Antonio Márquez peregrinó, junto a la Cofradía del Rocío, al convento de las religiosas Mínimas de Triana (Sevilla) y nos cuenta la crónica en el podcast Victoria, Gloria a Ti.
Antonio Márquez peregrinó, junto a la Cofradía del Rocío, al convento de las religiosas Mínimas de Triana (Sevilla) y nos cuenta la crónica en el podcast Victoria, Gloria a Ti.
Queridos diocesanos, hermanas y hermanos de Málaga y Melilla:
La solemnidad de Todos los Santos nos invita a contemplar a tantos hombres y mujeres que han alcanzado la plenitud de la vida en Dios. Al celebrar esta fiesta, quisiera que nos preguntáramos qué imagen de santidad llevamos dentro. A veces la hemos asociado a personas alejadas de los problemas del mundo y con un rostro serio. Pero ¿es esta la santidad a la que nos llama Jesús?
El Evangelio nos presenta otro horizonte: la santidad no nos aparta de la vida, sino que nos hace vivirla con más amor, esperanza y gozo. Para redescubrir esta llamada, propongo tres palabras: Gracia, comunidad y alegría.
1. Gracia: la santidad comienza en Dios
La santidad no comienza en nuestros esfuerzos, sino en el amor de Dios, que nos precede, nos sostiene y nos transforma. Como recuerda el papa León, la santidad, «en vano buscada con esfuerzos aislados, se revelará por lo que es: correspondencia a la Gracia que nos precede, nos sostiene y nos transfigura» (En la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, 12 de junio de 2026).
Esto no significa que nuestros esfuerzos sean innecesarios, sino que nacen de una respuesta agradecida al amor recibido. Ser santo no consiste en aparentar perfección, sino en dejar que Dios nos enseñe a aceptar nuestra fragilidad, purifique nuestro corazón y nos ayude a comenzar de nuevo.
2. Comunidad: nadie se santifica en soledad
El papa Francisco nos advirtió: «Es tal el bombardeo que nos seduce que, si estamos demasiado solos, fácilmente perdemos el sentido de la realidad y la claridad interior, y sucumbimos. La santificación es un camino comunitario, de dos en dos. Así lo reflejan algunas comunidades santas» (Gaudete et exsultate, 140-141)
Los demás nos ayudan a crecer, nos corrigen, nos sostienen y nos enseñan a amar más allá de nuestras preferencias. Por eso necesitamos parroquias y comunidades abiertas, capaces de acoger al que llega y de acompañarlo en su camino particular de santidad.
3. Alegría: la dicha de las bienaventuranzas
La santidad tampoco es una vida apagada, marcada por la tristeza o la renuncia permanente. Francisco recuerda que «feliz» o «bienaventurado» llega a ser sinónimo de «santo», porque quien vive la Palabra de Dios encuentra, en la entrega de sí, la verdadera dicha (cf. Gaudete et exsultate, 64).
Las bienaventuranzas nos descubren una alegría distinta de la que propone el mundo: no nace del éxito o del reconocimiento, sino del amor, la misericordia, la justicia y la entrega. No ignora el sufrimiento, pero confía en que ni siquiera la cruz tiene la última palabra.
Queridos hermanos, pidamos que nuestra Iglesia de Málaga sea una comunidad que viva de la Gracia, camine unida y transmita la alegría del Evangelio. Que María, Reina de Todos los Santos, nos ayude a vivir una santidad alegre y comprometida.
Recibid un saludo muy cordial en el Señor.
En Málaga, dos iniciativas nacidas del colectivo de matronas intentan poner luz y esperanza en un momento tan difícil como el del duelo perinatal: la atención y acompañamiento de los profesionales del Hospital Materno Infantil ante la muerte de un bebé, aunque aún no haya nacido, y el “Jardín de las Estrellas”, espacio para su descanso en el cementerio, dos experiencias que aportan luz en uno de los momentos más difíciles en la vida de una familia.
«Nunca me he sentido tan sola rodeada de tanta gente», le dijo a la matrona Rocío Agredano una madre tras perder a su bebé antes de nacer. Esta profesional, que trabaja en el Hospital Materno Infantil (HMI) y es asesora de Buenas Prácticas de Enfermería Obstétrica Ginecológica del Colegio de Enfermería de Málaga, forma parte de la subcomisión multidisciplinar que ha desarrollado un PNT, un Procedimiento Normalizado de Trabajo, que guía a los profesionales ante la pérdida perinatal.
¿Cómo nace en usted el empeño de complementar este protocolo? ¿En qué sentido era necesaria su modificación?
En el Hospital Materno Infantil de Málaga contamos con un PNT (Procedimiento Normalizado de Trabajo) que nos guía a todos los profesionales ante la pérdida perinatal. Es un protocolo complejo y en actualización continua, desarrollado por una subcomisión multidisciplinar de la que tengo el honor de formar parte.
Como matrona, sentía la necesidad de complementar y profundizar en el apartado de los cuidados humanos. La forma en que actuamos en esos momentos determina en gran medida cómo va a ser el proceso de duelo de esa familia. Era imprescindible aportar esa visión de acompañamiento cercano, empático e informado para que los padres puedan tomar sus propias decisiones, sintiéndose escuchados y respetados en todo momento.
