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Cáritas de la Serranía de Ronda, tras las inundaciones

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Visita de los párrocos de la Serranía a las localidades afectadas por las inundaciones

A dos semanas de la borrasca Leonardo, Cáritas hace balance y muestra su cercanía a las familias

Desde el primer momento, los equipos de Cáritas siguieron muy de cerca la evolución de la situación para ofrecer apoyo inmediato ante cualquier necesidad que pudiera aliviarse. Las localidades más dañadas fueron Cortes de la Frontera, Estación de Cortes, Jimera de Líbar, Arriate y zonas limítrofes.

Durante los días de temporal, las Cáritas parroquiales y los sacerdotes mantuvieron una comunicación continua con sus vecinos y vecinas, atentos a las dificultades que surgían en viviendas, calles y accesos. Cuando por fin bajaron los niveles del agua, las familias desalojadas pudieron regresar a sus casas y fue posible acceder a las zonas más dañadas. En ese momento, las Cáritas de la comarca intensificaron su presencia, visitando a quienes habían sufrido de manera directa las consecuencias de esta cadena de temporales.

Inquietud y preocupación en los pueblos afectados

En Benaoján y Estación de Benaoján, el párroco, José Villasclaras, y Rafael Caro, sacerdote delegado de Cáritas arciprestal, recorrieron junto a Curra y Amparo —incansables colaboradoras— los hogares más afectados. “A muchas de estas familias ya les venimos ayudando en necesidades básicas y en el cuidado de sus viviendas”, comentaban ambas mientras avanzaban entre calles embarradas.

En Jimera de Líbar, el párroco Fernando Eningo, acompañado también por Caro y varios vecinos, señaló a la salida de la misa del Miércoles de Ceniza que los daños habían sido leves. Aun así, el pueblo vivió con inquietud el avance de las lluvias y la posibilidad de que la situación empeorara.

En Cortes de la Frontera, varias voluntarias —Paqui, Ana y María Josefa—, junto con el párroco, conocen de primera mano la fragilidad de algunas familias vulnerables especialmente golpeadas por el temporal. En la reunión celebrada en la Casa de la Cultura junto a los trabajadores sociales del ayuntamiento, comenzaron de inmediato a valorar los casos que requieren intervención urgente.

En cada localidad visitada, los miembros de las Cáritas parroquiales y los sacerdotes hablan de un contacto estrecho con sus ayuntamientos, con reuniones frecuentes para detectar y acompañar a las familias más afectadas.  Todos ellos dan fe de una colaboración fluida entre administraciones locales y Cáritas, antes y después de la lluvia, una dinámica consolidada, fruto del conocimiento mutuo y de la presencia constante en los pueblos donde se cuida de quienes más lo necesitan.

Los vecinos y equipos de Cáritas consultados coinciden en una reivindicación común porque, aunque las lluvias han cortado carreteras y aislado zonas, la sensación permanente de olvido y dejadez institucional pesa desde hace años. Aseguran quienes padecen las consecuencias, que las interrupciones en la red eléctrica, la mala calidad del agua y las dificultades para acceder a internet evidencian la necesidad de mejorar el mantenimiento de carreteras y vías de tren, así como de aportar soluciones a estos problemas.

Hemos sufrido viendo sufrir

“En estos días, hemos sufrido viendo a la gente sufrir por sus casas y sus vidas”, resume Eningo.

Entre tanta preocupación, vuelve a hacerse visible la fuerza de esos “santos de la puerta de al lado”, personas que sostienen, acompañan y permanecen. Gracias a su entrega, cada familia afectada sabe que no está sola y que, incluso en medio de la dificultad, siempre hay caminos para reconstruir esperanza.

El papel de la mujer en la Iglesia

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El papel de la mujer en la Iglesia
Carmen Bernabé

Carmen Bernabé participa en el curso bíblico del Centro Superior de Estudios Teológicos de este año, que comienza el 11 de marzo bajo el título «“El Señor se acordó de ella” (1 Sam 1, 19): La Historia de la Salvación con rostro de mujer». Doctora en Teología Bíblica, profesora de Sagrada Escritura en la Facultad de Teología de la Universidad de Deusto (1990-2024), ahora jubilada, fue directora de la Asociación Bíblica Española (2016-2024) y presidenta de la Asociación de Teólogas españolas (2008-2017), de la que es co-fundadora (1993). Forma parte del equipo de investigación en Orígenes del Cristianismo. También ha dedicado gran parte de su trabajo a la figura de María Magdalena, tema en el que centrará su aportación.

 

En 2016 el papa Francisco elevó la celebración litúrgica de María Magdalena al rango de los demás apóstoles. ¿Ha sido su ser mujer lo que ha provocado que, siendo tan fundamental, la conozcamos relativamente poco?

La figura de María Magdalena es muy conocida popularmente, pero con una imagen muy distorsionada a lo largo de los tiempos. Se desconoce el personaje evangélico: discípula, testigo, enviada del Resucitado a anunciar; y, sin embargo, es muy popular y resistente al cambio la imagen de la prostituta arrepentida y perdonada, mezcla de otras figuras femeninas de los evangelios, como la mujer que unge los pies de Jesús en Lc 7, 36, y de la historia posterior, como María Egipciaca. Esta imagen ha sido objeto de “sermones”, películas, novelas… De la imagen de “prostituta arrepentida” se ha pasado, en la actualidad, a otra que también la invisibiliza: la de “amante o esposa de”.

El que los exégetas hayan sido varones, dentro de la mentalidad y cultura patriarcal, es una de las razones de este conocimiento escaso y tergiversado de su figura. Incluso un buen exégeta como Pierre Bonnard, al interpretar los relatos de la visita a la tumba en su comentario a Mateo, dice: «Los primeros testigos de la Resurrección son mujeres, sin que tenga importancia precisar quiénes son en concreto estas mujeres». Es inimaginable que dijera lo mismo al tratar de Pedro.

Los evangelios tampoco ayudan en exceso. ¿Había también cierta cancelación” hacia lo femenino que ha hecho llegar difusa su figura?

