo. De ahí que en el mes de febrero, esté previsto que Córdoba sea el lugar en el que se celebre el congreso general que lleva a cabo cada dos años. Así se lo expresó el delegado diocesano de Ecumenismo y para el Diálogo Interreligioso, Antonio Navarro, al Obispo el pasado lunes, 10 de noviembre, en una reunión junto al decano de la Facultad de Teología de la Universidad de Lyon.
Acto seguido, el Cabildo Catedral de Córdoba y la plataforma universitaria PLURIEL, dependiente de la Universidad Católica de Lyon, firmaron un convenio de colaboración para la celebración en la ciudad del V Congreso Internacional de PLURIEL, que tendrá lugar del 10 al 14 de febrero de 2026.
Este encuentro reunirá a expertos, teólogos, investigadores y representantes de distintas confesiones religiosas procedentes de universidades y centros de pensamiento de todo el mundo. Durante cinco días, Córdoba se convertirá en un espacio de reflexión sobre los desafíos contemporáneos del diálogo entre culturas y religiones, en el marco de una cita académica que promueve la comprensión mutua entre el cristianismo y el islam.
El convenio suscrito contempla que el Cabildo Catedral de Córdoba acogerá en sus espacios institucionales las sesiones del congreso, además de facilitar el acceso de los participantes a la Mezquita-Catedral de Córdoba y a la experiencia nocturna “El Alma de Córdoba”. Asimismo, está previsto que tanto el deán-presidente del Cabildo, Joaquín Alberto Nieva, como el Obispo de Córdoba, participen en la sesión inaugural.
El deán ha subrayado la relevancia de esta cita internacional para la proyección cultural y espiritual de la ciudad y ha añadido que “la celebración del Congreso PLURIEL en Córdoba refuerza la vocación universal de la Mezquita-Catedral como espacio de encuentro y diálogo. Desde el Cabildo trabajamos para que este monumento, símbolo de la historia compartida entre culturas, sea también un puente hacia el entendimiento mutuo y la cooperación entre religiones. Apostamos decididamente por la cultura y el diálogo como instrumentos de paz”.
Con esta colaboración, el Cabildo Catedral de Córdoba consolida su compromiso con la promoción del conocimiento, el respeto y la convivencia, valores que sitúan a la ciudad y a su monumento más emblemático en el centro del diálogo internacional entre fe, razón y cultura.




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