Son momentos muy difíciles los que rodean la pérdida de un hijo, incluso no nacido, pero pueden ser vividos de otro modo con un buen acompañamiento y apoyo. ¿A qué necesidades responde este protocolo que antes no se atendían?Responde, ante todo, a la necesidad de validar la existencia de ese bebé y dar espacio al dolor. Anteriormente, los tiempos eran màs rígidos y la atención dependía en gran medida del profesional. Con este protocolo hemos logrado avances clave:
– El derecho a decidir y a los ritos: ahora los padres pueden decidir dar sepultura a su hijo en cualquier semana de gestación (antes solo se hacía en los casos obligados por la ley).
– El regalo del tiempo: les permitimos despedirse sin prisas, en shock nadie puede digerir una noticia así de golpe. Facilitamos que acudan familiares, que lo sostengan y creen recuerdos.
– Coordinación transversal y formación: estamos formando al personal para que la atención sea igual de humana y coordinada en Urgencias, Partos, Quirófano o Planta, sabiendo todos cómo actuar de forma homogénea.
– Innovación en el cuidado: el HMI de Málaga ha sido pionero al comprar directamente como material sanitario propio la cuna de abrazos o cuddle cot (cuna fría). Que la dirección apueste por esto demuestra un compromiso real con el duelo. Esta cuna nos permite regalarles a los padres el tiempo necesario para abrazar y besar a su bebé in situ, junto a la entrega de la caja de recuerdos realizada por la asociación «Hay un lugar».
¿Cómo responden las familias y el personal que las atiende?
Para las familias es el peor momento de sus vidas. Llegan a Urgencias esperando ver a su bebé y reciben un impacto devastador. Aparecen el shock, la culpa y un miedo paralizante. Para los profesionales tampoco es fácil: nos forman para sanar y dar vida, y enfrentarnos a la muerte nos remueve profundamente.
Hace tiempo, una madre a la que atendía en partos me dijo algo que se me quedó grabado a fuego: “Nunca me he sentido tan sola rodeada de tanta gente”. Eso es precisamente lo que no podemos tolerar. Acompañar no consiste en saber qué decir, sino en saber estar, en ofrecer un silencio respetuoso, un abrazo y una comunicación empática.
Cuando los padres son acompañados de esta forma, la respuesta general es de un profundo agradecimiento. Suelo mantener el contacto con muchos de ellos tras el alta y sus impresiones nos ayudan a seguir mejorando. Escucharlos nos demuestra que, en medio de la tragedia, saber que no estuvieron solos marca una gran diferencia.
¿En qué consiste ese protocolo, qué elemento ve más necesario y qué frutos da?
El protocolo consiste en coordinar las actuaciones médicas y de enfermería garantizando la continuidad de los cuidados, no solo durante el ingreso, sino también tras el alta.
Seguimiento y apoyo: Al irse a casa, las familias se llevan una cita de revisión para recibir los resultados de los estudios e interconsulta con Salud Mental cuando se requiere.
Red de apoyo y comunidad: Como los recursos de salud mental a veces son limitados, los derivamos activamente a las asociaciones de duelo perinatal. Les entregamos información escrita y los animamos a hablar, a no vivir su dolor en silencio. El duelo no consiste en olvidar, sino en aprender a vivir con la pérdida.
El elemento que da mejor fruto es entender que la atención en esas primeras horas facilita o dificulta el duelo posterior. Cuando cuidamos los detalles —explicar los procedimientos de forma pausada, cuidar el lenguaje corporal o dar espacio a las preguntas— ayudamos a estructurar una vivencia que, de lo contrario, se convierte en un trauma patológico.
Desde su experiencia y su fe, ¿qué diría a alguien que pasa este duelo perinatal?
Como profesional, procuro no imponer mi fe, sino acompañar a cada familia en la suya o en sus propios valores. Pero desde mi vivencia, sé que la fe y la trascendencia son un ancla muy fuerte ante la desolación.
A unos padres en esta situación les diría que su dolor es totalmente legítimo y que no están solos.
La importancia de los ritos: Sea una misa, un entierro o una reunión familiar, los ritos visibilizan al bebé, justifican el dolor y le dan un lugar en la familia (para los padres, pero también para abuelos y hermanos). Lo que no se oculta, se sana mejor.
Respeto sagrado al cuerpo del bebé: Les aseguro que tratamos a su hijo con una delicadeza infinita en cada paso, incluso en la autopsia. En el paritorio cuidamos a su bebé con amor: tejemos mantitas y gorritos, guardamos la pinza del cordón, la huella, un mechón de pelo… Les animo a vestirlo, hacer piel con piel y tomar fotografías. Es su única oportunidad para ejercer de padres de forma física con ese hijo.
Desde la fe cristiana, me reconforta transmitirles que ese amor no se pierde. Su bebé existió, los hizo padres y ha dejado una huella eterna. Con el tiempo, ese dolor devastador se transforma en un amor lleno de memoria agradecida.