Los evangelios no son crónicas históricas, sino relatos teológicos con base en la historia, lo que requiere una interpretación no literalista, que tenga en cuenta el contexto donde se escribieron. Efectivamente, en los evangelios aparecen pocas veces las mujeres, incluida María Magdalena. Sin embargo, los lugares donde aparece son decisivos y es lo que no suele desarrollarse de forma suficiente, lo que prueba la importancia del lugar hermenéutico, es decir, contexto vital que guía la mirada, el interés y la decisión de lo que es o no es importante estudiar, dándole o quitándole visibilidad e importancia. Por ejemplo, Pierre Bonnard decía, aludiendo a las mujeres que aparecen en los evangelios, «En cuanto a los nombres de estas mujeres, la tradición manuscrita es tan poco segura que es más prudente no precisar nada». Esta opinión olvida que los nombres de las mujeres están recordados en forma de “listas” al igual que los de los varones. Cuando algunos varones y muchas mujeres han comenzado a estudiar detenidamente las menciones y los silencios, han sacado a luz aspectos y razones muy importantes.

Su aportación en este curso bíblico quiere profundizar en ella como origen del anuncio del Resucitado. ¿Cuál es la idea central que quiere desarrollar?

Los relatos de la visita a la tumba de las mujeres y la aparición de ángeles, o del mismo Resucitado, tienen una importancia fundamental que apenas ha sido puesta de manifiesto. Las mujeres, y María Magdalena en especial, en su actividad de duelo por Jesús, en los alrededores de la tumba, rememoran la vida vivida con Jesús, sus palabras, sus gestos… y tienen una experiencia religiosa extraordinaria que les da un “nuevo saber”: Jesús está con el Padre y el Sheol no ha podido retenerle. Dicho en categorías de su tradición cultural: Jesús ha resucitado. Algo que el pueblo esperaba para todos y para el final, ya ha sucedido en Jesús. Él ha inaugurado la época decisiva, está en el ámbito de Dios. Y este “saber nuevo” lo comunican al resto de discípulos, quienes harán también la experiencia de “ver” a Jesús resucitado. Esa comunicación de las mujeres es el inicio del kerigma de la Iglesia, de su núcleo de fe, que formulará cómo Dios ha resucitado a Jesús de entre los muertos. Sin embargo, este hecho ha sido “invisibilizado” y no se han subrayado suficientemente sus consecuencias.

 

La difusión del cristianismo y su conformación como sistema religioso separado del judaísmo fue asunto de varones y mujeres

 

¿Qué podemos saber o deducir de su importancia en las primeras comunidades?

María Magdalena fue una de las discípulas del grupo más estrecho de Jesús, testigo de su enseñanza y vida en Galilea; subió con él a Jerusalén y fue testigo de lo que allí aconteció. Testigo de su crucifixión y de la suerte del cuerpo muerto de Jesús, haciendo duelo en el entorno donde lo habían puesto, tuvo una experiencia religiosa extraordinaria en la que el mismo Resucitado le reveló, le hizo saber, su nueva realidad resucitada, junto al Padre, y la envió a anunciar esto a los demás discípulos. De ahí, su autoridad apostólica en las primeras comunidades.

Esa autoridad aparece recordada y reivindicada en otros escritos extracanónicos, donde es invocada para apoyar la interpretación que hacían ciertos grupos de creyentes sobre la forma de actualizar y hacer relevante la enseñanza de Jesús; por ejemplo, el lugar, funciones y autoridad de las mujeres en las comunidades. María Magdalena es puesta como ejemplo de autoridad. Ese mismo uso de su memoria por ciertos grupos, a veces en disputa con la memoria de Pedro que otros grupos utilizaban, habla de la importancia y autoridad que tuvo en las primeras comunidades.

¿Puede su conocimiento influir en el papel de la mujer dentro de las comunidades actuales?

Lo ha hecho a lo largo de todos los siglos. Las mujeres han acudido a su ejemplo y autoridad para apoyar la exigencia de una mayor participación y autoridad de las mujeres en la Iglesia. Por ejemplo, lo hace Christine de Pizán una escritora italiana (1364), en su obra La ciudad de las Damas.

Hoy en día, muchos grupos de mujeres creyentes y las mismas teólogas feministas la consideran “patrona”, o mejor «matrona”, y “hermana mayor” en ese camino hacia la igualdad de varones y mujeres en la comunidad. Su fiesta, el 22 de julio, es celebrada, recordando su vida y su autoridad.

¿Cómo nos animaría a profundizar en ella con la Biblia en la mano?

Hay que leer los lugares de los cuatro evangelios donde aparece, junto a sus compañeras o sola. Caer en la cuenta de que aparece solamente en lo que se conoce como relato de la Pasión, que es el relato seguido más antiguo, cuya composición se sitúa en Jerusalén hacía el año 40. Por tanto, no ha cambiado la generación y los primeros testigos aún no han muerto. Esto hace muy valioso el testimonio.

Hay que leer cuidadosamente los rasgos con los que la/s presentan y cómo dan a conocer, de forma indirecta que, aunque no han hablado de ella al comienzo, estaba allí. Marcos, Mateo y Lucas dicen que le habían seguido y servido desde que estaba en Galilea… Y Lucas lo dice expresamente (Lc 8,1-3). Hay que darse cuenta de los rasgos con los que es presentada, las diferencias entre los evangelistas: lo que dicen y lo que no, y los cambios que introducen y preguntarse por las razones que pueden ser literarias, teológicas y contextuales.

Después de esa lectura atenta, no estaría de más leer algún estudio que hable de la María Magdalena evangélica, no la de la leyenda dorada que se difundió en la Edad Media y ha llenado la imaginación, los libros y las novelas desde entonces.

¿Hay en el Nuevo Testamento mujeres con rasgos de liderazgo en comunidades? ¿Qué nos enseñan para una Iglesia que camina hacia una mayor sinodalidad?

En el Nuevo Testamento, además de las discípulas de Jesús, se menciona a otras muchas mujeres que permiten ver que en las primeras comunidades, había mujeres con autoridad, con capacidad de decisión, liderazgo de las comunidades, enseñanza, etc. Podemos ver que la difusión del cristianismo y su conformación como sistema religioso separado del judaísmo fue asunto de varones y mujeres.

