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Homilía en la ordenación de tres sacerdotes

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LECTURAS Is 61, 1-3ª; Sal 88, 21-22. 25-27; Ef 4, 1-7. 11-13; Mt 9, 36-38

Querida Comunidad. Especialmente os saludo a vosotros:

Los padres de Antonio Jesús: María del Mar y Jesús, a su familia y a las comunidades de Los Gallardos, Bédar, Turre, Mojácar, Vera, Antas, Lubrín y Uleila del Campo.
Los padres de Juan Antonio: Antonia María y Juan Salvador, a su familia y a las comunidades de Felíx, Adra y sus barrios, Canjayar y los pueblos del Río Andarax, de Tíjola, Serón y Purchena, los pueblos del alto Almanzora y Aguadulce.
Los padres de Jesús Manuel: Ana María y Jesús, a su familia y a las comunidades de Antas, Cantoria, las parroquias de la Sierra de Filambres, de Albox y de san Isidro de Almería.
Si he olvidado a alguien, perdonadme. Queridos Antonio, Juan y Jesús, que con vuestra familia y amigos venís a recibir el orden de los presbíteros, después de un largo recorrido.

Recordad y dad gracias por vuestras familias, vuestros padres, hermanos, abuelos, tíos…

Recordad y dad gracias también hoy a vuestros sacerdotes amigos y a los que os han acompañado en vuestras parroquias, desde la infancia y en las tareas pastorales de estos últimos años.

Recordad y dad gracias por los rectores, formadores, profesores y directores espirituales del seminario.

Recordad y dad gracias por vuestros compañeros seminaristas, por todas las personas que Dios ha puesto en vuestra vida porque entre todos se ha ido formando vuestro corazón para llegar aquí hoy a nuestra Iglesia Madre. Recibid mi enhorabuena, mi cariño y el de toda la diócesis. Sr. Rector, sacerdotes, diáconos y seminaristas de Almería.

Queridos Vicario General y de Evangelización, Sr. Deán y Cabildo de nuestra Santa y Apostólica Catedral. Religiosas y religiosos de la vida consagrada. Jóvenes de los distintos grupos y asociaciones que hoy estáis presentes, no olvidéis que el Señor sigue llamando. Hermanas y hermanos. Nos felicitamos porque “el Señor ha estado grande con nosotros”.

En las lecturas que habéis elegido para vuestra ordenación, la primera de Isaías, que el mismo Cristo repite en Nazaret su pueblo, es una lectura de jubileo y de esperanza, ‘porque el Señor me ha ungido’, por eso proclama el año de gracia. No olvidéis nunca vuestra unción. No vamos por libre.

Este año, en la Misa Crismal, donde consagré este crisma que ahora os ungirá, recordaba a los sacerdotes, que podemos repetir hermosas frases teológicas, o piadosas recomendaciones, que nos pierdan en envolturas exteriores o que nos hagan creer que, por apacentar el rebaño, tenemos un cierto dominio sobre él. Olvidando que somos siervos inútiles, y que todo se nos ha dado por gracia, ¡por la sangre del cordero! para que entreguemos la vida y no nos sirvamos, como los criminales operarios de la viña, para nuestro provecho. A veces los fieles distinguen cuando un sacerdote tiene unción y cuando no. Cuando nos creemos los dueños de nuestros templos y comunidades, y solo somos administradores, y a los administradores del Evangelio se les exige trabajo, prudencia, justicia, misericordia, perdón y caridad, mucha caridad.

¡Cuántas veces hemos reflexionado sobre la caridad pastoral! Nuestra ganancia está sólo en ser otros Cristo. Porque ser ungidos como Cristo, no como los poderosos de este mundo, significa asumir un servicio para los demás y este servicio de donación nos expropia de nosotros mismos y nos pone de por vida a la disposición del otro, especialmente de aquel que más necesidad tenga: ya sea espiritual, corporal o del tipo que sea. Recordad las obras de misericordia.

