La Catedral de Sevilla vuelve a convertirse en escenario privilegiado para la música sacra con la celebración del XLII Ciclo de Conciertos de Órgano Cuaresmales José Enrique Ayarra, organizado por el Cabildo Metropolitano en colaboración de la Real Maestranza de Caballería.
El ciclo comienza hoy, lunes 23 de marzo, y se desarrollará hasta el próximo jueves, día 26, a las ocho y media de la tarde. Este reúne a organistas de reconocido prestigio que interpretarán piezas de grandes compositores vinculados a la tradición litúrgica y al repertorio clásico del órgano. Así, Miguel Ángel García, organista de la Catedral, abrirá esta tarde el ciclo; le seguirá mañana el italiano Giulio Mercati, profesor de Historia de Música Sacra en Suiza y el que fuera responsable de los eventos de música sacra de la Diócesis de Lugo. El miércoles protagonizará el ciclo el que fuera primer organista titular de la Capilla Musical Pontificia Sixtina durante más de doce años, Juan Paradell. Finalmente, la organista Silvia Márquez -especialista en teclas históricas., cerrará estos conciertos el jueves 26 acompañada por la soprano Eugenia Boix.
El acceso a los conciertos se realizará por la Puerta del Príncipe, con apertura de puertas a las ocho de la tarde.
La entrada a los conciertos será gratuita, si bien será necesario recoger previamente las invitaciones. Estas podrán obtenerse en la recepción de la Catedral de once de la mañana a cinco de la tarde con acceso por la puerta del Príncipe, hasta completar aforo, lo que permitirá una organización más eficiente del público y garantizará el acceso ordenado a los recitales.
Con la Pastoral Familiar, el día 25, coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación del Señor, Eucaristía y posterior charla-reflexión, a las 19 horas.
El 25 de marzo, coincidiendo con la solemnidad de la Anunciación del Señor, celebramos en la Iglesia la Jornada por la vida, este año con el lema “La vida, un don inviolable”.
En nuestra diócesis de Granada, se invita a los fieles a orar especialmente por este don de la vida. También se invita a participar en la Eucaristía que ese día a las 19 horas tendrá lugar en la parroquia de la Encarnación, en Albolote, con el Secretariado diocesano de Pastoral Familiar. Posteriormente, tendrá lugar la charla-reflexión sobre la vida como don.
Entre otros aspectos, la Pastoral Familiar trabaja en sendos proyectos muy directamente relacionados con este aspecto: la vida. Por un lado, Proyecto Raquel, que acompañan a mujeres que han abortado a sus hijos, así como a personas en su entorno afectados por ello o implicados, como familiares, amigos o incluso personal sanitario. Por otra parte, Proyecto Ángel, con el que acompañan a mujeres que afrontan solas su embarazo.
MENSAJE OBISPOS En su mensaje para esta Jornada los obispos de la Subcomisión episcopal para la familia y la defensa de la vida indican que la defensa dela vida no es solo una cuestión de fe, sino una exigencia de la recta razón y de la ciencia.
“La biología defiende unánimemente que, desde el momento de la fecundación, existe un organismo humano vivo e independiente, con un patrimonio genético propio, un desarrollo embrionario autónomo, ordenado y coordinado”, explican.
Asimismo, esta Subcomisión episcopal ha preparado distintos materiales para esta Jornada por la Vida, como el subsidio para el monitor y para el celebrante, además de carteles y estampas.
Este sábado, el Hotel HO de Jaén acogía, como cada año en torno a celebración de San José, el acto institucional del Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales. Un acto institucional en el que se reconoce la trayectoria de los Ingenieros que llevan desarrollando su labor profesional 25 y 50 años. Además, cada año se otorga una distinción especial a alguna persona relacionada con el ámbito de la ingeniería, en este 2026, ha sido el Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez, distinguido con el título de Colegiado de honor.
Alrededor de 300 ingenieros se daban cita para este día de encuentro, al que se sumaban autoridades municipales y autonómicas. Junto a las intervenciones de las autoridades, el Decano de este Colegio profesional, D. Rafael Fernández Mesa, explicaba en su discurso que “Hoy los ingenieros técnicos somos graduados universitarios plenamente integrados en el sistema europeo, con una formación sólida que combina ciencia, tecnología y capacidad práctica”. Para añadir, “Vivimos en una época marcada por grandes desafíos: la transición energética, la movilidad sostenible, con el coche eléctrico de protagonista, la digitalización de la industria, la automatización de los procesos productivos, la lucha contra el cambio climático o el desarrollo de ciudades inteligentes”.