Es un buen ejercicio leer las cartas de Pablo y, en concreto, Romanos 16, donde se nombra un alto número de mujeres, a las que Pablo menciona como líderes de las iglesias, las que reciben los saludos para trasmitir a toda la comunidad y su importancia para el movimiento (Febe, Prisca, Junia, María, Trifena y Trifosa, etc., o la importancia de Lidia; algunas casadas, otras viudas, de otras no se dice nada. Algunas son “patronas” de la comunidad y con un papel de liderazgo en la organización; otras son “apóstoles”, enviadas por la experiencia del Resucitado y la comunidad a llevar el evangelio y formar otras comunidades; otras son maestras, etc.).

Sobre el diaconado femenino, ¿qué argumentos bíblicos pueden aportar al actual estado de la cuestión?

La configuración de los ministerios fue un proceso largo, complejo que no se hizo de la misma forma ni al mismo tiempo en todos los lugares; fruto del proceso de discernimiento de las comunidades, ayudadas por el Espíritu, que tuvieron que hacer en las nuevas circunstancias y problemas con los que se iban encontrando, puesto que Jesús no pensó en fundar una nueva religión sino en renovar el judaísmo y, por lo tanto, no dejó instrucciones para organizar la Iglesia.

Tanto el término ministerio como el de diakonía significan servicio. Al principio esos servicios prestados en la comunidad eran variados, funcionales, cambiantes… Con el paso del tiempo pasaron a ser más organizados y estructurados pero en los momentos iniciales, incluso sus nombres y sus funciones, aparecen más mezcladas, menos fijos y claros. Las Pastorales (1-2 Timoteo y la Carta a Tito) describen las características de las personas que tienen ciertos ministerios, por ejemplo, de los diáconos, tanto varones como mujeres (1 Tm 3,8-13; 2 Tm 4,5). Como el término alude también a mujeres, se ha discutido si, en realidad, eran las esposas de los diáconos; sin embargo, la opinión de que ellas son diáconos es ampliamente compartida y parece ser la más adecuada, si se tienen en cuenta inscripciones posteriores. Por otra parte, la función de estos diáconos, varones y mujeres, coincide con los que se dice de los epískopoi o supervisores (1Tm 3,2; Tit 1,7). Los presbíteros aparecen con un papel aún más difuminado y múltiple y aún tardaría en llegar a cuajar la estructura Obispo-presbítero-diácono.

El problema actual del diaconado y las mujeres es que este ha llegado a ser un paso previo y necesario para el presbiterado. Ordenarlas diáconos parecería una forma de abrir el camino al presbiterado, que las mujeres tienen negado por razón del sexo. Se entiende así la discusión que existe sobre si el gesto de aquellas mujeres de los primeros siglos a las que se instituía como diáconas era una ordenación, con imposición de manos, o una simple bendición. Es algo que los patrólogos discuten.

Existen tres obras muy interesantes y útiles en castellano que aconsejo a quien quiera saber más sobre el tema: Serena Noceti (ed.), Diáconas. Un ministerio de la mujer en la Iglesia (Presencia Teológica, 256; Santander: Sal Terrae, 2017); Phylis Zagano, Sábado santo. Argumentos a favor de la restauración del diaconado femenino en la Iglesia católica (Aletheis 13; Estella: Verbo Divino, 2018), y Silvia Martínez- Carmen Soto (eds), Mujeres y diaconado. Sobre los ministerios en la Iglesia (Aletheia 15; Estella: Verbo Divino, 2019).

Ana María Medina
Ana María Medina

Periodista de la diócesis de Málaga

El obispo de Málaga refuerza la Fundación Victoria y el equipo de la Casa Diocesana

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Los nuevos patronos han aceptado el cargo y han iniciado su labor en la reunión del Patronato celebrada este 19 de febrero de 2026.

Además, el Patronato ha acordado:

  • Crear la figura de coordinador del Consejo de directores, responsable de convocarlos y trasladar sus propuestas directamente al Patronato, y designar para este cometido a D.ª Inmaculada Gámez González.
  • Crear el Departamento de Pastoral, hasta ahora integrado en el Departamento Pedagógico, y nombrar como responsable a D. José Agustín Ortega Hurtado, quien trabajará en coordinación con el Rvdo. José Miguel Porras Palomino, delegado diocesano de Infancia y Juventud.
  • Prorrogar por un año el mandato de los equipos directivos de los colegios.

Quiénes son los nuevos patronos

Miguel Ángel Criado Claros, sacerdote. Doctor en Teología Fundamental en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Profesor de Teología en el ISCR San Pablo y en el CSET (Málaga), impartiendo las asignaturas de Introducción a la Teología, Teología Fundamental y Síntesis Teológica en Teología Fundamental. Profesor en el Máster de Teología Fundamental del CSET, como docente de la asignatura Identidad y articulación de la Teología Fundamental: estatuto epistemológico, y de la asignatura La Fe cristiana: acceso, experiencia y testimonio. Ha sido coordinador de las publicaciones del CSET (Málaga) y organizador y ponente en diversas Jornadas de Teología Fundamental, Jornadas de Formación para el Clero y Jornadas teológicas de la Cultura del Encuentro. Tiene una larga experiencia como párroco, arcipreste y coordinador de Campamentos Diocesanos, así como acompañante del sector de Infancia de la ACG de Málaga.

Mariana Alonso Briales, laica y casada. Doctora por la Universidad de Málaga, dentro del Programa de Doctorado en Educación y Comunicación Social. Profesora en el Departamento de Teoría e Historia de la Educación, Pedagogía Social y Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA. Profesora en el Departamento de Praxis e Historia del CSET (Málaga). Profesora en el Máster Interuniversitario en Cultura de Paz, Conflictos, Educación y Derechos Humanos de la UMA. Y profesional autónoma dedicada a la formación permanente del profesorado en los diversos niveles de enseñanza no universitaria en los Centros del Profesorado de la Junta de Andalucía. Tiene un largo recorrido como investigadora, dirección de trabajos y participación en tribunales de TFG y organizadora de eventos científicos.