Los reyes, los profetas y los sacerdotes en el Antiguo Testamento eran ungidos por la cabeza. Recordad el salmo 133: ‘Mirad, qué bueno y agradable es que los hermanos permanezcan unidos. Es como el aceite que perfuma la cabeza y baja por la barba de Aarón [el sacerdote], hasta la orla de sus vestidos’. Fijaos, nuestra unción tiene mucho que ver con que los hermanos permanezcan unidos.

Hablando de ungidos como Cristo, no sé si os habéis dado cuenta, que Jesús, el Mesías, el Ungido, en los evangelios aparece cómo le ungen los pies, con perfume y con lágrimas (Lc 7, 36-50 y Jn 12, 1-8). Estos días he dado muchas vueltas a este doble pasaje. ¿Tendrá que ver esta unción con el tipo de mesianismo elegido por el Señor? Como un cordero llevado al matadero, no desde el poder sino desde la humildad y la misericordia. En el salmo 88 proclamábamos como David era ungido con aceite sagrado para darle la fuerza. Pero Jesús es ungido por los pies, Jesús el que lava los pies como un siervo, Jesús y los pies del mensajero que por los montes anuncia la paz.

A vosotros os ungiré las manos: manos de bautismo, de eucaristía, de perdón, de ayuda, de gestos de ternura. ‘Haced esto en memoria mía’ engloba el lavatorio de los pies, la institución de la eucaristía (cuerpo y sangre entregados) y el mandamiento del amor. Son caminos de misericordia.

Estos caminos de misericordia, en este mundo, no más convulso que el de la primera predicación evangélica, son los únicos que nos pueden llevar a Cristo y llevar a Cristo a los demás. Las diatribas en la familia, en la calle, en las redes sociales e incluso en las parroquias y en neustros grupos y hermandades, nos llevarán al enfrentamiento, pero nunca a la conversión del corazón, pues estos enfrentamientos nacen del orgullo y de posicionamientos ideológicos, no solo políticos sino incluso religiosos, que nos conducirán a la destrucción y al sectarismo más radicalizado.

La lectura de Efesios, dirigida a toda la comunidad, no solo al presbítero, pero cuánto más a nosotros, ¡Dios mío! nos sirve de examen de conciencia: sed humildes, amables, comprensivos, soportaos con amor. Para empezar, nosotros no somos los “puros” y el que diga lo contrario se desliza por sendas farisaicas. Es un peligro andar por estas sendas de la autocomplacencia. Nosotros, somos los amigos del Señor, sus hermanos, con nuestras carencias y nuestros pecados y un mandato, que lavemos los pies, que nos partamos y repartamos con su Cuerpo, que nos amemos como él nos ha amado, que seamos uno, para eso hemos sido elegidos. He descubierto que los grandes maestros espirituales fueron misericordiosos con los demás y muy exigentes consigo mismos. Que todos se convenzan por vuestra vida, ahí radica la verdadera autoridad. Una buena conducta vale más que un gran sermón.

Termina el texto elegido: consolidad las ataduras de la paz de la unidad, porque solo hay un Señor, una fe un bautismo. Nos unimos a nuestro Papa León XIV a la conmemoración del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea y su Credo, redactado por el obispo Osio de Córdoba. Todo esto, hasta que alcancemos la talla de Cristo. ¡Madre mía! alcanzar la talla de Cristo. Esta tarea vocacional y espiritual nunca llega a su fin.

Mis queridos hijos, la Iglesia os ha elegido. Que esta Iglesia, Cuerpo de Cristo: laicado, vida consagrada, sacerdotes, diáconos y obispo, os acompañemos siempre. Con esta ordenación a todos nos ha nacido una nueva responsabilidad hacia vosotros.

