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Mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

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Mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado
Mensaje del papa León XIV para la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado

MENSAJE DE SU SANTIDAD LEÓN XIV PARA LA 112ª JORNADA MUNDIAL DEL MIGRANTE Y DEL REFUGIADO

(27 de septiembre de 2026)

Incluso uno solo de estos pequeños (cf. Mt 18,10)

Queridos hermanos y queridas hermanas:

Año tras año, la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado nos invita a centrar nuestra atención en diferentes aspectos del complejo fenómeno migratorio. En esta 112ª Jornada, el lema «Incluso uno solo de estos pequeños» nos llama a prestar atención a los menores que se ven directamente afectados por la experiencia de la migración y la huida, a la preocupación por ellos y a la promesa del Señor de que quien «acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí» (Mc 9,37).

Menores desplazados: una realidad compleja de vulnerabilidad

Los menores son los más vulnerables dentro de los flujos migratorios mundiales. Son rostros concretos, historias únicas, que apelan a nuestra conciencia. Cada año, millones de niños y adolescentes se ven obligados a abandonar su tierra a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y otras tragedias; y, lamentablemente, su número sigue aumentando. Las responsabilidades económicas, políticas y militares de este desastre son inmensas. El sufrimiento no se limita al desplazamiento, hay niños muy pequeños que han perdido a sus padres, hermanos, hermanas y amigos, y que son testigos de una violencia indescriptible. Otros, separados durante largos períodos de sus familiares, intentan reunirse con ellos, viviendo entre tanto, la angustia de la distancia. Hay también menores que afrontan el viaje junto a sus padres, pero expuestos a condiciones extremas y traumáticas. Por último, no podemos olvidar la trágica situación de quienes son separados de sus padres a causa de la repatriación.

A este panorama, ya de por sí dramático, se suman otras tragedias: las muertes a lo largo de las rutas migratorias, la trata y la explotación, el reclutamiento de menores para su participación en conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios forzados y las atrocidades sufridas o presenciadas durante el trayecto. Su dignidad se ve pisoteada en demasiadas formas.

El papa Francisco, en el mensaje con motivo de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado de 2017, dedicada al tema «Emigrantes menores de edad, vulnerables y sin voz», recordaba que estos «se encuentran desprotegidos por tres motivos: porque son menores, extranjeros e indefensos; por diversas razones, son forzados a vivir lejos de su tierra natal y separados del afecto de su familia».

No obstante, en medio de tanta oscuridad, no falta la luz de la solidaridad: personas, familias, instituciones civiles y comunidades eclesiales deciden no desviar la mirada hacia otro lado (cf. Lc 10,29-37). Pensemos en las familias que abren las puertas de sus hogares para devolver a estos menores el calor de un hogar, en los educadores de las comunidades de acogida, en los voluntarios y en los trabajadores que, cada día, en las rutas y en nuestras ciudades, se dedican a curar las heridas invisibles de estos pequeños. Con su compromiso, dan testimonio de que el amor puede vencer a la indiferencia.

Incluso uno solo de estos pequeños

Esta dramática realidad, me hace pensar en las palabras de Jesús que interpelan profundamente la conciencia de cada uno: «El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí» (Mt 18,5). No es una cuestión de cifras ni de estadísticas. El Evangelio nos invita a no hacer cálculos: incluso uno solo. Cada niño, cada ser humano, posee una dignidad infinita. Es imagen y semejanza de Dios (cf. Gn 1,26), es presencia del Señor. Ante cada menor emigrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe: en el niño, de hecho, podemos acoger y encontrar al Señor. Esta llamada se hace aún más apremiante a la luz de esta otra afirmación del Señor en el Evangelio de Mateo: «fui forastero y me hospedaron» (Mt 25,35).

Lamentablemente, los menores emigrantes se ven más fácilmente relegados a la invisibilidad, al carecer de adultos que los protejan y los apoyen. Es necesario intervenir en los países de origen para eliminar las posibles causas que les obligan a huir, además de ofrecer protección y acogida en los países de tránsito y de llegada. El clamor de los menores desplazados se eleva hoy hacia Dios, tal y como el que se escucha en el libro del Éxodo: «He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos. He bajado a librarlo» (Ex 3,7-8). Dios escucha y, para liberar, interpela con fuerza la conciencia y la acción de cada uno de nosotros, tal y como hizo con Moisés. No podemos permanecer indiferentes, ni acostumbrarnos a tanto sufrimiento.

