Carta del Presiente de la Federación Interfranciscana de España, Severino Calderón Martínez, ofm, con motivo de la Fiesta de San Francisco de Asís, 4 de octubre.
“La Regla y vida de los Hermanos Menores es esta, a saber, guardar el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, viviendo en obediencia, sin nada propio y en castidad”. (Cáp. 1,1)
Queridos hermanos y hermanas: PAZ Y BIEN.
1. Ahora nos toca a nosotros vivir el Evangelio como Francisco y Clara lo vivieron en su tiempo
Los recientes documentos de la Iglesia sobre la vida consagrada nos invitan a reproducir con valor la audacia, la creatividad y la santidad de nuestros fundadores como respuesta a los signos de los tiempos que surgen en el mundo de hoy, Una adecuada atención a la Regla nos ofrecerá un criterio seguro para buscar las formas adecuadas de testimonio, capaces de responder a las exigencias del momento sin separarse de lo que hemos profesado.
Estamos viviendo tiempos de crisis, también al interno de la vida religiosa, lo cual supone vivir en dificultades, desorientación, sufrimiento… tantas veces innecesario por falta de conversaciones pausadas, confrontación con el Espíritu, procesos permanentes de conversión…
Comenzar un nuevo curso supone, como franciscanos, ponerse bajo la inspiración del Espíritu Santo al modo de Francisco y Clara de Asís, iniciar un tiempo de búsqueda, de discernimiento adulto y abrirse a la novedad que el Espíritu sugiera. Este es nuestro tiempo, el que nos toca vivir como tiempo de gracia para traducir lo que hemos profesado: “vivir el santo evangelio”. Todo el esfuerzo que hagamos para dar pasos hacia la “Revitalización” y “Reestructuración”, todos los esfuerzos por acomodar nuestras vidas a las renovadas Constituciones Generales, que es preciso re-leer, es una buena inversión para volver a lo nuevo del evangelio, como núcleo y centro que fundamenta nuestra vida fraterna y nos lanza a la misión de re-comenzar desde el Evangelio, quizás desde la metodología de la “lectio divina”: ¿Qué dice el Evangelio? ¿Qué me dice, qué nos dice?, ¿A dónde me lleva, a dónde nos lleva?, ¿Cómo lo hago vida en lo cotidiano de mis relaciones con Dios, los hermanos, y la tarea evangelizadora que realizo?. Cuántas preguntas podríamos seguir haciéndonos, pero en esta situación de discernimiento hemos de ponernos siempre a la escucha de la Palabra de Dios que es donde se renueva el corazón como el grano de trigo germina misteriosamente sin saber cómo. Si algo sorprende en Francisco de Asís es el que no huye del mundo, sino que acercaba al Evangelio a los sencillos. Los frailes son la gente del pueblo al igual que los otros hermanos y hermanas, que trabajan en los más diversos oficios, en las diversas capas sociales, tareas y misiones que nos encomienda la Iglesia para el servicio de Reino. Todo proceso de cambio es un reto a la fe para volver a lo esencial: ¿Cómo incorporar la liturgia de la Iglesia con la liturgia del mundo? ¿Cómo hacer espacios de silencio denso o de retiro para apartarnos del ritmo acelerado y escuchar las mociones del Espíritu?, ¿Cómo incorporar la ejercitación del Espíritu al ritmo personal y comunitario?. A veces nos da vergüenza hablar de Dios en nuestra vida comunitaria, atrapados por cierto activismo y pegados quizás al televisor, a Internet, al móvil…u otros lugares que nos aíslan del encuentro fraterno, familiar, comunitario.
Sabemos lo que enriquecen los capítulos locales y los encuentros informales, pero cuánto nos cuesta “disfrutar gratuitamente del encuentro con Dios y con los hermanos”. De nuevo re-leyendo las conclusiones de los Capítulos Generales o de nuestras Asambleas, vemos que se nos invita a crear, en nuestras fraternidades, escuelas de oración como una forma espléndida de evangelización fraterna. No creo que esto sea un sueño irrealizable sino un modo de ser, que configura las orientaciones de la Familia Franciscana al hablar de las prioridades y si éstas la vivimos desde la formación permanente.
2. Francisco vive profundamente la vida cotidiana
La fuerza y actualidad de Francisco proviene de la vigencia de cómo vivió profundamente la vida cotidiana; encarnó tan profundamente el evangelio que conquistó a los leprosos y a los pobres, a los sencillos y a los hombres y mujeres de toda condición. La experiencia de Dios está tan presente en todo que ocupa un lugar especial en su vida, la justicia, la paz y la integridad de la creación; por eso es uno de esos hombres raros, que sabe sintonizar lo personal y lo comunitario, lo espiritual y lo social, la fraternidad con los hombres y la fraternidad cósmica y universal, como pone de relieve en el cántico de las criaturas. De ahí su originalidad y sencillez. Francisco defiende a los leprosos, al igual que Jesús saca asnos de la zanjas el sábado, o se relaciona con naturalidad con las mujeres, convirtiéndose en portador del don del Evangelio en toda situación. Francisco de Asís no fue un simple romántico de la existencia, un santo que cantara entusiasmado al buen Dios y a toda la creación, sin olvidarse de las situaciones sangrantes de cada día. Fue un cristiano, un cristiano pobre, que miró al cielo, pero vivió intensamente en la tierra, en la hermana madre tierra, con la que se comprometió, porque sus propias convicciones se lo exigían; se comprometió a vivir al interior de la Iglesia a pesar de los desencantos de su tiempo; se comprometió a vivir radicalmente el Evangelio, respetando a todos los hombres, ejercitando la paz en una sociedad de tensiones.
