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La Catedral de Cádiz celebra la Exaltación de la Santa Cruz con la mirada puesta en la vida de la diócesis

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La Catedral de Cádiz celebra la Exaltación de la Santa Cruz con la mirada puesta en la vida de la diócesis

La Catedral de Cádiz ha celebrado este 14 de septiembre la festividad de la Exaltación de la Santa Cruz, titular de la seo gaditana, en una celebración presidida por el administrador apostólico de la Diócesis de Cádiz y Ceuta, Mons. Ramón Valdivia. La ceremonia ha tenido lugar en el Coro de la Catedral y ha sido concelebrada por miembros del Cabildo.

Con motivo de esta festividad, durante toda la jornada permanecerán encendidas doce velas que recuerdan las doce cruces correspondientes a los lugares en los que la Catedral de Cádiz fue ungida con el Santo Crisma en 1838 por el entonces obispo de la diócesis, Fray Domingo de Silos Moreno.

La celebración de la Exaltación de la Santa Cruz cuenta con una larga tradición litúrgica, cuyos orígenes se remontan al siglo V en Jerusalén. Según las crónicas, Santa Elena habría hallado la Santa Cruz el 14 de septiembre del año 320. Quince años después, en la misma fecha del año 335, fue bendecida y dedicada la basílica de la Santa Resurrección, conocida también como Santo Sepulcro, en Jerusalén.

La festividad tiene además una particular vinculación histórica con Cádiz. El 14 de septiembre de 1262, Alfonso X el Sabio, rey de Castilla y León, entró en la ciudad, que quedó incorporada de nuevo a la cristiandad. Como recuerdo de este acontecimiento, el monarca mandó construir una iglesia dedicada a la Santa Cruz. Posteriormente, el papa Urbano IV elevó esta iglesia a la categoría de Catedral al trasladar la sede episcopal de Medina Sidonia a Cádiz.

Durante la homilía, Mons. Ramón Valdivia destacó el significado de esta jornada para la vida de la diócesis y para la propia Catedral como iglesia madre. «Es un momento particularmente intenso en la vida de la diócesis cuando miramos ciertamente al momento de esta apertura de la catedral como nuestra iglesia madre», afirmó.

El administrador apostólico invitó a los fieles a reflexionar sobre el significado del misterio de comunión que representa la Iglesia diocesana. En este sentido, señaló que la celebración permite «darnos cuenta de lo que significa este misterio de comunión en el que toda la Iglesia de alguna manera está rodeada por todos los feligreses que sostienen la Iglesia de Cádiz, que peregrina en Cádiz».

Mons. Valdivia subrayó asimismo la particular dimensión de la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz frente a la celebración del Viernes Santo. A su juicio, mientras en el Viernes Santo la Iglesia contempla el misterio de la Pasión y la entrega de Cristo, en esta festividad la Cruz es contemplada también desde la perspectiva de la victoria y la gloria.

«En el árbol de la Cruz aparece, por tanto, el misterio de toda la eternidad. Dios ha vencido en el árbol de la Cruz», manifestó. El prelado recordó además las palabras de san Pablo sobre el «escándalo de la Cruz» y afirmó que, para quienes la miran y la abrazan, «es fuerza de Dios y sabiduría de Dios».

En su reflexión, Mons. Valdivia vinculó el misterio de la Cruz con las situaciones de dolor y sufrimiento presentes en la sociedad. Frente a «un mundo que quiere repeler ese misterio de la muerte, del dolor, del sufrimiento», señaló que la Iglesia encuentra en la Cruz «su baluarte, su lugar, su espacio» para vivir la contradicción entre la condición humana herida por el pecado y la esperanza de la salvación.

El administrador apostólico destacó también que la Cruz no debe ser contemplada únicamente desde la expiación del pecado, sino desde la luz de la Resurrección y de la misericordia de Cristo. «Hoy la Iglesia no mira simplemente o besa el árbol de la Cruz como una expiación de nuestros pecados, sino que los abre a una luz nueva, la luz misericordiosa que habla de la gloria de Cristo», afirmó.