Un llamamiento a la responsabilidad de todos

Incluso uno solo de estos pequeños nos llama, en nuestra vida personal, a abrir los ojos y el corazón para escuchar en profundidad su historia, sus miedos y sus sueños, superando esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato estadístico que no nos afecta directamente. Es una invitación a reconocer al niño en su dignidad, aún antes que en su condición de “migrante”, y a proteger sus derechos fundamentales: a la vida, a la educación y a un nivel de vida que le permita crecer y desarrollarse plenamente desde el punto de vista físico, mental, espiritual, moral y social.

Incluso uno solo de estos pequeños nos llama, en la vida eclesial, a convertir la hospitalidad de un concepto abstracto en una práctica pastoral constante. No podemos limitarnos a delegar esta tarea a instituciones o asociaciones dotadas de un carisma específico: ante los rostros concretos que nos interpelan en el día a día, toda la comunidad cristiana está llamada a sentirlos como a sus propios hijos y a acercarse a la historia concreta de cada uno. Es necesario animar a las comunidades cristianas a integrar y valorar a los refugiados e inmigrantes como miembros de pleno derecho de la familia eclesial, promoviendo nuevos itinerarios educativos y espirituales, incluso personalizados, que superen la lógica del puro asistencialismo. En particular, es fundamental prevenir la soledad, el aislamiento y el rechazo, que no pocas veces afectan también a los hijos de los emigrantes, y promover dinámicas de encuentro e integración en las que los jóvenes del territorio y los jóvenes inmigrantes puedan fortalecerse juntos, en un camino de respeto mutuo, solidaridad y amistad.

Incluso uno solo de estos pequeños, en el marco de las distintas religiones, nos recuerda que la vulnerabilidad de los más pequeños no conoce fronteras confesionales y nos une en una responsabilidad humanitaria y espiritual compartida. Se convierte en un terreno fértil para un diálogo interreligioso concreto, en el que los creyentes, inspirándose en el propio sentido de la trascendencia, cooperen en la creación de redes de protección. Las comunidades de fe están llamadas a crear espacios en los que cada niña y cada niño sean respetados y valorados en sus respectivas identidades culturales, previniendo así el riesgo de radicalización por parte de grupos extremistas. Proteger a un menor significa, en última instancia, custodiar la huella divina impresa en él.

Incluso uno solo de estos pequeños, en el contexto de las instituciones civiles, nos insta a reafirmar el principio del interés superior del menor. Las instituciones públicas y privadas están obligadas a situar en el centro la protección y la dignidad de cada niño y adolescente. Esto implica la adopción de instrumentos jurídicos eficaces de protección, promoviendo la reunificación familiar y evitando los traumas de la separación. Es urgente un cambio de perspectiva: hay que desplazar el eje del debate de la mera gestión de los flujos migratorios a la protección plena e inmediata de los derechos humanos, adoptando «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran» (Discurso al Parlamento español, Madrid, 8 junio 2026).

Encomendemos a los menores migrantes y refugiados a la protección maternal de María Santísima, quien, junto a san José y a Jesús, aún niño, conoció la crueldad de la violencia de Herodes y el drama del exilio en Egipto (cf. Mt 2,13-15); que sea Ella quien acompañe sus pasos y ayude a nuestras comunidades a convertirse en signos vivos y creíbles del Evangelio.

Vaticano, 11 de agosto de 2026, memoria de Santa Clara de Asís.
 

LEÓN PP. XIV

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«En cada niño y niña migrante está presente Cristo mismo»

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El 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado bajo el lema «Incluso uno solo de estos pequeños». Con este motivo, el jueves 24 tuvo lugar, en la parroquia de El Salvador, en Málaga, la Vigilia de Oración convocada por la Delegación de Migraciones.

"En cada niño y niña migrante está presente Cristo mismo"
Vigilia de Oración con motivo de la Jornada de Migrantes y Refugiados
E. LLAMAS

Varios signos y gestos hilaron la celebración, cuyos cantos fueron guiados por el grupo “Jerusalén”. El diácono permanente Miguel Mellado proclamó la lectura del Evangelio de san Mateo 18, 1-10, del que bebe el lema de la Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado («Incluso uno solo de estos pequeños») y el obispo, D. José Antonio Satué expresó en su homilía que, con esta Jornada, “la Iglesia nos invita a mirar especialmente a los menores migrantes y refugiados, a los niños y adolescentes que llegan solos, dejando atrás su familia, su tierra y muchas veces experiencias de sufrimiento. La realidad de Ceuta nos recuerda que no estamos hablando de una cuestión lejana. Son rostros concretos, historias concretas, niños y jóvenes que necesitan protección, acogida y un futuro”. Y compartió tres actitudes para hacer realidad este Evangelio: mirar al pequeño, acogerlo y acoger su don.