Pedro Leiva Béjar, laico, casado y padre de dos hijos. Ha sido profesor de Religión de Secundaria y asesor de Formación Permanente del Profesorado para el área de Religión del Centro de Profesora de Málaga (CEP). Doctor en Teología por la Facultad de Teología de Granada. Profesor de Cristología en la Escuela Teológica San Manuel González (Málaga) y profesor de Teología en el ISCR y en el CESET (Málaga), impartiendo las asignaturas de Método teológico, Sacramento del Matrimonio, Sacramento del Orden, Ecumenismo, Teología del Laicado, Teología Fundamental, Cristología, Misterio de Dios, Metodología Científica, Historia de la Teología Medieval, Filosofía de la Naturaleza y la Ciencia y Síntesis Teológicas. Profesor de Historia de la Teología en la Facultad de Teología de Granada. Director del ISCR San Pablo y del CSET (Málaga). Con gran experiencia docente en centros de Secundaria, en dirección de trabajo de tesinas y participación en tribunales de TFM, así como en equipos directivos. Es miembro del Consejo Pastoral Diocesano.

Casa Diocesana

En relación con la Casa Diocesana, el Obispo ha reforzado el actual equipo de dirección, con los siguientes nombramientos:

  • Rvdo. Francisco Javier Guerrero García, Delegado Episcopal para la Casa Diocesana.
  • D.ª Antonia María Corpas Martínez, Economista de la Administración de la Diócesis de Málaga, Responsable de Economía de la Casa Diocesana.

Damos gracias a Dios de corazón por la dedicación de los equipos directivos y de todo el personal de la Fundación Victoria y de la Casa Diocesana, cuyo servicio ha enriquecido de manera notable a la diócesis y a la sociedad malagueña. Del mismo modo, agradecemos la generosa disponibilidad de quienes, desde hoy, se incorporan a ambos proyectos eclesiales.

La Parroquia del Santo Cristo del Perdón recibe una reliquia de primer grado de san Carlo Acutis

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La Parroquia del Santo Cristo del Perdón recibe una reliquia de primer grado de san Carlo Acutis

La Parroquia el Santísimo Cristo del Perdón de Sevilla ha recibido recientemente una reliquia de primer grado del joven santo Carlo Acutis, convirtiéndose en uno de los templos de Sevilla que custodian un fragmento corporal del conocido como “ciberapóstol de la Eucaristía”.

El párroco, Pablo Casas, explica que su devoción por Carlo nació de su trabajo pastoral y docente con niños y adolescentes. “Me llamó la atención el testimonio del chico, su amor por la Eucaristía y por los pobres. Me pareció un referente único para los jóvenes”, añade.

Según relata, en la parroquia no había una presencia numerosa de jóvenes en los últimos años. Sin embargo, algo comenzó a cambiar tras la llegada de un cuadro del santo —una copia realizada por el pintor sacro Raúl Berzosa—. “Desde que conseguí el cuadro de Carlo Acutis parece que se están acercando más”, afirma. Ahora, con la llegada de la reliquia, el párroco asegura estar “notando un resurgir de jóvenes” que se acercan a conocer su testimonio y a rezar ante su imagen.

De reliquia de segundo grado a primer grado

Hasta ahora, la parroquia contaba con una reliquia de segundo grado —un pequeño fragmento de la mortaja—, pero el deseo de la comunidad era poder venerar una reliquia de primer grado, es decir, un fragmento corporal, en este caso tres pequeños cabellos.

La petición se realizó a través del arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz, y de la delegada episcopal para la Causa de los Santos, María del Monte Chacón. Tras varios meses de trámites y espera, la solicitud fue concedida.

Actualmente, la parroquia está preparando un lugar especial en el templo para su veneración, así como un relicario adecuado que permita custodiarla con la dignidad que merece. Junto a la reliquia, ya se encuentran el cuadro del beato y estampas disponibles para los fieles. “Quien quiera puede venir a venerar la reliquia. En la parroquia estamos muy contentos”, subraya el párroco.

Pablo Casas destaca también el sentido pastoral de esta gracia recibida. “Una reliquia debe salir al encuentro de los enfermos”, explica, recordando que en la tradición de la Iglesia las reliquias han sido signo de consuelo, intercesión y, en ocasiones, instrumento de milagros concedidos por Dios.

Un modelo de santidad para el siglo XXI

Carlo Acutis, canonizado el 7 de septiembre de 2025 por el papa León XIV, destacó por su profundo amor a la Eucaristía y su dedicación a los pobres. Adolescente apasionado por la informática, supo utilizar las nuevas tecnologías para evangelizar y difundir los milagros eucarísticos por todo el mundo.

Su espiritualidad se resume en una de sus frases más conocidas: “La Eucaristía es mi autopista al Cielo”. Convertir lo ordinario en extraordinario, vivir con alegría las pequeñas cosas de cada día y poner a Cristo en el centro fueron las claves de su camino de santidad.

 

 

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Año Jubilar con la congregación Inmaculada Niña, en “El Espejo”

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Programa emitido en COPE Granada, el 20 de febrero de 2026.

Disponible el programa magazine “El Espejo Granada en Mediodía COPE”, emitido hoy viernes 20 de febrero en COPE Granada. Dedicamos el espacio al Año Jubilar concedido por la Santa Sede a las Esclavas de Inmaculada Niña, con motivo del 150 aniversario fundacional de la congregación. Entrevistamos a la hermana Carmen Balsereiro, religiosa Esclava de Inmaculada Niña y directora titular del Colegio Inmaculada Niña de Granada.

También dedicamos espacio a la Cuaresma, con las palabras de nuestro arzobispo D. José María Gil Tamayo en su Mensaje de este año.

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Cuaresma: restauración y conversión

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Homilía del arzobispo de Granada, Mons. José María Gil Tamayo, en la Eucaristía celebrada en el miércoles de ceniza, el 18 de febrero de 2026, en la S.A.I Catedral, con la asistencia, entre otros fieles, de la Junta de gobierno de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada.