Me quedo con las palabras que me dijo una madre doliente y que resumen todo esto: «Gracias a los profesionales que me atendisteis con tanto cariño. No me fui con los brazos vacíos; me llevé un tesoro que me acompañará siempre: mi cajita de recuerdos y la certeza de que mi bebé fue tratado con todo el amor del mundo».
Cristina Gema Cobo Simó es vocal matrona del Colegio de Enfermería de Málaga, que ha impulsado un espacio propio en el cementerio de San Gabriel para los niños que fallecen antes, durante o inmediatamente después del parto, el “Jardín de las Estrellas”, inaugurado este mes de octubre.
¿Cómo se hacía cuando una familia quería dar sepultura a su bebé nacido sin vida antes de existir el jardín de las estrellas?
Antes de la creación del Jardín de las Estrellas, las familias que deseaban dar sepultura a su bebé fallecido durante la gestación o en los primeros días de vida debían seguir los procedimientos administrativos y funerarios correspondientes, que pueden variar en función de las circunstancias del fallecimiento y de la normativa aplicable (tiempo de gestación y peso).
Las familias podían optar por la inhumación o la cremación, de acuerdo con los procedimientos establecidos. Sin embargo, hasta la inauguración del Jardín de las Estrellas no existía un espacio específico destinado al descanso y recuerdo de estos bebés.
La creación de este jardín supone, por tanto, un avance en el reconocimiento y el acompañamiento del duelo perinatal, al ofrecer a las familias un lugar especialmente concebido para recordar y honrar a sus hijos.
¿Por qué le conmueve esta realidad para promover este espacio?
A las matronas y enfermeras que acompañamos a estas familias nos mueve e impulsa la empatía y la necesidad de mitigar, en la medida de lo posible, el profundo dolor que supone para una madre y un padre perder a su bebé. Porque perder a un hijo no significa dejar de ser madre o padre.
La pérdida no se mide por semanas de gestación. El vínculo con ese bebé comienza mucho antes de su nacimiento, desde el momento en que una familia empieza a imaginar su llegada. Por eso, queremos reconocer que esa vida existió, que importó y que merece ser recordada y honrada.
Aunque cada vez se aborda más el duelo perinatal desde una perspectiva multidisciplinar, todavía sigue rodeado de incomprensión, silencio y tabúes en muchos entornos. Espacios como el Jardín de las Estrellas contribuyen a dar visibilidad a esta realidad y ofrecen a las familias un lugar donde recordar a sus bebés y sentirse acompañadas en su duelo.
¿Cómo es de sanador para unos padres poder disponer de este espacio y esta posibilidad?
El duelo perinatal es especialmente complejo, porque las familias tienen que despedirse de un bebé al que, en muchos casos, apenas han podido conocer físicamente, pero al que ya amaban y que formaba parte de sus ilusiones, sus sueños y sus proyectos de futuro.
Disponer de un espacio como el Jardín de las Estrellas puede ser de gran ayuda en ese proceso. Ofrece a las madres, los padres y también a los hermanos y abuelos un lugar íntimo y digno donde recordar a sus bebés, realizar rituales de despedida, dedicarles unas palabras, rezar o simplemente permanecer en silencio.
Además, el contacto con la naturaleza y la tranquilidad de este entorno pueden favorecer momentos de recogimiento y reflexión, permitiendo a las familias mantener vivo el vínculo afectivo con sus pequeños.
No se trata de borrar el dolor ni de olvidar, sino de ofrecer un lugar donde ese amor y ese recuerdo tengan su propio espacio, respetando siempre la manera en que cada familia vive su duelo.
¿Existe algo así en otros lugares de España?
Sí, afortunadamente cada vez existen más espacios dedicados al recuerdo y homenaje de los bebés fallecidos durante la gestación o poco después de nacer.
En España encontramos iniciativas de este tipo en numerosas comunidades autónomas, como Cataluña, una de las pioneras en habilitar estos espacios, Madrid, Galicia, País Vasco, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Aragón, Extremadura, Baleares y Canarias.
En Andalucía también se están dando pasos importantes. Este mes de octubre se han inaugurado el monumento «El amor que llena el vacío», en Sevilla, y el «Jardín de las Estrellas», en Málaga.
Estos lugares pueden encontrarse en cementerios, parques o jardines y, aunque presentan características diferentes, comparten una misma finalidad: ofrecer a las familias un espacio digno de recuerdo, homenaje y recogimiento.
Son iniciativas que contribuyen a dar visibilidad al duelo perinatal, a reconocer la existencia de estos bebés y a facilitar que sus familias puedan recordarlos y vivir su proceso de duelo de una manera más acompañada.
¿Qué ayudas ha encontrado y qué recibimiento han encontrado en las familias?
En junio de 2025, desde el Colegio Oficial de Enfermería de Málaga nos dirigimos al Ayuntamiento para trasladarle la necesidad de contar en nuestra ciudad con un espacio dedicado al recuerdo y homenaje de los bebés fallecidos durante la gestación o poco después de nacer, una iniciativa de la que Málaga carecía hasta ese momento.