En primer lugar invitó a mirar al pequeño pues «Jesús nos enseña a mirar a aquellos que fácilmente pueden quedar en segundo plano. Un menor migrante no es solamente un número, una estadística o un problema que resolver. Es una persona. Es un niño. Es un adolescente. Tiene un nombre, una historia, unos sueños y una dignidad que nadie puede quitarle. Cuando Jesús dice «uno solo de estos pequeños», nos recuerda algo importante: aunque fuera solamente uno, ya sería suficiente para que nos importara. Aprendamos a mirar, con la mirada de Dios, de la Trinidad, a estos pequeños, mirémonos con esa mirada nueva y limpia de Dios.

En segundo lugar, a acogerlos: “Jesús no dice simplemente que tengamos compasión. Dice: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí». Acoger significa no perder nunca de vista a la persona que tenemos delante. La Iglesia quiere estar cerca de quienes sufren, especialmente de los más vulnerables. Y hoy quiere recordar que detrás de cada menor que migra hay muchas veces una historia de dolor, separación, miedo y esperanza. Por eso necesitamos comunidades cristianas que sepan acompañar, escuchar, integrar y tender la mano. Cuidemos esta actitud de la acogida. Entre nosotros, en la Iglesia y con los migrantes. Acoger en el corazón, dejar que Dios me haga acogedor”.

Y, por último, acoger su don pues “Jesús nos dice hoy que, cuando recibimos a uno de estos pequeños, lo recibimos a Él mismo. Y cuando Dios se hace presente, Él es siempre para nosotros. Aun reconociendo con realismo que la integración no es siempre fácil, la Iglesia nos anima a considerar en positivo a los migrantes, a contemplarlos como un regalo para nosotros, para nuestras familias, para nuestras comunidades, para nuestra sociedad”. 

Testimonio

La celebración continuó con varios gestos más como el testimonio de la religiosa de la Asunción Magdalena que trabajó en Málaga durante muchos años y que, desde Tenerife, envió un audio contando los proyectos con personas migrantes que llevan a cabo cuatro congregaciones unidas. 

También se encendieron cuatro velas: la de la acogida, por quienes llegan a nuestras fronteras cansados, heridos o rechazados; la del amor, por los niños y niñas migrantes que han conocido la soledad, el hambre o la violencia; la de la justicia, por quienes son explotados, discriminados o privados de sus derechos por ser migrantes o refugiados; y la de la vida, por quienes han perdido la vida en el mar, en el desierto o en las fronteras del mundo.

Un último gesto fue el de la Palabra que consistió en colocar en el centro una Biblia abierta por la lectura del Evangelio que guiaba la celebración al tiempo que se recordaba que cada pequeño importa y “que nunca olvidemos que, en cada pequeño migrante y refugiado, Cristo mismo sale a nuestro encuentro”. 

Jornada

El próximo 27 de septiembre la Iglesia celebra una nueva edición de la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, una cita que, desde hace más de un siglo, invita a toda la comunidad cristiana a mirar con atención y compromiso la realidad de las personas migrantes. Para esta 112ª jornada, el papa León XIV ha elegido el lema “Incluso uno solo de estos pequeños”, inspirado en las palabras de Jesús en el Evangelio de Mateo: “El que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, me recibe a mí mismo” (Mt 18,5).

Con este lema, el Papa dirige la mirada de la Iglesia hacia uno de los rostros más vulnerables de la movilidad humana: los niños, niñas y adolescentes migrantes quienes, en muchas ocasiones, se ven obligados a abandonar su hogar por la pobreza, la violencia, los conflictos o la falta de oportunidades, afrontando situaciones de especial riesgo y desprotección.

La celebración de esta Jornada tendrá lugar en la Catedral el domingo 27 a las 11.30 horas.

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LA RISA: RECUPERAR LA ALEGRÍA DE CREER, por Jesús Martín Gómez

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LA RISA: RECUPERAR LA ALEGRÍA DE CREER, por Jesús Martín Gómez

Cuando Guillermo de Baskerville descubre que el causante de las muertes de la abadía es un libro que causa la risa de los monjes, comienza un diálogo con el anciano monje, Jorge de Burgos. Estoy hablando de la célebre novela “El nombre de la Rosa” (Umberto Eco, 1980) y espero no estar haciendo spoiler a nadie. Si es así, dejen de leer estas líneas y salten al siguiente párrafo. El auténtico problema del venerable Jorge era la risa, porque según él: «La risa acaba con el miedo. Sin miedo no hay fe. Porque sin miedo al diablo, no se necesita a Dios».