Todo lo que Francisco vivió tiene vigencia permanente porque asumió en sí las inquietudes más profundas del hombre y todas las inquietudes las canalizó para estar en armonía con todos y con todo.
3. Qué pasos dar este curso para vivir la espiritualidad franciscana
Sugiero algunos aspectos que hemos de subrayar en nuestro proyecto comunitario.
1. Os invito a celebrar con gozo el Espíritu de Asís en su 25 aniversario, comprometiéndonos a ser “buscadores de Dios” desde la Justicia y la Paz, dialogando con todas las tradiciones religiosas, aportando la originalidad de ser “instrumentos de Paz y Bien”. ¿Cómo no unirse con el sentir de la Iglesia y de toda la Familia Franciscana?. Ofrecemos en la web de la Interfranciscana materiales diversos para saborearlo y ofrecerlo a todo el Pueblo de Dios en las diversas acciones educativas y pastorales.
2. Os invito, también, a que profundicéis en el preciso material franciscano, para la formación permanente, que ofrecemos en el camino de la revitalización, por medio del Moratorium. Se trata de hacer una pausa, un stop en nuestras múltiples ocupaciones y tareas apostólicas, con el fin de reflexionar sobre la esencia de nuestro ser franciscano. Quitémonos la pereza y pongámonos manos a la obra. No os faltarán medios personales, provinciales e interprovinciales, aprovechémoslos. Todo un don para revisar nuestra vida y misión ¿Te atreverás?. Nuestra vida y misión reemprenderán el camino con renovado entusiasmo hacia nuevos modos de presencia y testimonio. Como dicen nuestros Ministros Generales, rescatemos nuestra ilusión primera, renovemos nuestro SÍ al Señor. Dejemos que sea Él el que nos lleve al desierto, nos hable al corazón y nos recuerde el amor primero, para que le respondamos como en los días de nuestra juventud (Os. 2,16-17).
3. Otro camino a recorrer durante el curso es la celebración del 8º Centenario de la Fundación de las Hermanas Pobres de Santa Clara, que, con gozo hemos de impulsar y estimular en nuestro quehacer fraterno y pastoral, estando cerca de las hermanas, acogiendo y acompañando los hitos de este Centenario. Que magnífica oportunidad para ofrecer el Carisma clariano a nuestras comunidades y también qué buena oportunidad para conocer y profundizar en esta rica espiritualidad que complementa nuestra vocación.
Seguro que nos uniremos a diversos momentos de este acontecimiento y agradeceremos a las hermanas su forma de vida contemplativa, que intenta poner de manifiesto que el fundamento de todo está en Cristo y que merece la pena centrar la vida en Él. Las Hermanas Pobres, cada día desde la fraternidad, oran, reconocen, suplican, admiran, agradecen, adoran y alaban a Dios que cuida con amor de toda creación. ¡Qué modo mas precioso de vivir el
Evangelio.
4. Al iniciar el nuevo curso, quiero agradecer a los hermanos, que se incorporan a las nuevas fraternidades locales, provinciales o interprovinciales su disponibilidad. ¡Que el Señor bendiga a todos los que se incorporan y a los que los reciben!.
Recordemos todos que el hermano es un don que se acoge, no que se escoge porque “El Señor nos dio hermanos…” Hagamos, entre todos, lo posible para vivir como familia de fe en las fraternidades. Podemos cantar juntos: “Un nuevo sitio disponed para un hermano mas…”. Tratémonos unos con otros con cuidado, mimo, cortesía y alegría compartida, sin olvidar la necesaria reconciliación para crecer como adultos en el proyecto común: Vivir el Santo Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo en fraternidad.
Mi agradecimiento y admiración a los hermanos mayores y enfermos por su testimonio, así como a los que les cuidan con “ternura de madres”. Todos son un espejo donde mirarnos por su testimonio y hermoso modo de evangelizar: fray ejemplo. Todos nos necesitamos en esta tarea y entre todos debemos hacernos fácil el camino dificultoso para hacerlo más llevadero y unirnos así todos a la pasión de Cristo y éste, como dice Francisco, pobre y crucificado. Hagamos algunos encuentros de formación para aprender juntos a envejecer.
Feliz Fiesta de nuestro Padre San Francisco. Un saludo fraterno a todos los que trabajan cerca de vosotros, especialmente a los que pasan dificultad.
Trabajamos juntos en un proyecto común y en una misión compartida.
Que el Señor os bendiga, os guarde, os muestre su rostro y tenga misericordia de vosotros.
El Señor os conceda la paz.
Cádiz, treinta de septiembre de 2011, fiesta de San Jerónimo.
Severino Calderón Martínez, ofm
Presidente de la Federación Interfranciscana de España