Después de los discursos, se hizo entrega de los reconocimientos a los ingenieros colegiados con una trayectoria profesional de 25 y de 50 años, para tras leer el acta del Colegio que otorga la distinción como Colegiado de honor al Obispo de Jaén, en su condición de ingeniero de profesión, hacerle entrega de una placa conmemorativa el Decano de este Colegio de Ingenieros Industriales.
El Obispo, en sus palabras, mostró su agradecimiento y sorpresa por este reconocimiento con estas palabras. “Recibo este nombramiento como Colegiado de Honor con una profunda gratitud y con una emoción muy especial, a la vez que con cierta sorpresa. Porque este reconocimiento no es como obispo, sino que me devuelve, de algún modo, a una parte esencial de mi propia historia: la de ingeniero, la de colegiado, la de alguien que un día soñó su vida entre planos, maquinaria, centros industriales, estaciones generadoras de energía y tendidos eléctricos”. Para añadir, “formar parte, aunque sea de manera honorífica, de esta historia compartida del Colegio de Ingenieros de Jaén, que es ya mi tierra, es para mí un verdadero honor y una distinción que guardaré siempre con orgullo y con cariño en mi corazón”.
En este sentido, el Prelado jiennense no desaprovechó la oportunidad para hablar como esa primera vocación a la ingeniería se vio superada por la sed de Dios que lo condujo al Seminario, “Hubo un tiempo en el que yo imaginaba mi vida dedicada por completo a la ingeniería. Me veía trabajando entre estructuras, cálculos, mecanismos… tratando de que todo encajara, de que todo funcionara, de que aquello que se construyera fuera firme, útil y duradero”. Para continuar, “Y yo, un ingeniero técnico Industrial por la Universidad Politécnica de Cartagena, sentí que esos caminos podrían ser otros. Sentí que la llamada de Dios me vencía, después de una lucha ante la evidencia de una sed que desde niño emergía en mi corazón y que nada ni nadie podía saciar. Viví mis estudios y mis primeras incursiones, en la búsqueda de trabajo, como un gran desafío ante Dios, y, más tarde, la respuesta a Su llamada como “la certeza más grande de mi vida”, sintiendo que aquella sed se saciaba y se generaba en mi interior paz y alegría”.
De igual modo, quiso poner el foco de su discurso en el potencial de esta tierra que no debe dejar escapar el talento a otras provincias, sino fomentarlo en Jaén con la creación de industrias, empresas y trabajo digno: “Desde que llegué al Santo Reino he sufrido al ver a muchos jóvenes abocados a salir de esta gran tierra por no encontrar aquí un futuro. He sufrido y sufro por tantos otros que, optando por quedarse miran hacia el mañana con incertidumbre, que desean trabajar, desarrollarse, aportar… y que, sin embargo, muchas veces se ven obligados a marcharse o a aceptar condiciones precarias”. A lo que añadió, “Esta realidad nos interpela a todos. A las instituciones, a los profesionales y a la Iglesia. Nos invita a no resignarnos, a seguir generando oportunidades, a apostar por la formación, por la innovación, por el acompañamiento a quienes comienzan su camino”.
Con una foto de familia y el agradecimiento al Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Jaén concluyó este acto que trasladó al Obispo de Jaén a su profesión de Ingeniero, que primero estudió y en la que luego trabajó hasta que sintió que la llamada del Señor era más fuerte que aquello para lo que se había formado profesionalmente.
La obra, interpretada por un grupo de jóvenes con inquietudes teatrales, está ambientada en momentos posteriores a la última cena
Más de 500 personas acudieron el pasado 20 de marzo al estreno de la obra «Noche oscura» en la parroquia de La Esperanza. La obra, concebida como una composición de lugar ignaciana con ecos de los autos sacramentales medievales, invitó a los asistentes a adentrarse en los momentos de incertidumbre tras la Última Cena. A través de un lenguaje sencillo pero profundamente simbólico, los personajes condujeron al público a una experiencia de contemplación, en la que el silencio, la tensión y la fe se entrelazaban en la noche previa a la Pasión.