Al contrario de lo que pensaba el Venerable Jorge, la risa no entorpece a la espiritualidad. Depende de dónde brote, pero cuando sus fuentes son la alegría, la humildad y el amor, la risa es, sin duda alguna, la expresión más sencilla de la vida abundante que propone el evangelio. Ya lo dice el Eclesiastés: «hay un tiempo para llorar y un tiempo para reír» (3,4) En la vida de fe hay momentos de silencio, reflexión y seriedad; pero también los hay para reírse, disfrutar o hacer bromas. Porque la vida no es solo para soportarla, también está para disfrutarla.

Seriedad y madurez espiritual no son sinónimos. No es compatible llevar a Dios en el corazón y ser incapaces de mantener una conversación sencilla. La idea es vivir nuestra humanidad delante de Dios. Para ello es necesario también diferenciar entre aquel humor que une y aquel que destruye, entre las bromas que crean complicidad y las que humillan. Porque nuestro humor también revela cómo nos vemos a nosotros mismos y cómo vemos a los demás.

Una virtud cristiana es saber reírse de uno mismo. Todos hemos metido la pata o hemos hecho algo de lo que después nos hemos reído. Aprender a reconocer nuestras propias limitaciones nos ayuda a vivir con humildad. No necesitamos presentar frente a los demás una imagen perfecta de nosotros mismos, esto sería excesivamente arduo, es preferible no tomarnos demasiado en serio.

Así la alegría y el buen humor también se convierten en una forma de testimonio. Porque quien vive con esperanza ha aprendido a vivir de una forma diferente, sin fingimiento. Una comunidad donde las personas pueden compartir una comida, contar una anécdota, reírse juntas y disfrutar de la compañía, es una auténtica familia, expresión gozosa del Evangelio que se hace vida.

Jesús Martín Gómez

Párroco de Vera

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Jueves, 24 de septiembre de 2026

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Dossier de prensa diario elaborado por la Delegación diocesana de Medios de Comunicación Social de la diócesis de Córdoba.

  • 20260924 Dossier de prensa

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Las Delegaciones y Secretariados Diocesanos abren el nuevo curso pastoral con la mirada puesta en la Asamblea Diocesana de 2027

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Las Delegaciones y Secretariados Diocesanos abren el nuevo curso pastoral con la mirada puesta en la Asamblea Diocesana de 2027

Las Delegaciones y Secretariados Diocesanos abren el nuevo curso pastoral con la mirada puesta en la Asamblea Diocesana de 2027

El encuentro comenzó a las 17.00 horas con la acogida de los participantes y un momento de oración. Posteriormente, el Obispo de Huelva, Mons. Santiago Gómez Sierra, presentó las líneas fundamentales del nuevo Curso Pastoral 2026-2027, a partir de su reciente Carta Pastoral, cuyo lema es «Como discípulos del Señor, caminamos juntos para renovar la misión».

La propuesta pastoral para este curso se sitúa en continuidad con el camino recorrido por la Diócesis durante los últimos años. De este modo, la implementación del Sínodo y la renovación de las Orientaciones Pastorales Diocesanas 2022-2027 constituyen los dos ejes que marcarán el itinerario hacia la Asamblea Diocesana.

En este sentido, Mons. Gómez Sierra ha planteado el nuevo curso como una oportunidad para profundizar en un estilo de Iglesia marcado por la escucha, el discernimiento, la corresponsabilidad y la participación, siempre al servicio de la misión evangelizadora. La preparación de la Asamblea se entiende así no como una tarea añadida a la vida diocesana, sino como parte del camino de renovación pastoral emprendido en los últimos años.

A continuación, diferentes miembros del Equipo Sinodal Diocesano presentaron el itinerario previsto para los próximos meses de cara a la celebración de la Asamblea Diocesana, que tendrá lugar los días 5 y 6 de junio de 2027. La preparación comenzará desde las distintas realidades de la Iglesia diocesana, implicando a parroquias, comunidades, movimientos, asociaciones, hermandades y organismos pastorales.