La celebración tuvo también un momento de especial recuerdo para Ceuta, la otra ciudad que integra la Diócesis de Cádiz y Ceuta y que cuenta con su propia Catedral. Mons. Valdivia hizo referencia a las dificultades y retos que afronta actualmente la ciudad autónoma y manifestó la solidaridad de toda la diócesis. «Ante las dificultades y los retos que tenemos todos, especialmente en la ciudad de Ceuta, la otra parte de nuestra diócesis que tiene su catedral propia, también nosotros podemos sentirnos solidarios», señaló.

Frente a las situaciones de tensión y polarización, el administrador apostólico llamó a dirigir la mirada hacia Cristo crucificado y glorioso, presentado como fuente de salvación y esperanza. «Frente a un apocalipsis que pueda generar toda la mentalidad común que trata de ver bajo los signos de la polarización, nosotros miramos al Señor crucificado y glorioso, que redime, que salva, que tiende su mano al pobre y que también defiende a los hijos de Abraham».

La celebración concluyó con la veneración por parte de los asistentes de la reliquia del Lignum Crucis, en el marco de una jornada en la que la Catedral de Cádiz ha vuelto a poner en el centro de su celebración litúrgica el misterio de la Cruz y su significado para la vida de la Iglesia diocesana.

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El Cabildo Catedral de Cádiz recibe la donación de la obra «Cristo del Apocalipsis y los Evangelistas»

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El Cabildo Catedral de Cádiz recibe la donación de la obra «Cristo del Apocalipsis y los Evangelistas»

El pintor isleño Eduardo Martínez entrega al Cabildo Catedral una obra de gran formato que ya puede contemplarse en la Casa de la Contaduría, sede del Museo Catedralicio

El Cabildo Catedral de Cádiz ha recibido la donación de la obra pictórica «Cristo del Apocalipsis y los Evangelistas», realizada por el pintor de San Fernando, Eduardo Martínez. La entrega se ha producido en el marco de la celebración del día de la Exaltación de la Santa Cruz, titular de la Catedral de Cádiz.

La pieza, un óleo sobre lienzo de 321 x 160 x 3,5 centímetros, ha quedado instalada y expuesta en la Casa de la Contaduría, sede del Museo Catedralicio, donde pasa a formar parte del patrimonio artístico que puede ser contemplado por los visitantes.

La composición se articula en torno a dos partes claramente diferenciadas. En la principal aparece la figura de Cristo Crucificado, que eleva los brazos con las palmas abiertas. El gesto transmite más una llamada o invocación que una representación centrada en el sufrimiento de la Pasión. Incluso la propia cruz, símbolo del sacrificio de Cristo, aparece únicamente sugerida.

A los pies del Crucificado se sitúan los cuatro Evangelistas, representados mediante retratos individuales y humanizados. Cada uno presenta sus propios rasgos y expresiones, reforzando el carácter realista de esta parte de la composición.

El contraste entre ambas zonas constituye uno de los principales elementos expresivos de la obra. La representación de Cristo se desarrolla en una atmósfera mística y expresionista, con un trazo suelto, una paleta de tonos oscuros y pinceladas encendidas que generan luminiscencias de aspecto casi radiográfico.

Frente a ello, la galería de los Evangelistas presenta un tratamiento deliberadamente inacabado. En esta segunda parte se representa el mundo terrenal y concreto, donde la técnica pictórica adquiere una función esencialmente expresiva. Los rostros, acabados y definidos, parecen emerger directamente del vacío de la imprimación del fondo.

La obra incorpora además distintas alusiones evangélicas, entre las que destaca la invitación y promesa de Cristo recogida en el Apocalipsis: «He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo» (Ap. 3,20).

Desde el punto de vista compositivo, el conjunto encuentra su inspiración en los tradicionales retablos de altar. La figura central del Crucificado se eleva sobre una suerte de predela ocupada por los cuatro Evangelistas, estableciendo así un diálogo entre la tradición iconográfica cristiana y una interpretación pictórica contemporánea.

Con esta donación, el Cabildo Catedral incorpora a su patrimonio una obra de carácter religioso en la que Eduardo Martínez combina referencias de la tradición artística cristiana con un lenguaje pictórico propio, marcado por el contraste entre la dimensión mística de Cristo y la representación humana y realista de los Evangelistas.