Desde el primer instante encontramos una gran sensibilidad y disposición para hacer realidad este proyecto, estableciéndose una estrecha colaboración entre Parcemasa y nuestra organización colegial.
También trabajamos para recoger y trasladar las inquietudes, necesidades y deseos de las asociaciones de apoyo al duelo perinatal y de la Asociación Pro Beatificación del Doctor Gálvez Ginachero, cuya implicación ha sido importante en este proceso.
En cuanto a las familias, creo que la emoción, la sensibilidad y los sentimientos compartidos durante la inauguración del Jardín de las Estrellas hablan por sí solos. Fue un momento profundamente emotivo que permitió comprender lo que significa para ellas disponer de un lugar donde recordar a sus bebés, honrar su memoria y sentirse acompañadas.
Para el Colegio Oficial de Enfermería de Málaga, saber que hemos contribuido a hacer realidad ese espacio es una enorme satisfacción, tanto desde el punto de vista profesional como humano.
En la víspera de la solemnidad de Todos los Santos, el arzobispo de Sevilla, Monseñor José Ángel Saiz Meneses, presidió la Eucaristía en la Parroquia de Jesús de Nazaret y Nuestra Señora de Consolación, en la barriada sevillana conocida como ‘Los Mares’, concelebrada por el párroco, José Antonio Jiménez, y el arcipreste de La Corza- Pino Montano, Francisco Javier Ojeda. Previamente a la celebración de la misma, a la que asistieron representantes de todas las realidades parroquiales, tuvo lugar la bendición de las nuevas vidrieras, un proyecto que viene desarrollándose desde los años en los que el sacerdote José Blanco se encontraba al frente de la parroquia.
Reflejo singular de la belleza del Evangelio
Tomando como hilo conductor de su homilía las lecturas de la solemnidad de todos los Santos, el arzobispo de Sevilla destacó el significado espiritual de las vidrieras, deteniéndose en cómo transforman la luz del sol en colores y belleza y recordando que, de igual modo, estamos llamados a dejar pasar la luz de Dios a través de nuestra vida y reflejar la belleza del Evangelio: «La luz es Cristo, que ilumina nuestra existencia y nos ayuda a caminar por el sendero del bien».
Asimismo, monseñor Saiz instó a los presentes a «ser luz y sal» en el día a día, mostrando que son una comunidad viva, acogedora y fraterna, «en la que se hace presente el amor de Jesucristo».
«Que las nuevas vidrieras nos recuerden que estamos llamados a transparentar la luz de Cristo en nuestra vida cotidiana», ha pedido monseñor Saiz la finalizar la homilía.
Un proyecto catequético
El pasado mes de septiembre, la Parroquia de Jesús de Nazaret y Ntra. Sra. de Consolación, emprendió una iniciativa catequética y cultural en torno a las dos series de vidrieras: La primera serie de vidrieras representa los siete sacramentos y fueron realizadas por Ausencio González, con un carácter eminentemente simbólico-litúrgico. La segunda serie, en la parte inferior, y bendecida en las víspera de la solemnidad de Todos los Santos, está dedicada a las obras de misericordia, y han sido realizadas al modo tradicional por Jaime Rodríguez.
Se busca con esta iniciativa acercar la parroquia a feligreses, colegios, asociaciones e instituciones públicas. “Las vidrieras -en palabras del párroco José Antonio Jiménez- no solo añaden luz y color, sino que comunican una verdad elemental para nuestra fe”. Para este fin, se ha elaborado un dossier en el que se desgrana el sentido de cada vidriera.
Noticia relacionada: La Parroquia de Jesús de Nazaret inicia un proyecto catequético con sus vidrieras (22/09/2026)
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La Plataforma Ecosocial Laudato sì Málaga lanza un nuevo reto para este mes de noviembre, una invitación a la desconexión digital, con un día sin tecnología, como parte de su iniciativa «Un mes, una acción, un gran cambio. Pequeños gestos para transformar el mundo».
“El consumismo obsesivo es el reflejo subjetivo del paradigma tecnoeconómico.” (LS, 203). La tecnología puede ayudarnos a comunicarnos, aprender y cuidar mejor. Pero también puede ocupar nuestra atención, debilitar el encuentro y aumentar la presión sobre la creación. Este noviembre proponemos una pausa consciente para recuperar libertad interior, relaciones cercanas y tiempo de contemplación.

Cada mes proponemos un pequeño desafío que, con la colaboración de todos, puede generar un cambio en nuestra comunidad y en el cuidado de la creación. Juntos, paso a paso, transformaremos nuestras acciones cotidianas para construir un mundo más justo, sostenible y en armonía con la naturaleza.
La tecnología es una herramienta valiosa, pero su producción y uso tienen un alto costo ambiental: el consumo de energía, la extracción de minerales raros y la generación de residuos electrónicos. Proponemos un día sin dispositivos electrónicos para reflexionar sobre el impacto que nuestro estilo de vida digital tiene en la creación.
Impacto ambiental de la tecnología
Cada dispositivo electrónico requiere energía para su funcionamiento y producción, lo que aumenta la huella de carbono. Además, la extracción de recursos naturales para fabricar estos dispositivos genera daños irreparables en los ecosistemas y contribuye a la crisis climática.