Y ahora finalizo con el Evangelio. No olvidemos que ‘la mies es mucha y los obreros pocos’. Pidamos para que el Señor mueva los corazones de los niños, adolescentes, jóvenes y adultos, para que escuchen su llamada. Y a vosotros tres ¡Gracias por responder a la llamada! pero no os quedéis dormidos, como los otros tres, en el Huerto de los Olivos. ¡Ánimo y adelante!

CATEDRAL de ALMERÍA 29 de noviembre de 2025

+ Antonio, vuestro obispo

El Obispo de Jaén se une al dolor de las familias ante la trágica muerte de dos jóvenes

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El Obispo de Jaén, Monseñor Sebastián Chico Martínez, expresa su profundo dolor y consternación ante el trágico suceso acontecido en la capital. En estos momentos de inmensa tristeza, desea hacer llegar su cercanía, afecto y oración a los familiares y amigos de las dos niñas fallecidas, compartiendo con ellos el desgarro y la incomprensión que provoca una pérdida tan dolorosa.

Monseñor Chico Martínez invita a toda la comunidad diocesana a unirse en oración, pidiendo a Dios que derrame sobre las familias y sobre quienes más sufren el consuelo, la fortaleza y la esperanza que brotan de la fe.

Asimismo, el Obispo de Jaén encomienda a las jóvenes a la misericordia infinita del Señor, confiando en que Él las acoja en su paz. “En medio del sufrimiento, Cristo nos sostiene, camina con nosotros y nos ofrece la luz que ninguna oscuridad puede apagar.”

Del mismo modo, anima a acompañar con respeto, sensibilidad y cariño a las personas afectadas por este luctuoso suceso, y recuerda la importancia de cuidar y escuchar especialmente a los más jóvenes, para que nunca se sientan solos ante las dificultades.

Finalmente, pide a toda la Iglesia diocesana que mantenga viva la esperanza cristiana, que nos asegura que el amor de Dios es más fuerte que la muerte, y que Él sigue siendo fuente de consuelo para cuantos lloran.

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Educación y san Carlo Acutis, en “Iglesia Noticia”

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Programa emitido en Cope Granada y COPE Motril el 30 de noviembre de 2025.

Disponible el informativo diocesano “Iglesia Noticia”, emitido hoy 30 de noviembre, primer domingo del nuevo tiempo litúrgico -Adviento-.

Además del recorrido por la actualidad diocesana, conocemos la participación de una profesora de Religión de Motril en el Encuentro internacional “La escuela es vida”, celebrado en Roma, con docentes de todo el mundo en el marco del Jubileo educativo. Hablamos del Patronato Escuelas Ave María de Granada y nos quedamos en Motril, donde se bendice un cuadro de san Carlo Acutis hoy domingo, a las 12 horas, en la parroquia de la Encarnación.

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El obispo presidió la última de las Misas por los difuntos en el cementerio de Huéscar

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El obispo presidió la última de las Misas por los difuntos en el cementerio de Huéscar

El obispo de Guadix se trasladó, el sábado 29 de noviembre, a la localidad de Huéscar para celebrar una emotiva Eucaristía en el cementerio municipal, en este mes en el que se intensifican las oraciones por los difuntos y en el que, en esta parroquia, se ha rezado el rosario en el cementerio, cada fin de semana.

Ante numerosos vecinos que acudieron para recordar a sus seres queridos, D. Francisco Jesús Orozco centró su homilía en la importancia de mantener viva la oración por quienes han fallecido. Subrayó que «recordar a los difuntos es una obra de misericordia», e invitó a los presentes a no olvidar la esperanza cristiana que ilumina el misterio de la muerte, y hace que le demos un sentido diferente a nuestra vida

Don Francisco que estuvo acompañado por el párroco de Huéscar y el vicario parroquial, junto con el rector del Seminario, terminó agradeciendo a todos los que habían hecho posible la celebración de la Eucaristía: a los que la habían preparado; al encargado del cementerio; a los representantes de la parroquia de San Clemente, que tuvieron la deferencia de bajar al cementerio, a su Patrona, la Santísima Virgen de la Esperanza, inmersos en este año de la Esperanza; y de una forma especial al ayuntamiento del municipio.