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La Hermandad del Silencio y Cáritas de San Agustín buscan cien mecenas para apoyar a mujeres víctimas de trata

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La Hermandad del Silencio y Cáritas de San Agustín buscan cien mecenas para apoyar a mujeres víctimas de trata

La Hermandad del Silencio y Cáritas Parroquial de San Agustín, en el barrio almeriense de Alfareros, han puesto en marcha una nueva iniciativa solidaria que este año dirige su mirada hacia las mujeres víctimas de trata y explotación sexual. El objetivo es conseguir al menos cien mecenas que realicen una aportación única de 30 euros.

La recaudación irá destinada al Proyecto Emaús de las Adoratrices, una iniciativa que trabaja con mujeres que han sufrido situaciones de prostitución, trata y explotación sexual. El proyecto ofrece apoyo residencial y atención integral, proporcionando un espacio seguro desde el que puedan iniciar un proceso de recuperación y avanzar hacia una vida autónoma.

La atención no se limita a proporcionar un lugar donde vivir. Las Adoratrices cuentan con una red de servicios sanitarios y laborales, programas de inclusión social y un equipo interdisciplinar que acompaña a cada mujer de manera individualizada. Además, desarrollan una intervención integral que busca favorecer su autonomía, respetando en todo momento su dignidad, libertad y proceso personal.

Con esta campaña, la Hermandad del Silencio y Cáritas de San Agustín continúan una línea de compromiso solidario que en años anteriores ya se ha dirigido a otras necesidades sociales. En esta ocasión, la propuesta quiere sumar pequeños gestos para hacer posible algo mucho mayor: ofrecer una oportunidad real de comenzar de nuevo a mujeres especialmente vulnerables.

Quienes quieran convertirse en mecenas pueden realizar una aportación única de 30 euros mediante transferencia bancaria a la cuenta de la parroquia de San Agustín:

IBAN: ES33 3058 0092 9527 2001 7457
Titular: Parroquia de San Agustín
Concepto: DNI del donante, para poder acceder a la correspondiente desgravación fiscal.

Una iniciativa sencilla que vuelve a recordar que la solidaridad de una comunidad puede convertirse, para quien atraviesa una situación especialmente difícil, en una puerta abierta hacia una nueva vida.

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Misa de toma de posesión de Óscar Díaz como párroco de Ntra Sra. de Lourdes, en Bormujos

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Misa de toma de posesión de Óscar Díaz como párroco de Ntra Sra. de Lourdes, en Bormujos

Misa de toma de posesión de Óscar Díaz como párroco de Ntra Sra. de Lourdes, en Bormujos

El sacerdote Óscar Díaz toma posesión como párroco de Ntra. Sra. de Lourdes, en Bormujos, en una Eucaristía presidida por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

 

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Función Principal de la Hermandad del Juncal, presidida por el arzobispo de Sevilla

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Función Principal de la Hermandad del Juncal, presidida por el arzobispo de Sevilla

Función Principal de la Hermandad del Juncal, presidida por el arzobispo de Sevilla

Monseñor José Ángel Saiz Meneses, arzobispo de Sevilla, presidió ayer domingo, 13 de septiembre, la Función Principal de la Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Juncal. Se trató de una ceremonia sencilla, acompañada por el Coro de Ntra. Sra. De las Mercedes (Santa Genoveva), que sirvió como culmen de los actos celebrativos que han tenido lugar durante las últimas semanas.

 

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Coronación canónica de la Virgen de la Sangre de Gerena

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Coronación canónica de la Virgen de la Sangre de Gerena

Coronación canónica de la Virgen de la Sangre de Gerena

El pueblo de Gerena salió el pasasdo sábado, 12 de septiembre, a la calle para celebrar y acompañar a la Virgen de la Sangre, cotitular de la Hermandad de la Vera-Cruz de la localidad, en el día de su coronación canónica, a cargo del arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

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GALERÍA de la coronación canónica de la Virgen de la Sangre de Gerena 

La corona de la Virgen de la Sangre de Gerena, símbolo de la devoción de todo un pueblo.