Queridos sacerdotes concelebrantes;
queridos seminaristas;
querido presidente de la Federación de Hermandades y Cofradías;
miembros de las Hermandades y Cofradías, de su Junta de Gobierno, que estéis presentes; queridas autoridades presentes también en esta celebración;
queridos hermanos y hermanas;
amigos todos:

Un año más, celebramos la Cuaresma. También tendríamos que desearnos (hay autoridades que se las desean a otras religiones) un tiempo especial, como hacen nuestros hermanos musulmanes con el ramadán; nosotros no tenemos esa suerte. Pero estamos en un tiempo fundamental de cristianos. Tenemos que recobrar el espíritu de la Cuaresma. El espíritu de la Cuaresma que sí, ha formado nuestra cultura también. Ha formado nuestra cultura hasta en los platos culinarios, con el ayuno, la abstinencia. Pero, no podemos dejar que pase algo cultural, simplemente.

El tiempo de Cuaresma es un tiempo serio de preparación para la Pascua, para las grandes celebraciones del año cristiano, las de la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor; para la Resurrección del Señor, la Pascua. Y los cristianos se lo tomaban en serio. Y se lo tomaban tan en serio que era un tiempo de penitencia, de conversión, de vuelta a Dios. Un tiempo de reparar, restaurar. Me he fijado este año en el Mensaje de Cuaresma, precisamente, en esta imagen. Estamos restaurando la torre de nuestra Catedral. Está quedando preciosa. Está saliendo su fisonomía original. La estamos limpiando y reponiendo, tantas cosas que el paso del tiempo, tantas cosas bellas, nos las han ocultado. Hemos tenido una exposición, vendrá otra. Se produce una labor de restauración en las obras de arte. Alguna iglesia de Granada, su párroco sacó 70 kilos de polvo del retablo, imaginaos lo que no habría.

Pero, también nos puede pasar a nosotros en nuestra vida cristiana. También tenemos que restaurarnos. En el Salmo 80, hay una petición al Señor: ¡Oh Dios, restáuranos! Que brille Tu Rostro y nos salve”. El rostro original en nosotros es el rostro de la imagen y la semejanza con Dios, de la imagen nacida de nuestra condición de persona humana: “A imagen de Dios los creó, hombre y mujer los creó”, nos dice la Sagrada Escritura. Los Padres dicen que la semejanza con Dios fue perdida en el pecado de nuestros primeros padres y es restituida por Cristo esa semejanza, de tal manera que él es el prototipo, el modelo.

Hemos sido hechos hijos en el Hijo. Eso es la Redención. Y eso ha ocurrido por nuestro bautismo, queridos hermanos, que es lo más fundamental, lo más esencial que nos ha pasado en nuestra vida: hemos sido hechos hijos e hijas de Dios. Y qué ocurre. Pues como los cuadros, como nuestra torre con 500 años a sus espaldas, como tantas y tantas realidades en nuestra vida, que el paso del tiempo, las dificultades del vivir, nuestras miserias, nuestros egoísmos, nuestros pecados, van desfigurando esa imagen de Dios. Y el tiempo de Cuaresma es un tiempo para restaurar la imagen y la semejanza de Dios en nosotros. Y al igual que ocurre en la restauración, lo vemos en los catálogos donde se explica el proceso, pues nos quedamos maravillados, cosas que no habíamos percibido antes y que el paso del tiempo ha ido oscureciendo: las pilas, los cuadros, el deterioro incluso, se ven rajados algunos. El paso del tiempo también con algún ignorante culturalmente nos ha dejado. Y, en cambio, cuando son restaurados aparecen colores nuevos, aparecen tonalidades, aparece una nueva imagen que estaba allí como en los comienzos y tenemos esa suerte.

Fijaros, se ha restaurado el órgano. Parece recién hecho. Y entonces, ¿qué ocurre? Pues, que eso también tiene que pasar en nuestra vida, queridos amigos. Y ése es el tiempo de la Cuaresma. ¿Y qué tenemos que hacer? El Papa León en su primer Mensaje de Cuaresma nos aconseja que nos convirtamos, que echemos mano del ayuno (no es cuestión, hay que ayunar, incluso para las dietas viene bien, incluso algunos lo han puesto con el ayuno alternativo como si fuese una novedad, hombre de vez en cuando, irse desprendiendo de algunas copitas, no quiero meterme con el gremio de la hostelería). Ayunar de pantalla. Estamos todo el día con el móvil, que nos quita conversación en la familia. Tantas y tantas cosas. Que cada uno piense qué tengo que ayunar yo. A lo mejor, de palabras o de conversaciones o de críticas, ayunar. Todo esto lo dice el Papa. Y el Papa nos invita también a la oración, a la escucha de la Palabra de Dios. La Cuaresma tiene que ser un tiempo de oración, de escuchar la Palabra de Dios, con lo cual hay que sacar la Biblia de las estanterías. Hay que escuchar la Palabra de Dios. Hay que aplicársela. Qué nos quiere decir el Señor.

Y prepararnos así para la Semana Santa, conociendo realmente lo que pasó en la primera Semana Santa; conociendo el mensaje de Jesús, es decir, lo que significa ser el bautismo, restaurar. Nos habla el Papa también de acompañarte, de caminar juntos. El cristianismo no es individualista. Y tenemos en nuestra sociedad que romper tantos muros, que establecer tantos puentes, cuando el ambiente está de polarización, de crispación. Vamos a calmarnos. Vamos a mirar a los otros, que también son imagen de Dios. Hablando de esto, una vez en un colegio, que era el capellán, me dice una niña “diga usted a mi hermana que yo también soy imagen de Dios, porque me trata…”. Pues, también. Nosotros muchas veces tratamos a los demás… Y Jesús nos ha dicho “cualquier cosa que hagáis con uno de estos humildes hermanos, conmigo lo hacéis”. Luego, no podemos estar a malas. Nos dice el Señor “cuando vas a presentar tu ofrenda, te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, vete a reconciliarte primero con tu hermano, y después vuelve y presenta tu ofrenda”. Esto es muy serio el Evangelio. Pues vamos a intentar.