Este proceso se desarrolla, además, en el marco de la etapa de implementación del Sínodo sobre la Sinodalidad. La Secretaría General del Sínodo ha establecido para 2027 la celebración de las Asambleas de evaluación de las Iglesias locales, invitando a cada diócesis a releer con agradecimiento y sinceridad el camino recorrido, reconocer los frutos que han madurado y discernir los pasos que deben darse hacia el futuro.

Precisamente, el documento «Hacer memoria», publicado por la Secretaría General del Sínodo el pasado mes de julio, ofrece criterios e indicaciones para acompañar la preparación de estas Asambleas, concebidas como una experiencia profundamente espiritual de evaluación, discernimiento y apertura a nuevos caminos.

Por su parte, el Vicario General de la Diócesis de Huelva, Joaquín Sergio Sierra Cervera, explicó la relevancia de la cita del próximo mes de junio, que permitirá abordar conjuntamente dos dimensiones estrechamente vinculadas: la celebración de la Asamblea Diocesana, en el marco del proceso de implementación del Sínodo, y la evaluación y discernimiento de las Orientaciones Pastorales Diocesanas 2022-2027, cuyo periodo de vigencia culminará el próximo año.

Las actuales Orientaciones Pastorales, bajo el lema «Él va por delante de vosotros» (Mc 16,7), fueron planteadas como líneas de trabajo para las Delegaciones y Secretariados Diocesanos, las parroquias y las distintas realidades eclesiales, con el propósito de favorecer un trabajo pastoral más coordinado, pasando de una dinámica sectorial a otra basada en proyectos y en la colaboración entre los distintos agentes pastorales.

De esta manera, el curso pastoral que ahora comienza se presenta como un tiempo para hacer memoria agradecida del camino recorrido, evaluar la realidad diocesana, discernir los desafíos presentes y proponer juntos los pasos que la Iglesia de Huelva está llamada a dar. Un itinerario que tendrá en la Asamblea Diocesana de junio de 2027 uno de sus momentos centrales.

La jornada concluyó con la invitación a las Delegaciones y Secretariados Diocesanos a asumir este proceso desde la comunión, la participación y la responsabilidad compartida, haciendo de este nuevo curso una oportunidad para seguir caminando juntos y renovar la misión evangelizadora de la Iglesia en Huelva.

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Juventud prepara la Semana de Cine Espiritual invitando a tener valor

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Juventud prepara la Semana de Cine Espiritual invitando a tener valor

La Delegación de Infancia y Juventud prepara ya la XIII edición de la Semana de Cine Espiritual que tendrá por lema «Tened valor: yo he vencido al mundo», basándose en el pasaje de Juan 16, 33, y se celebrará en la Caja Blanca del 1 al 5 de febrero. Los centros educativos que deseen participar, ya pueden inscribirse.

Juventud prepara la Semana de Cine Espiritual invitando a tener valor

Esta propuesta, impulsada desde la Conferencia Episcopal Española, pretende «ayudar a los centros educativos a profundizar en las competencias digitales, comunicativas y espirituales de sus alumnos mediante la proyección de una serie de películas que promueven valores como la amistad, la responsabilidad, la fe, la escucha, la acogida, la resiliencia… todo ello acompañado por un material que les sirva de base para trabajar en ellos», explica el delegado de Juventud, José Miguel Porras. 

Las películas se proyectarán en el auditorio de la Caja Blanca, en Málaga, del 1 al 5 de enero de 2027, en horario lectivo escolar. Este espacio del Área de Juventud del Ayuntamiento de Málaga tiene capacidad para 192 personas. Los centros educativos que deseen participar, han de contactar con la Delegación escribiendo un correo electrónico a juventud@diocesismalaga.es, para reservar las plazas. Se pedirá una aportación de 2€ por participante. 

Las películas elegidas para esta edición son: “David, una aventura gigante”, “Olivia y el terremoto invisible”, “Las ovejas detectives” e “Incontrolable”. En el siguiente dossier, la Delegación de Juventud explica todos los detalles sobre esta Semana y sus películas. 


Dossier XIII Semana Cine Espiritual

Dossier XIII Semana Cine Espiritual

Sinopsis de las películas

David, una aventura gigante (para alumnos de 1º Primaria y 1º ESO).

Película inspiradora que nos muestra cómo la vida del joven pastor David cambia radicalmente cuando es ungido en secreto por el profeta Samuel como rey de Israel. David se tendrá que enfrentar con valentía a numerosos desafíos que pondrán a prueba su fe en Yahveh, el Dios de sus antepasados, que le guiará en los momentos más difíciles, dándole fuerza y valor. Un musical inspirador para toda la familia con canciones tan emocionantes y épicas como Sigue la luz, Shalom o Mi Dios, destacando el papel de la madre de David, así como la dura e injusta persecución por parte de Saúl, además de un guiño cristológico al final. Un relato vocacional y de crecimiento personal y espiritual imprescindible para Primaria y también 1º ESO.