La obra está impulsada por el grupo de jóvenes “Verso l’alto”, expresión de san Pier Giorgio Frassati que significa “Hacia lo alto”, y que resume el deseo de sus integrantes: elevar el corazón hacia Dios a través del arte y el testimonio. En medio del silencio, los gestos y las palabras cargadas de significado, el pan, el vino, la noche que avanza, la escena se convierte en un espacio de oración y reflexión sobre la fe en tiempos de oscuridad.
El grupo “Verso l’alto” nació después de la última de Noche Blanca celebrada en la Diócesis el pasado mes de noviembre. En el intermedio de aquel encuentro, un mimo cristiano interpretado por varios voluntarios con inquietudes teatrales conmovió profundamente al público. Aquella experiencia marcó el inicio de un camino compartido. Desde entonces, nuevos miembros se han sumado al proyecto, aportando sus talentos para ponerlos al servicio de la evangelización.
“Verso l’alto” se presenta así como un espacio donde la fe y el arte se encuentran, recordando que el Evangelio también puede anunciarse desde el escenario, invitando siempre a mirar “hacia lo alto.
Tras la representación, el ambiente de recogimiento dio paso a una oración guiada con exposición del Santísimo, que prolongó la experiencia escénica en un auténtico encuentro con el Señor.
La Delegación diocesana de Familia y Vida invita a las parejas a unirse a alguien que está discerniendo sobre su vocación
Los seminaristas de la Diócesis han estado durante las últimas semanas ofreciendo su testimonio en las parroquias de la ciudad y la provincia coincidiendo con el Día del Seminario. Tras esta celebración, la Delegación diocesana de Familia y Vida ha impulsado la iniciativa “Pon un seminarista en tu noviazgo”, un camino de oración entre parejas de novios y seminaristas.
“En el proceso de discernimiento de vuestra vocación al matrimonio, como es el noviazgo, os proponemos que este camino no lo hagáis solos, sino que estéis acompañados con alguien que también está discerniendo su vocación pero al sacerdocio; y así juntos, recéis unos por otros”, han explicado los delegados, José María y Pilar.
El objetivo de esta propuesta es que cada pareja de novios que se inscriba, rece por un Seminarista del Seminario Mayor San Pelagio o del Seminario Redemptoris Mater San Juan de Ávila, de manera que jóvenes que están en el camino del discernimiento de su vocación, recen los unos por los otros.
A cada pareja de novios que participe, se le asignará un seminarista por el que rezará de manera especial durante este próximo año, y a su vez, este rezará también por ellos.
La Iglesia celebra el próximo 25 de marzo, la solemnidad de la Anunciación del Señor, la Jornada por la Vida, una fecha que invita a los fieles a reconocer, valorar y defender la vida humana en todas sus etapas.
Bajo el lema «La vida, un don inviolable», esta jornada pone el acento en la dignidad de toda persona desde su concepción hasta su fin natural, recordando que la vida es un regalo de Dios que debe ser acogido, protegido y acompañado.
En la Diócesis de Asidonia-Jerez, esta celebración se vivirá con una Eucaristía que se celebrará en la Parroquia de San Dionisio Areopagita a las 19:30 horas, presidida por Monseñor José Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez.
A través de esta celebración, la Iglesia diocesana se unirá en oración para pedir por el respeto a la vida, especialmente en un contexto en el que se hace cada vez más necesario promover una cultura de la vida frente a las distintas amenazas que sufre la dignidad humana.
De este modo, la comunidad diocesana se prepara para vivir esta jornada con fe y compromiso, renovando la llamada a ser testigos del valor sagrado de la vida en medio de la sociedad
¡Nos vamos al encuentro con el Papa! Los jóvenes de Granada tenemos una cita muy especial para vivir juntos un fin de semana de fe, oración y convivencia.
¿CUÁNDO?
El sábado 6 de junio saldremos desde el Seminario Mayor de Granada (Paseo de Cartuja, 49) por la mañana temprano en dirección a Madrid, donde participaremos en la Vigilia de Jóvenes presidia por el Papa León XIV.
