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Carta pastoral con motivo del Domund 2026

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Uno en Cristo, unidos en la misión
Carta pastoral con motivo de la celebración del Domund 2026

18 de octubre de 2026

 

Con la llegada del mes de octubre, el mes misionero, celebramos cada año el Domingo Mundial de las Misiones, más conocido por su abreviatura Domund. Una cita anual que nos ayuda a tomar conciencia de nuestro «ser» Iglesia, no de nuestro «hacer», como a veces pensamos.

El Decreto Ad gentes sobre la actividad misionera de la Iglesia del Concilio Vaticano II, clausurado en 1965, lo expresaba con claridad en los siguientes términos: «La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza» (Ad gentes, 2). Una década después, san Pablo VI lo ratificaba extendiéndolo más allá de las misiones ad gentes: La Iglesia «existe para evangelizar» (Evangelii nuntiandi, 14), en cualquier ámbito o contexto en el que se encuentre; lo que después han ido ahondando los sucesivos Papas en su magisterio.

Esta afirmación sobre el ser de la Iglesia encuentra su fundamento en el mandato misionero de Jesús a los apóstoles tras su resurrección: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). Una exhortación dirigida no a un apóstol en particular, sino al conjunto de ellos: «vayan». Así pues, es la Iglesia, toda ella, la que está llamada a ir a anunciar el Evangelio, no solo unos pocos. En efecto, la Iglesia es misterio de comunión, participación y misión, como recordaba recientemente el Sínodo sobre la Sinodalidad.

En este contexto entendemos el lema escogido para la celebración del Domund de este año que incluye estos dos aspectos. «Uno en Cristo», es decir, por la comunión que procede de un Señor, una fe, un bautismo, formamos un solo cuerpo y un solo Espíritu (cf. Ef 4, 4-5), somos –aunque muchos– uno en Cristo. Así lo podemos ver en el lema episcopal de León XIV –que ha mantenido como Papa– y que está tomado de una homilía de San Agustín de Hipona: «In illo uno unum», «en Él [Cristo] somos uno».

Esta unidad de la Iglesia en Cristo se manifiesta en la unidad de la misión, por esto estamos «Unidos en la misión», como leemos en la segunda parte del lema de esta jornada del Domund. Así es, la unidad en la fe conlleva la unidad en la misión. Todos participamos de la misión de la Iglesia, cada uno según su vocación y su carisma. Somos, como afirmaba frecuentemente el Papa Francisco, «discípulos misioneros».

El Domund nos invita a recordar a quienes han sentido una particular llamada para vivir la misión de la Iglesia ad gentes, es decir, entregando su vida al servicio de la Iglesia para ir a otros lugares con el fin de anunciar a Jesucristo, muchas veces en contexto de pobreza e incluso de persecución a causa de la fe.

Los misioneros nos hablan de esta «magnífica humanidad» que Dios ha creado y que es capaz de entregar libremente su vida por el anuncio del Evangelio de la Salvación. «El mundo sigue necesitando de estos valientes testigos de Cristo –afirma León XIV–y las comunidades eclesiales siguen necesitando nuevas vocaciones misioneras». También nuestra querida diócesis nivariense, en la que deseamos surjan más vocaciones misioneras ad gentes, señal de una Iglesia viva que continúa el legado dejado por grandes misioneros como San José de Anchieta en Brasil o el Santo Hermano Pedro en Guatemala, y otros tantos hombres y mujeres que han respondido con generosidad a la llamada misionera.

A todos ellos los recordamos en este curso pastoral en que nuestra Diócesis ha escogido como lema del mismo: «Hagamos memoria». Hacemos memoria de los misioneros, así como de esta Jornada del Domund que, en este año 2026, celebra su centenario. Cien años dedicando un domingo al año a esta dimensión esencial de la Iglesia, recordándonos la urgencia misionera e invitándonos a sostener con la oración y con nuestra humilde, pero generosa, aportación económica la labor de los misioneros, la misión de la Iglesia, sintiéndonos uno en Cristo y unidos en la misión.

Queridos hermanos y hermanas, acojamos el llamamiento que León XIV hace a toda la Iglesia en su Mensaje para esta 100.ª Jornada Mundial de las Misiones: «unámonos todos a ellos [los misioneros y misioneras] en la misión evangelizadora mediante el testimonio de la vida en Cristo, la oración y la contribución a las misiones».

Con el Sucesor de Pedro elevamos nuestra oración: «María, Reina de las Misiones, acompaña nuestra labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva».