Mons. Saiz coronará a la Virgen de la Sangre, titular de la Hermandad de la Vera-Cruz de Gerena.

 

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La Diócesis de Huelva celebrará el Encuentro Diocesano de Catequistas

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La Diócesis de Huelva celebrará el Encuentro Diocesano de Catequistas

La Diócesis de Huelva celebrará el Encuentro Diocesano de Catequistas

La Diócesis de Huelva celebrará el próximo sábado 3 de octubre el Encuentro Diocesano de Catequistas, una jornada destinada a todos aquellos que desarrollan su labor catequética en las distintas comunidades parroquiales de la diócesis.

El encuentro tendrá lugar en la Sede de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte y ofrecerá un espacio para compartir experiencias, profundizar en la formación y vivir juntos un momento de oración y fraternidad.

La catequesis ocupa un lugar fundamental en la misión evangelizadora de la Iglesia, acompañando a niños, jóvenes y adultos en su proceso de crecimiento en la fe. En este sentido, este encuentro pretende ser también una oportunidad para renovar la vocación y el compromiso de los catequistas, así como para fortalecer la comunión entre quienes desempeñan esta importante tarea pastoral en la diócesis.

Programa de la jornada

La jornada comenzará a las 10:30 horas con la acogida y un café de bienvenida en la sede de la Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío de Almonte.

A las 11:30 horas tendrá lugar la presentación de la información correspondiente al curso pastoral 2026/2027, a cargo de D. José Ángel Romero, delegado de Catequesis de Iniciación Cristiana y Catecumenado de Adultos.

A continuación, a las 12:00 horas, los participantes rezarán juntos el Ángelus, dando paso posteriormente al espacio de formación, que se desarrollará hasta las 13:30 horas.

Finalizada la formación, los catequistas realizarán una peregrinación hasta la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, donde, a las 14:00 horas, se celebrará la Santa Misa, presidida por el Excmo. y Rvdmo. Sr. D. Santiago Gómez Sierra, Obispo de Huelva.

Con la celebración de la Eucaristía concluirá esta jornada diocesana, que busca ofrecer a los catequistas un tiempo para encontrarse, compartir y renovar juntos su misión evangelizadora.

Confirmación de asistencia

Por motivos de organización y control de aforo, se ruega a los participantes confirmar previamente su asistencia al encuentro.

La inscripción puede realizarse a través del siguiente formulario:

Formulario de inscripción al Encuentro Diocesano de Catequistas

La Diócesis de Huelva anima a todos los catequistas a participar en esta jornada de encuentro y formación, como una oportunidad para fortalecer la comunión eclesial y renovar con alegría el servicio de anunciar y transmitir la fe.

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Oración de las cinco llagas, en la procesión de rogativas al Cristo de San Agustín

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Oración de las cinco llagas, en la procesión de rogativas al Cristo de San Agustín

Tras la Santa Misa de 19 horas en la Catedral, con la Sagrada Imagen recorriendo las calles de Granada después de más de un siglo.

Granada saldrá a la calle en la tarde hoy lunes 14 de septiembre, fiesta litúrgica de la Exaltación de la Santa Cruz, con la Sagrada Imagen del Santísimo Cristo de San Agustín, en su procesión de rogativas, ante los terremotos. Será tras la Santa Misa de 19 horas en la Catedral, en el Voto de la Ciudad al Sagrado Protector de Granada, que se celebra desde entonces por librarla de la peste que asoló la ciudad y la región en 1679.

DURANTE SIGLOS, RUEGO DE PROTECCIÓN
En sus momentos más difíciles, los granadinos han acudido al Santísimo Cristo de San Agustín, para librarla, no sólo de epidemias, sino también de sequías como la que padeció en 1635 o la plaga de langostas que azotó la Vega granadina en el año 1757. También en las distintas epidemias de cólera en distintos años de la década de los 30 en el siglo XIV la ciudad de Granada acudió al Santísimo Cristo para pedir su protección.