El domingo 7 de junio participaremos en la Misa presidida por el Papa León XIV, después regresaremos a Granada.
¿QUÉ INCLUYE?
La Delegación Diocesana de Juventud está preparando todo lo necesario para que todos los jóvenes de nuestra Diócesis de Granada que lo deseen puedan participar en el encuentro.
Incluye:
Transporte ida y vuelta desde Granada a Madrid. En el caso de que hiciera falta y sea logísticamente posible, también dispondremos allí de nuestros autobuses para llevarnos al alojamiento y a la zona de la celebración al día siguiente.
Alojamiento en pabellones, parroquias, colegios. La Archidiócesis de Madrid está haciendo un gran esfuerzo de acogida y tratará de proporcionar un alojamiento lo más cercano posible a los lugares de celebraciónpara las delegaciones diocesanas, facilitando su asistencia a ambos eventos.
Inscripción para el encuentro.
Seguro.
No está previsto que la comida esté organizada. Cada uno se llevará su propia comida.
El precio para la participación en el encuentro es de 50 euros / persona.
¿PÁRA QUÉ EDADES?
La edad de participación es de 16 a 35 años (los responsables de grupo podrán superar dicha edad). En caso de ser menor de edad sólo es posible participar acompañados de un responsable mayor de edad.
La parroquia de San Juan de Ávila de Jerez vivió el pasado sábado 21 de marzo un momento de especial significado con la bendición de la nueva imagen de San Juan Evangelista, durante la celebración de la Eucaristía de las 19:30 horas.
Esta nueva talla viene a completar el conjunto devocional del templo, ya que acompañará, junto a la imagen de la Mater Dolorosa, al Cristo de la Luz y del Amor, configurando así la escena del Calvario al pie de la cruz.
La incorporación de esta imagen supone un paso importante en la vida parroquial, enriqueciendo el patrimonio artístico y, sobre todo, la vivencia de la fe de la comunidad, que podrá contemplar de manera más plena el misterio de la pasión del Señor.
Con esta bendición, la parroquia continúa fomentando la devoción y la participación de los fieles, especialmente en este tiempo de Cuaresma, ayudando a profundizar en el amor de Cristo manifestado en la cruz, acompañado por su Madre y por el discípulo amado.
Los distintos municipios de la Diócesis de Asidonia-Jerez han vivido este fin de semana los tradicionales pregones de Semana Santa, marcando así el inicio de la cuenta atrás hacia los días más importantes para los cristianos.
A través de la palabra de los pregoneros, las distintas localidades han comenzado a preparar el corazón para la celebración de la pasión, muerte y resurrección del Señor, en unos actos que combinan fe, tradición.
Entre los pregones celebrados, cabe destacar el de Rota, a cargo de Luis Miguel Quintana Sánchez-Romero, y el de Jerez de la Frontera, pronunciado por Juan Mera García. En estos dos pregones estuvo presente MonseñorJosé Rico Pavés, Obispo de Asidonia-Jerez, quien quiso acompañar a los pregoneros en este momento tan significativo para la vida de las hermandades y cofradías. El prelado estuvo además acompañado por miembros de la Delegación Diocesana de Hermandades y Cofradías.
Con estos pregones, la Diócesis de Asidonia-Jerez comienza a vivir de manera más intensa el camino hacia la Semana Santa, invitando a todos los fieles a prepararse para celebrar el misterio central de la fe cristiana.
Celebración de un Año Jubilar con ocasión del 8º Centenario de la muerte de San Francisco de Asis
Un especial Año de San Francisco, del 10 de enero de 2026 al 10 de enero de 2027, en el que «cada fiel cristiano, siguiendo el ejemplo del Santo de Asís, se convierta en modelo de santidad de vida y testigo constante de paz». Así lo ha proclamado el Papa León XIV con motivo del octavo centenario de la muerte de San Francisco de Asís. En nuestro templo se podrá lucrar la indulgencia plenaria: «Que este Año especial nos impulse a todos, cada uno según sus posibilidades, a imitar al Pobrecillo, a formarnos en la medida de lo posible según el modelo de Cristo, a no hacer vanos los propósitos del Año Santo recientemente transcurrido». (Decreto de la Penitenciaría Apostólica, 16 de enero de 2026).