Y esa es la conversión: ponérnoslo. La conversión es pedirle al Señor perdón de nuestros pecados, al restaurar, al quitar toda esa costra. Y dónde podemos hacerlo: en el Sacramento de la Penitencia. Hay que confesarse, hay que cansar a los curas confesando. El Señor nos ha dicho que “no sólo siete veces, setenta veces siete”, es decir, siempre. Claro, que pasa que nos hemos olvidado de que existe el mal, y claro, olvidándonos de eso, no entendemos la Cuaresma, ni entendemos el miércoles de ceniza: “Conviértete y cree en el Evangelio”, vamos a escuchar al ponérnosla. Al mismo tiempo, y ahora con las incineraciones nos podemos hacer una idea mejor, cuando nos vienen con el bote…, pero nos damos cuenta de que somos poca cosa, pero no sólo cuando perdemos a un ser querido, sino cuando nos lo ponen así, aunque nos creamos el ombligo del mundo, luego cuando vemos la póliza del coche, nos damos cuenta que no valemos tanto.

Queridos amigos, os lo digo con humor, porque la alegría también forma parte de la Cuaresma. Tenemos que acudir al perdón de Dios. Tenemos que reflexionar y orar. Hombre, los quinarios no están para escuchar sólo a la banda, están también para escuchar doctrina de la Iglesia, para convertirse, para reflexionar, y hombre, si puede hacer ejercicios espirituales, en un tratamiento intensivo para la restauración. Si hay muchas maneras…, lo que no podemos es a golpe de trompeta llegar a la Semana Santa sin más, porque, entonces, estamos haciendo costumbres, pero no estamos viviendo la Cuaresma, que, como nos dice la oración colecta del primer domingo, es avanzar en el conocimiento de Cristo, en el conocimiento de su Misterio, para vivirlo en plenitud.

El Evangelio nos habla de autenticidad. Nuestra oración no puede ser fingida. Nuestra limosna no vale nada si no hay caridad. Lo dice san Pablo: “Aunque repartiera todo lo que tengo y me dejara quemar vivo, si no tengo amor de nada me sirve”. Y el ayuno no es para que nos vean, no es para la penitencia sólo en la Semana Santa, sino para vivir esas privaciones en nuestra vida de cada día, que fastidian a los demás y que no agradan a Dios,

Vamos a intentarlo. Vamos a mejorar. Vamos a ser un poquito mejor. Vamos a restaurarnos. Vamos a pedirle ayuda a la Virgen. Ella nos quiere como nuestras madres cuando pequeños nos ensuciábamos, nos decía una y mil veces “pero, no puedo contigo, hay que estar limpio”. Pues, Ella, que es nuestra madre, nos quiere también limpios, nos quiere restaurados, nos quiere con la imagen de Su Hijo, reluciente en cada uno de nosotros. Esa es la Cuaresma. No la compliquemos.

Así sea.

+ José María Gil Tamayo
Arzobispo de Granada

18 de febrero de 2026
S.A.I Catedral Metropolitana de Granada

“Tentaciones en el camino”

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Hemos comenzado la Cuaresma con el signo humilde y elocuente de la ceniza. La Iglesia nos recuerda así nuestra condición de criaturas, frágiles y necesitadas de salvación, y nos invita a reavivar el compromiso de conversión para seguir más de cerca al Señor. Este tiempo santo es camino de gracia: ascética y sacrificio, sí, pero sobre todo encuentro con Cristo, que nos llama a volver al Padre con un corazón nuevo. La liturgia es la gran escuela cuaresmal. En ella se actualiza eficazmente la historia de la salvación, porque Cristo se hace realmente presente en la acción sagrada por obra del Espíritu Santo. Por eso, de nosotros depende vivir estos días con intensidad, abiertos al don de Dios, o dejarnos llevar por la rutina y permanecer estancados. La Cuaresma no es un paréntesis, sino una llamada: “Ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación” (2 Cor 6, 2).

En este Primer Domingo de Cuaresma contemplamos a Jesús tentado en el desierto (cf. Mt 4,1-11). El desierto es lugar de silencio y de encuentro con Dios, pero también lugar de prueba y combate. Israel peregrinó cuarenta años por el desierto y conoció tentaciones y caídas; Jesús permanece cuarenta días en soledad, ayuna, ora, y vence al tentador apoyándose en la Palabra de Dios. La Escritura, que el maligno pretende manipular, se convierte en labios de Cristo en luz que desenmascara la mentira. En Él aprendemos que la fidelidad no consiste en buscar atajos, ni en convertir la misión en éxito mundano, ni en usar a Dios para nuestros propios proyectos.

El papa León XIV, en su Mensaje para la Cuaresma de este año, nos propone tres acentos que iluminan el Evangelio de hoy: escuchar, ayunar y caminar juntos. La conversión —dice— comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad. La Cuaresma se vuelve entonces un itinerario real: con Cristo subimos a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección. Escuchar es el primer paso. La escucha, además de abrirnos a Dios, nos abre al hermano. El Papa recuerda cómo Dios se revela a Moisés mostrando que escucha el clamor de su pueblo: “He visto la opresión de mi pueblo… he oído sus gritos de dolor” (Ex 3,7). Y nos advierte: entre tantas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, la Palabra de Dios nos capacita para reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. No podemos celebrar la fe y cerrar el oído al dolor. La liturgia educa nuestro corazón para una escucha más verdadera de la realidad.

Ayunar es la práctica concreta que dispone a esa escucha. Ayunar es más que privarse de alimento: es aprender libertad interior, ordenar los apetitos, educar el deseo, y mantener despierta el hambre y la sed de justicia. El ayuno, vivido con fe y humildad, evita la tentación de la autosuficiencia y nos arraiga en el Señor. El Papa nos invita a ayunar de palabras que hieren. Renunciar a la descalificación, al juicio inmediato, a hablar mal del ausente, a la calumnia. Aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad en la familia, en el trabajo, en las redes sociales, en la vida comunitaria. Esta propuesta es profundamente cuaresmal: porque el combate de Jesús en el desierto se prolonga hoy en nuestra lengua, en nuestro modo de mirar al otro, en nuestra capacidad de custodiar la comunión.

Y, finalmente, caminar juntos. La Cuaresma no es empresa individualista. Nuestras parroquias, hermandades, movimientos, familias y comunidades están llamadas a un camino compartido: escucha de la Palabra, escucha del clamor de los pobres, y un ayuno que sostenga un arrepentimiento real, también en nuestras relaciones y en la calidad del diálogo. Hermanos, vivamos esta Cuaresma con verdad: oración más intensa, sobriedad concreta, caridad generosa. Renovemos la gracia y los compromisos de nuestro Bautismo: abandonar el hombre viejo y revestirnos de Cristo, para llegar renovados a la Pascua. El Señor, que venció por nosotros en el desierto, nos sostiene en el combate y nos conduce a la alegría pascual.