Desde la parroquia también agradecieron a Don Francisco Jesús que un año más haya querido acompañar a la comunidad para renovar el mensaje de consuelo y cercanía de la Iglesia en estas fechas, en las que recordamos más intensamente a los seres queridos que han partido ya a la casa del Padre. Y eso mismo fue lo que hizo el obispo antes de comenzar la Santa Misa: rezó, dialogó y consoló a las personas que estaban rezando junto a las sepulturas de sus seres queridos.

La celebración concluyó con un responso en memoria de todos los difuntos de Huéscar

José Antonio Martínez

Párroco de Santa María.

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Domingo Primero de Adviento. Ciclo A. 30 de noviembre de 2025

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Domingo Primero de Adviento. Ciclo A. 30 de noviembre de 2025

Comenzamos un nuevo Año Litúrgico en el que predominará el Evangelio de Mateo, con cuyos relatos iremos contemplando la vida y los misterios de Jesús.

Este pasaje es uno de los discursos de Jesús que contiene un lenguaje escatológico, porque habla de los acontecimientos últimos y definitivos.
La pretensión de este discurso no es describirnos el final de los tiempos, sino alentarnos y motivarnos a los creyentes a vivir este tiempo presente con actitud vigilante mientras llega el futuro. Lo importante no es saber cómo sucederá lo que está por venir, sino el cómo vivir aquí y ahora.
El tema central no son los sucesos que ocurrirán, es más bien la venida definitiva del Señor que aparecerá como el Hijo del Hombre, es decir, el juez universal y definitivo.
Podemos estar distraídos y descuidados por solo estar atentos a nuestros intereses, hasta tal punto de no apreciar las injusticias y sufrimientos de nuestro mundo, conformándonos con lo que tenemos. Jesús nos recuerda a los cristianos, frustrados por este mundo actual, que hemos de tener esperanza y luchar por un mundo mejor que solo tendrá sentido si Cristo viene y nos trae la liberación y la salvación.

Emilio J., sacerdote
https://elpozodedios.blogspot.com/ 

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Apertura del V Centenario de la parroquia de San Sebastián (Cañete la Real)

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Homilía de Mons. Jesús Catalá en la Eucaristía con motivo de la Apertura del V Centenario de la parroquia de San Sebastián (Cañete la Real)

APERTURA DEL V CENTENARIO DE LA PARROQUIA DE SAN SEBASTIÁN

(Cañete la Real, 30 noviembre 2025)

Lecturas: Is 2, 1-5; Sal 121, 1-9; Rm 13, 11-14; Mt 24, 37-44. 

(Domingo Adviento I-A)

1.- El Evangelio de san Mateo para el Ciclo litúrgico–A

La celebración de hoy da inicio al tiempo jubilar con motivo del 500 Aniversario de la parroquia de San Sebastián en Cañete la Real; esta celebración está enmarcada por dos acontecimientos litúrgicos: la lectura del evangelio de San Mateo durante el presente año litúrgico, que hoy comenzamos, y el inicio del Adviento. 

El evangelista Mateo nos acompañará, pues, en este ciclo litúrgico-A, siendo su evangelio el más completo y el que ha más influido en la teología eclesial. Entre sus notas podemos destacar: 

1) la abundancia de doctrina; 

2) las dos grandes confesiones cristológicas: Jesús es “el Dios con nosotros” (Mt 1, 23); y “Yo estoy con vosotros”, una vez resucitado (Mt 28, 20); 

3) las numerosas citas del Antiguo Testamento, para demostrar que Jesús cumple las promesas del Antiguo Testamento, como el Mesías anunciado por los profetas; 

4) la Iglesia como el nuevo Israel, el nuevo pueblo de Dios, el Reino que Cristo ha inaugurado; 

5) pasajes propios: la genealogía de Jesús, los relatos de la infancia, algunas parábolas, el primado de Pedro, la escenificación del juicio final.