Ahora, y tras más de un siglo sin procesionar con este fin, la Sagrada Imagen saldrá para pedir a Dios por el fin de los terremotos que sacudieron la ciudad en agosto y sus réplicas, así como por la protección de la ciudad y la Archidiócesis, y por quienes más se han visto afectados ante los temblores.

La procesión partirá desde la Catedral con la Sagrada Imagen, que participa en la Exposición “Kerygma. El arte de evangelizar”, que se ofrece junto a otras obras escultóricas sacras, con motivo del I centenario de la Real Federación de Hermandades y Cofradías de Semana Santa de la Ciudad de Granada.

ORACIÓN DE LAS CINCO LLAGAS
Con nuestro arzobispo, Mons. José María Gil Tamayo, y sacerdotes concelebrantes, seminaristas, autoridades de la corporación municipal y el pueblo de Dios que desee sumarse, se rezará la Oración de las cinco llagas durante el recorrido: Plaza de las Pasiegas, Marqués de Gerona, Mesones, Puerta Real, Reyes Católicos, Gran Vía, Cristo de San Agustín, Plaza Villamena, Cárcel Baja, Pie de la Torre, Plaza de las Pasiegas y, de nuevo, en la Catedral.

Habrá cinco paradas, una por cada llaga del Señor (pies, manos y costado), en las que habrá una reflexión espiritual y de oración, acompañados durante ese recorrido por los cantos con música de capilla con el grupo “Santo Ángel Custodio”, a la que pertenece la Hermandad del Cristo de San Agustín, y el grupo vocal “Mágnum Ensemble”.

ROGATIVAS
La rogativa es una celebración litúrgica en forma de oración profunda del pueblo de Dios, para implorar la custodia y protección de Dios ante situaciones difíciles derivadas de la acción de la naturaleza -terremotos, sequías, inundaciones, plagas…-, o como la más reciente con la pandemia del covid-19. 

Esta oración profunda junto a la Sagrada Imagen va más allá de una procesión con carácter evangelizador. Es una procesión hecha ruego a Dios, para librar al pueblo en esta necesidad ante los terremotos, donde la oración es el centro.

Y todo ello con el Sagrado Protector de Granada, donde cada 14 de septiembre acude la ciudad, con sus representantes, y los granadinos para seguir pidiendo esa protección que hoy lleva a salir del templo y recorrer las calles, tras haber celebrado estas rogativas en el interior de la iglesia del convento del Santo Ángel Custodio durante el último siglo.

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“El perdón no es una señal de debilidad, es una señal de amar con el amor de Cristo”

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Homilía de D. José María Gil Tamayo, arzobispo de Granada, en el XXIV Domingo del Tiempo Ordinario, en la S.A.I Catedral, el 13 de septiembre de 2026.

Queridos sacerdotes celebrantes,

Queridos hermanos y hermanas, también quienes nos seguís a través de la televisión.

Acabamos de escuchar la Palabra de Dios, que nos habla de amor, del amor al prójimo, del amor a Dios. Llevamos varios domingos insistiendo en este mandamiento que es el principal de los cristianos, el mandamiento principal. Las preguntas en el Evangelio son esenciales. Los evangelistas se sirven del género de las preguntas para mostrar los mensajes esenciales de Jesús.

¿Acordaros, ya hace unos domingos que la pregunta era “Maestro, cuál es el mandamiento principal de la ley”? Incluso insiste ¿Quién es mi prójimo? Ahora, el Señor se sirve de esa pregunta de Pedro: ¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano? ¿Siete veces? Siete veces, en el mundo judío es el número de la plenitud. Siete son los sacramentos. Y esta pregunta arranca de Cristo una respuesta esencial para el cristiano, que es consecuencia del amor a Dios y del amor al prójimo.

Dios es compasivo y misericordioso, hemos repetido. El Señor es compasivo y misericordioso. Nuestro Señor Jesucristo en la Cruz, aquí, también representado por el Cristo de San Agustín. En la Cruz, precisamente en la cátedra de la Cruz, donde nos da la muestra mayor de amor. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos”.