Reconectar con la naturaleza
La tecnología también puede alejarnos de nuestro entorno y de las maravillas de la creación. Un día sin tecnología es una oportunidad para volver a conectar con la naturaleza, con los demás y con nosotros mismos, permitiendo una reflexión profunda sobre cómo podemos utilizar la tecnología de manera más consciente y respetuosa.
Recuperar la atención y la presencia
León XIV propone «una verdadera higiene de la atención: ritmos que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura, análisis ponderado» (Magnifica Humanitas, 146). La desconexión puede abrir espacio para la oración, la escucha, la mesa compartida, el encuentro con otras personas y el contacto con la naturaleza.
Tarea: Un día de desconexión
Proponemos a cada parroquia, grupo o comunidad que elija un día del mes de noviembre para desconectar de la tecnología: móviles, ordenadores, televisores, y cualquier otro dispositivo electrónico. Durante este día, se invita a realizar actividades al aire libre, fomentar el diálogo en comunidad y reflexionar sobre el impacto ambiental del uso excesivo de la tecnología.
Durante la pausa:
Además, sugerimos organizar charlas o talleres sobre el uso responsable de la tecnología y cómo adoptar prácticas más sostenibles, como alargar la vida útil de los dispositivos o optar por fuentes de energía renovables para cargarlos.
Propuesta:
Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com
También pueden seguir el canal de la Plataforma Ecosocial Laudato Si Málaga en WhatsApp, en este enlace
La inteligencia artificial ya forma parte de nuestros estudios, trabajos, comunicaciones y momentos de ocio. Puede ayudarnos a aprender, traducir, ordenar ideas o resolver tareas. También consume recursos físicos, puede equivocarse y condiciona nuestra manera de pensar cuando la usamos sin atención.

Este mes proponemos aprender a usarla con sensatez. El objetivo no es rechazar la tecnología, sino decidir cuándo aporta un bien real, emplearla de forma proporcionada y mantener siempre el juicio y la responsabilidad humanos.
La IA no funciona en una nube inmaterial. Sus respuestas se producen en centros de datos que utilizan equipos, electricidad y sistemas de refrigeración. La Agencia Internacional de la Energía estima que los centros de datos consumieron alrededor del 1,5 por ciento de la electricidad mundial en 2024 y advierte de que su demanda sigue creciendo. No todos los usos tienen el mismo impacto: generar imágenes o vídeo y repetir procesos complejos suele requerir mucho más cálculo que una consulta breve de texto.
La sostenibilidad no se reduce al consumo energético. Un uso responsable también protege la privacidad, comprueba la información y evita que una herramienta estadística sustituya el discernimiento, la creatividad, las relaciones o las decisiones que corresponden a las personas. La UNESCO resume este enfoque en tres criterios especialmente útiles: proporcionalidad, supervisión humana y sostenibilidad.
El compromiso del mes
Elige una semana y lleva un registro sencillo. Anota cada vez que utilizas IA, para qué la usas y qué decisión tomaste después de aplicar las cuatro preguntas. Al terminar, identifica un uso que merece continuar, uno que puedes simplificar y uno del que conviene prescindir.
Propuesta comunitaria: Un pequeño pacto de uso
Invitamos a cada parroquia, grupo o comunidad a dedicar una reunión breve a compartir experiencias y acordar entre todas las personas cinco normas para un uso responsable de la IA. El pacto puede incluir:
Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com
También pueden seguir el canal de la Plataforma Ecosocial Laudato Si Málaga en WhatsApp, en este enlace
Desde la Plataforma hacen la siguiente propuesta:

Del 1 de septiembre al 4 de octubre, las comunidades cristianas de todo el mundo celebramos el Tiempo de la Creación: un periodo ecuménico de oración y acción para renovar nuestra relación con Dios, con las demás personas y con toda la creación. El tema de 2026 es «Agua Viva» y su símbolo, la «Inmersión en Agua Viva». Se inspira en la visión del profeta Ezequiel: «Por donde pase este torrente, todo ser viviente que en él se mueva vivirá» (Ez 47,9).
Ezequiel contempla un río que brota del templo, crece, atraviesa tierras áridas, sanea las aguas y hace posible que la vida vuelva a florecer. Esta imagen nos invita a no quedarnos en la orilla: estamos llamados a entrar en esa corriente de esperanza y a participar activamente en la restauración de la creación.
El agua viva no se guarda: fluye, sana, fecunda y llega a otras personas.
Una creación herida que puede renacer
La contaminación, la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la degradación de nuestros barrios han dejado muchas heridas. También existen comunidades y personas que sufren la escasez de agua, el calor extremo o la falta de espacios verdes.
Ante esta realidad, el Tiempo de la Creación nos recuerda que no basta con contemplar los problemas desde fuera. La conversión ecológica nos pide reconocer el daño, cambiar nuestros hábitos y actuar juntos para proteger y restaurar la vida.
Cada gesto de cuidado puede convertirse en una pequeña corriente que se une a muchas otras.