Que el Señor bendiga nuestra diócesis con vocaciones misioneras y nos haga a todos sentir la urgencia de la evangelización en nuestras islas y de la misión ad gentes en el mundo entero.

 

✠ Eloy A. SANTIAGO SANTIAGO
Obispo de San Cristóbal de La Laguna

Carta pastoral con motivo del Domund 2026

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Uno en Cristo, unidos en la misión
Carta pastoral con motivo de la celebración del Domund 2026

18 de octubre de 2026

 

Con la llegada del mes de octubre, el mes misionero, celebramos cada año el Domingo Mundial de las Misiones, más conocido por su abreviatura Domund. Una cita anual que nos ayuda a tomar conciencia de nuestro «ser» Iglesia, no de nuestro «hacer», como a veces pensamos.

El Decreto Ad gentes sobre la actividad misionera de la Iglesia del Concilio Vaticano II, clausurado en 1965, lo expresaba con claridad en los siguientes términos: «La Iglesia peregrinante es misionera por su naturaleza» (Ad gentes, 2). Una década después, san Pablo VI lo ratificaba extendiéndolo más allá de las misiones ad gentes: La Iglesia «existe para evangelizar» (Evangelii nuntiandi, 14), en cualquier ámbito o contexto en el que se encuentre; lo que después han ido ahondando los sucesivos Papas en su magisterio.

Esta afirmación sobre el ser de la Iglesia encuentra su fundamento en el mandato misionero de Jesús a los apóstoles tras su resurrección: «Vayan, pues, y hagan discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19). Una exhortación dirigida no a un apóstol en particular, sino al conjunto de ellos: «vayan». Así pues, es la Iglesia, toda ella, la que está llamada a ir a anunciar el Evangelio, no solo unos pocos. En efecto, la Iglesia es misterio de comunión, participación y misión, como recordaba recientemente el Sínodo sobre la Sinodalidad.

En este contexto entendemos el lema escogido para la celebración del Domund de este año que incluye estos dos aspectos. «Uno en Cristo», es decir, por la comunión que procede de un Señor, una fe, un bautismo, formamos un solo cuerpo y un solo Espíritu (cf. Ef 4, 4-5), somos –aunque muchos– uno en Cristo. Así lo podemos ver en el lema episcopal de León XIV –que ha mantenido como Papa– y que está tomado de una homilía de San Agustín de Hipona: «In illo uno unum», «en Él [Cristo] somos uno».

Esta unidad de la Iglesia en Cristo se manifiesta en la unidad de la misión, por esto estamos «Unidos en la misión», como leemos en la segunda parte del lema de esta jornada del Domund. Así es, la unidad en la fe conlleva la unidad en la misión. Todos participamos de la misión de la Iglesia, cada uno según su vocación y su carisma. Somos, como afirmaba frecuentemente el Papa Francisco, «discípulos misioneros».

El Domund nos invita a recordar a quienes han sentido una particular llamada para vivir la misión de la Iglesia ad gentes, es decir, entregando su vida al servicio de la Iglesia para ir a otros lugares con el fin de anunciar a Jesucristo, muchas veces en contexto de pobreza e incluso de persecución a causa de la fe.

Los misioneros nos hablan de esta «magnífica humanidad» que Dios ha creado y que es capaz de entregar libremente su vida por el anuncio del Evangelio de la Salvación. «El mundo sigue necesitando de estos valientes testigos de Cristo –afirma León XIV–y las comunidades eclesiales siguen necesitando nuevas vocaciones misioneras». También nuestra querida diócesis nivariense, en la que deseamos surjan más vocaciones misioneras ad gentes, señal de una Iglesia viva que continúa el legado dejado por grandes misioneros como San José de Anchieta en Brasil o el Santo Hermano Pedro en Guatemala, y otros tantos hombres y mujeres que han respondido con generosidad a la llamada misionera.

A todos ellos los recordamos en este curso pastoral en que nuestra Diócesis ha escogido como lema del mismo: «Hagamos memoria». Hacemos memoria de los misioneros, así como de esta Jornada del Domund que, en este año 2026, celebra su centenario. Cien años dedicando un domingo al año a esta dimensión esencial de la Iglesia, recordándonos la urgencia misionera e invitándonos a sostener con la oración y con nuestra humilde, pero generosa, aportación económica la labor de los misioneros, la misión de la Iglesia, sintiéndonos uno en Cristo y unidos en la misión.

Queridos hermanos y hermanas, acojamos el llamamiento que León XIV hace a toda la Iglesia en su Mensaje para esta 100.ª Jornada Mundial de las Misiones: «unámonos todos a ellos [los misioneros y misioneras] en la misión evangelizadora mediante el testimonio de la vida en Cristo, la oración y la contribución a las misiones».