José Ángel Saiz Meneses

Arzobispo de Sevilla

Entrevista a Tomas Pajuelo Romero, párroco de Beato Álvaro de Córdoba

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Entrevista a Tomas Pajuelo Romero, párroco de Beato Álvaro de Córdoba

“Estar codo a codo con la gente es lo que hace comunidad”

Muchos cordobeses asistieron a la consagración de la parroquia beato Álvaro de Córdoba. Aquel día, 19 de mayo del año 2001, abría sus puertas la primera parroquia del siglo XXI en Córdoba. Crecía al ritmo del barrio de Poniente, atrayendo una vida comunitaria viva, especialmente dinámica, en torno a la que se han formado matrimonios y familias con una atención pastoral dedicada al acompañamiento de muchos jóvenes que han conocido allí la fe.

El sacerdote Tomás Pajuelo camina en esta parroquia desde sus inicios y recuerda aquel día de primavera con ilusión y nervios, donde la incógnita sobre la respuesta del barrio abrió paso a la esperanza.

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El Obispado de Huelva y el Ayuntamiento de Santa Olalla del Cala firman un convenio para la reparación del entorno de la Iglesia

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El Obispado de Huelva y el Ayuntamiento de Santa Olalla del Cala firman un convenio para la reparación del entorno de la Iglesia

El Obispado de Huelva y el Ayuntamiento de Santa Olalla del Cala han suscrito un convenio de colaboración que establece el marco jurídico y técnico para la ejecución de las obras de reparación del muro de contención situado en el entorno de la Iglesia parroquial de la localidad.

La firma del acuerdo, llevada a cabo en las dependencias del Obispado, ha sido rubricada por Jaime J. Cano Gamero, Vicario Episcopal para la Administración de los Bienes Diocesanos y Relaciones Institucionales, y por Asunción Ríos Vázquez, alcaldesa del municipio, en representación de ambas instituciones.

La intervención se enmarca en las ayudas concedidas por el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática para la recuperación de daños en infraestructuras municipales y red viaria provincial, tras los fenómenos meteorológicos adversos registrados entre septiembre de 2024 y marzo de 2025, declarados como zona afectada gravemente por una emergencia de protección civil.

En virtud de la resolución estatal, el Ayuntamiento ha recibido una subvención destinada a las obras de reparación del muro de contención del entorno de la Iglesia, actuación que forma parte de un proyecto más amplio de mejora y consolidación de este espacio urbano.

Dado que parte de la intervención afecta tanto a la vía pública como a terrenos vinculados al inmueble parroquial, propiedad del Obispado, ambas instituciones han considerado oportuno formalizar este convenio que garantiza la adecuada coordinación administrativa y técnica, así como el respeto a la titularidad de los bienes implicados.

El acuerdo refleja la voluntad de colaboración entre la Iglesia diocesana y el consistorio municipal, con el objetivo común de velar por la seguridad de los vecinos, la conservación del patrimonio y la mejora del entorno urbano.

Desde ambas instituciones se subraya la importancia de este proyecto para la vida del municipio, al tratarse de un espacio de especial significación histórica, religiosa y social para los habitantes de Santa Olalla del Cala.

Con esta firma, el Obispado de Huelva reafirma su compromiso de cooperación con las administraciones públicas en todas aquellas iniciativas orientadas al bien común, la protección del patrimonio y el servicio a la comunidad.

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«Porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado» (Lc 15,24)

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Shejiná es una asociación que ofrece a jóvenes de 18 a 30 años acompañamiento psicológico, espiritual y formativo para reconstruir sus vidas.

En El Palmar (Murcia) hay una casa en la que cada día se convierte en una nueva oportunidad para recuperar la vida. Vidas que fueron robadas por las adicciones y otros trastornos. Ahora luchan a diario para adquirir un futuro, para liberarse de aquellos comportamientos y rutinas que les han esclavizado tiempo atrás.

«Pero esto no es un lugar de desintoxicación ni nada similar», aseguran desde esta asociación, «sino un hogar donde los chicos pueden sentirse queridos, escuchados y libres para expresar lo que realmente piensan». Esto es Shejiná, una realidad que nació como respuesta «a la necesidad urgente de apoyar a aquellos jóvenes que luchan contra la ansiedad, la depresión, las adicciones o las situaciones difíciles en el hogar».

Pedro José González Najas es un cartagenero que con 24 años entró al Seminario Redemptoris Mater en la Diócesis de Cartagena, donde se formó hasta ser ordenado sacerdote. Asegura que, durante toda su vida, el Señor le ha ido marcando «a través de ciertos acontecimientos». En su periodo de misión estuvo en lugares como Méjico, Ecuador o Nicaragua. «Sin buscarlo, el Señor me regaló estar allí, en ambientes donde los jóvenes estaban metidos en un mundo de adicciones, y en medio de ellos estaba la Iglesia anunciando el Evangelio para dar respuesta». De vuelta a la Diócesis, ejerció su servicio pastoral en Cieza. Al igual que en los territorios de misión en los que había estado, allí también encontró a «muchísimos jóvenes arrastrados por el mundo, como ovejas sin pastor». Y en mitad de la evangelización «hubo una respuesta de muchachos que, además de acercarse a la parroquia, pedían una ayuda integral, no solamente catequesis sino un orden de vida». Una situación ante la que él no sabía muy bien cómo proceder, «pero con la claridad de que había que tender la mano, abrir los brazos y acoger».

Llegó el tiempo de pandemia, con un viaje a Canarias y un cambio de parroquia: «A Mula –y a todos sitios– vinieron conmigo siete chavales que pedían ayuda, porque lo que necesitaban era orden en su vida y el Señor daba respuesta: eran curados». Pero ante la petición masiva, este sacerdote sintió que no tenía capacidad ni recursos suficientes para poder seguir atendiéndoles. Decidió «parar a ver lo que el Señor quería», y en ese tiempo se dieron situaciones que le marcaron muchísimo: «Eso ya fue cuando dije “se acabó, no podemos mirar a otro lado”».