Jesús, una de sus últimas palabras son “Padre, perdónales porque no saben lo que hacen”. Y el Señor nos dice en el Evangelio que cuando oremos, digamos esa oración del Padre Nuestro, donde están contenidos todos los deseos, todos los anhelos que podamos, toda la alabanza, todas las peticiones al Señor, toda la acción de gracias. Que, amando a Dios y decimos que nos atrevemos, Padre, perdona nuestras ofensas y ponemos a continuación, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.

Y el Señor nos muestra esto claramente en el Evangelio. No es un añadido, no es algo opcional. El amor cristiano que hemos ido desgranando estos domingos… Cordaros el domingo pasado nos hablaba el Señor de la corrección fraterna que lleva consigo esa obra de misericordia de corregir al que yerra, de que hemos de buscar la santidad de los demás, ayudándoles a ser mejores.

Que no podemos dejarnos llevar de la crítica, de la murmuración, del chisme. Hoy el Señor es todavía más exigente. Perdonemos a los demás. Claro que el perdón es algo que nos cuesta, que nos la hacen, nos la paga. Ojo por ojo, diente por diente. Y vivimos en un mundo también, queridos hermanos, donde el perdón está como infravalorado, como muestras de debilidad.

Ciertamente hay clases de perdón, hay un perdón ante circunstancias. Una vez que estuve en Colombia y estuve en un curso para obispos que había sobre comunicación y una de las conferencias la daba un sacerdote que hablaba de la reconciliación, del perdón en un país que todavía está sumido en el terrorismo. Donde hay muertes, donde una parte importante de la población ha sufrido esa lacra inhumana del terrorismo.

Y hay procesos para que esas personas, que han sido heridas, que han visto morir a sus seres inocentes, pues vayan también rehabilitándose y curando esa herida. Y eso no se hace de la noche a la mañana, eso no se hace. Bueno, voy a perdonar sin más. Eso es un proceso que cuesta, es un proceso que pasa por la memoria. Es un proceso que va en la hondura de la herida, poniendo el bálsamo del amor y de la misericordia.

Pero eso solo podemos hacerlo con el tiempo. Pero hay muchas clases de perdones. Hay el perdón ante una falta de educación ayer, perdón ante un desaire. Pero, queridos amigos, no estamos hechos para albergar en el corazón el rencor, el desamor. No podemos estar permanentemente con las heridas abiertas, no podemos estar esperando una revancha. Quien me la hace, me la paga.

No podemos estar con esa precaución que nos impide amar plenamente porque hemos sufrido un desaire, porque hemos sufrido un desamor. Tenemos que perdonar. El perdón, a quien primero beneficia es a quien lo ejerce. El perdón no es una señal de debilidad, es una señal de amar con el amor de Cristo, que nos ha amado hasta el extremo. El amor nos ha de llevar al perdón.

Claro que el Señor pone cosas en el Evangelio difíciles para los cristianos, cosas que superan la pura justicia humana. El Señor nos exige a los cristianos más. Sabéis que se dijo a los antiguos: Ojo por ojo, diente por diente. Pero yo os digo. No así entre vosotros, y eso no es para unos pocos. Esa es la condición, queridos amigos, en una sociedad herida como la nuestra, para que tanto en la familia a la primera de cambio se rompe. ¿Pero qué clase de amor se rompe? O en un matrimonio se van acumulando desaires, reproches, se van guardando hasta que un día explosiona y salen todos en fila ante una cosa que colma el vaso.

No podemos ser, gente, que llevemos el corazón cargado de resentimiento. Estamos hechos para amar. Lo cual no quiere decir que vayamos por la vida de bobos. Tenemos que ir con la verdad, tenemos que ir con la sinceridad, tenemos que ir con la corrección, tenemos que saber decir las cosas sin humillar. Tenemos que hacer ejercicio del respeto a nuestros derechos para exigir y vivir también el respeto a los derechos de los demás, mutuamente.

Pero el amor cristiano, que es el amor de Dios que ha sido derramado en nuestros corazones, nos lleva a otra medida. La medida de Cristo. Que os améis los unos a los otros como yo os he amado. Y, ¿cómo nos ha amado Cristo? ¿Cómo nos ama Dios? Como un Padre. La parábola del hijo pródigo que sale el padre a buscar al hijo que le ha traicionado, que ha vendido toda su herencia y que viene buscando su perdón.