Tarea: Que la vida vuelva a fluir
Proponemos a cada persona, parroquia, grupo o comunidad que durante septiembre elija un lugar cercano necesitado de cuidado: un jardín, un árbol, una fuente, un arroyo, una zona verde, una calle o cualquier espacio degradado del barrio.
El reto consiste en dar tres pasos:
💧 Contemplar: visitar el lugar, observarlo con atención y reconocer tanto su belleza como sus heridas.
🙏 Orar: dedicar allí un momento a dar gracias por el don de la creación y pedir fuerza para protegerla.
🌱 Actuar: realizar durante el mes un gesto concreto de cuidado o restauración, adecuado al lugar y respetuoso con el entorno.
Puede ser recoger residuos, cuidar árboles o plantas ya existentes, colaborar con una iniciativa ambiental, informar de una incidencia, sensibilizar al vecindario o comprometerse a acompañar ese espacio más allá de septiembre.
Propuesta comunitaria: un mapa de Agua Viva
Invitamos a las parroquias, comunidades y grupos a identificar en un mapa del barrio:
Después, la comunidad puede escoger uno de esos lugares y comprometerse con una acción sencilla y realista. No se trata de hacer algo espectacular, sino de iniciar un cuidado que pueda tener continuidad.
Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com
También pueden seguir el canal de la Plataforma Ecosocial Laudato Si Málaga en WhatsApp, en este enlace
Desde la Plataforma hacen la siguiente propuesta:

En el mes de agosto, propusieron unas vacaciones sin impacto. Llegan las vacaciones, tiempo para descansar, para reconectar con nosotros mismos, con los demás y con la Creación. Sin embargo, muchas veces nuestras formas de viajar, divertirnos y consumir en verano tienen un alto coste ambiental y social. Este mes, te proponemos vivir las vacaciones en clave Laudato Si’, para que sean también un espacio de cuidado de la casa común.
Las vacaciones pueden convertirse en un tiempo para cultivar una mirada nueva: redescubrir la belleza de lo sencillo, disfrutar del entorno cercano, agradecer cada instante y reducir nuestro impacto en el planeta.
“La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco.” (Laudato Si’, 222)
¿Qué impactos tienen nuestras vacaciones?
✈ Turismo de masas: contribuye a emisiones de CO₂, degrada ecosistemas y encarece la vida local.
🚗 Uso intensivo del coche: incrementa la contaminación del aire y el estrés acústico en pueblos y zonas naturales.
💧 Consumo excesivo de agua: especialmente crí co en zonas costeras mediterráneas en temporada alta.
🏘 Turismo que desplaza a los residentes: sube alquileres y cambia el tejido social de los barrios.
Tarea: Vacaciones conscientes y agradecidas
Proponemos a cada parroquia, grupo o comunidad que se comprometa este mes a:
🌱 Elegir destinos cercanos o viajar en medios con menor huella de carbono.
🚶 Caminar más, usar la bici, o el transporte público para conocer nuevos lugares.
🍉 Consumir productos locales y de temporada, apoyando a pequeños negocios y agricultores.
🌳 Visitar espacios naturales con respeto, dejando el lugar incluso mejor de como lo encontramos.
🙏 Dedicar un tiempo a agradecer y contemplar la creación, reconociendo en ella el regalo de Dios.
Propuesta comunitaria
📷 “Mis vacaciones Laudato Si’”: Compartir en redes o en el tablón parroquial fotos y pequeñas reflexiones sobre cómo estamos viviendo un verano más sencillo y consciente.
🌄 Encuentro de oración en la naturaleza: organizar una caminata o un pequeño retiro para alabar a Dios en medio de su creación.
💬 Círculos Laudato Si’: quedar en grupo para leer un fragmento de la encíclica y compartir cómo nos interpela en nuestro descanso.
Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com
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Desde la Plataforma hacen la siguiente propuesta para el mes de julio:

El calor es el fenómeno meteorológico que más muertes provoca en Europa. No suele aparecer en los titulares pero cada verano causa miles de fallecimientos, especialmente entre personas mayores, enfermos crónicos, trabajadores expuestos al sol y quienes viven en viviendas mal acondicionadas.
En nuestras ciudades, el problema se agrava por el efecto de las islas de calor urbanas. Las superficies de asfalto y hormigón absorben y acumulan energía durante el día, elevando las temperaturas nocturnas y dificultando el descanso y la recuperación del organismo. La falta de árboles y espacios verdes convierte algunos barrios en lugares especialmente vulnerables durante las olas de calor.
“Con el paso del tiempo advierto que no tenemos reacciones suficientes mientras el mundo que nos acoge se va desmoronando y quizás acercándose a un punto de quiebre. Más allá de esta posibilidad, es indudable que el impacto del cambio climático perjudicará de modo creciente las vidas y las familias de muchas personas” (LD,2).
Calor y desigualdad
No todas las personas sufren el calor de la misma manera. Quien dispone de una vivienda bien aislada, acceso a zonas verdes o sistemas de refrigeración tiene más posibilidades de protegerse. Sin embargo, muchas familias viven en barrios con escasez de sombra, viviendas poco eficientes o recursos limitados para afrontar los costes energéticos. El calor extremo es también una cuestión de justicia social. Adaptar nuestras ciudades al cambio climático significa proteger especialmente a quienes tienen menos capacidad para hacerlo por sí mismos.