Olivia y el terremoto invisible (para alumnos de 1º a 6º Primaria)

Película de animación en stop motion para toda la familia basada en la novela La película de la vida, de Maite Carranza, con más de 24.000 ejemplares vendidos en España. Una película que ha pasado por numerosos festivales internacionales y que ha sido muy valorada en el Festival de Cine de Gijón por las familias, ya que toca precisamente uno de los temas que más preocupa a los españoles, que es la vivienda, así como la pobreza infantil y los desahucios. Y es que la protagonista, Olivia, una niña de 12 años, ve como su vida colapsa cuando desahucian a su familia. Junto con su madre y su hermano ocupan un apartamento vacío de un barrio periférico y, mientras trata de cuidar a su hermano y a su madre, que cae en depresión, encuentra nuevos amigos que la ayudan a sobrevivir a los terremotos de la vida. Además, con su imaginación, logra crear una fantasía protectora para su hermano imaginando que están rodando una película. Una conmovedora película de superación, resiliencia y amistad con un mensaje de esperanza en tiempos difíciles.

Las ovejas detectives (para alumnos de ESO, Bachillerato y Ciclos)

Comedia basada en la novela de Leonie Swann, que sigue a un rebaño de ovejas que investiga el asesinato de su querido pastor, en una aventura llena de pistas, misterios, sospechosos y giros inesperados. Un pastor, George, que quiere a cada una como si fueran sus hijas, les ha puesto un nombre, y todas las noches les cuenta una novela de misterio. Cuando es asesinado, las ovejas se ponen en marcha para resolver el crimen, aprendiendo a colaborar y a usar sus fortalezas para resolver el caso, ya que cada una tiene una personalidad y una voz única. Una hilarante comedia muy valorada por el público y la crítica (96% de críticas positivas en Rotten Tomatoes) que a través de sus metáforas y diálogos aborda tanto las grandes preguntas del ser humano, con temas muy interesantes como la importancia de honrar y recordar a los seres queridos que ya no están, la gestión del duelo, la resiliencia, los prejuicios, el rechazo de los que son diferentes o vulnerables o la imagen del “buen pastor”.

Incontrolable (4º ESO, Bachillerato y Ciclos)

Premiada película basada en una extraordinaria historia real, nos cuenta el viaje de superación de John Davidson, aprendiendo a aceptarse y a convivir con el síndrome de Tourette. John se enfrentará con valor y humor a los prejuicios de sus compañeros de colegio, sus vecinos y compañeros de trabajo, al rechazo y a sus propios miedos, descubriendo que la valentía y la humanidad pueden ser más fuertes que cualquier obstáculo. Será acogido por una vecina, madre de un amigo, que, superando los prejuicios, será capaz de ayudarle a recuperar la autoestima y a gestionar sus emociones, tratándole como a su hijo.

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Ha fallecido, a los 93 años, el sacerdote D. Gabriel Pérez Sánchez

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Ha fallecido, a los 93 años, el sacerdote D. Gabriel Pérez Sánchez

D. Gabriel Pérez Sánchez, sacerdote diocesano, ha fallecido este miércoles 23 de septiembre. El velatorio está teniendo lugar en la sala 2 del cementerio de San Gabriel (Parcemasa) y el funeral tendrá lugar el jueves 24 de septiembre, a las 18.30 horas, en la capilla 2 de dicho camposanto.

Ha fallecido, a los 93 años, el sacerdote D. Gabriel Pérez Sánchez
D. Gabriel Pérez durante su toma de posesión como vicario parroquial de la Victoria y San Lázaro
//A. SELL

Nacido en Algatocín, el 19 de octubre de 1932, dedicó su vida al servicio de la Iglesia desde su ordenación, en 1960. 

Entre otros destinos pastorales en la diócesis, asumió la labor de ecónomo de Jubrique y encargado de Genalguacil, prestando también servicio en su pueblo natal, Algatocín. Tras pasar tres años como vicario parroquial de San Felipe Neri, fue destinado a Casares como ecónomo.

Gran parte de su ministerio posterior se caracterizó por su dedicación pastoral a los enfermos, ejerciendo como capellán de Carlos Haya durante más de quince años. 