Con el Sucesor de Pedro elevamos nuestra oración: «María, Reina de las Misiones, acompaña nuestra labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva».

Que el Señor bendiga nuestra diócesis con vocaciones misioneras y nos haga a todos sentir la urgencia de la evangelización en nuestras islas y de la misión ad gentes en el mundo entero.

 

✠ Eloy A. SANTIAGO SANTIAGO
Obispo de San Cristóbal de La Laguna

Adeje acogerá unas jornadas culturales con motivo del 400 aniversario del nacimiento del Santo Hermano Pedro

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Del 19 al 23 de octubre, el Antiguo Convento Franciscano de Adeje será escenario de un ciclo de conferencias y un concierto dedicados a profundizar en la vida, la historia y el legado artístico y espiritual del primer santo canario.

Con motivo del 400 aniversario del nacimiento de San Pedro de San José de Betancur (1626-2026), conocido popularmente como el Santo Hermano Pedro, el municipio de Adeje acogerá, entre los días 19 y 23 de octubre, las jornadas culturales «El Hermano Pedro: el viaje de la fe», una iniciativa que pretende acercar al público la figura de este ilustre tinerfeño, cuya vida y obra dejaron una profunda huella tanto en Canarias como en Guatemala.

Estas jornadas, que cuentan con la colaboración del ayuntamiento de Adeje, la Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel y la Diócesis Nivariense, reunirán a diferentes especialistas que abordarán la trayectoria del santo desde distintas perspectivas históricas, artísticas, culturales y religiosas.

A lo largo de cinco jornadas se profundizará en el contexto arquitectónico de la antigua Guatemala, los orígenes familiares del Hermano Pedro, su viaje al continente americano y la construcción de su imagen e iconografía a través de las manifestaciones artísticas. El programa concluirá con un concierto de música sacra.

Las actividades tendrán lugar en el Antiguo Convento Franciscano de Adeje, a partir de las 20:00 horas.

 

El obispo de Guadix preside la presentación del cartel de las fiestas en honor a la Virgen de las Angustias, patrona de la ciudad

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La iglesia de la Virgen de las Angustias de Guadix albergó el acto de presentación del cartel anunciador de las próximas fiestas en honor a la patrona accitana, que serán del 1 al 8 de noviembre: el 1 de noviembre será la baja de la imagen a la Catedral y el comienzo de la septena; y el domingo 8, el día grande la fiesta, la procesión volverá a llevar a la imagen de la patrona hasta su iglesia.

El acto estuvo presidido por el obispo de la diócesis, monseñor Francisco Jesús Orozco, y contó con una nutrida representación de fieles, miembros de la Archicofradía y autoridades locales.

El evento comenzó con el emotivo descubrimiento de la obra por parte del prelado y del autor de la fotografía que ilustra el cartel, Mario López. La imagen inmortaliza a la Sagrada Imagen de la patrona de Guadix en el día de su procesión, justo a las puertas de su templo.

Una devoción heredada

La presentación del cartel corrió a cargo de Mari Nieves Torres Granados, camarera de la Virgen, quien ofreció unas emotivas palabras y de testimonio personal. En su intervención, compartió cómo su devoción a la patrona se remonta a su infancia y se ha mantenido viva hasta nuestros días, sirviendo como testimonio de cómo las familias accitanas experimentan esta fe tanto en el ámbito íntimo como en la vida pública. Asimismo, invitó a todos los presentes a recordar, cuidar y fortalecer su propia historia de fe personal y de amor a la Virgen de las Angustias.

Por su parte, el obispo animó a los asistentes a «ponerse en movimiento» para revitalizar la devoción a la patrona, subrayando que esta fe no debe vivirse solo en los días festivos, sino durante todo el año: “Es una fe que hemos heredado de nuestros padres y abuelos, y que tenemos la responsabilidad de transmitir a las generaciones venideras”.

Monseñor Orozco recordó que el centro de la fe cristiana es Jesucristo y Dios Padre, quien en la cruz nos regaló a su propia Madre como madre de todos. En sintonía con las llamadas del Papa a la Iglesia universal, el prelado invitó a alzar la mirada al cielo y a intensificar la oración durante este tiempo festivo.