Os animo a leer el evangelio de Mateo completo durante este curso; además de leer o escuchar los textos que la liturgia nos ofrece cada domingo. 

2.- El Adviento

La Iglesia nos invita hoy a vivir el Adviento desde la triple venida del Hijo de Dios al mundo: 

1) celebrando la venida histórica de Jesucristo, hace más de dos mil años, que se encarnó en el seno de la Virgen María, anunció el Reino de Dios y murió en la cruz; 

2) y preparándonos para su segunda venida gloriosa al final de los tiempos, que vendrá con poder y gloria. Vendrá como Juez glorioso;

3) gozando de los frutos de salvación cada día, a través de la Eucaristía y demás sacramentos, como nos animan los Santos Padres. Jesús viene a cada uno de nosotros cuando celebramos los sacramentos, de modo especial la Eucaristía; cuando rezamos, cuando hacemos obras de caridad. Nos corresponde hacer posible que Cristo viva en nosotros, teniendo sus mismos sentimientos, viviendo y actuando como él (cf. Rm 15, 5).

Adviento es tiempo de gracia y de misericordia. En este tiempo nos acompañarán y nos ayudarán a vivir unos personajes bíblicos: Isaías, Juan Bautista, Zacarías, Isabel, José y, sobre todo, la Virgen María. Pedimos a todos ellos su intercesión, para gozar de este tiempo de esperanza y de renovación interior.

3.- Celebración del 500 Aniversario de la parroquia de San Sebastián

Como bien sabéis los hijos de este pueblo, Cañete la Real había vivido dentro de su castillo desde su conquista en 1330 por el rey Alfonso XI, ya que se trataba de un pueblo de frontera entre el reino cristiano y el árabe. 

A finales del siglo XV, tras la conquista de la ciudad de Ronda (1485) y su serranía por los Reyes Católicos, la vida en Cañete la Real cambió; y comenzó a crecer fuera de las murallas del castillo, acrecentándose su arquitectura. 

El 20 de enero de 1526 el arzobispo de Sevilla, Juan de Medina, consagró el templo parroquial de San Sebastián y presidió la primera Misa; puesto que la parroquia de Cañete pertenecía entonces a dicha archidiócesis, hasta 1958, cuando pasó, junto con otros pueblos, a la Diócesis de Málaga. 

La arquitectura de este templo es de planta basilical, como era propio en la época, y alzado renacentista, aunque tiene influencias del barroco sevillano; pero se desconoce la fecha exacta de su construcción. El templo ha tenido diversas modificaciones a lo largo de la historia hasta la situación actual. ‎

Damos gracias a Dios por este hermoso templo, que ha cobijado durante tantos años las celebraciones litúrgicas de esta comunidad cristiana, y donde los fieles han profesado su fe en Cristo Jesús, de la mano de su patrón, san Sebastián, y bajo la protección de la Virgen María, en su advocación de Nuestra Señora de Caños Santos. 

4.- El Jubileo, concedido por la Santa Sede 

Con motivo, pues, del 500 Aniversario de la parroquia de San Sebastián la Penitenciaría Apostólica concedió en marzo pasado siendo papa Francisco, y a solicitud mía, un tiempo jubilar que va desde el 30 de noviembre del presente año al 5 de abril de 2026; y cuyo decreto ha sido firmado en tiempo del actual papa León XIV, siendo obispo de Málaga Mons. José-Antonio Satué, del que os transmito sus saludos. 

Estamos convencidos de que este Jubileo redundará en una mayor profundización en la fe y en una revitalización de la comunidad parroquial. Podéis lucrar la Indulgencia plenaria viniendo a este templo.