Paralelamente a su labor en el hospital, forjó un vínculo pastoral inquebrantable con la parroquia de San Felipe Neri de Málaga, a la que sirvió durante décadas. Volvió a esta comunidad para desempeñar los encargos de vicario parroquial, administrador parroquial y, finalmente, párroco.

En 2016 fue destinado como vicario parroquial a Santa María de la Victoria y la Merced, y San Lázaro

En una carta publicada en el boletín de la archicofradía de la Sangre de la que fue director espiritual, D. Gabriel Pérez confesaba haber abrazado el sacerdocio «por “haber sido amado primero”, y por “responder al Amor con amor”».

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La Archidiócesis de Sevilla ordena a cuatro nuevos diáconos (2026)

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La Archidiócesis de Sevilla ordena a cuatro nuevos diáconos (2026)

La Archidiócesis de Sevilla ordena a cuatro nuevos diáconos (2026)

La Catedral de Sevilla acoge el sábado 26 de septiembre, a las once de la mañana, la ordenación diaconal de cuatro seminaristas de Sevilla. Una ceremonia presidida por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en la que, además, se ordenará sacerdote al diácono Pedro Lu.

Carlos Javier Corento, de 34 años (Mairena del Aljarafe); Elder João Tavares, de 26 años (Cabo Verde), y Javier Garrido, también de 26 años (Dos Hermanas), del Seminario Metropolitano, y Fabio Martarelli, de 50 años (Osimo, Italia), del Redemptoris Mater, se preparan ante su inminente ordenación con oración y reconociendo que con el diaconado no se trata simplemente de alcanzar una etapa más, sino de recibir un don inmerecido. El diaconado significa ser configurado con Cristo Siervo, con aquel que ha venido no para ser servido, sino para servir y dar la vida.

Reportaje fotográfico 

 

Noticias

REPORTAJE | El diaconado, una llamada al servicio

Citas vocacionales para septiembre

 

Testimonios

Carlos Corento, ante su inminente ordenación diaconal: «Es una oportunidad para configurarme más con Cristo servidor»

Elder Tavares afronta el diaconado como “una llamada a servir de una manera nueva a Dios y a los demás”

Javier Garrido: «Es impresionante recibir el ministerio del diaconado, poder proclamar la Palabra de Dios, servir al altar y a los pobres»

Fabio Martarelli, el seminarista italiano que será ordenado diácono el próximo sábado en la Catedral de Sevilla

 

Retransmisión

Seguir en directo la ordenación a través del canal del Cabildo Catedral en youtube (26-09-2026)

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El diaconado, una llamada al servicio

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El diaconado, una llamada al servicio

El diaconado, una llamada al servicio

La Catedral de Sevilla acoge el sábado 26 de septiembre, a las once de la mañana, la ordenación diaconal de cuatro seminaristas de Sevilla. Una ceremonia presidida por el arzobispo, monseñor José Ángel Saiz Meneses, en la que, además, se ordenará sacerdote al diácono Pedro Lu.

Carlos Javier Corento, de 34 años (Mairena del Aljarafe); Elder João Tavares, de 26 años (Cabo Verde), y Javier Garrido, también de 26 años (Dos Hermanas), del Seminario Metropolitano, y Fabio Martarelli, de 50 años (Osimo, Italia), del Redemtoris Mater, se preparan ante su inminente ordenación con oración y reconociendo que con el diaconado no se trata simplemente “de alcanzar una etapa más, sino de recibir un don inmerecido. El diaconado significa ser configurado con Cristo Siervo, con aquel que ha venido no para ser servido, sino para servir y dar la vida”, explica Fabio.

En esta línea se expresa Elder, quien confiesa que después de tantos años de formación, “siento que llega un momento importante en el que todo lo aprendido se va haciendo cada vez más concreto. No espero que el diaconado sea simplemente un paso más dentro de la formación, sino una llamada a servir de una manera nueva a Dios y a los demás. Lo afronto con mucha ilusión, pero también siendo consciente de la responsabilidad que supone”. Por su parte, Javier se prepara para este paso “creciendo en la confianza en Dios. Rezo mucho con la cita de ‘sé de quién me he fiado’ descubriendo asombrado la obra que Dios hace en mí y me siento afortunado de ser espectador de la obra de Dios en las personas con que camino, es uno de los mayores regalos que Dios me concede”. Finalmente, Carlos coincide con sus compañeros en que quiere vivir este momento “como un verdadero servicio a Dios y a la Iglesia. No lo veo simplemente como un paso más dentro del camino hacia el sacerdocio, sino como una oportunidad para configurarme más con Cristo servidor y aprender a entregarme a los demás con humildad y generosidad”.