Recuerdo piadoso a los difuntos

El acto concluyó con un emotivo recuerdo de los fieles difuntos y el rezo de un responso, dirigido por el obispo, por el eterno descanso de todos los hermanos y devotos fallecidos. De manera particular, encomendó a Dios a Remedios, madre del alcalde de Guadix, Jesús Lorente, que había fallecido el día anterior. Y, ante la cercanía de la festividad de Todos los Fieles Difuntos, el obispo recordó que la devoción a la Virgen de las Angustias nos invita a vivir con esperanza y con la mirada alzada al cielo.

Alfonso J. García

Guadix

Los Fossores de Guadix se renuevan con la incorporación de dos nuevos hermanos que profesan sus votos temporales

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En nueve días, dos frailes han profesado sus votos temporales y uno sus votos perpetuos

La comunidad de Hermanos Fossores de la Misericordia, de Guadix, cuenta con dos nuevos hermanos, que han hecho su profesión temporal, después de un tiempo de formación y de discernimiento. Esta incorporación de dos hermanos se suma a la profesión perpetua que hubo el pasado 6 de octubre, con lo que la comunidad de hermanos Fossores de Guadix se ha renovado y rejuvenecido.

La profesión temporal de estos dos nuevos religiosos tuvo lugar en la mañana del 15 de octubre, festividad de Santa Teresa de Jesús, y transcurrió en el entorno de una celebración de la Eucaristía, en la que se dio gracias a Dios por estas dos nuevas vocaciones y se pidió por los nuevos hermanos, la congregación y, cómo no, por los difuntos que hay en el cementerio de Guadix, al que cuidan durante todo el año.

Los hermanos que han hecho sus votos temporales son fray Vicente y fray Josef, que ya son hermanos de la congregación, aunque su compromiso aún no es el definitivo. Este es el primer paso, como un tiempo de prueba: primero votos temporales y, después de un largo discernimiento, votos perpetuos.

Quien sí hizo sus votos perpetuos el pasado 6 de octubre fue fray José Albeiro Jiménez, con lo que la comunidad ha incorporado tres nuevos miembros en nueve días. Y todo, justo cuando se preparan para vivir los días más intensos del año en el cementerio de Guadix, al que cuidan estos frailes y donde, sobre todo, atienden a los vivos que van a rezar por sus difuntos con la esperanza de la resurrección.

 

Homilía

Los nuevos profesos pronunciaron sus votos delante del obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, y del superior general de los Hermanos Fossores de la Misericordia, fray Hermenegildo. En la homilía, el obispo los animó a hacer suyas las palabras de Santa Teresa de Jesús, cuya festividad se celebraba ese día: “vuestra soy, para vos nací, ¿qué mandáis hacer de mí?”. También los animó a vivir este tiempo de prueba “con calma y siempre desde la oración, desde la pobreza y desde la obediencia al superior y a la Iglesia”.

Monseñor Orozco habló del sentido de esta vocación tan singular en la Iglesia, la de los hermanos Fossores, que no solo es el cuidado del cementerio y de las tumbas sino, sobre todo, la atención y el acompañamiento a las familias de los fallecidos, consolando y ofreciendo una palabra de esperanza ante la muerte y el sufrimiento. “Sois signo de un mundo nuevo y de una vida nueva con vuestro trabajo y vuestra vocación en el silencio del cementerio”, les dijo el obispo al tiempo que los animaba a ser testigos de la esperanza.

Aunque la comunidad de Hermanos Fossores de la Misericordia es aún pequeña tanto en Guadix como en Logroño, los dos lugares donde están presentes, estas tres nuevas incorporaciones se están viviendo con la alegría de saber que el Señor cuida también de esta vocación tan singular como necesaria en la Iglesia.

Los Fossores nacieron en Guadix en 1953 y, desde entonces, siempre ha habido presencia de estos hermanos en el cementerio accitano. Son unos frailes muy queridos, como podrán comprobar en unos días, cuando los accitanos visiten el cementerio en torno al Día de los Santos y el Día de Todos los Difuntos y les agradezcan el servicio, la oración y el testimonio que ofrecen.

Unos frailes muy queridos y ahora bendecidos con estas tres nuevas incorporaciones.

Antonio Gómez

Delegado diocesano de MCS. Guadix

Carta Pastoral de monseñor para el Domund 2026

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«Uno en Cristo, unidos en la misión»

100 años de Domund

Octubre es el mes del Domund. Este año celebramos el centenario de esta institución por Pio XI, cuando en 1926 quiso impulsar la oración y la colaboración económica de toda la Iglesia Católica con la labor misionera, constitutiva de la identidad cristiana. El lema elegido para esta jornada «Uno en Cristo, unidos en la misión», nos lleva directamente a la oración de Jesús antes de su Pasión: «Que todos sean uno… para que el mundo crea» (Jn 17,21). El Papa León para esta efeméride tan especial, ha querido recoger la esencia de su propio lema pontificio «In Illo uno unum», es decir, «En Aquel que es Uno somos Uno», para ayudarnos a vivir nuestra identidad misionera desde la unidad, la corresponsabilidad y el amor.