Tras un proceso de discernimiento el proyecto cogió forma y crearon la asociación. Lo siguiente que necesitaban era un espacio para poder desarrollarlo. Un 13 de mayo –fiesta de la Virgen de Fátima– fueron a ver una casa de campo, pero no tenían dinero para poder vivir allí. Al día siguiente Pedro celebró la misa de exequias de una feligresa. Después del entierro la familia le comunicó al sacerdote que la señora María le había dejado una imagen de la Virgen de Fátima y todos sus animales. «La imagen estaba metida en una urna y los familiares me dijeron que las cosas de oro que había a los pies de la Virgen también las había dejado para mí. Gracias a esto comenzamos los primeros pasos en Mula».

Desde el 1 de julio de 2025 se encuentran en una finca en El Palmar (Murcia) gracias a la colaboración de Cáritas y de la Diócesis de Cartagena. Recuerdan con emoción, a su llegada a este nuevo lugar, el encuentro de la comunidad terapéutica de Shejiná con el obispo, Mons. José Manuel Lorca Planes: «Vosotros sois el ejemplo de que “los muertos resucitan”». Se trata de una casa transformada en hogar a la que ha llegado «un grupo de chavales que tuvieron la desgracia de caer en los brazos del demonio y que han encontrado aquí a una madre, que es la Virgen, y a una comunidad donde se sienten amados, libres, donde pueden hablar y reciben misericordia», presenta el sacerdote.

De la esclavitud a la tierra prometida

La palabra shejiná significa «la presencia del Señor en el desierto», explica. «Es un poco la historia real de estos chicos, que vienen de un periodo donde han estado sometidos, sin el control absoluto de su voluntad y ansían la libertad. En mitad de ese desierto Dios se hace presente», explica sobre la elección del nombre de esta asociación González Najas.

En este momento son 17 los muchachos, de entre 18 y 30 años, que residen aquí. «Dos de ellos son chicos que han vivido el proceso y ya han salido del infierno, pero han decidido quedarse como voluntarios en la casa para dar la vida y ayudar a estos chavales desde su experiencia», señala el sacerdote.

«Muchos venimos con las heridas tapadas»

Ya son más de trescientas personas las que han compartido esta experiencia, con perfiles y problemas diferentes. «Desde un chaval que tiene problemas en casa, o que no ha tenido padres, que ha vivido en la calle o cualquier cosa», explica David Vidal Pérez, un chico de 22 años, natural de Barcelona y que es miembro de esta comunidad. «Muchos venimos con las heridas tapadas y nos cuesta mucho hablar, pero las más superficiales se ven, como las adicciones o los problemas de comportamiento; a cada uno el demonio nos ha engañado con sus habilidades».

David, desde una edad muy temprana, sucumbió a la adicción. Por eso le recomendaron entrar en algún centro de desintoxicación, «pero solo veía que iba a estar encerrado». Hasta que un día, y ante su grito de socorro, su madre le dijo que ya no podían hacer nada más por él «porque rechazaba todo». En su parroquia les hablaron de Pedro. «Fue el Espíritu Santo; en Barcelona hay muchísimos centros, pero me pusieron en contacto con él».

De primeras, la idea de tener que desplazarse a Murcia, dejar lejos a su hijo y apartarse de toda su vida no le entusiasmó. «Pero Pedro me dijo “organízate, déjalo todo preparado y vente aquí”. Esa seguridad con la que me habló me convenció». Su proceso de adaptación a la nueva realidad no fue fácil pues «consumía prácticamente todo tipo de drogas y presentaba muchos problemas de autoridad debido a una vida de libertinaje». Al llegar encontró que había que respetar unas rutinas, unos horarios, un orden y una autoridad. «Me salía rechazo, pero vi que no se me juzgaba, sino que se me entendía, tanto Pedro como los psicólogos y el resto de compañeros».

Asegura David que los habitantes de esta casa se han convertido en una familia en la que «si uno falla está el otro para ponerse en su sitio y arreglarlo». A diario se reparten las tareas propias de un hogar, como cocinar, limpiar o arreglar los exteriores; comparten momentos de oración; y estudian. «Después de las tareas vienen los voluntarios que son profesores y terapeutas. Ahora estamos matriculados para sacarnos la ESO y el Bachillerato a distancia gracias a que hemos recibido la donación de unos ordenadores. A veces nos sentimos frustrados de no llegar, porque hemos estado mucho tiempo sin estudiar y, por el tema de la droga, a veces nos cuesta, pero siempre están ahí apoyándonos». Por la tarde hay tiempo para el deporte y hasta para posibilitar el sacarse el carné de conducir: «Ha sido gracias a un voluntario que nos ha permitido entrar en la autoescuela».

Una formación que reciben con la ilusión puesta en el futuro que desean. «Cuando entras sientes que estás perdiendo el tiempo, pero poco a poco te vas dando cuenta de que estás ganando la vida, de que realmente estábamos muertos y el Señor nos regala el poder renacer, una vida nueva recuperando a nuestras familias. No es que sea esta una gran oportunidad, es que esta casa es la mejor oportunidad que tenemos».

Una reinserción posible gracias al apoyo de otros

Ya son más de trescientos los jóvenes que han sido acompañados en Shejiná, una casa donde Dios se hace presente. Para que David, Jaime o Pablo, entre otros, puedan salir adelante necesitan del apoyo económico. «Los medios con los que contamos son los corazones; vivimos de la Providencia», indica González Najas. Además de tener la ayuda de los voluntarios y diversos movimientos eclesiales y organizaciones que forman parte de la familia de Shejiná, así como con la oración de varios conventos, los miembros de esta comunidad participan en eventos y realizan talleres y actividades para su sostenimiento como la venta de flores en torno a la fiesta de Todos los Santos, o la elaboración de dulces en otras fechas señaladas.

«Pedimos que recen por nosotros, por los chavales que están combatiendo el mono. Tenemos un número de cuenta, gracias a ello tenemos todos los días un plato de comida y todo lo que conllevan las terapias; la mayor ayuda que se puede hacer a Shejiná es que cumpla su misión».

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