El lema para el centenario es la inscripción en latín que hay en el pórtico de la parroquia: “Adorate Dominum in atrio sancto et justo» (Adorad al Señor en este templo santo y justo). Se trata de una invitación a adorar al único Dios verdadero, el Padre de nuestro Señor Jesucristo (cf. Rm 15, 6). Debemos abandonar los dioses falsos, que nos presenta nuestra sociedad.

5.- Estar en vela esperando al Señor

El evangelista Mateo nos invita a estar en vela para esperar al Señor, que vendrá glorioso al final de los tiempos para juzgar (cf. Mt 24, 42); «porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre» (Mt 24, 44).

Adviento es tiempo de esperanza y de conversión. El Señor viene a salvarnos y nos invita a abandonar las falsas esperanzas, que nos ofrece nuestro mundo.

El profeta Isaías nos exhorta a venir al templo: «Venid, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob. Él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas» (Is 2, 3). 

Queridos hijos de Cañete la Real y fieles todos, venid al templo para celebrar el jubileo, que es tiempo de misericordia divina, tiempo de acción de gracias y tiempo de renovación interior.

6.- Felicitaciones y agradecimientos

Felicitamos al párroco, D. Rafael López Sánchez, y a toda la feligresía por esta hermosa y gran efeméride y pedimos al Señor que contribuya a rejuvenecer esta comunidad cristiana. 

También agradecemos la colaboración de todas aquellas personas e instituciones que han participado en la preparación.

Os traigo un saludo de nuestro Obispo, D. José-Antonio, que celebrará la Eucaristía el día 20 de enero de 2026 con motivo de la festividad del patrón San Sebastián.

Pedimos a Nuestra Señora de Caños Santos y a san Sebastián que no acompañen en este inicio del Año litúrgico, en el comienzo del Adviento y en la Apertura del tiempo Jubilar para Cañete. Amén.

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¡Atención!

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Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:

Pierre Anthon, en la novela “Nada”, se sube a un ciruelo. Desde allí observa el mundo con distancia, sin implicarse y, por tanto, sin esperanza. El Adviento, en cambio, nos invita a “bajar del ciruelo”, a vivir con los pies en la tierra, atentos a los signos de la presencia de Dios, que nunca advertiremos encaramados en las ramas de un árbol.

Por eso quiero dirigirme a vosotros con una palabra que considero esencial en este momento de nuestra historia: atención. Jesús mismo nos exhorta: «Velad, porque no sabéis el día ni la hora». La vigilancia es la actitud del discípulo que sabe que el Señor viene, que su presencia se manifiesta en lo cotidiano, y que no podemos dejar pasar la oportunidad de reconocerlo.

Vivimos un cambio de época, no solo en una época de cambio. Las transformaciones culturales, sociales y tecnológicas nos colocan ante nuevos desafíos y también ante nuevas oportunidades. En medio de este mundo en movimiento, la atención se convierte en una virtud especialmente necesaria. Si no estamos atentos, podemos perder de vista los nuevos peligros que amenazan la vida y la fe. Pero si permanecemos vigilantes, descubriremos oportunidades inéditas para vivir y anunciar el Evangelio: nuevas formas de comunicación, nuevas búsquedas espirituales en los jóvenes, nuevas sensibilidades hacia la justicia y la paz.

La vigilancia y la atención no son únicamente virtudes personales; estamos llamados a vivirlas en comunidad. No basta con que algunos permanezcan atentos: es necesario que toda la Diócesis, y cada parroquia en particular, se mantengan despiertas para esquivar la rutina, acoger con fe los signos de los tiempos y discernir juntos lo que el Espíritu está diciendo hoy a la Iglesia.

El Adviento nos recuerda que Dios viene siempre, que su llegada no es solo un acontecimiento del pasado ni una promesa futura, sino una realidad presente. La vigilancia nos ayuda a reconocerlo en los signos pequeños: en la sonrisa de un niño, en la paciencia de los ancianos, en la solidaridad de quienes comparten lo poco que tienen. Estar atentos es abrir los ojos para descubrir que el Reino ya está germinando entre nosotros.