Ser uno en Cristo: nuestra comunión con Cristo y entre nosotros tiene una fuerza misionera, pues hace visible el Evangelio que anunciamos. El Papa León XIV nos recuerda que la misión comienza en nuestra unión con Cristo. Antes que una tarea o una actividad, la misión nace del encuentro con Él. Solo permaneciendo unidos al Señor podemos anunciarlo. Y de esa unión con Cristo nace también la comunión entre nosotros. Sin Cristo y ajenos a la vida de la iglesia es imposible ser misioneros.

El Papa nos invita a vivir una nueva época misionera. Para nosotros, esa invitación comienza por renovar el ardor con que seguimos al Señor, cuidar la fraternidad y colaborar entre las diferentes realidades eclesiales. También nos recuerda que la misión universal es responsabilidad de toda la Iglesia y, por tanto, de cada una de nuestras parroquias. En Guadix conocemos bien el valor de las comunidades pequeñas. En nuestros pueblos, son muchas las personas que mantienen viva la fe con una fidelidad discreta y generosa. Deseo que este Domund nos ayude a reconocer esa riqueza y a vivir, desde todas las parroquias, un mismo gesto de comunión diocesana.

La Delegación diocesana de misiones nos propone tres acciones sencillas. Durante la Semana del Domund, cada parroquia puede dedicar un momento a explicar el lema, preparar un Rincón Misionero con el cartel, una vela, un testimonio y la hucha, y reunir a todos para orar por los misioneros. Recibiréis, además, un testimonio misionero diocesano para compartir en la misa dominical.

El Domund nos ayuda, como gritaba el lema del viaje del Papa a España el pasado junio, a levantar la mirada más allá de nuestras necesidades inmediatas. Formamos parte de una Iglesia que es universal. Hay hombres y mujeres que han dejado su tierra, su familia y sus seguridades para anunciar a Jesucristo y servir a comunidades que, muchas veces, cuentan con muy pocos medios. Su entrega nos recuerda que la fe que hemos recibido no podemos guardarla para nosotros. Nuestra diócesis tiene experiencia de lo que significa la misión. A lo largo de los años, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de nuestra tierra han entregado su vida al servicio del Evangelio en otros lugares. Y nuestras parroquias, incluso las más pequeñas, han sabido colaborar generosamente con la misión de la Iglesia mediante la oración y la ayuda económica. Como botón de muestra, el pasado mes de julio vivimos con mucha alegría que Monseñor Patricio, sacerdote misionero de Guadix en Honduras por más de treinta años, era consagrado obispo de Danlí, diócesis hondureña.

Un año más, os pido que cuidemos especialmente la celebración del Domund, como ocasión propicia para ayudar a descubrir que todos somos responsables de la única misión de la Iglesia. Os animo también a cuidar la colecta del Domund y a explicar su sentido a los fieles. Detrás de nuestra aportación está la necesidad de hermanos nuestros que necesitan construir una iglesia, sostener un seminario, formar catequistas, atender a los enfermos o mantener muchas obras de evangelización y promoción humana. Nuestra colaboración, por pequeña que sea, expresa que pertenecemos a una misma Iglesia y participamos de una misma misión.

Queridos hermanos, el Domund nos recuerda algo esencial: la Iglesia existe para evangelizar. Y para eso existe nuestra Iglesia de Guadix y cada una de nuestras parroquias. También esa verdad define a cada uno de nosotros, cristianos en medio del mundo.

Que este centenario renueve en nuestra diócesis la alegría de anunciar el Evangelio y nos ayude a sentirnos cada vez más unidos a tantos hermanos y hermanas que anuncian a Jesucristo en todos los rincones del mundo.

Agradezco al delegado diocesano de misiones su servicio y entrega constante para dinamizar en nuestra diócesis esta identidad misionera. Pidamos a Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las misiones, que no falten jóvenes generosos para ser santos misioneros.

En este mes del rosario, encomiendo a nuestros misioneros y a nuestra Iglesia diocesana a Santa María, Reina de las Misiones. Que ella nos enseñe a escuchar, como hizo en Nazaret, la llamada del Señor y a responder con prontitud «Hágase en mí según tu palabra».

Con mi afecto y bendición.

† Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

Carta Pastoral de monseñor Francisco Jesús Orozco, obispo de Guadix, para el Domund 2026

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«Uno en Cristo, unidos en la misión»

100 años de Domund

Octubre es el mes del Domund. Este año celebramos el centenario de esta institución por Pio XI, cuando en 1926 quiso impulsar la oración y la colaboración económica de toda la Iglesia Católica con la labor misionera, constitutiva de la identidad cristiana. El lema elegido para esta jornada «Uno en Cristo, unidos en la misión», nos lleva directamente a la oración de Jesús antes de su Pasión: «Que todos sean uno… para que el mundo crea» (Jn 17,21). El Papa León para esta efeméride tan especial, ha querido recoger la esencia de su propio lema pontificio «In Illo uno unum», es decir, «En Aquel que es Uno somos Uno», para ayudarnos a vivir nuestra identidad misionera desde la unidad, la corresponsabilidad y el amor.

Ser uno en Cristo: nuestra comunión con Cristo y entre nosotros tiene una fuerza misionera, pues hace visible el Evangelio que anunciamos. El Papa León XIV nos recuerda que la misión comienza en nuestra unión con Cristo. Antes que una tarea o una actividad, la misión nace del encuentro con Él. Solo permaneciendo unidos al Señor podemos anunciarlo. Y de esa unión con Cristo nace también la comunión entre nosotros. Sin Cristo y ajenos a la vida de la iglesia es imposible ser misioneros.

El Papa nos invita a vivir una nueva época misionera. Para nosotros, esa invitación comienza por renovar el ardor con que seguimos al Señor, cuidar la fraternidad y colaborar entre las diferentes realidades eclesiales. También nos recuerda que la misión universal es responsabilidad de toda la Iglesia y, por tanto, de cada una de nuestras parroquias. En Guadix conocemos bien el valor de las comunidades pequeñas. En nuestros pueblos, son muchas las personas que mantienen viva la fe con una fidelidad discreta y generosa. Deseo que este Domund nos ayude a reconocer esa riqueza y a vivir, desde todas las parroquias, un mismo gesto de comunión diocesana.

La Delegación diocesana de misiones nos propone tres acciones sencillas. Durante la Semana del Domund, cada parroquia puede dedicar un momento a explicar el lema, preparar un Rincón Misionero con el cartel, una vela, un testimonio y la hucha, y reunir a todos para orar por los misioneros. Recibiréis, además, un testimonio misionero diocesano para compartir en la misa dominical.

El Domund nos ayuda, como gritaba el lema del viaje del Papa a España el pasado junio, a levantar la mirada más allá de nuestras necesidades inmediatas. Formamos parte de una Iglesia que es universal. Hay hombres y mujeres que han dejado su tierra, su familia y sus seguridades para anunciar a Jesucristo y servir a comunidades que, muchas veces, cuentan con muy pocos medios. Su entrega nos recuerda que la fe que hemos recibido no podemos guardarla para nosotros. Nuestra diócesis tiene experiencia de lo que significa la misión. A lo largo de los años, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de nuestra tierra han entregado su vida al servicio del Evangelio en otros lugares. Y nuestras parroquias, incluso las más pequeñas, han sabido colaborar generosamente con la misión de la Iglesia mediante la oración y la ayuda económica. Como botón de muestra, el pasado mes de julio vivimos con mucha alegría que Monseñor Patricio, sacerdote misionero de Guadix en Honduras por más de treinta años, era consagrado obispo de Danlí, diócesis hondureña.

Un año más, os pido que cuidemos especialmente la celebración del Domund, como ocasión propicia para ayudar a descubrir que todos somos responsables de la única misión de la Iglesia. Os animo también a cuidar la colecta del Domund y a explicar su sentido a los fieles. Detrás de nuestra aportación está la necesidad de hermanos nuestros que necesitan construir una iglesia, sostener un seminario, formar catequistas, atender a los enfermos o mantener muchas obras de evangelización y promoción humana. Nuestra colaboración, por pequeña que sea, expresa que pertenecemos a una misma Iglesia y participamos de una misma misión.

Queridos hermanos, el Domund nos recuerda algo esencial: la Iglesia existe para evangelizar. Y para eso existe nuestra Iglesia de Guadix y cada una de nuestras parroquias. También esa verdad define a cada uno de nosotros, cristianos en medio del mundo.

Que este centenario renueve en nuestra diócesis la alegría de anunciar el Evangelio y nos ayude a sentirnos cada vez más unidos a tantos hermanos y hermanas que anuncian a Jesucristo en todos los rincones del mundo.