Escultura de San Francisco de Asís (en el retablo mayor) y Relicario de San Francisco de Asís
Indulgencias
Las indulgencias se concederán a los miembros de las Familias Franciscanas «que observen la Regla de San Francisco o se inspiran en su espiritualidad o perpetúan su carisma de cualquier forma», y también a todos los fieles «indistintamente» que «con el alma desprendida del pecado, participarán en el Año de San Francisco visitando en forma de peregrinación cualquier iglesia conventual franciscana, o lugar de culto en cualquier parte del mundo dedicado a San Francisco o relacionado con él por cualquier motivo. En esos templo, entre los que se encuentra el de nuestra Parroquia, los fieles deben seguir devotamente los ritos jubilares o pasar al menos un tiempo en piadosas meditaciones y elevarán a Dios oraciones para que, siguiendo el ejemplo de San Francisco, broten en los corazones sentimientos de caridad cristiana hacia el prójimo y auténticos votos de concordia y paz entre los pueblos, concluyendo con el padrenuestro, el Credo e invocaciones a la Santísima Virgen María, a San Francisco de Asís, a Santa Clara y a todos los santos de la Familia Franciscana».
Condiciones para lucrar la indulgencia.
Se concederá la indulgencia plenaria «en las condiciones habituales (confesión sacramental, comunión eucarística y oración según las intenciones del Santo Padre), aplicable también en forma de sufragio por las almas del Purgatorio».
Nuestro templo de San Francisco
Nuestro templo parroquial se ubica en la iglesia del antiguo Convento de San Pedro el Real, uno de los primeros conventos franciscanos de España y el primero de Andalucía. En el templo se encuentran numerosas imágenes, cuadros y simbología franciscana. Además, poseemos una Reliquia de San Francisco, colocada en el Retablo Mayor a los pies de su imagen:
Certificado autenticando la “reliquia” de San Francisco
En un documento anexo se explica la historia de nuestro templo y la descripción de su patrimonio franciscano. En los salones parroquiales tenemos una sencilla Exposición sobre nuestra Parroquia
y San Francisco.
Los jubileos dedicados a San Francisco
Esta conmemoración es «una nueva ocasión de júbilo y santificación: el octavo centenario del feliz tránsito de San Francisco de Asís de la vida terrenal a la patria celestial», subraya además la Penitenciaría Apostólica. «En los últimos años, otros jubileos importantes han tenido que ver con la figura y las obras del santo de Asís: el octavo centenario de la creación del primer pesebre en Greccio, de la composición del Cántico de las Criaturas, himno a la belleza santa de la creación, y el de la impresión de las Sagradas Estigmas, que tuvo lugar en el Monte de la Verna, casi un nuevo Calvario, dos años antes de su muerte. El año 2026 marcará la culminación y la realización de todas las celebraciones anteriores: será, de hecho, el Año de San Francisco y todos estaremos llamados a santificarnos en la contemporaneidad siguiendo el ejemplo del Seráfico Patriarca» (Carta del Papa Francisco, 2015).
¿Qué tiene San Francisco que enseñarnos?
En el Decreto de la Penitenciaria se recuerda la historia de Francisco, que «de hijo de un rico mercader, se hizo pobre y humilde, verdadero alter Christus en la tierra, proporcionando al mundo ejemplos tangibles de vida evangélica y una imagen real de perfección cristiana». «Nuestra época —se lee— no es muy diferente de aquella en la que vivió Francisco, y precisamente por eso su enseñanza es quizás hoy aún más válida y comprensible. Cuando la caridad cristiana languidece, la ignorancia se extiende como la mala costumbre y quienes exaltan la concordia entre los pueblos lo hacen más por egoísmo que por sincero espíritu cristiano; cuando lo virtual prevalece sobre lo real, las disputas y la violencia social forman parte de la vida cotidiana y la paz se vuelve cada día más insegura y lejana, que este Año de San Francisco nos impulse a todos, cada uno según sus posibilidades, a imitar al Pobrecillo de Asís, a formarnos en la medida de lo posible según el modelo de Cristo, a no hacer vanos los propósitos del Año Santo que acaba de pasar: que la esperanza que nos ha visto peregrinos se transforme ahora en celo y fervor de caridad activa».