Nos dice el Evangelio que lo cubre de besos. Se lo come a besos. Así es Dios. Y estamos hechos para vivir conforme al amor de Dios. Instaurar en nuestro mundo el amor de Cristo, que no significa ser bobos, vuelvo a repetir. A veces hay que hacer el tonto, hay que hacer el tonto, pero el tonto en Cristo. No porque lo seamos.

Y entonces nuestro mundo cambia, ha hecho más para nuestro mundo san Juan de Dios, la Madre Teresa de Calcuta, san Vicente de Paúl y tantos y tantos santos gigantes de la caridad, que otros. Y vuelvo a repetir, vivimos en un mundo crispado. Crispado a nivel internacional, por mucho que nos divirtamos… Los noticieros y empezando por nuestro país, ahí tenemos Ceuta.

Empezando por tantos y tantos escenarios abiertos con guerra. Pensemos en Ucrania, con una guerra de cuatro años. Entre eslavos. Cristianos, pensemos en tantos escenarios donde se pisotean los derechos humanos, pensemos en tantos escenarios donde la libertad está ausente. Pensemos en Nicaragua, pensemos en Cuba, pensemos en tantos escenarios donde la trata de blancas está a la orden del día, o donde las mafias trafican con seres humanos ofreciéndoles unas mejores condiciones de vida.

Pero pensemos también en el escenario social y político. ¿Cómo son las sesiones de nuestro Parlamento? No van a jugar al parchís, ciertamente. ¿Cómo son? ¿Y si son el reflejo de una sociedad como la nuestra que se contagia ¿Qué pasa, que el otro no es el adversario en su derecho a discrepar, sino que es el enemigo a abatir? Queridos hermanos, esta es nuestra sociedad. Pero eso produce un acumular de resentimiento, del que tenemos triste recuerdo en nuestra historia.

Recuperemos la paz, la serenidad, la concordia. Es lo que nos ha dicho el Papa León en su visita a España reciente. Y lo ha dicho a nuestros políticos en el Parlamento, que aplaudían más que en tiempos de Franco.

Pero, ¿en qué ha quedado? Nos lo dice a todos los católicos. Sembremos paz, concordia, busquemos el bien de los otros, unámonos para hacer cosas juntas, no solo cuando ocurran las catástrofes. Pongamos el perdón y empecemos por nuestras propias familias. ¿Cuántas familias divididas? ¿En qué se convierte un proceso de divorcio, de acusaciones mutuas, cuando antes ha habido declaraciones de amor?

Es lo más duro leer unas testificación de los procesos matrimoniales o de los procesos de los divorcios, como enemigos. Y entonces, ante esto, queridos amigos, necesitamos recuperar, no solo las siete veces, las 70 veces siete, como dice el Señor. Como Dios nos perdona a nosotros en el sacramento de la penitencia. Cada vez que acudimos, el Señor nos perdona, abrimos nuestro corazón y nos devuelve la paz y la alegría con su perdón.

Y el sacerdote no nos dice: te quedan tres perdones, como los puntos del carnet. Sino que el Señor está siempre dispuesto a perdonarnos. Ten paciencia conmigo. Pues esa es la paciencia de Dios. Fijaros que había una distancia infinita entre lo que debía al primer amo, aquel siervo y lo que le debía un compañero a él.

Lo que le debía a su Señor era infinito, lo que le debía su compañero era poco. Luego, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, Señor, aunque nos cueste. Pero vamos a intentarlo. Y yo os digo, hay clases de perdón. Pero no vayamos a la tumba cargados de perdón, cuando el examen va a ser de amor.

Acudamos a la Virgen. Ella nos acoge como hijos, sabiendo lo que hemos hecho. Ella, como Madre intercede por nosotros. Por eso les decimos “Ruega por nosotros” y ¿quiénes somos? Pecadores. Ahora y en la hora de nuestra muerte.

 Amén.


+ José María Gil Tamayo

Arzobispo de Granada

S.A.I Catedral de Granada
13 de septiembre de 2026

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