¿Cómo mata el calor?
El calor extremo es un asesino silencioso cuyos efectos pueden ser mortales: deshidratación, golpes de calor y fallos orgánicos, especialmente en personas vulnerables y trabajadores al sol. El calor húmedo es especialmente peligroso, pues dificulta la transpiración y puede llevar al colapso y la muerte.
Tareas: Identificar Zonas de Confort y Riesgo
Como cristianos, tenemos la responsabilidad de proteger la creación y cuidar a quienes más sufren, trabajando por un mundo más justo y sostenible. Esto incluye medidas para mitigar el cambio climático y adaptarnos a sus efectos, velando por las personas y por el medio ambiente.
Proponemos a cada parroquia, grupo o comunidad comprometerse este mes a:
Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com
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«Invitamos a parroquias, comunidades, asociaciones y a la ciudadanía, en general, a reflexionar sobre nuestra relación con el agua y a asumir pequeños compromisos cotidianos que ayuden a cuidar este recurso imprescindible para la vida.
El agua: un derecho y una responsabilidad compartida
En las regiones mediterráneas, especialmente en las zonas costeras, la presión turística, el cambio climático y la sobreexplotación de recursos hacen que el acceso al agua sea cada vez más vulnerable. Cuidar el agua no es solo una cuestión ambiental, sino también de justicia social y de defensa de los derechos humanos.
Como señala Laudato si´, «el acceso al agua potable y segura es un derecho humano básico, fundamental y universal, …, es condición para el ejercicio de los demás derechos humanos».
En esta misma línea, Caritas in Veritate subraya: «El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida».
Cada gota cuenta
Según datos de la FAO, el 70% del agua dulce se destina a la agricultura, el 19% al uso industrial y solo el 11% al consumo residencial. Estos datos nos recuerdan que la crisis del agua no puede reducirse únicamente a la responsabilidad individual en el hogar. Mientras se pide a la ciudadanía moderar su consumo, continúan extendiéndose modelos agrícolas, industriales y turísticos profundamente intensivos en agua, muchas veces incompatibles con la realidad ecológica de territorios especialmente vulnerables como las zonas mediterráneas. El uso insostenible del agua tiene consecuencias directas sobre las personas y los ecosistemas: acuíferos agotados o contaminados, humedales que desaparecen, ríos degradados, pérdida de biodiversidad y un aumento de las desigualdades sociales. Porque cuando el agua escasea, no todas las personas sufren sus consecuencias por igual.
Un reto sencillo para transformar hábitos
La propuesta de este mes anima a adoptar gestos concretos y accesibles en la vida cotidiana:
Acciones individuales:
Denuncia profética:
Además, animamos a desarrollar iniciativas comunitarias como talleres de ahorro de agua o jornadas simbólicas de consumo mínimo para tomar conciencia del valor de este recurso.
Quienes deseen compartir experiencias o recibir más información pueden escribir a malagalaudatosi@gmail.com y jjbellidolopez@gmail.com
También pueden seguir el canal de la Plataforma Ecosocial Laudato Si Málaga en WhatsApp, en este enlace

Este próximo lunes 2 de noviembre, conmemoración de los Fieles Difuntos, el vicario episcopal de La Laguna, José Manuel Matos, presidirá la Eucaristía en el cementerio de San Luis, en La Laguna, a las 10:00 horas. Por su parte, el vicario episcopal de Santa Cruz, Juan Manuel Yanes, hará lo propio en el cementerio de Santa Lastenia de la capital tinerfeña, a las 12:00 horas.
El obispo este año se hará presente en La Gomera donde presidirá sendas celebraciones.

La Diócesis de Cartagena renueva su consagración al Sagrado Corazón de Jesús en el día en el que se cumple el centenario de esta efeméride.
El obispo de Cartagena ha presidido la celebración acompañado por medio centenar de sacerdotes.
«Tuyos somos y tuyos queremos ser. Que tu amor reine en nuestros corazones y se manifieste en toda nuestra vida». Con estas palabras el obispo de Cartagena, Mons. José Manuel Lorca Planes, renovaba esta mañana la consagración de la Diócesis al Sagrado Corazón de Jesús. Lo hacía durante la celebración de la Eucaristía que tenía lugar en una explanada en Monteagudo.
El monumento al Sagrado Corazón de Jesús presidía la celebración, al inicio de la cual el párroco de Monteagudo, Carlos Casero, ha recordado la consagración que se hizo hace cien años destacando que la de hoy no era solo un recuerdo: «Queremos seguir amando al que nos amó primero, Jesús sigue vivo entre nosotros en esta Diócesis y seguimos amándole».
