La Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil celebrará del 20 al 22 de marzo unos Ejercicios Espirituales dirigidos a jóvenes de entre 16 y 30 años en el Seminario Diocesano San Bartolomé. La iniciativa busca ofrecer un espacio de oración, silencio y reflexión para profundizar en la relación personal con Dios.
Los ejercicios estarán dirigidos por el sacerdote Gabriel Mourente, vicario parroquial de la Parroquia de San Juan Bautista (Chiclana de la Frontera), quien acompañará a los participantes durante este retiro espiritual.
La propuesta se inspira en las palabras del Evangelio de Marcos —“los llamó para que estuvieran con Él y enviarlos a predicar” (Mc 3,14)—, subrayando la importancia de dedicar tiempo al encuentro personal con Cristo antes de anunciarlo a los demás. Según explican desde la organización, el objetivo es que los jóvenes puedan detenerse, escuchar y conocer más profundamente al Señor para amarle y seguirle.
Durante el retiro, que comenzará la noche del viernes 20 de marzo y concluirá el domingo 22 después de la comida, los participantes vivirán una experiencia marcada por el silencio. En este contexto, se propondrán meditaciones que ayudarán a reflexionar sobre la propia vida a la luz del Evangelio, el reconocimiento del pecado y las gracias que Dios concede, así como la contemplación de la vida de Jesús y su entrega por la humanidad.
El encuentro se desarrollará en régimen de convivencia en el Seminario diocesano, donde los asistentes compartirán tiempos de oración personal, charlas espirituales y acompañamiento sacerdotal.
La participación tiene un coste de 50 euros, que incluye las comidas desde el sábado hasta el domingo. Los asistentes deberán llevar la cena del viernes, además de Biblia, cuaderno y bolígrafo, así como artículos de aseo personal, medicación si fuera necesaria, sábanas y toalla. Desde la organización también recuerdan que, al tratarse de unos ejercicios en silencio, no es necesario llevar el teléfono móvil.
La Delegación de Pastoral Juvenil anima a los jóvenes de la diócesis a aprovechar esta oportunidad para vivir unos días de retiro y discernimiento espiritual en un ambiente de recogimiento y oración.




















