Agradezco al delegado diocesano de misiones su servicio y entrega constante para dinamizar en nuestra diócesis esta identidad misionera. Pidamos a Santa Teresita del Niño Jesús, Patrona de las misiones, que no falten jóvenes generosos para ser santos misioneros.

En este mes del rosario, encomiendo a nuestros misioneros y a nuestra Iglesia diocesana a Santa María, Reina de las Misiones. Que ella nos enseñe a escuchar, como hizo en Nazaret, la llamada del Señor y a responder con prontitud «Hágase en mí según tu palabra».

Con mi afecto y bendición.

† Francisco Jesús Orozco Mengíbar

Obispo de Guadix

Última etapa en Roma

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El sacerdote José María Tortosa habla de su estancia en Roma y de su vuelta a la diócesis de Guadix, cada vez más cerca

En los últimos días del mes de agosto, he visitado a nuestro obispo Don Francisco Jesús Orozco para darle información de la actividad que sigo desarrollando en la parroquia de Roma como sacerdote en misión (“Fidei Donum”) con un acuerdo entre el obispo de Roma (Papa León XIV) y Don Francisco Jesús.

También hemos hablado de renovar este acuerdo (convenzione la llaman los italianos) por unos tres años más con el fin de seguir atendiendo esta parroquia de Santa María del Soccorso, que la Asociación de Sacerdotes del Prado tiene confiada desde hace casi 40 años, como deseo expreso de nuestro fundador el Beato Antonio Chevrier, para manifestar la íntima unión con el Papa, cabeza de la Iglesia.

Después de este acuerdo, hasta el 30 de septiembre de 2029, que será el último, volveré a la diócesis para continuar desarrollando el ministerio sacerdotal donde el obispo considere necesario y útil para la pastoral diocesana.

Agradezco esta nueva generosidad de Don Francisco Jesús de permitirme concluir los objetivos propuestos desde que la Asociación de Sacerdotes del Prado pensó en mi persona para gestionar la parroquia y la formación de sacerdotes que, o bien ya conocen el Prado y quieren continuar la formación, o bien se acercan por primera vez a nosotros pidiendo ser introducidos en la “vocación” de los sacerdotes del Prado, de ser “sacerdotes pobres para la evangelización de los pobres”. Normalmente, nos encontramos en parroquias de periferia, de barrios marginales o aquellas en las que no es fácil encontrar un sacerdote disponible.

Como nos recuerdan casi todos los papas, la Iglesia tiene como misión la evangelización y, especialmente desde el Concilio Vaticano II, ser “una Iglesia pobre para la evangelización de los pobres”.

En Roma y con 2 amigos de Huéneja

Este mes de octubre he recibido la visita del Obispo de Danlí (Honduras), amigo, natural de Huéneja, Don Patricio Larrosa Martos, que estaba por Roma en visita “ad limina”. Y también he recibido la visita del vicario general de la diócesis de Guadix, José Francisco Serrano Granados, que se encuentra haciendo unos días de investigación en Roma para continuar con su doctorado.

Agradezco de corazón las visitas y todos los gestos de cercanía de los que vienen a Roma y te llaman para encontrarnos y también para poder facilitar, en la medida de mis posibilidades, algunas visitas y hacer de cicerone por Roma. Desde la distancia, cualquier visita es de gran apoyo y te hace sentir que no eres ajeno a tu diócesis.

José Mª Tortosa Alarcón

Párroco de Santa María del Soccorso en Roma

En octubre, rezamos por el Papa y con el Papa

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Este mes de octubre viene marcado, sin duda, por la operación a la que se ha sometido el papa León XIV para extirparle un tumor del pulmón. Según dicen los médicos, todo ha ido muy bien, se ha actuado en una fase muy temprana y cabe esperar una pronta recuperación.

En toda la Iglesia se suceden las oraciones por León XIV y, también, en la diócesis de Guadix, donde monseñor Francisco Jesús Orozco, ya pidió que las parroquias y todos los fieles de la diócesis rezaran por la salud del Papa.

Pero en octubre no solo rezamos por el Papa, sino que también lo hacemos, como cada mes, con el Papa. Este mes de octubre, León XIN nos invita a rezar por la pastoral de la salud mental. Y lo hace con estas palabras:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

Dios de la vida,

Tú conoces lo más íntimo de nuestro corazón,

las luces y sombras que nos habitan,

las heridas silenciosas que a veces nadie ve.

 

Hoy te presentamos a nuestros hermanos y hermanas

que enfrentan dificultades en su salud mental,

que sufren en soledad con ansiedad, depresión o cualquier otra enfermedad mental.