La atención también nos llama a cuidar nuestra vida interior. No podemos vivir vigilantes si no cultivamos el silencio y la oración, si no alimentamos nuestra fe con la Palabra de Dios, si no participamos con fervor en la Eucaristía. La vigilancia no es nerviosismo ni ansiedad, sino serenidad activa, fruto de una relación viva con el Señor.

Queridos hermanos y hermanas, os invito a que este Adviento sea un tiempo de atención vigilante. Así, cuando llegue la Navidad, podremos acoger al Señor con un corazón despierto y agradecido, sabiendo que hemos vivido atentos a su presencia y a su llamada.

Recibid un saludo muy cordial en el Señor que viene.

Firma Mons. Satué

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Mons. Ramón Valdivia promete una labor de «servicio y comunión» al asumir la administración apostólica de la Diócesis de Cádiz y Ceuta

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La Catedral de Cádiz ha acogido esta mañana a un gran número de fieles y autoridades durante la Eucaristía para dar la bienvenida a Mons. Ramón Valdivia Jiménez como nuevo Administrador Apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta. La misa, que ha comenzado a las 12:00 horas, ha reunido a sacerdotes, religiosos y religiosas, miembros de hermandades y cofradías, así como a autoridades civiles, académicas y a una nutrida representación de la comunidad católica local.

Mons. Valdivia, quien llega desde la Archidiócesis de Sevilla, ha sido acompañado en esta primera eucaristía por su familia y por el obispo auxiliar de Sevilla, Mons. Teodoro León. La ceremonia ha comenzado con la lectura del nombramiento de Mons. Valdivia como administrador apostólico por parte del canciller de la diócesis, el padre Cristóbal Flor.

En su homilía, Mons. Valdivia ha destacado la importancia de la misericordia y el amor de Dios como pilares fundamentales de la evangelización. “Jesucristo es el camino inverso de la búsqueda de los hombres. Él es el Dios que sale en busca del hombre, especialmente de aquellos que se encuentran en los márgenes de los caminos”, ha afirmado el prelado sevillano. Asimismo, ha expresado su agradecimiento al Papa León XIV por confiarle este servicio pastoral y a la comunidad diocesana por su calurosa acogida.

El Administrador Apostólico ha subrayado que su misión en Cádiz y Ceuta comienza con una etapa de “renovación” tanto para él como para la diócesis, e hizo un llamamiento a la unidad y fraternidad. “Estamos llamados a vivir como hermanos, superando nuestras fallas humanas, para abrazar la misericordia de Dios”, dijo, añadiendo que su tarea será, sobre todo, la de ser un puente entre África y Europa, “entre la pobreza y la abundancia, y entre las tristezas de quienes sufren y la alegría de participar en la comunión con Cristo”.

Mons. Valdivia también hizo un reconocimiento al trabajo del obispo emérito de Cádiz y Ceuta, Mons. Rafael Zornoza Boy, quien dedicó 14 años de su vida al servicio de la diócesis. “Gracias por hacerme presente en vuestro camino, en vuestra historia, en vuestros límites y en vuestra gloria”, expresó con profundo agradecimiento.

En su mensaje, el nuevo administrador apostólico insistió en que este tiempo será un “regalo” para él, ya que le permitirá ensanchar sus horizontes y servir a la comunidad diocesana hasta que se nombre a un nuevo pastor definitivo. También invitó a los presentes a cruzar «los mares» y a romper las barreras que nos separan, subrayando que el servicio y la entrega son fundamentales en la misión de la Iglesia.

Antes de finalizar la ceremonia, Mons. Valdivia agradeció especialmente al Cabildo Catedral, al Seminario Diocesano y sus seminaristas, así como al Coro Virelay por su participación en la celebración. También extendió su gratitud a todas las autoridades civiles, judiciales, académicas y a los fieles por su presencia y apoyo.