Durante su homilía, el obispo de Cartagena ha recordado que los jesuitas contribuyeron a extender en la Diócesis la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. «Su imagen sigue bendiciendo a muchos de nuestros pueblos con nobles monumentos y está en las puertas de muchas casas implorando su bendición». El prelado ha invitado a los presentes y a quienes seguían la celebración por la televisión autonómica a entregar sus corazones a Cristo: «Nuestro Señor puede sanar lo que está herido, deshacer lo que se ha enredado y despertar el amor allí donde parecía haberse agotado. El encuentro con Cristo no nos hace perfectos de inmediato, sino que espera que comencemos el camino de nuestra conversión. Esta historia se hace poco a poco (…). El que se sabe amado por Cristo ya no puede mirar al mundo de la misma manera».
Después de la comunión, se ha realizado un momento de adoración ante el Santísimo Sacramento. Ahí se ha leído el mensaje del Papa León XIV, enviado por el secretario del Estado Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, al obispo de Cartagena: «Su Santidad se une a su acción de gracias, al mismo tiempo que les anima a seguir viviendo la misión evangelizadora alzando la mirada hacia Jesucristo que, en su corazón abierto y traspasado, nos revela su amor cercano y misericordioso».
Ante el Santísimo Sacramento el obispo ha renovado la consagración de la Diócesis de Cartagena al Sagrado Corazón de Jesús.
Homilía del obispo de Cartagena
Oración de renovación de la consagración
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Como cada 1 de noviembre, la Iglesia celebra la solemnidad de Todos los Santos, un día en el que los que peregrinamos aún en la tierra celebramos la comunión con quienes nos preceden en el cielo recibiendo de ellos el estímulo de su ejemplo.
Es un día para recordar que la llamada a la santidad no es solo para unos pocos privilegiados, sino para todos, todos, todos, cualquiera que sea nuestra circunstancia o estado de vida. Cada uno de nosotros estamos llamados a tomar nuestra cruz a pesar de nuestros pecados y seguir al Señor “con temor y temblor” en nuestros ambientes. En virtud de la Gracia, algunos darán fruto “del 30 o del 60 o del ciento por uno”.
Como señala el Papa, el Día de Todos los Santos «nos recuerda cuál es el destino final de la humanidad: una gran fiesta en la que celebramos el amor de Dios, presente en todo y en todos, reconociendo y admirando la belleza multiforme de los rostros, todos diferentes y al mismo tiempo semejantes al rostro de Cristo. Mientras anticipamos esta realidad futura, sentimos aún más fuerte y doloroso el contraste con los dramas que la familia humana está sufriendo a causa de las injusticias y de las guerras. Y sentimos todavía más imperioso el deber de ser constructores de fraternidad».
ORACIÓN
Dios todopoderoso y eterno, que nos concedes celebrar los méritos de todos los santos en una misma solemnidad, te rogamos que, por las súplicas de tan numerosos intercesores, nos concedas en abundancia los dones que te pedimos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Amén.
Mañana domingo, 1 de noviembre, el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses, dedica su carta a la solemnidad de Todos los Santos. En esta hace una llamada a vivir conforme al Evangelio porque “todos estamos llamados a la santidad”.
Monseñor Saiz Meneses insiste en que la santidad “no es un privilegio reservado a personas extraordinarias, sino la vocación de todos los bautizados”. Asimismo, explica que tampoco se trata de alcanzar la perfección por nuestras propias fuerzas, sino de dejarnos transformar por la gracia de Dios. “El santo permite que el amor de Cristo configure su existencia”, asegura el prelado.
Más adelante, el arzobispo de Sevilla se apoya en algunas citas de los últimos pontífices (León XIV, el papa Francisco y Benedicto XVI) sobre la santidad, y hace una exhortación a todos los sevillanos a vivir santamente en su vida ordinaria, teniendo como modelo a santos propios como san Isidoro, san Leandro o san Fernando.
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La celebración tendrá lugar el próximo lunes 2 de noviembre, a las 20:00 horas, en la Santa Iglesia Catedral, para rezar por el eterno descanso de todos los fieles difuntos.
La Santa Iglesia Catedral de Jerez de la Frontera acogerá el próximo lunes 2 de noviembre, a las 20:00 horas, una Eucaristía con motivo de la Conmemoración de Todos los Fieles Difuntos, jornada en la que la Iglesia recuerda especialmente a quienes han fallecido y eleva sus oraciones por su eterno descanso.
Esta celebración será una ocasión para que los fieles se reúnan en torno al altar y encomienden al Señor a sus familiares y seres queridos fallecidos, compartiendo desde la fe el recuerdo de quienes ya no están entre nosotros y la esperanza cristiana en la resurrección y la vida eterna.
La Conmemoración de los Fieles Difuntos, que tiene lugar cada 2 de noviembre, al día siguiente de la solemnidad de Todos los Santos, constituye una de las jornadas más significativas del calendario litúrgico para la oración por los difuntos. A través de la celebración de la Eucaristía, la Iglesia manifiesta su comunión con quienes han fallecido y proclama la esperanza que nace de la victoria de Jesucristo sobre la muerte.
De este modo, la Santa Iglesia Catedral invita a los fieles a participar en esta celebración eucarística, uniéndose en oración por todos los difuntos y acompañando especialmente a las familias que viven el dolor por la pérdida de sus seres queridos.
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