El diaconado no es la meta

Ciertamente, el diaconado no es la meta. Pese a ello, sí es un paso que “impresiona”, confiesa Javier al ser consciente de cómo el diácono puede proclamar la Palabra, servir al altar y a los pobres. Le emociona también la posibilidad de “poder bautizar y dar a luz a la fe de la Iglesia a tantos niños y adultos, poder ser testigo del amor trinitario en el sacramento del matrimonio, despedir santamente a los difuntos, rezando por su salvación y anunciando la esperanza en el Reino de los Cielos, que tanta falta hace en este mundo desesperanzado en tanto momentos. Es una tarea ardua, pero me ilusiona, no por lo que haré sino por lo que Dios hará por medio de mí para con su pueblo y para conmigo”.

Los cuatro seminaristas insisten en que el diácono está llamado “de una manera particular al servicio”, apunta Fabio, lo que supone una gran responsabilidad y un compromiso con la Iglesia. Pero lejos de achantarse, el italiano pone toda su confianza en el Señor: “Si Él me ha llamado, será también Él quien me conceda la gracia necesaria para responder”, porque “Dios no llama porque uno sea fuerte o capaz, sino que llama a personas concretas, con su historia y sus debilidades, para manifestar en ellas su poder. Por eso deseo entrar en el diaconado apoyándome no en mis fuerzas, sino en la fidelidad de Dios”.

Para Elder la ordenación diaconal supone “confirmar de una manera más profunda aquel ‘sí’ que un día comencé a darle al Señor”, a través del servicio y “estando disponible para Dios y para los demás”. Mientras que Carlos lo vive como “una oportunidad para configurarme más con Cristo servidor y aprender a entregarme a los demás con humildad y generosidad”.  Este -continúa- es un momento “muy importante en mi camino y que cada día me acerca un poco más a la plena realización de mi vocación sacerdotal”.

“No es necesario tener todas las respuestas”

Cada uno de los nuevos diáconos tiene un testimonio vocacional distinto: a unos Dios les llamó pronto y a otros un poco más tarde; a unos en nuestra diócesis, y a otros fuera de ella. Algunos venían de coquetear con otras religiones o de vivir casi como ateos, mientras que otros iban creciendo en la fe en el seno de las hermandades o de una comunidad parroquial. Sea como fuere esa primera llamada, los cuatros coinciden en que no hay que tener miedo de responder al Señor porque Él solo quiere nuestra felicidad.

“Mi experiencia es que el Señor no defrauda -añade Fabio-. Por eso, a un joven que siente la llamada le diría: no mires solamente tu debilidad; mira lo que Dios puede hacer con tu debilidad. Déjate acompañar por la Iglesia, discierne la llamada y, si descubres que el Señor te llama, no tengas miedo de decirle que sí”. Elder también recomienda no tratar de responder todas las preguntas antes de comenzar el camino, porque “muchas veces queremos tener todo claro antes de dar un paso, pero la vocación se va descubriendo poco a poco. Lo importante es confiar en el Señor, dedicar tiempo a la oración y dejarse acompañar por personas que puedan ayudar en el discernimiento. Decirle “sí” a Dios no significa que desaparezcan las dudas o las dificultades, sino confiar en que Él estará presente en medio de ellas”. Además, Javier recuerda que todos “tenemos una misión en la vida, que no estamos aquí de paso, sino que hay algo que Dios quiere de ti: ser semejante a Él, ser eternamente feliz. Esto lo seremos si descubrimos la misión que Él nos tiene preparada. Por eso, busca con deseo lo que Dios quiere de ti, te garantizo que te cambiará la vida y en el caminar serás verdaderamente feliz, ya sea buscando la santificación de tu esposa o de tu marido, como sacerdote de Cristo, religiosa o monja contemplativa”. Para terminar, Carlos invita a todos a aquellos jóvenes que sientan inquietud vocacional a hablar con sus párrocos y que, a través de la Pastoral Vocacional, “vayan a conocer la realidad del Seminario de Sevilla, vean cómo vivimos y lo que hacemos, y puedan escuchar los testimonios vocacionales de diferentes seminaristas, donde quizás se encuentren identificados con historias concretas. Lo importante -recalca- es ponerse delante del Señor, rezar y dejarse acompañar para descubrir qué quiere Él de cada uno”.

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