En la mañana de hoy, antes de la misa en la catedral, Mons. Valdivia visitó el Santuario de Nuestra Señora del Rosario, Patrona de la ciudad, para encomendar su ministerio y pedir a la Virgen que le conceda sabiduría y guíe sus pasos como nuevo pastor de la diócesis.

El día de mañana, domingo 30 de noviembre, Mons. Ramón Valdivia realizará una ceremonia similar en la ciudad autónoma de Ceuta, que tendrá lugar en el Santuario de Nuestra Señora de África a las 12:00 horas.

Con este gesto, Mons. Valdivia comienza su labor pastoral en la Diócesis de Cádiz y Ceuta, asumiendo un reto que, según sus propias palabras, será una “continuación transitoria” hasta la llegada del nuevo obispo diocesano. Su mensaje de esperanza y unidad ha resonado con fuerza entre los fieles, que ya lo han acogido, entre aplausos, con los brazos abiertos.

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Juan Antonio, Jesús y Antonio Jesús, tres nuevos sacerdotes para la Iglesia de Almería

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Hoy, sábado 29 de noviembre de 2025, a las 11:00 horas, en la Catedral de Almería, tuvo lugar un acontecimiento histórico: la ordenación sacerdotal  de tres jóvenes seminaristas de nuestra diócesis. Sus nombres: Juan Antonio Pérez de Félix, Antonio Jesús Navarro Vicente de Los Gallardos, y Jesús Manuel Rodes Cano, natural de Antas. Sus nombres pasarán a la historia de la Diócesis de Almería, pues no se vivía una ordenación triple desde 2016.

La catedral resultó pequeña para acoger a todos los presentes: sacerdotes diocesanos, venidos de otras diócesis, religiosas, familiares, y fieles procedentes de las parroquias en las que están destinados —Adra, Albox y Vera— así como de sus pueblos natales: Félix, Los Gallardos y Antas.

La liturgia del sacramento

Durante la celebración, los candidatos escucharon las lecturas proclamadas por seminaristas, y tras el Evangelio fueron presentados por el rector del seminario, el presbítero Ramón Carlos Rodríguez García, quien reconoció la “dignidad” de los candidatos para recibir el sacramento.

En su homilía, nuestro obispo D. Antonio saludó a las familias y a los feligreses venidos de todos los rincones de Almería. Dirigiéndose a los candidatos, les invitó a recordar con gratitud a todas aquellas personas —abuelos, catequistas, familiares y compañeros— que les han acompañado a lo largo de su camino.

A continuación, se iniciaron los ritos propios del sacramento del Orden presbiteral. El rito central incluyó la imposición de manos por parte del Obispo, acompañada de la oración consagratoria, mediante la cual se invoca el Espíritu Santo para conferir al candidato el don del sacerdocio.

Posteriormente vinieron los ritos complementarios: La investidura con los ornamentos sacerdotales (estola y casulla). La unción de las manos con el santo crisma, signo visible de la gracia sacerdotal y la entrega del cáliz y la patena al nuevo sacerdote —símbolo de su misión de presidir la Eucaristía y ofrecer el sacrificio como ministro de Cristo.

Especialmente conmovedor fue el momento en que sus hermanos sacerdotes impusieron las manos sobre ellos, manifestando la comunión del presbiterio diocesano. Tras estos signos, los nuevos presbíteros celebraron la Eucaristía por primera vez junto al obispo y al resto del presbiterio, asumiendo oficialmente su ministerio sacerdotal.

Tres nuevos presbíteros al servicio de la Iglesia de Almería

Con la ordenación de Juan Antonio, Antonio Jesús y Jesús Manuel, la Iglesia de Almería da la bienvenida a tres nuevos sacerdotes, llenos de esperanza y comprometidos en servir al pueblo de Dios. Que su ministerio, marcado por la entrega, la oración y la caridad, sea signo vivo del amor de Cristo a todos los fieles.

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