Tú los llamas por su nombre, con ternura,

y en Ti encuentran dignidad y esperanza.

 

Perdónanos por las veces que hemos mirado hacia otro lado,

alimentando el estigma y la discriminación

hacia las personas con enfermedades mentales.

Haz que tu Iglesia sea casa abierta,

espacio seguro donde todos tengan lugar,

comunidad que acompaña y no descarta,

que escucha sin juzgar y se acerca sin miedo.

 

Te pedimos, Señor, por quienes cuidan:

profesionales, familiares, voluntarios,

hombres y mujeres que con paciencia y amor

tienden puentes de comprensión y consuelo.

Dales fortaleza y compasión para sostener.

 

Envía tu Espíritu sobre nosotros,

para que aprendamos a acoger e integrar el cuidado de la salud mental

en la vida y en la misión de nuestras comunidades y de toda la Iglesia,

y así lleguemos a ser un signo vivo de tu misericordia,

que nunca abandona y siempre restaura.

 

Amén.

Benamaurel presenta la nueva corona de su patrona, la Virgen de la Cabeza

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La parroquia de Benamaurel ha celebrado este 12 de octubre la misa solemne con motivo de la festividad de la Virgen del Pilar. La celebración congregó a decenas de fieles, en una de las citas mariana del calendario más arraigadas en toda España.

El párroco, Joaquín Caler, llamó en la homilía a fundamentar nuestra fe en la roca del Señor, la misma que eleva a su Madre, que a la misma vez es camino hacia Jesús.

Tras la misa, la Hermandad e Insignias de Nuestra Señora de la Cabeza, celebró un pequeño acto de presentación del diseño de la nueva corona para la patrona, con motivo del 70 aniversario de la coronación, que se celebrará en 2027, tras la reciente decisión del obispo de Guadix, monseñor Francisco Jesús Orozco, de reconocer aquella coronación como canónica.

El diseño es obra de Ángel Villalta, según las instrucciones de la hermandad y con la memoria histórica y artística de David García Trigueros. Se trata de un diseño neobarroco con una simbología estrechamente ligada a la tradicional devoción de Benamaurel a su patrona, la Virgen de la Cabeza. La hermandad presentó también la corona del Niño y el cetro, aunque los proyectos se llevarán a cabo progresivamente según la financiación que se vaya consiguiendo.

El acto, que contó con la intervención del párroco, Joaquín Caler, la hermana mayor y la vice hermana mayor, Virginia Martínez y Carolina Espín, además del propio diseñador, levantó un gran entusiasmo entre los asistentes, siendo recibido con un gran aplauso y vítores a la Virgen.

La joya está coronada por una cruz inspirada en la cruz pectoral del obispo que coronó a la imagen el 29 de abril de 1957, el prelado accitano Rafael Álvarez Lara. El proyecto, difundido por la hermandad como «La corona del pueblo» incorpora el escudo de Benamaurel; un escudo dedicado a la fiesta de Moros y Cristianos, con los símbolos de las tres comparsas que componen la fiesta; ocho mariposas, simbolizando a los núcleos urbanos de todo el municipio; y seis cartelas con escenas evangélicas de la vida de la Virgen. Y todo sostenido por seis imperiales con forma de dragón, haciendo referencia a la misma iconografía mariana que aparece en la trasera del manto rojo con el que la Virgen de la Cabeza fue coronada hace 69 años, siendo su imagen más reconocida por los benamaurelenses. La corona del Niño y el cetro, siguen la misma linea de diseño.

Como símbolo de fusión entre la devoción y la fiesta, la base de la corona, el aro que cae en la cabeza de la imagen, llevará inscrita la frase: «Perpetua Virgen/Gloria de la tierra/espejo claro en el que Dios se mira». Son algunos de los versos más bellos con los que el ángel se dirige a la Virgen en la representación «Cautiverio y Rescate de Nuestra Señora de la Cabeza», base de las fiestas de Benamaurel. La corona del Niño, lleva en su base una frase dedicada al nacimiento de Jesús por parte del patrón del pueblo, San León Magno, en un sermón de misa de nochebuena.

La hermandad, que está ya recibiendo numerosos donativos para la confección de las coronas, ha querido integrar en la corona de la Virgen la historia de amor de Benamaurel con su patrona y el resto de devociones del pueblo, incluida la de los Dolores de María, visible en la cartela central de la parte trasera de la corona.

La corona será elaborada en plata de ley y será rematada por un baño de oro.

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